Usurpación de tierras y “Efecto Lipovetzky”

El Gobernador Kicillof nos acaba de regalar un buen ejemplo del “Efecto Lipovetzky”: Crear una ley o regulación que produce el efecto opuesto al deseado.Y habría que agregar, insistir en la ley o regulación a pesar de los repetidos avisos de los economistas.

La toma y usurpación de tierras as actualmente uno de los temas más serios en Argentina. En lugar de hacer cumplir la ley y proteger la propiedad privada, Kicillof decidió pagar la toma de terrenos. Por supuesto, la propuesta no se presenta en estos términos. La nueva iniciativa otorgará subsidios de hasta $50.000 a personas y familiar en extrema vulnerabilidad social con el fin de atender los problemas habitacionales. Estos subsidios, según se informa, no se van a destinar a programas sociales, sino a individuos con el fin de cubrir costos alinentarios y habitacionales. Las familiar que reciban subsidio deberán rendir cuentas de cómo han utilizado los fondos recibidos. Parece que también nos olvidamos que el dinero es fungible.

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MILGROM Y WILSON, NOBEL EN ECONOMÍA 2020 – por Juan Carlos de Pablo

El premio Nobel en economía, en 2020 fue compartido por Paul Robert Milgrom y Robert Butler Wilson. Ambos norteamericanos, el primero nació en 1948 el segundo en 1937. Los 2 desarrollaron los trabajos por los cuales fueron galardonados, en la Escuela de negocios de la universidad Stanford. “Lo único que lamento es que a Wilson el premio no le haya llegado 20 años antes” (Kreps, 2020).

“Wilson fue el fundador de una línea de investigación que se desarrolló en Stanford y generó la `banda de los 4´. Integrada -además de los 2 galardonados- por Bengt Robert Holmstrom y David Mark Kreps. Este último es el único que hasta ahora no recibió el Nobel. Wilson supervisó las tesis doctorales de Holmstrom y Milgrom… Quedaron fuera del premio, a pesar de sus aportes, R. Preston McAfee y Paul David Klemperer” (Navajas). “Wilson fundó la `escuela de teoría económica vista como ingeniería´” (Kreps, 2020). “Alvin Eliot Roth, otro Nobel en economía, también fue estudiante de Wilson” (Weinschelbaum).

            Nota de color. Además de colegas, Milgrom y Wilson son vecinos. Como los burócratas de la Fundación Nobel no podían localizar al primero de los galardonados, Wilson fue hasta su departamento y le tocó el timbre, para enterarlo de la buena nueva. Es de imaginar el susto que se habrá pegado Milgrom, porque en Stanford era de madrugada.

            ¿Por qué el Nobel a ellos? “Por haber mejorado la teoría de las subastas e inventar nuevas formas de subastas… Durante 5 décadas los laureados han generado investigaciones que profundizaron la comprensión de cómo funcionan los mercados que utilizan las subastas, en presencia de información privada. Sus hallazgos les permitieron a los analistas entrenados, diseñar nuevos mecanismos de subastas, y a los encargados de utilizarlas, elegir la mejor entre las existentes. Milgrom y Wilson unieron la teoría y la práctica, como pocos lo han logrado. En una palabra, sus investigaciones sobre la teoría y el diseño de las subastas sirvió para reemplazar de manera gradual, un proceso de prueba y error intuitivo, por un enfoque con mayor base científica” (Comité Nobel, 2020).

“Hemos aprendido que la maximización de las ganancias del intercambio tiene más que ver con la información y los incentivos que tienen los participantes, que con la intersección de las curvas de oferta y demanda; pero la teorización académica ha sido menor en comparación con el involucramiento ingenieril usando el conocimiento de la tecnología y las prácticas de las empresas. La familiaridad con las preocupaciones de los participantes es necesaria si uno quiere ayudar a mejorar los resultados. El profundo involucramiento descubre facetas claves, imposibles de anticipar a partir de análisis abstractos de los mercados” (Wilson, en R & W, 2019).

“Las subastas tienen hoy una importancia mucho mayor que en cualquier momento del pasado… Estamos delante de un nuevo ejemplo de serendipidad en la ciencia: importantes descubrimientos realizados por mentes curiosas, generaron aplicaciones prácticas no anticipadas” (Comité Nobel, 2020).

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“Cuando, en 1960, era estudiante de administración de empresas, me reprobaron una monografía que escribí sobre cómo ofertar en una subasta, por considerárselo un análisis `que no tenía nada de gerencial’” (Wilson, en R & W, 2019). “Las subastas no son juegos de suma cero, por lo cual recién pudieron ser analizados luego del aporte de John Forbes Nash, sobre juegos no cooperativos” (Comité Nobel, 2020).

“Hasta comienzos de la década de 1990 el análisis se circunscribía a la subasta de objetos únicos. Pero los casos del espectro de frecuencias de radio, electricidad, emisión de títulos, etc., obligó a diseñar nuevas formas de subastas. El ejemplo más famoso fue el del espectro radial, demandado en 1994 por la Comisión de Comunicaciones de Estados Unidos” (Comité Nobel, 2020).

“A comienzos de la década de 1990 la explosión de la demanda por comunicación móvil, hizo que el gobierno federal de Estados Unidos utilizara subastas para asignar el espectro de ondas radiales. Antes se las asignaba de manera administrativa, o por sorteo… De la noche a la mañana esto transformó el análisis, de una ocupación esotérica a una actividad relevante” (Comité Nobel, 2020).

“La pionera teoría de las subastas identificó 4 variantes: la subasta holandesa, la inglesa, el mejor postor paga lo que ofreció y el mejor postor paga la segunda mejor oferta. El más utilizado es el remate inglés” (Comité Nobel, 2020), porque “tiene una serie de ventajas prácticas. Una desventaja es la facilidad con la cual genera acuerdos entre los ofertantes” (Milgrom, 1989).

Digresión. La guinea es una moneda de cuenta, es decir, que no existe físicamente (como el derecho especial de giro, la utilizada por el Fondo Monetario Internacional). Equivale a una libra esterlina más 5% o 10%. Se utiliza en las subastas. Comprador y vendedor se refieren al mismo número, pero se entiende que el comprador pagará “en guineas”, el vendedor cobrará “en libras esterlinas”, y el rematador se quedará con la diferencia, su comisión.

