La estatolatría argentina

Alfonsín-Menem-Nestor“La estatolatría es la mayor enfermedad social de nuestro tiempo”. Este lema representa una de las lecciones que aprendí del Dr. Jesús Huerta de Soto, uno de mis profesores en el Doctorado en Economía de la Universidad Rey Juan Carlos de Madrid. Se trata de una creencia, o un fenómeno sociológico y cultural, en el que cada individuo se considera incapaz de valerse por sí mismo, y delega en el Dios Estado la solución a todos sus problemas.

En el siglo XX el Estado ha reemplazado el rol que siglos pasados jugaba la Iglesia. La gente ya no pide a Dios por trabajo, alimento, ropa, un techo o salud, sino que redirige sus peticiones al gobierno de turno. El Dios Estado se supone presente para asistir a los necesitados. Se cree en las buenas intenciones de nuestros gobernantes, y también en su omnisciencia. Se supone que el Estado detecta a tiempo cada problema y luego actúa en consecuencia.

En países presidencialistas, y en especial en etapas de auge, el presidente de turno se convierte en ídolo. Sólo cuando aparecen las fases de crisis y depresión, es cuando el ídolo cae, y se lo reemplaza por su sucesor, intentando que ahora sí, la asistencia sea la esperada.

La inmadurez de las masas es una consecuencia obvia, y ante ello, los problemas se multiplican. Hombres y mujeres abandonan su creatividad natural, y en lugar de “emprender”, esperan pasivos por una solución externa que nunca llega.

Esa pasividad es también fomentada por los propios gobiernos, por esos ídolos de turno, que saben que sólo mediante la “infantilización” de las masas pueden mantenerse en el poder y multiplicarlo. Los gobiernos han logrado distraer la atención acerca de las verdaderas causas de nuestros problemas. Se culpa al capitalismo, al ánimo de lucro, al mercado, a los empresarios, a la propiedad privada, por los problemas que el mismo Dios Estado causa, incluyendo la división de los pueblos y el conflicto permanente.

Los intelectuales, sean estos filósofos, sociólogos, economistas, juristas o historiadores, han fracasado en comprender la naturaleza de este problema. Abunda bibliografía que sólo ve la superficie de los problemas, pero muy poca atiende a lo esencial.

Aun la iglesia, o en los últimos meses el Papa Francisco, fracasan en comprender que la pérdida de fe en Dios, se ha canalizado al Dios Estado. El Dios Estado promete ofrecer en la tierra, los recursos que Dios sólo ofrecerá en la vida eterna.

En la Argentina la “estatolatría” se profundiza. Y si este es el caso, el problema no es Alfonsín, ni Menem o los Kirchner. Hay miles de Néstor o Cristina dispuestos a jugar el rol de líderes en el país. Si deseamos revertir el proceso, necesitamos un cambio cultural. Sugiero que recuperemos la fe en nosotros mismos, en nuestra creatividad empresarial, y confiemos menos en la “omnisciencia” y las “buenas intenciones” de nuestros gobernantes.

EPT: Tres Decadas de Democracia (Argentina y el Mundo)

Comparto mi última columna en Economía Para Todos donde comparo la evolución de Argentina frente al mundo y otros países en términos de PBI per cápita (PPP).

Mientras el mejor gobierno de los últimos 200 años está ocupado decidiendo quién debe ser el locutor de Fútbol Para Todos y cuál debe ser el logo televisivo, el país incrementa sus inocultables signos de serios problemas económicos y sociales. Mucho se ha hablado en los últimos tiempos de los 30 años de democracia Argentina. No viene mal refrescar la importancia que en el largo plazo tienen las instituciones. ¿Qué pasó en Argentina y el mundo en estos 30 años en términos de bienestar económico? ¿Cómo le ha ido a la Argentina respecto a otros países? Debe ser claro que “democracia” no es sinónimo de libertad, ni de república, ni de buena gestión económica.

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Ahora en español: Una propuesta de reforma monetaria para Argentina (dolarizacion flexible y banca libre)

Finalmente ya podemos compartir un primer borrador de la propuesta de reforma monetaria para Argentina en español. La misma se puede acceder desde este link.

Esperamos que este borrador contribuya a un debate más profundo sobre las instituciones monetarias Argentinas.

Resumen

La economía y las instituciones monetarias de la Argentina están experimentando, una vez más, una profunda crisis. En este documento nos proponemos plantear una reforma monetaria para Argentina que consiste en una dolarización flexible junto a un régimen de banca libre. Por dolarización flexible nos referimos a que el peso debe ser reemplazado por el dólar de EE.UU. como un primer paso, pero el mercado debe tener la libertad de interactuar con cualquier moneda que seleccione. Por lo tanto, el país no se apega al dólar, por el contrario, se convierte en un país con libre elección monetaria. Por banca libre nos referimos a que se permita a las instituciones financieras emitir sus propios billetes convertibles en dólares estadounidenses o cualquier otra moneda o mercancía de su elección.

