Reflexión de domingo: “CONTRADICCIONES EN HOLLYWOOD” – Por Alberto Benegas Lynch (h)

ABLResulta extremadamente paradójico que los artistas y cantantes populares reciben remuneraciones extraordinarias por parte de sus públicos y fans, incluso cuando viajan a filmar o para recitales a otros países ponen como condiciones aspectos tales como que les lleven su automóvil preferido en avión, pasajes en primera clase y en los hospedajes que los reciban con champagne francés, agua mineral italiana, sábanas de hilo egipcio, cuidado especial para sus mascotas y así sucesivamente, y, sin embargo, critican ácidamente a empresarios del comercio y la industria que, en un mercado abierto, obtienen sus ingresos también por el apoyo del consumidor.

Conceptualmente no hay diferencia entre el empresario que vende hamburguesas y el empresario del espectáculo, pero éstos últimos consideran que tienen derecho a mantener lo suyo pero no los comerciantes, industriales y financistas. Hay aquí una contradicción superlativa.

Janson Mattera en su libro Hollywood Hypocrites exhibe numerosos ejemplos de la señalada contradicción. Nunca me gustó hacer reflexiones ad hominem puesto que la batalla es de ideas y no de personas, pero el referido libro ilustra la hipocresía mayúscula que en gran medida reina en Hollywood con ejemplos concretos de artistas de renombre.

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Seminario: “Tiempo y dinero” (de Roger Garrison)

GarrisonLa Fundación Bases comparte aquí el acceso a los 5 videos que hacen al seminario sobre el libro “Tiempo y Dinero” de Roger W. Garrison que dicté en forma on line mientras estuve en Guatemala en 2012.

Clases:

  1. Keynes y la macroeconomía del trabajo
  2. Friedman y la macroeconomía del dinero
  3. Hayek y la macroeconomía del capital
  4. Re-pensando a la macroeconomía del capital
  5. Aplicaciones de la macroeconomía del capital

Acceda aquí a los videos.

Los Errores del Keynesianismo – Por Juan Carlos Cachanosky

 

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A continuación puede acceder a la conferencia que Juan Carlos Cachanosky ofreció en el III Congreso Internacional “La Escuela Austriaca en el siglo XXI”.

 

El análisis de Kicillof del plan Lavagna [en 2004]

Kicillof_Nahon_CostaComparto aquí un artículo escrito en abril de 2004 por Axel Kicillof, Augusto Costa y Cecilia Nahón, donde estos tres economistas analizan críticamente el fin de la convertibilidad y el primer año del plan Lavagna. Vale recordar que Augusto Costa fue el reemplazante de Guillermo Moreno como Secretario de Comercio Interior, mientras Cecilia Nahón ocupa el cargo de Embajadora Argentina ante Estados Unidos.

El artículo lleva como título “Las consecuencias económicas del Sr. Lavagna“, en clara alusión a la nota de J. M. Keynes de 1925 que llevaba el título “Consecuencias económicas de Mr. Churchill”, donde expone sus consideraciones acerca de la sobrevaluación de la moneda británica y su impacto en el comercio exterior, los salarios y el empleo.

El artículo es extenso, pero me interesa arrojar una serie de citas y reflexiones que imagino pueden interesarles a los lectores de nuestros blog por sus aplicaciones a la coyuntura actual.

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Keynes y las contradicciones del kirchnerismo [Infobae]

KeynesAsumamos por un momento que Keynes tenía razón y en la fase de crisis se requiere estimular la demanda agregada. Asumamos también que Krugman tiene razón y Argentina ha sido un caso exitoso para recuperarse de la crisis del 2001 bajo esta política keynesiano. Asumamos además que Kicillof tiene razón en “volver a Keynes”, y la economía está en pleno empleo desde 2010. Dicho todo esto, ¿para qué se siguen aplicando políticas de demanda keynesianas? Desde 2011 el propio Keynes sugeriría aplicar políticas clásicas ortodoxas que ayuden a atraer inversión para expandir la capacidad productiva. Ese capítulo, Kicillof -experto en Keynes- se lo salteó!

