Repasando a Keynes – Por Alberto Benegas Lynch (h)

ABLTras la afirmación del Dr. Cavallo, de que John Maynard Keynes sería liberal, en algún sentido, me parece oportuno reeditar aquel artículo que el profesor Benegas Lynch (h) ha escrito el 13 de diciembre de 2013 para el Diario Exterior de Madrid.

Todas las acciones políticas, cualquiera sea su color, son consecuencia de previas elucubraciones intelectuales que influyen sobre la opinión pública que, a su turno, le abren caminos a los buscadores de votos. John Maynard Keynes escribió con razón que “Las ideas de los economistas y de los filósofos políticos, tanto cuando están en lo cierto como cuando no lo están, son más poderosas de lo que se supone corrientemente. Verdaderamente, el mundo se gobierna con poco más. Los hombres prácticos, que se creen completamente libres de toda influencia intelectual, son generalmente esclavos de algún economista difunto”.

El párrafo no puede ser más ajustado a la realidad. Keynes ha tenido y sigue teniendo la influencia más nefasta de cuantos intelectuales han existido hasta el momento. Mucho más que Marx, quien debido a sus inclinaciones violentas y a su radicalismo frontal ha ahuyentado a más de uno. Keynes, en cambio, patrocinaba la liquidación de la sociedad abierta con recetas que, las más de las veces, resultaban mas sutiles y difíciles de detectar para el incauto debido a su lenguaje alambicado y tortuoso.

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Continúa el intercambio con el Dr Cavallo II

El Dr. Cavallo responde a dos de los puntos señalados en mi anterior post. A continuación copio sus comentarios. Luego respondo.

Hola Adrián. Me encanta este intercambio contigo. Vamos por parte. Primero sobre las cifras de déficit fiscal. Acabo de subir a mi blog los datos completos que también figuran en el trabajo de Orlando Ferreres: http://www.cavallo.com.ar/wp-content/uploads/2014/11/Cuentas-fiscales.-Fuente-Orlando-Ferrrere.xlsx
Los datos que vos transcribis en tu último comentario no coinciden exactamente con ninguno de los cálculos que aparecen en este cuadro, pero se parecen a los del déficit consolidado del Gobierno Central, el Sistema de Seguridad Social y de las provincias y municipios. Yo me referí al déficit del Gobierno Central, que es el que puede manejar directamente el Ministro de Economía de la Nación. Esa medida no fue déficit sino superávit en todos los años de mi gestión, incluído 1995. Si se agrega el déficit de la Seguridad Social, todavía quedan superávits para 1992 y 1993. El año 1991 indica un déficit, pero por incidencia del primer trimestre, mientras no rigió la convertibilidad. Si se agregan provincias y municipios pero se mantienen como ingresos los originados en privatizaciones, todavía sigue habiendo superávits en 1992 y 1993. Sólo si se excluyen los ingresos por privatizaciones se genera el signo de los datos que vos trasmitís. Sólo el año 1993 es superavitario. Ahora bien, si analizás el orden de magnitud de estos déficits, los midas como los midas, no podés argumentar que fuimos fiscalmente dispendiosos. Todos los años hubo superávit primario, incluído el año de la crisis Tequila. Y , para poner estos datos en perspectiva histórica, te invito a ver el gráfico sobre la evolución del Gasto Público y el déficit fiscal entre 1913 y 2012, que también subí a mi blog:http://www.cavallo.com.ar/wp-content/uploads/2014/11/Gasto-Públoc-y-Déficit-Fiscal-en-perspectiva-histórica.xlsx
Creo que en esta materia, sobran las palabras y los datos.

