LA CARGA DE TEORÍA DE LA BASE EMPÍRICA: ¿EL FIN DE LA FILOSOFÍA DE LA CIENCIA?

(Art. publicado en Studium (2015), nro. 34, pp. 469-478).

Resumen: la tesis central de este artículo es si la filosofía de la ciencia no habrá llegado a su fin si se la sigue planteando como un programa de investigación que no se plantee el problema hermenéutico fundamental, a la hora de intentar resolver el problema de la carga de teoría de la base empírica. Para ello se repasa la historia del problema, tanto en sus aspectos metodológicos como filosóficos; se reseña la filosofía de la ciencia posterior a Feyerabend (que nosotros llamamos post-popperiana), y se pone peculiar atención al “nuevo experimentalismo” y a la noción de “teoría” que está en juego en el debate. Allí es donde introducimos la importancia del giro hermenéutico y una propuesta conceptual y terminológica para el famoso “testeo empírico”. Aclaramos luego que el realismo en la filosofía de la ciencia es una cuestión filosófica, no metodológica, para concluir luego en lo que se quería demostrar.

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LA FILOSOFÍA, LA ECONOMÍA Y SU MÉTODO: ENTREVISTA A GABRIEL J. ZANOTTI

La_EA_desde_AdentroGabriel J. Zanotti es Profesor y Licenciado en Filosofía por la Universidad del Norte Santo Tomás de Aquino (UNSTA, 1984) y Doctor en Filosofía por la Universidad Católica Argentina (UCA, 1990). Su campo de especialización es la metodología de la economía, y en particular la epistemología de la economía de la Escuela Austríaca. Sus trabajos de investigación han sido publicados en español e inglés en diversas revistas académicas de Argentina, Chile, España y Estados Unidos, ocupando el cargo de Director del Departamento de Investigaciones de ESEADE en el período 2003 a 2006. Su trayectoria docente incluye a diversas universidades de la Argentina y el exterior como la Universidad Austral, la UCEMA, la Escuela Superior de Economía y Administración de Empresas (ESEADE), la UNSTA y la Universidad Francisco Marroquín (UFM). En la actualidad es Director Académico del Instituto Acton Argentina. Ha publicado alrededor de veinte libros, entre los que se destacan “El método de la economía política” (1997), “Fundamentos filosóficos y epistemológicos de la praxeología” (2004) y “La economía de la acción humana” (2009).

AR: Para los que no lo conocen… ¿Quién es Gabriel Zanotti?

ZANOTTI: ¿Quién soy yo? Bueno!, es una pregunta complicadísima para un filósofo. Tal vez lo más importante del propio yo rodea a lo inefable e incognoscible, así que vamos a hacer algo que a Wittgenstein le gustaría: hablar de lo que se puede hablar, de algunas cositas visibles que hacen vislumbrar lo invisible.

En mi infancia fui un niño terrible. Mi padre sólo tenía vagas esperanzas en que yo terminara la secundaria. Luego, Dios sabrá por qué, a los 13 años le pregunté a mi padre por el tema de la pobreza. Me explicó muchas cosas y me dio para leer un librito excelente de J. Fourastié, “Por qué trabajamos”. Pero yo le seguí preguntando infinidad de cosas y entonces me recomendó visitar a Enrique Loncán. Papá no sabía que Loncán había estudiado con Mises en 1964 en la Foundation for Economic Education. Y así, 10 años después, en 1974, yo, cada 15 días, iba al estudio de Loncán a preguntarle mil cosas de economía y, por supuesto, lo primero que leí fueron libros de Rothbard, Hazlitt, Curtiss… Alberto Benegas Lynch (h)… Y aunque no entendía nada, comencé a acariciar las primeras páginas de “La Acción Humana” de Mises.

A los 16 años tuve filosofía como materia en el secundario y me deslumbró. El deslumbramiento no se apagó nunca. En ese mismo año comenzamos a reunirnos con unos amigos en la Cámara de Comercio -ayudados por Armando Braun y Alberto Benegas Lynch (Padre)-[1] una vez por semana para estudiar a los economistas austríacos y al liberalismo clásico. Eso duró unos 6 años.

