Taller de Economía “Historia de la Teoría Monetaria” [con acceso a la bibliografía]

El Departamento de Economía de la Facultad de Ciencias Económicas de la Universidad Nacional de Buenos Aires invita a nuestros lectores a participar de este tercer año del Taller de Economía “Historia de las Teoría Monetaria”, coordinado por los profesores Daniel Heyman y Sebastián Katz.

Lugar de realización: Aula 304 (3er piso, sector rotonda), Facultad de Ciencias Económicas UBA (Av. Córdoba 2122, CABA).

Fecha y horario: Jueves 24 de abril en el  en el horario de 17:00 a 19:00 hs.

Bibliografía

1- Moneda, comercio exterior y precios David Hume (1752); Political Discourses. Capítulos: 1-5. 2- División del trabajo, dinero y banca incipiente

Adam Smith (1776);  An inquiry into the Nature and Causes of the Wealth of Nations. Libro 1: Caps. 1-7. Libro 2: Caps. 1-5. Libro 4: Caps. 1-2. Libro 5: Cap. 3.

3- Precios y tipos de cambio con dinero no convertible

4- Organización monetaria bajo patrón oro (Currency, Banking Schools)

Thomas Tooke (1844); An Inquiry into the Currency Principle. The Connection of the Currency with Prices, and the Expediency of a Separation of Issue from Banking. Capítulos: 1-5, 8, 11-15, Conclusiones.

5- Dinero, valor y crisis

Karl Marx (1867); El Capital. Libro 1: Caps. 1-4. Libro 3: Caps. 13-15, 25-28, 30, 34.

6- Moneda, crédito y ciclo económico

7- Funcionamiento del centro financiero bajo patrón oro

Walter Bagehot (1873); Lombard Street: A Description of the Money Market.

8- Dinero y patrones monetarios metálicos

Alfred Marshall (1923); Money, Credit and Commerce. Libro 1: Caps. 1-4, Libro 3: Cap. 12. Libro 4: Caps. 3,4.

9– Dinero, intercambio y Estado

Stanley Jevons (1875); Money and the Mechanism of Exchange, Caps. 1, 2, 25 y 26.

Karl Menger(1892);On the Origin of Money”, The Economic Journal,Vol.2, No. 6, (June), pp. 239-255.

Georg Knapp(1905);The StateTheory ofMoney,Cap.1

Ludwig von Mises (1953); TheTheory of Money and Credit,Caps. 1 a 6; 15 a 20.

Charles Goodhart (1998); “The two concepts of money: implications for the analysis of optimal currency areas”, European Journal of Political Economy, 14, 407-432.

10Moneda, tasadeinterésy precios

 

Knut Wicksell (1898);Interest and Prices,Caps. 5-9.

 

Knut Wicksell (1934);Lectures on Political Economy, Parte I, Caps.1-4; Parte III, Caps. 1-5.11Perturbacionesmonetariasyorganizaciónmonetaria

Gustav Cassel (1921): The World´s Monetary Problems

 

John Maynard Keynes(1923):A Tract on Monetary Reform
12Moneda, tasadeinterésy precios (cont.)

 

Arthur Cecil Pigou (1917):TheValue of Money”,Quarterly Journal of Economics,Vol.32, No. 1,(November), pp. 3865.

 

Irving Fisher(1911):The Purchasing PowerofMoney,Caps. 1,2 y 8

 

Irving Fisher(1927): The Money Illusion,Caps14,7y8.
Irving Fisher(1930): The Theoryof Interest

Dennis Robertson (1922):Money:Caps 14

Ralph Hawtrey(1919): Currency andCredit,Caps.1– 3

 

Friedrich Hayek(1931): Prices and Production,LectureI.

 

John Maynard Keynes(1930):A Treatise on Money,  Caps. 12;223113– Ciclosecomicos

 

Dennis Robertson(1915):A Theory of Industrial Fluctuations.

 

Ralph Hawtrey (1926): The Trade Cycle.

 

Ralph Hawtrey(1932):  The Art of Central Banking,Cap. 4

 

Arthur Cecil Pigou(1927):Industrial Fluctuations.

