Las 5 etapas en la historia de la escuela austríaca de Economía

Las enseñanzas de esa corriente de pensamiento parecen estar ganando espacio en la opinión pública en la Argentina. Los personajes más importantes y sus contribuciones.

En la historia del pensamiento económico una de las corrientes que se destacan es la de la escuela austríaca, la cual atravesó por 5 etapas, y comienza a extender su influencia en la sociedad argentina:

1. La Fundación (1871-1911). Surge con los Principios de Economía de Carl Menger, quien tuvo un importante debate con los historicistas alemanes pidiendo abandonar la búsqueda de regularidades y más bien buscando desarrollar leyes económicas de aplicación universal. También Menger fue crítico de la teoría del valor trabajo en la que se fundaba el pensamiento clásico, siendo parte de la revolución marginal.

Eugen Böhm Bawerk, por su parte, fue un estudioso de los aportes de Menger, pero llevó sus investigaciones más lejos, las que se pueden ver en su libro en tres tomos Capital e interés, porque comprendió rápidamente que estas ideas podían utilizarse para mostrar las contradicciones del marxismo.Eugen Böhm Bawerk comprendió rápidamente que estas ideas podían utilizarse para mostrar las contradicciones del marxismo

2. La consolidación (1912-1945)Allí aparecen los aportes de Ludwig von Mises, primero con su Teoría del dinero y del crédito, y luego con la conformación de un seminario privado donde forma importantes alumnos. En 1922 Mises publica Socialismo, un libro que anticipa el fracaso de este sistema alternativo.

Su más brillante discípulo, Friedrich Hayek es quien extiende las investigaciones de Mises sobre el socialismo, y desarrolla su teoría del conocimiento; en la macroeconomía, agrega a la teoría austríaca del ciclo económico, una mayor profundización de la teoría del capital. Estas ideas resultan centrales en el debate de aquellos años sobre el cálculo económico frente a socialistas como Taylor y Lange, mientras que en el área macro, viaja a Londres para debatir con John Maynard Keynes y la Escuela de Cambridge.Friedrich Hayek viajó a Londres para debatir con John Maynard Keynes (foto) y la Escuela de CambridgeFriedrich Hayek viajó a Londres para debatir con John Maynard Keynes (foto) y la Escuela de Cambridge

3. El aislamiento (1945-1973)Una sucesión de hechos rompe con el predominio de la Escuela Austriaca: a) Los nazis atacan Viena y los miembros de la Escuela Austriaca deben dispersarse. Mises se establece aislado en Ginebra, mientras que Hayek lo hace en Londres. Poco tiempo después Mises tiene que abandonar Europa y toma un barco a Nueva York. Hayek poco tiempo después se establece en la Escuela de Chicago; b) La economía se vuelve anglo-parlante en un momento en que todas las publicaciones austriacas estaban escritas en alemán. Mises y Hayek recién entonces empiezan a publicar sus contribuciones en inglés; c) La economía también abandona la lógica verbal para fundarse en modelos matemáticos y de equilibrio que estaban muy lejos de la metodología austríaca. Destacados economistas mencionan lo difícil que era “modelizar” hasta entonces; y d) La revolución keynesiana genera un cambio ideológico que choca con ciertas ideas liberales austríacas.Entre 1945 y 1973 la economía abandona la lógica verbal para fundarse en modelos matemáticos y de equilibrio que estaban muy lejos de la metodología austríaca

En esta etapa de aislamiento, sin embargo, la escuela austríaca logra reconstruirse, de nuevo, sobre la base de los esfuerzos de Mises y Hayek. Mises publica en 1949 La Acción Humana, su Tratado de Economía, además de formar un nuevo seminario privado en la Universidad de Nueva York donde forma alumnos.

4. El resurgimiento (1974-2000)Con la estanflación de los 70, y siendo evidente el desenlace de la revolución keynesiana, logra su resurgimiento en paralelo con la contrarrevolución monetarista. La Academia Sueca advierte que Friedrich Hayek había anticipado en los años 30 los problemas de las políticas keynesianas y le otorga el Premio Nobel en 1974 por sus aportes a la teoría del capital y los ciclos económicos, y también por ofrecer un estudio multidisciplinario que enriquece los estudios económicos.

