REFLEXIONES SOBRE EL MERCADO LABORAL – Por Alberto Benegas Lynch (h)

ABLSeguramente no hay un tema de mayor importancia que lo que ha dado en denominarse “la cuestión social”. La economía es para el hombre, si no sirve para atender el propósito de mejorar las condiciones sociales de la gente no sirve para nada. El tema del desempleo, de los salarios y de los sindicatos constituye un trípode medular.

Veamos el asunto por partes. Los recursos son escasos frente la las ilimitadas necesidades. El recurso de mayor trascendencia es el factor trabajo, no solo por tratarse de seres humanos sino porque no se concibe la prestación de ningún servicio ni la producción de bienes sin el concurso del trabajo manual e intelectual. Entonces, por el principio de no contradicción, una cosa no puede ser y no ser al mismo tiempo bajo las mismas condiciones. En nuestro caso, el desempleo significa que sobra el factor trabajo pero hemos dicho que se trata de lo indispensable y escaso. O una cosa o la otra.

Es entonces pertinente subrayar que allí donde hay acuerdos libres y voluntarios entre las partes no hay tal cosa como sobrante de trabajo no importa la pobreza descomunal o la riqueza más exorbitante. Pongamos como ejemplo la situación de un grupo de náufragos llega a una isla deshabitada. No hay aquí el tema de las llamadas “fuentes de trabajo”, no hay empresas ni nada que se le parezca, sin embargo nadie en su sano juicio podría sostener que no hay nada por hacer. Al contrario, hay todo por hacer, no les alcanzará a los náufragos las horas del día y de la noche para atender todas las urgentes necesidades. Cada uno se dedicará a lo que pueda, pescar, subirse a los árboles para recoger frutos, defenderse de las fieras salvajes etc. y como resultado habrán intercambios entre los náufragos y esto significa que unos se emplean en términos de otros a través de las referidas transacciones. En otros términos no hay desempleo.

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Gary Becker, in memoriam

Gary_Becker2Iván Alonso obtuvo su PhD. en Economía de la Universidad de California en Los Ángeles y es miembro de la Mont Pelerin Society.

La muerte de Gary Becker llena de una profunda tristeza al mundo de la economía. Al mundo de este economista, por lo menos. Nadie como Becker extendió las fronteras de esta ciencia, aplicándola con rigor e imaginación, a la vez, al estudio de importantes manifestaciones de la conducta humana como la discriminación racial, el tamaño de la familia, la criminalidad, la drogadicción, la educación. La Academia Sueca se distinguió a sí misma otorgándole el Premio Nobel en 1992.

Su tesis doctoral, “The Economics of Discrimination” (en inglés), publicada en 1957, comienza asumiendo que la gente tiene ciertas preferencias por no relacionarse con otra gente de determinada raza, género o credo. Esas preferencias implican que una persona experimenta un costo en caso tenga que relacionarse con alguien con quien preferiría no hacerlo. No se trata de un costo monetario, sino de uno meramente subjetivo; pero es un costo al fin. Las causas pueden ser diversas: incomodidad, desprecio, temor, resentimiento; pero las consecuencias son las mismas.

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El debate acerca del “tapering”: ¿podemos controlar el auge?

MachlupComparto una nueva columna publicada en Infobae, acerca de la política monetaria americana, el tapering y improbabilidad de que puedan controlar la situación económica.

En mayo de 1937, Fritz Machlup ofrecía una disertación en la Universidad de Minnesota en la que intentaba dar respuesta a esta difícil pregunta. En este artículo, recogemos la respuesta vertida por el autor, dada su relevancia para comprender la política monetaria que la Reserva Federal de EEUU viene desarrollando bajo la dirección de Ben Bernanke.

Para dar un contexto a su artículo, entonces Machlup se encontraba analizando las políticas que el gobierno estadounidense y la autoridad monetaria venían practicando para intentar paliar el episodio económico más doloroso de la historia de EEUU. Lo que a continuación sostenemos es que el análisis causal del autor mantiene plena vigencia en lo que refiere a la crisis de 2008 y el intento por encontrar un camino de recuperación.

La respuesta de Machlup entonces implicó tres cuestiones: 1) ¿Sabemos lo que es un auge?, y ¿podemos claramente identificar una situación dada como un auge? 2) Si sabemos lo que es un auge, y también cómo identificarlo, ¿sabemos cómo puede ser controlado? 3) Si sabemos lo que es un auge, cómo identificarlo, y también cómo podría ser controlado, ¿somos capaces de aplicar nuestro conocimiento y llevar a cabo las medidas que consideramos adecuadas?

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