En 1979 comencé a estudiar filosofía con los dominicos, en la Universidad del Norte Santo Tomás de Aquino, con lo cual comenzaron a fusionarse dos ADN que en la Argentina no se comunicaban nunca: Santo Tomás de Aquino y Ludwig von Mises. Después llegarían otros autores: Popper, Husserl… Pero siempre alrededor de esos ADN originarios, de cuya cruza Dios sabrá si salió un híbrido, una síntesis o un monstruo, como dicen algunos.

¿Pero quién soy? Creo que soy un filósofo, fundamentalmente, pero eso no responde mucho, porque las imágenes que se tienen de ello son muy engañosas.

Soy alguien cuya vida gira en torno a los problemas existenciales del ser humano: Dios, el alma, la libertad: a partir de ello filosofo y enseño y estructuro toda mi vida personal.

Creo que soy ese. Espero ser ese. Muy curioso, en latín el infinitivo del verbo ser es “esse” (de allí esse, esste y aqquel :-)) ). Por eso, ESSE seguro que no soy. Soy alguien cuya esperanza es el ESSE, pero ese no soy…

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¿Por qué fallan los economistas en sus predicciones?

pronosticos-economia-300x216A menudo escuchamos en los medios y en la calle un reclamo social a los economistas por no acertar en sus pronósticos macroeconómicos. La crítica no es menor, pues ya se ha puesto en duda no sólo el “arte” de la predicción, sino también al carácter “científico” de la economía.

La economía es una ciencia, y quizás una de las más complejas. Si bien los economistas podemos ser agrupados bajo el uso de distintos métodos, en general nos manejamos con un lenguaje común, utilizamos modelos con relaciones causales entre variables y predecimos lo que ocurrirá en una zona geográfica si un Gobierno interviene un mercado bajo una específica política económica.

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Modelos y EA: Una fusión entre Friedman y la EA pasando por Mäki

CIECEComparto la ponencia que hemos presentado junto a Agustina Borella en las XX Jornadas de Epistemología de las Ciencias Económicas que organiza cada año la Facultad de Ciencias Económicas de la Universidad Nacional de Buenos Aires.

 

Resumen

La siguiente ponencia es la versión resumida de un art. homónimo que estamos presentando a Filosofía y economía. El objetivo de ese artículo es intentar demostrar que tal contraposición entre austríacos y neoclásicos, en tanto modelo
versus proceso de mercado, es falsa. Ambas escuelas usan modelos como Mäki los  analiza, y ambos modelos pueden manejarse bajo el esquema “si tales y cuales condiciones, entonces tal cosa”, siendo esas condiciones un conjunto de hipótesis universales cuyo grado de realismo es ir relevante para la verdad del modelo. La conclusión general es que la posición de Friedman, interpretada de modo realista, no es tan lejana de la Escuela Austríaca como parece.

Acceda aquí a la ponencia completa en pdf.

Acceda aquí al programa completo de estas Jornadas.

Acceda aquí a información de todas las Jornadas organizadas a partir de 1995.

MISES Y EL “MARKET PROCESS” EN 1932

misesQue Mises es una de las fuentes de la teoría del “market process” vs. equilibrio, de Israel Kirzner, no hay duda. Pero, a la vez, si queremos avalar la famosa tesis de Kirzner sobre la toma de conciencia progresiva de la EA sobre sí misma, como “proceso vs. equilibrio”, hay cosas importantes que la avalan (no sólo el famoso final de “Investigations”…, de Menger, donde termina proponiendo un modelo de competencia perfecta para las “exact laws”).

Corría el año 1932. Mises era aún asesor de la Cámara de Comercio Vienés, y tiene un debate con Otto Conrad, donde este último le hace a Mises una típica crítica: que defiende una idea de “competencia irrestricta” que es irreal. “But all of this takes the idea of unrestrained competition as an assumption. The question arises as to whether or not competition in our economy is normally unrestricted, as Mises assumes, and therefore whether the customary, regular market price is the natural price, at which cost and price coincide” (1). El debate era interesantísimo, pues abarcaba temas como la función del empresario, el rol del equilibrio en los precios, el control de precios, monopolio, mercado laboral, etc. ¿Pero cómo responde Mises a esta crítica, a la que había antecedido la afirmación de que “Mises´s starting assumption is that the price that is formed on the unhampered market reflects a state of equilibrium in which price and cost coincide”(2)?