A continuación expando esta idea en un artículo publicado en Infobae.

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History of Political Economy, Volume 47, Number 2

HOPEDuke University Press acaba de publicar un nuevo ejemplar de la revista History of Political Economy, en la que se destacan contribuciones de James Forder, Filippo Cesarano, Hansjörg Klausinger, Vincent Barnett y Casto Martín Montero Kuscevic y Marco Antonio del Río Rivera, además de los book reviews.

Articles

James Forder, Textbooks on the Phillips Curve

Filippo Cesarano, Indian Currency and Finance: John Maynard Keynes’s Prismatic View of the International Monetary System

Hansjörg Klausinger, Hans Mayer, Last Knight of the Austrian School, Vienna Branch

Vincent Barnett, Keynes and the Psychology of Economic Behavior: From Stout and Sully to The General Theory

Casto Martín Montero Kuscevic and Marco Antonio del Río Rivera, Mises and Montaigne: A Note

Book Reviews

Bradley W. Bateman, Reinterpreting the Keynesian Revolution, By Robert Cord

Jon Cohen, Maurice Dobb: Political Economist, By Timothy Shenk

David Collard, Keynes and His Contemporaries: Tradition and Enterprise in the Cambridge School of Economics, By Atsushi Komine

Donald E. Frey, The Oxford Handbook of Christianity and Economics, Edited by Paul Oslington.

Gerard M. Koot, Torkel Aschehoug and Norwegian Historical Economic Thought: Reconsidering a Forgotten Norwegian Pioneer Economist, By Mathilde C. Fasting

Tiziano Raffaelli, A History of Italian Economic Thought, By Riccardo Faucci

Acceda aquí al ejemplar completo.

El debate Hayek-Keynes: ¿fracasan los mercados en generar el conocimiento necesario?

Con los alumnos de Historia del Pensamiento Económico I vemos el “debate Hayek-Keynes”, y aquí un artículo del profesor de Trinity College (CT) William Butos vinculando esa famosa discusión con el tema del conocimiento: http://www.eseade.edu.ar/files/Libertas/3_7_Butos.pdf

Hayek Keynes

“Existen potencialmente varias formas para enfrentar el desafío que Keynes presenta hacia la eficacia de los procesos de mercado y, en verdad, hay una gran e importante literatura que hace exactamente eso. Pero mi énfasis aquí es que en el sistema de Keynes las tendencias coordinadoras no funcionan debido a que el sistema y sus participantes no poseen la capacidad para generar el conocimiento necesario para un buen funcionamiento de la economía. Quiero sugerir que el problema que Keynes presenta no es que el conocimiento descentralizado no es transmitido y utilizado, sino, en el fondo, el fracaso del sistema para producir dicho conocimiento en primer lugar. Los mercados financieros modernos, en síntesis, sufren un fracaso inherente e incorregible debido a que no pueden generar los precios correctos. Esto es a lo que me refiero en relación al “desafío de Keynes”.

¿Hay formas satisfactorias para penetrar las teorías basadas en la incertidumbre de Keynes? Un enfoque posible es enfatizar que, si bien las expectativas surgen en un contexto de incertidumbre, los precios realmente transmiten información relevante acerca de las realidades subyacentes y promueven la coordinación de las decisiones económicas (Garrison 2001: 26). Podríamos llamar a éstas “expectativas razonables”, porque al endogeneizar las expectativas este enfoque provee un ámbito para su revisión mientras que evita la manía racionalista de las expectativas racionales. Sin embargo, si bien este enfoque es muy atractivo, no atiende directamente la afirmación de Keynes de que la conducta de los agentes, sus expectativas, y los precios que generan sus interacciones, no solamente son necesariamente incompatibles con sus planes y resultados de mercados preferidos tales como el pleno empleo sino que es así inevitablemente. Para Keynes, la coordinación de mercado funciona, pero los resultados que produce están basados en los precios errados. El mercado, en síntesis, expresa el tipo equivocado de conocimiento y el conjunto equivocado de precios.9

