Nueva Edicion: The Economics of Time and Ignorance

The Economics of Time and Ignorance de Gerald P. O’Driscoll y Mario Rizzo, un clásico de la literatura Austriaca contemporánea tiene una nueva edición en Routledge. El libro, originalmente publicado en 1985, se enfoca en dos aspectos característicos de la teoría Austriaca: el rol del tiempo y de la ignoracia (radical).

La nueva edición es una buena oportunidad para adquirir y leer el libro para quienes aún no han tenido oportunidad de hacerlo.

 Acceda aquí al sitio web del libro.

«Vivir y dejar vivir» – Nuevo Libro de Alberto Benegas Lynch (h)

VivirABLEsta nueva obra de Alberto Benegas Lynch (h) es una colección de columnas publicadas semanalmente en Diario de América desde mediados de septiembre de 2011 hasta diciembre de 2012 y artículos aparecidos en La Nación (Argentina), trabajos que refieren a los excesos del poder y la manera en que debieran mitigarse (el Leviatán como teatro, la arremetida contra la libertad de expresión, la estrategia gramsciana y la situación argentina). En un post-scriptum se agrega un ensayo sobre el chispazo liberal ocurrido en España.

Aquí puede ver el índice, los primeros artículos y comprar el libro.

Nuevo libro sobre liberalismo y religión

El Centro Diego Covarrubias y Editorial Episteme presentan una nueva publicación Liberalismo, pensamiento cristiano y bien común: Selección de textos de la 1ª edición del premio de ensayo «Diego de Covarrubias».

Esta edición presenta cinco reconocidos ensayos y reflexiones de los siguientes autores:

  • Francisco J. Contreras
  • Juan Ramon Rallo
  • Angel Fernandez
  • Pedro Gutierrez Recacha
  • Mario Silar
  • Juan Velaverde Fuertes
  • Vocente Boceta

Nuevo libro de José Antonio de Aguirre

140526 Portada Lecciones Breves.pmdLECCIONES BREVES DE UNA CRISIS ECONÓMICA, 2007-2014 es el título del nuevo libro de José Antonio de Aguirre, uno de los mejores economistas de España en este momento.

 

El más destacado de los economistas keynesianos españoles dejó escrito: «Si las ideas de Keynes alimentaron alguna vez la ilusión de que habíamos encontrado el camino para lograr una regulación cada vez más precisa y certera de las economías, hemos vivido el fin de aquella ilusión» (Luis Ángel Rojo, 1984: p. 390). En estas lecciones breves, su autor explica que esto se debe al abandono por parte de los economistas de las ideas monetarias de Adam Smith y Carl Menger, que ejercieron escasa influencia, incluso entre los pertenecientes a la Escuela Austriaca de Economía que el último de ellos fundó.

El restablecimiento de ellas exigiría la reforma del actual statu quo bancario. No es estrictamente un problema de regulaciones administrativas, como se piensa a menudo, y obliga a llevar a cabo una reflexión intelectual que los economistas más jóvenes deberán abordar sin falta en los próximos años.

Acceda aquí al índice del libro.

Acceda aquí a su capítulo 1.

El nuevo libro de José Antonio de Aguirre puede obtenerlo en Unión Editorial.

Sobre el poder (¿se está debilitando?) y la autoridad, y por qué la gente lo obedece

La Nación publica un artículo de Héctor D’Amico que es un diálogo con el analista político venezolano Moisés Naím, con el título: “El malestar que sacude al poder”.

Que el poder esté molesto no sería necesariamente una mala noticia. Es más, según el análisis de Naím los libertarios deberíamos estar celebrando, ya que plantea que el poder está teniendo crecientes problemas en ser obedecido.

En el reportaje que mantuvo días atrás con LA NACION, Naím precisó la magnitud y complejidad del escenario. Estamos, advierte, ante un fenómeno global, relativamente nuevo, que no respeta fronteras, culturas, religiones, políticas, ni la soberanía de los Estados. Los síntomas son visibles de Moscú a San Pablo, de El Cairo a Singapur, pero el diagnóstico no es otro que la degradación del poder tal como lo conocemos. Es la pérdida de la capacidad para lograr que otros hagan o dejen de hacer algo, de impulsar o impedir las acciones actuales o futuras de otros grupos o individuos.

