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Acerca de Adrián Ravier

Adrian Ravier es Doctor en Economía Aplicada por la Universidad Rey Juan Carlos de Madrid y Profesor en la Escuela de Negocios de la Universidad Francisco Marroquín.

El debate acerca del “tapering”: ¿podemos controlar el auge?

MachlupComparto una nueva columna publicada en Infobae, acerca de la política monetaria americana, el tapering y improbabilidad de que puedan controlar la situación económica.

En mayo de 1937, Fritz Machlup ofrecía una disertación en la Universidad de Minnesota en la que intentaba dar respuesta a esta difícil pregunta. En este artículo, recogemos la respuesta vertida por el autor, dada su relevancia para comprender la política monetaria que la Reserva Federal de EEUU viene desarrollando bajo la dirección de Ben Bernanke.

Para dar un contexto a su artículo, entonces Machlup se encontraba analizando las políticas que el gobierno estadounidense y la autoridad monetaria venían practicando para intentar paliar el episodio económico más doloroso de la historia de EEUU. Lo que a continuación sostenemos es que el análisis causal del autor mantiene plena vigencia en lo que refiere a la crisis de 2008 y el intento por encontrar un camino de recuperación.

La respuesta de Machlup entonces implicó tres cuestiones: 1) ¿Sabemos lo que es un auge?, y ¿podemos claramente identificar una situación dada como un auge? 2) Si sabemos lo que es un auge, y también cómo identificarlo, ¿sabemos cómo puede ser controlado? 3) Si sabemos lo que es un auge, cómo identificarlo, y también cómo podría ser controlado, ¿somos capaces de aplicar nuestro conocimiento y llevar a cabo las medidas que consideramos adecuadas?

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En defensa del capitalismo global

CapitalismoGlobalCompartimos una reseña del libro de Johan Norberg, «En defensa del capitalismo global».

«Cuando hablo de defensa del capitalismo, entiendo por éste la libertad capitalista de actuar y de experimentar distintas soluciones sin necesidad de encomendarse a mandatarios ni controladores fronterizos. Se trata básicamente del mismo tipo de libertad que en el pasado pensé que podría proporcionar el anarquismo, pero bajo el arbitrio de leyes que aseguren que la libertad de un individuo no atente contra la de los demás. Yo quiero este tipo de libertad en abundancia… y para todo el mundo. Si los detractores del capitalismo argumentan que ya, hoy en día, tenemos muchísima, yo quiero aún más, hipermuchísima, si es posible. En especial para los más desfavorecidos del planeta, cuya capacidad de decisión sobre su trabajo y nivel de consumo en la actualidad es bastante reducida. Por todo ello no dudo en tildar este libro de “defensa del capitalismo global”, aunque dicho capitalismo global sea más una posibilidad futura que un sistema real ya existente.»

El actual debate sobre la globalización presupone que el mundo se está deteriorando rápidamente. Se afirma, en especial, que el mundo se ha vuelto crecientemente injusto. El coro repite insistentemente lo siguiente sobre la economía de mercado: “los ricos se vuelven más ricos y los pobres más pobres”.

Tal afirmación es vista como una ley natural no sujeta a discusión. En realidad, la primera parte es verdad; no todos ni en todas partes, pero los ricos en general se han enriquecido más. Pero la segunda parte es incierta. Los pobres, lejos de empobrecerse más, en las últimas décadas han mejorado. La pobreza extrema ha disminuido y donde era cuantitativamente peor, en Asia, varios cientos de millones de personas han comenzado a alcanzar una existencia segura y hasta un modesto grado de prosperidad.

Entre 1965 y 1998 casi se dobló el ingreso promedio mundial per cápita, de 2.497 dólares a 4.839 dólares al año. Para la quinta parte de la población más pobre del mundo el aumento ha sido mayor, al aumentar su promedio de ingresos de 561 dólares a 1.137 dólares. Según el Banco Mundial, en China ha ocurrido “la más grande y rápida reducción de la pobreza en la historia”.

En los años 90, cuando el autor sueco Lasse Berg y el productor de cine Stig Karlson regresaron a los países asiáticos que habían visitado 30 años antes, no podían creer lo equivocados que habían estado al considerar que la revolución socialista era la única manera de salir de la miseria que habían visto en su viaje anterior. En la India y China, más y más gente estaba saliendo por esfuerzo propio de la pobreza, dejando atrás el hambre y la insalubridad.

El mayor cambio ha ocurrido en la manera de pensar y de soñar de la gente. La televisión y los periódicos aportan ideas e impresiones del otro lado del mundo, ampliando la noción de la gente sobre lo que es posible. Este desarrollo no ha ocurrido a través de una revolución socialista sino, por el contrario, del movimiento durante las últimas décadas hacia una mayor libertad individual. El intercambio internacional y la libertad de elegir han crecido paralelamente; las inversiones y la ayuda al desarrollo han transmitido ideas y recursos, derivándose beneficios de los conocimientos, la riqueza y las invenciones de otros países.

La importación de medicinas y novedosos sistemas de sanidad han mejorado las condiciones de vida. La tecnología moderna y novedosos métodos de producción han mejorado la alimentación. Los individuos tienen más libertad en escoger su ocupación y en vender lo que producen. La discriminación es menor que antes, ya que al capitalismo global no le interesa si el productor es hombre o mujer. La discriminación resulta costosa al rechazar los productos y el trabajo de ciertas personas. Y las estadísticas comprueban que todo esto ha mejorado la prosperidad y reducido la pobreza. Pero lo más importante de todo es la libertad misma, la independencia y la dignidad que la autonomía confiere a gente que ha vivido oprimida.

Lasse Berg llega a la siguiente conclusión: “no es solamente en China que se está derrumbando el muro. Algo similar está sucediendo por todo el mundo. La gente está descubriendo su derecho a la individualidad. Esto no estaba claro antes. Y tal descubrimiento engendra no sólo el deseo de ser libre, sino también el deseo por tener cosas buenas en la vida, por lograr la prosperidad”.