Cabe señalar que los problemas de la economía argentina van más allá de aquellos relativos a la política monetaria. Esta propuesta no debe entenderse como una reforma suficiente para arreglar la economía argentina, sino únicamente como una reforma necesaria. Esta propuesta tampoco debe entenderse como una panacea monetaria, sino como un marco monetario que es superior al que ha proporcionado el Banco Central de la República Argentina (BCRA) y los políticos argentinos a su país.

De Lavagna a Kicillof, un único modelo

LavagnaAnte el ya evidente fracaso de la política económica populista del kirchnerismo en los diez años que van desde 2003 a 2013, surge cierta literatura que busca rescatar a algunos responsables directos de los acontecimientos actuales.

Eduardo Duhalde intentó rescatar por ejemplo a su ministro de Economía, Roberto Lavagna, al punto de candidatearlo como una persona de experiencia para resolver la situación actual. Martín Redrado o Martín Lousteau escriben decenas de columnas críticas en las que intentan separarse del actual gobierno, cuando hace unos pocos años acompañaron el proceso. Es cierto, se podrá decir que desde 2007 Cristina Fernández de Kirchner se ocupó personalmente de profundizar ese mismo populismo que “nació” post-convertibilidad, pero cada uno de estos tres economistas tuvo su responsabilidad en la actual situación que sufrimos.

Para empezar, diré que la salida de la convertibilidad fue la peor que se podía haber diseñado. Eduardo Duhalde acusa al gobierno actual de improvisación, cuando él mismo prometió devolver dólares a quienes depositaron dólares, y sólo unos días después pesificó todos los depósitos y fue el responsable de la mayor estafa al pueblo argentino de las últimas décadas. En segundo lugar, hay que ser claros en que esa devaluación, que implicó el abandono de la convertibilidad y que hoy es vista como el comienzo de la “década ganada”, en realidad nos dejó con otra “década perdida”. Es cierto que entre 1998 y 2001 la economía estaba estancada y con alto desempleo, pero la devaluación convirtió esa crisis en una profunda depresión que hizo caer el PIB más del 10 % en 2002, además de destruir el Estado de Derecho.

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La universidad “virtual” del siglo XXI

VirtualComparto una nueva nota publicada en Infobae, el día de ayer, 21 de enero de 2014.

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Escribo como economista, pero hablaré de educación. Y me permito hacerlo porque desde hace varios años he formado alumnos en economía en muchas partes del mundo sobre la base de plataformas virtuales. Contaré mi experiencia la que espero sea útil para aquellos que deseen introducirse en la universidad virtual del siglo XXI.

Mis estudios de grado fueron en la Universidad de Buenos Aires entre 1997 y 2002. En ese entonces -y esto se mantiene al día de hoy- se ofrecía cursar algunas materias del Ciclo Básico Común (CBC) bajo la modalidad de UBA XXI, es decir, un programa de educación a distancia. En la propia página web se puede observar que “UBA XXI desarrolla materiales y recursos que enriquecen la organización del estudio de las asignaturas y promueven la autonomía de los alumnos, como así también una formación flexible, sin tener la obligación de asistir a clases. Ofrece en la actualidad un entorno virtual, UBAXXI Campus Virtual, que potencia la interacción entre docentes y alumnos y da cuenta, a su vez, de una práctica histórica, en la inclusión de soportes multimediales, hoy convergentes”.

Numerosas universidades han incorporado esta modalidad en sus carreras, complementando programas tradicionales con una plataforma virtual desde la cual se puede acceder al programa de la materia, al material bibliográfico, a sitios de interés, a una planificación de las clases, a ciertos trabajos prácticos, e incluso a un blog o chat para que docentes y alumnos interactúen. Algunas universidades complementan esto con el acceso a bibliotecas virtuales como J-store o EBSCO.

En aquellos años, pude cursar además algunas materias del ciclo profesional bajo la modalidad “a distancia”, como Análisis Económico II e Historia del Pensamiento Económico. El alumno compraba un libro “guía” que básicamente introducía los temas, y luego nos derivaba a ejercicios prácticos o lecturas del programa. En ambos casos, en UBA XXI y en educación a distancia, los exámenes eran presenciales en la Facultad, bajo los mismos lineamientos, condiciones y exigencia de la cursada tradicional.