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An Open Mind, Essays on Liberalism [Nuevo libro de Alberto Benegas Lynch (h)]

ABLTengo la satisfacción de comentar a nuestros lectores que finalmente pude completar una tarea que deseaba hace tiempo. Se trata de la compilación de varios ensayos en inglés del Dr. Alberto Benegas Lynch (h).

La mayoría de estos artículos han sido presentaciones que el profesor Benegas Lynch (h) ofreciera en las reuniones anuales de la Mont Pelerin Society, más precisamente en Guatemala (1990), Cannes (1994), Viena (1996), Suiza (1997), Santiago de Chile (2000) y Buenos Aires (2011).

El libro puede adquirirlo aquí en ISA Books, equipo de trabajo al que le estoy muy agradecido por el trabajo de edición que realizaron.

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Nuevo libro: Contribución del sistema privado de pensiones al desarrollo económico de Latinoamérica

PensionesEsta publicación es un aporte de SURA Asset Management al análisis y conocimiento de los sistemas de administración de pensiones en Latinoamérica.
Connotados economistas de Colombia, México, Chile y Perú realizaron con este objetivo, durante más de seis meses, una evaluación cuantitativa de los efectos macroeconómicos de la reforma de pensiones en cada país, estimando el impacto de la creación de los sistemas de capitalización individual sobre la tasa de crecimiento y el nivel del PIB, a través de cuatro vías centrales: ahorro e inversión; estructura del empleo y productividad del trabajo; desarrollo y eficiencia del mercado de capitales; y evolución de la productividad total de factores.
Coordinado por Rodrigo Acuña (Chile), participaron en la investigación Leonardo Villar (Colombia), Alejandro Villagómez (México), Rodrigo Fuentes (Chile) y Pablo Secada (Perú).
Acceda aquí al libro completo.

En defensa del capitalismo global

CapitalismoGlobalCompartimos una reseña del libro de Johan Norberg, «En defensa del capitalismo global».

«Cuando hablo de defensa del capitalismo, entiendo por éste la libertad capitalista de actuar y de experimentar distintas soluciones sin necesidad de encomendarse a mandatarios ni controladores fronterizos. Se trata básicamente del mismo tipo de libertad que en el pasado pensé que podría proporcionar el anarquismo, pero bajo el arbitrio de leyes que aseguren que la libertad de un individuo no atente contra la de los demás. Yo quiero este tipo de libertad en abundancia… y para todo el mundo. Si los detractores del capitalismo argumentan que ya, hoy en día, tenemos muchísima, yo quiero aún más, hipermuchísima, si es posible. En especial para los más desfavorecidos del planeta, cuya capacidad de decisión sobre su trabajo y nivel de consumo en la actualidad es bastante reducida. Por todo ello no dudo en tildar este libro de “defensa del capitalismo global”, aunque dicho capitalismo global sea más una posibilidad futura que un sistema real ya existente.»

El actual debate sobre la globalización presupone que el mundo se está deteriorando rápidamente. Se afirma, en especial, que el mundo se ha vuelto crecientemente injusto. El coro repite insistentemente lo siguiente sobre la economía de mercado: “los ricos se vuelven más ricos y los pobres más pobres”.

Tal afirmación es vista como una ley natural no sujeta a discusión. En realidad, la primera parte es verdad; no todos ni en todas partes, pero los ricos en general se han enriquecido más. Pero la segunda parte es incierta. Los pobres, lejos de empobrecerse más, en las últimas décadas han mejorado. La pobreza extrema ha disminuido y donde era cuantitativamente peor, en Asia, varios cientos de millones de personas han comenzado a alcanzar una existencia segura y hasta un modesto grado de prosperidad.

Entre 1965 y 1998 casi se dobló el ingreso promedio mundial per cápita, de 2.497 dólares a 4.839 dólares al año. Para la quinta parte de la población más pobre del mundo el aumento ha sido mayor, al aumentar su promedio de ingresos de 561 dólares a 1.137 dólares. Según el Banco Mundial, en China ha ocurrido “la más grande y rápida reducción de la pobreza en la historia”.

En los años 90, cuando el autor sueco Lasse Berg y el productor de cine Stig Karlson regresaron a los países asiáticos que habían visitado 30 años antes, no podían creer lo equivocados que habían estado al considerar que la revolución socialista era la única manera de salir de la miseria que habían visto en su viaje anterior. En la India y China, más y más gente estaba saliendo por esfuerzo propio de la pobreza, dejando atrás el hambre y la insalubridad.