Estamos en 2014. Después del Austrial Revival de 1974, después de “Competition and Entrepreneurship”, “The Meaning of Market Process”; y “The Driving Force of the Market”, de Isreal Kirzner, todos contestaríamos de igual forma: que la competencia presupone proceso, no equilibrio, etc. ¿Pero cómo contestó Mises en 1932?

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Un “Novedoso Clásico” Epistemológico – Por Gabriel J. Zanotti

KeckAl comentar la tesis de doctorado de Joe Keckeissen no podemos hacerlo sin que sea ocasión para recordar una vez más su multifacética y asombrosa personalidad: salesiano con votos religiosos, santo católico, militar, profesor de Economía Austríaca durante décadas, y brillante epistemólogo. La recuperación de esta tesis de doctorado es un acto de justicia — que debemos agradecer mucho a Julio Cole — que la coloca como un clásico entre los documentos sobre la epistemología de la Escuela Austríaca de Economía. [Joseph E. Keckeissen, ¿Qué significan las leyes económicas? (Guatemala: Universidad Francisco Marroquín, 2014). Traducido por Julio H. Cole]

La contribución principal de Joe es su distinción de tres niveles fundamentales de leyes entre los diversos economistas. En sus palabras:

Leyes Económicas Débiles. Las premisas infraeconómicas que no se extienden a todo el frente económico —como el comportamiento de los costos marginales en un país o período determinados— pueden utilizarse para postular leyes empíricas y leyes teóricas débiles. Premisas positivistas fuertes en metodología permitirán leyes fácticas.

Leyes Económicas Normales. Premisas amplias, coextensivas con el concepto de economía sostenido por el autor, pero aún suficientemente selectivas como para no ser aplicables a toda experiencia humana, favorecen leyes normales, del tipo ceteris paribus. Los autores constantemente tienen que explicar la naturaleza de las excepciones a sus leyes.

Leyes Económicas Fuertes. Rígidas premisas metaeconómicas, un concepto de la economía que abarca todas las actividades humanas y un método estricto permiten leyes de tipo fuerte, al mismo tiempo que un relajamiento de los supuestos puramente económicos.

Descargue aquí el artículo completo.

¿Es la Escuela Austriaca pseudociencia?

José Luis Ferreira abrió un debate acerca de la Escuela Austriaca a la que califica de pseudociencia. A continuación coloco los links del debate, y el acceso a la última aportación de Juan Ramón Rallo.

2 de diciembre de 2013 – Economía y pseudociencia – La tercera cultura – Por José Luis Ferreira

3 de diciembre de 2013 – ¿Es la Escuela Austriaca pseudociencia? (parte 1) – Por Juan Ramón Rallo

9 de diciembre de 2013 – ¿Es la Escuela Austriaca pseudociencia? Juzque usted (1) – Por José Luis Ferreira

12 de diciembre de 2013 – ¿Es la Escuela Austriaca pseudociencia? Juzque usted (2) – Por José Luis Ferreira

13 de diciembre de 2013 – ¿Es la Escuela Austriaca pseudociencia? (parte 1) – Por Adrián Ravier

14 de diciembre de 2013 – ¿Es la Escuela Austriaca pseudociencia? (parte 2) – Por Adrián Ravier

15 de diciembre de 2013 – ¿Es la Escuela Austriaca pseudociencia? (parte 2) – Por Juan Ramón Rallo

La Economía de la Escuela Austriaca no es pseudociencia – Parte II

La primera parte de mi réplica a José Luis Ferreira dejó pendiente el punto metodológico. En esta segunda parte me propongo explicar brevemente cómo proceden los economistas austriacos, como un complemento a lo ya señalado por Juan Ramón Rallo, aspectos que comparto plenamente y que ya compartimos en nuestro blog.