 “Friedman -Lawrence, no Milton- (1956) fue pionero en el estudio de las ofertas competitivas. Sus recomendaciones se basaron en 2 supuestos importantes: 1) la oferta de cada ofertante es independiente de las de los demás, y su distribución podría ser estimada en base a la historia (supuesto de independencia); y 2) cada ofertante conoce el costo del cumplimiento del contrato en el que quiere participar (supuesto de valor privado)” (Milgrom, 1989).

“Wilson (1969) fue crucial para replantear la teoría, cuando cada ofertante puede querer revisar su oferta, en base a la estimación que realiza de las ofertas de los restantes participantes. Este esquema es conocido como el modelo de los derechos minerales. El trabajo mostró que quien gana la subasta sobreestima el verdadero valor de lo subastado, porque es el más optimista de los pronosticadores. Esto es lo que se denomina la maldición del ganador” (Comité Nobel, 2020). “Observación crucial: aunque cada oferta individual no sea sesgada, la menor tiene un sesgo hacia abajo. Esta es la maldición del ganador. Quienes pierden en una licitación, generalmente sobreestiman sus costos; quienes las ganan los subestiman. Todo esto fue analizado de manera magnifica por Vickrey (1961)” (Milgrom, 1989).

“El caso de los valores privados independientes, y el de los valores compartidos puros, son situaciones especiales límites. En la práctica muchas subastas de objetos únicos combinan ambos elementos. Milgrom (1981) analizó estos casos híbridos” (Comité Nobel, 2020).

“Milgrom y Weber (1982) fundamentan la práctica de proveerle a los potenciales ofertantes, de evaluaciones realizadas por expertos, antes de que comiencen las subastas, como certificados de autenticidad, informes de inspectores, e investigaciones geológicas” (Comité Nobel, 2020).

“En los últimos tiempos las subastas se han utilizado para vender múltiples objetos al mismo tiempo. Ejemplos: deuda pública o concesiones eléctricas… En casos como estos, las ofertas equivalen a funciones de demanda… Comparando con el caso de subastas de objetos únicos, los ofertantes ahora tienen un incentivo a `disimular’ las ofertas, por debajo de su verdadero valor; además de que pueden coordinar las ofertas” (Comité Nobel, 2020).

            “No existe una bala de plata en el diseño de subastas, relevante para cualquier contexto o detalles de cada uno de los mercados… El desafío no es trivial, porque decidir exclusivamente en base al ingreso para el Estado puede privilegiar el corto plazo y generar un mercado monopólico” (Comité Nobel, 2020).

“Milgrom y Weber (1982) introdujeron el concepto de afiliación, para capturar la idea de que a medida que aumenta el valor estimado por un ofertante, espera que los otros también lo aumenten; y esto es algo más que correlación” (Milgrom, 1989).

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            Edgardo Zablotsky enseña microeconomía, en el primer año de la carrera de grado en la UCEMA. Un par de semanas antes de que se conocieran los galardonados con el premio Nobel 2020, invitó a sus alumnos a que escribieran monografías, investigando a probables candidatos. Una de ellas, Lourdes Matheou, eligió a Milgrom. No solamente se ocupó de su obra, sino que se contactó con él para entrevistarlo. A lo cual don Paul accedió con gusto.

Felicitaciones a Zablotsky por la iniciativa, a Matheou por la fuerza y creatividad, y a Milgrom, porque mostró que es un “grande”. Porque un grande siempre encuentra un minuto para hablar con un alumno inquieto.

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Actualizando las estadísticas. Entre 1969 (primer año que se otorgó) y 2019 86 personas obtuvieron el Nobel en economía. 25 de ellas de manera individual; 40 en grupos de 2 y 21 en grupos de 3. 82 varones, 2 mujeres.

En el momento de ser galardonados, en promedio tenían 67 años de edad. Hurwicz tiene el récord máximo, porque lo recibió cuando tenía 90 años –Shapley se le acercó mucho, ya que lo recibió a los 89 años-; Arrow, galardonado en 1972, fue el “Benjamín” del grupo hasta 2018 inclusive, porque se lo otorgaron cuando tenía 51 años; pero en 2019 fue desplazado por Duflo, quien cuando lo obtuvo todavía no había cumplido 47 años. 43 de los 84 premiados fallecieron. Solow, nacido en 1924, es el más viejo de los que viven.

En promedio, vivieron 16,3 años luego de haber recibido el galardón. Encabeza la tabla Arrow, quien vivió 45 años, seguido por Samuelson, quien vivió 39 años. Vickrey, en el otro extremo, murió pocos días después de que se lo otorgaran, y por consiguiente no pudo pronunciar la conferencia Nobel.

1943 fue el año en que nacieron más premios Nobel en economía: 4 (Kydland, Sargent, Spence y Stiglitz); 2013 aquel en que fallecieron más galardonados: 4 (Buchanan, Coase, Fogel y Klein).

49 de los 86 galardonados nacieron en Estados Unidos (57% del total) y 20 en otros países, pero migraron y desarrollaron su carrera profesional en dicho país (sumados, equivalen a 80% del total). Los 17 restantes nacieron 3 en Inglaterra, 2 cada uno en Alemania, Francia, Noruega y Suecia, y uno cada uno en Escocia, Holanda, Chipre, India, Indias Occidentales y Rusia.

Comité Nobel (2020): Scientific background, 12 de octubre.

Friedman, L. (1956): “A competitive bidding strategy”, Operations research, 4.

Kreps, D. M. (2020): “David Kreps lauds 2020 Nobel laureate Robert Wilson”, Stanford business, 12 de octubre.

Milgrom, P. R. (1981): “Rational expectations, information acquisition, and competitive bidding”, Econometrica, 49.

Milgrom, P. R. (1989): “Auctions and bidding: a premier”, Journal of economic perspectives, 3, 3, verano.

Milgrom, P. R. y Weber, R. J. (1982): “A theory of auctions and competitive bidding”, Econometrica, 50.

