El dilema Rubinstein se resuelve con dolarización I por Adrián Ravier I Para Infobae

El Secretario de Programación Económica, Gabriel Rubinstein, que, junto al ministro de Economía, Sergio Massa, está intentando ordenar la macroeconomía argentina ha escrito en la última semana en Twitter: “Lo antes que podamos deberíamos volver a la macro del 2003-2005: superávit primario del 3% del PBI. Por ende, superávit externo (saldo de la cuenta corriente de la balanza de pagos del 2% PBI). Dólar único. Inflación del 5% anual (sin controles de precios). Tasa Lebac (Leliq) 6% anual. USD 40.000 millones de Reservas Netas”.

El siguiente gráfico puede ayudar a estudiar esta cuestión observando que cada vez que Argentina alcanzó altos niveles de déficit fiscal y logró revertirlos (a veces parcial y otras totalmente) fue necesaria una corrección cambiaria. Véanse las flechas rojas que apuntan hacia arriba.

Cada vez que Argentina alcanzó altos niveles de déficit fiscal y logró revertirlos (a veces parcial y otras totalmente) fue necesaria una corrección cambiaria

Cada vez que Argentina alcanzó altos niveles de déficit fiscal y logró revertirlos (a veces parcial y otras totalmente) fue necesaria una corrección cambiaria.

Este caso no es la excepción. Cambiemos representó entre 2015-2019 un gobierno de ajuste, primero levando el cepo y permitiendo un parcial sinceramiento del tipo de cambio y luego con una crisis cambiaria que se les fue de las manos, al tiempo que permitió mostrar un ajuste total del déficit fiscal primario y consolidado con las provincias. (Si mantuvo un déficit fiscal financiero esto obedece al endeudamiento de esos años y los consecuentes intereses. Si dejó otro cepo fue por el efecto de las PASO y el temor del mercado que decidió retirar masivamente sus dólares del sistema financiero).

El gobierno de Alberto Fernández primero anuló los resultados del ajuste de Cambiemos combinando bajas en la recaudación (por las políticas restrictivas de cuarentena para enfrentar la pandemia) con aumentos de gasto (ej. planes IFE). El resultado fiscal 2020 fue incluso peor que el heredado en 2015 o en 2019. Los años 2021 y 2022, sin embargo, relajaron esas medidas restrictivas y con ello la economía rebotó, recuperando recaudación e interrumpiendo algunas de las ayudas y subsidios implementados en 2020. El resultado de las finanzas públicas mejoró, pero aún está claro que la economía contiene desequilibrios fiscal, monetario y cambiario por resolver.

El resultado de las finanzas públicas mejoró, pero aún está claro que la economía contiene desequilibrios fiscal, monetario y cambiario por resolver

Rubinstein hoy enfrenta la paradoja de colocar una serie de objetivos deseados por todos los analistas, economistas y políticos, pero el Presupuesto no parece ofrecer señales optimistas en línea con esos deseos. Las inconsistencias entre los objetivos y las políticas propuestas son visibles.

La primera política que debe tomarse es levantar el cepo cambiario para que este mercado encuentre su equilibrio. El dilema de Rubinstein es que, al hacerlo, el tipo de cambio nominal y real puede saltar, y con ello saltaría la inflación, incentivando a los depositantes en plazo fijo a interrumpir sus inversiones, desarmando la bola de nieve de Leliq y Pases del BCRA, tomando los ahorristas sus pesos, lo que más que duplicaría el circulante, elevando la demanda de dólares, elevando la tasa de inflación, y entrando en una espiral posiblemente hiperinflacionaria.

Este riesgo, sin embargo, debe resolverse con antelación, promoviendo no sólo levantar el cepo, sino un mecanismo cierto de dolarización oficial. Se trata de atender lo que han propuesto en su libro Nicolás Cachanosky y Emilio Ocampo “Dolarización: una solución para Argentina”, o bien, lo que hemos propuesto junto a Jorge Ávila y Osvaldo Schenone en otro libro de reciente publicación titulado “Populismo, Restricciones Constitucionales y Dolarización Oficial en Argentina”.

