Reflexión de domingo: «OTRO CRITERIO UNIVERSITARIO» – Por Alberto Benegas Lynch (h)

ABLBertie, uno de mis hijos, me pasó un artículo de Nathan Harden publicado en The American Interest titulado “The End of University as we Know It”. El autor sostiene que toda la estructura universitaria se está modificando radicalmente a raíz de la enseñanza por medio de aulas virtuales que comenzó con los ya muy difundidos MOOC (Massive Open Online Courses) pero que en última instancia apunta a sustituir en gran medida la enseñanza presencial en carreras de grado y posgrado (no en su totalidad puesto que hay asignaturas en ciertas carreras que por el momento requieren la relación personal).

Con razón el Harden destaca las ventajas de esta evolución al facilitar a estudiantes que se encuentran ubicados lejos de la casa de estudios de su preferencia y si deben trasladarse pierden su trabajo y otras ventajas de su lugar de origen. También apunta la reducción de costos debido a que no se hace necesario amortizar cargas fijas de peso, la facilidad de contratar profesores en otros puntos del planeta sin necesidad de desplazamientos y, sobre todo, las cargas de los llamados créditos estudiantiles no solo muy politizados en algunos lugares sino que se están incrementando de modo alarmante los incobrables.

Más aun, explica el mismo autor que ahora que existen los ebooks la idea de la biblioteca para consultas e investigaciones cambia por completo de sentido. Cita a un profesor de Stanford que subraya la importancia de poder ampliar su número de alumnos y declaró al New York Times que si no fuera por este nuevo sistema debería dedicarle 250 años con el método anterior para enseñar al ritmo que lo venía haciendo. Muestra los avances en esta dirección moderna en universidades como Yale, MIT, Michigan, Harvard, Purdue y Carnegie y alude a la inversión en ladrillos como algo en general arcaico.

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EPT: Sobre el Cierre Fiscal del Primer Trimestre del 2015

Nota en EPT sobre el deterioro fiscal que se ve al cierre de primer trimestres del 2015 en Argentina.

Los datos oficiales del resultado fiscal de marzo presentan un claro deterioro de la situación fiscal del primer trimestre del año. Los ingresos corrientes subieron, marzo contra marzo, un 13% mientras que los gastos corrientes aumentaron un 40%. La inflación marzo contra marzo fue del 38%. Se ve, de nuevo, una caída de la recaudación en términos reales mientras que los gastos corrientes aumentan a un ritmo similar o superior al de la inflación. Limpiando los datos oficiales de las transferencias que hace el ANSES y el BCRA al Tesoro, que se contabilizan como “ingresos corrientes”, el déficit acumulado a marzo del 2015 es más del doble que el déficit acumulado a marzo del 2014. Tras doce años de gobierno, la eficiencia no es aún una cualidad presente en la administración Kirchnerista.

Con el acceso a los mercados internacionales de crédito significativamente limitados, el déficit fiscal se financia con (1) emisión monetaria o (2) deuda interna. El empeoramiento fiscal sugiere que la presión inflacionaria va a aumentar o que la emisión de Lebacs por parte del BCRA va a aumentar. En otras palabras, el déficit que no va a inflación va a emisión de Lebacs (aumento de tasas de interés y desaceleración de la actividad económica). No es casualidad que la actividad económica se haya resentido a la par que se disparó la emisión de Lebacs.

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WP: The Time-Value of Money and the Money-Value of Time

Nuevo borrador, junto a Peter Lewin, en torno a la relación entre finanzas y teoría del capital. En este ya quinto paper discutimos menos el problema de ciclos económicos y nos enfocamos más en teoría del capital, incluyendo el problema de «reswitching.» El paper es un review de los temas que hemos tratado con algunos nuevos comentarios.

Abstract

All human action takes place in time, and with an awareness of time. We make choices in the present with a view to the future. Choices imply valuation, and the relative value to us of the things we choose depend crucially on the their connection to time. We discount the value of things depending on how long we have to wait for them. This well-known phenomenon is called the time-value of money.

When contemplating multiple receipts or payments distributed over time, if we need to judge the effect of the influence of time on the each of the values received or paid, we need some way to value the time periods involved. We may call this the money-value of time. A particular approach to capturing this idea has been developed in the finance literature, known as ‘duration’. Similar considerations can be found in the economics literature in the area of capital-theory.