¿Si las “expectativas razonables” (como son descriptas anteriormente) no son aplicables aquí, es posible reubicar y reconsiderar el problema del conocimiento, incluyendo la cuestión particular del “desafío de Keynes”, que evita el usualmente inútil ejercicio de enfrentar postulados rivales entre sí? Dada la centralidad de la incertidumbre en el mundo real en que vivimos, el empirismo casual no provee suficiente guía para considerar la cuestión ante nosotros. Así, aun si reconocemos que “París está siendo alimentada”, también observamos inestabilidades de mercado continuas, especialmente en los mercados financieros, que dan credibilidad a la posibilidad de que el conocimiento y los precios no son eficazmente comunicados o generados o ambos.

Mi consideración de Keynes ha estado restringida a cuestiones acerca del conocimiento y las expectativas; no ha sido mi propósito considerar en ningún detalle diversas cuestiones éticas en macroeconomía monetaria presentadas en la Teoría General. Para evitar un malentendido, no estoy sugiriendo que la economía de Keynes como tal sea totalmente coherente o correcta. Más bien, estoy sosteniendo que las afirmaciones de Keynes en relación a la incertidumbre y sus efectos presentan un serio desafío para la teoría del proceso de mercado. Planteando la cuestión en términos de la generación de conocimiento, creo que puede generarse cierta luz sobre la falta de respuesta de Hayek a la Teoría General. Al mismo tiempo, y de mucho mayor interés, considerando el trabajo de Keynes y las contribuciones de Hayek en esta perspectiva surgen nuevas preguntas que nos obligan a ir mucho más allá de la vieja controversia Hayek-Keynes.”

El debate Hayek-Keynes sobre los ciclos económicos y las crisis. ¿Bajar la tasa de interés en el auge?

Con los alumnos de Historia del Pensamiento Económico en Económicas de la UBA vemos el debate “Hayek-Keynes” sobre las crisis y el ciclo económico. Comenzamos con el capítulo 22 de la Teoría General de Keynes, titulado “Notas sobre el ciclo económico”. Aquí van algunos párrafos que explican la visión de Keynes y otros donde hace referencia a la discusión, aunque en ningún momento menciona con quién está discutiendo, pero se puede inferir con quién.

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“…encontraremos que las fluctuaciones en la propensión a consumir, en la curva de preferencia por la liquidez y en la eficacia marginal del capital han desempeñado su parte (en los ciclos). Pero sugiero que el carácter esencial del ciclo económico y, especialmente, la regularidad de la secuencia de tiempo y de la duración que justifica el que lo llamemos ciclo, se debe sobre todo a cómo fluctúa la eficacia marginal del capital.”

“Las últimas etapas del auge se caracterizan por las esperanzas optimistas respecto al rendimiento futuro de los bienes de capital, lo bastante fuertes para equilibrar su abundancia creciente y sus costos ascendentes de producción y, probablemente también, un alta en la tasa de interés. Es propio de los mercados de inversión organizaros que, cuando el desencanto se cierne sobre uno demasiado optimista y con demanda sobrecargada, se derrumben con fuerza violenta, y aún catastrófica bajo la influencia de compradores altamente ignorantes de lo que compran y de los especuladores, que están más interesados en las previsiones acerca del próximo desplazamiento de la opinión del mercado, que en una estimación razonable del futuro rendimiento de los bienes de capital.”….

“De este modo, con mercados organizados y sujetos a las influencias actuales, la estimación que hace el mercado de la eficacia marginal del capital puede sufrir fluctuaciones tan enormemente amplias que no quepa neutralizarlas lo bastante por fluctuaciones correspondientes en la tasa de interés. Además, como hemos visto antes, los movimientos consiguientes en el mercado de valores pueden deprimir la propensión a consumir precisamente cuando es más necesaria. Por tanto, en condiciones de laissez-faire, quizá sea improbable evitar las fluctuaciones amplias en la ocupación sin un cambio trascendental en la psicología de la inversión, cambio que no hay razón para esperar que ocurra. En conclusión, afirmo que el deber de ordenar el volumen actual de inversión no puede dejarse con garantías de seguridad en manos de los particulares.”