El mayor cambio ha ocurrido en la manera de pensar y de soñar de la gente. La televisión y los periódicos aportan ideas e impresiones del otro lado del mundo, ampliando la noción de la gente sobre lo que es posible. Este desarrollo no ha ocurrido a través de una revolución socialista sino, por el contrario, del movimiento durante las últimas décadas hacia una mayor libertad individual. El intercambio internacional y la libertad de elegir han crecido paralelamente; las inversiones y la ayuda al desarrollo han transmitido ideas y recursos, derivándose beneficios de los conocimientos, la riqueza y las invenciones de otros países.

La importación de medicinas y novedosos sistemas de sanidad han mejorado las condiciones de vida. La tecnología moderna y novedosos métodos de producción han mejorado la alimentación. Los individuos tienen más libertad en escoger su ocupación y en vender lo que producen. La discriminación es menor que antes, ya que al capitalismo global no le interesa si el productor es hombre o mujer. La discriminación resulta costosa al rechazar los productos y el trabajo de ciertas personas. Y las estadísticas comprueban que todo esto ha mejorado la prosperidad y reducido la pobreza. Pero lo más importante de todo es la libertad misma, la independencia y la dignidad que la autonomía confiere a gente que ha vivido oprimida.

Lasse Berg llega a la siguiente conclusión: “no es solamente en China que se está derrumbando el muro. Algo similar está sucediendo por todo el mundo. La gente está descubriendo su derecho a la individualidad. Esto no estaba claro antes. Y tal descubrimiento engendra no sólo el deseo de ser libre, sino también el deseo por tener cosas buenas en la vida, por lograr la prosperidad”.

Esa mentalidad inspira optimismo. No hemos logrado todo lo que queremos; la coerción y la pobreza todavía opacan grandes territorios del mundo. Confrontaremos retrocesos. Pero gente que ahora sabe que vivir en un estado de ignorancia y de opresión no es una necesidad natural, ya no lo aceptarán como un hecho. Exigirán libertad y democracia. El objetivo de nuestros sistemas tanto político como económico debe ser darles esa libertad.

Referencia: Norberg, Johan. En defensa del capitalismo global, Unión Editorial, Madrid, 2013. ISBN: 978-84-7209-511-3

Fuente: Fundación Progreso y Libertad.

Reseña: La ética de la redistribución, de Bertrand de Jouvenel

JouvenelCompartimos a continuación una reseña de Jorge Martínez acerca del libro de Bertrand de Jouvenel «La ética de la redistribución», publicada en el sitio web de la Fundación Progreso y Libertad, de Chile, en septiembre de 2013. 

A mediados del siglo XX ya se tenía certeza de la superioridad del capitalismo y la libertad por sobre el socialismo, pero, de los aspectos filosóficos, era el ético el flanco más débil de aquél y el objeto de la crítica más acerba de parte de los socialistas de todos los partidos, como diría Hayek en su “Camino de Servidumbre”. El lucro, la primacía de lo individual, el hecho de que en una economía de mercado es el dinero la medida y llave hacia los bienes y la satisfacción material, siempre ha sido difícil de asimilar por las masas ignorantes del funcionamiento de una sociedad capitalista. Entonces, era la brutalidad del régimen totalitario soviético lo que mantenía a la opinión pública reticente ante su implacable avance luego de la Segunda Guerra Mundial; en contraste, sus fundamentos morales aparentaban ser altruistas y solidarios, lo que atraía a los más ingenuos, especialmente, en los países subdesarrollados que menos habían conocido las ventajas de una economía libre. Se pensaba que, en el fondo, el socialismo era más humano y moral, sólo que aún no había tenido tiempo de demostrar sus bondades.

Este es el contexto en que Bertrand De Jouvenel, filósofo y economista francés, escribió las dos conferencias dictadas en 1951 en el Colegio Corpus Christy de Cambridge, y que forman del librito que reseñamos. En él aborda, con singular claridad, dos cuestiones fundamentales: el ideal socialista y el gasto fiscal.