In this paper we explore the interaction between these two phenomena.

Bajar el paper de SSRN.

Para Alberdi las libertades políticas tienen claros contenidos económicos. ¿Tan claros que no los ven?

Con los alumnos de la Facultad de Derecho leemos los Caps 1 y 2 del libro “Sistema Económico y Rentístico de la Confederación Argentina. Para Alberdi las libertades políticas tienen claros contenidos económicos.

Alberdi 3

Por ejemplo:

La libertad o derecho de petición, es una salvaguardia de la producción económica, pues ella ofrece el camino de obtener la ejecución de la ley, que protege el capital, la tierra y el trabajo, sin cuya seguridad la riqueza carece de estímulo y la producción de objeto.

La libertad o derecho de locomoción es un auxilio de tal modo indispensable al ejercicio de toda industria y a la producción de toda riqueza, que sin ella o con las trabas puestas a su ejercicio, es imposible concebir la práctica del comercio, v. g., que es la producción o aumento del valor de las cosas por su traslación del punto de su producción al de su consumo; y no es menos difícil concebir producción agrícola o fabril, donde falta el derecho de darle la circulación, que le sirve de pábulo y de estímulo.

La libertad de publicar por la prensa importa esencialmente a la producción económica, ya se considere como medio de ejercer la industria literaria o intelectual, o bien como garantía tutelar de todas las garantías y libertades tanto económicas como políticas. La experiencia acredita que nunca es abundante la producción de la riqueza, en donde no hay libertad de delatar y de combatir por la prensa los errores y abusos que embarazan la industria; y, sobre todo, de dar a luz todas las verdades con que las ciencias físicas y exactas contribuyen a extender y perfeccionar los medios de producción.

La libertad de usar y disponer de su propiedad es un complemento de la libertad del trabajo y del derecho de propiedad; garantía adicional de grande utilidad contra la tendencia de la economía socialista de esta época, que, con pretexto de organizar esos derechos, pretende restringir el uso y disponibilidad de la propiedad (cuando no niega el derecho que ésta tiene de existir), y nivelar el trabajo del imbécil con el trabajo del genio.

La libertad de asociación aplicada a la industria, es uno de los resortes más poderosos que reconozca la producción económica moderna; y en la República Argentina es garantía del único medio de satisfacer la necesidad que ese país tiene de emprender la construcción de ferrocarriles, de promover la inmigración europea, de poner establecimientos de crédito privado, mediante la acción de capitales asociados o unidos, para obrar en el interés de esos fines y objetos.

La libertad de asociación supone el ejercicio de las otras libertades económicas; pues si el crédito, si el trabajo, si el uso de la propiedad, si la locomoción no son del todo libres, ¿para qué ha de servir la libertad de asociación en materia industrial?

El derecho de profesar libremente su culto, es una garantía que importa a la producción de la riqueza argentina, tanto como a su progreso moral y religioso. La República Argentina no tendrá inmigración, población ni brazos, siempre que exija de los inmigrantes disidentes, que son los más aptos para la industria, el sacrificio inmoral del altar en que han sido educados, como si la religión aprendida en la edad madura tuviese poder alguno y fuese capaz de reemplazar la que se ha mamado con la leche.

La libertad de enseñar y aprender se relaciona fuertemente con la producción de la riqueza, ya se considere la primera como industria productiva, ya se miren ambas como medio de perfeccionar y de extender la educación industrial, o como derogación de las rancias leyes sobre maestrías y contratos de aprendizaje. En este sentido las leyes restrictivas de la libertad de enseñar y aprender, a la par que ofensivas a la Constitución que las consagra, serían opuestas al interés de la riqueza argentina.

Vemos, por todo lo que antecede, que la libertad, considerada por la Constitución en sus efectos y relaciones con la producción económica, es principio y manantial de riqueza pública y privada, tanto como condición de bienestar moral. Toda ley, según esto, todo decreto, todo acto, que de algún modo restringe o compromete el principio de libertad es un ataque más o menos serio a la riqueza del ciudadano al Tesoro del Estado y al progreso material del país. – El despotismo y la tiranía, sean del poder, de las leyes o de los reglamentos, aniquilan en su origen el manantial de la riqueza -que es el trabajo libre-, son causas de miseria y de escasez para el país, y origen de todas las degradaciones que trae consigo la pobreza.

