Los Costos de la Cuarentena

A medida que en Argentina aumenta los días de cuarentena, también se incrementa las voces críticas pidiendo una flexibilización de la misma. Parece haber una división infranqueable entre quienes defienden la cuarentena del gobierno y quienes piden mayor flexibilidad. Haciendo uso de la típica estrategia de falsas dicotomías, se presenta a quienes piden una cuarentena más flexible como insensibles a quienes no les interesan la vida de terceros.

Ese, por supuesto, no es el caso. Las dos medidas posibles para lidiar con la pandemia no son todo o nada, existen puntos intermedios así como cambios en el margen. Existen, también, otros costos aparte de las infecciones del Covid-19. Las alternativas posiciones respecto a que tan fuerte debe ser la cuarentena se pueden representar como diferentes ponderaciones en los costos de este tipo de medidas. Por un lado se encuentra el costo obvio de salvar vidas al reducir las infecciones del Covid-19. Pero, también existen otros costos, por ejemplo:

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Procesos de mercado: revista europea de economía política, Año: 2019, Vol.: 16, Número: 2

Capital and Finance: Theory and History

Junto a Peter Lewin, en Capital and Finance: Theory and History concentramos nuestras contribuciones a esta área de estudio de los últimos años, y agregamos temas que hasta el momento no me hemos discutido (o sólo tocado tangencialmente).

El libro posee tres partes.

1. CAPITAL, PRODUCTION, AND TIME

En esta sección hacemos una aplicación financiera a teoría del capita. Este es es núcleo de nuestro trabajo en esta área. Por supuesto, el centro de atención es el concepto financiero de duration y su aplicación a la valuación del capital.

2. HISTORY OF CAPITAL THEORY

Esta sección se construye sobre nuestro libro previo, Austrian Capital Theory: A Modern Survey of the Essentials (Cambridge University Press). Los capítulos de esta sección siguen la evolución de teoría del capital. Es notable como el concepto financiero de duration ha estado escondido desde los inicios de la teoría del capital.

3. FINANCIAL APPLICATIONS

Esta es la sección con material más novedoso. Extendemos aplicaciones financieras a microeconomía, macroeconomía, y análisis institucional. Las aplicaciones son sencillas, buscan mostrar potenciales aplicaciones en otras áreas de la teoría económica distintas a las que nosotros nos hemos enfocado en los últimos años.


El libro está disponible en Routledge y Amazon.

El peligroso y generalizado círculo nefasto – Por Alberto Benegas Lynch (h)

Está a la orden del día el reclamar con insistencia que los aparatos estatales ayuden, financien, entreguen bienes, otorguen créditos baratos y demás parafernalia. La pregunta del millón consiste en saber a ciencia cierta a quiénes se demanda para otorgar semejantes aportes. La respuesta no debería ser sorprendente: se trata de reclamar el fruto del trabajo de los vecinos. Los gobernantes nunca contribuyen con nada de su peculio, siempre se hace cargo el bolsillo del prójimo.

Entonces, se trata de una lucha descarnada de todos contra todos. Es como si la sociedad se hubiera convertido en un círculo infernal e insoportable donde todos tienen metidas las manos en los bolsillos del vecino. Esto así es insostenible y por cierto macabro. En esto radican básicamente los anuncios gubernamentales (por supuesto, costeados compulsivamente por la población) en diferentes medios que machacan con la mentirosa receta que “el Estado te ayuda” y otras sandeces equivalentes.

Así, en esta línea argumental, reclama airadamente el fabricante de tornillos que pretende un subsidio, los artistas que piden financiación para sus obras, los piqueteros que marchan para obtener prebendas, el productor que quiere ayudas monetarias, el sindicalista que pide que le otorguen más controles sobre obras sociales, el comerciante que le otorguen un mercado cautivo, el profesional que insiste en asociaciones obligatorias, el banquero que apunta a mayor cobertura por parte de la banca central, el almacenero sugiere que se limite el radio de los supermercados, el empresario que pide mayores aranceles, barrios populares reclaman viandas, médicos apuntan a que se les entregue mejores equipos, estudiantes se manifiestan airadamente para obtener estudios sin cargo y así sucesivamente, todo, subrayamos todo a costa del prójimo.

Ahora bien, parece que a pocos se les ocurre que como primer principio civilizado es que debe respetarse la propiedad privada. Las demandas no pueden ser para dar un manotazo a lo que otros han obtenido legítimamente. En general se trata al lugar de trabajo o el lugar donde se abastece la gente como propia sin percatarse de que se trata de la propiedad privada de otro, su comercio es su casa del mismo modo que condenaríamos que alguien ajeno pretenda dirigir lo que ocurre en nuestro domicilio.