 

Friedrich Hayek(1931): Prices and Production: LecturesII- III.
Friedrich Hayek(1933):Monetary Theory and theTradeCycle.

Rudolf Hilferding (1910): El capital financiero y las crisis.

14Demanda agregada, crédito, preferencia por liquidez y actividad real

 

John Maynard Keynes (1936): The General Theory of Employment, Interest and Money.

Michal Kalecki (1935): A Macrodynamic Theoryof the Business Cycle, Econometrica.

Michal Kalecki(1937):A Theory of the Business Cycle, Review of Economic Studies.

Wilhelm Röpke (1936): Crises and Cycles.

John Hicks (1937):Mr. Keynesand the Classics. A Suggested Interpretation, Economic Journal.

Dennis Robertson (1937):“Alternative Theories of the Interest Rate, Economic Journal.

Irving Fisher (1933):The Debt Deflation Theory of Great Depressions, Econometrica.

Raúl Prebisch  (1947):John Maynard Keynes.

Raúl Prebisch (1947):Curso de Dimica Económica.

Acceda aquí a la Bibliografía y cronograma.

Hannah Arendt – por Alberto Benegas Lynch (h)

indexEn 1968 cuando fuí becado por la Foundation for Economic Education en New York, en uno de los seminarios de Murray Rothbard, paralelos a los regulares, nos recomendó a los asistentes una obra de una persona que hasta el momento no había escuchado nombrar. Se trataba de The Origins of Totalitarianism de Hannah Arendt. Una intelectual alemana que trabajó su tesis doctoral con Jaspers (a quien se refiere con admiración en “Karl Jaspers: A Laudiatio” incluido en su Men in Dark Times), amante de Martín Heidegger (que se volvió nazi) y finalmente, después de un breve matrimonio terminado en divorcio, casada con el filósofo-poeta marxista Heinrich Blücher. Luego de largos e intensos estudios, Arent se trasladó a Estados Unidos donde enseñó en las universidades de Princeton, Chicago,Columbia, Berkley y Yale.

El libro mencionado básicamente trata de las características comunes de los sistemas impuestos por Stalin y por Hitler (uno se alzó con el poder después de la revolución bolchevique y el otro a través del proceso electoral). La autora muestra las ideas y políticas comunes de estos dos monstruos del siglo XX: la infernal maquinaria de propaganda, las mentiras más descaradas, el terror, la eliminación de opiniones disidentes, la necesidad de fabricar enemigos externos e internos para aglutinar y enfervorizar a las masas, el extermino de toda manifestación de individualidad en aras de lo colectivo, el antisemitismo, el estatismo rampante y las extendidas y sistemáticas purgas, torturas y matanzas.

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Menger, Marx, y Obama (R. Ebeling)

Un reciente artículo de Richard Ebeling ofrece un sobre problemas de política económica y teorías del valor. Ebeling pasa de Marx a Menger para comentar sobre los fundamentos de política económica de Obama.

Esta nota también tiene cierta relación con debate sobre teorías del valor de hace unos días.

Un reciente artículo de Richard Ebeling ofrece un sobre problemas de política económica y teorías del valor. Ebeling pasa de Marx a Menger para comentar sobre los fundamentos de política económica de Obama.

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Stanford Encyclopedia of Philosofy; Karl Marx

En el debate sobre teorías del valor entre J. C. Cachanosky y Rolando Astarita surgieron algunas cuestiones de consistencia lógica en la obra de Marx (que no tiene porque ser lo mismo que el marxismo contemporáneo.) Las dudas sobre la consistencia presentada por Marx ciertamente no se limitan al “ámbito Austriaco.”

El siguiente es el pasaje sobre economía que la Enciclopedia de Filosofía de Stanford tiene sobre Karl Marx. Es importante tener presente que una teoría que es “lógicamente consistente” no implica que sea verdadera ni que este describiendo el mundo real. Seguramente las explicaciones marxistas puedan hacerse consistentes agregando explicaciones para las excepciones a la teoría del valor trabajo. Pero esto bien puede ser un problema más que una virtud. El último párrafo muestra el balance y neutralidad (se esté de acuerdo o no) en el análisis de esta entrada sobre el análsisi económico en Marx.