Puede resultar paradójico, pero así como los austriacos han denunciado el abuso de la matemática por parte de los profesionales de esta disciplina (Ver Juan Carlos Cachanoksy aquí y aqui), también sostienen que el método adecuado para la economía es precisamente el mismo que el de las matemáticas. Sin entrar en el debate de si las matemáticas son o no una ciencia, diremos que las matemáticas son un cuerpo de teoremas abstractos, vacíos de contenido empírico, que se deducen lógicamente de ciertos axiomas. Luego, bajo ciertas definiciones, las matemáticas –y también su hija, la geometría- tienen numerosas aplicaciones en el mundo real.

La praxeología precisamente sigue este método. Define un axioma como punto de partida, y deduce de él una serie de teoremas, que podemos llamar leyes económicas teóricas, porque son de aplicación universal y vacías de contenido empírico.

El enfoque es claramente anti-positivista (Friedman 1953), porque sostiene que no es posible refutar las leyes económicas que se deducen del axioma central a través de la evidencia empírica. Un ejemplo de las matemáticas que acostumbra ofrecer Juan Carlos Cachanosky en sus clases puede resultar útil para mostrar el punto. Imaginemos que yo deposito 4 manzanas en una heladera vacía. Luego mi esposa me comenta que depositó otras 8 manzanas en la heladera. Ahora imaginemos que al abrir la heladera cuento 13 manzanas. ¿Refuta el caso los respectivos teoremas de las matemáticas? Claro que no. Al aplicar los axiomas y teoremas deducidos lógicamente sobre el mundo real, debo hacer ciertas observaciones empíricas, subjetivas, ajenas al modelo. Luego, los errores de predicción (pasados y futuros) no son necesariamente problemas del modelo teórico. A lo sumo, nos pueden prender una luz de alarma de que puede haber allí un problema. Para refutar un teorema matemático se necesita una demostración lógica en la deducción de los teoremas. Para refutar una ley económica del tipo austriaco también se necesita una demostración lógica en la deducción de los teoremas.

¿Podemos sostener entonces que los teoremas de la matemática o la economía son siempre verdaderos y que es imposible su refutación? Claro que no. Todos los teoremas son construcciones teóricas abiertas al debate, pero no debemos confundir la contrastación o refutación de estos teoremas, respecto de la contrastación o refutación de las predicciones empíricas que surgen de aplicar estos teoremas. En el primer caso, necesitamos lógica para desmantelar el sistema. En el segundo, las observaciones sobre hechos empíricos pueden ayudarnos a identificar un problema.

¿Y qué podemos decir de los axiomas? Por conveniencia metodológica los axiomas se toman como válidos, indiscutibles y no se contrastan directamente con la evidencia empírica. Sin embargo, al introducirnos en el “arte” de la predicción, sí se contrastan los axiomas de un modo indirecto. Esto es lo que llamamos macro-predicciones que pondrán a prueba el conjunto del sistema que incluirá desde el axioma de punto de partida, hasta los teoremas teóricos deducidos y las observaciones subjetivas y empíricas del analista. Un error en la predicción, sin embargo, no anula al sistema, ni al axioma de punto de partida. El analista deberá empezar por el final, analizando si sus observaciones subjetivas fueron correctas, y si no encuentra errores allí, volver la atención sobre la deducción de los teoremas.

Dicho esto, hay que decir que Menger (1871, 1884) sólo dio los primeros pasos en la construcción de este sistema. Böhm Bawerk ofreció algunos avances más tarde en su trabajo en tres tomos, Capital e Interés (1884-1889-1921). Pero corresponde a Mises el mérito de ofrecer una primera sistematización integrada de la economía, específicamente en su tratado La Acción Humana (1949). Hoy contamos además con nuevas contribuciones que reforzaron esa línea de trabajo, pero aquí me interesa destacar el notable aporte del profesor Zanotti en el que ofrece un ordenamiento epistemológico de la economía de la acción humana, que permite mostrar con mayor claridad los elementos de la praxeología: 1) un sub-núcleo central no falsable, que surge de una descripción del axioma praxeológico central y una descripción de los 24 teoremas o leyes económicas teóricas que se pueden deducir de ese axioma; 2) una serie de hipótesis auxiliares, de carácter empírico, que son fundamentales para pasar de las leyes económicas teóricas al análisis de la economía pura de mercado, del intervencionismo y del socialismo; 3) una descripción de los teoremas o leyes económicas empíricas que describen la economía pura de mercado, y que se pueden deducir del axioma central + las leyes económicas fuertes + hipótesis auxiliares; 4) una descripción de los teoremas o leyes económicas empíricas que describen la teoría general del intervencionismo, describiendo en particular aquellos teoremas que advierten de las consecuencias de la acción estatal al distorsionar los precios que surgen en una economía pura de mercado; 5) una descripción de los teoremas o leyes económicas empíricas que describen el socialismo, definido bajo la propiedad pública de los medios de producción. (Zanotti 2009)