El afán de redistribuir, según el autor, no es una noción que provenga del socialismo, al menos no en su concepción moderna. Históricamente, lo primero que se puso como objeto de redistribución fueron las tierras, lo que se conoce como agrarismo, y en esto se tuvo buen cuidado de no incluir las herramientas que hacen producir la tierra e igualarían los ingresos (que éste no era el fin de redistribuir la tierra) sino repartir entre los hombres los bienes que Dios proveía, pero no lo que los hombres producían.

Diferente del igualitarismo agrario, que buscaba justa distribución, es el socialismo. Para nuestro autor, el sentimiento esencial que origina al socialismo no es la indignación moral por la injusta distribución de la tierra o el ingreso, sino la intención de implantar un nuevo orden de “amor fraternal” entre los hombres: “más bien, es una rebelión emocional contra los antagonismos dentro de la sociedad, contra la fealdad del comportamiento de los hombres unos con otros”, desde ya podemos ver como De Jouvenel en su diagnóstico del socialismo coincide con el que unos años antes dio Ludwig von Mises, en su obra “Liberalismo”, el austríaco sobre el particular decía lo siguiente: “[la resistencia al liberalismo no proviene de la razón] sino de una actitud psicológica que tiene aspectos patológicos: de un resentimiento y de un complejo que podemos llamar ‘complejo de Fourier’, del nombre del célebre socialista francés”; entonces, de lo que se trata no es de reducir los contactos entre los hombres y de renunciar a la división del trabajo, y así acabar con la fealdad del mundo, tampoco de dejar su parcela individual a cada cual para que en ella haga lo que estime conveniente, al estilo del agrarismo. El socialismo tiene su propia propuesta que es a la vez su contradicción vital.

El socialismo propone un nuevo espíritu de aceptación gozosa de la interdependencia que existe entre los hombres, que la división del trabajo y los intercambios entre los hombres no estén ya orientados por el propio interés, en otras palabras, que llamados por el progreso económico los hombres se sirvan mutuamente entre sí, pero, con un “espíritu nuevo”, no como el “viejo” hombre que a regañadientes medía su servicio contra su compensación, sino como el “nuevo” hombre que halla su felicidad en el bienestar de sus hermanos.

Identificado el fin sentimental del socialismo es necesario conocer cuáles son sus medios. Respecto de esto, el socialismo ha identificado a la propiedad privada como la fuente de los antagonismos que repulsa en la vida social, ya sea entre los que son propietarios y los que no, como entre los mismos propietarios. El bálsamo de Fierabrás socialista es, por tanto, eliminar la propiedad privada y así exterminar las contradicciones y jerarquías que tensan las relaciones entre los individuos. Hecho esto, será innecesaria toda coacción porque los hombres serán hermanos unos con otros, toda policía o uso de la fuerza institucional ya no será necesaria, y la siguiente promesa del evangelio socialista, consecuentemente, es la disolución del Estado por resultar innecesaria su existencia.

Pero, esa sociedad fraterna a la que aspira el socialismo ya existe y funciona desde hace siglos, es una comunidad monástica. Aunque sus fundamentos son muy otros de los acariciados por el ideal socialista. Los monjes se han unido no por interés propio sino por amor al “Padre”, y su relación altruista respecto de los bienes materiales se debe a que a no los valoran, los desprecian: “Sus deseos no se dirigen a objetos materiales escasos, lo que los haría competitivos, sino que se dirigen a Dios, que es infinito”.

A fin de cuentas, el socialismo pretende fundar una sociedad monástica pero sin la fe que es su causa. Se inserta en el mundo con total apego a lo material y al progreso que la humanidad ha conocido con el capitalismo. No acepta la visión de que el consumo es algo trivial sino que lo venera y anhela, siempre que se dé con las características del “nuevo” hombre. Sin embargo, si para la sociedad está bien que aumente la riqueza y los bienes disponibles, por qué razón tal cosa es repudiada cuando se predica del individuo. Por qué si se desea el triunfo del hombre sobre la naturaleza y disfrutar del botín que ello provea, se rechaza la actitud necesaria para alcanzar ese objetivo. No será acaso que muchos de los rasgos de la sociedad que el socialismo rechaza, provengan justamente del propósito que él también anhela.

Las dos conclusiones finales que podemos obtener de De Jouvenel: que todo el tinglado redistributivo tiene una letal consecuencia para la libertad de quienes no forman parte del aparato estatal, esto es, traslada el poder desde los ciudadanos hacia los gobiernos que terminan decidiendo en nombre de ellos cómo gastar sus ingresos; y su fundamento moral no es un genuino altruismo o preocupación por el bienestar ajeno, sino la envidia por los bienes que no se puede disponer.