Esa mentalidad inspira optimismo. No hemos logrado todo lo que queremos; la coerción y la pobreza todavía opacan grandes territorios del mundo. Confrontaremos retrocesos. Pero gente que ahora sabe que vivir en un estado de ignorancia y de opresión no es una necesidad natural, ya no lo aceptarán como un hecho. Exigirán libertad y democracia. El objetivo de nuestros sistemas tanto político como económico debe ser darles esa libertad.

Referencia: Norberg, Johan. En defensa del capitalismo global, Unión Editorial, Madrid, 2013. ISBN: 978-84-7209-511-3

Fuente: Fundación Progreso y Libertad.

Reflexión de domingo: «Hayek versus los expertos en desarrollo»

EasterlyCompartimos el discurso que William Easterly, profesor de Economía en la New York University, ofreció el 23 de octubre de 2008 cuando recibió el premio Hayek del Manhattan Institute.


Introducción

Esta noche nos encontramos en un momento similar a aquel en que Hayek escribió El camino de servidumbre en 1944. En ese entonces, como ahora, un gran colapso financiero fue visto como el fracaso de la libertad. En realidad, las cosas eran incluso peores en ese entonces para el punto de vista de Hayek. Luego de la Gran Depresión, muchos señalaron el aparente éxito de la industrialización planificada centralmente en la Unión Soviética en superar en rendimiento a los mercados. Como Hayek escribió en 1944, la democracia casi no existía aparte de unas pocas sociedades que hablaban inglés. Aún en EE.UU., las personas indicaban el aparente éxito de la planificación estatal, impuesta desde arriba, para la producción de armas en tiempos de guerra. Bajo estas circunstancias, Hayek sabía que sería caricaturizado como un ideólogo de derecha, aunque sus ideas no encajaban en el rancio debate partidario acerca de los mercados versus el Estado. Él argumentó que el mejor sistema a largo plazo dependía de la creatividad de los individuos ubicados en la base de la pirámide productiva, quienes gozaban tanto de libertad política como económica. De la manera que describiré abajo, Hayek consideró que el Estado y el mercado funcionan mejor cuando son el resultado de desarrollo espontáneo de abajo hacia arriba, con nadie a cargo.

Se requirió de coraje para criticar al control desde arriba hacia abajo luego de las calamidades tenebrosas de la Gran Depresión: aún así la visión de Hayek sería reivindicada por los eventos subsecuentes. ¿Cuántos de nosotros mostraremos un coraje intelectual similar en medio del colapso financiero de hoy?

Los expertos en desarrollo

Hayek no habló de esto en ese momento, pero sus advertencias acerca del avance de la planificación de arriba hacia abajo tal vez fueron más relevantes en el llamado Tercer Mundo. Desafortunadamente el campo de estudio llamado economía de desarrollo nació en el momento en que más se dudó de la libertad individual. Como resultado, los economistas concibieron al desarrollo desde el principio—y aún hoy lo conciben así a un extremo que da susto—como un proceso de arriba hacia abajo conducido por expertos en desarrollo que operan con un cheque en blanco.

Los expertos en desarrollo “de arriba hacia abajo” demostrarían estar equivocados una y otra vez. Aún así la concepción del desarrollo como un proceso de arriba hacia abajo comprobaría ser resistente al fracaso, por razones que también intentaré describir.

En sus principios la idea predominante era la del Gran Empuje. En las décadas de los cuarenta y cincuenta se pensaba que las naciones del Tercer Mundo estaban “atrapadas en la pobreza” ya que ésta generaba un círculo vicioso de excesivo crecimiento de la población, mala salud, analfabetismo, pésima infraestructura y pocos ahorros. La respuesta, de acuerdo a economistas de desarrollo tales como Sir Arthur Lewis, era una inyección gigante de ayuda externa—el “gran empuje”—para pagar inversiones en todas estas áreas de una vez por todas. Se pensó que algunos países eran más difíciles de desarrollar que otros. A principios de la década de los sesenta, el Banco Mundial ridiculizó a un país que carecía de recursos diciendo que era poco probable que este lograra siquiera un éxito modesto en exportar. Al mismo tiempo, el experto en desarrollo Gunnar Myrdal también advirtió acerca de otro país, diciendo que el crecimiento de la población era un “problema explosivo”. El nombre del primer país es Corea del Sur. El segundo es Singapur. Y no es que los expertos en desarrollo siempre fueron pesimistas: El Banco Mundial dijo en 1958 de otra nación que su “potencial se compara favorablemente con aquellos de otros países en el sureste de Asia”. Ese país es Myanmar.

Al igual que con las predicciones acerca de los países, el desempeño de los expertos en desarrollo no mejoró con las predicciones generales. Sir Arthur Lewis y otros tenían un modelo muy particular de cómo la ayuda externa aumenta el crecimiento que nos permite ser precisos acerca de cuánto crecimiento ellos esperaban por una determinada cantidad de ayuda externa. Para un cuarto de los países que han recibido la mayor cantidad de ayuda a lo largo de los últimos cuarenta y cinco años, la predicción era que su ingreso per cápita aumentaría desde alrededor de $500 por persona en 1960 a más de $5.000 por persona hoy. Este aumento de más de 1.000% fue más que superado por unos pocos países que recibieron poca ayuda con niveles de pobreza similares a otros que recibieron ayuda considerable. Tal fue el caso de Corea del Sur, la cual aprovechó las oportunidades en el mercado creadas por el boom global en el comercio internacional luego de la Segunda Guerra Mundial. Ahí quedó la idea de que estas naciones estaban “atrapadas en la pobreza”. Mientras tanto, los países que recibieron mucha ayuda externa no llegaron a los $5.000 por persona; su ingreso hoy todavía es de $500. Hasta ahí llegó la idea del Gran Empuje. Cuando las predicciones de una teoría fracasan, la teoría queda descartada. Qué tragedia que ideas así de fracasadas condenaron a tanta gente a continuar en la pobreza.

¿Es posible el desarrollo planeado?

Hayek no escribió mucho acerca de desarrollo, pero su defensa de los mercados y la crítica a la planificación central fueron muy relevantes para estos debates. En un artículo clásico de 1945, Hayek indicó que ningún planificador central desde arriba podía de alguna manera tener suficiente información para asignar los recursos y provocar el funcionamiento de las fábricas. Un sistema descentralizado, con flujo de información de abajo hacia arriba, permitía que cada individuo utilice su conocimiento de cientos de diminutos factores locales y problemas imprevistos de tal forma que haga que su proyecto funcione y que sus acciones sean coordinadas con otros a través de los precios del mercado—que señalan a todos cuáles productos son abundantes y cuáles escasos.

