Axel Kaiser y Steve Hanke | Latinoamérica, inflación y políticas monetarias

Axel Kaiser entrevista al reconocido académico Steve Hanke para analizar las causas de la inflación en América Latina, Europa y los Estados Unidos. Además, repasan el aporte intelectual del Nobel de Economía, Milton Friedman, y el impacto de la Escuela de Chicago en Chile y el Mundo. Por último, ahondan en la inconveniente política monetaria de la Reserva Federal (FED) y el Banco Central Europeo. Steve H. Hanke es profesor de economía aplicada en la Universidad Johns Hopkins en Baltimore, Maryland. También es miembro del Cato Institute en Washington, DC.

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¿LA ECONOMÍA, COMO EL UNIVERSO, SE EXPANDIRÁ SÓLO HASTA CIERTO LÍMITE? – por Martín Krause

No es esto el resultado de una investigación, sino de una sensación. Y es la siguiente: ¿Está estancada la ciencia económica? ¿Puede estar alcanzando un límite en el cual el beneficio marginal de un nuevo aporte científico no alcanza a cubrir el costo marginal de desarrollarlo? ¿Es como el Universo, que se expande, pero cuya expansión tiene un límite donde no sabremos qué va a pasar?

Me da la sensación de que hay ciencias que tienen todavía un enorme camino de desarrollo por delante. Por ejemplo, las ciencias ambientales, las ciencias cognitivas, pero hay otras que ya han hecho un gran desarrollo cubriendo buena parte de su territorio. ¿Puede que eso esté ocurriendo en la economía?

Digo que esto es una sensación porque no encuentro en estos momentos esos grandes referentes que movían el umbral de la teoría. ¿Quiénes son los Hayek, Friedman, Mises o incluso Pareto, Samuelson, de la actualidad?

No tengo muchas formas de demostrar esto, pero tomemos los ganadores del Premio Nobel en los 90s

1991: Ronald Coase; «Por su descubrimiento acerca del significado de los costes de transacción y los derechos de propiedad para la estructura institucional y funcionamiento de la economía».

1992: Gary Becker; «Por extender el dominio del análisis microeconómico hacia nuevos dominios del comportamiento y de las relaciones humanas, incluso más allá de los límites del mercado».

1993: Robert Fogel y Douglass North; «Por renovar la investigación de la historia económica, aplicando teorías y métodos para explicar los cambios tanto económicos como institucionales».

1994      John Forbes Nash, Reinhard Selten y John Harsanyi; «Por sus análisis del equilibrio en la teoría de juegos no cooperativos».

1995      Robert Lucas; «Por desarrollar la hipótesis de las expectativas racionales, que transformó el análisis de la macroeconomía y permitió profundizar en el conocimiento de la política económica».4

1996      James Mirrlees; «Por sus contribuciones a la teoría económica de los incentivos bajo la información asimétrica».

Son contribuciones teóricas, si bien al mismo tiempo reflejan en parte la expansión de la teoría económica hacia otros territorios, como el derecho, el comportamiento humano, la historia. Unos años antes encontramos al avance de la teoría hacia la ciencia política (Buchanan, 1986), más adelante hacia la psicología (Kahneman, 2002).

¿Esos avances hacia otros territorios son una muestra de que el territorio propio de la teoría económica ya ha sido bastante recorrido y queda poco por innovar? ¿Acaso habrá otra teoría de los precios, u otra teoría monetaria sobre la relación entre la moneda y los precios? ¿Dónde está el margen para la innovación en teoría pura?

Por supuesto que es ridículo afirmar que no lo hay, para eso están los genios, que ven esas oportunidades. No es mi caso. Simplemente sigo lo que parece estar ocurriendo y no parece teóricamente innovador. Veamos los últimos premios Nobel:

2013      Eugene Fama, Lars Peter Hansen y Robert Shiller; «Por su trabajo en el análisis empírico de precios de posesiones capitales».

