La polémica de Hayek y Mises: Salvando las diferencias – por Odd J. Stalebrink

[The Quarterly Journal of Austrian Economics 7, Nº 1 (Primavera 2004): 27-38]

Hace casi una década, Joseph Salerno, Murray Rothbard y Jeffrey Herberner (a partir de aquí nombrados como SRH) publicaron una serie artículos en Review of Austrian Economics que pretendían establecer una distinción entre las explicaciones respectivas de Ludwig von Mises y Friedrich Hayek al problema de socialismo. En pocas palabras, argumentaban que el argumento del cálculo de Mises había diagnosticado suficientemente el problema socialismo antes de la entrada de Hayek en el debate. También argumentaban que el análisis de Hayek del problema no constituía necesariamente un obstáculo para el funcionamiento del estado socialista.

Los argumentos presentados por SRH para llegar a su distinción generaron una serie de escritos inmediatos, que añadieron una cantidad importante de confusión sobre la materia. Una primera fase de escritos aparecía a principios de la década de 1990 y acababa en 1997 (Rothbard 1991; Yeager 1994, 1996, 1997; Salerno 1994, 1996; Kirzner 1996; Hoppe 1996; Herbener 1991, 1996). Estos escritos aportaron un progreso muy limitado hacia la resolución de diferencias que dieron lugar a la polémica. En esencia, las discusiones nunca llegaron más allá de una mera discusión sobre lo que realmente habían querido decir SRH. Un ejemplo es la pregunta de Leland Yeager a SRH, que se refiere a su distinción propuesta, como parte del artículo final publicado en la primera fase de escritos. Yeager pregunta si los argumentos de SRH para una distinción han sido un intento de tratar los argumentos respectivos de Hayek y Mises como mutuamente exclusivos. Lo hacía retando a Salerno a exponer una situación en la que la explicación de Hayek “no estuviera íntimamente ligada al problema que Mises había diagnosticado” (Yeager 1997). Más recientemente ha aparecido una segunda oleada de artículos tratando el tema, ocupándose de los mismos asuntos que se plantearon en el debate original, aunque a un nivel más detallado (Salerno 1999, 2002; Caldwell 2002). De forma similar a la polémica de la década de 1990, el debate continúa provocando una cuña entre Hayek y Mises, en lugar de buscar territorio común.

Aquí intentamos reducir la confusión que ha generado y continúa generando la polémica ofreciendo una explicación de cómo SRH llegaron a interpretar a Hayek y Mises como pensadores distintos en lugar de complementarios con respecto al socialismo. En concreto, está probado que fue su visión de Hayek como un teórico del equilibrio cercano o “próximo” lo que permitió a SRH indicar una distinción. Esto significa que Hayek concibe la economía como funcionando lo suficientemente cerca de un estado final o estático de equilibrio, en el que los precios presentes (es decir, del pasado inmediato) contienen toda la información necesaria para guiar a los productores a la hora de tomar las decisiones óptimas de asignación de recursos. Esta visión mantiene un futuro que no es muy distinto del presente y en el que la asignación racional de recursos no destaca la indispensabilidad de un proceso dinámico de evaluación empresarial, que opera bajo incertidumbre y que implica la previsión de datos del mercado futuro y la evaluación de los precios futuros de salida sobre la base de previsiones cualitativas y falibles. Por tanto, la interpretación de SRH de Hayek contrasta enormemente con la visión de Mises del problema del socialismo. También se ejemplifica en el trabajo que, aunque hay una fuerte evidencia textual que apoya la interpretación de SRH de la visión del mercado de Hayek, no presta interés a los escritos posteriores de Hayek sobre los asuntos más generales del orden y el progreso social, que destacan el “descubrimiento” y el “aprendizaje”.

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La crítica de la ‘Escuela Austríaca’ al socialismo

Mises-HayekCompartimos un artículo del economista chileno Arturo Fontaine T. acerca de la crítica austriaca al socialismo.

