Infobae: El callejón sin salida de la economía argentina

La economía argentina parece estar encerrada en un callejón sin salida. Desde 2011 que no encuentra solución al problema de la estanflación. Se pagan los costos de una alta inflación y crisis cambiarias sin ningún beneficio sobre el nivel de producto. La economía del país, o quizás mejor dicho el gobierno, parece estar en un callejón sin salida.

El Gobierno parece estar convencido de que la economía necesita un impulso de demanda. Hay que aumentar el gasto público y ponerle dinero en el bolsillo a la gente para que aumenten su consumo. El problema no sería la falta de rentabilidad en el sector privado, el problema es falta de gasto.

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Infobae: ¿Por qué se teme un salto inflacionario?

Desde 2007 que Argentina se encuentra en un proceso de inflación ascendente. La inflación anual promedio bajo la presidencia de Néstor Kirchner fue del 15.3%. Durante los dos mandatos de Cristina Kirchner fue del 25.6%. Con Cambiemos la inflación promedio saltó a un 41%. Si alrededor del mundo se está emitiendo dinero, ¿por qué se teme que el problema empeore en Argentina, pero no en el resto del mundo? Hay dos cuestiones que fundamentan este temor.

La primera cuestión son limitaciones técnicas del BCRA. La pandemia y las órdenes de cuarentena llevan a una menor actividad económica y mayor desempleo. Para lidiar con esta situación los bancos centrales alrededor del mundo han expandido la oferta de dinero, la cual se ha canalizado en subsidios al desempleo y ayuda a empresas para evitar el quiebre de las mismas. El problema, sin embargo, no es tanto la expansión de la oferta monetaria durante la pandemia, el problema es que el BCRA no tiene suficientes herramientas para absorber lo que va a ser un exceso de dinero el día después.

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Infobae: Por Qué el Impuesto a la Riqueza es una Mala Idea

Impuesto a las ganancias, aumentos del IVA, y el impuesto al cheque son sólo tres ejemplos de impuestos que prometieron ser de emergencia, pero rápidamente se transformaron en permanentes. No se puede tomar con seriedad a la promesa del oficialismo de que el nuevo impuesto a la riqueza es de única vez. Más allá de la falta de credibilidad, el problema es que el impuesto a la riqueza es una mala idea. Argentina necesita reducir su presión fiscal, no aumentarla.

La riqueza a la cual se le intenta aplicar un impuesto no son billetes escondidos en cajas de seguridad. Son fondos aplicados a inversiones que contribuyen a producir bienes y servicios, crear trabajo y, por lo tanto, disminuir la pobreza. Argentina no está en condiciones de hacer aún más costosos los emprendimientos productivos. Desde que asumió el actual gobierno, nos enteramos de empresas que dejan el país (Latam), intentos de expropiación (Vicentin), o grandes empresas que dejan de considerar a Argentina como destino de nuevas inversiones (Amazon). Es decir, el impuesto a la riqueza no es un impuesto que afecta únicamente a los ricos, sino que produce efectos negativos sobre clases medias y bajas.

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Infobae: Puede el BCRA Evitar un Salto Inflacionario?

La expansión de la base monetaria interanual a julio fue de un 82%. Para el mismo período, el M2 se ha duplicado. La agresiva expansión monetaria del BCRA durante la pandemia ha generado fundadas preocupaciones de un salto inflacionario en un futuro no muy lejano. Esta preocupación no se basa sólo en la fuerte expansión monetaria, sino también en las limitadas herramientas que posee el BCRA para contrarrestar su propia política expansiva.

La primer y tradicional herramienta para absorber exceso de circulante es la venta de bonos del tesoro. El BCRA vendería bonos del tesoro quitando pesos de circulación. De este modo, se evita un impacto en precios. El problema es que los bonos del tesoro que posee el BCRA son no transferibles, por lo que no pueden ser vendidos en el mercado financiero.