Posible escenario

Lo que Massa-Rubinstein deben hacer es calcular el tipo de cambio real objetivo, y en función de ello promover la dolarización oficial de la economía.

Lo que Massa-Rubinstein deben hacer es calcular el tipo de cambio real objetivo, y en función de ello promover la dolarización oficial de la economíaLo que Massa-Rubinstein deben hacer es calcular el tipo de cambio real objetivo, y en función de ello promover la dolarización oficial de la economía

Veamos entonces un escenario para el tipo de conversión. La fórmula simple sería: TC conversión (TCC) = Base monetaria + otros pasivos (Leliqs y pases) / Reservas del BCRA. Con datos del 26 de septiembre de 2022 el ejercicio arroja: ($4.094.919 millones + $ 6.948.226) / USD 36.309 millones = 304 pesos.

Sin embargo, aquí se abre un debate sobre ese total de USD 36.309 millones que el BCRA declara en sus reservas brutas. Y es que ese total incluye, entre otros elementos: 1) dólares de depositantes que podrían retirarlos en cualquier momento; 2) un swap chino por el equivalente de USD 19.982 millones cuya disponibilidad todavía no está clara que pueda hacerse efectiva; y 3) oro y otros metales preciosos que no se pueden hacer líquidos de manera rápida.

Si el lector desea jugar con este escenario e imagina reservas netas líquidas nulas o negativas, entonces los números de conversión suelen ser elevados, lo cual lleva a algunos analistas a afirmar que no es posible dolarizar.

Esto no significa, sin embargo, que no haya dólares para dolarizar. Si hubiera intención política de hacerlo, el Gobierno debe evaluar el escenario y trabajar tanto en reducir los pasivos monetarios a convertir, como también en obtener dólares para ampliar el denominador.

El Gobierno debe evaluar el escenario y trabajar tanto en reducir los pasivos monetarios a convertir, como también en obtener dólares

Emilio Ocampo y Nicolás Cachanosky, por ejemplo, han propuesto canjear los pasivos monetarios en manos de los bancos securitizando activos del BCRA (por ejemplo Letras Intransferibles) a través de un fideicomiso emitiendo bonos en dólares a corto plazo. Por el lado del denominador, habrá que explorar la posibilidad de monetizar el swap chino, o bien obtener un préstamo del FMI o algún organismo multilateral para llegar a un tipo de cambio de conversión que no implique un fuerte empobrecimiento de la sociedad y con ello haga inviable a la medida.

Economía bimonetaria

El punto central aquí es que la economía argentina ya está dolarizada. Aunque las reservas netas líquidas sean cero, para dolarizar los pesos que circulan se necesitan USD 40.000 millones, incluso menos, y se podrá aceptar un tipo de cambio de conversión de $300. No es un monto que pueda evitar una dolarización de la economía. No es una suma que asuste al sistema financiero global, si el gobierno dolarizador sabe explicar las grandes ventajas del proceso, y el potencial de crecimiento al que da lugar.

El punto central aquí es que la economía argentina ya está dolarizada. Aunque las reservas netas líquidas sean cero, para dolarizar los pesos que circulan se necesitan USD 40.000 millones (Franco Fafasuli)El punto central aquí es que la economía argentina ya está dolarizada. Aunque las reservas netas líquidas sean cero, para dolarizar los pesos que circulan se necesitan USD 40.000 millones (Franco Fafasuli)

Gran parte del costo de la dolarización los argentinos ya lo hemos sufrido. Se trataría más bien de aprovechar ese costo para avanzar hacia sus beneficios y generalizarlos a toda la población. El momento es oportuno, incluso por la gran licuación de ingresos que ya hemos sufrido. Una vez dolarizada la Argentina podrá alcanzar los otros objetivos planteados por Gabriel Rubinstein:

1. La tasa de inflación converge con la de Estados Unidos hacia el 5% anual.

2. El desequilibrio fiscal se termina por haber sincerado el tipo de cambio real, licuando parte del gasto público, como de hecho ocurrió en 1989-91, y también en 2002-2003. De hecho, Argentina tras la reforma podría comenzar un nuevo ciclo con un superávit del 3% del PBI.