Con respecto a si soy liberal o Keynesiano, la discusión que planteó Grondona en abril de 1991es engañosa. Plantear al liberalismo como antagónico del Keynesianismo es equivocado. ¿O Keynes no era liberal? En todo caso se podría discutir si soy liberal de la escuela económica austríaca o liberal de la escuela económica Keynesiana. En ese caso yo respondería que tiendo a pensar más como la escuela económica austríaca cuando la economía viene de sufrir alta inflación, estanflación e hiperinflación. Y tiendo a pensar más como la escuela Keyneciana cuando el problema de la economía es la deflación. Si se utiliza el concepto de liberalismo que magistralmente presenta Mario Vargas Llosas en su último artículo en La Nación, creo que no puede decirs que yo no sea liberal.
ranscribo parte del artículo de Vargas llosas: “Como el liberalismo no es una ideología, vale decir, no es una religión dogmática laica, sino más bien una doctrina abierta y en evolución, que en vez de forzar la realidad para que ceda, se acomoda a la realidad, existen entre los liberales profundas discrepancias y las más diversas tendencias. …Esas diferencias de opinión son saludables y útiles, ya que no violan los preceptos básicos del liberalismo, a saber, democracia política, economía de mercado y ladefensa de los intereses individuales por sobre los intereses del Estado. Hay por ejemplo liberales que creen que la economía es el campo donde deben resolverse todos los problemas, y que el libre mercado es la panacea para los problemas, desde la pobreza hasta el desempleo, desde la discriminación hasta la exclusión social”.También he subido a mi blog el artículo completo de Vargas Llosas:http://www.cavallo.com.ar/wp-content/uploads/2014/11/Confesiones-de-un-liberal-latinoamericano-lanacion.com_.pdf

Entre paréntesis, si consideramos que los principios del liberalismo son los que menciona Vargas Llosas, no se entiende que Mariano Grondona haya dicho en abril de 2001, primero, algo que es correcto “Al revés que López Murphy, Cavallo no adhiere a un sistema de pensamiento. No es sistemático, sino pragmático” para luego concluir, equivocadamente: “No se fija principios, sino metas”.

A menos que vos sostengas que los principios del liberalismo son los expuestos por los autores de la escuela austríaca, tal como pareces hacerlo en el párrafo que transcribo: «Mi crítica al Dr. Cavallo es precisamente el no adherir a estos principios que tan claramente han sido expuestos por los autores de la tradición austriaca, y en particular Mises y Hayek. Cuando afirmé en mi primer post que fue desafortunada la imagen del Dr. Cavallo al lado de estos dos autores en la presentación de Iván Carrino, me refería precisamente a esto.”

Invertiré el orden de mi respuesta, para intentar ser más claro. Comenzaré por Vargas Llosa, el liberalismo y Keynes y sólo después retomaré la cuestión fiscal en los 90.

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Las Leyes Económicas en la Historia del Pensamiento Económico

Quisiera compartir aquí mi última contribución, en este caso en el campo de la epistemología de la economía. Hay tres cuadros en el ensayo que entiendo pueden ser de interés para los lectores de este blog.

¿Qué tratamiento reciben las leyes económicas en la historia del pensamiento económico? ¿Es posible formular leyes económicas? En caso de que la respuesta sea afirmativa, ¿cómo podemos clasificar las leyes económicas? En el reciente homenaje a Joseph Keckeissen escribí un ensayo en el que sintetizo la respuesta de este autor elaborada en su tesis doctoral. El cuadro No. 1 es ilustrativo respecto de su clasificación.

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Taller de Economía «Historia de la Teoría Monetaria» [con acceso a la bibliografía]

El Departamento de Economía de la Facultad de Ciencias Económicas de la Universidad Nacional de Buenos Aires invita a nuestros lectores a participar de este tercer año del Taller de Economía «Historia de las Teoría Monetaria», coordinado por los profesores Daniel Heyman y Sebastián Katz.

Lugar de realización: Aula 304 (3er piso, sector rotonda), Facultad de Ciencias Económicas UBA (Av. Córdoba 2122, CABA).

Fecha y horario: Jueves 24 de abril en el  en el horario de 17:00 a 19:00 hs.

Bibliografía

1- Moneda, comercio exterior y precios David Hume (1752); Political Discourses. Capítulos: 1-5. 2- División del trabajo, dinero y banca incipiente

Adam Smith (1776);  An inquiry into the Nature and Causes of the Wealth of Nations. Libro 1: Caps. 1-7. Libro 2: Caps. 1-5. Libro 4: Caps. 1-2. Libro 5: Cap. 3.

3- Precios y tipos de cambio con dinero no convertible

4- Organización monetaria bajo patrón oro (Currency, Banking Schools)

Thomas Tooke (1844); An Inquiry into the Currency Principle. The Connection of the Currency with Prices, and the Expediency of a Separation of Issue from Banking. Capítulos: 1-5, 8, 11-15, Conclusiones.