Un año antes, en 1973, el Institute for Human Studies organiza un seminario con la presencia de tres destacados autores austriacos: Israel Kirzner, quien se doctoró bajo la tutela de Ludwig vonMises en Nueva York y desarrolló contribuciones a la empresarialidad; Murray Rothbard, quien desarrolló un nuevo tratado de economía, una moderna explicación de lo ocurrido en la crisis del treinta y sus contribuciones a la ética de la libertad; y Ludwig Lachmann, quien amplió el estudio macro de Hayek conectando la teoría del capital con las expectativas subjetivas y nuevos aportes a los ciclos económicos.Israel Kirzner se doctoró bajo la tutela de Ludwig von Mises en Nueva York y desarrolló contribuciones a la empresarialidadIsrael Kirzner se doctoró bajo la tutela de Ludwig von Mises en Nueva York y desarrolló contribuciones a la empresarialidad

5. Las oportunidades de la especialización (2000-hoy). Fritz Machlup, y en la Argentina Gabriel Zanotti ofrecen contribuciones con una nueva metodología para la economía políticaPeter Klein y Nicolai Foss ofrecen aportes a la microeconomía que extienden los aportes de Kirzner sobre el proceso de mercado y desarrollan una nueva teoría austriaca de la empresa. Juan Sebastián Landoni es en Argentina el especialista en la materia; Peter Lewin amplía los aportes de Hayek sobre la teoría austriaca del capital, ofreciendo sus aportes a una teoría del capital en desequilibrio.

El economista argentino Nicolás Cachanosky ha escrito trabajos en coautoría con Lewin en esta materia. Steven Horwitz ofrece contribuciones a los microfundamentos de la macroeconomía. Roger Garrison desarrolló aportes a la macroeconomía basada en el capital, la que se enfrenta a los modelos keynesianos, monetaristas e incluso a la nueva macroeconomía clásica. Aun en el área de pobreza y desigualdad, pueden verse los trabajos de William Easterly, consistentes con la línea austríaca, colocando a Hayek como un experto.Cualquiera sea el área en la que los austrícos se introducen sus aportes parecen ser novedosos y reciben espacio en las revistas especializadas

Lo cierto es que cualquiera sea el área en la que los austrícos se introducen sus aportes parecen ser novedosos y reciben espacio en las revistas especializadas.

Compañeros de camino

La escuela austríaca, sin embargo, parece haber muerto, al menos en la forma en que existía décadas atrás. Ya no existe como un movimiento independiente en el que han contribuido Mises y Hayek y se enfrenta al resto de la profesión. Más bien, a partir del aporte de Peter Boettke, profesor en la George Mason University, los austríacos modernos comprendieron que pueden dialogar con otros teóricos de la economía y presentar un todo coherente para enfrentar a la economía neoclásica y sus modelos de estáticos de equilibrio.A partir del aporte de Peter Boettke, profesor en la George Mason University, los austríacos modernos comprendieron que pueden dialogar con otros teóricos de la economíaA partir del aporte de Peter Boettke, profesor en la George Mason University, los austríacos modernos comprendieron que pueden dialogar con otros teóricos de la economía

¿Quiénes serían entonces estos compañeros de camino? Varios premios Nobel que por sus aportes multidisciplinares consistentes con la línea Friedrich Hayek han ampliado los conocimientos de la nueva economía, como James M. Buchanan y la Escuela de la Elección Pública, quien junto a Gorgon Tullock y Jeffrey Brennan, entre otros, estudian la conexión entre la economía y la políticaRonald Coase y el análisis económico del derecho; Douglass North y la Nueva Economía InstitucionalElinor Ostrom y la Escuela de Bloomington; Vernon Smith y la economía experimental, que integra la economía con la psicología.

El mainline economics es entonces la nueva economía de la que participa la Escuela Austríaca y que se propone hoy como un nuevo paradigma para dar respuestas a los problemas de siempre.

Es en este marco que la Argentina parece estar siguiendo un patrón a nivel mundial en defensa de la propiedad privada, la libertad individual, la economía de libre mercado y el gobierno limitado. Esta nueva manera de ver la economía enfrentará en lo que viene a las distintas formas de la economía dirigida, tanto socialista como intervencionista y populista.

Publicada originalmente en Infobae, 21 de octubre de 2021.

La idea liberal de libertad y la crítica de la información asimétrica

Se está discutiendo por estos días en Argentina la sanción de una “Ley de Etiquetado Frontal” de alimentos y bebidas que buscaría que, determinados alimentos altos en sodio, azúcar o grasas deban -de forma obligatoria- exhibir un octógono negro con una advertencia al respecto.

