Día mediático

Comparto dos notas en los medios del día de hoy. Una en Infobae donde hablo de Argentina como el país de las oportunidades perdidas. Otra en Perfil donde comento sobre el contrapunto entre Guzmán y su par Brasileño (la economía como mano invisible versus ingeniería social).

Infobae. El país de las oportunidades perdidas

Se suele decir que toda crisis es una oportunidad. Si es así y a pesar de todos sus problemas, flor de oportunidad le ha dado a Argentina el COVID-19. Sin embargo, fiel a su historia, el país se encamina a que esta sea otra oportunidad perdida. A medida que las economías desarrolladas avanzan con sus planes de vacunación comienza a verse una luz al final del túnel. Un regreso a una nueva normalidad con mínimas restricciones a la actividad económica. La economía mundial se encamina a un gran rebote que Argentina va a mirar desde abajo, dejando pasar nuevas oportunidades en la economía postpandemia.

Argentina es como el amateur que quiere entrar a la cancha a jugar con los profesionales. Cuando hay un lugar y los profesionales invitan al país a jugar, Argentina les da la espalda y luego les hecha la culpa por su baja performance. Las oportunidades hay que tomarlas, sus beneficios no se materializan por arte de magia.

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Perfil. Chicago boys vs Columbia boys: la ingeniería social vs la “mano invisible”

Existen dos maneras diferentes de ver la economía. Por un lado, la economía es un proceso espontáneo, con vida propia que se autorregula. A esta visión se la suele asociar a la famosa “mano invisible” de Adam Smith. Para este punto de vista la mano invisible no es perfecta, pero sí es mejor que una economía fuertemente regulada.

Por el otro lado, la economía es vista como un problema de ingeniería social. Con raíces en Marx (explotación) y Keynes (irracionalidad), el estado debe controlar, regular, e incluso salvar a la economía de sus propias crisis.

Los Ministros de Economía Martín Guzmán (Argentina) y Paulo Guedes (Brasil) fueron protagonistas de este contrapunto. Ante la afirmación de Guzmán, de que “la mano invisible de Adam Smith es invisible porque no existe”, su par brasileño le recordó que la mitad de los Nobel de Economía fueron para economistas de la tradición de la Escuela de Chicago.

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Perfil: Cómo frenar la inflación

Marzo dejó una alta tasa de inflación, 4.8%, lo cual da un 75.5% anualizado. Es la tasa más elevada desde septiembre del 2019. Una aceleración de la inflación era esperable tarde o temprano. La expansión de la base monetaria llegó a un 83% en septiembre del año pasado.

Como es sabido, la expansión monetaria afecta los precios con rezago, no de manera inmediata. Con nuevos picos de inflación resurge la pregunta de qué debe hacer el gobierno para controlar la misma. Las respuestas siguen siendo las mismas de siempre: atacar el problema de fondo en lugar de esconderlo detrás de argumentos multicausales.

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Perfil: Las Curiosas Declaraciones del Ministro Guzmán

El ministro Guzmán ha dejado curiosas declaraciones en una reciente entrevista. Digo “curiosas” porque las declaraciones de Guzmán no parecen reflejar la realidad económica Argentina. Hay tres curiosidades que sobresalen: (1) gasto público, (2) recuperación económica, e (3) inflación.

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Perfil: Por qué suben los precios si baja el tipo de cambio

En los últimos días hemos visto una divergencia entre la inflación y el tipo de cambio. Los precios suben, pero el tipo de cambio baja. ¿No se suponer que el tipo de cambio afecta a la tasa de inflación? ¿Una baja del tipo de cambio no debería producir entonces una baja de la inflación?

Entre las tantas confusiones económicas que persisten en Argentina, esta es una de las más arraigadas. La relación es, en definitiva, al revés. Es la inflación lo que termina afectando al tipo de cambio. Ante esta divergencia, ¿qué se puede esperar que le suceda al tipo de cambio? Vamos por partes.

