Infobae: Una Propuesta de Reforma Monetaria para Argentina (Dolarizacion Flexible con Banca Libre)

Compartimos con Adrián una columna en Infobae donde comentamos los aspectos generales de la “Propuesta de Reforma Monetaria para Argentina: Dolarización Flexible con Banca Libre.

Esta nota es un resumen de la introducción del documento y una aclaración sobre el concepto de “soberanía” que tanto se utiliza para rechazar propuestas que busquen limitar los poderes de un banco central.

Argentina se encuentra, una vez más, transitando una profunda crisis económica. Las débiles instituciones monetarias tienen un rol central en esta problemática. Que el Banco Central de la República Argentina (BCRA) es una institución desinteresada, o incapaz, en proteger el poder adquisitivo de la moneda nacional debiera ser una apreciación fuera de discusión. Desde su fundación en 1935 hasta fines del 2013 la inflación equivalente anual fue de un chocante 55%. En promedio, Argentina ha vivido con una inflación del doble a la que los residentes han tenido que soportar en el 2013 que acaba de terminar. En estos 78 años, sólo en 23 ocasiones la inflación fue menor al 10%, en 17 menor al 5%, y un magro 11 veces menor a un 2% (sin contar los años de deflación por crisis y no buena administración monetaria.) En 1935 regía el Peso Moneda Nacional. Hoy, luego de seis cambios monetarios en los cuales se dejaron de lado trece ceros, rige un Peso devaluado sin perspectivas de mejora en el corto y mediano plazo. Argentina no posee un banco central meramente ineficiente, posee uno de los peores bancos centrales del mundo. Es este pobre desempeño, y no cuestiones culturales, lo que explica la parcial y desprolija dolarización actual de Argentina.

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El encaje 100% es un esquema que favorece a la presencia de bancos centrales?

¿Es posible que la posición que defiende los encajes de reservas del 100% pueda ser utilizada como argumento a favor de un banco central, en lugar de en contra? Si la oferta de dinero mercancía (por ejemplo oro) no puede ajustar a la demanda de dinero de manera eficiente, entonces es factible que un banco central pueda hacerlo ajustando dinero fiat.

Esto es más sencillo de ver si utilizamos la versión expandida de la teoría cuantitativa del dinero de Christensen, Beckworth y Hendrickson.

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A Proposal of Monetary Reform for Argentina (with Adrian Ravier)

Argentina está pasando, nuevamente, por un momento crítico en materia económica y monetaria. Junto con Adrian Ravier escribimos una propuesta de reforma monetaria para Argentina. Esta propuesta es, de hecho, una actualización de la que Hanke y Schuler hiciesen para Argentina a fines de la década del 90.

En resumen, la propuesta consiste en una dolarización flexible más un sistema de banca libre. Por dolarización flexible queremos decir que si bien es de esperar que de cerrar el BCRA y eliminar el peso como moneda el dólar sea la moneda utilizada, haya libertad de realizar transacciones en la moneda que se desee. Es decir, en lugar de desatarse del peso para atarse al dólar, el punto es tener una libertad de elección en el uso de la moneda y se que deje el dólar si se encuentra una mejor alternativa. Por banca libre queremos decir que se de libertad al sistema bancario de emitir sus propias notas bancarias convertibles a dólares o a la moneda que consideren necesario (o intentar emitir su propio dinero fiat).

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WP: Hayek’s Rule, NGDP Targeting, and the Productivity Norm: Theory and Application

Dejo el link a nuevo borrador sobe la Regla de Hayek, NGDP Targeting y la norma de productividad. Este es un texto que busca más explicar el tema que ofrecer un análisis teórico muy profundo y menos aún detallado estudio empírico. Sí busca ser, sin embargo, un texto que vaya un poco más allá de los detalles iniciales ilustrando la relevancia de distintos problemas con simples datos económicos.

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The Fed at 100 – by Gerald O´Driscoll

Fed100

Gerald P. O’Driscoll revisa la historia de la banca central. Argumenta que una banca descentralizada es posible, pero alcanzarla será difícil. Bajo un régimen de dinero mercancía, los bancos centrales no son necesarias ni particularmente peligrosos, mientras que en un régimen de dinero fiduciario, los bancos centrales son capaces de ejercer una influencia sustancial sobre la política monetaria. La gestión monetaria de la Fed ha sido, en palabras de O’Driscoll, “nada envidiable.” Los gobiernos han llegado a depender de los bancos centrales para financiar los déficit y gastar más de lo que de otro modo podría. Para prescindir de los bancos centrales, sin embargo, primero tenemos que reducir el propio presupuesto federal, y esto no será una tarea fácil.