2014      Jean Tirole; «Por sus análisis sobre el poder y las regulaciones del mercado».

2015      Angus Deaton;  «Por el análisis sobre los sistemas de demanda, el consumo, la pobreza y el bienestar».

2016      Oliver Hart y Bengt R. Holmström; «Por sus contribuciones a la teoría de los contratos».

2017      Richard Thaler; «Por sus contribuciones a la economía conductual».

2018      William Nordhaus; «Por integrar el cambio climático en el análisis macroeconómico de largo plazo».

Paul Romer; «Por integrar las innovaciones tecnológicas en el análisis macroeconómico de largo plazo».

2019      Abhijit Banerjee; Esther Duflo y Michael Kremer; «Por su enfoque experimental para aliviar la pobreza global».

2020      Paul Milgrom y Robert B. Wilson; «Por mejoras en la teoría de las subastas e invenciones de nuevos formatos de subastas».

2021      David Card, Joshua Angrist y Guido Imbens Lemley; «Por sus contribuciones empíricas a la economía laboral».

2022      Ben Bernanke;  «Por sus contribuciones metodológicas a la investigación sobre bancos y crisis financieras».

La referencia explícita a teorías se encuentra solamente en dos casos (contratos y subastas 2020), el resto son a trabajos empíricos o metodologías. Debo decir que las contribuciones de algunos de ellos (no las conozco a todas), me parecen muy interesantes (Deaton, Thaler, Hart, Milgrom en business economics, Shiller en el mercado de ideas).

Donde he visto una gran efervescencia teórica y empírica es en el desafío que se planteara a un supuesto básico y fundamental de la teoría económica: la racionalidad. Tal vez imperceptiblemente para muchos el concepto de racionalidad derivó a una estrecha visión de racionalidad como maximización de resultados, en muchos casos monetarios. Tal vez también esto se vio impulsado por el desarrollo de la Teoría de los Juegos donde los equilibrios son en buena medida resultados numéricos. La economía experimental mostró que las personas no actúan como la teoría, vista desde esa perspectiva, lo afirma. Los experimentos con el Juego del Ultimátum, Juego del Dictador, Juego de la Confianza y otros mostraron claramente que la gente actúa en base a otros fines y se abrió entonces todo un mundo de exploración en relación a la cooperación social. Un tema de sumo interés porque incluye el estudio y análisis de la cooperación social voluntaria.

Todo este campo ha tenido un explosivo crecimiento en las últimas décadas, pero desde la perspectiva de una teoría subjetiva del valor no plantea un desafío y es compatible con sus conclusiones. O sea que expande el área de la constatación empírica y corrige un desvío que no debería haber ocurrido, pero dentro de los desarrollos teóricos ya realizados desde la Ilustración.

Una segunda tendencia que estaría afectando las contribuciones teóricas se refiere a la “corrección política” de los temas que se tratan, la cual parece haber invadido todo el campo académico, del cual la economía no está exenta.

Recientemente tuvo lugar una reunión de la prestigiosa American Economic Association (AEA)-Allied Social Science Associations (ASSA) en New Orleans. Comenta Ryan Bourne, quien ocupa la R. Evan Scharf Chair for the Public Understanding of Economics at Cato:

“Para resumir: hubo aproximadamente tres veces más sesiones con artículos sobre raza, género y clima que sesiones sobre temas de inflación o crecimiento. Para la conferencia en su conjunto, eso significa que el 13,2 % de todas las sesiones trataron cuestiones de género, el 12,6 % el clima, el 12,4 % la raza, frente a solo el 4,4 % de la inflación y el crecimiento (algunas sesiones incluyeron más de uno de estos temas enumerados).”[1)


[1] https://ryanbourne.substack.com/p/are-mainstream-economists-out-of?publication_id=1038460&isFreemail=true

Y presenta este cuadro:

En fin, seguramente hay períodos de auge y períodos de quietud, e incluso de decadencia. No podemos descartar que exploten nuevos aportes originales aunque, claro, hay muchas áreas que ya han sido cubiertas y a lo sumo se las puede discutir, aunque no siempre se superen. ¿Puede llegar una ciencia a un límite de expansión?

En principio diría que no, pero no estoy seguro, tal vez los lectores tengan mejores opiniones al respecto.

Working Paper: Lessons from Dollarization in Latin America in the 21st Century

Paper junto a Emilio Ocampo y Alex Salter sobre lecciones de casos de dolarización en Latino América.