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Infobae: Crisis de deuda (volviendo a la realidad)

Una vez más Argentina se enfrenta a un potencial default de la deuda soberana. Joseph E. Stiglitz, Edmund S. Phelps y Carmen M. Reinhart hicieron un pedido público de “buena fe” a los acreedores internacionales. Su pedido fue acompañado por un grupo de reconocidos economistas a nivel internacional. El acto de buena fe consiste, por supuesto, en aceptar la oferta de Martín Guzmán. A diferencia de quienes piden “buena fe”, los tenedores de bonos no han perdido contacto con la realidad y son conscientes del tipo de deudor que tienen enfrente.

Es importante recordar que la crisis de deuda no se debe a la pandemia del Covid-19. El actual gobierno presentó al ministro Guzmán como un experto en deuda soberana con el objetivo principal de reestructurar la deuda Argentina. Modestia aparte, nos decían que Guzmán iba a dar una lección al mundo sobre cómo llevar adelante una reestructuración de deuda soberana. Es cierto que la actual pandemia ha complicado el escenario, lo que no es cierto es que la crisis de deuda se debe al coronavirus. Es importante ser realista con la situación de la economía del país para llegar a un buen acuerdo con los acreedores y dar una solución definitiva a los crónicos problemas de deuda que enfrenta el país.

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Infobae: Dimensionando el Tamano del Estado

Nota en Infobae sobre el tamaño y estructura del gasto público. El segundo párrafo posee un error de tipeo. El monto es $33 lugar de 433 (el signo $ se encuentra arriba del 4 en el teclado en inglés).

La dimensión de las cuentas públicas, medida en miles de millones, hace que sea fácil perder perspectiva de la situación fiscal y la estructura del gasto público. Sabemos, por ejemplo, que se gastan muchos recursos en planes sociales, subsidios, etcétera, pero es difícil dimensionar exactamente el peso de cada una de estas partidas. Una manera de dimensionar el tamaño del Estado y su estructura es reducir el gobierno a una familia representativa en Argentina.

Supongamos que el ingreso del Estado es de 25 mil pesos, que corresponde aproximadamente con el ingreso medio en Argentina. Si los ingresos fiscales son de 25 mil pesos, entonces los gastos fiscales son de 33 mil pesos (incluyendo intereses). La diferencia es el déficit fiscal, que se financia con emisión o con deuda. En resumen, si usted fuese el Estado, con un ingreso de 25 mil pesos estaría gastando unos 433 mil. Claramente la situación no es sostenible. Si estas fuesen sus cuentas personales, seguramente no solucionará este desequilibrio de forma muy gradual. La situación, sin embargo, es más complicada cuando se observa en qué se van los 33 mil pesos.

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Infobae: Siete Décadas de Deterioro Económico

Una reciente actualización de datos económicos del Proyecto Madison permite repasar el desempeño económico de Argentina desde 1880 hasta la fecha. Entre fines del siglo XIX y principios del siglo XX, Argentina supo ubicarse entre las economías más ricas del mundo. Sin embargo, en algún momento el país perdió su rumbo y comenzó a perder posiciones en el ranking mundial de riqueza económica. La creación de riqueza no es importante solo por cuestiones económicas. Países con mayores ingresos poseen mejores indicadores de salud (esperanza de vida, mortalidad infantil, etcétera), mejores niveles educativos, y también un mayor desarrollo artístico y cultural.

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Liberales versus libertarios

El cambio ideológico que hubo en la Argentina a partir de 2015, tras el fracaso del kirchnerismo, en reducir la pobreza y resolver otros males como la inflación o el estancamiento económico, no solo ha llevado a Maurico Macri a la Presidencia, sino que además ha dado lugar a nuevas posiciones de filosofía política y económica que contribuyen hoy al debate público.

Liberales y libertarios, que tenían limitado acceso a los medios, hoy reciben una renovada atención, pero no queda claro para la mayoría de los televidentes y los lectores qué diferencia a estas posiciones.

La confusión proviene de una deformación que en Estados Unidos se le ha dado al término “liberal” frente al que utilizamos en América Latina. “Liberal” en Estados Unidos es, por ejemplo, John Rawls, un intelectual cuya obra se utiliza frecuentemente como fundamento de la redistribución del ingreso. Un liberal en América Latina defiende más bien la libertad individual, la economía de mercado, la propiedad privada y el gobierno limitado, por lo que se opone en general a la obra de John Rawls y a los distintos fundamentos que sugieren quitar a unos lo que le pertenece para darles a otros lo que no les pertenece.