Próximamente:

Essays by Lawrence H. White, November 6; Scott Sumner, November 8; and Jerry L. Jordan, November 11.

Banca Libre: El remedio contra los ciclos Económicos

Hace unas pocas semanas, un debate que mantuve personalmente con el Presidente del Instituto Juan de Mariana, Juan Ramón Rallo, nos permitió ver dos posiciones acerca de la estabilidad endógena del mercado para ofrecer servicios bancarios. De un lado, Rallo concluía que aun bajo un sistema de banca libre, el descalce de plazos produce ciclos económcios. Del otro lado, mi posición era que el descalce de plazos se minimizaría en ausencia de intervención estatal, y entonces no habría ciclos.

El resumen de Nicolás Cachanosky puede ser útil para aquellos lectores que no siguieron de cerca debate, encontrando al cierre de ese post el intercambio de seis post comentado.

George Selgin es precisamente uno de los máximos representantes y defensores del sistema de banca libre (con reserva fraccionaria) que Nicolás y yo defendemos, y en los últimos días estuvo de visita en Madrid. En un post anterior compartimos su entrevista con el diario El Mundo acerca de algunas de sus investigaciones en el campo, pero aquí queremos compartir también la conferencia que el propio Selgin ofreció en el Centro Riojano de Madrid, invitado precisamente por Rallo y el IJM. Su presentación puede ser leída como un capítulo más en este mismo debate, la que inicia con un comentario/pregunta de Juan Ramón Rallo en el minuto 1:08:00 y se extiende en preguntas y respuestas hasta el minuto 1:20:00.

Selgin argumenta aquí que tanto la línea Rothbard/Huerta de Soto como la línea Fekete/Rallo tienen el mismo problema al asumir que ellos saben mejor que los propios banqueros qué es lo que deben hacer. Selgin dice que él es economista y como tal -y en consistencia con nuestra argumentación en el debate comentado- no nos corresponde decirle al banquero con qué encaje deben operar, ni si deben tener en sus depósitos Real Bills.

Rallo respondió que si se deja a los bancos operar libremente, entonces tenderán a operar tomando depósitos de corto plazo, pero prestando a largo plazo, lo que en definitiva generá desequilibrios que originarán ciclos económicos.

Selgin responde que Rallo está haciendo una predicción empírica, al afirmar que si los bancos se manejan en libertad, operarán de la misma forma que Adam Smith describía en 1776. Sin embargo, no hay por qué esperar esto, pues el sistema ha cambiado mucho desde entonces. Selgin termina reconociendo que no puede “probar” que no se comportarán de esa forma, pero ofrece argumentos que nos invitan a reflexionar que no necesariamente debería ser así. La Banca libre en Canadá en los años 1920 ó 1930 es un ejemplo de esto.

Invitamos a los lectores a continuación [y gracias al esfuerzo del Instituto Juan de Mariana] a escuchar atentamente la conferencia completa, o en particular estos 12 minutos como un nuevo capítulo a tan interesante debate.

Lecciones de historia bancaria

Copio el acceso a mi último artículo en Infobae, el que resume una parte de la exposición que ofrecí en esta conferencia cuyo video ya se encuentra disponible en youtube.

El descalce de plazos no es la causa del ciclo económico, parte 3

Como siempre ocurre en estos debates, el intercambio va abriéndose a varios campos relacionados. Aquí, para no perder el foco, me concentraré en el punto original, que el descalce de plazos no es la causa del ciclo económico. En el futuro intentaré volver sobre lo demás.

En esta última réplica de Rallo veo una contradicción que me impide comprender el mensaje de la teoría de la liquidez.

Hayek siempre rechazó que en ausencia de intervención estatal el mercado sea perfectamente estable. Distinguía por ello entre fluctuaciones y ciclos económicos. Las fluctuaciones ocurren por factores endógenos al mercado, ante cambios en las preferencias temporales o ante innovaciones tecnológicas. Los ciclos económicos ocurren por factores exógenos al mercado, concretamente, por la expansión de crédito de la autoridad monetaria que rompe la identidad entre ahorro e inversión, creando un auge insostenible.