Hasta allí, una muy breve exposición de su análisis y propuesta de solución. Ahora breves párrafos sobre el debate. Así comienza la sección inmediata al párrafo anterior:

“Puede parecer que el análisis precedente está de acuerdo con el punto de vista de quienes sostienen que la sobreinversión es la característica del auge, que el único remedio posible para la siguiente depresión es el evadirla, y que, si bien, por las razones dadas antes, ésta no puede impedirse por medio de una baja tasa de interés, el auge puede evitarse por otra alta. Ciertamente tiene fuerza el argumento de que una alta tasa de interés es mucho más efectiva contra un auge que otra baja contra una depresión.

Pero inferir estas conclusiones de lo anterior llevaría a una mala interpretación de mi análisis; y a mi modo de ver, supondría un error. Porque el término sobreinversión es ambiguo. Se puede referir a las inversiones que se destinan a desanimar las previsiones que las incitaron o para las cuales no hay lugar en circunstancias de intensa desocupación; o puede indicar un estado de cosas en el que cada clase de bienes de capital sea tan abundante que no haya inversión nueva que prometa aun en condiciones de ocupación plena, ganar en el curso de su duración más que su costo de reposición. Es solamente en el último estado de cosas donde hay sobreinversión, estrictamente hablando, en el sentido de que cualquier inversión posterior será sólo un puro desperdicio de recursos:….

…’El remedio del auge no es una tasa más alta de interés, sino una más baja!, porque ésta puede hacer que perdure el llamado auge. El remedio correcto para el ciclo económico no puede encontrarse en evitar los auges y conservarlos así en semi-depresiones permanentes sino en evitar las depresiones y conservarnos de este modo en un cuasi-auge continuo.”

“El auge que está destinado a terminar en depresión se produce, en consecuencia, por la combinación de dos cosas: una tasa de interés que, con previsiones correctas, sería demasiado alta para la ocupación plena, y una situación desacertada de previsiones que, mientras dura, impide que esta tasa sea un obstáculo real. El auge es una situación tal que el exceso de optimismo triunfa sobre una tasa de interés cuya altura excesiva se comprendería si se juzga con serenidad.”

“El auge que está destinado a terminar en depresión se produce, en consecuencia, por la combinación de dos cosas: una tasa de interés que, con previsiones correctas, sería demasiado alta para la ocupación plena, y una situación desacertada de previsiones que, mientras dura, impide que esta tasa sea un obstáculo real. El auge es una situación tal que el exceso de optimismo triunfa sobre una tasa de interés cuya altura excesiva se comprendería si se juzga con serenidad.”

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Repasando a Keynes – Por Alberto Benegas Lynch (h)

ABLTras la afirmación del Dr. Cavallo, de que John Maynard Keynes sería liberal, en algún sentido, me parece oportuno reeditar aquel artículo que el profesor Benegas Lynch (h) ha escrito el 13 de diciembre de 2013 para el Diario Exterior de Madrid.

Todas las acciones políticas, cualquiera sea su color, son consecuencia de previas elucubraciones intelectuales que influyen sobre la opinión pública que, a su turno, le abren caminos a los buscadores de votos. John Maynard Keynes escribió con razón que “Las ideas de los economistas y de los filósofos políticos, tanto cuando están en lo cierto como cuando no lo están, son más poderosas de lo que se supone corrientemente. Verdaderamente, el mundo se gobierna con poco más. Los hombres prácticos, que se creen completamente libres de toda influencia intelectual, son generalmente esclavos de algún economista difunto”.

El párrafo no puede ser más ajustado a la realidad. Keynes ha tenido y sigue teniendo la influencia más nefasta de cuantos intelectuales han existido hasta el momento. Mucho más que Marx, quien debido a sus inclinaciones violentas y a su radicalismo frontal ha ahuyentado a más de uno. Keynes, en cambio, patrocinaba la liquidación de la sociedad abierta con recetas que, las más de las veces, resultaban mas sutiles y difíciles de detectar para el incauto debido a su lenguaje alambicado y tortuoso.

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