La tecnología, sin embargo, siguió avanzando y con ello surgieron plataformas superadoras. Hoy se permite dictar clases presenciales, en tiempo real, a diferentes alumnos de todas partes del mundo. Ya no hablamos de clases asincrónicas o a distancia donde el alumno estudia solo, sino de clases sincrónicas donde el profesor y el alumno conversan en tiempo real.

Sería similar a una reunión en teleconferencia. La tecnología desarrollada por Webex o Adobe connect -seguramente existen otras- permiten al docente y a los alumnos verse las caras mutuamente por video en tiempo real, al mismo tiempo que interactúan verbalmente a través de un micrófono o por escrito a través de un chat. El profesor además utiliza un pizarrón sobre el cual puede escribir con el ratón, el teclado, o bien, con un lápiz electrónico. También se puede llevar al aula el paquete Office, utilizando presentaciones en PowerPoint elaboradas con carácter previo a la clase, o bien, una planilla de Excel que resulta útil especialmente en materias financieras.

La dinámica del docente con sus alumnos no sólo es similar a la tradicional, sino que es superadora por la tecnología que puede utilizarse. Esto se vuelve especialmente importante para programas ejecutivos y de posgrado, donde los empresarios que viajan pueden conectarse a clase desde cualquier lugar del mundo, o bien disfrutando de la alternativa de grabar las reuniones para verlas cuando cuenten con el tiempo necesario.

Por citar mi propio ejemplo, me encontraré este primer semestre de 2014 dictando clases de economía en un MBA de la Edinburgh Business School (EBS), universidad líder en Escocia que cuenta hoy con más de 11.000 estudiantes en todo el mundo, y que hace escala en América Latina a través de CMT Group. Lo mismo se puede decir de la Universidad Francisco Marroquín (UFM) de Guatemala, asociada con OMMA de España, ofreciendo un Master en Economía totalmente virtual. Finalmente, la Swiss Management Center University (SMC) de Suiza, ofrece un Master in Political Economy y un PhD in Economics, ahora en español, para estudiantes de toda América Latina.

Para ser más gráficos, quienes ejercemos la docencia en estos programas nos encontramos semanalmente con una o dos docenas de alumnos de Estados Unidos, España, México, Guatemala, Panamá, Colombia, Perú, Brasil, Chile, Argentina o Uruguay para discutir cierto material asignado en el programa. No sólo se enriquecen los alumnos de este proceso cosmopolita y multicultural, sino que los mismos profesores nos vemos obligados a internacionalizar estos programas de estudio.

Es importante notar que al completar estos programas, los alumnos reciben títulos oficiales y certificados. Esto representa un desafío para los Ministerios de Educación latinoamericanos que exigen a estas y otras casas de estudio cumplir con numerosos burocráticos requisitos si quisieran instalarse en el país. Pero nótese que bajo esta modalidad todos estos requisitos se pueden sortear a bajo costo. El título lo emite el Ministerio de Educación del país extranjero, al que luego se le agrega la apostilla de La Haya para que tenga validez nacional.

Esto que abre una oportunidad única para aquellas casas de estudio que han logrado construir reputación durante las últimas décadas o siglos. También abre una oportunidad única para aquellos alumnos que viven en lugares donde ciertos programas no se dictan y tienen la imposibilidad de viajar. Estudiar bajo los programas certificados de Estados Unidos y Europa es ahora una posibilidad accesible, lo que debe conducir a los Ministerios de Educación y a las universidades públicas y privadas tradicionales a adaptarse rápidamente a un mundo virtual que no se detiene.

El turno de Kicillof

Capitanich_KicillofNo comprendí el optimismo que despertó en los medios el nombramiento de Capitanich al frente de la Jefatura de Gabinete hace sólo un par de meses. Es cierto que dialogó con la prensa en estos dos meses más de lo que sus antecesores lo hicieron en los años previos. Pero la situación argentina amerita cambios de fondo, no cambios de estilo. Y esos cambios de fondo brillaron por su ausencia.

Ahora es el turno de Kicillof, que estratégicamente supo hacer silencio y dejar caer la imagen de su socio en el gobierno sin ver deprimida la propia. Pero él es el ministro de Economía, y las noticias no son buenas en la órbita que maneja: las reservas siguen cayendo, el dólar blue se volvió a disparar, la inflación no cesa, la escasez de productos es cada vez más visible y el desequilibrio fiscal no encuentra financiamiento.

La Argentina necesita cambios estructurales, pero la apuesta oficial -especialmente de la presidente- va por otro camino. Se trata de llegar al 2015 sin abandonar la línea que caracterizó al gobierno todos estos años. Bajo esa premisa, conjeturo que veremos un fracaso atrás de otro, con caras nuevas recurrentemente que intentarán lo imposible. Kicillof no podrá escapar a lo sucedido con sus antecesores. El problema central, una vez más, es el exacerbado gasto público. La teoría de las finanzas públicas nos enseña que para financiarlo hay tres instrumentos centrales. Impuestos, deuda y emisión.