Ilustro lo anterior con lo que acabo de escuchar en la radio. Un periodista señalaba que fulano fue a pedir un crédito y quien se lo ofrecía cobraba un interés muy alto, por lo que el periodista en cuestión con el asentimiento del resto de la mesa calificó al prestamista como un “violador serial”. Pero es que no se dan cuenta de que el propietario hace lo que le venga en gana con lo suyo y si no le gusta la propuesta al potencial deudor que busque lo que pretende en otro lado y si el prestamista no ofrece algo que la gente acepta no operará como prestamista y si logra su cometido tendrá éxito. No podemos volver a la era de las cavernas donde se condenaba la llamada “usura” con la hoguera. Descuento que ninguno de esos periodistas considera que su remuneración es demasiado alta, o para el caso usuraria. Siempre es el otro el que cobra demasiado.

Lo pongo de otra manera, todos los quejosos y pedigüeños que le exigen a los aparatos estatales que les arranquen recursos a otros, en lugar de esto deberían ellos mismos constituirse en oferentes de lo que demandan y hacerlo con el precio y la calidad que airada e injustificadamente reclaman que lo haga otro. Si esas personas alegan que no cuentan con el dinero suficiente para embarcarse en esos negocios pues que ofrezcan su idea a terceros para recabar los fondos necesarios para operar. Pero si nadie les compra la idea es porque no se basa en un plan de negocios serio y por ende debe abandonarse.

¿No es acaso una demostración palmaria de hipocresía mayúscula conducente a la hilaridad que gobernantes digan que “el Estado ha hecho o hace un esfuerzo descomunal” para tal o cual cosa? ¿No sospechan siquiera estos megalómanos que los esfuerzos los hacen los vecinos de modo coactivo?

Muchos son los gobernantes que ponen palos en la rueda para que los problemas puedan solucionarse pues la juegan de hadas madrinas y se toman en serio el rol de entregadores de riqueza (y por ende de saqueadores) con lo que las estructuras productivas se desmoronan en perjuicio de todos pero muy especialmente de los más indefensos.

De esta concepción proviene la maldita idea de aplicar la guillotina horizontal al efecto de “redistribuir ingresos” sin comprender que la distribución original y pacífica se lleva a cabo en supermercados y afines cuando la gente compra o se abstiene de hacerlo según sean los diferentes rubros que necesita. Pero resulta que esa distribución es reemplazada por la referida redistribución que inexorablemente se lleva a cabo con el uso de la fuerza contradiciendo las previas votaciones de la gente. Y, como los recursos no crecen en los árboles, esta violencia implica despilfarro que a su vez repercute negativamente en los salarios e ingresos en términos reales.

En esta línea argumental, se suele proceder a través del impuesto progresivo tan apreciado y aconsejado por Marx y Engels en el Manifiesto Comunista de 1848. Dicho gravamen se traduce en cuatro efectos. En primer lugar, es regresivo puesto queel contribuyente de jure al contraer sus inversiones reduce los salarios de los marginales que se convierten en contribuyentes de facto. En segundo término, significa un bloqueo para la imprescindible movilidad social puesto que se perjudica a los que trabajosamente vienen ascendiendo en la pirámide patrimonial vía tasas que progresan a media que progresa el objeto imponible. Tercero, altera las posiciones patrimoniales relativas ya que son necesariamente distintas a las que había establecido la gente revelando sus preferencias lo cual acentúa el consumo de capital. Por último, con razón se sostiene que debe incrementarse la productividad y realizar los esfuerzos correspondientes pero nos encontramos con que la progresividad significa que cuanto más productivo el agente se propinan mayores palos fiscales como castigo.

La siempre ponzoñosa envida opaca la bendición de las desigualdades de las personas puesto que de otra manera se derrumbaría la cooperación social y la consiguiente división del trabajo. Si todos tuviéramos las mismas inclinaciones y vocaciones las relaciones sociales serían inviables puesto que todos seríamos panaderos y no habría plomeros o todos ingenieros y no habría médicos. El delta de ingresos y patrimonios en una sociedad libre es consecuencia necesaria de los gustos de la gente, lo importante es que todos mejoren pero no que sean iguales puesto que, como queda dicho, la desigualdad de resultados surge del plebiscito diario del mercado que a su turno es debida a las diferencias de talentos de cada cual para servir a su prójimo.