Keynes, Marx y los seguidores de ambos, por el contrario, afirman que el ciclo económico es causado por factores endógenos al mercado. No hay espacio aquí para desarrollar las teorías de ambos, pero digamos que es justamente esta inestabilidad la que lleva a Keynes a justificar su intervencionismo y a Marx a sugerir un cambio de sistema.

Soy consciente que Rallo defiende un pensamiento libertario, y en ningún momento quisiera identificarlo con estos otros autores. Más aun, pienso que está haciendo un trabajo increíble en defensa de la libertad. Pero cerré mi anterior post afirmando que “la posición de Rallo tiene un condimento keynesiano importante. El ciclo económico se produce ahora por un factor endógeno del capitalismo.” A lo que Rallo respondió que “La teoría de la liquidez no fortalece la versión keynesiana del ciclo por una razón: porque explica cómo el libre mercado sería capaz de superar esos problemas.”

Aquí veo una contradicción importante que me lleva a concluir que quizás estamos diciendo lo mismo. Si el libre mercado es capaz de superar los problemas del descalce, entonces yo tendría razón en afirmar que el descalce no es la causa del ciclo económico. En todo caso, la teoría de la liquidez debería afirmar que el monopolio de emisión + el descalce, provocan ciclos económicos.

Si por el contrario, Rallo insiste en su posición de que “el descalce general de plazos sí genera el problema, con independencia del marco institucional en el que se dé” (punto 5), entonces fortalece la posición keynesiana de que está en la naturaleza del libre mercado la causa de los ciclos económicos.

En la clasificación de Hayek yo creo que el “descalce” sería un factor más para explicar ciertas fluctuaciones en el mercado libre, pero no para fundamentar los ciclos económicos.

Lo mismo ocurre con las reservas fraccionarias. En un sistema de banca central, la existencia de reservas fraccionarias ayudan a expandir el crédito y causan el ciclo económico. Pero en un sistema de banca libre, la competencia entre bancos emisores y la compensación bancaria evitan que se desencadene el ciclo, como de hecho muestra el caso de Escocia, que funcionó de forma estable con un encaje del 2 %.

De esto se deduce que ni el descalce, ni las reservas fraccionarias son causa del ciclo económico. La causa proviene del monopolio de emisión.

Hay que reconocer que el monopolio de emisión podría no generar ciclos económicos si lograra equilibrar ahorro e inversión, pero dada su naturaleza lo más probable es que Hayek tenga razón al enfatizar el “problema de conocimiento” y Buchanan tenga razón en enfatizar el “problema de incentivos”. Resumiendo, lo más probable es que el monopolio de emisión redunde en desequilibrios monetarios.

Insisto entonces en la necesidad de distinguir entre marcos institucionales monetarios. Y el contraejemplo expuesto en mi anterior comentario, se cumple precisamente bajo un sistema de banca libre con reserva fraccionaria. No niego que el descalce puede generar pequeños desequilibrios, y que estos a su vez puedan generar cierto efecto Ricardo en la estructura productiva, pero al estar limitados por la competencia no llegan a causar el ciclo económico.

Rallo dijo que el mercado libre “sería capaz de superar” el problema. Quizás se refería a esto mismo. Y luego en el punto 3 de su réplica agrega que “sí, en banca libre los bancos tienden a aprender que no deben descalzar plazos. Pero… durante un tiempo pueden no haber aprendido la lección (en eso consiste el aprendizaje evolutivo: me equivoco, corrijo, aprendo) y en ese caso se podría dar un ciclo sin bancos centrales.”

Lo único que debo corregir de esta última afirmación es que no habrá “ciclo” en ese proceso de aprendizaje, sino que habrá quiebra de un banco o algunos bancos que operen irresponsablemente. De nuevo, insisto con el mensaje de mi primer post, no es lo mismo la quiebra de un banco que “desequilibrios generalizados”. En un sistema de bancos emisores competitivos como el de Escocia, la caída de un banco no arrastra a todos los bancos del sistema.