Abstract

This paper looks at 21st-century dollarization in Latin America. We emphasize that dollarization is a complex reform that can be implemented in many different ways. We draw three important lessons from these experiences: (1) keeping the central bank after dollarizing is an unnecessary institutional vulnerability that facilitates compulsive de-dollarization, (2) public opinion offers the most important defense of dollarization against populist attempts at reversal, and (3) even if dollarization is not supported with structural reforms (or such reforms are reversed), it remains superior to the counterfactual of no re-forms with persistent, high and volatile inflation.

Acceder al paper en SSRN.

Friedrich Hayek and His Visits to Chile – by Bruce Caldwell and Leonidas Montes

Center for the History of Political Economy (CHOPE) Working Paper No. 2014-12

63 Pages

Bruce Caldwell

Duke University – Department of Economics

Leonidas Montes

Adolfo Ibanez University

Abstract

F. A. Hayek took two trips to Chile, the first in 1977, the second in 1981. The visits were controversial. On the first trip he met with General Augusto Pinochet, who had led a coup that overthrew Salvador Allende in 1973. During his 1981 visit, Hayek gave interviews that were published in the Chilean newspaper El Mercurio and in which he discussed authoritarian regimes and the problem of unlimited democracy. After each trip, he complained that the western press had painted an unfair picture of the economic situation under the Pinochet regime. Drawing on archival material, interviews, and past research, we provide a full account of this controversial episode in Hayek’s life.

Keywords: F. A. Hayek, Chile, Chicago Boys, Augusto Pinochet, Salvador Allende, Milton Friedman

JEL Classification: B1, B2, B25, B21, B3, B4

Suggested Citation:

Caldwell, Bruce J. and Montes, Leonidas, Friedrich Hayek and His Visits to Chile (August 27, 2014). Center for the History of Political Economy (CHOPE) Working Paper No. 2014-1.

Available here.

Axel Leijonhufvud – In Memoriam (Estudios Económicos, Vol. 40, No. 80, ene-jun. 2023) – por Daniel Heymann

El pasado mes de mayo, a los 88 años, falleció Axel Leijonhufvud. Axel (todo el mundo que lo conoció lo llamaba así) fue un macroeconomista con un pensamiento teórico y un modo de razonamiento especiales, que dedicó el grueso de su trabajo a la exploración de un tema crucial para el análisis macroeconómico y para la gestión de políticas: la naturaleza, alcances y limitaciones de los mecanismos endógenos de autoajuste de los sistemas económicos, evocando a la “mano invisible” smithiana…

Acceda aquí al documento completo.

Las mujeres en la historia del pensamiento económico: economía, literatura y retórica en Marcet y McCloskey (Estudios Económicos, Vol. 40, No. 80, ene-jun. 2023)

Resumen: Tradicionalmente, la historia del pensamiento económico ha relegado a las mujeres y sus aportaciones a un lugar marginal desde el despertar de la economía como disciplina autónoma. El presente trabajo va en contra de esta tendencia al recuperar la notable trayectoria de una de las mujeres pioneras en economía, Jane Marcet (1769-1858), contrastando sus escritos con las posibilidades de hacer “buena economía” desde diferentes enfoques, incluso desde la literatura. Este rescate tiene lugar a través de las recomendaciones de McCloskey sobre la retórica en economía y la afirmación de la autora de que “la economía es literatura”.

Acceda aquí al artículo completo.

¿BAJA LA INFLACIÓN?

El monitor macroeconómico argentino al cierre de 2022 ofrece luces rojas por doquier, con un desequilibrio fiscal, monetario y cambiario de dimensiones preocupantes que dejan a la Argentina al borde de una nueva crisis económica.

En este contexto el oficialismo busca con desesperación noticias favorables a su gestión que le brinden alguna oportunidad en el año electoral que se avecina. En los últimos días, el gobierno ha destacado el dato de inflación mensual, que se redujo de 6.3 % en octubre a 4.9 % en noviembre, lo que podría implicar una desaceleración.

Concretamente, el dato de noviembre nos dice que en lo que va del año se ha acumulado un 85,3 %, y si agregamos el dato de diciembre de 2021, el dato anual sería de 92,4 %.