En el primer caso, la presión tributaria ha ido aumentando incesantemente desde el comienzo del kirchnerismo. De poco más del 20% al final del menemismo a más del 40% en 2012. Este es un dato relevante que destaca la voracidad fiscal que ha caracterizado al gobierno argentino durante los últimos 10 años.

Algunos analistas creyeron encontrar el límite a la presión tributaria hace algunos años, pero el ingenio y la creatividad de este gobierno siempre encontró nuevas respuestas. Hoy muchos analistas dicen que no habrá más recursos por esta vía, aunque yo no lo veo tan claro. Este gobierno tiene una única meta, otra vez, que es llegar a 2015 sin cambiar la línea. No importa que paguemos un nivel de impuestos europeo o nórdico y recibamos servicios públicos africanos. Sólo importa evitar el ajuste a cualquier costo. Conjeturo entonces que la presión tributaria continuará su ascenso aunque resta definir qué sector de la población pagará el costo.

En el segundo caso, el gobierno buscará tomar deuda. Cinco o diez mil millones de dólares que refuercen las reservas harían la diferencia. En este sentido, Kicillof sólo hizo una cosa desde su llegada al nuevo rol en el gobierno. Trató de llegar a un acuerdo con Repsol tras la expropiación de YPF y viajó a Asia en busca de fondos. Muchos analistas destacan el “alto costo” de este potencial financiamiento, sin embargo, esto no será un limitante. Si alguien accede a prestarle dinero al gobierno y esto le permite evitar el ajuste antes de 2015, el gobierno avanzará “sin importar el costo”. Conjeturo entonces que el endeudamiento aumentará en estos dos últimos años de mandato.

Por último, la fuente de financiamiento que el gobierno viene utilizando y que también parece llegar a un límite es la de la emisión monetaria. La consecuente inflación ya está en boca de todos. El malestar social por la suba continua de precios es generalizado. Y muchos analistas concluyen entonces que no podrán seguir abusando de este “recurso”. Sin embargo, insisto, lo único que está en juego en este último período del kirchnerismo es evitar el ajuste. Conjeturo entonces que emitirán todo lo necesario para sostener el modelo. Las fuentes alternativas de financiamiento están agotadas, pero el gobierno se niega a creerlo. No habrá un cambio estructural de la política económica, y sólo decantará el modelo cuando los estallidos sociales impongan un límite. Ahora sólo podemos sentarnos a ver lo que la creatividad de Kicillof nos depara, pero aumentando a la vez la presión tributaria, el endeudamiento y la inflación, mientras la oposición va preparando propuestas estructurales que recién en 2015 iniciarán el cambio.

Fuente: Publicada originalmente en Infobae, martes 14 de enero de 2014.

El Amanecer, una novela de Ricardo M. Rojas

PORT. EL AMANECER 31-10-13_PORT. EL AMANECER 31-10-13Hace algunos años tuve la oportunidad de entrevistar al autor de El Amanecer, y al consultar por ella, recibí una respuesta que la define:

Es una versión argentina de ‘La Rebelión de Atlas’, adaptada a los problemas básicos por los que pasó el país en la década en la cual trabajé en ese libro, y sobre todo, incluyendo algunos problemas que se vinculan con el derecho y la política.[1]

Me parece apropiado entonces iniciar esta introducción con un breve comentario acerca de esta “novela madre”, escrita por la filósofa y escritora Ayn Rand, en 1957.[2]

“La Rebelión de Atlas” cuenta con unas 645.000 palabras y alrededor de 1300 páginas, pero a pesar de su extensión, ha impactado a millones de lectores de distintos países y generaciones, aspecto que seguramente continuará en el tiempo, si uno considera las recientes traducciones a nuevos idiomas, o bien, la adaptación que se hizo de la novela a una película de Hollywood.[3]

El propio Ricardo M. Rojas resumía el contenido de esta novela en la misma entrevista:

La Rebelión de Atlas tiene importantes enseñanzas económicas: muestra cómo el proceso de producción de riqueza tiene una única fuente: la mente humana aplicada a una tarea productiva. Que cuando los productores dejan de producir el mundo se paraliza, que la productividad y la generación de riqueza encierran en sí mismas un alto valor moral, y que en las sociedades libres, precisamente la moneda representa ese valor.