En el punto 4 de la réplica, Rallo señala que bajo un sistema de banca libre, “Los bancos se pueden equivocar: es más, pueden descalzar todos ellos en masa el crédito sin que aparezcan saldos negativos en la cámara de compensación interbancaria y sin que ninguno ponga fin a expansión crediticia”. Acepto que los bancos se pueden equivocar. Lo contrario sería un mundo de equilibrio y competencia perfecta. Pero no veo por qué tal cosa ocurriría. Si bien los bancos pueden descalzar, el proceso de competencia haría que aquel banco que se exceda quiebre, pero no arrastrará el sistema completo como decía antes. Aquí es necesario ampliar la explicación para mostrar que tal cosa ocurriría. Rallo acepta que en Escocia no ocurrió pero afirma que podría ocurrir. Yo no veo por qué.

Huerta de Soto afirma algo similar en su libro “Dinero…” utilizando teoría de los juegos, para afirmar que todos los bancos formarían un cártel contra sus clientes. El ejemplo es desafortunado, y el propio Mises lo muestra en La Acción Humana, Cap. 17, sección 11, p. 535, cuando analiza precisamente la libertad bancaria:

¿Qué sucedería si toda la banca privada se asociara y formara un cartel? ¿No es acaso posible que los bancos se confabulen para emitir sin tasa medios fiduciarios? Tal inquietud es absurda. Mientras la intervención estatal no impida a la gente retirar sus saldos, ningún banco puede permitirse arriesgar su buen nombre asociándolo con el de otras entidades de menor crédito. Conviene recordar que el banco dedicado a crear medios fiduciarios se halla siempre en una postura más o menos precaria. El buen nombre es su prenda más valiosa. Cualquier duda acerca de la seguridad y solvencia de la institución puede llevarla a la suspensión de pagos. Para un banco de buena reputación sería una política suicida ligar su nombre al de otras instituciones menos acreditadas. Bajo un régimen de libertad bancaria, la unión de todos los bancos en un cartel implicaría el fin de la banca, lo que, evidentemente, no beneficiaría a ninguna de las instituciones afectadas.

Cierro con las referencias al intercambio completo:

Ravier, El descalce de plazos no es la causa del ciclo económico

Rallo, El descalce de plazos sí es la causa del ciclo económico

Ravier, El descalce de plazos no es la causa del ciclo económico, parte 2

Rallo, El descalce de plazos sí es la causa del ciclo económico (parte 2)

El descalce de plazos no es la causa del ciclo económico, parte 2

Hace unos días subí un post en el que ofrecía algunos argumentos a favor de la hipótesis de que el descalce de plazos no es la causa del ciclo económico. Inmediatamente, Rallo ofreció una réplica sistemática, lo que abrió un diálogo en diversos grupos de redes sociales y blogs que manifiestan el interés que hay en el tema. A continuación intentaré una réplica.

Aclaración previa: Si bien en las redes sociales han surgido defensores de la posición Rothbard-Huerta de Soto, por el momento prefiero concentrarme exclusivamente en la posición Fekete-Rallo (la que incluye por supuesto a otros economistas, especialmente a Gabriel Calzada y José Ignacio del Castillo, con quienes he conversado sobre estos temas en varias oportunidades). Es por ello que dejaremos fuera del análisis a los depósitos a la vista, porque pueden generar confusión. Cuando de aquí en más diga “depósitos”, me referiré especialmente a los depósitos a plazo fijo, en el que el “depositante” pierde la disponibilidad del dinero por el plazo del contrato. Quedará para otro post, extender el análisis incluyendo los depósitos a la vista.