Es por ello que en Estados Unidos han creado un nuevo término para denominar a lo que nosotros entendemos como liberal, y es el término libertarian o, en español, ‘libertario’.

El libertario incluiría en Estados Unidos a quienes defienden los cuatro principios recién mencionados, aunque habría una calurosa y abierta disputa respecto del último término, esto es, el gobierno limitado. Los libertarios norteamericanos se podrían dividir entre los libertarios minarquistas, que consideran útil y necesario al gobierno, aunque en funciones limitadas, y los libertarios anarco-capitalistas de propiedad privada, que piensan que es innecesario contar con el ente gubernamental no solo en materia de educación, salud, infraestructura y pensiones, sino también en cuanto a dinero, seguridad y justicia.

La escuela austriaca fundada en 1871 y consolidada en los años 1920 es quizás la más representativa del movimiento libertario, pero no es hasta los años 1970 que surge puertas adentro una línea anarquista que subdivide a su tradición de pensamiento. Es importante notar que los principales pensadores de la tradición como Ludwig von Mises y Friedrich Hayek defendieron una posición liberal o libertaria minarquista, mientras que Murray Rothbard defendió una posición libertaria anarquista.

Es curioso también notar que el Ludwig von Mises Institute, con base en Auburn, Alabama y que fuera creado por el mismo Rothbard junto a Lew Rockwell, le ha dado a esta tradición de pensamiento austriaca una mirada más anarquista de la que el propio Mises defendió a lo largo de su vida.

¿Por qué es importante llamar la atención de los lectores acerca de las diferencias de estos movimientos? Porque el fracaso del kirchnerismo abrió la puerta en la Argentina para un aporte liberal que busque reducir los excesos de la política económica de los años 2003-2015, pero no demanda la Argentina hoy una posición radical anarquista que propone eliminar al Estado.

El debate filosófico que plantea el anarco-capitalismo o anarquismo de propiedad privada es sumamente interesante para los ámbitos académicos, pero distraen y confunden a la opinión pública cuando se plantean ideas extremas en ausencia de un adecuado contexto para estas propuestas. El resultado es un lógico y total rechazo a estas ideas.

Que hoy aparezcan libertarios radicales afirmando que el impuesto es un robo o que todos los políticos son delincuentes contribuye poco, me parece, a los problemas urgentes que debemos resolver.

El liberal o libertario minarquista hace un llamado mucho más oportuno y relevante para la Argentina de hoy, que es, sin ánimo de ser exhaustivo, insistir en terminar con los controles de precios, dejar de monetizar el déficit público, no abusar del endeudamiento, reducir todo lo posible el gasto público o al menos congelar el número de empleados públicos, abrir la economía e integrarla al mundo, respetar la división de poderes y fortalecer las instituciones.

Un ejemplo puede mostrar la diferencia. El liberal sabe que la Argentina tiene que plantearse, como la mayoría de los países del mundo, un nuevo debate acerca del sistema de pensiones, modificar el sistema de reparto. Sin embargo, dado un déficit fiscal consolidado en torno al 8% del PBI, no es oportuno plantear la discusión, porque no hay forma de financiar la transición. Recordemos que cuando Chile planteó la privatización del sistema, acumuló muchos años de superávit fiscal del 5% para garantizar los medios necesarios para que los jubilados y los pensionados del momento pudieran contar con ingresos acordes con los aportes de las décadas anteriores. El mismo menemismo, y en esto tiene responsabilidad Domingo Cavallo, debería comprender que el fracaso de la convertibilidad es en gran parte un problema fiscal que proviene especialmente de no haber pensado una transición para la privatización del sistema de pensiones. De haber continuado con el sistema de reparto, el gobierno no habría tenido déficit fiscal, lo cual hubiera reducido las necesidades de financiamiento externo, con intereses de deuda muchos más bajos, y la situación del país habría sido mucho más sólida para afrontar los shocks externos que fueron el tequila de México en 1995, la crisis asiática de 1997, el default ruso de 1998 o la devaluación de Brasil en 1999. Está claro que el 2001 se pudo haber evitado.