Roth, A. E. y Wilson, R. B. (2019): “How markets design emerged from game theory: a mutual interview”, Journal of economic perspectives, verano.

Vickrey, W. S. (1961): “Counterspeculation, auctions and competitive sealed tenders”, Journal of finance, 16, 1.

Wilson, R. B. (1969): “Competitive bidding with disparate information”, Management science, 13.

Publicado originalmente en CONTEXTO; Entrega N° 1.628; Octubre 19, 2020.

Un lenguaje inclusivo que divide – por Alberto Benegas Lynch (h)

Los diccionarios son libros de historia que mutan con el tiempo según sean las utilizaciones del lenguaje, un instrumento esencial en primer término para pensar y en segundo lugar para la comunicación. Como se ha consignado en el prefacio a la obra del célebre profesor de la Universidad de París Joseph Vendryes titulada El lenguaje. Introducción lingüística a la historia, el lenguaje marca “el fin de la historia zoológica y el principio de la historia humana”. También el extraordinario lingüista Noam Chomsky (tan lejos de la tradición de pensamiento liberal) que “la lengua constituye una manifestación clave de la mente distinta de la estructura material del hombre” y Michael Polanyi, el gran profesor de la Universidad de Oxford, destaca que “la era pre-verbal estaba rodeada de una gran oscuridad”.

Como ha señalado Mario Vargas Llosa “el lenguaje inclusivo es una aberración” y Arturo Pérez-Reverte concluye que “el lenguaje inclusivo es una estupidez”. Esto por forzar las cosas, desnaturalizar el lenguaje y pretender la imposición de un discurso a contramano de los usos corrientes. Incluso hay gobernantes que se han dirigido a sus audiencias como “millones y millonas”, como “miembros y miembras” como “portavoces” y “portavosas” y demás dislates. En este curioso y primitivo lenguaje solo falta que se sustituya el no por na o ne “para no ser machista” o la sandez de referirse a la delincuenta, la narcotraficanta y para no ofender a los varones aludir al poeto. También Ricardo Güiraldes debió hacer figurar a su conocido personaje como Segunde Sombre y, en esta misma línea argumental referirse a los “gauches” y nuestro himno, entre otras cosas, debería incluir “el grite sagrade”. Y antes que nada la parla debiera ser “lenguaje inclusive” para eventualmente “evitar cierta reminiscencia machista”.

Hay por una parte el principio de economía del lenguaje para no extenderse innecesariamente, por ejemplo, en “los y las estudiantes” y equivalentes que revelan un gusto desmedido por las redundancias. Por otra parte, hay sustantivos que indican sexo (perro/perra) y otros que no lo indican (periodista, persona). Muchas palabras terminan en la letra a que son asexuadas (alegría, día, dogma, silla, casa,) y otros de la misma naturaleza que terminan en la letra o (cuaderno, libido, mano, odio, puerto).

El lenguaje inclusivo como parte de lo “políticamente correcto” desconoce la gramática como estructuras de la lengua, la semántica como significados, la sintaxis como formas de combinar palabras y hasta la fonética debido a sonidos inapropiados en el uso de los términos y a veces la misma prosodia puesto que la puntuación suele ser incorrecta en estos textos.

El concepto clave en la genuina inclusión es el respeto lo cual constituye precisamente el alma del liberalismo, sin embargo, aparentemente los que pretenden imponer el llamado lenguaje inclusivo excluyen malamente a los que no adhieren y revelan visos autoritarios. Hasta la irrupción de esta moda el lenguaje incluía a todos pero hoy divide.

Lo que les ocurre a quienes insisten en el denominado lenguaje inclusivo es que, por un lado y fuera ya del lenguaje, no comprenden lo que implica la discriminación y, por otro, no entienden el valioso feminismo original. He escrito sobre ambos conceptos pero se hace necesario reiterar aunque más no sea de un modo resumido y telegráfico sobre las dos expresiones.

Según el diccionario, discriminar quiere decir diferenciar y discernir. No hay acción humana que no discrimine: la comida que elegimos engullir, los amigos con que compartiremos reuniones, el periódico que leemos, la asociación a la que pertenecemos, las librerías que visitamos, la marca del automóvil que usamos, el tipo de casa en la que habitamos, con quién contraemos nupcias, a qué universidad asistimos, con qué jabón nos lavamos las manos, qué trabajo nos atrae más, quiénes serán nuestros socios, a qué religión adherimos (o a ninguna), qué arreglos contractuales aprobamos y qué mermelada les ponemos a las tostadas. Sin discriminación no hay acción posible. El que es indiferente no actúa. Entonces la acción es preferencia, elección, diferenciación, discernimiento y, por ende, implica discriminar.

Esto debe ser nítidamente separado de la pretensión, a todas luces descabellada, de intentar el establecimiento de derechos distintos por parte del aparato estatal, que, precisamente, existe para velar por los derechos y para garantizarlos. Esta discriminación ilegítima echa por tierra la posibilidad de que cada uno maneje su vida y hacienda como le parezca adecuado, es decir, bloquea las posibilidades de que cada uno discrimine acerca de sus preferencias, lo cual debe ser respetado en una sociedad libre, siempre que no se lesionen iguales derechos de terceros. La igualdad ante la ley resulta crucial, concepto íntimamente atado a la justicia, es decir, a la propiedad, del propio cuerpo, a sus pensamientos y a sus pertenencias, en otras palabras, el “dar a cada uno lo suyo”.

Curiosamente se han invertido los papeles: se alienta la discriminación estatal con lo que no les pertenece a los gobiernos y se combate y condena la discriminación que cada uno hace con sus pertenencias. Menudo problema en el que estamos por este camino de la sinrazón, en el contexto de una libertad hoy siempre menguante.