The Journal of Private Enterprise, Vol. 30, No. 1, Spring 2015

APEE ha publicado un nuevo número de su revista científica donde aparece una contribución de Martín Krause, además de los aportes de nuestros colegas Alexander Salter y Will Luther. El artículo de Martín Krause es aquel presentado en el último Congreso Internacional «La Escuela Austriaca en el Siglo XXI», organizado por la Fundación Bases en Rosario, Argentina.

Abajo el detalle de artículos publicados y el acceso a todos ellos.

Magness, Phillip W.; Robert P. Murphy. 2015. «Challenging the Empirical Contribution of Thomas Piketty’s Capital in the Twenty-First Century.»

Ammous, Saifedean; Edmund Phelps. 2015. «Climate Change, the Knowledge Problem, and the Good Life.»

Krause, Martín. 2015. «Buoys and Beacons in Economics.»

Benson, Bruce L.. 2015. «Regulation As a Barrier to Market Provision and to Innovation: The Case of Toll Roads and Steam Carriages in England.»

Mata, Maria Eugénia; J. R. Costa; David Justino. 2015. «Darwinian Natural Selection or Political Interference? A Political Economic History of the Lisbon Stock Exchange.»

Skwire, Sarah; Steve Horwitz. 2015. «Lady Pecunia at the Punching Office: Two Poems on Early Modern Monetary Reform.»

Salter, Alexander William. 2015. «A Monarchical Perspective on Constitucional Governance: H.S.H. Price Hans-Adam II of Liechtenstein and The State in the Third Millennium.»

Zywicki, Todd. 2015. «Bruno Leoni’s Legacy and Continued Relevance.»

Luther, William J.. 2015. «Using NPR’s Planet Money Podcast in Principles of Macroeconomics.»

Acceda aquí a todos los artículos.

History of Political Economy, Volume 47, Number 2

HOPEDuke University Press acaba de publicar un nuevo ejemplar de la revista History of Political Economy, en la que se destacan contribuciones de James Forder, Filippo Cesarano, Hansjörg Klausinger, Vincent Barnett y Casto Martín Montero Kuscevic y Marco Antonio del Río Rivera, además de los book reviews.

Articles

James Forder, Textbooks on the Phillips Curve

Filippo Cesarano, Indian Currency and Finance: John Maynard Keynes’s Prismatic View of the International Monetary System

Hansjörg Klausinger, Hans Mayer, Last Knight of the Austrian School, Vienna Branch

Vincent Barnett, Keynes and the Psychology of Economic Behavior: From Stout and Sully to The General Theory

Casto Martín Montero Kuscevic and Marco Antonio del Río Rivera, Mises and Montaigne: A Note

Book Reviews

Bradley W. Bateman, Reinterpreting the Keynesian Revolution, By Robert Cord

Jon Cohen, Maurice Dobb: Political Economist, By Timothy Shenk

David Collard, Keynes and His Contemporaries: Tradition and Enterprise in the Cambridge School of Economics, By Atsushi Komine

Donald E. Frey, The Oxford Handbook of Christianity and Economics, Edited by Paul Oslington.

Gerard M. Koot, Torkel Aschehoug and Norwegian Historical Economic Thought: Reconsidering a Forgotten Norwegian Pioneer Economist, By Mathilde C. Fasting

Tiziano Raffaelli, A History of Italian Economic Thought, By Riccardo Faucci

Acceda aquí al ejemplar completo.

El debate Hayek-Keynes: ¿fracasan los mercados en generar el conocimiento necesario?

Con los alumnos de Historia del Pensamiento Económico I vemos el “debate Hayek-Keynes”, y aquí un artículo del profesor de Trinity College (CT) William Butos vinculando esa famosa discusión con el tema del conocimiento: http://www.eseade.edu.ar/files/Libertas/3_7_Butos.pdf

Hayek Keynes

“Existen potencialmente varias formas para enfrentar el desafío que Keynes presenta hacia la eficacia de los procesos de mercado y, en verdad, hay una gran e importante literatura que hace exactamente eso. Pero mi énfasis aquí es que en el sistema de Keynes las tendencias coordinadoras no funcionan debido a que el sistema y sus participantes no poseen la capacidad para generar el conocimiento necesario para un buen funcionamiento de la economía. Quiero sugerir que el problema que Keynes presenta no es que el conocimiento descentralizado no es transmitido y utilizado, sino, en el fondo, el fracaso del sistema para producir dicho conocimiento en primer lugar. Los mercados financieros modernos, en síntesis, sufren un fracaso inherente e incorregible debido a que no pueden generar los precios correctos. Esto es a lo que me refiero en relación al “desafío de Keynes”.