Todo esto intentamos resumirlo en el siguiente cuadro, el que además presenta ejemplos concretos de cada uno de estos teoremas o sub-hipótesis auxiliares, para que el lector se haga una correcta imagen del planteamiento del profesor Zanotti.

Zanotti

 

 

Fuente: Elaboración propia a partir de Zanotti, 2009.

¿Pero qué entendemos nosotros por ley económica? La respuesta es compleja porque existen tantas definiciones de “ley” como “filósofos de la ciencia”. Nosotros diremos que “ley económica” es aquel teorema que se deduce directa o indirectamente del axioma praxeológico central. Pero debemos advertir que en este sistema coexisten distintos tipos de leyes.

Del cuadro se pueden deducir precisamente tres diferentes tipos de leyes económicas. Para definirlas utilizaremos cuatro ejemplos concretos de teoremas, todos los cuales forman parte del sistema praxeológico. En este caso, nos concentraremos en cuatro leyes que están conectadas, pero que son de naturaleza diferente, a saber, 1) la ley de utilidad marginal; 2) la ley del intercambio; 3) la ley de formación de los precios; 4) la ley de control de precios máximos.

Diremos que la primera es una ley económica en sentido fuerte, universal, vacía de contenido empírico: “El valor otorgado a las unidades de un bien formado por n unidades es mayor que el otorgado a las unidades del mismo bien formado por n+1 unidades y menor que el otorgado a las unidades del mismo bien formado por n-1 unidades (ley de utilidad marginal)” (Zanotti, 2009, p. 34). Partiendo del axioma praxeológico central de “la acción humana” su deducción es lógica y sólo puede ser refutada mediante esta herramienta.

Tomemos ahora la ley del intercambio: “La ley de utilidad marginal y la [hipótesis auxiliar de la] división del trabajo constituyen dos condiciones necesarias para el intercambio de bienes y servicios (mercado). Según la hipótesis auxiliar 3ª, en la cooperación social cada persona concentra su labor en aquello para lo cual posee mayor productividad. Por lo tanto, cada persona dispondrá de mayor cantidad de unidades del bien que produce que del bien que no produce. Luego, dada la ley de utilidad marginal (axioma 9), si A produce a y si B produce b, el valor de las unidades de a será para A menor que para B, y el valor de las unidades de b será menor para B que para A. En ese caso, cada persona valora menos lo que posee que lo que no posee, y dado el axioma 1, tenderá a realizarse el intercambio.” (Zanotti, 2009, pp. 37-38)

Puede confundir al lector que aquí Zanotti define como axioma 1 y 9, lo que nosotros definimos inicialmente como teoremas. Lo que ocurre es que dentro del sistema representado en el cuadro No. 2, hay dos sub-sistemas axiomático-deductivos. El primero tiene como axioma a la acción humana, esto es, el axioma praxeológico central, del cual se derivan los 24 teoremas praxeológicos. El segundo sistema, tiene como axiomas a los 24 teoremas praxeológicos, de los cuales se derivan luego los teoremas de la economía pura de mercado, el intervencionismo y el socialismo.

Volviendo sobre la ley del intercambio, no podemos asumir a priori que siempre habrá intercambio. Para ello debemos asumir la existencia de más de un individuo y una determinada interacción social entre ellos. Pero esa cooperación social y también la división del trabajo requieren como condicionante de ciertas instituciones –que Zanotti coloca como hipótesis auxiliares-, como por ejemplo, el derecho de propiedad o la libertad de contratos, los que no necesariamente aparecen en el mundo real. Hubo otros tiempos, y hay hoy muchos lugares, en que tales asociaciones voluntarias no ocurrieron, ni ocurren. La teoría de los juegos, por ejemplo, se preocupa precisamente por mostrar centenares de situaciones en que los agentes no cooperan.