Si bien la mencion al final sobre una no tendencia al equilibrio en Marx me hace ruido, este pasaje puede ayudar a entender los reparos de lógica de quienes no se sienten convencidos por el marxismo.

Capital Volume 1 begins with an analysis of the idea of commodity production. A commodity is defined as a useful external object, produced for exchange on a market. Thus two necessary conditions for commodity production are the existence of a market, in which exchange can take place, and a social division of labour, in which different people produce different products, without which there would be no motivation for exchange. Marx suggests that commodities have both use-value — a use in other words — and an exchange-value — initially to be understood as their price. Use value can easily be understood, so Marx says, but he insists that exchange value is a puzzling phenomenon, and relative exchange values need to be explained. Why does a quantity of one commodity exchange for a given quantity of another commodity? His explanation is in terms of the labour input required to produce the commodity, or rather, the socially necessary labour, which is labour exerted at the average level of intensity and productivity for that branch of activity within the economy. Thus the labour theory of value asserts that the value of a commodity is determined by the quantity of socially necessary labour time required to produce it. Marx provides a two stage argument for the labour theory of value. The first stage is to argue that if two objects can be compared in the sense of being put on either side of an equals sign, then there must be a ‘third thing of identical magnitude in both of them’ to which they are both reducible. As commodities can be exchanged against each other, there must, Marx argues, be a third thing that they have in common. This then motivates the second stage, which is a search for the appropriate ‘third thing’, which is labour in Marx’s view, as the only plausible common element. Both steps of the argument are, of course, highly contestable.

Capitalism is distinctive, Marx argues, in that it involves not merely the exchange of commodities, but the advancement of capital, in the form of money, with the purpose of generating profit through the purchase of commodities and their transformation into other commodities which can command a higher price, and thus yield a profit. Marx claims that no previous theorist has been able adequately to explain how capitalism as a whole can make a profit. Marx’s own solution relies on the idea of exploitation of the worker. In setting up conditions of production the capitalist purchases the worker’s labour power — his ability to labour — for the day. The cost of this commodity is determined in the same way as the cost of every other; i.e. in terms of the amount of socially necessary labour power required to produce it. In this case the value of a day’s labour power is the value of the commodities necessary to keep the worker alive for a day. Suppose that such commodities take four hours to produce. Thus the first four hours of the working day is spent on producing value equivalent to the value of the wages the worker will be paid. This is known as necessary labour. Any work the worker does above this is known as surplus labour, producing surplus value for the capitalist. Surplus value, according to Marx, is the source of all profit. In Marx’s analysis labour power is the only commodity which can produce more value than it is worth, and for this reason it is known as variable capital. Other commodities simply pass their value on to the finished commodities, but do not create any extra value. They are known as constant capital. Profit, then, is the result of the labour performed by the worker beyond that necessary to create the value of his or her wages. This is the surplus value theory of profit.

It appears to follow from this analysis that as industry becomes more mechanised, using more constant capital and less variable capital, the rate of profit ought to fall. For as a proportion less capital will be advanced on labour, and only labour can create value. In Capital Volume 3 Marx does indeed make the prediction that the rate of profit will fall over time, and this is one of the factors which leads to the downfall of capitalism. (However, as pointed out by Marx’s able expositor Paul Sweezy in The Theory of Capitalist Development, the analysis is problematic.) A further consequence of this analysis is a difficulty for the theory that Marx did recognise, and tried, albeit unsuccessfully, to meet also in Capital Volume 3. It follows from the analysis so far that labour intensive industries ought to have a higher rate of profit than those which use less labour. Not only is this empirically false, it is theoretically unacceptable. Accordingly, Marx argued that in real economic life prices vary in a systematic way from values. Providing the mathematics to explain this is known as the transformation problem, and Marx’s own attempt suffers from technical difficulties. Although there are known techniques for solving this problem now (albeit with unwelcome side consequences), we should recall that the labour theory of value was initially motivated as an intuitively plausible theory of price. But when the connection between price and value is rendered as indirect as it is in the final theory, the intuitive motivation of the theory drains away. But even if the defender of the theory is still not ready to concede defeat, a further objection appears devastating. Marx’s assertion that only labour can create surplus value is unsupported by any argument or analysis, and can be argued to be merely an artifact of the nature of his presentation. Any commodity can be picked to play a similar role. Consequently with equal justification one could set out a corn theory of value, arguing that corn has the unique power of creating more value than it costs. Formally this would be identical to the labour theory of value.