3. Dado que el tipo de cambio real de conversión es de equilibrio (incluso podría superar el de equilibrio para ayudar a cubrir nuestra improductividad), al inicio la Argentina tendría superávit externo mayor al 2 del PBI deseado por el viceministro para la cuenta corriente.

4. La tasa de endeudamiento en esta economía dolarizada sería mucho más baja que la actual, en torno al 6% anual.

5. Ya no se requerirá formar reservas, pues la economía estará dolarizada, lo que tiene el aliciente de que aquel gobierno populista potencial del futuro que quiera volver a devaluar, o retornar a los tiempos de inflación, tendrá altos costos de salida.

Publicado originalmente en Infobae, sábado 1 de octubre de 2022

«Too much Maths, too little History: The problem of Economics»

This is a recording of the debate hosted by the LSE Economic History Department, in collaboration with the LSESU Economic History Society and the LSESU Economics Society. http://lsesueconomichistory.co.uk/ http://lsesueconomicssociety.com/

Speakers:

Proposition Team – Lord Robert Skidelsky & Dr. Ha-Joon Chang

Opposition Team – Prof. Steve Pisckhe & Prof. Francesco Caselli Chair – Professor James Foreman-Peck

The LSE is currently the only institution to have a separate EH department. We want to encourage students and academics alike to rethink the methodologies used to explain how our world works. Do we use the theoretical and econometrical method to create models with assumptions to distil the complexities of human nature and produce measurable results? Or do we use the historical process of considering all factors to provide a more holistic explanation? More importantly, which method should be adopted to better understand increasingly complex economic phenomena in the future? We are striving to provide our students breadth that exceeds their current theoretical studies. Hence, whilst we recognise the importance of economic history in allowing us to become closer to the truth and produce more intricate portrayal of events, the significance of models and mathematics remains to be emphasised. Indeed, we wish to have this controversially named debate in order to both highlight the tension between the two disciplines and to produce a more nuanced overview in defence of the future of Economics.

¿La cultura produce instituciones o las instituciones producen cultura? – por Olav Dirkmaat

Cuando se discute la diferencia entre países, algunos dirán que ciertas culturas producen instituciones prodesarrollo y otras culturas generan instituciones antidesarrollo. Por ejemplo, ¿el Estado de derecho (rule of law) conduce a la acumulación de capital y progreso como resultado de la cultura de un país — como cumplir promesas, respetar propiedad ajena, etc.— o un Estado de derecho crea estos rasgos culturales?

Aunque es claro que aquí hay, a lo mejor, un efecto autorreafirmante (es decir, de retroalimentación positiva), y estamos en riesgo de caer en un infinito cuento de «¿vino primero la gallina o el huevo?», sin duda existe un tema de anterioridad. ¿Qué vino antes? ¿Cultura o instituciones?

Un ejemplo de la mano de McCloskey

Una de mis autoras favoritas es Deirdre McCloskey. McCloskey parece preferir el lado de la cultura. Algunas culturas se adhieren a valores que favorecen el progreso; dentro de estas culturas, como consecuencia, se producen instituciones sólidas. La teoría alternativa (el llamado «institucionalismo») es que, en algunos países, las instituciones (por la razón que sea) son más sólidas, y eso determina la cultura de un país. 

Concretamente, McCloskey (2016) dice que la retórica y las ideas han sido esenciales para que la humanidad saliera de su estado natural, la pobreza absoluta («talk came before trade»), ya que estas han producido lo que las instituciones jamás pueden producir. Las personas hacen la institución, no la institución a las personas. Uno no «crea» instituciones buenas; uno «crea» culturas buenas que, a su vez, producen instituciones buenas.