Por otra parte, en nombre de la novel “acción positiva” (affirmative action), impone cuotas compulsivas en centros académicos y lugares de trabajo “para equilibrar los distintos componentes de la sociedad”, al efecto de obligar a que se incorporen ciertas proporciones, por ejemplo, de asiáticos, lesbianas, gordos y budistas. Esta imposición naturalmente afecta de forma negativa la excelencia académica y la calidad laboral, ya que deben seleccionarse candidatos por razones distintas a la competencia profesional, lo cual deteriora la productividad conjunta, que, a su vez, incide en el nivel de vida de toda la población, muy especialmente de los más necesitados, cuyo deterioro en los salarios repercute de modo más contundente dada su precariedad.

Por todo esto es que resulta necesario insistir una vez más en que el precepto medular de una sociedad abierta que la igualdad de derechos es ante la ley y no mediante ella, puesto que esto último significa la liquidación del derecho, es decir, la manipulación del aparato estatal para forzar pseudoderechos que siempre significa la invasión de derechos de otros, quienes, consecuentemente, se ven obligados a financiar las pretensiones de aquellos que consideran que les pertenece el fruto del trabajo ajeno.

Vivimos la era de los pre-juicios, es decir el emitir juicios sobre algo antes de conocerlo: la fobia a la discriminación de cada uno en sus asuntos personales y el apoyo incondicional a la discriminación de derechos por parte del Leviatán es, en gran medida, el resultado de la envidia, esto es, el mirar con malevolencia el bienestar ajeno, no el deseo de emular al mejor, sino que apunta a la destrucción del que sobresale por sus capacidades atacando el mérito.

Vivimos en una era en la que se discrimina lo que no debería discriminarse y no se permite discriminar lo que debe discriminarse. Por cierto, una confusión muy peligrosa. Respecto al feminismo moderno tan adicto al lenguaje inclusivo, reitero que hay dos tipos de feminismos. Uno consistente con la tradición de pensamiento liberal y su eje central de respeto recíproco; el otro, la emprende contra los derechos de las personas.

Con toda razón nos repugna y alarma la idea de la esclavitud. Nos resulta difícil aceptar que se pudiera implantar esa institución a todas luces espantosa, pero a veces se pasa por alto la esclavitud encubierta de la mujer en la época del cavernario machismo. Entristece la situación de un ser femenino que tuviera alguna ambición más allá de copular, internarse en la cocina y zurcir.

Imaginemos más contemporáneamente a la extraordinaria Sophie Scholl, objeto de burla por ser mujer y por señalar a los asesinatos del nazismo en una notable demostración de coraje al distribuir material sobre la libertad en medios universitarios del nacionalsocialismo (fue condenada a muerte, sentencia ejecutada de inmediato para que no dar lugar a defensa alguna).

Más cerca aún en el tiempo, imaginemos a la intrépida periodista Anna Politkovskaya, también vilipendiada por ser mujer y asesinada en un ascensor por denunciar la corrupción, los fraudes y el espíritu mafioso de la Rusia actual.

Pero sin llegar a estos actos de arrojo y valentía extremos, la mujer común fue tratada durante décadas y décadas como un animalito que debía ser dúctil frente a los caprichos y los desplantes de su marido, sus hermanos y todos los hombres que la rodearan. Muchas han sido vidas desperdiciadas y ultrajadas que no debían estudiar ni educarse en nada relevante para poder hundirlas más en el fango de la total indiferencia, embretadas en una rutina indigna que solamente resistían los espíritus serviles. En otro plano, debe subrayarse de modo enfático el horror de la cobardía criminal más espeluznante y canallesca de abusos y violaciones.

En realidad, dejando de lado estas últimas acciones delictivas y volviendo al denominado machismo, en algunos casos todavía se notan vestigios de trogloditas a los que no hay más que mirarles los rostros cuando hace uso de la palabra una mujer sobre temas que consideran privativos del sexo masculino. Todavía en algunas reuniones sociales se separan los sexos en ambientes distintos: unos para reflexionar sobre “temas importantes” y otro para hablar de pañales y equivalentes. Hay todavía maridos que no parecen percatarse de las inmensas ventajas que le reporta el intercambiar opiniones con sus cónyuges formado un equipo para hacer frente a todos los avatares y los andariveles de la vida. Los acomplejados sienten que pierden posiciones o son descolocados si se les diera rienda suelta a las deliberaciones del sexo femenino. En verdad son infradotados que únicamente pueden destacarse amordazando a otras.

Lo dicho para nada subestima al ama de casa, cuya misión central es nada menos que la formación de las almas de sus hijos, por cierto una tarea mucho más significativa y trascendente que la de comprar barato y vender caro, es decir, el arbitraje a que usualmente se dedican los maridos como si se tratara del descubrimiento de la piedra filosofal, en lugar de comprender que se trata de un mero medio para, precisamente, formarse y formar a sus descendientes.

La pionera en el feminismo o, en otros términos, la liberación de la mujer de la antedicha esclavitud encubierta fue Mary Wollstonecraft, una extraordinaria precursora que escribió, en 1792, A Vindication of the Rights of Women, libro en el que se leen párrafos del tenor del siguiente: “¿Quién ha decretado que el hombre es el único juez cuando la mujer comparte con él el don de la razón? Este es el tipo de argumentación que utilizan los tiranos pusilánimes de toda especie”.

Pensemos en lo que significaba escribir y publicar en esa época en medio de la más enfática condena social. A esta línea reivindicatoria adhirieron muchas figuras de muy diversa persuasión intelectual, desde las liberales Isabel Paterson, Rose Wilder Lane, Voltarine de Cleyre y Suzanne LaFollette. Destaco también el caso de Virginia Woolf, que sostenía: “No hay barrera, cerradura ni cerrojo que puedas imponer a la libertad de mi mente”.

En todo caso, esfuerzos en diversas direcciones para que se reconozca un lugar digno a las mujeres se desperdician malamente a través del inaudito “feminismo moderno”, integrado en su mayor parte por militantes resentidas, generalmente abortistas y a veces golpeadoras (como lo ocurrido en una marcha feminista en Buenos Aires con muchachos que pretendían limpiar la Catedral de inscripciones obscenas). Estas mujeres confunden autonomías individuales con la imposición de esperpentos de diversa naturaleza y cuotas en instituciones académicas y en lugares de trabajo que, como queda dicho, degradan a la mujer. La tontera ha llegado a extremos tales que se ha propuesto que la asignatura history se denomine herstory, y otras sandeces por el estilo que convierten el genérico en una afrenta, contexto en el que las nuevas feministas además consideran la función maternal como algo reprobable e indigno.