Lo que Hayek correctamente llamó una “maravilla” era un sistema de abajo hacia arriba que nadie tiene que dirigir o siquiera comprender para que funcione. Como Hayek dijo en 1945: “aquellos que claman por una dirección ‘consciente’. . . no pueden creer que cualquier cosa que haya evolucionado sin diseño (e incluso sin nuestro entendimiento) debería resolver problemas que no deberíamos ser capaces de resolver conscientemente”.

Hubo economistas de desarrollo que entendieron en ese entonces la importancia de la libertad individual en el desarrollo, tales como el economista sudafricano Herbert Frankel y el economista inglés-húngaro P.T. Bauer. Desafortunadamente, hay más recompensas para las malas ideas en la economía del desarrollo que para las buenas. Arthur Lewis y Gunnar Myrdal ambos ganaron un Premio Nóbel. P.T. Bauer fue descalificado como un herético, y el pobre Herbert Frankel fue ignorado y luego olvidado por completo. Yo vengo a hablar aquí ante ustedes orgullosamente aspirando a ser el Herbert Frankel de esta generación.

Esto no es una manera de decir que los economistas de desarrollo no eran capaces de cambiar con los sucesos. En la década de los ochenta, las ideas de libre mercado finalmente empezaron a ganar aceptación entre algunos economistas de desarrollo debido al fracaso de la ayuda externa y al éxito de los tigres asiáticos. Aún así, paradójicamente, estos mismos economistas de desarrollo no renunciaron a su técnica de planificar desde arriba hacia abajo. Solamente recitar las palabras “mercados libres” no lo absuelve a uno de ser un planificador. Como la cita de Hayek acaba de señalar, los mercados evolucionan de abajo hacia arriba sin ningún diseño consciente. Con poco conocimiento de las medidas, la política, o las instituciones locales los burócratas del Fondo Monetario Internacional y el Banco Mundial impusieron sus propios diseños de transición hacia un mercado libre en África, Latinoamérica y el Medio Oriente en la década de los ochenta y la de los noventa.

Estos intentos se volvieron aún más absurdos con la caída del Muro de Berlín y la imposición de la “terapia de shock” sobre Europa Oriental y la antigua Unión Soviética, en un intento de gran envergadura por parte de los mismos burócratas de convertir en un solo golpe a una economía comunista en una capitalista. Jeffrey Sachs fue el padre intelectual de la terapia del shock. De nuevo, los críticos estuvieron en la minoría. Peter Murrell de la Universidad de Maryland y John McMillan de Stanford indicaron los sorprendentes vacíos de los terapeutas del shock. Como lo resumió McMillan, “si hubiésemos podido planear las reformas, entonces hubiésemos podido planificar la economía”.

En los ochenta y noventa, el crecimiento en el PIB per cápita fue de cero en África, Latinoamérica y el Medio Oriente, y las repúblicas de la antigua Unión Soviética experimentaron una de las peores depresiones en la historia económica. La reacción luego de tal fracaso de estas mal llamadas “reformas de libre mercado”, impuestas por extranjeros, fortalecieron a figuras xenófobas y anti-libertad como Hugo Chávez de Venezuela, Evo Morales de Bolivia, Robert Mugabe de Zimbabwe y Vladimir Putin de Rusia.

Pero una vez más, estar en lo correcto conseguía poca recompensa: Murrell y McMillan fueron ignorados, mientras que Jeffrey Sachs se convirtió en un célebre economista a pesar del fracaso de la terapia del shock. Jeffrey Sachs consiguió aún más fama por su método de planificación desde arriba hacia abajo cuando redescubrió las ideas fracasadas hace más de 50 años acerca de las naciones atrapadas en la pobreza y el Gran Empuje de ayuda externa en el nuevo milenio. Estas ideas atrajeron a muchos, mientras que la libertad individual volvió a pasar de moda en el desarrollo; Sachs hasta se ganó el apoyo de estrellas de cine. Sachs citaba el apoyo de Hayek a sus ideas, pero desafortunadamente su apoyo no venía de Friedrich Hayek sino de Salma Hayek.

El orden espontáneo y la mente humana

¿Cómo es que el método de arriba hacia abajo todavía domina la economía del desarrollo a pesar de cincuenta años de predicciones fracasadas por parte de los expertos en desarrollo? Hay muchas razones, pero una que yo creo que es particularmente interesante es que nuestros cerebros están hechos para creer en la planificación desde arriba hacia abajo. El filósofo Daniel Denett argumenta que la evolución humana favoreció esa manera “intencional” de pensar. En cuanto a evolución, ver el comportamiento intencional de todos los animales era beneficioso. Cuando veías a un león moverse, podías apartarte si entendías que este pretendía comerte. Cuando veías a un grupo de cavernícolas de la cueva de al lado acercándose a ti con antorchas y bates, podías defenderte más efectivamente si veías a este grupo con una agenda específica, tal como matar a tus hombres y robar tus mujeres. Los cavernícolas que vieron acción intencional en todas partes sobrevivieron. Los que no, murieron.

Así que ahora tal vez podemos entender las aseveraciones de aquellos que le atribuyen el mal a los procesos espontáneos, tales como los manifestantes anti-globalización que dijeron en 2002 que los líderes corporativos se reúnen en “encuentros de alto nivel” para “delinear el camino de la globalización en nombre de las ganancias privadas”. Donde hay desigualdad en las economías de mercado, la gente cree que alguien pretendió empobrecer a las personas más pobres. Donde hay emprendedores que actúan de manera espontánea y de esa manera crean trabajos y al mismo tiempo destruyen otros, los recientemente desempleados muchas veces creen que alguien conspiró para quitarles su trabajo. Con nuestro antepasado cavernícola, es difícil entender que ninguna persona pretende los buenos o los malos resultados. Otro Premio Nóbel, Kenneth Arrow (alguien que, a diferencia de Hayek, no es visto como un ideólogo de derecha), dijo: “La noción de que a través del funcionamiento de un sistema entero los efectos podrían ser muy diferentes y hasta opuestos a las intenciones es seguramente la contribución intelectual más importante que el pensamiento económico ha hecho al entendimiento general de los procesos sociales”.