La llamada “Escuela Austríaca” es una de las ramas mas importantes del pensamiento económico y social europeo de nuestro tiempo. Su fundador fue Carl Menger (1840-1921) quien, junto a Jevons y Walras, formuló la teoría de la utilidad marginal del valor o teoría subjetiva del valor económico de los bienes, que marcó un corte con la “escuela clásica” de Adam Smith, Ricardo y otros, y el comienzo de la “escuela neoclásica”. Dentro de la tradición neoclásica, Menger y sus discípulos directos e indirectos hasta hoy (Von Wieser, Boehm- Bawerk, Von Mises, Hayek, Schumpeter, Hazlitt, Kirzner, Sowell entre otros) se han caracterizado por hacer un amplio uso de la teoría de la utilidad marginal y por subrayar las diferencias metodológicas que existen entre las ciencias naturales y las humanas como la economía. Por este motivo han sido mas bien reacios, en general, a darles mayor importancia a modelos matemáticos teóricos, cuya utilidad política y económica-social les pareció siempre dudosa. En el campo metodólogico su desconfianza en la capacidad de generar predicciones económicas cuantificables y susceptibles de exacta verificación empírica, les valió la oposición del positivismo. Su interés por explorar y fundamentar las leyes de la economía en peculiaridades del hombre como ser social, les llevó a incursionar en la filosofía, la historia, el derecho y la psicología. Sin embargo, su defensa del carácter universal de las leyes económicas les hizo oponerse tempranamente a la escuela histórica alemana transida de historicismo, y a la cual estos austríacos consideraron incapaz de explicar los procesos económicos.

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Reseña del libro de Jesús Huerta de Soto: “Socialismo, Cálculo Económico y Función Empresarial”

En el próximo número de Cuadernos de Economía de la Universidad Nacional de Colombia, se publicará una reseña que escribí sobre el libro “Socialismo, Cálculo Económico y Función Empresarial” (el link conduce a una versión preliminar de la misma).

Espero que leer la reseña incentive al lector a una lectura completa del libro, el que puede bajarse en forma gratuita desde su sitio web (tanto en inglés como en español).

También puede adquirirse el libro en papel a través de Unión Editorial.

Conocimiento Disperso, Escuela Austriaca y Reformas Educativas

Hace 6 años escribí que la imposibilidad de enseñanza del sistema educativo formal positivista era análoga a la imposibilidad de cálculo económico en el socialismo. Ahora Albert Loan, profesor de la UFM, afirma que la noción de conocimiento disperso es incompatible con el modo cuasi-dictatorial del formato de educación en el aula. Evidentemente la Escuela Austríaca puede proporcionar luces en las reformas educativas, pero los partidarios de la EA parecen no darse cuenta. Son partidarios, sí, de la libre oferta y demanda de servicios educativos, y de la libertad de planes y programas de estudio, pero no sacan las consecuencias del conocimiento disperso para los métodos educativos concretos. Copio a continuación del link de Albert Loan y luego mi artículo, que fuera editado en un post electrónico de ESEADE que ya no existe. Sigue leyendo

¿Qué tan ‘apriori’ es la imposibilidad del cálculo económico en Mises?

En su post “Mises: ¿Rothbard o Machlup?” Gabriel plantea que la interpretación machlupiana en “The Problem of Verification in Economics” del apriorismo de Mises puede ser más apropiada que el “In Defense of Extreme Apriorism” de Rothbard (ambos alumnos de Mises). La pregunta de Gabriel es si Mises es un extremo apriorista como la lectura de Rothbard parece indicar o si en cambio la lectura de Machlup representa una postura más apropiada. Si Mises no fue del todo claro en el tema, estos autores pueden contribuir a una lectura de Mises como tema de historia del pensamiento. Estas dos interpretaciones, o tensiones, se encuentran presentes incluso entre austriacos. La confusión a veces llega al punto tal que si a uno le preguntan qué opina del apriorismo de Mises uno se siente tentado de responder con otra pregunta: “¿Qué entendés por el apriorismo de Mises?”

La lectura de que Mises es un extremo apriorista genera rechazo en al comunidad, y no es difícil encontrar críticas argumentando que Mises no sigue su propio método. Si en cambio es cierto que Mises estaba más cerca de Machlup que de la interpretación de Rothbard, entonces Mises puede recuperar espacio en la historia del pensamiento como alguien que, seguramente sin ser perfecto, tampoco era un improvisado en el tema. Sigue leyendo