Por eso es que se ha dicho que este libro plantea qué ocurre cuando las personas realizan la única huelga que jamás se ha hecho explícita en el mundo: la huelga de cerebros. Qué pasa cuando los productivos se niegan a continuar produciendo. Y las derivaciones para el estudio de la economía que surgen de esta idea son impresionantes. [4]

Desde hace décadas, las dictaduras y democracias ilimitadas se sucedieron en la Argentina -y también en otros países de América Latina- cercenando total o parcialmente la libertad individual, la propiedad privada y la economía de mercado, y dejando al país en una ruina constante.[5] Ricardo M. Rojas recibió muy temprano el impacto y la influencia de aquella novela y pensó en lo importante que sería adaptar la fuerza de esas ideas a las circunstancias de la región.

Esta novela hace precisamente esto, iniciando con la elección democrática de un nuevo Presidente, Antín, que se acomoda como “político perfecto”, de buenas intenciones, “capaz de hablar a los socialistas sobre las ventajas de su plan de bienestar social, a los demócratas sobre las bondades del gobierno de la mayoría, y sobre deberes morales a los conservadores”, pero especialmente liberando al pueblo “de la pesada carga de tomar decisiones”.

Entre sus personajes aparece también Simón Varela, “el anciano Vicepresidente […] quien sabía que no tendría participación alguna en las decisiones, pero quería contemplar los acontecimientos de cerca y figurar en los libros de historia.”

Leonardo Lagos, Presidente del Partido Capitalista, viene a ser un enemigo acérrimo del gobierno electo. Excesivamente frío, exigirá explicaciones racionales a sus adversarios políticos y periodistas, mientras insiste una y otra vez que “la única función del gobierno es proteger los derechos”.[6]

Joaquín Irusta refleja al empresario creativo, innovador, generador de riqueza que en definitiva mantiene la estructura social de aquella mítica Argentina. Por supuesto no es el único, pero en la novela es quien debe enfrentar a los sindicatos y ceder espacios de decisión que poco a poco lo van conduciendo a la ruina, mientras enfatiza que la riqueza no es un stock que hay que repartir, sino un flujo que hay que crear.

José Montiel tuvo un paso muy breve por la justicia penal, cuando advirtió que la Ley no podía ser cuestionada, sino sólo obedecida,  y cuando observó que el Derecho y la Legislación no siempre van por el mismo camino. Para no cometer injusticias, entendió rápidamente que debía dar un paso al costado. En su lugar, ocupó una banca en la Cámara de Diputados, como representante del Partido Capitalista, incomodando “a quienes se suponían sus pares, pues violaba el código secreto de aceptaciones y silencios que gobernaba al Congreso”. Sus preguntas eran siempre incómodas: “¿Qué es? ¿Cómo puedo saberlo? ¿Qué debería hacer en consecuencia?, y en relación con los demás: ¿Ha sido un trato voluntario? ¿Quién paga por ello?”

Diana Morris ataca al gobierno desde los medios con mucha impiedad. Entendía con claridad que los medios eran un campo de batalla para las ideas y los principios. Había tenido que dejar el país cuando una bomba destrozó su departamento, aunque decidió regresar apenas hubo cambio de gobierno. Enemiga del oficialismo, fue perseguida e investigada, pero fue protegida al comienzo por cierta Libertad de Expresión, en la que el nuevo Presidente Antín decía creer.

Podrá pensar el lector que la novela trata de un grupo de valientes representando a una minoría cuyos derechos son avasallados. Pero no. Es mucho más que eso.

Mario Vargas Llosa reflexiona acerca de la literatura, y afirma que ésta “no documenta la realidad, la transforma y adultera para completarla, añadiéndole aquello que, en la vida vivida, sólo se experimenta gracias al sueño, los deseos y a la fantasía”.[7]

La historia sufre entonces un quiebre, entre la realidad y la fantasía, cuando Juan Adams, vecino, amigo y socio de Lagos, descubre una isla que lo cambiará todo. “En ese archipiélago se formará la primera sociedad auténticamente libre de la tierra, perfecta, tal y como la soñamos en nuestra adolescencia […] El archipiélago es el último refugio para gente como nosotros, una sociedad en la que cada individuo vale por lo que es; donde no existe la caridad, pero tampoco el sacrificio; donde nadie regala nada, pero tampoco lo quita; donde la mutua conveniencia es el móvil de las relaciones humanas.”

Los hechos se suceden mientras el gobierno argentino, en un marco de democracia ilimitada y con su pueblo como cómplice, va destruyendo gradualmente sus instituciones, los incentivos al trabajo y al esfuerzo, sus empresas, su riqueza y poco a poco se sumerge en la miseria. En paralelo, en el archipiélago, se va formando una sociedad de hombres libres, que admiten la responsabilidad que implica esa amada libertad, que creen en la cooperación social “voluntaria”, en el marco de ciertas normas de aplicación general, donde predomina la igualdad ante la ley, y donde cada individuo trabajará y se esforzará por crear su propio futuro y así forjar su destino.