La idea que el orden espontáneo no está diseñado o pretendido por alguien se ha vuelto mucho más comprensible en nuestros días de lo que era en los tiempos de Hayek. Ahora nos damos cuenta de que cosas tan diversas como el Internet, el lenguaje, la evolución biológica, las redes sociales, e incluso los peatones caminando en una acera sin tocarse son órdenes espontáneos, con nadie a cargo. Ver el absurdo de la planificación central en estas situaciones ilustra cuán espontáneos estos son: ¿Qué tan bien crees que funcionaría tener un planificador central que nos asigne a nuestros amigos y parejas? ¿Qué tan bien crees que funcionaría que el Departamento de Caminar de Manhattan nos de a cada uno, cada mañana, nuestros caminos precisos dentro de la acera para que no nos golpeemos? Pero cuando persiste la manera de pensar de los cavernícolas de ver a los resultados como pretendidos por alguien, incluso los órdenes de abajo hacia arriba y espontáneos tales como los mercados, siempre se favorecerá la acción de arriba hacia abajo e intencional por parte de expertos que tratan de mejorar los resultados.

Hayek intentó contrarrestar este sesgo indicando qué tanta incertidumbre radical hay en la vida económica, la cual no es posible de procesar por un economista viendo las cosas desde arriba. Por ende, se necesita búsquedas descentralizadas e independientes de todo tipo de éxito por parte de individuos altamente informados y motivados. Él lo puede decir mejor que yo:

La interacción de individuos, que poseen diferente conocimiento y diferentes puntos de vista, es lo que constituye la vida del pensamiento. El crecimiento de la razón es un proceso social basado en la existencia de tales diferencias . . . [S]us resultados no pueden ser previstos . . . . [N]o podemos saber qué opiniones asistirán en este crecimiento y cuáles no.

Y

La libertad es esencial para dar lugar a lo imprevisible e impredecible; la queremos porque hemos aprendido a esperar de ella la oportunidad de realizar muchos de nuestros objetivos . . . . Confiamos en los esfuerzos independientes y competitivos de muchos para inducir la existencia de lo que querremos cuando lo veamos.

La manera en que países fueron exitosos en desarrollarse es a menudo encontrando un gran éxito en los mercados de exportación. Es imposible predecir cuál será el gran éxito. Por eso se necesitan los “esfuerzos independientes y competitivos de muchos” a los cuales Hayek se refería. ¿Quién hubiera previsto que las flores de Kenya capturarían 40 por ciento del mercado europeo que provee a aquellos hombres románticos que llevan flores a casa para sus esposas? Podría decirse lo mismo de los trajes de algodón para mujeres fabricados en Fiji (42 por ciento del mercado estadounidense), de los muelles flotantes hechos en Nigeria (84 por ciento del mercado noruego), de los circuitos electrónicos integrados de las Filipinas (71 por ciento del mercado mundial), o de los jets regionales hechos en Brasil (Embraer ahora tiene 22 por ciento del mercado mundial). El éxito más importante en las exportaciones de Egipto, representando 30% del total de sus exportaciones, son cerámicas de baño, de las cuales 93 por ciento van a Italia. ¿Puede usted imaginarse a un experto en desarrollo diciéndole a los egipcios, “¡El secreto es exportar inodoros a Italia!”?

El desarrollo es impredecible

¡Hayek correctamente predijo que el desarrollo sería impredecible! Esto podría sonar contradictorio, pero esta es una hipótesis genuinamente observable, como la predicción de la teoría de mercados eficientes de que nadie puede, año tras año, predecir la bolsa. Las tasas de crecimiento económico satisfacen la hipótesis anteriormente mencionada, no solamente las anécdotas mencionadas antes, pero también en investigaciones realizadas por mí y por otros que han descubierto que el crecimiento económico rápido rara vez persiste. China e India son los que crecen rápido ahora pero eran los que crecían lento en la década de los sesenta y la de los setenta; Brasil y Costa de Marfil crecían rápido en esa época pero han tenido crecimiento bajo desde 1980. El análisis estadístico sugiere que el crecimiento económico rápido en el corto plazo está determinado principalmente por factores transitorios que no pueden ser previstos. Incluso un mercado completamente libre tendrá intervalos variables de alto crecimiento durante períodos en los que los empresarios tienen mucho éxito y de bajo crecimiento cuando hay escasez de éxitos.

De esta manera la diferencia entre los sistemas exitosos de abajo hacia arriba que protegen la libertad individual y los sistemas que restringen la libertad no puede observarse de manera clara en las tasas de crecimiento a lo largo de períodos limitados, o incluso en períodos de hasta una década. Esta dificultad es explotada por los críticos de la libertad, quienes fácilmente pueden citar un ejemplo de un país no libre con crecimiento rápido (China es el actual favorito). De hecho, las tasas de crecimiento son tan volátiles que los expertos pueden comprobar casi cualquier teoría de desarrollo económico con un ejemplo de un país con crecimiento económico alto que también posee una política económica del agrado del experto. Estos argumentos son el equivalente intelectual de un apostador en Las Vegas que le atribuye su racha de buena suerte a las medias que tenía puestas en ese momento, y luego seguirá usando sus cada vez más apestosas medias en un intento fútil de reproducir esa suerte.

La diferencia entre los sistemas libres y no libres aparece en comparaciones a largo plazo, como en el nivel de ingreso per cápita. El hecho relevante acerca del desempeño de China a largo plazo es que su ingreso per cápita todavía está en la posición 122 en el mundo, detrás de Albania, Ecuador, Gabón, Jamaica, y Surinam, y es un décimo de lo que es el de Estados Unidos. Los niveles de ingreso per cápita están fuertemente correlacionados con las medidas de libertad económica y política, y las técnicas estadísticas sugieren que esta correlación es causal: la libertad causa la prosperidad. Corea del Norte ha tenido periodos de alto crecimiento, pero sería difícil descartar el argumento a favor de la libertad por la gran diferencia que existe hoy en ingreso per cápita, salud y nutrición entre los libres coreanos del sur y los esclavizados coreanos del norte.