Luego, bajo todo lo dicho, podemos pasar a la ley de determinación de los precios: “Oferta y demanda encuentran una valoración común en el precio. Si A demanda 3 b y por ellos ofrece 2 a, y B demanda (valora) 2 a pero por ellos ofrece 1 b, no hay intercambio. Luego, para que haya intercambio el valor esperado mínimo del oferente (‘yo no vendo por más de…’) debe ser menor o igual al valor esperado máximo del demandante (‘yo no compro por más de…’). Luego, si se produce el intercambio, oferente y demandante se han encontrado, comunicado, en una valoración en común que se denomina precio. El precio no es entonces el precio esperado del vendedor ni del comprador, sino el precio en el momento del intercambio. Es el encuentro de expectativas entre oferente y demandante lo que se denomina precio.” (Zanotti, 2009, pp. 38-39)

Estos dos teoremas, el de la ley de intercambio y la ley de formación de precios son para nosotros leyes económicas empíricas que nos permiten comprender una parte de la economía pura de mercado. No podemos calificarlas como leyes “fuertes” porque no son vacías de contenido empírico.

Finalmente, el profesor Zanotti nos recuerda la ley de precios máximos que es generalmente aceptada en el campo de la microeconomía: “toda fijación de un precio por debajo de lo que el mercado lo hubiera fijado (precio máximo) genera una retracción de la oferta y un aumento en la demanda, lo cual implica un faltante en el mercado.” (Zanotti, 2009, p. 70)

Esta ley económica también es empírica, porque se basa en una intervención del estado sobre un aspecto de la economía pura de mercado. Pero si bien es una ley económica empírica, debemos advertir que no es parte de la economía pura de mercado, sino de una teoría más amplia del intervencionismo.

Ceteris paribus, puede observarse que una política económica (bien o mal intencionada) que fije esos precios, en un nivel diferente al que genera el propio mercado, producirá con el tiempo una reacción del mercado que necesariamente conducirá a un efecto contrario al buscado.

Podemos tomar como ejemplo, el teorema enunciado arriba que resume la ley de control de precios máximos. Concretamente, esta ley muestra que si el gobierno desea intentar bajar el precio de la carne o la leche a un nivel inferior al que el mercado determina, los incentivos a una mayor demanda y a una menor oferta contribuirán a su escasez, lo que más tarde hará elevar aun más su precio de mercado, lo que agravará indeseablemente el problema inicial.

Advertirá el lector que esta ley aplica a todos los bienes y a todos los servicios, incluyendo la salud y la educación, y también, como ha demostrado Gary Becker, al mercado de las drogas, los órganos humanos, el matrimonio, la discriminación o el crimen organizado. (Becker, 1976).

El cuadro trabaja finalmente el caso del socialismo, lo cual es relevante para mostrar que el sistema no limita su utilidad únicamente al caso específico del capitalismo, sino a todos los sistemas económicos posibles. Si definimos socialismo como ausencia de propiedad privada, entonces surge un nuevo teorema: “El cálculo económico es imposible bajo el socialismo.” (Zanotti, 2009, p. 88).

En comparación con la economía pura de mercado, uno puede notar lógicamente que la ausencia de propiedad privada de los medios de producción, implicará ausencia de mercados para esos medios de producción. Sin estos mercados, no habrá precios para esos medios de producción, lo que implica lógicamente que no es posible realizar cálculo económico, lo que en definitiva es una guía para la función empresarial en cuanto a qué bienes y servicios deben ser producidos. Cabe notar que este teorema elaborado por Mises (1922) anticipó el caos en la producción que habría en cualquier economía que rechace la propiedad privada de los medios de producción.