Although Marx’s economic analysis is based on the discredited labour theory of value, there are elements of his theory that remain of worth. The Cambridge economist Joan Robinson, in An Essay on Marxian Economics, picked out two aspects of particular note. First, Marx’s refusal to accept that capitalism involves a harmony of interests between worker and capitalist, replacing this with a class based analysis of the worker’s struggle for better wages and conditions of work, versus the capitalist’s drive for ever greater profits. Second, Marx’s denial that there is any long-run tendency to equilibrium in the market, and his descriptions of mechanisms which underlie the trade-cycle of boom and bust. Both provide a salutary corrective to aspects of orthodox economic theory.

Debate online: Marxismo vs Escuela Austriaca [Video]

Hace unos días, anunciamos un debate on line entre los profesores Rolando Astarita y Juan Carlos Cachanosky, acerca de las posiciones que el marxismo y la Escuela Austriaca tienen en torno a las teorías del valor y del precio. La concurrencia fue muy buena, con más de 50 asistentes. Muchos lectores de nuestro blog, sin embargo, no pudieron asistir y pidieron expresamente que tratemos de grabar el debate. Aquí dejamos el acceso al video que lo reproduce.

Invito a los lectores a abrir el debate nuevamente, ahora por escrito en la sección de comentarios.

Debate

Marx y Engels contra el estatismo y el Estado

Como anticipo del debate que el próximo miércoles tendremos en aula virtual entre los profesores Rolando Astarita y Juan Carlos Cachanosky (acerca de las teorías del valor en el marxismo y la Escuela Austriaca), y viendo lo que está ocurriendo en Venezuela, me parece oportuno compartir un párrafo del último post del primero, así como el acceso a la nota completa. El profesor Astarita aquí se separa del socialismo venezolano, pero además, se muestra crítico del estatismo como medio para alcanzar el socialismo.

En contra de esta tradición tan instalada, se puede demostrar sin embargo que Marx y Engels fueron extremadamente críticos del estatismo y del Estado. El objetivo de esta entrada es resumir este aspecto del pensamiento de Marx y Engels. Adelantando el argumento, sostengo que Marx y Engels, partían de caracterizar al Estado como una fuerza enemiga de la clase obrera, y consideraban, por lo tanto, que los trabajadores debían tener una actitud hostil hacia el Estado, e independiente de la clase dominante. En este marco, aconsejaron defender las libertades democráticas, incluso en el seno de la democracia burguesa. Lo hicieron porque la conquista de esas libertades mejora las condiciones para la organización independiente de los explotados y oprimidos. Lo cual encaja en la idea rectora de la Primera Internacional de que “la liberación de los trabajadores será obra de los trabajadores mismos”. Por eso también Marx y Engels se opusieron a los que pensaban que se puede implantar el socialismo desde las cumbres de una minoría de iluminados, y defendieron las principales medidas transformadoras de la Comuna de París.

Lea aquí la nota completa.