Comenzó esta tradición nefasta Anna Doyle Wheeler, quien estaba muy influenciada por Saint-Simon y mucho más adelante siguieron Clara Fraser, Emma Goldman, Donna Haraway y Sylvia Walburg, quienes aplicaron la tesis marxista de la opresión a las reivindicaciones feministas y sostienen que la propiedad privada constituye una institución que debe abolirse.

Carlos Grané, en El puño invisible, denuncia un pretendido feminismo encajado de contrabando en el arte. En este sentido escribe que “la filósofa” Luce Irigaray escribe que “La ecuación de Einstein de e = m.c2 [la energía es igual a la masa por la velocidad de la luz al cuadrado] es machista. ¿La razón? en jerga feminista significa que la ecuación de Einstein fomenta la lógica del más rápido, lo cual responde a un típico prejuicio machista”.

Se trata de “individuas” dirían las del lenguaje inclusivo pero que son vacías interiormente, con complejo de inferioridad y espíritu totalitario. Este es el contexto en el que Nati Mistral afirmó: “Soy antifeminista porque soy muy femenina”. En resumen, como anotamos al abrir esta nota, el lenguaje sirve principalmente para pensar y luego para transmitir nuestros pensamientos por lo que fabricaciones fantasiosas impiden el adecuado pensamiento y la comunicación. No me extrañaría que si esto sigue su curso se sustituirá una de las falacias más estudiadas en lógica desde tiempo inmemorial por alguna curiosidad gramatical: me refiero a la falacia ad hominem.

Publicado originalmente en Infobae, 24 de octubre de 2020.

Algunos Datos Sobre la Distribución del Ingreso en Chile

El reciente referéndum que abre una reforma constitucional en Chile ha despertado temores. Creo que es entendible, que el régimen de Nicolás Maduro festeja el referéndum naturalmente preocupa a más de uno.

Por supuesto, el tema de la reforma constitucional en Chile posiblemente responda a varios problemas. Me quiero enfocar en un sólo argumento (sin que ello implique que no pueda haber otros) que he visto repetidamente en las redes. El problema de la distribución del ingreso. Mi impresión es que este argumento se construye sobre la idea de que mayor libertad económica (o “neoliberalismo”, como le suele gustar a los críticos) implica una peor distribución del ingreso. Esa idea que una supuesta “teoría del derrame” (inexistente) deja a los más necesitados de lado. Veamos datos tomados del Banco Mundial y del Índice de Libertad Económica del Fraser Institute (EFW).

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RAZONES PARA VOTAR POR TRUMP

Sí, lo lamento……. Lo lamento por los liberales que piensan lo contrario y no lo lamento por mi supuesto prestigio que puede ser tirado por la borda en este momento. Lo único que lamentaría alguna vez es no haber dicho lo que mi conciencia dictaba en circunstancias difíciles.

¿Tengo que aclarar de vuelta lo obvio? Parece que sí. Trump no es precisamente mi ideal. ¿Qué NO es liberal clásico? Claro que no lo es. Si la elección fuera entre Ron Paul y él, claro que la elección adecuada sería Ron Paul. Pero no vivimos en ese mundo. Estamos viviendo en una circunstancia histórica terrible cuya gravedad resulta difícil de entender para muchos liberales que leen estas líneas.

Hace ya muchos años que los EEUU han comenzado una terrible declinación de sus ideales fundacionales originarios. Y no, no me refiero a los eternos debates entre federalistas y anti-federalistas. Me refiero a que, con todas sus imperfecciones, como todo lo histórico, documentos tales como la Constitución de 1787, el Bill of Rights de 1789 y la Declaración de Independencia de 1776 eran liberales clásicos. Esos son los ideales fundacionales a los que me refiero.

Y bien, por supuesto que a medida que pasó el tiempo, los EEUU comenzaron a desviarse de esos ideales PERO se podría marcar un punto de inflexión, al menos en la dualidad entre demócratas y republicanos. Se podría decir que, desde los Kennedy hasta Al Gore, el debate era Rawls versus Nozick. O sea, políticas redistributivas más activas versus políticas de restricción de gasto. J. Rawls, a quienes muchos libertarios odian, consideraba a esos documentos fundacionales como los “constitutional essentials” que debían ser respetados por todos. Hoy en día yo lo votaría a J. Rawls versus Trump sin ningún problema.

Mucho tiempo antes de los Kennedy, dos ideas occidentales, dos patologías de Occidente (al decir del olvidado García Venturini) comenzaron a expandirse en todo Occidente y particularmente en los EEUU. Me refiero a esa combinación incoherente pero efectiva entre neo-marxismo y post-modernismo.

El neo-marxismo es una mutación del marxismo. Tuvo dos etapas. La primera, esencialmente económica, con la teoría de la Dependencia de la Cepal, aceptada lamentablemente por los católicos que siguieron a la Teología de la Liberación de G. Gutiérrez (1968). La segunda, más destructiva, es la que afirma que hay nuevos colectivos explotados, mientras que el nuevo explotador es todo el sistema hetero-patriarcal explotador. Los explotadores son los occidentales blancos y pro-mercado, mientras que los explotados son las mujeres, los afro-americans, los indígenas y los homo, lesbians y trans-sexuales.

Nunca será suficiente aclarar que este modo de pensar mina en su esencia al pacto político norteamericano originario. Ya no hay en ese caso un conjunto de personas (“all men…”) que son los sujetos de derechos frente al poder, sino colectivos explotados que coherentemente niegan al explotador su supuesta “Bill of Rights”. En ese caso ya no puede hablarse de una sociedad donde todos (homo o hetero, blancos o afro) los seres humanos tienen derechos, independientemente de su color y etc. (como concluyó perfectamente el liberal clásico Martin Luther King en su famoso discurso) sino de una sociedad en lucha de clases unos contra otros. Eso quiebra automáticamente la esencia misma de los EEUU.