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Infobae: El callejón sin salida de la economía argentina

La economía argentina parece estar encerrada en un callejón sin salida. Desde 2011 que no encuentra solución al problema de la estanflación. Se pagan los costos de una alta inflación y crisis cambiarias sin ningún beneficio sobre el nivel de producto. La economía del país, o quizás mejor dicho el gobierno, parece estar en un callejón sin salida.

El Gobierno parece estar convencido de que la economía necesita un impulso de demanda. Hay que aumentar el gasto público y ponerle dinero en el bolsillo a la gente para que aumenten su consumo. El problema no sería la falta de rentabilidad en el sector privado, el problema es falta de gasto.

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Usurpación de tierras y “Efecto Lipovetzky”

El Gobernador Kicillof nos acaba de regalar un buen ejemplo del “Efecto Lipovetzky”: Crear una ley o regulación que produce el efecto opuesto al deseado.Y habría que agregar, insistir en la ley o regulación a pesar de los repetidos avisos de los economistas.

La toma y usurpación de tierras as actualmente uno de los temas más serios en Argentina. En lugar de hacer cumplir la ley y proteger la propiedad privada, Kicillof decidió pagar la toma de terrenos. Por supuesto, la propuesta no se presenta en estos términos. La nueva iniciativa otorgará subsidios de hasta $50.000 a personas y familiar en extrema vulnerabilidad social con el fin de atender los problemas habitacionales. Estos subsidios, según se informa, no se van a destinar a programas sociales, sino a individuos con el fin de cubrir costos alinentarios y habitacionales. Las familiar que reciban subsidio deberán rendir cuentas de cómo han utilizado los fondos recibidos. Parece que también nos olvidamos que el dinero es fungible.

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Perfil: ¿Por qué la dolarización no es necesariamente una mala idea?

Es natural que, tras más de una década de alta inflación, reflote el tema de la dolarización. Los justificados temores de un potencial salto inflacionario y de una nueva crisis cambiaria dan renovado interés el tema.

Es curioso que, si bien con más de 100 casos de dolarización a lo largo y ancho de la historia económica, la discusión sobre la dolarización se base en argumentos especulativos.

Hay dos explicaciones que se repiten para sostener que la dolarización es una mala idea. El primero es que el país queda desprotegido ante potenciales shocks nominales externos. El segundo es que la dolarización deja de hacer falta si se hacen las reformas necesarias para que la dolarización funcione. Veamos cada uno de ellos.

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Infobae: ¿Por qué se teme un salto inflacionario?

Desde 2007 que Argentina se encuentra en un proceso de inflación ascendente. La inflación anual promedio bajo la presidencia de Néstor Kirchner fue del 15.3%. Durante los dos mandatos de Cristina Kirchner fue del 25.6%. Con Cambiemos la inflación promedio saltó a un 41%. Si alrededor del mundo se está emitiendo dinero, ¿por qué se teme que el problema empeore en Argentina, pero no en el resto del mundo? Hay dos cuestiones que fundamentan este temor.

La primera cuestión son limitaciones técnicas del BCRA. La pandemia y las órdenes de cuarentena llevan a una menor actividad económica y mayor desempleo. Para lidiar con esta situación los bancos centrales alrededor del mundo han expandido la oferta de dinero, la cual se ha canalizado en subsidios al desempleo y ayuda a empresas para evitar el quiebre de las mismas. El problema, sin embargo, no es tanto la expansión de la oferta monetaria durante la pandemia, el problema es que el BCRA no tiene suficientes herramientas para absorber lo que va a ser un exceso de dinero el día después.

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Perfil: ¿Por qué hay temor sobre un corralito a los depósitos en dólares?

Desde el ajuste del cepo cambiario se percibe un temor por parte del público a que el gobierno imponga un corralito sobre los depósitos en dólares. En otras palabras, que los actuales límites a la compra de dólares se extiendan al acceso a los dólares propios.

Otro temor es un canje compulsivo de los depósitos en dólares. El gobierno confisca los dólares y ofrece a cambio algún tipo de bono. Estos temores llevan a un retiro de depósitos que pueden llevar a problemas financieros.

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