La libertad individual

El último intento que nosotros los expertos en desarrollo necesitamos para encontrar empleo es que aceptemos que la libertad individual es el mejor sistema, y también decir que se necesitan expertos en desarrollo para diseñar las reglas que permiten la libertad individual. Es cierto que la libertad necesita de las reglas gubernamentales que protejan la propiedad privada, hagan respetar los contratos, prevengan el fraude y el robo, y muchas otras normas de buen comportamiento que hacen posible el trato entre individuos. Pero eso no significa que los expertos necesitan diseñar las reglas gubernamentales desde arriba hacia abajo. El último y posiblemente el más importante descubrimiento de Hayek fue que las reglas gubernamentales en un libre mercado no son diseñadas, evolucionan de abajo hacia arriba. Como lo dijo Hayek: “El valor de la libertad consiste principalmente en la oportunidad para el crecimiento de aquello que no ha sido diseñado, y el funcionamiento beneficioso de una sociedad libre depende en gran parte de la existencia de instituciones creadas libremente”.

¿Cómo crecen las instituciones libremente? Aquí pienso que los economistas han descubierto más cosas desde el tiempo en que Hayek escribió, aunque todavía tenemos mucho que aprender. Ahora tenemos la “teoría de juegos”, la cual puede describir un resultado en el cual cada uno de nosotros está de acuerdo con respetar los derechos de propiedad y contratos de todos los demás. Cualquiera que hace trampa o roba puede ser castigado con el ostracismo social, el cual carga la penalidad adicional de exclusión de contratos lucrativos en el futuro con otras personas. La norma social se estabilizará alrededor del respeto a la libertad individual que trata a los individuos tanto como merecedores de los frutos de su propio esfuerzo así como también responsables de cualquier costo que ellos impongan sobre el resto de nosotros. Desafortunadamente, también hay otro equilibrio. Si la trampa y el robo empiezan a ser aceptados ampliamente como algo normal, y cada individuo espera vivir de todos los demás, entonces tal sociedad puede quedarse estancada en un resultado de desconfianza y puede que no sea capaz de alcanzar la norma de la libertad. De hecho, las diferencias internacionales como respuesta a la pregunta de la Encuesta Mundial de Valores de que si los individuos debieran responsabilizarse por sí mismos (lo más cercano que este cuestionario llegó a la libertad individual) son pistas excelentes para saber qué sociedades de hecho tienen un libre mercado e instituciones democráticas. Por supuesto, se necesita un gobierno que pase leyes para hacer respetar las reglas, pero los buenos gobiernos simplemente formalizan las normas sociales que vienen de abajo y que respetan la libertad, la cual en gran parte causa el respeto a las reglas.

¿Qué explica las diferentes normas sociales en diferentes países? Aquí, francamente, ni Hayek ni los investigadores de hoy han llegado a una respuesta completamente satisfactoria. Probablemente, accidentes históricos importan: Un estudio reciente encuentra más desconfianza en regiones de África donde individuos fueron traicionados y vendidos como esclavos durante los siglos cuando existía ese mercado. Pero Hayek también sugirió que las reglas y normas están en sí sujetas al proceso evolutivo de supervivencia de los más aptos (tal vez el proceso es más lento de lo que quisiéramos). ¡Los individuos en sociedades pobres sin libertad que ven la conexión entre la libertad y la prosperidad van a querer libertad!

Ahora, un rol claro para los expertos en desarrollo: Pueden intentar acelerar el proceso evolutivo convenciendo a los individuos alrededor del mundo de cómo un sistema de abajo hacia arriba funciona a largo plazo cuando la gente valora la libertad individual.

Estos beneficios no son abstractos: Como una porción de las naciones con libertad económica y/o política ha tenido una tendencia constante hacia arriba desde 1970, la tasa global de pobreza se ha reducido por dos tercios. Para el ciudadano de Kenya empleado en exportar flores a Europa y para el egipcio empleado en la exportación de inodoros a Italia, el libre comercio no es una abstracción.

Tenemos ejemplos similares de cómo escapar de la pobreza en nuestra propia historia. En 1927, un bebé llamado Nathan nació en el Tercer Mundo de Estados Unidos, Virginia del Oeste. Su padre, un inspector de tala de madera mal pagado, murió de tuberculosis cuando el niño tenía dos años. Su madre, llamada Dora, se quedó a cargo de dos niños en Virginia del Oeste durante los peores momentos de la Gran Depresión. Si alguna vez hubo un círculo vicioso de la pobreza, este era uno. Pero Dora trabajó tan duro que fue capaz de mandar a Nathan a la Universidad de Virginia del Oeste (WVU, por su nombre en inglés). Nathan también continuó trabajando duro en varios trabajos hasta que pudo financiar su retorno a WVU para obtener un doctorado en biología. Se fue de Virginia del Oeste debido a una exitosa carrera como profesor de biología, para darles a sus hijos un estilo de vida de clase media. Yo debería saberlo porque yo fui uno de esos niños; Nathan es mi padre. Yo dedico este premio Hayek esta noche a mi padre, como agradecimiento por haber hecho realidad el sueño americano para nuestra familia.

Con tantos ejemplos inspiradores, les debemos a los pobres en todas partes del mundo la defensa de los valores de la libertad individual, los cuales le ofrecen al mundo la última y mejor esperanza de acabar con la pobreza.

Yo cerraré parafraseando a mi político favorito de EE.UU. que amaba la libertad, Abraham Lincoln:

Somos, nosotros, los vivos, los que debemos dedicarnos aquí a la tarea inconclusa que, aquellos que vinieron antes que nosotros, avanzaron tan noblemente. Somos los vivos los que debemos dedicarnos aquí a la gran tarea que aún permanece ante nosotros—que resolvamos aquí, firmemente, que este mundo tendrá un nuevo nacimiento de libertad—y que el desarrollo del pueblo, por el pueblo y para el pueblo no desaparecerá de la Tierra.

Reseña: La ética de la redistribución, de Bertrand de Jouvenel

JouvenelCompartimos a continuación una reseña de Jorge Martínez acerca del libro de Bertrand de Jouvenel «La ética de la redistribución», publicada en el sitio web de la Fundación Progreso y Libertad, de Chile, en septiembre de 2013. 