La medida es defendida por no pocos activistas, y muchos economistas también consideran que se trata de un avance puesto que soluciona una de las tantas veces mencionadas fallas del mercado: la información asimétrica.

Una de mis reflexiones al respecto la hice en la red social Twitter, donde sugerí que la tarea de un gobierno es defender derechos individuales, y obligando a las alimenticias a etiquetar lo que venden no estaba llevando a cabo esta tarea (también ofrecí mis puntos de vista aquí y aquí).

Me resultó interesante recibir como respuesta a este punto que, precisamente, como liberal yo tendría que estar de acuerdo con este tipo de reglamentación, debido a que tener más información para decidir equivale a ser más libre y, por tanto, a una defensa de los derechos individuales de los consumidores.

En lo que sigue de este post me gustaría dejar en claro que esta argumentación constituye un error, y que ese error lo destacaron dos economistas austriacos -a mi entender, al menos- en la década de los ’60.

El primero fue Friedrich Hayek, en Los Fundamentos de la Libertad, publicado en 1960. El segundo Murray Rothbard, en 1962, en El Hombre La Economía y El Estado.

La libertad como poder

En su obra de 1960, Hayek discurrió por varias páginas sobre la definición de libertad, equiparándola con la ausencia de coacción. En este trabajo, además, notó una confusión que solía cometerse, la de igualar libertad con poder.

Ninguna de las confusiones de la libertad individual con diferentes conceptos designados por la misma palabra es tan peligrosa como la que corresponde a un tercer uso de la palabra al cual ya nos hemos referido brevemente: el empleo de «libertad» para describir la facultad física de «hacer lo que uno quiera»27, el poder de satisfacer nuestros deseos o la capacidad de escoger entre las alternativas que se abren ante nosotros. Esta clase de «libertad» aparece en los sueños de muchas gentes en forma de ilusión de volar. Se les antoja que están liberados de la fuerza de la gravedad y que pueden moverse «tan libres como un pájaro» hacia donde deseen, o que tienen el poder de alterar a su conveniencia el mundo que les rodea.

Este punto es clave porque muestra que todas las personas son libres en la medida que no se les impida perseguir sus fines. Ahora si la naturaleza, o las circunstancias económicas, impiden realizar determinada acción, como volar (en el ejemplo de Hayek), o ir al cine, no estamos hablando de falta de libertad sino de falta de recursos. En palabras de Hayek, falta de poder.

Lo mismo puede decirse de la información “no completa”. No se trata de un problema de falta de libertad, sino de falta de un recurso llamado información, que como todo en el mercado, alguien deberá producir. El debate entonces será quién incurre en el costo de dicha producción y con qué fin.

La falacia de confundir libertad con abundancia

En el capítulo 10 de El Hombre, La Economía y El Estado, Rohtbard fue incluso más claro en este punto. En dicha sección (traducida y publicada al español por ESEADE aquí) el autor estadounidense ataca por numerosos frentes a la teoría de la competencia perfecta enseñada en todos los cursos introductorios de economía del mundo.

Uno de los ataques reside en establecer que es una falacia confundir libertad con abundancia, y que no se puede decir que el consumidor no sea libre porque no tenga suficientes alternativas para elegir, o porque una empresa no cuente con los recursos para ingresar a competir en un mercado específico:

Una tesis afirma que hay cierta perversidad en el hecho de que empresas que antes eran competidoras lleguen a unirse, es decir, en la “restricción de la competencia” o del “comercio”. Se supone que tales restricciones perjudican la libertad de elección del consumidor. Como lo dice Hutt en el artículo citado anteriormente: “Los consumidores son libres […] y es factible la soberanía del consumidor, tan sólo en la medida en que exista la facultad de sustituir”.

Empero, con seguridad se trata de una concepción completamente equivocada del significado de la libertad. Crusoe y Viernes, al regatear en una isla desierta, tienen muy poca “medida” o “facultad” de elección; la facultad de sustitución de que disponen es limitada. Sin embargo, si no se interpone ningún otro en lo relativo a sus personas o bienes ambos son completamente libres. Pretender lo contrario significa incurrir en la falacia de confundir la libertad con la abundancia o con la diversidad de las elecciones posibles.

Lo mismo podemos decir sobre la información nutricional de ciertos alimentos (asumiendo generosamente que la etiqueta propuesta comunica dicha información y estrictamente eso). Todos somos libres de consumir o no cualquier alimento, y también de buscar la información que nos parezca pertinente, pero desde ya no tenemos más libertad cuando hay más información. A lo sumo, estaremos contando con más recursos.