A eso se une el post-modernismo según el cual nada hay bueno o verdadero en ninguna cultura. Por lo tanto ese Occidente en el cual emerge la idea de libertades individuales, nada tiene de moralmente superior. Por ende, combinada una cosa con la otra, el resultado es equivalente a una bomba atómica cultural para Occidente. Por un lado los ideales del liberalismo clásico son atacados por el neo-marxismo como un sistema heteropatriarcal explotador. Por el otro, cuando Occidente intenta defenderse, no puede porque no hay nada moralmente bueno, excepto, claro (he aquí la incoherencia efectiva) el marxismo.

Todo esto ha sido enseñado hasta el cansancio en los Colleges de EEUU desde tiempos anteriores a los 60 y no sólo ha sido transmitido a generaciones y generaciones de personas carentes de pensamiento crítico, sino que los que pensaban y piensan diferentes han sido perseguidos y atacados de infinitas y crueles maneras diferentes, como bien ha mostrado Axel Kaiser en su último libro[1], produciendo con ello una espiral del silencio en aquellos que secretamente saben que todo ello es peor que los tanques de Hitler. Porque al menos -aunque algún amigo me tuvo más de dos horas para que no lo diga- la única, la única ventaja que tenía Hitler es que parecía Hitler.

Los resultados de todo esto trascienden a las ya desastrosas políticas económicas propuestas por el ala izquierda del Partido Demócrata. Los norteamericanos han sido muy ingenuos al suponer que el Parido Comunista no crecía en los EEUU, de igual modo que los argentinos que creen que el comunismo no creció en Argentina “porque estaba el peronismo”. La pura verdad es que el ala izquierda del Partido Demócrata es hoy en los EEUU el Partido Comunista más eficiente en la Historia de la lucha por la libertad. Porque esos ideales marxistas y postmodernos, que no habían llegado a los Kennedy, ahora sí llegaron al Partido Demócrata, cada vez más, siendo Kamala Harris y Joe Biden sus representantes más paradigmáticos. Sobre todo Kamala Harris, la nueva presidente de los EEUU en caso de que el títere Biden gane las elecciones (argentinos, ¿les recuerda a alguien?).

El “programa de gobierno” de este singular Partido Comunista camuflado no podría ser más coherente con los ideales destruccionistas[2] más preciados del comunismo revolucionario.

1.       Destrucción de lo que queda de la libertad religiosa, de enseñanza y de expresión, con leyes federales que incrementen más los supuestos delitos de odio y discriminación de todo aquel que se atreva a actuar y pensar diferente de los que quiera el lobby LGBT y Z.

2.       Destrucción de lo que queda de libertad religiosa y etc.  por la imposición forzada a todos de políticas de salud reproductiva, aborto y educación sexual integral por parte del gobierno federal sin ninguna posibilidad de apelar a la libertad de conciencia.

3.       Destrucción de la economía por el financiamiento de políticas ambientalistas anti-mercado que pueden incluir las locuras propuestas por AOC a nivel federal. Los que no lo sepan, lean.

4.       Aliento, por parte del gobierno federal, a todos los ataques a la vida y a la propiedad (saqueos, etc.) por parte de grupos como Antifa y “only” Black Life Matter, presentados como angelitos “peaceful protesters”. Persecución judicial a los que ejerzan su legítima defensa.

5.       Eliminación de la Second Amendment. Porque los malos serían los ciudadanos que portan armas, y no los delincuentes y los gobiernos que portan armas.

6.       Destrucción de las restantes libertades individuales por la imposición a nivel federal de todos los confinamientos obligatorios dictatoriales, ejecutados con frialdad y crueldad por gobiernadores y alcades demócratas.

7.       Eliminación de toda libertad de expresión de los que piensan diferente, a partir de los fack-checkers, la acusación de fake news y el delito de “negacionista”. Utilización totalitaria del Covid-19. Monopolio de la comunicación social entre el Deep State en contubernio con Facebook y Google.

8.       Persecución judicial y asesinato a todo aquel que se atreva a denunciar los delitos del Deep State.

9.       Ampliación de la Suprema Corte y consiguiente destrucción del Poder Judicial Independiente por medio de la conversión del Poder Judicial en una extensión más del Partido Demócrata.

10.   Aumento, aún más, de la deuda externa, el deficit fiscal, la presión impositiva y la inflación, como modo de financiamiento de todas las políticas del gobierno federal. Mayor devaluación del dolar.

Les cuento que me he quedado corto. Muy corto.

Y otra buena noticia: en el mejor de los escenarios posibles, esto es, en caso de que gane Trump, la situación es que en ese caso el partido Republicano no será un partido más, sino una “resistencia” contra la toma del poder del Nuevo Partido Comunista y la destrucción total de los EEUU. La pregunta es: ¿por cuánto tiempo más?

¿Por cuánto tiempo más podrán seguir algunos resistiendo?

¿Cómo se podrá frenar el tsunami cultural que ha dado origen a todo esto y que va a seguir?

¿A dónde huir en caso de que suceda lo peor?

A ningún lugar.

La WWII fue espantosa, pero al menos el enemigo estaba claro y eran claras las esperanzas en caso de ser derrotado. Sin embargo, no se lo derrotó: impedir a Patton llegar hasta Moscú fue el peor error, el más trágico error del gobierno de los EEUU de entonces.

Pero lo que queríamos decir es que al menos Hitler parecía Hitler y su derrota fue una esperanza.

Ahora el enemigo está camuflado, las personas no lo ven y lo votan.

Que gane Trump, gente, es apenas ganar algo de tiempo.

Todo esto para que tengan conciencia de lo que se juega en esta nunca mejor dicha “elección”.


[1] Axel Kaiser, La neo-inquisición: persecución, censura y decadencia cultural en el s. XXI, Ediciones Mercurio, 2020.

[2] Sobre el destruccionismo, ver Mises, Socialismo, 1922.