El Amanecer, una novela de Ricardo M. Rojas

PORT. EL AMANECER 31-10-13_PORT. EL AMANECER 31-10-13Hace algunos años tuve la oportunidad de entrevistar al autor de El Amanecer, y al consultar por ella, recibí una respuesta que la define:

Es una versión argentina de ‘La Rebelión de Atlas’, adaptada a los problemas básicos por los que pasó el país en la década en la cual trabajé en ese libro, y sobre todo, incluyendo algunos problemas que se vinculan con el derecho y la política.[1]

Me parece apropiado entonces iniciar esta introducción con un breve comentario acerca de esta “novela madre”, escrita por la filósofa y escritora Ayn Rand, en 1957.[2]

“La Rebelión de Atlas” cuenta con unas 645.000 palabras y alrededor de 1300 páginas, pero a pesar de su extensión, ha impactado a millones de lectores de distintos países y generaciones, aspecto que seguramente continuará en el tiempo, si uno considera las recientes traducciones a nuevos idiomas, o bien, la adaptación que se hizo de la novela a una película de Hollywood.[3]

El propio Ricardo M. Rojas resumía el contenido de esta novela en la misma entrevista:

La Rebelión de Atlas tiene importantes enseñanzas económicas: muestra cómo el proceso de producción de riqueza tiene una única fuente: la mente humana aplicada a una tarea productiva. Que cuando los productores dejan de producir el mundo se paraliza, que la productividad y la generación de riqueza encierran en sí mismas un alto valor moral, y que en las sociedades libres, precisamente la moneda representa ese valor.

Por eso es que se ha dicho que este libro plantea qué ocurre cuando las personas realizan la única huelga que jamás se ha hecho explícita en el mundo: la huelga de cerebros. Qué pasa cuando los productivos se niegan a continuar produciendo. Y las derivaciones para el estudio de la economía que surgen de esta idea son impresionantes. [4]

Desde hace décadas, las dictaduras y democracias ilimitadas se sucedieron en la Argentina -y también en otros países de América Latina- cercenando total o parcialmente la libertad individual, la propiedad privada y la economía de mercado, y dejando al país en una ruina constante.[5] Ricardo M. Rojas recibió muy temprano el impacto y la influencia de aquella novela y pensó en lo importante que sería adaptar la fuerza de esas ideas a las circunstancias de la región.

Esta novela hace precisamente esto, iniciando con la elección democrática de un nuevo Presidente, Antín, que se acomoda como “político perfecto”, de buenas intenciones, “capaz de hablar a los socialistas sobre las ventajas de su plan de bienestar social, a los demócratas sobre las bondades del gobierno de la mayoría, y sobre deberes morales a los conservadores”, pero especialmente liberando al pueblo “de la pesada carga de tomar decisiones”.

Entre sus personajes aparece también Simón Varela, “el anciano Vicepresidente […] quien sabía que no tendría participación alguna en las decisiones, pero quería contemplar los acontecimientos de cerca y figurar en los libros de historia.”

Leonardo Lagos, Presidente del Partido Capitalista, viene a ser un enemigo acérrimo del gobierno electo. Excesivamente frío, exigirá explicaciones racionales a sus adversarios políticos y periodistas, mientras insiste una y otra vez que “la única función del gobierno es proteger los derechos”.[6]

Joaquín Irusta refleja al empresario creativo, innovador, generador de riqueza que en definitiva mantiene la estructura social de aquella mítica Argentina. Por supuesto no es el único, pero en la novela es quien debe enfrentar a los sindicatos y ceder espacios de decisión que poco a poco lo van conduciendo a la ruina, mientras enfatiza que la riqueza no es un stock que hay que repartir, sino un flujo que hay que crear.

José Montiel tuvo un paso muy breve por la justicia penal, cuando advirtió que la Ley no podía ser cuestionada, sino sólo obedecida,  y cuando observó que el Derecho y la Legislación no siempre van por el mismo camino. Para no cometer injusticias, entendió rápidamente que debía dar un paso al costado. En su lugar, ocupó una banca en la Cámara de Diputados, como representante del Partido Capitalista, incomodando “a quienes se suponían sus pares, pues violaba el código secreto de aceptaciones y silencios que gobernaba al Congreso”. Sus preguntas eran siempre incómodas: “¿Qué es? ¿Cómo puedo saberlo? ¿Qué debería hacer en consecuencia?, y en relación con los demás: ¿Ha sido un trato voluntario? ¿Quién paga por ello?”