¿Baja entonces la inflación? La primera respuesta nos dice que sí, si sólo miramos el dato mensual de noviembre frente al dato mensual de octubre. La segunda respuesta, sin embargo, nos dice que no, pues la inflación de 2022 cerrará arriba del 90 %, cuando el año anterior cerró apenas arriba del 50 %.

Pero analicemos un poco más los determinantes de esta “baja” en la inflación, pues aquí juega un rol central la “inflación reprimida”, es decir, aquella que se contiene con controles de precios y medidas complementarias de corto plazo y con efecto transitorio.

Podrá defenderse el oficialismo señalando que en este dato de noviembre el tipo de bienes que más aumentó fue precisamente el que tiene que ver con viviendas y servicios básicos, y que precisamente esto obedece a que se reconocieron subas de tarifas por la segmentación que tuvo lugar en todo el país.

Indice de Precios al consumidor. Nivel general en todo el país. Noviembre de 2022.

Sin embargo, el concepto de inflación reprimida va más allá de las tarifas y el precio del combustible. Se trata del fenómeno monetario, y en concreto de los pasivos del banco central.

La práctica de estirilizar la oferta monetaria en Argentina tiene su antigüedad, sin embargo, las Lebacs primero, y las Leliqs y pases después, se convirtieron en la nueva forma de inflación reprimida, que a veces los expertos deciden ignorar.

Lo cierto es que la respuesta a la pregunta de esta nota, no la vamos a encontrar en un IPC mensual, ni tampoco en un IPC acumulado o anualizado, ni tampoco agregando el negativo efecto de los controles de precios. Se requiere analizar la dinámica de los pasivos monetarios del BCRA. El siguiente gráfico es un buen punto de partida.

Evolución semanal de los pasivos no monetarios del BCRA.

Un complemento lo podemos encontrar en este gráfico tomado del informe diario del BCRA del 19 de diciembre de 2022, donde se observa que si bien la base monetaria está relativamente estable, los otros pasivos siguen escalando.

Principales pasivos en pesos del BCRA

¿Por qué esta situación no explota hoy? Porque el oficialismo hace una jugada audaz para contener los pasivos del BCRA fuera del mercado, con atractivas y crecientes tasas de interés.

Informe monetario diario al 19 de diciembre de 2022

Este es el verdadero factor que muestra que lejos de bajar la inflación, esta sube, y no sólo porque el dato de 2022 es récord desde la hiperinflación de 1989-1991, sino porque además se alimenta con una inflación reprimida que pronto habrá que reconocer.

No, Hayek no apoyó el régimen de Pinochet – por J. Edward Britton

Los conceptos erróneos históricos siguen siendo conceptos erróneos históricos, sin importar la frecuencia con que se repitan. Después de todo, las ideas mitológicas tienen una forma de cautivar a los motivados ideológicamente de una manera que la historia real no podría esperar conseguir. Una de esas ideas erróneas que a menudo defienden los críticos progresistas del libre mercado es la supuesta relación entre el régimen de Pinochet y el famoso economista austríaco Friedrich Hayek. Un análisis histórico legítimo de las propias palabras de Hayek falsifica la afirmación de que era amigo de Pinochet tan pronto como se separa la observación casual de la investigación académica real.

Corey Robin y el mito de Hayek/Pinochet

Aunque muchos académicos han debatido el papel de las escuelas de Chicago y austriaca en la configuración de la economía de Pinochet, el académico más influyente en la perpetuación del mito de que Hayek apoyó con entusiasmo el régimen de Pinochet es Corey Robin, profesor de ciencias políticas en el Brooklyn College. La afirmación de Robin se puede resumir mejor en una cita de su artículo «The Hayek-Pinochet Connection», una entrada de blog que se inspiró en las reacciones de los libertarios a los infames elogios de Hayek a Pinochet sobre Allende. En él, Robin afirma:

Hayek visitó por primera vez el Chile de Pinochet en 1977, cuando tenía 78 años… Se reunió con Pinochet y otros funcionarios del gobierno, a quienes describió como «hombres educados, razonables y perspicaces»… Hizo que su secretario enviara un borrador de lo que eventualmente se convirtió en el capítulo 17 «Una Constitución Modelo» del tercer volumen de Leyes, Legislación y Libertad [a Pinochet]. Ese capítulo incluye una sección sobre «Poderes de Emergencia», que defiende las dictaduras temporales cuando «la preservación a largo plazo» de una sociedad libre está amenazada.

