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Acerca de Nicolas Cachanosky

Associate Professor of Economics Director - Center for Free Enterprise The University of Texas at El Paso

Los Ciclos Económicos y las Tasas de Corto y Largo Plazo

Los posts sobre expectativas racionales y la crítica de Lachmann se refieren a las objeciones al ABCT desde el punto de vista de expectativas. Otra crítica interesante es la objeción que la política monetario afecta a las tasas de corto plazo, pero que las decisiones de inversión se basan en tasas de largo plazo, y que por lo tanto la política monetaria no desencadena un ciclo como explica el ABCT.

Este es otro planteamiento que vale la pena analizar. Cuando Mises presenta la teoría del ciclo en Human Action reconoce la existencia de curvas de tasas interés pero dice que es lícito simplificar la exposición a una única tasa de interés. ¿Es esto correcto o esta simplificación puede presentar problemas? Si bien la crítica puede ser interesante creo que tiene dos inconvenientes. Sigue leyendo

La Crítica de Lachmann a la Teoría Austriaca del Ciclo Económico

En su artículo The Rôle of Expectation in Economics as a Social Science (1943) en Económica Ludwig M. Lachmann presenta una crítica interesante a la Teoría Austriaca del Ciclo Económico (ABCT), quizás mejor denominada como la Teoría Wicksell-Mises-Hayek del Ciclo Económico. El artículo de Lachmann mereció una respuesta de Mises, “Elastic Expectations” and the Austrian Theory of the Trade Cycle (1943) en el mismo journal.

Lachmann aplica el concepto de elasticidad de expectativas de Hicks al ABCT. La idea de Lachmann, en pocas palabras, es que si las expectativas de largo plazo son que la autoridad monetaria deberá volver a la tasa de interés natural o de equilibrio, entonces las expectativas son inelásticas a la política monetaria y por lo tanto no se da una crisis según es descripto por la ABCT. La crítica de Lachmann es que el ABCT requiere del supuesto, según él implícito, de elasticidad de expectativas que no parece ser consistente con lo que se esperaría a largo plazo. Sigue leyendo

La Crítica de las Expectativas Racionales a la Teoría del Ciclo de Mises-Hayek

La última crisis internacional ha vuelto a poner en el centro del escenario las teorías de los ciclos económicos. Se ha criticado que las «teorías mainstream» no sólo no pueden explicar la última crisis, sino que tampoco han logrado identificar síntomas de un problema tan grande en puerta (por supuesto que hay excepciones). Pero los “economistas austriacos” dicen que para ellos la crisis no fue una sorpresa, por más que los aspectos particulares estén más allá de lo que las pattern predictions permiten especificar. Mientras en el mainstream la preocupación de la crisis era una excepción, en los austriacos la excepción era el no ver venir una crisis. De allí que la respuesta que he escuchado que lo de los austriacos fue azar o suerte me parece poco convincente. También debemos tener presente que nada en el ABCT dice ser la explicación de todas las posibles causas de ciclos económicos. El ABCT simplemente afirma que si ciertas políticas se dan bajo ciertas condiciones entonces se genera un proceso que tarde o temprano termina en una crisis. Pero las crisis también pueden suceder por otros motivos. Ciertamente no ayuda cuando se intenta forzar una explicación ABCT cuando no aplica.

Hay varias críticas a la teoría austriaca del ciclo económico (ABCT). Una de las más comunes, y quizás interesantes, es la de expectativas racionales. El ABCT no pasaría la prueba de las expectativas racionales. Este tipo de crítica se puede encontrar en Tullock, Caplan y tengo entendido que Tyler Cowen ha hecho objeciones similares (y seguramente otros economistas que en este momento no recuerdo). Sigue leyendo

¿Qué tan ‘apriori’ es la imposibilidad del cálculo económico en Mises?

En su post «Mises: ¿Rothbard o Machlup?» Gabriel plantea que la interpretación machlupiana en «The Problem of Verification in Economics» del apriorismo de Mises puede ser más apropiada que el «In Defense of Extreme Apriorism» de Rothbard (ambos alumnos de Mises). La pregunta de Gabriel es si Mises es un extremo apriorista como la lectura de Rothbard parece indicar o si en cambio la lectura de Machlup representa una postura más apropiada. Si Mises no fue del todo claro en el tema, estos autores pueden contribuir a una lectura de Mises como tema de historia del pensamiento. Estas dos interpretaciones, o tensiones, se encuentran presentes incluso entre austriacos. La confusión a veces llega al punto tal que si a uno le preguntan qué opina del apriorismo de Mises uno se siente tentado de responder con otra pregunta: «¿Qué entendés por el apriorismo de Mises?»