Según McCloskey, uno no «crea» instituciones buenas; uno «crea» culturas buenas que, a su vez, producen instituciones buenas.

Podemos apreciar un ejemplo que da McCloskey: la palabra, de mi idioma materno, eerlijk («honesto»). Honesto tiene una referencia a honor, lo cual en tiempos antiguos estaba vinculado a pertenecer a la nobleza, teniendo un sentido aristocrático. Sin embargo, en los Países Bajos en el siglo XVII, empezó a obtener el significado de «decir la verdad» en las relaciones comerciales y sociales en la sociedad neerlandesa. Se volvió un «valor burgués», como diría McCloskey.

Este es uno de muchos ejemplos de lo que McCloskey llamaría el desarrollo de «valores y virtudes burgueses». Y, según ella, estos preceden a las instituciones. Si las instituciones son formadas por personas, son los valores de las personas los que crean las instituciones, no al revés.

¿Se puede criticar a McCloskey?

Aunque el análisis cultural que hace McCloskey claramente es algo que estaba completamente ausente en la discusión académica sobre el «Gran Enriquecimiento», solo enfocarnos en los valores culturales también puede ser una trampa.

Solo enfocarnos en los valores culturales también puede ser una trampa.

Según una buena reflexión de mi estimado colega Michael J. Douma, un historiador de calibre, McCloskey realmente no usa datos (fuentes primarias) y, además, cita fuentes que reafirman su posición, pero no trata de refutar fuentes que contradicen su postura. Realmente no conecta sus reflexiones sobre la retórica y la cultura en los Países Bajos (los valores «burgueses») con una interpretación económica del Siglo de Oro de los Países Bajos. Asimismo, Douma (2017) hace la pregunta (muy válida) de que si podemos medir los valores burgueses. ¿Podemos mostrar o encontrar pruebas que los empresarios fueron más «dignificados» en los Países Bajos que en el resto de países?

Debido a que los demás historiadores se enfocan en estudiar fuentes primarias y datos, ignoran el trabajo de McCloskey justamente porque no los usa.

Mientras en el otro extremo, los (neo)institucionalistas solo usan fuentes primarias e ignoran el tema cultural y retórico por completo. Según ellos, es casi como si las instituciones tuvieran su propia existencia, aislada e independiente de las personas —su cultura y valores— que las forman.

Según los (neo)institucionalistas, es casi como si las instituciones tuvieran su propia existencia, aislada e independiente de las personas —su cultura y valores— que las forman.

Una tesis intermedia

De forma resumida, mi tesis es que, en los Países Bajos, por una mayor densidad poblacional y su menor tamaño, hubo más conflicto violento y bélico. Los conflictos entre diferentes feudos eran muy frecuentes (especialmente en la Edad Media). «Las fricciones dentro y entre ciudades [neerlandesas], los estados provinciales y los Estados Generales [Gobierno federal] convirtieron la estructura política de la República de los Países Bajos en algo como un “coro disonante”», diría el autor neoinstitucionalista Prak (este «coro disonante» luego sirvió de inspiración para los suizos y su propio coro).

Con la expansión del comercio y las élites empresariales en las diferentes ciudades (las élites empresariales frecuentemente eran parte de la política), los conflictos bélicos internos empezaron a desaparecer (aunque sí hubo conflictos externos, especialmente relacionados al comercio, como el bloqueo de rutas comerciales por fuerzas extranjeras).

Los neerlandeses siempre votaban con los pies y la política respondía a los incentivos que generaba esta competencia entre distintas unidades políticas. A lo largo, los feudos locales, por un proceso de competencia y evolución, tenían que crear suficiente prosperidad y disponer de suficientes personas para superar a sus rivales en términos bélicos (o evitar que les superaran). Esto generó el proceso evolutivo a través del cual surgieron las instituciones que favorecen el desarrollo.

Los neerlandeses siempre votaban con los pies y la política respondía a los incentivos que generaba esta competencia entre distintas unidades políticas.