A mediados del siglo XX ya se tenía certeza de la superioridad del capitalismo y la libertad por sobre el socialismo, pero, de los aspectos filosóficos, era el ético el flanco más débil de aquél y el objeto de la crítica más acerba de parte de los socialistas de todos los partidos, como diría Hayek en su “Camino de Servidumbre”. El lucro, la primacía de lo individual, el hecho de que en una economía de mercado es el dinero la medida y llave hacia los bienes y la satisfacción material, siempre ha sido difícil de asimilar por las masas ignorantes del funcionamiento de una sociedad capitalista. Entonces, era la brutalidad del régimen totalitario soviético lo que mantenía a la opinión pública reticente ante su implacable avance luego de la Segunda Guerra Mundial; en contraste, sus fundamentos morales aparentaban ser altruistas y solidarios, lo que atraía a los más ingenuos, especialmente, en los países subdesarrollados que menos habían conocido las ventajas de una economía libre. Se pensaba que, en el fondo, el socialismo era más humano y moral, sólo que aún no había tenido tiempo de demostrar sus bondades.

Este es el contexto en que Bertrand De Jouvenel, filósofo y economista francés, escribió las dos conferencias dictadas en 1951 en el Colegio Corpus Christy de Cambridge, y que forman del librito que reseñamos. En él aborda, con singular claridad, dos cuestiones fundamentales: el ideal socialista y el gasto fiscal.

El afán de redistribuir, según el autor, no es una noción que provenga del socialismo, al menos no en su concepción moderna. Históricamente, lo primero que se puso como objeto de redistribución fueron las tierras, lo que se conoce como agrarismo, y en esto se tuvo buen cuidado de no incluir las herramientas que hacen producir la tierra e igualarían los ingresos (que éste no era el fin de redistribuir la tierra) sino repartir entre los hombres los bienes que Dios proveía, pero no lo que los hombres producían.

Diferente del igualitarismo agrario, que buscaba justa distribución, es el socialismo. Para nuestro autor, el sentimiento esencial que origina al socialismo no es la indignación moral por la injusta distribución de la tierra o el ingreso, sino la intención de implantar un nuevo orden de “amor fraternal” entre los hombres: “más bien, es una rebelión emocional contra los antagonismos dentro de la sociedad, contra la fealdad del comportamiento de los hombres unos con otros”, desde ya podemos ver como De Jouvenel en su diagnóstico del socialismo coincide con el que unos años antes dio Ludwig von Mises, en su obra “Liberalismo”, el austríaco sobre el particular decía lo siguiente: “[la resistencia al liberalismo no proviene de la razón] sino de una actitud psicológica que tiene aspectos patológicos: de un resentimiento y de un complejo que podemos llamar ‘complejo de Fourier’, del nombre del célebre socialista francés”; entonces, de lo que se trata no es de reducir los contactos entre los hombres y de renunciar a la división del trabajo, y así acabar con la fealdad del mundo, tampoco de dejar su parcela individual a cada cual para que en ella haga lo que estime conveniente, al estilo del agrarismo. El socialismo tiene su propia propuesta que es a la vez su contradicción vital.

El socialismo propone un nuevo espíritu de aceptación gozosa de la interdependencia que existe entre los hombres, que la división del trabajo y los intercambios entre los hombres no estén ya orientados por el propio interés, en otras palabras, que llamados por el progreso económico los hombres se sirvan mutuamente entre sí, pero, con un “espíritu nuevo”, no como el “viejo” hombre que a regañadientes medía su servicio contra su compensación, sino como el “nuevo” hombre que halla su felicidad en el bienestar de sus hermanos.

Identificado el fin sentimental del socialismo es necesario conocer cuáles son sus medios. Respecto de esto, el socialismo ha identificado a la propiedad privada como la fuente de los antagonismos que repulsa en la vida social, ya sea entre los que son propietarios y los que no, como entre los mismos propietarios. El bálsamo de Fierabrás socialista es, por tanto, eliminar la propiedad privada y así exterminar las contradicciones y jerarquías que tensan las relaciones entre los individuos. Hecho esto, será innecesaria toda coacción porque los hombres serán hermanos unos con otros, toda policía o uso de la fuerza institucional ya no será necesaria, y la siguiente promesa del evangelio socialista, consecuentemente, es la disolución del Estado por resultar innecesaria su existencia.

Pero, esa sociedad fraterna a la que aspira el socialismo ya existe y funciona desde hace siglos, es una comunidad monástica. Aunque sus fundamentos son muy otros de los acariciados por el ideal socialista. Los monjes se han unido no por interés propio sino por amor al “Padre”, y su relación altruista respecto de los bienes materiales se debe a que a no los valoran, los desprecian: “Sus deseos no se dirigen a objetos materiales escasos, lo que los haría competitivos, sino que se dirigen a Dios, que es infinito”.

A fin de cuentas, el socialismo pretende fundar una sociedad monástica pero sin la fe que es su causa. Se inserta en el mundo con total apego a lo material y al progreso que la humanidad ha conocido con el capitalismo. No acepta la visión de que el consumo es algo trivial sino que lo venera y anhela, siempre que se dé con las características del “nuevo” hombre. Sin embargo, si para la sociedad está bien que aumente la riqueza y los bienes disponibles, por qué razón tal cosa es repudiada cuando se predica del individuo. Por qué si se desea el triunfo del hombre sobre la naturaleza y disfrutar del botín que ello provea, se rechaza la actitud necesaria para alcanzar ese objetivo. No será acaso que muchos de los rasgos de la sociedad que el socialismo rechaza, provengan justamente del propósito que él también anhela.

Las dos conclusiones finales que podemos obtener de De Jouvenel: que todo el tinglado redistributivo tiene una letal consecuencia para la libertad de quienes no forman parte del aparato estatal, esto es, traslada el poder desde los ciudadanos hacia los gobiernos que terminan decidiendo en nombre de ellos cómo gastar sus ingresos; y su fundamento moral no es un genuino altruismo o preocupación por el bienestar ajeno, sino la envidia por los bienes que no se puede disponer.