La lectura de que Mises es un extremo apriorista genera rechazo en al comunidad, y no es difícil encontrar críticas argumentando que Mises no sigue su propio método. Si en cambio es cierto que Mises estaba más cerca de Machlup que de la interpretación de Rothbard, entonces Mises puede recuperar espacio en la historia del pensamiento como alguien que, seguramente sin ser perfecto, tampoco era un improvisado en el tema. Sigue leyendo

Un breve comentario sobre la no neutralidad del dinero en el largo plazo

En los comentarios del post de Adrián sobre «Un nuevo desafío de Krugman» surgió el tema de la no neutralidad del dinero. Este es un tema en que «austriacos» y «no austriacos» no sólo no se ponen de acuerdo, sino que pareciera ser que no siempre se entienden mutuamente. Cada vez que alguien menciona que hay algún efecto real en el mercado originado por cambios en la cantidad de dinero se puede responder que eso se debe a que aún no estamos en el largo plazo y por lo tanto aún no se han desvanecido todos los efectos. Ninguna prueba empírica puede contradecir al principio de no neutralidad del dinero dado que siempre se puede responder que aún no se han eliminado todos los efectos del corto plazo. Un tipo de respuesta que no pocas veces se le ha criticado a varios austriacos. Así como uno puede reclamar la prueba empírica de la no neutralidad del dinero, igual de válido sería reclamar pruebas empíricas de la neutralidad del dinero. Tales pruebas no existen, los datos necesarios no pueden ser interpretados sin hacer referencia a la idea de neutralidad o no neutralidad del dinero, es decir, no pueden ser interpretados independientemente de aquello que se desea probar.

Hay un acuerdo generalizado que en el corto plazo cambios en la cantidad de dinero tienen efectos reales. Si ese no fuera el caso la política monetaria no tendría sentido y la estrategia, por ejemplo, de reducir el desempleo con inflación sería igual de inútil. Es decir, la práctica de política monetaria no es una contradicción con la neutralidad del dinero. El punto, sin embargo, es que sucede en el largo plazo. Si el dinero es neutral, entonces el mercado converge al mismo punto de equilibrio que hubiese ido de no haber habido cambios en la cantidad de dinero; por lo tanto en el largo plazo no importa si el Banco Central sigue una regla o dispone de discrecionalidad. Es decir, el dinero es un velo que no afecta en el largo plazo los precios relativos, el nivel de precios no importa. La cantidad de dinero no es relevante para la estructura de equilibrio de mercado.

Si bien es cierto que cualquier cantidad de dinero puede ser óptima en equilibrio, eso no quiere decir que cualquier cantidad de dinero lo sea fuera del equilibrio. El problema es si los efectos del cambio de dinero tienen algún efecto durante la transición al equilibrio. Si los cambios en la cantidad de dinero tienen efecto sobre los determinantes del equilibrio, entonces la estructura del equilibrio se va a ver alterada y por lo tanto estos cambios son no neutrales.

Cambios en la cantidad de dinero afectan a los distintos agentes económicos de manera desordenada. Quienes están primeros en la fila reciben billetes extra que aún no han perdido su poder adquisitivo y por lo tanto pueden incrementar su consumo. Quienes están últimos en la fila reciben los nuevos billetes luego que los mismos han perdido su poder adquisitivo. Si no hay nuevos cambios en la cantidad de dinero (respecto a la demanda de dinero), entonces estos efectos comienzan a diluirse y el mercado debería converger al mismo equilibrio.

Esta conclusión, sin embargo, descansa en el supuesto implícito de que los determinantes del equilibrio son constantes y no varían. Esto, sin embargo, no deja de ser un supuesto, y como tal puede ser falso. Podemos, a modo sencillo, dividir los determinantes del equilibrio (parámetros) en dos grupos: 1) preferencias de los individuos y 2) dotación de bienes de capital. Si alguno de estos se ve modificado por cambios en la cantidad de dinero, entonces el equilibrio final va a diferir del original. Si las preferencias cambian (las personas ahora prefieren otros bienes o servicios) o si de alguna manera se afecta la disponibilidad de bienes de capital, entonces las condiciones de equilibrio van a diferir.