Es falso que el Blue no refleje necesariamente la realidad argentina (Informe de la Fundación Libertad y Progreso)

En los años previos a la hiperinflación del 89’ los valores de brecha cambiaria fueron muy superiores a los actuales

El Ministro de Economía dijo que el dólar paralelo informal no reflejaba la realidad de la Argentina. Es posible que no sea la realidad que él considera; pero su percepción es muy distinta a la de los argentinos que hoy huyen del peso ante un Banco Central (BCRA) que no cesa de financiar al gobierno, que además le quita poder adquisitivo a la moneda en la cual cobran su sueldo y que en este momento tiene en su bolsillo.

Cuando se hacen comparaciones históricas del dólar Blue, ¿quién decide cuál es el momento pasado que tenía la misma combinación de riesgo país, aumento de la oferta y caída de la demanda de pesos? De hecho, como se observa en el gráfico que se acompaña, en los ´80s, antes y durante las hiperinflaciones se observan valores de Blue que “inflacionados” (o sea, sumándole la inflación para traerlos a valores actuales) son similares o más altos que los actuales.

Cabe recordar que los gobiernos de entonces no cesaban de gastar de más y no contaban con financiamiento; por lo que lo hacían mayormente con recursos del BCRA, reservas e impuesto inflacionario. Llegó un momento en que la gente se hartó de que les quitaran poder adquisitivo a sus ahorros en pesos y dejó de demandar la moneda nacional; lo cual derivó en la hiperinflación de 1989.

Aldo Abram, Director Ejecutivo en la Fundación Libertad y Progreso indica que “Un riesgo país de más de 1.400 puntos porcentuales es una señal de que los nuevos bonos emitidos para el reciente canje de deuda serán reestructurados en el mediano plazo y con una quita tan importante como la que ya tuvieron. Mientras que los valores actuales de los dólares paralelos están reflejando el enorme riesgo de quedarse en una moneda que va rumbo a depreciarse fuertemente en un contexto de crisis. O sea, no hay nada incoherente en las cotizaciones de los mercados argentinos. El problema es que descuentan que el actual gobierno seguirá con el actual rumbo económico; por eso el valor de nuestra moneda y de los activos argentinos señalan una buena probabilidad de una crisis en el corto o mediano plazo”.

El Director de LyP agregó: “Sería una muy mala noticia que el Ministro Guzmán y el actual gobierno no interpreten el mensaje que les está dando el mercado. Entiendo que intenten explicarle a quienes operan en ellos que consideran que están equivocados. Sin embargo, cuando hay una enorme cantidad de gente opina distinto y que podría perder mucha plata si estuvieran errados, sería necio no evaluar qué posibilidad hay de que tengan razón. Eso permitiría buscar las soluciones adecuadas”.

El economista en jefe de la Fundación, Iván Cachanosky, aclaró “Es posible que algunas de las medidas que toman traigan alguna tranquilidad coyuntural, pero sólo permitirán ganar tiempo. La única forma de evitar llegar a una crisis es resolver los problemas de fondo de la Argentina y avanzar en las reformas estructurales que hace décadas están pendientes”.

En la web de la Fundación se encuentran las propuestas de reformas del Estado, tributaria, federalismo fiscal, desregulación y laboral que hay que realizar. https://www.libertadyprogreso.org/politicas-publicas/ 

Cómo unir fuerzas ante la amenaza a las libertades – Por Alberto Benegas Lynch (h)

Se necesita la suficiente cintura política para no dejar que otra vez se escape el tren; en esto, los empecinamientos son inconducentes.

He insistido en reiteradas oportunidades que dado el inmenso peligro que presenta el chavismo autóctono, se hace imperioso unir todas las fuerzas que se oponen a semejante amenaza al efecto de salvarnos del hundimiento total.

En este sentido, apunté la actitud valerosa de votantes que apoyaron a la actual oposición como un grito desesperado para preservar valores básicos como la libertad de prensa y la independencia de lo que queda en pie de la Justicia y no como señal de apoyo a la fallida gestión anterior cuyo balance neto se tradujo en continuar con deudas colosales, impuestos insoportables, inflaciones astronómicas para financiar un aparato estatal elefantiásico en el contexto de un régimen laboral fascista en medio de regulaciones asfixiantes.

Como también he reiterado, para lograr el antedicho objetivo de unidad es preciso contar con una acción doble: por una parte, la renovación de los responsables directos de quienes estuvieron en la primera línea de la administración anterior y sustituirla por otros miembros de la misma coalición y simultáneamente que tenga lugar una clara invitación de las autoridades de esa oposición a quienes enfáticamente adhieren a los principios esbozados por Juan Bautista Alberdi y que aplicados permitieron que en su época nuestro país se ubique a la vanguardia de las naciones civilizadas. Por otra parte, la necesaria receptividad de esos alberdianos para incorporarse a la oposición que hoy cuenta con una representatividad de peso en ambas Cámaras en el Congreso de la Nación.

Este cuadro de situación nos daría más tiempo a quienes nos dedicamos al trabajo docente en el contexto de la imprescindible batalla cultural, es decir, la filosofía del respeto recíproco.

Observamos que algunos distinguidos integrantes de la actual oposición se pronuncian sobre la necesidad de defender marcos institucionales republicanos en términos generales lo cual es muy meritorio pero no puede borrar el intento del gobierno anterior de designar dos miembros de la Corte por decreto ni el otorgamiento de obras sociales a los piqueteros como tales por lo que a esta altura la situación demanda un discurso más directo y es que se precise que la Justicia significa “dar a cada uno lo suyo” y lo suyo remite a la propiedad que a su vez es inseparable de los mercados abiertos, es decir, la consideración por las transacciones de lo que pertenece a cada cual, un esqueleto que está bloqueado por el astronómico gasto público que arrastramos. Y también nos percatamos que otros ponen de manifiesto ciertos empecinamientos en mantener el discurso deshilachado cuando estaban en el gobierno sin rectificaciones en cuanto a las alabanzas de las mal llamadas empresas estatales, las desviadas consideraciones sobre el intervencionismo y equivalentes en cuanto a las referidas facetas de los estragos galopantes que nos vienen consumiendo y que precisamente han cavado la fosa del gobierno anterior cuando tuvo la oportunidad de revertir décadas de nuestra decadencia superlativa. Ahora, entre otros dislates, la oposición votó la mil veces fracasada ley de alquileres. No hay más que recorrer unos pocos archivos para constatar las declaraciones inauditas e inaceptables de algunos capitostes de la gestión anterior.