Tomemos un momento para desentrañar esto. En primer lugar, es importante señalar que aunque Robin llena su entrada en el blog con numerosos hipervínculos y citas, no aporta ninguna prueba de los elogios de Hayek a los funcionarios del gobierno chileno. Esto podría deberse al hecho de que el informe original de 1977 es difícil de encontrar. Sin embargo, hay más evidencia que sugiere que la cita fue tomada intencionalmente fuera de contexto por Robin y que simplemente quería evitar ser expulsado por su propia audiencia. La cita en su totalidad afirma que Hayek se reunió con «hombres educados, razonables y perspicaces que honestamente esperan que el país pueda volver pronto a un orden democrático». El contexto apropiado revela una historia muy diferente a la que implican los críticos. ¿Por qué los mismos hombres que controlan un régimen violento también esperan una democracia que funcione en un futuro próximo? Parece que, según la historia de Robin, o bien Pinochet es una pro-democracia o, como revela la cita completa, Hayek no estaba alabando a un régimen sino a un grupo de hombres del gabinete político de Pinochet que se sentían en conflicto por su causa. Otra posibilidad podría haber sido que los hombres con los que Hayek conversó simplemente mintieron sobre sus intenciones democráticas, en cuyo caso Hayek no sería el culpable.

La siguiente parte de la afirmación de Robin describe la voluntad de Hayek de enviar un borrador de su libro Law, Legislation, and Liberty a Pinochet. Robin también intenta pintar las opiniones de Hayek sobre los poderes de emergencia bajo una mala luz. El problema radica en un malentendido de la correspondencia que tuvo lugar entre Hayek y Pinochet. Como señaló el economista de la Universidad de Duke, Bruce Caldwell, en su documento de coautoría «​Friedrich Hayek and His Visits to Chile», había una importante barrera lingüística entre Pinochet y Hayek, por no mencionar el hecho de que Pinochet desconocía relativamente la existencia de Hayek antes de su breve interacción. En cuanto a abordar el notorio capítulo de «Poderes de Emergencia» del libro de Hayek, una vez más el contexto demuestra ser de suma importancia. Hayek explica que las transferencias temporales de poder deben tener una causa razonable, como cuando «un enemigo externo amenaza, cuando ha estallado una rebelión o una violencia sin ley, o una catástrofe natural requiere una acción rápida por cualquier medio que se pueda conseguir». Continúa explicando que la mejor manera de evitar la usurpación de los poderes de emergencia es separar las entidades que declaran las emergencias de las que tienen permiso para usar la autoridad absoluta. Hayek afirma:

No es en absoluto necesario, sin embargo, que un mismo organismo posea el poder de declarar una emergencia y asumir poderes de emergencia. La mejor precaución contra el abuso de las facultades de emergencia parecería ser que la autoridad que puede declarar un estado de emergencia renuncie por ello a las facultades que normalmente posee y conserve únicamente el derecho de revocar en cualquier momento las facultades de emergencia que haya conferido a otro organismo.

Según Hayek, los poderes de emergencia no permiten una tiranía violenta. Más bien, él creía que debían ser diseñados para prevenir que tales atrocidades sucedieran. Y sin embargo, el mito de que Hayek ayudó a organizar el régimen de Pinochet ofreciendo asesoramiento político sigue circulando. Aunque Corey Robin ha tenido la mayor influencia en la difusión de esta idea errónea, otros académicos también han enturbiado las aguas en la relación de Hayek con el gobierno chileno.

Karin Fischer y los «verdaderos informes»

También se hicieron populares en círculos menos convencionales los hallazgos de Karin Fischer sobre el supuesto comportamiento apologético de Hayek hacia el régimen de Pinochet, más comúnmente conocido como los «Verdaderos Informes sobre Chile». Fischer, profesor de la Universidad Johannes Kepler de Linz (Austria), fue la principal voz en la promoción del mito de que Hayek defendía las horribles políticas sociales de Pinochet en un folleto titulado «Verdaderos informes de Chile», que, según Fischer, eran tan devastadoramente controvertidos que los editores del Frankfurter Allgemeine Zeitung, una revista de libre mercado de Alemania, tenían demasiado miedo de publicarlo.