5- Dinero, valor y crisis

Karl Marx (1867); El Capital. Libro 1: Caps. 1-4. Libro 3: Caps. 13-15, 25-28, 30, 34.

6- Moneda, crédito y ciclo económico

7- Funcionamiento del centro financiero bajo patrón oro

Walter Bagehot (1873); Lombard Street: A Description of the Money Market.

8- Dinero y patrones monetarios metálicos

Alfred Marshall (1923); Money, Credit and Commerce. Libro 1: Caps. 1-4, Libro 3: Cap. 12. Libro 4: Caps. 3,4.

9– Dinero, intercambio y Estado

Stanley Jevons (1875); Money and the Mechanism of Exchange, Caps. 1, 2, 25 y 26.

Karl Menger(1892);On the Origin of Money”, The Economic Journal,Vol.2, No. 6, (June), pp. 239-255.

Georg Knapp(1905);The StateTheory ofMoney,Cap.1

Ludwig von Mises (1953); TheTheory of Money and Credit,Caps. 1 a 6; 15 a 20.

Charles Goodhart (1998); «The two concepts of money: implications for the analysis of optimal currency areas», European Journal of Political Economy, 14, 407-432.

10Moneda, tasadeinterésy precios

 

Knut Wicksell (1898);Interest and Prices,Caps. 5-9.

 

Knut Wicksell (1934);Lectures on Political Economy, Parte I, Caps.1-4; Parte III, Caps. 1-5.11Perturbacionesmonetariasyorganizaciónmonetaria

Gustav Cassel (1921): The World´s Monetary Problems

 

John Maynard Keynes(1923):A Tract on Monetary Reform
12Moneda, tasadeinterésy precios (cont.)

 

Arthur Cecil Pigou (1917):TheValue of Money”,Quarterly Journal of Economics,Vol.32, No. 1,(November), pp. 3865.

 

Irving Fisher(1911):The Purchasing PowerofMoney,Caps. 1,2 y 8

 

Irving Fisher(1927): The Money Illusion,Caps14,7y8.
Irving Fisher(1930): The Theoryof Interest

Dennis Robertson (1922):Money:Caps 14

Ralph Hawtrey(1919): Currency andCredit,Caps.1– 3

 

Friedrich Hayek(1931): Prices and Production,LectureI.

 

John Maynard Keynes(1930):A Treatise on Money,  Caps. 12;223113– Ciclosecomicos

 

Dennis Robertson(1915):A Theory of Industrial Fluctuations.

 

Ralph Hawtrey (1926): The Trade Cycle.

 

Ralph Hawtrey(1932):  The Art of Central Banking,Cap. 4

 

Arthur Cecil Pigou(1927):Industrial Fluctuations.

 

Friedrich Hayek(1931): Prices and Production: LecturesII- III.
Friedrich Hayek(1933):Monetary Theory and theTradeCycle.

Rudolf Hilferding (1910): El capital financiero y las crisis.

14Demanda agregada, crédito, preferencia por liquidez y actividad real

 

John Maynard Keynes (1936): The General Theory of Employment, Interest and Money.

Michal Kalecki (1935): A Macrodynamic Theoryof the Business Cycle, Econometrica.

Michal Kalecki(1937):A Theory of the Business Cycle, Review of Economic Studies.

Wilhelm Röpke (1936): Crises and Cycles.

John Hicks (1937):Mr. Keynesand the Classics. A Suggested Interpretation, Economic Journal.

Dennis Robertson (1937):“Alternative Theories of the Interest Rate, Economic Journal.

Irving Fisher (1933):The Debt Deflation Theory of Great Depressions, Econometrica.

Raúl Prebisch  (1947):John Maynard Keynes.

Raúl Prebisch (1947):Curso de Dimica Económica.

Acceda aquí a la Bibliografía y cronograma.

Axel Kicillof intentará ser el “Keynes argentino” [Infobae]

KicillofLa derrota en las elecciones legislativas, las diferencias surgidas en el equipo económico, el debilitamiento del oficialismo de cara a las elecciones de 2015 y una serie de problemas en el frente monetario y cambiario presionaron al gobierno para abrir una etapa de renovación dentro del gabinete nacional. Lo que se pretende con ello es atacar tanto los problemas en el frente político como aquellos del frente económico. En el primer caso, se intentará homogeneizar el discurso, fortalecer el modelo, recuperar credibilidad en el electorado y dar algunas señales positivas de cara a las elecciones de 2015; en el segundo caso, controlar la inflación, limitar la pérdida de reservas y menguar las presiones sobre el tipo de cambio.