  1. Lo primero en lo que quiero insistir es en el argumento de que el descalce de plazos no es la causa del ciclo económico y para ello puede servir un contraejemplo. Imaginemos que un banco capta un depósito de 10.000 dólares a un año. Imaginemos ahora que el banco presta estos 10.000 dólares a diez años. Se podrá decir que cumplidos los primeros 365 días, el banquero no podrá cumplir su compromiso de devolver el dinero al depositante. Sin embargo, imaginemos que el banquero logra captar el último día del primer año otro depósito por el mismo monto, y nuevamente por un plazo de un año. El primer depositante habrá recibido su dinero, pero ahora hay un segundo depositante que corre el riesgo de perder su capital. Al cierre del segundo año, digamos entonces que el banquero logra captar nuevamente un depósito que le vuelve a permitir cumplir su compromiso. Digamos que esto ocurre una y otra vez hasta que llega el décimo año, y el banco recupera su préstamo inicial de 10.000 dólares, pudiendo cancelar –con ese dinero- el último compromiso.
  2. Nótese que el caso podría extenderse a muchos bancos y muchos depositantes, sin alterar la conclusión. Da igual que tengamos un “depositante” por 10.000 dólares, que 10.000 depositantes de un dólar. Da igual que el valor sea de 10.000 dólares que 10 billones de dólares. Da igual que en lugar de un banco hablemos de diversos bancos.
  3. En el punto 3 de la réplica, coincidimos con Rallo en que “[e]l ciclo es un fenómeno macroeconómico, no microeconómico, y en parte debemos explicar por qué la lógica individual puede conducir a descoordinaciones agregadas. Si todos los ahorradores han invertido a plazos y riesgos superiores a los que están dispuestos a asumir, ¿pueden todos ellos deshacer su posición? No, no pueden…” Nótese, sin embargo, que el contraejemplo muestra que el descalce de plazos no generó ningún problema, ni en el banco individual, ni en cada uno de los depositantes, ni tampoco en el sistema bancario.
  4. Nótese también que no se da aquí un efecto Ponzi, porque no se requieren nuevas “víctimas” recurrentemente para evitar el colapso del sistema. Es cierto que el primer año, el banco cancela su deuda con dinero de otro cliente, pero al cumplirse el décimo año, el banco recupera el depósito inicial, y con ello, cancela todas sus deudas.
  5. Nótese que si el banco tuviera problemas para captar un depósito a tiempo para cumplir su contrato, podrá subir el tipo de interés que paga al “depositante”, y con ello –en la medida que no tenga serios problemas de solvencia- lograría asegurarse la obtención de fondos.
  6. Nótese que el caso imaginario, no es otra cosa que la forma en que la banca ha operado históricamente desde sus inicios.
  7. Nótese que el caso incluye cierta incertidumbre, porque el banquero podría llegar al final del primer año sin captar el o los depósitos suficientes para cumplir su compromiso. Esto sin embargo, no debiera preocuparnos. El banquero ejerce en este sentido la función empresarial, al igual que millones de empresarios que día a día arriesgan capital en cada uno de sus contratos (explícitos o implícitos).
  8. Nótese que nada diferencia al banquero de un dueño de un restaurante que al cierre del período no logró vender los cubiertos suficientes para pagarle a sus empleados. La pregunta que surge entonces es por qué le vamos a exigir a la industria bancaria mayor certidumbre que al resto de las industrias.
  9. Creo que todos coincidimos que el descalce de plazos tendrá distintas consecuencias en distintos marcos institucionales. Quizás ayude en este debate mostrar qué ocurre bajo un sistema de banca libre con reserva fraccionaria, en comparación con un sistema de banca central. El mensaje de Rallo es parcialmente correcto bajo la órbita del banco central (como lo es también el ataque de la posición Rothbard-Huerta de Soto a las reservas fraccionarias), pero no bajo banca libre. Bajo un sistema de banca central, seguramente el “descalce” será mayor, porque los banqueros saben que hay un prestamista de última instancia que ofrecerá la liquidez necesaria para rescatarlos de problemas de iliquidez. Bajo un sistema de banca libre descentralizado y competitivo (White 1984, Selgin 1988, Dowd 1992) tal posibilidad de recurrir a un prestamista de última instancia desaparece, lo que obliga a los banqueros a comportarse más responsablemente. Recordemos que en competencia el éxito de un banco está en construir reputación. Pienso que el descalce de plazos bajo un sistema de banca libre con reserva fraccionaria será más limitado y no causará ciclos económicos, pues se comportaría como de hecho mostramos en el contraejemplo. En tal caso, los bancos no solo “no son los motores de este proceso distorsionador” (Rallo, punto 6), sino que al contrario, intermediando entre ahorristas e inversores, permiten la estabilidad del sistema.
  10. Aplicado al caso de Escocia, los bancos emisores competían unos con otros. El sistema de compensación bancaria justamente obligaba a cada banco a manejarse responsablemente. Si un banco sobre-expandía su oferta de billetes  bancarios rápidamente veía disminuir sus existencias de oro, lo cual lo obligaba a cambiar, o bien, lo conducía a la quiebra (Mises 1949).  Pero de nuevo, la quiebra de un banco, no implica la quiebra del sistema. En el caso escocés, especialmente en la primera etapa, hubo un proceso de prueba y error que dejó algunos  bancos en el camino, pero con el tiempo la reputación de algunos bancos fue construyendo un sistema sólido donde el descalce de plazos no representó un problema.
  11. Nótese que para Rallo (punto 7) “[e]l análisis institucional –que elementos refuerzan o frenan el descalce de plazos– viene después una vez poseemos un sólido análisis económico.” Sin embargo, si coincidimos que el ciclo económico es causado por una “descoordinación generalizada”, y entendemos también –a través del contraejemplo- que el descalce de plazos en sí mismo no genera ese problema, entonces lo que importa es el marco institucional que hace que la descoordinación sea generalizada. Concluyo entonces que es Rallo quien coloca el carro delante del caballo (punto 8).
  12. Resumiendo, coincidimos con Rallo que el problema del ciclo económico está en una descoordinación generalizada. Creo haber mostrado que el descalce de plazos no es la causa de esta descoordinación. Si un banco, en una situación excepcional no consigue financiamiento para cubrir sus baches, ni siquiera aumentando los tipos de interés, entonces debemos estudiar concretamente el caso. Ya dijimos que si el problema es individual, entonces es otro problema. s el caso se generaliza, entonces estamos ante “el problema”. Pero “ese” factor exógeno, será la causa del ciclo económico.
  13. Para cerrar, nótese que la posición de Rallo tiene un condimento keynesiano importante. El ciclo económico se produce ahora por un factor endógeno del capitalismo. Rallo no concluye de ello que el Estado deba intervenir para calzar los plazos, pero en lo que concierne a las causas del ciclo, la posición de la teoría de la liquidez parece fortalecer la visión keynesiana (y quizás marxista) sobre la inestabilidad inherente del capitalismo.