Esta afirmación fue respondida por varios académicos, entre ellos Andrew Farrant, Edward McPhail y Sebastian Berger en el American Journal of Economics and Sociology. Los autores afirman en su publicación sobre el tema que Hayek «no proporcionó una defensa de las políticas específicas adoptadas por el régimen de Pinochet y [que la carta] no se titulaba «Verdaderos informes sobre Chile»».

The Times entrevista a Hayek sobre Chile

Sin embargo, incluso en el bien elaborado documento de Farrant, McPhail y Berger, las opiniones de Hayek sobre Chile siguen siendo condenadas por ser apologéticas. El periódico continúa diciendo que según una entrevista de 1978 en The Times Hayek apoyó algunos de los trabajos de Pinochet y creyó que los gobiernos tiránicos podían ser superiores a los democráticos en base a las circunstancias. Sin embargo, una inspección más profunda del artículo citado prueba que esta afirmación es engañosa. Hayek prefacia específicamente su llamado apoyo a Pinochet con lo siguiente:

Ciertamente nunca he sostenido que en general los gobiernos autoritarios son más propensos a asegurar la libertad individual que los democráticos, sino más bien lo contrario. Esto no significa, sin embargo, que en algunas circunstancias históricas, la libertad personal pueda no haber sido mejor protegida bajo un gobierno autoritario que bajo uno democrático. Esto ha sido así ocasionalmente desde el comienzo de la democracia en la antigua Atenas, donde la libertad de los súbditos era indudablemente más segura bajo los «30 tiranos» que bajo la democracia que mató a Sócrates y envió a docenas de sus mejores hombres al exilio por decretos arbitrarios.

Quizás lo más notable es la voluntad de Hayek de equiparar la democracia despótica y el autoritarismo despótico por el hecho de que ambos a menudo resultan en la muerte y el exilio. La condena de Hayek a la democracia absoluta no debe considerarse como una ceguera ante los tiranos, sino más bien como un intento de ilustrar lo violentas y malvadas que pueden ser en realidad algunas democracias. Esto ayuda a aclarar su posterior cita sobre Pinochet en el mismo artículo:

Más recientemente no he sido capaz de encontrar una sola persona, incluso en el muy difamado Chile, que no estuviera de acuerdo en que la libertad personal era mucho mayor bajo Pinochet de lo que había sido bajo Allende.

Ahora hemos cerrado el círculo. Esta es la declaración que impulsó a Corey Robin a escribir su artículo de blog «Conexión Hayek-Pinochet» en primer lugar. El contexto, sin embargo, hace esta declaración mucho más tolerable, ya que Hayek condena claramente los sistemas políticos que perpetúan la muerte y el sufrimiento sólo sentencias anteriores. Para Hayek, Salvador Allende era claramente peor, porque, como señaló la Federación de Científicos Americanos, las políticas del presidente socialista dieron lugar a una escasez masiva de alimentos y a la decisión de negociar con estados totalitarios violentos como la Unión Soviética y Corea del Norte. En este contexto, el debate sobre si Allende o Pinochet es más ecuánime. Tal vez el mayor error de Hayek en todo esto fue decidir elegir un bando en lugar de reconocer que ambos regímenes eran comparativamente malvados.

El veredicto: ¿Era Hayek un apologista de Pinochet?

Al final del día, la evidencia que apoya la afirmación de que Friedrich Hayek alabó, correspondió o se disculpó por el régimen de Pinochet es minúscula. En el mejor de los casos, se podría argumentar que Hayek no debería haber elegido un bando entre Pinochet y Allende en primer lugar. Sin embargo, si hay alguna deshonestidad intelectual en el debate Hayek-Pinochet, es ciertamente por parte de académicos como Karin Fischer y Corey Robin, que etiquetaron mal y exageraron las propias palabras de Hayek para que encajaran en sus narraciones.