¿Hay formas satisfactorias para penetrar las teorías basadas en la incertidumbre de Keynes? Un enfoque posible es enfatizar que, si bien las expectativas surgen en un contexto de incertidumbre, los precios realmente transmiten información relevante acerca de las realidades subyacentes y promueven la coordinación de las decisiones económicas (Garrison 2001: 26). Podríamos llamar a éstas “expectativas razonables”, porque al endogeneizar las expectativas este enfoque provee un ámbito para su revisión mientras que evita la manía racionalista de las expectativas racionales. Sin embargo, si bien este enfoque es muy atractivo, no atiende directamente la afirmación de Keynes de que la conducta de los agentes, sus expectativas, y los precios que generan sus interacciones, no solamente son necesariamente incompatibles con sus planes y resultados de mercados preferidos tales como el pleno empleo sino que es así inevitablemente. Para Keynes, la coordinación de mercado funciona, pero los resultados que produce están basados en los precios errados. El mercado, en síntesis, expresa el tipo equivocado de conocimiento y el conjunto equivocado de precios.9

¿Si las “expectativas razonables” (como son descriptas anteriormente) no son aplicables aquí, es posible reubicar y reconsiderar el problema del conocimiento, incluyendo la cuestión particular del “desafío de Keynes”, que evita el usualmente inútil ejercicio de enfrentar postulados rivales entre sí? Dada la centralidad de la incertidumbre en el mundo real en que vivimos, el empirismo casual no provee suficiente guía para considerar la cuestión ante nosotros. Así, aun si reconocemos que “París está siendo alimentada”, también observamos inestabilidades de mercado continuas, especialmente en los mercados financieros, que dan credibilidad a la posibilidad de que el conocimiento y los precios no son eficazmente comunicados o generados o ambos.

Mi consideración de Keynes ha estado restringida a cuestiones acerca del conocimiento y las expectativas; no ha sido mi propósito considerar en ningún detalle diversas cuestiones éticas en macroeconomía monetaria presentadas en la Teoría General. Para evitar un malentendido, no estoy sugiriendo que la economía de Keynes como tal sea totalmente coherente o correcta. Más bien, estoy sosteniendo que las afirmaciones de Keynes en relación a la incertidumbre y sus efectos presentan un serio desafío para la teoría del proceso de mercado. Planteando la cuestión en términos de la generación de conocimiento, creo que puede generarse cierta luz sobre la falta de respuesta de Hayek a la Teoría General. Al mismo tiempo, y de mucho mayor interés, considerando el trabajo de Keynes y las contribuciones de Hayek en esta perspectiva surgen nuevas preguntas que nos obligan a ir mucho más allá de la vieja controversia Hayek-Keynes.”

El debate Hayek-Keynes sobre los ciclos económicos y las crisis. ¿Bajar la tasa de interés en el auge?

Con los alumnos de Historia del Pensamiento Económico en Económicas de la UBA vemos el debate “Hayek-Keynes” sobre las crisis y el ciclo económico. Comenzamos con el capítulo 22 de la Teoría General de Keynes, titulado “Notas sobre el ciclo económico”. Aquí van algunos párrafos que explican la visión de Keynes y otros donde hace referencia a la discusión, aunque en ningún momento menciona con quién está discutiendo, pero se puede inferir con quién.

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“…encontraremos que las fluctuaciones en la propensión a consumir, en la curva de preferencia por la liquidez y en la eficacia marginal del capital han desempeñado su parte (en los ciclos). Pero sugiero que el carácter esencial del ciclo económico y, especialmente, la regularidad de la secuencia de tiempo y de la duración que justifica el que lo llamemos ciclo, se debe sobre todo a cómo fluctúa la eficacia marginal del capital.”

“Las últimas etapas del auge se caracterizan por las esperanzas optimistas respecto al rendimiento futuro de los bienes de capital, lo bastante fuertes para equilibrar su abundancia creciente y sus costos ascendentes de producción y, probablemente también, un alta en la tasa de interés. Es propio de los mercados de inversión organizaros que, cuando el desencanto se cierne sobre uno demasiado optimista y con demanda sobrecargada, se derrumben con fuerza violenta, y aún catastrófica bajo la influencia de compradores altamente ignorantes de lo que compran y de los especuladores, que están más interesados en las previsiones acerca del próximo desplazamiento de la opinión del mercado, que en una estimación razonable del futuro rendimiento de los bienes de capital.”….