Nótese que no mencioné que vayan a atacar el desequilibrio fiscal, ya que esto implicaría un “ajuste“, un cambio de modelo, que no creo que esté en la agenda del gobierno.

La reaparición de la Presidente tras su licencia por enfermedad vino acompañada precisamente de un anuncio que coloca a Jorge Capitanich como jefe de Gabinete y a Axel Kicillof como nuevo ministro de Economía. Será Capitanich el encargado de trabajar el frente político, buscando consensos y trabajando en construir una unidad de cara al futuro; mientras que Kicillof –y más aún con la reciente renuncia de Guillermo Moreno– deberá presentar propuestas concretas para paliar los problemas del frente económico, o concretamente en el frente monetario y cambiario.

Un fracaso de este último en alcanzar sus objetivos incrementará la sangría de reservas e intendentes, poniendo piedras en el camino del oficialismo en continuar el modelo en 2015, cualquiera sea el candidato elegido para la sucesión; pero al mismo tiempo, dos años más de inflación y pérdida de reservas limitarán las alternativas de política económica que el gobierno que suceda a Cristina Fernández de Kirchner desee implementar a partir de 2015. Resumiendo, si Kicillof fracasa, quizás ya sea tarde para evitar una nueva crisis económica con un plan alternativo posterior.

En otro artículo en este diario resumí mis breves contactos con el joven Kicillof, cuando era un académico, profesor e investigador de la Universidad Nacional de Buenos Aires. En aquellos tiempos Kicillof estudió en profundidad a los autores clásicos, en especial a Karl Marx, y más tarde, se doctoró en economía con un profundo estudio de los Fundamentos de la teoría general de John Maynard Keynes. El pensamiento de Kicillof se encuentra entonces entre Marx y Keynes, con un debate interno que no le debe ser fácil de resolver. Piensa en los términos que aprendió de Marx -aspecto que se nota cuando habla-, pero modera su discurso a través de Keynes, a quien conoce de memoria. El socialismo para él sería deseable, aunque entiende que una transición a ese sistema es inviable en el mundo moderno. El advenimiento del socialismo será quizás una etapa más avanzada del capitalismo, pero no es algo que a él le preocupe acelerar desde su nuevo cargo. De ahí que pienso que su acercamiento a Keynes explicará mejor sus propuestas de política económica.

Como buen historiador de las doctrinas económicas, Kicillof sabe que el pensamiento de un autor debe estudiarse bajo el contexto histórico en el cual vivió. Y es curioso que el contexto en el que Keynes construyó su pensamiento revolucionario sea tan similar al que hoy caracteriza a la economía mundial. En una entrevista desarrollada hace algunos meses, Kicillof explicaba que aquella gran depresión de los años 1930, junto con la crisis global actual, son las dos peores crisis de “la etapa capitalista”. Esto llevaba a Kicillof a rechazar la idea generalizada que tenemos otros economistas de que la Argentina se ha beneficiado en los últimos diez años de un contexto internacional favorable. Para Kicillof, sin embargo, no hubo, ni habrá vientos a favor, sino vientos en contra, que hundirían a la economía argentina, si no fuera por las exitosas políticas proteccionistas que se vienen aplicando. Lo cierto es que lo dicho por Kicillof ha sido engañoso, y si bien el mundo desarrollado muestra turbulencias, él sabe que es precisamente ese contexto el que empuja a la Reserva Federal americana y al Banco Central Europeo a inyectar liquidez y elevar el precio de los commodities -como el petróleo, el trigo y la soja-, lo que claramente beneficia a la región, y también a nuestro país.

Kicillof, sin embargo, comparte con Robert Skidelsky -uno de los máximos biógrafos de John Maynard Keynes- que éste es el momento del “retorno del maestro”. Justifica con ello una serie de medidas que corrijan el capitalismo, que lo regulen, ya que sin estas medidas, el mercado sólo puede conducirnos a sucesivas crisis capitalistas.