Una reseña crítica de Las Venas Abiertas de América Latina, de Eduardo Galeano

Ravier_SalinasComparto a continuación el documento que presenté al 8vo concurso de ensayos “Caminos de la Libertad”. El trabajo se tituló “Caminos Abiertos para América Latina” y recibió una mención por parte del jurado. Se trata básicamente de una respuesta crítica al libro de Eduardo Galeano “Las Venas Abiertas de América Latina“, el que transmite una tesis muy clara que podemos resumir en los siguientes cinco puntos:

1. Ha existido una continua política de saqueo desde la época de la Colonia hasta nuestros días.
2. Fue precisamente ese saqueo el que impulsó el mayor desarrollo relativo europeo respecto de Latinoamérica.
3. El orden económico vigente no es la consecuencia de un orden espontáneo, sino un orden generado a través de la planificación central americana, primero con el cuerpo de políticas gubernamentales, y luego con los tentáculos de las empresas multinacionales que saquean a todos los países en los que se introducen.
4. La culpa de nuestros males (pobreza, indigencia, desocupación extendida) es del mundo desarrollado. Nuestra pobreza es la contrapartida de la riqueza de los países centrales.
5. La única forma de interrumpir este proceso y darle esperanza a los pueblos latinoamericanos, es a través de la violencia, expropiando la propiedad privada de los medios de producción a quienes han abusado de él.

Acceda aquí al borrador del documento completo.

Acceda aquí a los otros ensayos premiados.

Capitalism and Labor Share (Young and Lawson)

La idea de la explotación del capital sobre el trabajo esa una idea muy arraigada en Latino América. Esta concepción viene, a mi juicio, acompañada de varios mitos (aquí menciono algunos sobre distribución del ingreso.)

En un reciente paper, Andrew A. Young y Robert T. Lawson deciden mirar más de cerca el “labor share” o la participación del factor trabajo (por unidad de capital) sobre la totalidad de los ingresos. Lo que encuentran es, justamente, lo mismo que Marx: países más capitalistas poseen una mayor porción del ingreso en manos del factor trabajo. Dejo unas interesantes reflexiones de la introducción y luego algunos comentarios de sus resultados.

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Axel Kicillof intentará ser el “Keynes argentino” [Infobae]

KicillofLa derrota en las elecciones legislativas, las diferencias surgidas en el equipo económico, el debilitamiento del oficialismo de cara a las elecciones de 2015 y una serie de problemas en el frente monetario y cambiario presionaron al gobierno para abrir una etapa de renovación dentro del gabinete nacional. Lo que se pretende con ello es atacar tanto los problemas en el frente político como aquellos del frente económico. En el primer caso, se intentará homogeneizar el discurso, fortalecer el modelo, recuperar credibilidad en el electorado y dar algunas señales positivas de cara a las elecciones de 2015; en el segundo caso, controlar la inflación, limitar la pérdida de reservas y menguar las presiones sobre el tipo de cambio.

Nótese que no mencioné que vayan a atacar el desequilibrio fiscal, ya que esto implicaría un “ajuste“, un cambio de modelo, que no creo que esté en la agenda del gobierno.

La reaparición de la Presidente tras su licencia por enfermedad vino acompañada precisamente de un anuncio que coloca a Jorge Capitanich como jefe de Gabinete y a Axel Kicillof como nuevo ministro de Economía. Será Capitanich el encargado de trabajar el frente político, buscando consensos y trabajando en construir una unidad de cara al futuro; mientras que Kicillof –y más aún con la reciente renuncia de Guillermo Moreno– deberá presentar propuestas concretas para paliar los problemas del frente económico, o concretamente en el frente monetario y cambiario.

Un fracaso de este último en alcanzar sus objetivos incrementará la sangría de reservas e intendentes, poniendo piedras en el camino del oficialismo en continuar el modelo en 2015, cualquiera sea el candidato elegido para la sucesión; pero al mismo tiempo, dos años más de inflación y pérdida de reservas limitarán las alternativas de política económica que el gobierno que suceda a Cristina Fernández de Kirchner desee implementar a partir de 2015. Resumiendo, si Kicillof fracasa, quizás ya sea tarde para evitar una nueva crisis económica con un plan alternativo posterior.