Si esta doble tracción no se produjera -como también destaqué en distintas ocasiones- estaremos facilitando una nueva victoria del espíritu autoritario, lo cual para nada justifica que algunos de los que proponen nuevos espacios coloquen en pie de igualdad al actual gobierno con el anterior puesto que se trata de personas y concepciones muy diferentes. En cualquier caso, si esta avenida de doble mano no se explora con la urgencia que requiere el caso, festejarán la división los que hoy operan en el actual gobierno pero los aludidos liberales se verán obligados a dejar testimonio con un nuevo espacio político, seguros de haber hecho todo lo posible para una unidad que en este escenario habrá resultado una quimera. En este caso los liberales de ese nuevo espacio habrán tenido razón de independizarse por más que la fragmentación conduzca al despeñadero.

Aun se está a tiempo de tomar el toro por las astas y dar batalla unidos, por más que naturalmente existan diversas perspectivas en juego en un gran frente electoral pero todas opuestas a un manotazo grosero del Leviatán, por ejemplo, en la esperanza de que algunos miembros de esta nueva oposición en ejercicio retomen los valores del jeffersoniano Leandro Alem.

El multitudinario banderazo del 12 de octubre puso de manifiesto una vez más el deseo de numerosas personas de unión en la defensa de valores republicanos y por ende poner fin al embate a las libertades individuales y al atropello a la división de poderes. Es importante no decepcionarlas con fraccionamientos estériles y no se diga que finalmente todos los opositores tejerán una coalición pues la constitución de un nuevo partido naturalmente opera en base a críticas a lo existente, de lo contrario la instalación de lo novedoso carece de razón de ser.

Ya se sabe que en una agrupación como la sugerida habrá distintas opiniones lo cual se traduce en acuerdos y desacuerdos pero esa es la diferencia de la acción política con el mundo académico donde los intercambios exigen no ceder ante nada distinto a la propia convicción lo cual en política significaría el fin del político que inexorablemente debe fabricar arreglos y coordinaciones para lograr los objetivos. Se sabe también que aquellos acuerdos y en general el discurso político depende de la evolución de la opinión pública y ésta a su vez depende de la comprensión de ideas que son debatidas y difundidas en el terreno intelectual para lo que -como queda dicho- se necesita tiempo que en estas circunstancia lo proveerá la mencionada unión en oposición al chavismo vernáculo.

Sé que desde el costado liberal hay justificados reparos a la unión con políticos que han desperdiciado una gran oportunidad de enderezar el rumbo luego de un prolongado período de estatismo. Se también que en la actual oposición hay incomprensiones y desagrados de vincularse con liberales de fuste, pero es indispensable machacar ad nauseam que los riesgos son manifiestos y presentes para seguir con la fórmula sugerida por el célebre juez estadounidense Oliver W. Holmes en un fallo de 1919 para subrayar un peligro eminente. Los empecinamientos resultan inconducentes, incluso para los propios integrantes de las partes en cuestión.

Mientras algunos consumen tiempo debatiendo quién está gobernando y se preguntan cuál es el plan de gobierno, nos están gritando que el barco se encamina aceleradamente a un iceberg monstruoso con atropellos a la Justicia para ocultar corrupciones gigantescas incluso con la complicidad de algunos jueces desviados de su mandato constitucional, amenazas a la libertad de prensa, se coloniza el Legislativo, se abusa de decretos del Ejecutivo, se expande la moneda a ritmo vertiginoso, se incrementa aun más el gasto, se proponen nuevos gravámenes y se atenta contra el ya de por si alicaído federalismo.

Todo en la vida es una cuestión de prioridades, hoy se necesita la suficiente cintura política para no dejar que otra vez se escape el tren. Como también escribí, estamos jugando sobre el fleje y el tiempo apremia. Hago votos para que de ambos lados del espectro acerquen la bocha para lograr el objetivo de toda persona de bien: preservar la República, que no se hace con declaraciones altisonantes sino con acciones concretas que derivan de ideas compatibles con la sociedad libre tan bien expuestas por el liberalismo alberdiano en nuestra Constitución fundadora.

Entonces, para finalizar, vuelvo a repetir lo que estimo resume el eje central del pensamiento de Alberdi con la idea de volver a la fuente. Primero, su crítica al positivismo legal: “saber leyes, pues, no es saber derecho”. Segundo, su aversión al estatismo: “El ladrón privado es el más débil de los enemigos que la propiedad reconozca. Ella puede ser atacada por el Estado, en nombre de la utilidad pública.” Tercero, su advertencia respecto a las cargas fiscales: “Después de ser máquinas del fisco español, hemos pasado a serlo del fisco nacional.” Cuarto, su arenga a la energía creadora en libertad: “¿Qué exige la riqueza de parte de la ley para producirse y crearse? Lo que Diógenes exigía de Alejandro, que no le haga sombra.” Y quinto, su alarma frente a la inflación: “Mientras el gobierno tenga el poder de fabricar moneda con simples tiras de papel que nada prometen, ni obligan a reembolso alguno, el poder omnímodo vivirá inalterable como un gusano roedor en el corazón de la Constitución.”

Publicado originalmente en Infobae, sábado 17 de octubre de 2020.

Perfil: ¿Por qué la dolarización no es necesariamente una mala idea?

Es natural que, tras más de una década de alta inflación, reflote el tema de la dolarización. Los justificados temores de un potencial salto inflacionario y de una nueva crisis cambiaria dan renovado interés el tema.

Es curioso que, si bien con más de 100 casos de dolarización a lo largo y ancho de la historia económica, la discusión sobre la dolarización se base en argumentos especulativos.

Hay dos explicaciones que se repiten para sostener que la dolarización es una mala idea. El primero es que el país queda desprotegido ante potenciales shocks nominales externos. El segundo es que la dolarización deja de hacer falta si se hacen las reformas necesarias para que la dolarización funcione. Veamos cada uno de ellos.

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