Diana Morris ataca al gobierno desde los medios con mucha impiedad. Entendía con claridad que los medios eran un campo de batalla para las ideas y los principios. Había tenido que dejar el país cuando una bomba destrozó su departamento, aunque decidió regresar apenas hubo cambio de gobierno. Enemiga del oficialismo, fue perseguida e investigada, pero fue protegida al comienzo por cierta Libertad de Expresión, en la que el nuevo Presidente Antín decía creer.

Podrá pensar el lector que la novela trata de un grupo de valientes representando a una minoría cuyos derechos son avasallados. Pero no. Es mucho más que eso.

Mario Vargas Llosa reflexiona acerca de la literatura, y afirma que ésta “no documenta la realidad, la transforma y adultera para completarla, añadiéndole aquello que, en la vida vivida, sólo se experimenta gracias al sueño, los deseos y a la fantasía”.[7]

La historia sufre entonces un quiebre, entre la realidad y la fantasía, cuando Juan Adams, vecino, amigo y socio de Lagos, descubre una isla que lo cambiará todo. “En ese archipiélago se formará la primera sociedad auténticamente libre de la tierra, perfecta, tal y como la soñamos en nuestra adolescencia […] El archipiélago es el último refugio para gente como nosotros, una sociedad en la que cada individuo vale por lo que es; donde no existe la caridad, pero tampoco el sacrificio; donde nadie regala nada, pero tampoco lo quita; donde la mutua conveniencia es el móvil de las relaciones humanas.”

Los hechos se suceden mientras el gobierno argentino, en un marco de democracia ilimitada y con su pueblo como cómplice, va destruyendo gradualmente sus instituciones, los incentivos al trabajo y al esfuerzo, sus empresas, su riqueza y poco a poco se sumerge en la miseria. En paralelo, en el archipiélago, se va formando una sociedad de hombres libres, que admiten la responsabilidad que implica esa amada libertad, que creen en la cooperación social “voluntaria”, en el marco de ciertas normas de aplicación general, donde predomina la igualdad ante la ley, y donde cada individuo trabajará y se esforzará por crear su propio futuro y así forjar su destino.

La historia no puede estar exenta del amor, la que reunirá a Leonardo Lagos con Marlene Meyer como una pareja ideal. También contiene diálogos y razonamientos que sumergirán al lector en la más profunda filosofía. Pero no en cualquier filosofía. El autor traslada a esta novela la “filosofía objetivista” que toma de Ayn Rand en sus diversas novelas.

Imagino que el autor estará de acuerdo conmigo si afirmo que las palabras de Eduardo Galeano en su famosa novela Las venas abiertas de América Latina, son aplicables a esta novela:

Escribí [El Amanecer] para difundir ideas ajenas y experiencias propias que ayuden un poquito, en su realista medida, a despejar los interrogantes que nos persiguen desde siempre: ¿Es América Latina una región del mundo condenada a la humillación y a la pobreza?[8]

Está claro que las ideas detrás de El Amanecer están en las antípodas de aquellas Venas, pero pienso que no me equivoco si sostengo que, en cierto sentido, esta novela puede ser una respuesta a las ideas expresadas en aquella obra literaria.

El Amanecer es entonces el producto de un profundo estudio filosófico, jurídico, económico y político, que desarrolló el autor durante décadas, aplicado a Latinoamérica, pero en particular a Argentina[9] y Cuba.[10]

Se podrá decir que aquel populismo retratado en la obra corresponde a tiempos pasados, como la década perdida de los años 1980 en América Latina. Pero no. El populismo continúa presente, y adquiere nuevas formas, en particular en Argentina (primero con Carlos S. Menem y de allí hasta Néstor y Cristina Kirchner); luego en Venezuela, quizás con mayor profundidad (desde Hugo Chávez hasta Nicolás Maduro); y luego en Bolivia (con Evo Morales Ayma), Ecuador (con Rafael Vicente Correa) y en Nicaragua (con Daniel Ortega Saavedra). Pero no son sólo estos cinco países, sino que el populismo está presente en mayor o menor medida en toda la región, y amenaza con extenderse en cada elección por la carencia de límites republicanos y constitucionales.