Felicidades de parte de PVE (resumen estadístico)

Mapa2013Desde Punto de Vista Económico queremos desearle a todos nuestros lectores unas felices fiestas y un próspero 2014! Se termina el 2013, y con él,  un nuevo año de trabajo conjunto en el que se afianzó la relación con antiguos lectores, y se incrementó hacia nuevos destinos. Se ha destacado en este 2013 la participación de jóvenes estudiantes y economistas interesados en conocer la historia del pensamiento económico y acceder también a la “otra biblioteca”, esa que no se estudia en los programas tradicionales.

Nos parece oportuno cerrar este tercer año compartiendo un resumen estadístico del blog, tal como lo hicimos el año pasado.

No está demás agradecerles a ustedes, nuestros lectores, por el acompañamiento y la participación activa que han mostrado este año. Todo esto nos impulsa a seguir trabajando en extender estas ideas a más personas con el objetivo de alcanzar algún día una sociedad de hombres libres y responsables.

Total de visitas

2011: 52.600

2012: 157.500

2013: 234.000

Los 10 posts más leídos desde el inicio del blog:

1. Problemas ambientales en América Latina (octubre de 2012)

2. ¿Qué es la regla de Taylor? (febrero de 2012)

3. El dólar blue sube (comparación entre la evolución del dólar oficial y el blue) (abril de 2012)

4. Axel Kicillof, mi Profesor (abril de 2012)

5. Ley de Say (noviembre de 2011)

6. La economía política del peronismo (junio de 2012)

7. Qué tan neoliberal fue Argentina en los 90? (junio de 2012)

8. Entendiendo la economía argentina (junio de 2011)

9. ¿Es el oro una buena inversión? (mayo de 2012)

10. El árbol genealógico de la Escuela Austriaca de Economía (marzo de 2012)

Los diez posts más leídos de este año:

1. El dólar blue sube (comparación entre la evolución del dólar oficial y el blue)

2. Economía informal

3. Reseña: ¿Por qué fracasan los países? Daron Acemoglu y James A. Robinson

4. ¿Debe la ONU o Estados Unidos intervenir en Siria?

5. Una vida formando austriacos: Entrevista a Rogelio Pontón

6. Análisis de la economía argentina

7. El misterioso socialismo de Noruega

8. ¿Es Hayek un mito?

9. Gary Becker y la economía del matrimonio

10. La “economía” del nuevo Papa Bergoglio

¿De dónde nos visitan?

Argentina (85.983)

España (35.874)

Colombia (17.981)

México (16.213)

Perú (13.218)

Estados Unidos (10.576)

Chile (8.751)

Guatemala (6.514)

Venezuela (6.076)

Ecuador (5.160)

Dado que el blog es principalmente en español, destaca la presencia de Estados Unidos entre los países con más tráfico. Estamos muy agradecidos con quienes nos visitan y hacen el esfuerzo de leer en español o traducir los posts con Google Translate o algún servicio similar para poder leernos. Por ello también hemos subido algún que otro post en inglés cuando creemos que el tema puede ser interés para estos lectores.

También hemos tenido visitas de países no-hispano-parlantes como Brasil (1.636), Inglaterra (1.353), Suiza (1.103), Canadá (798), Alemania (770), Italia (528), Francia (508), Portugal (475), entre muchos otros. Si bien es difícil saber cuántas de estas visitas son aleatorias y cuántas se deben a lectores o visitantes interesados en el contenido, sí es un indicador de la exposición que el volumen de visitas y participación de calidad en los comentarios le ha dado al blog.

Deseamos a todos que pasen unas agradables fiestas, descansen en sus merecidas vacaciones y comiencen muy bien el 2014. Por nuestra parte, el crecimiento que hemos visto en 2013 respecto al 2012 nos motiva a seguir trabajando fuerte durante el 2014 en este espacio el cual, más allá del tiempo y esfuerzo que nos demanda, es un proyecto que nos trae muchas satisfacciones. Nada de esto hubiese sido posible sin sus visitas y participación. Esperamos seguir creciendo juntos en el 2014!

Nicolás Cachanosky

Adrián Ravier

Gabriel Zanotti

Martín Krause

Un siglo después… ¡ya es tiempo de cerrar la Fed!

EbelingHace exactamente 100 años, un 23 de diciembre de 1913 el Congreso de los Estados Unidos aprobó el Acta de la Reserva Federal establecendo un sistema de banca central en el país.

Richard Ebeling sostiene en este artículo publicado en EpicTimes que cien años de historia de la planificación central monetaria bajo el Sistema de la Reserva Federal de Estados Unidos sólo ha dado lugar a un fracaso desastroso que ha generado ciclos de auge, crisis y depresión, inflación, recesión, desempleo, bajo la arrogancia de aquellos que han creído que tenían el conocimiento, la sabiduría y la capacidad de micro-y macro-administrar el sistema monetario de los Estados Unidos.

Ebeling sugiere que es hora de acabar con el socialismo monetario, y presenta una agenda para mover a su país en la dirección de la banca libre competitiva, privada, hacia un nuevo sistema de libertad monetaria.

Lea el artículo completo aquí.

¿Es la Escuela Austriaca pseudociencia?

José Luis Ferreira abrió un debate acerca de la Escuela Austriaca a la que califica de pseudociencia. A continuación coloco los links del debate, y el acceso a la última aportación de Juan Ramón Rallo.

2 de diciembre de 2013 – Economía y pseudociencia – La tercera cultura – Por José Luis Ferreira

3 de diciembre de 2013 – ¿Es la Escuela Austriaca pseudociencia? (parte 1) – Por Juan Ramón Rallo

9 de diciembre de 2013 – ¿Es la Escuela Austriaca pseudociencia? Juzque usted (1) – Por José Luis Ferreira

12 de diciembre de 2013 – ¿Es la Escuela Austriaca pseudociencia? Juzque usted (2) – Por José Luis Ferreira

13 de diciembre de 2013 – ¿Es la Escuela Austriaca pseudociencia? (parte 1) – Por Adrián Ravier

14 de diciembre de 2013 – ¿Es la Escuela Austriaca pseudociencia? (parte 2) – Por Adrián Ravier

15 de diciembre de 2013 – ¿Es la Escuela Austriaca pseudociencia? (parte 2) – Por Juan Ramón Rallo

El origen de nuestros derechos

derechoLa facultad de hacer o no hacer algo siempre que no dañe igual derecho de terceros resulta indispensable al efecto de poder seguir el camino que cada uno prefiera para lograr sus cometidos particulares y, asimismo, con esta posibilidad abierta, las personas obran conforme con su condición humana, es decir, revestidas de dignidad compatible con su libre albedrío, lo cual lo distingue del resto de las especies conocidas

Por Alberto Benegas Lynch (h)

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Estados Unidos medirá la Producción Bruta sugerida por Mark Skousen

StructureofProductionA partir de 2014 el Buró de Análisis Económico de los Estados Unidos publicará una estadística macroeconómica austriaca conocida como Producción Bruta o Gross Output, la cual saldrá al público al mismo tiempo que los resultados del Producto Interno Bruto.