Solo posteriormente se produjeron rasgos culturales que algunos autores usan como explicación causal de la superioridad de instituciones en países como los Países Bajos. La cultura proempresaprocomercio y proinnovación que describe McCloskey en sus obras es un síntoma de esta superioridad institucional, producida por causas más o menos accidentales.

El salto en la productividad, pero en el campo y no en las ciudades

Esta es básicamente la tesis del historiador Jan de Vries (1974), a quien McCloskey sí cita en sus obras. Sin embargo, De Vries enfatiza que el «salto en productividad» ocurrió en el campo, no en la ciudad. En cambio, cuando McCloskey habla de los valores burgueses y «el comercio como virtud», se refiere a las ciudades, como Ámsterdam.

Esto, además, es curioso, porque el capitalismo realmente nace en los Países Bajos (durante el Siglo de Oro) y posteriormente en el Reino Unido. Justamente estas culturas eran consideradas atrasadas, bárbaras e incultas. De cierta forma, esto ya nos indica que son las instituciones las que crean la cultura, no al revés.

La retórica y los «valores burgueses» son, así, el resultado de instituciones, forjados más por el «votar con los pies» que por la sociedad civil y la participación ciudadana. Las instituciones se desarrollan gracias a la competencia y el libre movimiento de personas. Los rasgos culturales en los Países Bajos —como la cultura abierta y de discusión, la tolerancia por minorías, las libertades civiles y la poca jerarquía en general— son resultados de esta configuración política más o menos accidental.

Referencias

De Vries, J. (1974). The Dutch Rural Economy in the Golden Age, 1500-1700. New Haven, CT: Yale University Press.

Douma, M. (2017). McCloskey’s Dutch Problem: Capitalist Rhetoric and the Economic History of Holland (January 31, 2017). Journal of Private Enterprise, Forthcoming, Available at SSRN: https://ssrn.com/abstract=2909016

McCloskey, D.N. (2016). Bourgeois Equality: How Ideas, Not Capital or Institutions, Enriched the World. Chicago: The University of Chicago Press.

Fuente: Centro para el Análisis de las Decisiones Públicas, UFM.

ENERGEIA, Revista de la Sociedad Ibero-Americana de Metodología Económica, números disponibles en línea

La Sociedad Ibero-Americana de Metodología Económica (SIAME) fue fundada en el año 2000 con el fin de fomentar el estudio de la metodología, la epistemología y la filosofía de las ciencias económicas en los países de habla hispana y portuguesa de Europa y América. De igual forma, la asociación pretende funcionar como un lugar de encuentro que permita intensificar las relaciones académicas entre economistas y filósofos de la ciencia en Iberoamérica.

La administración de la SIAME es llevada por una Junta Directiva que está formada por un Presidente, un Secretario, un Tesorero, y por lo menos dos Vocales; dichos puestos son asignados por la Asamblea General Extraordinaria.

A su vez, la SIAME está conformada por socios fundadores, de número, institucionales y de honor. Para ser socio en cada uno de los estratos antes mencionados, se deben de cumplir los requerimientos estipulados en los estatutos vigentes de la misma sociedad.

Es importante mencionar que, desde el año 2005, la versión impresa de la Revista Internacional de Filosofía y Epistemología de las Ciencias Económicas (ENERGEIA) cuenta con indexación en el Sistema Regional de Información en línea para Revistas Científicas de América Latina, el Caribe, España y Portugal (LATINDEX), el cual fue gestionado por el Dr. Eduardo R. Scarano. Lo anteriormente mencionado puede ser consultado en el siguiente enlace: Información LATINDEX ENERGEIA.

Aquí puede acceder a la web de la SIAME.

Aquí puede acceder a los números de la revista.

Aquí puede acceder al seminario que tendrá lugar del 3 al 5 de octubre en México.