En otro artículo en este diario resumí mis breves contactos con el joven Kicillof, cuando era un académico, profesor e investigador de la Universidad Nacional de Buenos Aires. En aquellos tiempos Kicillof estudió en profundidad a los autores clásicos, en especial a Karl Marx, y más tarde, se doctoró en economía con un profundo estudio de los Fundamentos de la teoría general de John Maynard Keynes. El pensamiento de Kicillof se encuentra entonces entre Marx y Keynes, con un debate interno que no le debe ser fácil de resolver. Piensa en los términos que aprendió de Marx -aspecto que se nota cuando habla-, pero modera su discurso a través de Keynes, a quien conoce de memoria. El socialismo para él sería deseable, aunque entiende que una transición a ese sistema es inviable en el mundo moderno. El advenimiento del socialismo será quizás una etapa más avanzada del capitalismo, pero no es algo que a él le preocupe acelerar desde su nuevo cargo. De ahí que pienso que su acercamiento a Keynes explicará mejor sus propuestas de política económica.

Como buen historiador de las doctrinas económicas, Kicillof sabe que el pensamiento de un autor debe estudiarse bajo el contexto histórico en el cual vivió. Y es curioso que el contexto en el que Keynes construyó su pensamiento revolucionario sea tan similar al que hoy caracteriza a la economía mundial. En una entrevista desarrollada hace algunos meses, Kicillof explicaba que aquella gran depresión de los años 1930, junto con la crisis global actual, son las dos peores crisis de “la etapa capitalista”. Esto llevaba a Kicillof a rechazar la idea generalizada que tenemos otros economistas de que la Argentina se ha beneficiado en los últimos diez años de un contexto internacional favorable. Para Kicillof, sin embargo, no hubo, ni habrá vientos a favor, sino vientos en contra, que hundirían a la economía argentina, si no fuera por las exitosas políticas proteccionistas que se vienen aplicando. Lo cierto es que lo dicho por Kicillof ha sido engañoso, y si bien el mundo desarrollado muestra turbulencias, él sabe que es precisamente ese contexto el que empuja a la Reserva Federal americana y al Banco Central Europeo a inyectar liquidez y elevar el precio de los commodities -como el petróleo, el trigo y la soja-, lo que claramente beneficia a la región, y también a nuestro país.

Kicillof, sin embargo, comparte con Robert Skidelsky -uno de los máximos biógrafos de John Maynard Keynes- que éste es el momento del “retorno del maestro”. Justifica con ello una serie de medidas que corrijan el capitalismo, que lo regulen, ya que sin estas medidas, el mercado sólo puede conducirnos a sucesivas crisis capitalistas.

En su tesis doctoral muestra precisamente cómo la política anticíclica keynesiana debe enfrentar una situación como la de Estados Unidos, la Unión Europea, y aun la propia de Argentina, impulsando la demanda agregada con políticas monetarias y fiscales expansivas. Esto es, más gasto público –sin importar que sea deficitario- y más expansión del crédito con tasas de interés bajas e incluso negativas -en términos reales-, lo que impulsaría simultáneamente el consumo y la inversión. El mayor error que me imagino cometerá Kicillof, sin embargo, es desatender el desequilibrio fiscal, fuente de todos los problemas argentinos de las últimas décadas, y fuente del problema real que tiene hoy la Argentina al explicar las causas de la inflación.

Imagino entonces que Kicillof tomará medidas que potencien el rol del Estado con un papel más activo que el que ya tenía, con más planes sociales redistributivos, y posiblemente -esperemos me equivoque- con nuevas expropiaciones que financien esos proyectos. Recordemos que en varias oportunidades Kicillof exclamó su deseo de “revertir el noventismo”, lo que abre una incógnita acerca de nuevas estatizaciones y un más amplio control del Estado.

Si algo tenían en común Marx y Keynes era su desconfianza en el mercado y el desprecio por la función empresarial. Kicillof dejaba ver en cada clase -y hoy se repite en sus discursos y entrevistas- ese odio a los dueños del capital. Mira con recelo los beneficios contables que las empresas logran acumular, porque no puede dejar de ver en ellas a la indebida apropiación de plusvalía por parte del capitalista, entendida como la expresión monetaria del valor que el trabajador asalariado crea por encima del salario que recibe. Esa injusticia social justifica -en su visión- la “acción” del gobierno expropiando o tomando medidas para limitar lo que para él es básicamente un robo.