Mark Skousen sostiene que

Publicar la Producción Bruta y el Producto Interno Bruto al mismo tiempo será como otro round de Hayek vs Keynes.

La Producción Bruta provee un correcto balance en el proceso de producción-consumo que hace falta en los datos del PIB. Como Steve Landefeld, director de BEA, y los coeditores Dale Jorgenson y Bill Nordhaus dicen: Producción Bruta es la medida natural del sector productivo, mientras que el PIB es apropiado como una medida de bienestar. Ambos son necesarios en un sistema completo de cuentas.

Skousen ha abogado por esta nueva estadística nacional desde que publicó The Structure of Production en 1990. Steve Forbes se refirió a la Producción Bruta como un gran avance en apoyo a la macroeconomía austriaca del lado de la oferta, la cual socava todo el fundamento de la economía keynesiana.

Steve Moore de The Wall Street Journal y Gene Epstein de Barron’s esperan escribir artículos de la Producción Bruta. También la prestigiosa revista The Economist.

Estoy muy emocionado, este es un triunfo personal que tardó casi 25 años en suceder. La mayoría de autores de libros de texto de economía están planeando incluir una sección de Producción Bruta en las próximas ediciones (McConnell, Parkin, Gwartney), y los analistas económicos están empezando a echarle un ojo. Recién recibí un correo de Roger Leroy Miller diciendo que ha añadido una sección de Producción Bruta en su 18ª edición de “Economics Today”. Por supuesto, ya está totalmente desarrollada en mi libro de texto “Economic Logic”, agregó Skousen.

¿Pero qué es la «producción bruta»? En la entrevista que tuve la suerte de compartir con Mark Skousen, él mismo explicaba el concepto. Aquí puede acceder a la entrevista completa, pero abajo copio el extracto traducido.

AR: The Structure of Production [La Estructura de la Producción] (NewYork University Press, 1990) fue su primer libro académico, y se suele describir como un clásico de la Macroeconomía Austriaca moderna. ¿Qué puede encontrar el lector en este libro?

MS: The Structure of Production fue visto como la biblia clandestina de la economía de la Oferta (Supply Side Economics); un renacimiento de la Ley de Say; una herramienta para el análisis financiero; y lo más importante, como un avance Austriaco sobre el Weltanschauung estándar Keynesiano y Monetarista.

Creo firmemente que durante nuestra corta permanencia en esta vida, nos debemos concentrar en avanzar y mejorar el trabajo de otros. ¿Porqué gastar tiempo en actividades que otros están desarrollando de forma satisfactoria? Observé la necesidad de avanzar en base al magistral modelo macroeconómico de Hayek, que se encuentra en Precios y Producción (1931). Los Austriacos necesitaban un modelo macro actualizado que pueda contrarrestar los modelos Keynesianos y Monetaristas en boga en la actualidad. Pensé que los triángulos de Hayek eran un buen lugar para comenzar, pero que eran enteramente teóricos, lo cual era una de las razones por lo que no se popularizaba. En mi trabajo, The Structure of Production (NYU Press, 1990), intenté modernizar los triángulos de Hayek en un modelo universal de una economía en cuatro etapas (recursos, producción, distribución y producto final) que pudiera ser integrado con las estadísticas de ingreso nacional y que pudiera ser testeado empíricamente.

Además del modelo de economía universal de cuatro etapas, el libro introduce una nueva estadística agregada bajo el nombre “Gasto Doméstico Bruto” (Gross Domestic Expenditures – GDE), el cual intenta medir el gasto total en la economía. Muestro que el GDE puede ser fácilmente integrado a un libro de texto de estadísticas de ingreso nacional así como lo está el Producto Bruto Interno (PBI). Se puede ver abajo el diagrama del modelo de la economía de 4 etapas, y la relación entre el GDE y el PBI.

El modelo macroeconómico actual es por naturaleza Keynesiano y comienza por el producto final (PBI), lo cual crea distorsiones acerca de la economía, enfatizando por demás en el consumo a expensas del ahorro y la inversión. Mi modelo “Austriaco” crea el equilibrio adecuado entre la parte de “hacer” y de “utilizar” la economía. Utilizando el GDE, descubrí que el gasto en consumo solo representa el 30% de la economía de los EEUU, no el 70% como comúnmente se informa. Para un mayor detalle se puede ver mi reciente artículo publicado en The Freeman (17 de mayo de 2010) bajo el título:  “Consumer Spending Doesn’t Drive the Economy, Investment Does” [El gasto en consumo no conduce a la economía, la inversión lo hace]

He incorporado el modelo de cuatro etapas y el GDE en mi propio libro de texto, “Economic Logic” [Lógica Económica] (Capital Press, 2000, 2010), y con suerte eventualmente será adoptado en todos los libros de texto. Como Max Planck dijo, “la ciencia progresa funeral a funeral”.

Además busco avanzar en la teoría Austriaca del ciclo económico con la introducción de los Vectores de Demanda Agregada (ADV) y los Vectores de Oferta Agregada (ASV).

Me tomó alrededor de diez años escribir el libro, y recién ahora está logrando cierto reconocimiento. New York University Press recientemente lanzó una edición de bolsillo (paperback) con una nueva introducción (2007). Recientemente fue traducido al polaco.

Lea también aquí un artículo de Skousen sobre Producción Bruta publicado por Forbes.

Videos de Mark Skousen en New Media:

Fuente: El amigo de la Marro, UFM + algunos agregados.