La historia no puede estar exenta del amor, la que reunirá a Leonardo Lagos con Marlene Meyer como una pareja ideal. También contiene diálogos y razonamientos que sumergirán al lector en la más profunda filosofía. Pero no en cualquier filosofía. El autor traslada a esta novela la “filosofía objetivista” que toma de Ayn Rand en sus diversas novelas.

Imagino que el autor estará de acuerdo conmigo si afirmo que las palabras de Eduardo Galeano en su famosa novela Las venas abiertas de América Latina, son aplicables a esta novela:

Escribí [El Amanecer] para difundir ideas ajenas y experiencias propias que ayuden un poquito, en su realista medida, a despejar los interrogantes que nos persiguen desde siempre: ¿Es América Latina una región del mundo condenada a la humillación y a la pobreza?[8]

Está claro que las ideas detrás de El Amanecer están en las antípodas de aquellas Venas, pero pienso que no me equivoco si sostengo que, en cierto sentido, esta novela puede ser una respuesta a las ideas expresadas en aquella obra literaria.

El Amanecer es entonces el producto de un profundo estudio filosófico, jurídico, económico y político, que desarrolló el autor durante décadas, aplicado a Latinoamérica, pero en particular a Argentina[9] y Cuba.[10]

Se podrá decir que aquel populismo retratado en la obra corresponde a tiempos pasados, como la década perdida de los años 1980 en América Latina. Pero no. El populismo continúa presente, y adquiere nuevas formas, en particular en Argentina (primero con Carlos S. Menem y de allí hasta Néstor y Cristina Kirchner); luego en Venezuela, quizás con mayor profundidad (desde Hugo Chávez hasta Nicolás Maduro); y luego en Bolivia (con Evo Morales Ayma), Ecuador (con Rafael Vicente Correa) y en Nicaragua (con Daniel Ortega Saavedra). Pero no son sólo estos cinco países, sino que el populismo está presente en mayor o menor medida en toda la región, y amenaza con extenderse en cada elección por la carencia de límites republicanos y constitucionales.

Si el lector quiere comprender las cuatro fases de este populismo, El Amanecer lo retratará a la perfección: una primera fase de éxito de muy corto plazo, donde a pesar del despilfarro, la economía tiende a crecer y se genera empleo; una segunda fase de desbalances, donde aparece el déficit fiscal, y con él, una mayor presión tributaria, el endeudamiento o la inflación. Una tercera fase en que se profundizan los desbalances, se agotan los recursos tradicionales, y se avanza hacia las nacionalizaciones y las expropiaciones. Y una cuarta fase de ajuste, donde el populismo se manifiesta en toda su expresión con una crisis política, económica y social, donde las fuentes de financiamiento se han agotado y procede la devaluación de la moneda local, con su consecuente impacto inflacionario, default, insuficiente inversión, destrucción masiva de empresas y desempleo extendido.

A los amantes de las ideas de Ludwig von Mises, encontrarán aquí una defensa de la economía de mercado.[11] A los seguidores del pensamiento de Friedrich Hayek, observarán en esta obra una correcta distinción entre Derecho y Legislación.[12] A los seguidores de Israel M. Kirzner[13] y Joseph Schumpeter[14], verán aquí un ensalzamiento a la empresarialidad, con su creatividad y capacidad de innovación. A los enamorados de la literatura de Ayn Rand y su filosofía objetivista, encontrarán aquí un apasionante reflejo de la posición libertaria y una búsqueda constante por eliminar la coacción y defender la libertad.[15]

¿Qué es el capitalismo? ¿Qué significa ser libre? ¿Son “relativos” nuestros derechos? ¿Debemos dejar de ser egoístas? ¿Es posible un mundo libre de coacción? ¿Es posible alcanzar una sociedad anarco-capitalista o libertaria, donde predomine el autogobierno? ¿Son posibles las “free cities”? ¿Qué rol juega el dinero en la sociedad? Estas son algunas preguntas que la novela trata y sobre las que sus personajes, retratados arriba, reflexionan.[16]

Si queremos un mundo realmente libre, debemos luchar por esa libertad, antes de que nos sea arrebatada. Este libro ofrece herramientas que permiten desarrollar argumentos contra la mentalidad anti-capitalista latinoamericana. [17]

Es mi esperanza que esta novela, combinando la realidad con la ficción, permita abrir la mente de sus lectores, generar un sentido crítico, y conducirlos hacia una literatura más amplia que permita comprender la importancia de los principios básicos de una sociedad libre.


[1] Véase Adrián Ravier (2011), La Escuela Austriaca desde Adentro. Historias e ideas de sus pensadores, Volumen I, Biblioteca Austriaca, Unión Editorial, Madrid, pp. 345-362.