Ni para Rothbard ni para Hayek proveer dichos recursos es una obligación de las empresas productoras.

¿Por qué es importante hacer estas distinciones? Porque, volviendo a Hayek: ” Una vez que se admite la identificación de libertad con poder, no hay límites a los sofismas en cuya virtud el atractivo que ejerce la palabra libertad se utiliza como justificación de medidas que destrozan la libertad individual”.

La transicion energetica

Actualmente el mundo consume un 80pct de energias fosiles (petroleo, carbon y gas) y un 20pct de energias renovables (solar, hidraulica, viento, nuclear, etc). Con la intencion de reducir emisiones de carbono, para evitar que siga aumentando la temperatura promedio, los gobiernos apuntan a invertir esa matriz energetica a 80pct renovables y 20pct fosiles en el 2050. Mas alla de lo correcto o incorrecto de esta tesis y de como se ha llegado a esa conclusion, todo indica que en Noviembre, en la ciudad de Glasgow, las autoridades de los distintos paises del mundo deben planificar y consensuar como alcanzar tal objetivo. La coordinacion de una menor demanda de fosiles y su sustitucion por una mayor demanda de renovables que deberia darse de manera mas o menos armonica con su correlato del lado de la oferta es una tarea gugantesca a nivel planificacion. Esa tarea de coordinacion que realiza habitualmente el mercado de manera espontanea, sin necesidad de un planificador central, debera ahora ser realizada por acuerdos gubernamentales. Vamos a asistir en los proximos años a un experimento de escala mundial: como producir y consumir energia atenuando el funcionamiento del sistema de precios, que no sera reemplazado por completo pero su rol sera erosionado por una mayor intervencion publica. Decisiones de inversion y decisiones de consumo en un mundo donde nuevos impuestos, subsidios y eventualmente mercados de carbono reemplazaran las señales tradicionales del mercado. Tiene sabor a un intento de planficacion centralizada, pero incluso sin contar con la existencia de un planificador central. Mas alla de si los objetivos son loables o no, el mecanismo/sistema para alcanzarlo no luce muy acorde a la tradicion austriaca, no? La ruta energetica de esta transicion que recien comienza parece bastante sinuosa y augura un panorama complicado. Creo que rapidamente veremos evidencia de las grandes dificultades a nivel informacional, incentivos y costos de transaccion de este intento a escala universal.

¿QUÉ ENTIENDEN LOS ECONOMISTAS POR EQUILIBRIO GENERAL?

En muchas oportunidades he escuchado o leído autores austriacos cuestionar el uso de algunos economistas del equilibrio general. La economía no puede estar en equilibrio, pues eso implicaría que tenemos todas nuestras necesidades satisfechas. En tal estado de cosas, sólo habría inacción. Los austriacos, por el contrario, y también marxistas y poskeynesianos se niegan a creer en este postulado y más bien lo considera un exceso de los neoclásicos.

Más aun, si la economía estuviera realmente en equilibrio general, entonces no habría necesidad de una función empresarial que advierta oportunidades de inversión. El Estado de alerta, la perspicacia y la función empresarial sólo tienen sentido en una economía en desequilibrio.

Es en este contexto que leí esta presentación del Dr. Federico Sturzenegger en la Academia Nacional de Ciencias Económicas. En la ocasión, Sturzenegger le da al término “equilibrio general” un significado totalmente diferente. Incluso para quienes son lectores de este blog, quizás recuerden la famosa lección del libro de Henry Hazlitt La economía en una lección. Atender el equilibrio general, en lugar de mirar sólo un equilibrio parcial, responde precisamente a la lección de aquel libro.

¿Cuál era aquella lección? Cuando evaluamos una política económica, o en este caso una política monetaria, no podemos mirar sólo una parte de la economía, un equilibrio parcial, sino que debemos observar lo que ocurre en todas las áreas al mismo tiempo, buscando el equilibrio general. Siendo así, el equilibrio general adquiere una dimensión importante e incluso indispensable para la buena economía.

El artículo de Sturzenegger ofrece varios ejemplos, y utiliza esta noción de equilibrio general incluso para cuestionar el modelo de demanda agregada keynesiana, bajo el argumento de que sus componentes no son independientes unos de otros.