Los libertarios hoy tenemos que plantear un debate inteligente. Hay un espacio para los debates puros que están en el aula, en los congresos académicos y en las revistas especializadas, pero hay otro debate que es el de los medios de comunicación, donde la preocupación está puesta en otros problemas más urgentes. Si Argentina tiene éxito en normalizar su situación institucional y macroeconómica, asemejándose a la situación de países vecinos que integran la Alianza del Pacífico, entonces seguramente surgirán nuevos espacios para discutir otros problemas que hoy lamentablemente están presentes, pero lejanos en la atención que se le puede dar.

Como cierre, me parece que el libertario debe insistir en que el gradualismo está justificado, en la medida en que lo caractericemos como reformismo permanente, pero el problema es que Cambiemos en muchas áreas ha transformado el gradualismo en inacción.

Publicado originalmente en Infobae, el 19 de enero de 2018.

Infobae: Grises Fiscales en el 2017

A pesar del entusiasmo de Cambiemos respecto a los números fiscales del 2017, los datos muestran algunos grises que ponen paños fríos al discurso del oficialismo.

Con claro entusiasmo, Cambiemos anunció los resultados fiscales del 2017. El déficit primario de 3,9% del PBI sobrecumplió la meta fiscal para el 2017 de 4,2 por ciento. Estos resultados positivos se acompañan señalando el crecimiento que estaría mostrando la economía argentina. Todo parecería indicar que la economía nacional está en buen camino y que el gradualismo muestra sólidos resultados. Sin embargo, como varios economistas ya vienen señalando, una mirada más cuidadosa de los números fiscales y de la actividad económica no justifica tanto entusiasmo por parte del oficialismo.

La primera cuestión es que el déficit primario es un resultado parcial de la situación fiscal del país. Deja de lado, justamente, los intereses de la deuda. Al elegir financiar el déficit fiscal con deuda no se puede dejar de lado el pago de intereses al momento de evaluar el desempeño fiscal. Es similar a una empresa que toma deuda para iniciar un nuevo proyecto y en su cálculo de costos y beneficios no considera el pago de intereses. Claramente el banco cuestionaría la validez de dicho análisis. El déficit que al final del día importa es el financiero, que tiene en cuenta el pago de intereses. Mientras el déficit primario creció un 17,5%, por debajo de la inflación, el déficit financiero superó a la inflación al crecer un 32,5% y ubicarse en 6,1% del PBI. Ciertamente el entusiasmo del Gobierno no sería el mismo si las metas fuesen sobre el déficit financiero en lugar del primario. El déficit financiero, a su vez, deja de lado el pago de interese intra sector público, como si usted decidiese ignorar de sus cuentas familiares el pago de intereses por la deuda que tiene con su hermano. Al considerar estos intereses, el déficit financiero crece un 34,5% y se ubica en el 6,9 por ciento. Es por este motivo que cada vez más voces indican que el gradualismo tiene más costos fiscales que beneficios.

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Infobae: Desmitificando al liberalismo

Nota en Infobae sobre algunos de los mitos que dan mala imagen al liberalismo.

Hubo una época en la que Argentina sabía estar entre las naciones con mayores ingresos del mundo. Fue la época del liberalismo y la apertura comercial en Argentina. Con la llegada del peronismo, la Argentina giró 180 grados, se volvió un país alejado de los principios del libre mercado, donde la política de sustitución de importaciones es más importante que el comercio internacional. Actualmente Argentina ya no se encuentra entre las naciones de mayores ingresos del mundo y posee índices de pobreza cercanos al 30 por ciento. Es un país asociado a la corrupción, las expropiaciones y las recurrentes crisis económicas.

No obstante la mala imagen que el liberalismo posee en Argentina, en los últimos tiempos esta doctrina ha ganado presencia en el debate público y en los medios. En especial a través de los economistas liberales, que no se cansan de insistir una y otra vez con los beneficios del libre comercio. La mala imagen del liberalismo descansa en una serie de mitos. Aquí algunos de ellos.

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