En su tesis doctoral muestra precisamente cómo la política anticíclica keynesiana debe enfrentar una situación como la de Estados Unidos, la Unión Europea, y aun la propia de Argentina, impulsando la demanda agregada con políticas monetarias y fiscales expansivas. Esto es, más gasto público –sin importar que sea deficitario- y más expansión del crédito con tasas de interés bajas e incluso negativas -en términos reales-, lo que impulsaría simultáneamente el consumo y la inversión. El mayor error que me imagino cometerá Kicillof, sin embargo, es desatender el desequilibrio fiscal, fuente de todos los problemas argentinos de las últimas décadas, y fuente del problema real que tiene hoy la Argentina al explicar las causas de la inflación.

Imagino entonces que Kicillof tomará medidas que potencien el rol del Estado con un papel más activo que el que ya tenía, con más planes sociales redistributivos, y posiblemente -esperemos me equivoque- con nuevas expropiaciones que financien esos proyectos. Recordemos que en varias oportunidades Kicillof exclamó su deseo de “revertir el noventismo”, lo que abre una incógnita acerca de nuevas estatizaciones y un más amplio control del Estado.

Si algo tenían en común Marx y Keynes era su desconfianza en el mercado y el desprecio por la función empresarial. Kicillof dejaba ver en cada clase -y hoy se repite en sus discursos y entrevistas- ese odio a los dueños del capital. Mira con recelo los beneficios contables que las empresas logran acumular, porque no puede dejar de ver en ellas a la indebida apropiación de plusvalía por parte del capitalista, entendida como la expresión monetaria del valor que el trabajador asalariado crea por encima del salario que recibe. Esa injusticia social justifica -en su visión- la “acción” del gobierno expropiando o tomando medidas para limitar lo que para él es básicamente un robo.

Kicillof entiende el comercio como un juego de suma cero, donde lo que unos (los empresarios) ganan, es lo que otros (los asalariados o consumidores) pierden, lo que hace que tenga una enorme satisfacción en tomar medidas que reduzcan estos beneficios empresariales. Quizás no seguirá los modos de Moreno, abiertamente criticados por toda la sociedad, pero no me sorprendería que defina estrategias de inversión, o que prohíba el envío de utilidades de empresas extranjeras a sus casas matrices. Tampoco espero que permita las importaciones libres de insumos y bienes de consumo. Su discurso en el marco de la expropiación de Repsol-YPF precisamente iba en ese sentido. Él decía comprender la lógica capitalista de que una empresa tome las ganancias y las invierta donde mejores negocios encuentre, pero esto afectaba los intereses de la nación, y hubo que intervenir. Más bien, señaló que primero se le pidió a la empresa amablemente que cambie su operatoria. Luego se insistió en que reinviertan el capital en el país. Finalmente, ya hubo que actuar con la expropiación. Kicillof entiende entonces que el capital es de la Argentina y que debe responder a los intereses de la Argentina. El problema con Repsol-YPF, por un lado, fue que las propias regulaciones a la empresa le redujeron el margen de ganancia y eso implicó reducir las inversiones y reinvertir en el exterior. El problema con Kicillof, por el otro lado, es que tiene la “fatal arrogancia” de creer que él sabe definir concretamente cuáles son esos intereses colectivos, mucho mejor que los millones de planificadores empresarios que tenemos en el país. En pocas palabras, para Kicillof los fines colectivos están por encima de los fines individuales, y si hay que sacrificar a una serie de empresas o a un grupo de empresarios para ayudar al sostenimiento del modelo, no le temblará el pulso en hacerlo.

Lo mismo se puede decir del tan mencionado desdoblamiento cambiario. Si debe encarecerse el turismo argentino en el exterior, no habrá problemas en hacerlo. Después de todo, que las divisas queden en el país respaldando el dinero local es una función social que está por encima de la libertad individual.

En los papeles Kicillof no puede más que profundizar el modelo. Sin embargo, hay que advertir que si bien cuenta con el respaldo de la Presidente para ejecutar políticas, el oficialismo hoy se encuentra debilitado. Recordemos que en la primera jornada post-nombramiento, el mercado respondió muy mal, con una fuerte baja en la Bolsa porteña. El oficialismo ha perdido mayoría en el Congreso y la sociedad está expectante de no sufrir una nueva crisis como aquella de 2001.