La falacia del equilibrio parcial, también se manifiesta en argumentos como, el gasto público es expansivo cuando transfiere recursos de segmentos de altos ingresos a segmentos de bajos ingresos con una mayor propensión a consumir. Es un razonamiento que escuchamos todos los días. Viene muy bien para un programa de televisión, donde el argumento luce a la vez correcto y sofisticado. Pero, un momento, diría el economista de equilibrio general. ¿Qué pasa con los recursos que una persona ahorra? Imaginemos que por un momento, esa persona los depositaba en un banco. Pues ese banco seguramente la prestaría, expandiendo la demanda agregada por otro lado.

Quisiera simplemente abrir el debate sobre cuál es el significado correcto de este término para la economía. ¿Qué lugar debemos otorgarle al equilibrio general si es que debe haber alguno?

CÓMO VER EL MUNDO DESDE “EL MERCADO COMO PROCESO” SEGÚN HAYEK

(Adelanto del capítulo de Hayek de mi próximo libro “Introducción histórica a la Escuela Austríaca de Economía”).

  1. ¿Qué significa la competencia?

Eso es lo que Hayek responde en su artículo del 46, The Meaning of Competition. No significa el modelo de competencia perfecta. Aquí es la primera vez que de modo sistemático la Escuela Austríaca niega, de aquí en adelante, que la competencia sea perfecta. Y no, obviamente, porque como Hayek mismo había dicho, si el conocimiento fuera perfecto, no habría problema económico. El problema económico tiene que ver con la escasez, obviamente, pero, ¿cómo minimizamos el problema de la escasez?

Un primer modo sería la donación. El maná del cielo. El agua que se convierte en vino. La multiplicación de los peces. Ok. Pero es prudente no suponer que nos va a ocurrir, aunque muchos gobernantes padezcan la alucinación psicótica de que son Jesucristo. Parece que el brote da apenas un ser humano normal llega a los ministerios y secretarías del gobierno.

Otro modo, muy común a lo largo de la Historia, favorito de emperadores, reyes y etc., es invadir y apropiarse de lo ajeno. Se llama robo, pero cuando lo hacen los gobiernos se llama “guerra por la patria”.

Y el tercer modo es el comercio, obviamente más eficiente.

Pero el primer problema de los que comercian es el conocimiento. ¿Cuánto ofrezco al otro? ¿Cuánto demando? ¿Cuáles son las valoraciones del otro? ¿Cómo van a ser los precios mañana?

Y si todo eso fuera “perfectamente conocido”, ¿cuál sería el problema?

Ahora bien, el mercado es esencialmente imperfecto “pero” debe tener libertad de entrada, o de lo contrario no funciona, porque si alguien puede impedir legalmente que otro compita con él, ya puede quedarse en el mercado aunque no sepa leer los precios, y entonces el mercado no coordina.

Ese problema institucional, esto es, una propiedad privada abierta, ya estaba en Mises, obviamente, pero Hayek escribe en un contexto donde advierte que jurídicamente los países occidentales, aunque no habían ido al comunismo, iban cada vez más a intervencionismos que anulaban la propiedad, no totalmente, sino en el sentido de que había propietarios que contaban con la protección estatal, lo que décadas más tarde se llamaría crony capitalism.

Para evitar ese problema, es que Hayek desarrolla toda su obra política, anteriormente citada, que abarca desde 1945 hasta 1979, donde primero advierte el problema y luego trata de dar una solución institucional, vía controles constitucionales a la intervención del gobierno, tema que comparte con Buchanan, Tullock y Vanberg, y que se ha llamado economía política constitucional.

Pero como economista, Hayek se limita a decir algo muy humilde: la teoría del proceso de mercado tiene un supuesto jurídico: el mercado abierto. Obviamente, esto, desde un punto de vista “fáctico” siempre será un gris. No es sí o no, no es que sea abierto o no sin grados en el medio, pero el supuesto basta para decir: cuanto menos abierto sea el mercado, menos coordinará, cuando más abierto, más coordinará. Que un país tenga un mercado muy cerrado NO es una refutación a la teoría del proceso de mercado: es un problema político pero no de teoría económica. Esta última sólo afirma que cuanto más abierto sea jurídicamente un mercado, más coordinante será.

  •  La importancia de Hayek para la teoría del proceso de mercado.