Si el lector quiere comprender las cuatro fases de este populismo, El Amanecer lo retratará a la perfección: una primera fase de éxito de muy corto plazo, donde a pesar del despilfarro, la economía tiende a crecer y se genera empleo; una segunda fase de desbalances, donde aparece el déficit fiscal, y con él, una mayor presión tributaria, el endeudamiento o la inflación. Una tercera fase en que se profundizan los desbalances, se agotan los recursos tradicionales, y se avanza hacia las nacionalizaciones y las expropiaciones. Y una cuarta fase de ajuste, donde el populismo se manifiesta en toda su expresión con una crisis política, económica y social, donde las fuentes de financiamiento se han agotado y procede la devaluación de la moneda local, con su consecuente impacto inflacionario, default, insuficiente inversión, destrucción masiva de empresas y desempleo extendido.

A los amantes de las ideas de Ludwig von Mises, encontrarán aquí una defensa de la economía de mercado.[11] A los seguidores del pensamiento de Friedrich Hayek, observarán en esta obra una correcta distinción entre Derecho y Legislación.[12] A los seguidores de Israel M. Kirzner[13] y Joseph Schumpeter[14], verán aquí un ensalzamiento a la empresarialidad, con su creatividad y capacidad de innovación. A los enamorados de la literatura de Ayn Rand y su filosofía objetivista, encontrarán aquí un apasionante reflejo de la posición libertaria y una búsqueda constante por eliminar la coacción y defender la libertad.[15]

¿Qué es el capitalismo? ¿Qué significa ser libre? ¿Son “relativos” nuestros derechos? ¿Debemos dejar de ser egoístas? ¿Es posible un mundo libre de coacción? ¿Es posible alcanzar una sociedad anarco-capitalista o libertaria, donde predomine el autogobierno? ¿Son posibles las “free cities”? ¿Qué rol juega el dinero en la sociedad? Estas son algunas preguntas que la novela trata y sobre las que sus personajes, retratados arriba, reflexionan.[16]

Si queremos un mundo realmente libre, debemos luchar por esa libertad, antes de que nos sea arrebatada. Este libro ofrece herramientas que permiten desarrollar argumentos contra la mentalidad anti-capitalista latinoamericana. [17]

Es mi esperanza que esta novela, combinando la realidad con la ficción, permita abrir la mente de sus lectores, generar un sentido crítico, y conducirlos hacia una literatura más amplia que permita comprender la importancia de los principios básicos de una sociedad libre.


[1] Véase Adrián Ravier (2011), La Escuela Austriaca desde Adentro. Historias e ideas de sus pensadores, Volumen I, Biblioteca Austriaca, Unión Editorial, Madrid, pp. 345-362.

[2] La producción literaria de Ayn Rand incluyó guiones, cuentos, narraciones, novelas y una obra de teatro. Además de La Rebelión de Atlas, Ayn Rand publicó otras tres novelas: El Manantial, Los que vivimos e Himno. Para estudiar el pensamiento de Ayn Rand véase el libro de Ricardo M. Rojas titulado Realidad, Razón y Egoísmo, Biblioteca Austriaca, Unión Editorial, 2012.

[3] Una prueba adicional del impacto que ha generado este libro nos conduce a 1991, cuando la Biblioteca del Congreso de los Estados Unidos en conjunto con el Club del Libro del Mes, realizaron una encuesta entre sus miembros preguntándoles qué libro había marcado una diferencia en sus vidas. La Biblia fue el primero de la lista, y “Atlas Shrugged” (“La rebelión de Atlas”) el segundo.

[4] Véase Adrián Ravier, Op. Cit.

[5] Véase James M. Buchanan, “Democracia limitada o ilimitada”, Estudios Públicos No. 6, Chile, 1982. Véase también la entrevista que compartieron el mismo Buchanan y Friedrich A. von Hayek como capítulo 1 del libro de Adrián Ravier (ed.), La Escuela Austriaca desde Adentro, volumen 3, Unión Editorial, Madrid, 2013.