Mark Blaug –uno de los tratadistas de mayor prestigio en la historia de las ideas- reconoció que “de forma lenta y extremadamente reacia he llegado a darme cuenta de que ellos (los teóricos de la Escuela Austriaca) están en lo cierto y de que todos los demás hemos estado equivocados”, afirmando además, al evaluar la aplicación del paradigma neoclásico cara a justificar la posibilidad del cálculo económico socialista, que es algo “tan ingenuo desde el punto de vista administrativo como para dar risa. Sólo aquellos emborrachados con el modelo de equilibrio estático perfectamente competitivo pueden haberse tragado semejante tontería. Yo mismo fui uno de los que se la tragó en mis años de estudiante en los 50 y ahora no hago sino maravillarme ante mi propia falta de agudeza.” (Blaug y Marchi, 1991, p. 508)

Demás está decir que Ferreira y los economistas de la corriente principal, podrán rechazar esta metodología, pero lo que no queda claro, al menos para quien escribe es por qué lo rechazan, y mejor aun, por qué tal proceso no sería científico.

Quizás deban comprender la praxeología como un único gran modelo que integra todo el análisis económico. Quizás los elementos de punto de partida, el axioma central y sus teoremas deducidos, no deban ser tomados por ellos como indiscutibles, sino como simples supuestos. Pero de cualquier forma, el modelo tiene sus ventajas respecto de las metodologías alternativas, tomando como principal ejemplo, el poder integrar los campos de estudio en un solo modelo. De ahí la “superioridad” del enfoque que muchos observamos en este paradigma respeto de sus alternativas.

Para cerrar, hay que señalar que el enfoque austriaco está abierto a debate. Los teoremas mencionados son sólo un punto de partida, que deberá ser corregido y ampliado por nuevos economistas en el futuro. Afirma el propio Zanotti:

“El desarrollo de estos teoremas puede ser continuado y perfeccionado ad infinitum. Los ideales de ‘ciencia terminada’ ya hace mucho tiempo que concluyeron. La epistemología ha dado un verdadero progreso con el tema de los límites del conocimiento humano, en las ciencias naturales, ciencias sociales y formales. […] Trabajos como estos no sólo no cierran los temas sino que los abren a mayores desarrollos. Pero esa apertura tiene que ver con un orden epistemológico  de los contenidos. Tal ha sido nuestro principal intento.” (Zanotti, 2009, pp. 90-91)

La Economía de la Escuela Austriaca no es pseudociencia – Parte I

José Luis Ferreira ha escrito un libro en el que relaciona la economía y la pseudociencia. En los últimos días, tomó un extracto del libro y lo subió a un blog incluyendo una breve referencia crítica a la Escuela Austriaca de Economía que copio a continuación.

“Con la escuela austriaca se encienden muchas señales de alarma que nos previenen contra la pseudociencia: ¿dónde están los avances de esta escuela? ¿Cuándo han corregido un error? ¿Cuándo han descartado una hipótesis por encontrar otra mejor? ¿Dónde publican? ¿A quién convencen? ¿Qué datos necesitan para invalidar alguna de sus hipótesis? … En realidad no es de extrañar que esta escuela no presente avances puesto que, como decía Friedrich Hayek, su postura no es consecuencialista. Para ellos la aceptación de la libertad de mercado es un fin en sí mismo como parte de la libertad humana.”

La crítica ha generado una fuerte reacción en los círculos austriacos, y es quizás por eso que me animo a escribir esta nota, básicamente para calmar las aguas y pedir comprensión de un lado y del otro del debate.

A los austriacos les digo que Ferreira no es un improvisado. Es profesor de la Universidad Carlos III de Madrid y se define a sí mismo como un economista de amplia formación, experto en Teoría de Juegos, Microeconomía, Economía Experimental y Metodología, temas sobre los que dirige proyectos de investigación y publica regularmente artículos en las revistas académicas internacionales.

Les diré además que esta crítica no es nueva, sino que representa precisamente el modo en que la corriente principal, el mainstream, ve a la tradición austriaca.

Incluso diré que parte de la tradición austriaca –y no daré nombres- cae en los vicios que Ferreira señala. Sí, lo confirmo, dentro de la Escuela Austriaca hay autores que contaminan sus investigaciones con sesgos ideológicos.

Pero también le diré a Ferreira que esos sesgos no son sólo un problema en la tradición austriaca. Rallo lo dice claramente en su réplica. No puede desestimarse a toda la tradición por la mala praxis de unos pocos. De otro modo, ¡qué quedaría de la profesión!

Intentaré entonces convencer a Ferreira que hay una Escuela Austriaca a la que vale la pena dedicarle tiempo, y que va mucho más allá de Mises y Hayek.

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