Author:

J. Edward Britton

UNA EXPLICACIÓN PARA EL DÍA DE AYER: LOS ARGENTINOS Y SU KILOMBEIDAD – por Gabriel Zanotti

Desde Gustav Le Bon hasta Sigmund Frued, los fenómenos de masificación han sido muy bien analizados. El ensayo de Freud (Psicología de las masas y análisis del yo, 1921) es un clásico al respecto. Explica los orígenes psicoanalíticos de la alienación colectiva que está detrás de esos fenómenos. Muchos pueden disentir, pero la explicación es convincente: el ídolo, alrededor del cual las masas se aglutinan, es la expresión de una identificación infantil (que en los primeros años no es patológica, pero que enm el aulto es síntoma de una fijación y por ende detenimiento y retraso del proceso sexo-afectivo) con un nuevo padre al cual se le rinde devoción.

Por ende, nada nuevo bajo el sol. Fenómenos de masas como los vistos ayer son comunes en todo el mundo. 

Pero en la Argentina tienen una característica especial. Para los argentinos, estos fenómenos constituyen además una paradójica liturgia, esto es, un ritual. Parece que no, porque los ritos ordenan, en cierto modo, el comportamiento colectivo. Pero en ese caso los desórdenes, los desbordes, el «fuera de control» es el rito. Freud también explica el fenómeno de los desbordes de los carnavales como situaciones socialmente aceptadas de supresión momentáneo del Súper Yo. Aquí hay algo similar. Lo expresa una palabra bastante intreducible para quien no habita este singular mundo de la vida: kilombo. 

Para gran parte de los argentinos, el kilombo es un frenesí de travesuras multiplicadas al infinito. Tomando la terminología del Woody Allen, (https://www.youtube.com/watch?v=JBzlQ7bUtKk ) son misdemeanors, no crimes, multiplicados a un cuasi-infinito de líbido en expansión. Como toda salida de la pulsión de vida, es casi orgiástica y genera una peculiar satisfacción. Qué kilombo…… En el fondo, todos contentos. Hemos tenido nuestro kilombo. No, no nos aburriremos como en Japón, Suiza o el Castillo de Windsor. En el fondo, volvimos contentos. Tuvimos nuestra liturgia. 

No, no me refiero a los colgados de los semáforos, a los paracaidistas en el micro que llevaba a los jugadores, o a los enérgicos competidores con la energía solar de las paradas del transporte público. Fueron todos. Buenos o no tanto, mejores o peores, todos formamos parte de la liturgia, todos ubicados en el desorden espontáneo de sus bancos. Desde el gobierno y su casa rosada que no fue, pasando por los funcionarios de seguridad, por el Gobierno de CABA al cual se le acabó de golpe la obsesiva planificación, hasta la buena familia que creyó que podía ver a los jugadores en el obelisco. Finalmente, en este peculiar liturgia la sangre no llega al río. Sí, siempre hay algún daño colateral, pero lo peor, peor, casi nunca pasa (NO hablo ahora de la violencia política). Finalmente apareció, y no de la nada, el helicóptero, y los jugadores llegaron sanos y salvos a sus casas. Los demás también. Sí, quedaron como siempre algunos tirando piedras, víctimas de la sub-alimentación, la droga y el alcohol, pero no la mayoría. Sí, quedó todo sucio y destrozado, pero bueno, desde chiquititos nos han enseñado que hay otros que limpian, y si te toca ser el que limpia es que «sos un boludo». Y listo. Juegos de lenguages casi intraducibles y riquísimios en su significación cultural. 

Y como el mal absoluto no existe, no despreciemos nuestra kilombeidad. Finalmente, es lo que nos salva de ser nazis. Es en serio. De otros lugares no se puede decir lo mismo. 

Sí, qué kilombo….. Y en el fondo, todos contentos. Tuvimos nuestro litúrgico carnaval. Y al día siguiente, «al laburo», ese castigo del cual, lamentablemente, no nos podemos librar. 

¿Podría haber sido de otro modo? No, me parece que no. Nunca seremos nazis pero nunca seremos, tampoco, Estado de Derecho. 

No me van a negar que somos un caso interesante.