Puede ser que al construir un modelo se quieran aislar los efectos no neutrales del dinero, y se podrá discutir la conveniencia o inconveniencia de dicho supuesto en cada uno de ellos. Es muy distinto, sin embargo, asumir que la neutralidad del dinero es un hecho real en lugar de un supuesto al momento de recomendar política monetaria o económica. Al pasar del pizarrón a la realidad debemos preguntarnos qué es más plausible, que las preferencias subjetivas de los individuos no se vean afectadas por los efectos no neutrales de la transición, como si estuviesen talladas en piedra, o que dichos efectos generen cambios en las preferencias de los individuos. Si hay cambios en las preferencias, entonces hay cambios en los precios relativos. Si lo segundo es más plausible, entonces no se puede afirmar que el dinero es neutral, sino que lo estamos suponiendo. Ser y suponer son dos cosas bien distintas.

Por el otro lado, dado que en el corto plazo cambios en la cantidad de dinero llegan a los agentes económicos en momentos y cantidades distintas, la estructura de gasto e inversión se ve modificada. Esto sería irrelevante en el largo plazo si los bienes de capital fuesen homogéneos. Pero si, nuevamente, al pasar del pizarrón a la realidad es más plausible que los bienes de capital sean heterogéneos entonces esto tiene efectos sobre el equilibrio final. Que los bienes de capital sean heterogéneos no quiere decir que no se puedan transformar de una actividad a la otra. Lo que quiere decir es que dicha transformación no es gratis, es decir, requiere de consumo de recursos. Si la transformación fuese gratuita entonces serían homogéneos. Sin embargo, que transformar bienes de capital no sea gratuito implica que se está afectando la dotación total de bienes de capital, y esto también tiene un impacto en los precios relativos. Si la dotación y estructura total de bienes de capital se ve modificada, entonces el equilibrio posterior a cambios en la cantidad de dinero es diferente y por lo tanto cambios en la cantidad de dinero tiene efectos reales, es decir, no neutrales.

En última instancia, si la economía como ciencia busca dar explicaciones sobre el mundo real, el problema de la neutralidad o no neutralidad del dinero se reduce a qué supuestos son más plausibles.

WP: A Comment on Barnett and Block on Time Deposit and Bagus and Howden on Loan Maturity Mismatching

Nuevo WP en SSRN: A Comment on Barnett and Block on Time Deposit and Bagus and Howden on Loan Maturity Mismatching.

Barnet y Block (2009) argumentan que el requerimiento de encaje bancario del 100% debe aplicarse a los dos lados de la actividad bancaria. No solo frente al depositante, sino que siguiendo el mismo principio de «fraude» el banco no debe poder realizar prestamos por un plazo mayor del que dispone de los depósitos. Es decir, si recibe depósitos por un periodo de 12 meses, entonces ese es el plazo máximo por el que puede prestar el dinero a un tercero.

Siguiendo a Huerta de Soto, Bagus y Howden (2009) ofrecen una replica argumentando que si bien el banco debe mantener un 100% de encaje bancario sí puede prestar a largo plazo cuando recibe depósitos a largo plazo.

El borrador argumenta que 1) la propuesta de Barnett y Block (2009) deja con muy poco margen de acción a los bancos y 2) que el mismo argumento de Bagus y Howden (2009) puede utilizarse para defender la legitimidad del encaje fraccionario.

En el intercambio Barnett y Block (forthcoming) mantienen su postura inicial. Dados los supuestos del problema, si el banco no puede prestar a largo cuando recibe a corto, ¿cómo hacen los clientes para, por ejemplo, poder sacar un crédito hipotecario? Estos son los problemas a los que Barnett y Block (2009) no ofrecen solución.

Abstract

Barnett and Block (2009) apply the 100 percent reserve requirement principle to both sides of banking activity, to the side of the lender and to the side of the borrower. Their article, however, does not fully extend the consequences of their contribution. Once this is done, it becomes clearer that their argument suits a great impediment to banking, becoming a possible reason to support rather than to oppose fractional reserve banking.
Bagus and Howden (2009) comment on Barnett and Block (2009), the authors claim that while maintaining the illegitimacy of fractional reserve deposits, borrowing short and lending long it is actually not illegitimate. An extension on Bagus and Howden (2009) will show that their line of argumentation can be applied as a defense of fractional reserve banking as well. Further, Barnett and Block (2010) reply to Bagus and Howden (2009) maintaining their initial position.

Mis otros borradores en SSRN se encuentran aquí.