“De este modo, con mercados organizados y sujetos a las influencias actuales, la estimación que hace el mercado de la eficacia marginal del capital puede sufrir fluctuaciones tan enormemente amplias que no quepa neutralizarlas lo bastante por fluctuaciones correspondientes en la tasa de interés. Además, como hemos visto antes, los movimientos consiguientes en el mercado de valores pueden deprimir la propensión a consumir precisamente cuando es más necesaria. Por tanto, en condiciones de laissez-faire, quizá sea improbable evitar las fluctuaciones amplias en la ocupación sin un cambio trascendental en la psicología de la inversión, cambio que no hay razón para esperar que ocurra. En conclusión, afirmo que el deber de ordenar el volumen actual de inversión no puede dejarse con garantías de seguridad en manos de los particulares.”

Hasta allí, una muy breve exposición de su análisis y propuesta de solución. Ahora breves párrafos sobre el debate. Así comienza la sección inmediata al párrafo anterior:

“Puede parecer que el análisis precedente está de acuerdo con el punto de vista de quienes sostienen que la sobreinversión es la característica del auge, que el único remedio posible para la siguiente depresión es el evadirla, y que, si bien, por las razones dadas antes, ésta no puede impedirse por medio de una baja tasa de interés, el auge puede evitarse por otra alta. Ciertamente tiene fuerza el argumento de que una alta tasa de interés es mucho más efectiva contra un auge que otra baja contra una depresión.

Pero inferir estas conclusiones de lo anterior llevaría a una mala interpretación de mi análisis; y a mi modo de ver, supondría un error. Porque el término sobreinversión es ambiguo. Se puede referir a las inversiones que se destinan a desanimar las previsiones que las incitaron o para las cuales no hay lugar en circunstancias de intensa desocupación; o puede indicar un estado de cosas en el que cada clase de bienes de capital sea tan abundante que no haya inversión nueva que prometa aun en condiciones de ocupación plena, ganar en el curso de su duración más que su costo de reposición. Es solamente en el último estado de cosas donde hay sobreinversión, estrictamente hablando, en el sentido de que cualquier inversión posterior será sólo un puro desperdicio de recursos:….

…’El remedio del auge no es una tasa más alta de interés, sino una más baja!, porque ésta puede hacer que perdure el llamado auge. El remedio correcto para el ciclo económico no puede encontrarse en evitar los auges y conservarlos así en semi-depresiones permanentes sino en evitar las depresiones y conservarnos de este modo en un cuasi-auge continuo.”

“El auge que está destinado a terminar en depresión se produce, en consecuencia, por la combinación de dos cosas: una tasa de interés que, con previsiones correctas, sería demasiado alta para la ocupación plena, y una situación desacertada de previsiones que, mientras dura, impide que esta tasa sea un obstáculo real. El auge es una situación tal que el exceso de optimismo triunfa sobre una tasa de interés cuya altura excesiva se comprendería si se juzga con serenidad.”

“El auge que está destinado a terminar en depresión se produce, en consecuencia, por la combinación de dos cosas: una tasa de interés que, con previsiones correctas, sería demasiado alta para la ocupación plena, y una situación desacertada de previsiones que, mientras dura, impide que esta tasa sea un obstáculo real. El auge es una situación tal que el exceso de optimismo triunfa sobre una tasa de interés cuya altura excesiva se comprendería si se juzga con serenidad.”

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Alternatives to Central Banking: Toward Free-market Money

cj-v35n2-coverSe ha publicado un nuevo número del Cato Journal destinado específicamente a analizar alternativas a la Banca Central.

Se incluyen artículos de Axel Leijonhufvud, Walker Todd, Edwin Vieira Jr, Jerry Jordan, George Selgin, Judy Shelton, Nathan Lewis, James Grant, Norbert Michel, Gerald O´Driscoll Jr, Bennett McCallum, Kevin Dowd and Martin Hutchinson, Larry White, Peter Bernholz y Tyler Watts and Luckas Snyder, además de los books review.

Acceda aquí al Cato Journal volumen 35, Número 2.

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