[2] La producción literaria de Ayn Rand incluyó guiones, cuentos, narraciones, novelas y una obra de teatro. Además de La Rebelión de Atlas, Ayn Rand publicó otras tres novelas: El Manantial, Los que vivimos e Himno. Para estudiar el pensamiento de Ayn Rand véase el libro de Ricardo M. Rojas titulado Realidad, Razón y Egoísmo, Biblioteca Austriaca, Unión Editorial, 2012.

[3] Una prueba adicional del impacto que ha generado este libro nos conduce a 1991, cuando la Biblioteca del Congreso de los Estados Unidos en conjunto con el Club del Libro del Mes, realizaron una encuesta entre sus miembros preguntándoles qué libro había marcado una diferencia en sus vidas. La Biblia fue el primero de la lista, y “Atlas Shrugged” (“La rebelión de Atlas”) el segundo.

[4] Véase Adrián Ravier, Op. Cit.

[5] Véase James M. Buchanan, “Democracia limitada o ilimitada”, Estudios Públicos No. 6, Chile, 1982. Véase también la entrevista que compartieron el mismo Buchanan y Friedrich A. von Hayek como capítulo 1 del libro de Adrián Ravier (ed.), La Escuela Austriaca desde Adentro, volumen 3, Unión Editorial, Madrid, 2013.

[6] Véase Ricardo M. Rojas, “Bastiat y los derechos naturales”,  en Frederic Bastiat. Paladín de la Libertad Económica, CEDICE,  Caracas, Venezuela, 2002. Véanse también los capítulos IV “El Estado” y V “La Ley” en el libro de Frederic Bastiat, Obras Escogidas, Unión Editorial, Madrid, 2009.

[7] Mario Vargas Llosa (2013), “Alumbramiento en agosto”, Opinión, El País, 23 de enero de 2013.

[8] Véase Eduardo Galeano, Las venas abiertas de Améria Latina, Siglo veintiuno editores, Buenos Aires, 2010 [1970], p. 340. La cita corresponde a una sección que el autor agregó a la reedición de 1977 titulada “7 años después”.

[9] Véase Ricardo M. Rojas, “La Definición del Orden jurídico argentino a partir de la Constitución de 1853″, Libertas n° 15, octubre de 1991. Véase también las “Propuestas para una más eficiente administración de la justicia penal”, en Soluciones de Políticas Públicas para un País en Crisis, Fundación Atlas, Buenos Aires, 2003.

[10] Véase Ricardo M. Rojas, Los Derechos Fundamentales y el orden jurídico e institucional de Cuba CADAL- Fundación Friedrich A. von Hayek, Buenos Aires, 2005. Este libro ganó el Sir Anthony Fisher Internacional Memorial Award, otorgado por Atlas Economic Research Foundation, Virginia, 2006.

[11] Véase Ludwig von Mises, Human Action. A Treatise on Economics, tercera edición revisada, Henry Regnery Company, Chicago 1966. Traducción al castellano de Joaquín Reig Albiol con el título de La Acción Humana. Tratado de Economía, séptima edición, Unión Editorial, Madrid 2004.

[12] Véase Friedrich A. von Hayek, Law, Legislation and Liberty, vol. I, «Rules and Order»; vol. II, «The Mirage of Social Justice»; vol. III, «The Political Order of a Free People», The University of Chicago Press, Chicago 1973, 1976 y 1979. Existe una traducción al castellano de Luis Reig Albiol, publicada con el título de Derecho, Legislación, y Libertad, también en 3 volúmenes y en 2 ediciones (la primera de 1976 y la segunda de 1985), por Unión Editorial, Madrid. Véase también  Ricardo M. Rojas, “El derecho desde la perspectiva de la Escuela Austríaca de Economía. La visión de Friedrich A. von Hayek”, en Análisis Económico del Derecho. Aplicación a fallos judiciales, Buenos Aires; La Ley, 2006.

[13] Véase Israel M. Kirzner, Competition and Entrepreneurship, The University of Chicago Press, Chicago 1973. Existe una traducción al castellano publicada con el título de Competencia y Empresarialidad, Unión Editorial, 2.ª edición, Madrid 1998.

[14] Véase Joseph A. Schumpeter, Teoría del desenvolvimiento económico, Fondo de Cultura Económica, Sección de Obras de Economía, México, 1997 [1912]. Véase también del mismo autor Capitalismo, Socialismo y Democracia, Sopena SA, Barcelona, España, 1984, [1942].