Methodological Individualism: Still a Useful Methodology for the Social Sciences? – Reinhard Neck

Abstract

This paper explains the role of methodological individualism as a methodology for the social sciences by briefly discussing its forerunners in economics and sociology, especially in the works of Carl Menger and Max Weber, followed by some comments on Karl Popper’s and other critical rationalists’ contributions as well as rational choice theories. Some recent arguments against methodological rationalism are then provided, including counterarguments, mainly based on exemplary work by economists and sociologists. This paper proposes a scheme for analyses using (weak) methodological individualism, in particular, arguing that evolutionary approaches to the explanation of economic and other social phenomena that accord with methodological individualism suggest that it is a successful and progressive methodology for economics and sociology.

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Nuevo libro: Populismo, Restricciones Constitucionales y Dolarización Oficial en Argentina – Osvaldo Schenone, Jorge Avila y Adrián Ravier

Este libro tiene tres propósitos: primero, caracterizar el fenómeno del constitucionalismo popular y ubicar dentro de él al populismo; segundo, ilustrarlo con ejemplos de Argentina en el siglo XX y tercero, proponer una manera de blindar el sistema monetario de las consecuencias del déficit reiterado y creciente que caracteriza al constitucionalismo popular.

Disponible a la venta aquí.

The Chicago Boys and the Revival of Classical Liberal Economics in Chile – Axel Kaiser

According to a persistent narrative, the ideas behind the free market revolution led by the so-called “Chicago Boys” in Chile were imported from the United States. This narrative is wrong. Free market liberalism has been a substantial part of Chile’s intellectual and institutional tradition since the middle of the 1800s.

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Inflación en Guatemala, 1961-95 – Julio H. Cole

Abstract:

En este trabajo se efectúa un análisis estadístico de la inflación anual en Guatemala desde 1961. El enfoque teórico para el análisis se encuadra dentro de la llamada «teoría cuantitativa del dinero» (también conocida como «teoría monetarista» o «monetarismo»). Esta teoría postula a largo plazo una relación estable entre tres variables macroeconómicas muy importantes: el cambio porcentual en el índice de precios (o sea la tasa de inflación, P, el cambio porcentual en la masa monetaria (la tasa de crecimiento monetario, M) y el cambio porcentual en el PIB a precios constantes (la tasa de crecimiento real, Y).

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RAÍCES Y ETAPAS EN LA HISTORIA DE LA ESCUELA AUSTRIACA – Adrián Ravier

Este artículo se propone estudiar las raíces del pensamiento de los autores de la Escuela Austriaca, y las distintas etapas evolutivas que surgieron desde su fundación. En este sentido se destacan raíces en los pensadores pre-socráticos de la Antigua Grecia, en la propiedad privada defendida por Aristóteles, en Juan de Mariana y la Escuela de Salamanca, en las contribuciones del irlandés Richard Cantillón, en la Fisiocracia y el laissez faire francés, en el pensamiento escocés de Adam Smith, David Hume y Adam Ferguson y en algunos autores de la Escuela Clásica británica que reunió a los «primeros economistas teóricos» a partir del último cuarto del siglo xviii. Además, podría destacarse con cierto paralelismo cronológico a los autores clásicos de las Ciencias Políticas, que desarrollaron una literatura específica sobre los límites al poder y el control al Leviatán, nutriendo e influenciando los escritos de filosofía política de los autores austriacos. La tradición austriaca, sinembargo, surge como «Escuela» en Viena recién a fines del siglo xix, tomando en general a 1871 como el año de su fundación. Su máximo esplendor lo alcanza entre la segunda y tercera década del siglo xx especialmente con las contribuciones de Ludwig von Mises y Friedrich Hayek, aunque luego —entre 1940 y 1970- sus autores principales caen en el aislamiento. El resurgimiento de los años 1970 le devuelve a esta Escuela algo de protagonismo, abriendo poco después una etapa de oportunidades para desarrollos modernos en distintos campos de estudio de la economía. Concluimos el trabajo con algunasreflexiones acerca de la actualidad de la Escuela, con mayor presencia de sus seguidores en las universidades y también en revistas científicas.

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