Todo esto es importantísimo porque permite entender al orden espontáneo del mercado como un proceso que va, de una menor coordinación a una mayor coordinación, bajo tres condiciones:

  1. Aprendizaje
  2. Precios libres
  3. Libre entrada al mercado.

O sea:

Si comparamos este modelo con el de competencia perfecta, podremos entender por qué, en la mayor parte de los casos, este último sirve como “perfecta” justificación del intervencionismo.

¿Por qué?

Porque muchos razonan así: obvio que el mundo real no es la competencia perfecta. Pero entonces, para “acercar” al mundo real a la competencia perfecta, es necesario que el estado dicte “las grandes políticas” para ese acercamiento. Pero esas políticas, al tocar los precios, alejan aún más a este mundo imperfecto de la anhelada perfección, o sea, hacen al mundo más imperfecto.

O sea:

  • Sin intervención del estado, más precios libres, aprendizaje y libertad de entrada al mercado, vamos de una menor coordinación a una mayor coordinación, pero nunca perfecta.
  • Con intervención del estado, se alteran los precios y la libertad de entrada al mercado es menor. Luego, la des-coordinación será mayor.

O sea, la cuestión NO es comparar al mercado imperfecto con la competencia perfecta, sino comparar a un mercado disperso con otro menos disperso. Para llegar al menos disperso es necesaria la NO intervención del estado. La intervención del estado NO lleva a la competencia perfecta, sino a una mayor dis-coordinación, porque altera los precios.

Esto es, así ve al mundo un intervencionista:

En cambio, así ve al mundo un economista austríaco:

Este es el argumento clave para criticar la intervención del gobierno: NO por una cuestión ideológica, sino porque a partir de las explicaciones de Mises y Hayek sobre el papel coordinador de los precios emerge como deducción la des-coordinación que se produce cuando se los altera.

Esto es: el mercado considerado en sí mismo no es perfecto. Es imperfecto. Pero la intervención del Estado lo hace MAS imperfecto.

JORGE LUIS BORGES, EL COSMOPOLITA DE NUESTRA ÉPICA – por Alberto Benegas Lynch (h)

Dado que el 24 del mes pasado se cumplieron 122 años del nacimiento de este insigne pensador, es la oportunidad de reiterar recuerdos que conservo de su presencia en tan vastos territorios y andariveles.

Cuando era rector de la Escuela Superior de Economía y Administración de Empresas los alumnos me pidieron tenerlo a Borges entre los invitados. Intenté el cometido por varios caminos indirectos sin éxito, incluso almorcé en su momento con mi pariente Adolfo Bioy Casares con quien en aquel entonces éramos miembros de la Comisión de Cultura del Jockey Club de Buenos Aires. Finalmente decidí llamarla por teléfono a Fanny (Epifanía Uveda de Robledo) quien actuaba como ama de llaves en la casa de Borges desde hacía más de un cuarto de siglo. Ella me facilitó todo para que Borges pudiera pronunciar la mencionada conferencia.

La velada fue muy estimulante y repleta de ironías y ocurrencias típicamente borgeanas todo lo cual se encuentra en la filmación de ese día en los archivos de esa casa de estudios, acto al que también nos acompañó por unos instantes Bioy antes de ir a su sesión de masajes para aliviar su dolor de espalda. Cuando nos dirigíamos al aula Borges me preguntó “¿Dónde estamos?” y cuando le informé que en el ascensor me dijo “¿por qué ascensor y no descensor?”.

Cuando lo dejé en su departamento en la calle Maipú me invitó a pasar y nos quedamos conversando un buen rato atendidos por Fanny que nos sirvió una tasa de té que al rato repitió con la mejor buena voluntad. Hablamos de los esfuerzos para difundir las ideas liberales y las dificultades para lograr los objetivos de la necesaria comprensión de la sociedad abierta.

María Kodama me invitó a exponer en el primer homenaje a Borges que le rindió la Fundación que lleva su nombre junto al sustancioso y extrovertido español José María Álvarez y a otros escritores. Mi tema fue “Spencer y el poder: una preocupación borgeana” lo cual fue muy publicitado en los medios locales (a veces anunciado equivocadamente como Spenser, por Edmund, el poeta del siglo xvi, en lugar de aludir a Herbert Spencer el filósofo decimonónico anti-estatista por excelencia).