Kicillof será muy claro en sus próximos discursos, y empezará a delinear la política económica del gobierno para los próximos dos años. Pero la claridad que posee Kicillof al explicar sus ideas no evitará las consecuencias indeseadas de ellas.

Mi impresión es que la Presidente ha cometido quizás su mayor error en su “encandilamiento” con Kicillof. La expropiación a Repsol fue un error, pero la implementación de este proceso fue aun más grave que la propia expropiación. Hoy la Argentina aún debe resolver la disputa con la empresa, pero además debe gastar millones de dólares en la importación de gas y combustible que en otro contexto podía producirse en el país.

Cristina Fernández de Kirchner decidió desatender las expectativas del electorado y profundizar un modelo agotado. Todo lo dicho me lleva a confirmar lo mencionado al cierre de la nota anterior. Conjeturo que el desenlace de este modelo no será muy diferente del tan criticado noventismo.

Publicado originalmente en Infobae, miércoles 20 de noviembre de 2013.

Era Friedman Keynesiano?

Paul Krugman tiene un reciente post donde dice coincidir con David Glasner en su interpretación de que Friedman era más o menos Keynesiano. Krugman dice que así como la figura de Keynes ha crecido en los últimos años, la de Friedman ha tendido a desaparecer. Incluso cierra su comentario diciendo lo siguiente:

So Friedman has vanished from the policy scene — so much so that I suspect that a few decades from now, historians of economic thought will regard him as little more than an extended footnote.

¿Cómo es posible que Friedman, uno de los mayores defensores del libre mercado, sea considerado Keynesiano, cuando Keynes hablaba de «socializar» la inversión? ¿Era Friedman Keynesiano? ¿Si tenía algo de Keyneisano, en qué sentido era un Keyneisano?

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¿Hoy somos todos keynesianos? [Infobae]

adrian_ravierCompartimos la última columna de Adrian en Infobae.

La primera interpretación es que la profesión económica ha llegado a un consenso sobre las posiciones keynesianas. Esta declaración es definitivamente falsa. Si usted navega a través de los artículos publicados en la revista líder de la American Economic Association en 2008, verá que sólo uno de los 12 artículos que se ocupan de las cuestiones macroeconómicas (Código JEL E) soporta (aunque muy indirectamente) la idea de una política fiscal de expansión como una herramienta política. Un desequilibrio aún mayor está en el pináculo de nuestra profesión. Entre los 37 ganadores del premio Nobel de Economía en los últimos 20 años, cuatro recibieron el premio por sus contribuciones a la macroeconomía. Ninguno de ellos podría ser considerado keynesiano. De hecho, es difícil encontrar trabajos académicos que apoyan la idea de un estímulo fiscal”.

Taller de Economía “Historia de la Teoría Monetaria”

El Departamento de Economía de la Facultad de Ciencias Económicas de la Universidad de Buenos Aires invita al primer encuentro de este año del Taller de Economía “Historia de la Teoría Monetaria”, coordinado por los profesores Daniel Heymann y Sebastián Katz a realizarse el jueves 18 de Abril en el aula 301 (3er piso, sector rotonda) de la Facultad de Ciencias Económicas UBA, en el horario de 17:00 a 19:00 hs.

Acceda aquí al programa desarrollado en 2012: De David Hume a Alfred Marshall.

Acceda aquí al programa para este 2013: De Marx a Keynes

Mitos sobre la coyuntura global

EPT_GloboEn los últimos días ha surgido una extensa literatura en los medios acerca de las dificultades económicas que experimenta la Unión Europea, y el contaste con una recuperación americana. Insisten estos analistas, que la dicotomía encuentra sus causas en las distintas políticas económicas aplicadas. Del lado europeo, “el fundamentalismo fiscal alemán” con sus “ajustes a ultranza” para eliminar el déficit fiscal. Del lado americano, “políticas de demanda” que priorizan la creación de empleo y la recuperación de la actividad económica. Desde luego, estos analistas no hablan en el vacío, sino que se posicionan sobre la macroeconomía dominante, que en situaciones de crisis se apoya sobre la sombra de Keynes y su Teoría General, hoy encabezada por Paul Krugman.

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