[6] Véase Ricardo M. Rojas, “Bastiat y los derechos naturales”,  en Frederic Bastiat. Paladín de la Libertad Económica, CEDICE,  Caracas, Venezuela, 2002. Véanse también los capítulos IV “El Estado” y V “La Ley” en el libro de Frederic Bastiat, Obras Escogidas, Unión Editorial, Madrid, 2009.

[7] Mario Vargas Llosa (2013), “Alumbramiento en agosto”, Opinión, El País, 23 de enero de 2013.

[8] Véase Eduardo Galeano, Las venas abiertas de Améria Latina, Siglo veintiuno editores, Buenos Aires, 2010 [1970], p. 340. La cita corresponde a una sección que el autor agregó a la reedición de 1977 titulada “7 años después”.

[9] Véase Ricardo M. Rojas, “La Definición del Orden jurídico argentino a partir de la Constitución de 1853″, Libertas n° 15, octubre de 1991. Véase también las “Propuestas para una más eficiente administración de la justicia penal”, en Soluciones de Políticas Públicas para un País en Crisis, Fundación Atlas, Buenos Aires, 2003.

[10] Véase Ricardo M. Rojas, Los Derechos Fundamentales y el orden jurídico e institucional de Cuba CADAL- Fundación Friedrich A. von Hayek, Buenos Aires, 2005. Este libro ganó el Sir Anthony Fisher Internacional Memorial Award, otorgado por Atlas Economic Research Foundation, Virginia, 2006.

[11] Véase Ludwig von Mises, Human Action. A Treatise on Economics, tercera edición revisada, Henry Regnery Company, Chicago 1966. Traducción al castellano de Joaquín Reig Albiol con el título de La Acción Humana. Tratado de Economía, séptima edición, Unión Editorial, Madrid 2004.

[12] Véase Friedrich A. von Hayek, Law, Legislation and Liberty, vol. I, «Rules and Order»; vol. II, «The Mirage of Social Justice»; vol. III, «The Political Order of a Free People», The University of Chicago Press, Chicago 1973, 1976 y 1979. Existe una traducción al castellano de Luis Reig Albiol, publicada con el título de Derecho, Legislación, y Libertad, también en 3 volúmenes y en 2 ediciones (la primera de 1976 y la segunda de 1985), por Unión Editorial, Madrid. Véase también  Ricardo M. Rojas, “El derecho desde la perspectiva de la Escuela Austríaca de Economía. La visión de Friedrich A. von Hayek”, en Análisis Económico del Derecho. Aplicación a fallos judiciales, Buenos Aires; La Ley, 2006.

[13] Véase Israel M. Kirzner, Competition and Entrepreneurship, The University of Chicago Press, Chicago 1973. Existe una traducción al castellano publicada con el título de Competencia y Empresarialidad, Unión Editorial, 2.ª edición, Madrid 1998.

[14] Véase Joseph A. Schumpeter, Teoría del desenvolvimiento económico, Fondo de Cultura Económica, Sección de Obras de Economía, México, 1997 [1912]. Véase también del mismo autor Capitalismo, Socialismo y Democracia, Sopena SA, Barcelona, España, 1984, [1942].

[15] Grito Sagrado ha publicado diez libros de Ayn Rand que sugiero leer al lector interesado en la filosofía objetivista. A las cuatro novelas citadas más arriba se suman: 1. El manifiesto romántico, 2. Filosofía ¿quién la necesita?, 3. Introducción a la epistemología objetivista, 4. El nuevo intelectual, 5. Capitalismo. El ideal desconocido, 6. La virtud del egoísmo. Más información en http://www.gritosagrado.com.ar

[16] Véase Ricardo M. Rojas, “El orden jurídico espontáneo” en Libertas n° 13, octubre de 1990; y del mismo autor Las contradicciones del Derecho Penal, Editorial Ad-Hoc, Buenos Aires, 2000. Véase Murray N. Rothbard, For a New Liberty, Macmillan Publishing, Nueva York 1973. Véase también el libro de Alberto Benegas Lynch (h), Hacia el autogobierno: una crítica al poder político, Buenos Aires: Editorial Emecé, 1993. Véase por último Peter Leeson, “Anarchy Unbound: How Much Order Can Spontaneous Order Create?” En Peter Boettke, ed: Handbook of Austrian Economics. Cheltenham, UK: Edward Elgar.

[17] Véase Ludwig von Mises, La Mentalidad Anticapitalista, Biblioteca Austriaca, Unión Editorial, Madrid, 2011.