Son muchas las cosas de Borges que me atraen. Sus elucubraciones en torno a silogismos dilemáticos me fascinan, por ejemplo, aquel examen de un candidato a mago que se le pide que adivine si será aprobado y a partir de allí como el consiguiente embrollo que se desata no tiene solución. Por ejemplo, su cita de Josiah Royce sobre la imposibilidad de construir un mapa completo de Inglaterra ya que debe incluir a quien lo fabrica con su mapa y así sucesivamente al infinito. He recurrido muchas veces a Borges para ilustrar la falacia ad hominem, es decir quien pretende argumentar aludiendo a una característica personal de su contendiente en lugar de contestar el razonamiento. En este sentido, Borges cuenta en “Arte de injuriar” que “A un caballero, en una discusión teleológica o literaria, le arrojaron en la cara un vaso de vino. El agredido no se inmutó y dijo al ofensor: esto señor, es una digresión; espero su argumento”.

A mis alumnos les he citado frecuentemente el cuento borgeano de “Funes el memorioso” para destacar la devastadora costumbre de estudiar de memoria y la incapacidad de conceptualizar y de relacionar ideas. Recordemos que Funes, con su memoria colosal después del accidente, no entendía porque se le decía perro tanto a un can de frente a las cuatro de la tarde como a ese animal a las tres y de perfil.

Las anécdotas son múltiples: en una ocasión, al morir su madre, una persona, en el velorio, exclamó que había sido una lástima que no hubiera llegado a los cien años que estuvo cerca de cumplir, a lo que Borges respondió “se nota señora que usted es una gran partidaria del sistema decimal”. 

A poco de finiquitada la inaudita guerra de las Malvinas, Borges publicó un conmovedor poema donde tiene lugar un diálogo entre un soldado inglés y uno argentino que pone de manifiesto la insensatez de aquél episodio.

Tantas personas perdieron el juicio en esa oportunidad: un colega de la Academia Nacional de Ciencias Económicas de nuestro país sugirió se lo expulsara al premio Nobel en Economía F. A. Hayek como miembro correspondiente de la corporación debido a que declaró con gran prudencia que “si todos los gobiernos invaden territorios que estiman les pertenecen, el globo terráqueo se convertirá en un incendio mayor del que ya es” …afortunadamente aquella absurda moción no prosperó.

Borges tenía una especial aversión por todas las manifestaciones de los abusos del poder político por eso, en el caso argentino, sostuvo en reiteradas ocasiones (reproducido en El diccionario de Borges compilado por Carlos R. Storni): “Pienso en Perón con horror, como pienso en Rosas con horror” y por eso escribió en “Nuestro pobre individualismo” que “El más urgente de los problemas de nuestra época (ya denunciado con profética lucidez por el casi olvidado Spencer) es la gradual intromisión del Estado en los actos del individuo” y en el mismo ensayo concluye que “el Estado es una inconcebible abstracción”.

Pronostica Borges (lo cual queda consignado en el antedicho diccionario) que “Vendrán otros tiempos en que seremos ciudadanos del mundo como decían los estoicos y desaparecerán las fronteras como algo absurdo”.  En “Utopía de un hombre que estaba cansado” se pregunta y responde “¿Qué sucedió con los gobiernos? Según la tradición fueron cayendo gradualmente en desuso. Llamaban a elecciones, declaraban guerras, imponían tarifas, confiscaban fortunas, ordenaban arrestos y pretendían imponer censura y nadie en el planeta los acataba. La prensa dejó de publicar sus colaboraciones y efigies. Los políticos tuvieron que buscar oficios honestos; algunos fueron buenos cómicos o buenos curanderos.”.

Borges nos arranca la angustia del absurdo perfeccionismo al intentar la administración de la pluma en el oficio de escribir cuando al citarlo a Alfonso Reyes dice que “como no hay texto perfecto, si no publicamos nos pasaríamos la vida corrigiendo borradores” ya que un texto terminado “es fruto del mero cansancio o de la religión”.

Y para los figurones siempre vacíos que buscan afanosamente la foto, escribió Borges en El hacedor: “Ya se había adiestrado en el hábito de simular que era alguien para que no se descubriera su condición de nadie” y también, en otro tramo de esa colección, subrayaba la trascendencia de la teoría al sostener que “La práctica deficiente importa menos que la sana teoría”. Se solía mofar de la xenofobia y los nacionalismos, así definió al germanófilo en la segunda guerra, no aquel que había abordado a Kant ni había estudiado a Höelderin o a Schopenhauer sino quien simplemente  era “anglófobo” que “ignora con perfección a Alemania, pero se resigna al entusiasmo por un país que combate a Inglaterra” y, para colmo de males, era antisemita.