En este sentido, para comprobar como ha cambiado radicalmente la opinión que hoy se pone de manifiesto en el Vaticano y sin perjuicio de otros eventuales errores que puedan señalarse, es de interés reproducir un pasaje de lo consignado por el Papa León XIII en 1891: “Quede, pues, sentado que cuando se busca el modo de aliviar a los pueblos, lo que principalmente, y como fundamento de todo se ha de tener es esto: que se ha de guardar intacta la propiedad privada. Sea, pues, el primer principio y como base de todo que no hay más remedio que acomodarse a la condición humana; que en la sociedad civil no pueden ser todos iguales, los altos y los bajos. Afánense en verdad, los socialistas, pero vano es ese afán y contra la naturaleza misma de las cosas. Porque ha puesto en los hombres la naturaleza misma grandísimas y muchísimas desigualdades. No son iguales los talentos de todos, ni igual el ingenio, ni la salud ni la fuerza; y a la necesaria desigualdad de estas cosas le sigue espontáneamente la desigualdad de la fortuna, lo cual es por cierto conveniente a la utilidad, así de particulares como de la comunidad, porque necesitan para su gobierno la vida común de facultades diversas y oficios diversos, y lo que a ejercitar esos oficios diversos principalmente mueve a los hombres es la diversidad de la fortuna de cada uno.”

Viene ahora un asunto que estimamos de la mayor importancia. Hace muchas décadas que venimos insistiendo en que deben eliminarse de cuajo todas la reparticiones cuyas funciones son inútiles y contraproducentes con lo que se podrá reducir impuestos, la deuda y atenuar la siempre perniciosa manipulación monetaria. Pero en estos momentos en que la pandemia nos abarca a todos es inaudito que ni siquiera se comprenda que no es posible seguir cobrando gravámenes como si nada hubiera ocurrido cuando la inactividad fruto del Covid-19 hace estragos. ¿Cómo es posible aun sin comprender el significado de un sistema republicano que no se entienda que es un atropello doblemente mayúsculo que los burócratas pretendan cobrar emolumentos en medio de la catástrofe? Y no estoy en modo alguno sugiriendo recortes en remuneraciones, estoy proponiendo eliminación de cargos para que por lo menos haya una ventaja en esta situación desafortunada al efecto de aprovecharla para hacer algo por el bien de la gente y aliviarla de algunos tormentos tributarios.

Por último y para cerrar esta nota periodística, subrayo que como si todo lo dicho fuera poco hay gobernantes trasnochados que sostienen que la solución a los problemas es el aumento del consumo sin entender que la clave para todo es el incremento de la producción. Si un grupo de náufragos llega a una isla deshabitada y uno de los sujetos proclama que lo que deben hacer es consumir para resolver sus problemas, seguramente los colegas no se molestarían en contestar semejante sugerencia (si es que no amenazan con ahogarlo en represalia por tamaña obscenidad). En esa isla imaginaria y en cualquier otra circunstancia el comentado círculo nefasto destruye la concordia y las relaciones entre las personas.

El autor es Doctor en Economía y también Doctor en Ciencias de Dirección, preside la Sección Ciencias Económicas de la Academia Nacional de Ciencias de Buenos Aires y miembro de la Academia Nacional de Ciencias Económicas.

Publicada originalmente en Infobae, 4 de julio de 2020.

Perfil: El Canje de Deuda que no Fue

En diciembre del 2019, el flamante ministro Martín Guzmán les prometía a los argentinos y al mundo una lección sobre cómo renegociar exitosamente un canje de deuda.

Pasados seis meses, Guzmán vuelve a presentar, una vez más, una última oferta inmejorable. La credibilidad del gobierno cuando habla de ofertas inamovibles está justificadamente perdida.

En abril, el gobierno ofrecía un canje con un valor presente neto (VPN) de 37 dólares, la última oferta se encuentra en un VPN de 53 dólares. El canje de deuda dista de ser lo que Guzmán prometió, y también dista de ser lo que Argentina necesita.

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El Papa peronista – por Alberto Benegas Lynch (h)

Descontamos que el actual Pontífice está imbuido de las mejores intenciones y propósitos, pero lo relevante son los resultados que generan sus consejos. Se pronunció en repetidas ocasiones sobre el capitalismo condenando sus postulados por más que vivamos en un mundo donde esa postura es en gran medida inexistente debido a los endeudamientos estatales astronómicos, las manipulaciones monetarias colosales, las cargas tributarias insoportables, las regulaciones asfixiantes en un contexto de muchos empresarios prebendarios que en alianza con el poder de turno explotan miserablemente a sus congéneres. El capitalismo consiste en el irrestricto respeto recíproco en un contexto de marcos institucionales liberales de cuidado a los derechos de todos, lo cual ha permitido a millones salir de la pobreza.

A pesar de todo esto el Papa ha escrito en su exhortación apostólica Evangelii Gaudium que el mercado mata. En este contexto, estimo de una peligrosidad inusual el consejo papal: “Animo a los expertos financieros y a los gobernantes de los países a considerar las palabras de un sabio de la antigüedad: ‘No compartir con los pobres los propios bienes es robarles y quitarles la vida. No son nuestros los bienes que tenemos, sino suyos’”. ¿El Pontífice está invitando a que se usurpen las riquezas del Vaticano o solo se refiere a las de quienes están fuera de sus muros y la han adquirido lícitamente? El respeto a la propiedad privada constituye parte del basamento moral de la sociedad libre que recogen los mandamientos de no robar y no codiciar los bienes ajenos, a contracorriente de la aseveración de Marx de abolir la propiedad privada.