[15] Grito Sagrado ha publicado diez libros de Ayn Rand que sugiero leer al lector interesado en la filosofía objetivista. A las cuatro novelas citadas más arriba se suman: 1. El manifiesto romántico, 2. Filosofía ¿quién la necesita?, 3. Introducción a la epistemología objetivista, 4. El nuevo intelectual, 5. Capitalismo. El ideal desconocido, 6. La virtud del egoísmo. Más información en http://www.gritosagrado.com.ar

[16] Véase Ricardo M. Rojas, “El orden jurídico espontáneo” en Libertas n° 13, octubre de 1990; y del mismo autor Las contradicciones del Derecho Penal, Editorial Ad-Hoc, Buenos Aires, 2000. Véase Murray N. Rothbard, For a New Liberty, Macmillan Publishing, Nueva York 1973. Véase también el libro de Alberto Benegas Lynch (h), Hacia el autogobierno: una crítica al poder político, Buenos Aires: Editorial Emecé, 1993. Véase por último Peter Leeson, “Anarchy Unbound: How Much Order Can Spontaneous Order Create?” En Peter Boettke, ed: Handbook of Austrian Economics. Cheltenham, UK: Edward Elgar.

[17] Véase Ludwig von Mises, La Mentalidad Anticapitalista, Biblioteca Austriaca, Unión Editorial, Madrid, 2011.

EPT: Argentina, Australia, Canada y la Falta de Perspectiva

Comparto mi última nota en Economía Para Todos, «Argentina, Australia, Canadá y la Falta de Perspectiva.»

Cierta curiosidad cuasaron los recientes dichos de Cristina F. de Kirchner dando a entender que Argentina se encuentra mejor que Australia Y Canadá. No hace un análisis muy profundo para ver lo errado de dicha afirmación. No obstante, los dichos de Kirchner ofrecen una buena oportunidad para poner un poco de perspectiva, que tanto falta no sólo en el Kirchnerismos, sino también en una gran parte de la oposición.

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EPT: Las Fallas del Debate Politico

Comparto mi última nota en Economía Para Todos: Las Fallas del Debate Político.

Hace unos días se llevó a cabo un debate entre cuatro candidatos por UNEN en la señal de TN, en el programa a Dos Voces. Ilia, Gil Lavedra, Carrio y Lusteau fueron los cuatro contendientes.

Guste o no, gran volumen de los votos se definen por motivaciones emocionales, o de gusto, y no tanto por un análisis cuidados de las propuestas de cada candidato. Esto es un efecto del voto obligatorio. Para el candidato, la captura de votos incluye a unos pocos interesados en conocer en detalle las propuestas dentro de una gran población con poco interés o energía para hacer un análisis cuidadoso de cada oferta electoral. En países donde el voto es un derecho pero no una obligación, por ejemplo en Estados Unidos, el electorado que efectivamente se toma la molestia de ir a votar va estar más interesado por le contenido, y no tanto por la foto sonriente de los candidatos. Por ello en Estados Unidos se ven más debates, más propuestas y un electorado más exigente durante la campaña electoral; mientras que en Argentina vemos una competencia por folletos con la sonrisa mas grande posible.

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Infobae: El «neoliberalismo» de los 90 en el debate politico (argentino)

Comparto una nota que salió hace unos días en la sección opinión de Infobae. Es increíble el mal uso generalizado que se da al término neoliberalismo, al menos en Argentina. No sólo por una dudosa asociación con ideas liberales, sino que la llamada década neoliberal de los 90 ni siquiera califica de acuerdo a la definición neoliberal asociada a la «receta» del Consenso de Washington.

Los que siguen el blog hace tiempo, el texto les resultará familiar. Pero dada la época de elecciones en Argentina creí oportuno hacer llegar el texto a otras audiencias. Imagino que el argumento puede ser válido para otros países de la región.

El ámbito político Argentino está convencido que la década del ’90 estuvo definida por políticas llamadas “neoliberales.” La crisis del 2001 no fue fruto de irresponsabilidad fiscal y alto endeudamento, fue el resultado injusto e inevitable de aplicar la “receta neoliberal”, que es a su vez asociada a políticas de libre mercado. Tanto el oficialismo como gran parte de la oposición coinciden en este diagnóstico. Es difícil decir a secas si Argentina fue o no neoliberal en los ’90, dado que la palabra ‘neoliberal’ carece de significado concreto, al menos en la arena política donde es frecuentemente mencionada. Es que la palabra neoliberal se suele utilizar como comodín de crítica para eludir la tarea de tener que acompañar los cuestionamientos con verdaderos argumentos.

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PS: Entre las privatizaciones mencionadas, me falto comentar que YPF tuvo participación privada del 45% (menos de la mitad) hasta 1998, cuando es vendida a Repsol por necesidades fiscales, no por convicciones. Otro caso de privatizaciones que hacen difícil soportar el argumento de que se volcó salvajemente el sector productivo a la anarquía de mercado.