Sus muy conocidos símbolos revelan distintas facetas del mundo interior. Los laberintos ponen de manifiesto el importante sentido de la perplejidad y el asombro como condición necesaria para el conocimiento y el sentido indispensable de humildad frente a la propia ignorancia. Ante todo, Borges se caracterizó por su independencia de criterio y su coraje para navegar contra la corriente  de la opinión dominante y detestaba “al hombre ladino que anhela estar de parte de los que vencen.” 

El autor completó dos doctorados, es docente y miembro de dos academias nacionales.

Publicado en el diario LA NACIÓN, martes 21 de septiembre de 2021.

LIBERTAS. SEGUNDA EPOCA. Volumen 6. Número 1. Edición Especial: 150 Aniversario de la Escuela Austriaca / Volumen 6. Número 2. Pandemia y otros.

La Escuela Austriaca nace en 1871 con los Principios de Economía de Carl Menger. En este 2021 se cumplen 150 años y en Libertas, segunda época, hemos abierto un número especial para recordarlo. El segundo número de este año incluye tres artículos relacionados a la pandemia, y otros dos sobre reglas monetarias y epistemología. A continuación pueden descargar todos los artículos.

[1] Introducción al número especial: 150 Aniversario de la Escuela Austriaca
Wenceslao Giménez Bonet

[2] The Austrian School: 150 Years
Nicolás Cachanosky

[3] Introduction to Juan C. Cachanosky’s The Great Depression
Peter Lewin

[4] The Great Depression
Juan C. Cachanosky

[5] Capital: Three-Dimensionally Speaking
Peter Lewin and Nicolás Cachanosky

[6] Uber y la Economía Colaborativa: Un Caso de Regulación Cautiva
Facundo Guadagno y Santiago Ferraro

Volumen 6. Número 2.


[1] Volver a la presencialidad en Marzo 2021 es imprescindible: ¿Cómo hacerlo?
Edgardo Zablotsky

[2] Educación, pandemia y libertad
Fernando Nogales Lozano

[3] Covid-19 lockdowns: The unseen costs
David R. Iglesias and Walter E. Block

[4] La Regla de la Tasa Natural de Interés
Erwin Rosen y Adrián O. Ravier

[5] El psicoanálisis de Freud y la praxeología de Mises
Gabriel J. Zanotti

Acceda aquí a la página web de Libertas, Segunda Época.

Laissez Faire, No. 54-55 I Marzo-Septiembre 2021 I FCE, UFM

La Escuela de Chicago y el Premio Nobel de Economía
Iván Alonso
No. 54-55 (Marzo-Septiembre 2021)
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De los economistas comprometidos
Enrique Fernández García
No. 54-55 (Marzo-Septiembre 2021)
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Carl Menger y el liberalismo
Federico Salazar
No. 54-55 (Marzo-Septiembre 2021)
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The Benefits of Congestion Pricing
Isabel Emery and Walter E. Block
No. 54-55 (Marzo-Septiembre 2021)
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El Estado benefactor en América Latina: Un análisis de su evolución
José Tomás Esteves Arria
No. 54-55 (Marzo-Septiembre 2021)
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Construcciones imaginarias e hipótesis ad hoc en el proceso de formación de capital
Adrián Ravier
No. 54-55 (Marzo-Septiembre 2021)
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Bitcoin y “el fin justifica los medios”

En las últimas semanas El Salvador estuvo en las noticias por la decisión del presidente Bukele de obligar que se acepten bitcoin como medio de pago en dicho país. El Salvador dolarizó su economía en el 2001. La dolarización le permitió a El Salvador reducir sus tasas de interés (por ejemplo por menor prima de riesgo de devaluación) y lograr una mayor integración financiera con Estados Unidos.

El 5 de julio, Buekele anunció una lay que haría de Bitcoin no una moneda de curso legal, sino una moneda de curso forzoso. Una moneda de curso legal es aquella que no puede ser rechazada para cancelar deuda (por ejemplo, para que el acreedor no pueda tener de rehén al deudor y seguir acumulando intereses). Una moneda de curso legal no impide que las transacciones spot puedan ser en cualquier moneda (o incluso trueque). Distinta es una moneda de curso forzoso, donde dicha moneda no puede ser rechazada en un contrato spot (no hay deuda). Si bien las leyes de curso legal son comunes, ese no es el caso de las leyes de curso forzoso.

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