Por lo demás, han quedado dos puntos de la réplica de Rallo, no tratados arriba.

  1. El punto 1 me parece algo contradictorio. Por un lado se afirma no enfrentarse a la teoría austriaca tradicional, pero a paso siguiente se la critica. Al margen, como ha señalado Nicolás, es correcto señalar que el mercado funciona con una curva de rendimientos, y no con una única tasa de interés (reconocido en sus escritos por Mises, Hayek, etc.) Pero no es menos cierto que el sistema financiero opera arbitrando esa curva. Pasar de una tasa de interés única (como si toda la curva se moviese en paralelo) a una curva de rendimientos puede dar más insight y detalles, pero no veo porque debe cambiar la teoría.
  2. Dice Rallo: “Es una ilusión (de la que la Escuela Austriaca es en parte culpable) el pensar que existe un solo mercado intertemporal…” En Mises, sin embargo, queda claro que hay tantas tasas de interés originarias como individuos participan en la sociedad, vinculando esta tasa de interés a la preferencia temporal de cada sujeto. Dicho esto, bajo micro-fundamentos adecuados, no veo inconvenientes en afirmar que existe un mercado de fondos prestables –al estilo Garrison- que determina un tipo de interés a partir de la oferta y demanda agregada de ahorros que hay en el mercado.

Bitcoins y la necesidad de un banco central

El pasado 2 de Agosto, Lucas Llach (UTDT) subió un post interesante sobre Bitcoins en su blog La Ciencia Maldita. Como Lucas, no soy muy optimista en cuanto al futuro de los Bitcoins por algunos de los motivos que menciona. Agregaría que una de las dificultades, a diferencia por ejemplo de la época de lingotes de oro, es que no hay claros motivos pragmáticos por los cuales depositar unos Bits y recibir otros Bits que sean más fáciles de utilizar (como el caso de billete versus metal.) Es decir, si no surgen bancos de bitcoins, la oferta moentaria no puede ajustar a través del multiplicador bancario con la emisión de bits convertibles en otros bits. Disiento, sin embargo, con la conclusión de que “[s]in autoridad monetaria, es difícil resolver este problema de acomodar la oferta de dinero a la demanda para que el precio no fluctúe tanto.”

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