Uno de los mentores del actual Papa ha sido Monseñor Enrique Angelelli -ahora beatificado- que celebraba misa bajo la insignia de los terroristas Montoneros. Entre los primeros actos de este pontificado se encuentra la concelebración con el Padre Gustavo Gutiérrez, en San Pedro, el creador de la denominada “teología de la liberación” quien adhiere enfática y reiteradamente al marxismo en su muy difundido libro Teología de la liberación. Perspectivas.

También el Papa se ha embarcado en actitudes muy cuestionadas en Chile, Perú y Cuba, en esta caso al visitarlo a Fidel Castro fuera de protocolo y sus reflexiones sobre el sistema imperante, su visita a Evo Morales en Bolivia y el recibimiento de la cruz marxista y las alabanzas a los tercermundistas en Paraguay, en línea con su declarada admiración al socialista argentino Padre Carlos Mugica y al salvadoreño de la igual filiación Monseñor Oscar Romero (ahora también beatificado).

En este sentido es oportuno reproducir una preocupación aun antes del actual pontificado expuestas por el sacerdote polaco Miguel Poradowski -doctor en teología, en derecho y en sociología-  en su libro El marxismo en la Iglesia: “No todos se dan cuenta hasta dónde llega hoy  la nefasta influencia del marxismo en la Iglesia. Hay que tomar conciencia de estos hechos porque si vamos a seguir cerrando los ojos a esta realidad […] tarde o temprano vamos a encontrarnos en una Iglesia ya marxistizada, es decir, en una anti-Iglesia”.

En 2015 después de los ejercicios espirituales de cuaresma el Papa dijo en el Aula Pablo VI frente a la Confederación de Cooperativas Italianas que “el dinero es el estiércol del diablo” (seguramente no se refería al Banco del Vaticano). Y al año siguiente, el 11 de noviembre de 2016, en una entrevista al diario italiano La Repubblica aseveró que “Son los comunistas los que piensan como los cristianos”.

El actual Pontífice alaba la pobreza material y simultáneamente la condena. La alabanza a la pobreza material -a diferencia de la bíblica pobreza de espíritu- por una parte conduce a que se rechace la caridad puesto que mejora la condición del receptor lo cual los haría menos pobres y, por otra, si se acepta que los pobres en el sentido crematístico ya estarían salvados la Iglesia debería concentrarse solo en los ricos pues los primeros ya tendrían asegurado un destino muy satisfactorio.

Es de interés tener presente lo estipulado por la Comisión Teológica Internacional de la Santa Sede que consignó el 30 de junio de 1977 en su Declaración sobre la promoción humana y la salvación cristiana que “De por sí, la teología es incapaz de deducir de sus principios específicos normas concretas de acción política; del mismo modo, el teólogo no está habilitado para resolver con sus propias luces los debates fundamentales en materia social […] Si se recurre a análisis de este género, ellos no adquieren suplemento alguno de certeza por el hecho de que una teología los inserte en la trama de sus enunciados”. Por el bien de nuestra Iglesia, es de desear que lo que dejamos consignado se rectifique y se comprenda lo estipulado sobre el capitalismo en Centesimus Annus y lo publicado en la célebre Encíclica de Pio XI: “Socialismo religioso y socialismo cristiano son términos contradictorios, nadie puede al mismo tiempo ser buen católico y socialista verdadero.”

Publicado originalmente en El País de Uruguay, domingo 28 de junio de 2020.

Cultura Económica, Vol 38, No 99 (2020): LA ACTUALIDAD DE ALBERT O. HIRSCHMAN

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Tabla de contenidos

Editorial

La actualidad de Albert O. HirschmanGonzalo CarriónPDF3-6
The actuality of Albert O. HirschmanGonzalo CarriónPDF (ENGLISH)7-10

Artículos

¡Finalmente, un manifiesto!Luca MeldolesiPDF (ENGLISH)13-25
Políticas públicas y acción colectiva. El legado de Albert O. Hirschman en tiempos de pandemiaJimena HurtadoPDF (ENGLISH)26-40
Proyección imaginativa, decepción y cambio: el principio de conservación y mutación de la energía social en Albert O. HirschmanGonzalo CarriónPDF41-56

Ensayos

Aportes para la gestión del desarrollo: la propuesta hirschmanianaGabriel Suárez FossacecaPDF59-74

Reseñas de libros

Pierre de Jean Olivi (2017). Tratado de los contratos. Estudio Preliminar de Rafael Ramis Barceló. Traducción y notas de Pedro Ramis Serra y Rafael Ramis BarcelóAlvaro Perpere ViñualesPDF77-79