Kicillof entiende el comercio como un juego de suma cero, donde lo que unos (los empresarios) ganan, es lo que otros (los asalariados o consumidores) pierden, lo que hace que tenga una enorme satisfacción en tomar medidas que reduzcan estos beneficios empresariales. Quizás no seguirá los modos de Moreno, abiertamente criticados por toda la sociedad, pero no me sorprendería que defina estrategias de inversión, o que prohíba el envío de utilidades de empresas extranjeras a sus casas matrices. Tampoco espero que permita las importaciones libres de insumos y bienes de consumo. Su discurso en el marco de la expropiación de Repsol-YPF precisamente iba en ese sentido. Él decía comprender la lógica capitalista de que una empresa tome las ganancias y las invierta donde mejores negocios encuentre, pero esto afectaba los intereses de la nación, y hubo que intervenir. Más bien, señaló que primero se le pidió a la empresa amablemente que cambie su operatoria. Luego se insistió en que reinviertan el capital en el país. Finalmente, ya hubo que actuar con la expropiación. Kicillof entiende entonces que el capital es de la Argentina y que debe responder a los intereses de la Argentina. El problema con Repsol-YPF, por un lado, fue que las propias regulaciones a la empresa le redujeron el margen de ganancia y eso implicó reducir las inversiones y reinvertir en el exterior. El problema con Kicillof, por el otro lado, es que tiene la “fatal arrogancia” de creer que él sabe definir concretamente cuáles son esos intereses colectivos, mucho mejor que los millones de planificadores empresarios que tenemos en el país. En pocas palabras, para Kicillof los fines colectivos están por encima de los fines individuales, y si hay que sacrificar a una serie de empresas o a un grupo de empresarios para ayudar al sostenimiento del modelo, no le temblará el pulso en hacerlo.

Lo mismo se puede decir del tan mencionado desdoblamiento cambiario. Si debe encarecerse el turismo argentino en el exterior, no habrá problemas en hacerlo. Después de todo, que las divisas queden en el país respaldando el dinero local es una función social que está por encima de la libertad individual.

En los papeles Kicillof no puede más que profundizar el modelo. Sin embargo, hay que advertir que si bien cuenta con el respaldo de la Presidente para ejecutar políticas, el oficialismo hoy se encuentra debilitado. Recordemos que en la primera jornada post-nombramiento, el mercado respondió muy mal, con una fuerte baja en la Bolsa porteña. El oficialismo ha perdido mayoría en el Congreso y la sociedad está expectante de no sufrir una nueva crisis como aquella de 2001.

Kicillof será muy claro en sus próximos discursos, y empezará a delinear la política económica del gobierno para los próximos dos años. Pero la claridad que posee Kicillof al explicar sus ideas no evitará las consecuencias indeseadas de ellas.

Mi impresión es que la Presidente ha cometido quizás su mayor error en su “encandilamiento” con Kicillof. La expropiación a Repsol fue un error, pero la implementación de este proceso fue aun más grave que la propia expropiación. Hoy la Argentina aún debe resolver la disputa con la empresa, pero además debe gastar millones de dólares en la importación de gas y combustible que en otro contexto podía producirse en el país.

Cristina Fernández de Kirchner decidió desatender las expectativas del electorado y profundizar un modelo agotado. Todo lo dicho me lleva a confirmar lo mencionado al cierre de la nota anterior. Conjeturo que el desenlace de este modelo no será muy diferente del tan criticado noventismo.

Publicado originalmente en Infobae, miércoles 20 de noviembre de 2013.

Taller de Economía “Historia de la Teoría Monetaria”

El Departamento de Economía de la Facultad de Ciencias Económicas de la Universidad de Buenos Aires invita al primer encuentro de este año del Taller de Economía “Historia de la Teoría Monetaria”, coordinado por los profesores Daniel Heymann y Sebastián Katz a realizarse el jueves 18 de Abril en el aula 301 (3er piso, sector rotonda) de la Facultad de Ciencias Económicas UBA, en el horario de 17:00 a 19:00 hs.

Acceda aquí al programa desarrollado en 2012: De David Hume a Alfred Marshall.

Acceda aquí al programa para este 2013: De Marx a Keynes