On the Term ‘Entrepreneur’ and the Conceptualization of Entrepreneurship in the Literature of Classical Economics – Por Petur O. Jonsson

Abstract

Some of the literature on entrepreneurship suggests that the term entrepreneur was first introduced by either Cantillon or Say during the industrial revolution in the 18th and early 19th centuries. This article, by contrast, shows the term and the concept to be far older. Moreover, before the introduction of the term entrepreneur into English, the literature had a variety of other, and in some respect more nuanced, terms for entrepreneurs. Moreover, the article suggests that present-day scholars tend to misread both the pre-classical and the classical economists on the role of entrepreneurial initiative and creativity in the economy and that this has affected the conceptualization of the term in the current literature. In particular, Say’s classical presentation of the entrepreneurial process was, in essence, dialectical and thus his ideas on entrepreneurship cannot be presented properly in the context of the modern-day equilibrium based models of today’s economics.

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La función social de la riqueza [El Cronista]

En esta nota quiero ofrecer un elogio de la riqueza, o más bien de los empresarios que supieron generarla, distinguiéndolos -por supuesto- de aquellos que se la ganaron de forma indebida, sea a través del robo o a través de privilegios de esa histórica sociedad Estado-Empresario, que siempre se construye a expensas del consumidor. Me refiero concretamente a la riqueza generada por aquellos emprendedores que nos hacen la vida más fácil, arriesgando capital, y apoyados sobre su creatividad, innovación y buen servicio al consumidor, que los elige diariamente comprando sus productos.

Y quiero elogiarlos, destacando la función social de la riqueza que supieron construir, criticando a quienes creen que estaríamos mejor si ese capital fuera socializado entre aquellos que lo necesitan. Podemos recordar al efecto el libro de Joseph Stiglitz, El precio de la desigualdad, quien señaló en su subtítulo que “el 1% de la sociedad tiene lo que el otro 99% necesita”. La conclusión parece obvia: Quitemos este capital a aquellos a quienes les sobra y repartámoslo entre aquellos a quienes les falta.

Thomas PIketty, autor de El capital en el Siglo XXI lo dice con mayor claridad: Repensemos los límites del mercado y del capitalismo y reformemos sus instituciones. Abandonemos la austeridad fiscal y gravemos más la herencia y la riqueza, concretamente con una tasa (confiscatoria e inconstitucional) del 80% para rentas que superen el millón de euros.

Este tipo de planteos son peligrosos porque pierden de vista la “función social” que cumple la riqueza que hoy está en poder del 1% más rico. Y es que muchos al pensar en los ricos tienen la imagen del egoísta Tío Rico Mac Pato, en su propia bodega, sentado sobre una gran montaña de oro, contando cada una de sus monedas. La riqueza de estos emprendedores, sin embargo, no está en ninguna bodega. Esa riqueza se encuentra siempre en acciones de muchas empresas, que a su vez convierten ese capital en factores de producción, en forma de grandes edificios, depósitos, campos, máquinas, medios de transporte y comunicación que se utilizan en la producción en masa de aquellas cosas que luego el consumidor demanda. Tomar las recomendaciones de Stiglitz o Piketty y expropiar esta riqueza de las manos de ese 1 % más rico, sería el fin de innumerables proyectos de inversión que hoy sostienen la producción, pero que además generan millones de puestos de trabajo. Es cierto, asignar ese dinero a manos de los más necesitados, les ayudará a sortear un mejor presente, pero simultáneamente se perderán millones de puestos de trabajo que generarán nuevos necesitados.

El análisis económico nos muestra que en efecto, en el corto plazo, re-dirigir esos recursos tendrá como consecuencia un mayor consumo presente, pero instantáneamente colapsará la inversión, y al tiempo se expandirá la escasez de los bienes de consumo más básicos, lo que elevará sus precios, y con ello la pobreza y la indigencia. En el corto plazo, habrá cierto alivio, pero en el largo plazo, una vez redistribuido y consumido ese capital, habremos duplicado el número de necesitados.

Claro que los marxistas se frotan las manos ante este tipo de medidas, porque harían colapsar al capitalismo y la economía de mercado, y con ello sobrevendrá el socialismo. Pero entonces lo único que se podrá repartir es la miseria, y la calidad de vida que conocemos en el siglo XXI habrá desaparecido, hasta que decidamos reconstruirla.

No ignoro que este sistema capitalista no es perfecto y que mucha gente sufre importantes carencias de bienes y servicios básicos. Pero el sistema que tenemos viene expandiendo en los últimos 200 años el acceso a bienes y servicios, reduciendo la pobreza y la indigencia, y contribuyendo a tener una mejor calidad de vida. Esos beneficios -siempre parciales- se los debemos a estos hombres creativos, los emprendedores, quienes arriesgando capital piensan todos los días cómo satisfacer las necesidades del consumidor, lo cual es premiado con mayores beneficios y riqueza. Como dijo el famoso economista americano George Reisman en uno de sus últimos libros “este 1 % provee el standard de vida del otro 99%”.

Esta nota fue publicada originalmente en El Cronista, el martes 11 de abril de 2017.

Estrategia y función empresarial: el papel de los entrepreneurs e intrapreneurs en los negocios

Con los alumnos de UCEMA estamos viendo unos capítulos de Mason & Dunung, International Business, donde aparece el tema del emprendedor. Es interesante que esto coincida con el otorgamiento del premio Nobel de Economía a  Angus Deaton, aunque éste no se ha dedicado a estudiar la “función empresarial” sino la conducta de los consumidores. En verdad, también eran candidatos a ese premio los economistas William Baumol e Israel Kirzner, quienes sí se han dedicado a estudiar al emprendedor. Aquí va un breve comentario sobre temas que tratara Kirzner:

“Es importante en este punto que veamos cuál es la función del emprendedor, y la diferencia que esta función tiene con la del capitalista. En muchos casos ambas funciones son cumplidas por la misma persona, pero es necesario comprender que estamos hablando de dos cosas distintas, ya que muchas veces sucede que alguien tiene una “idea” brillante y es otro el que pone el capital para llevarla adelante. La función empresarial es la primera.

En tal sentido, la función del empresa no es la de “economizar” como lo hace cualquier participante del mercado en el modelo de equilibrio. En ese caso, toda la actividad económica es la de asignar recursos escasos a fines múltiples, y todo lo que se requiere es la capacidad de hacerlo en la forma más “eficiente” posible. Pero esto parece más una cuestión de ingenieros que de emprendedores.

Sin duda que hace falta desarrollar los métodos más eficientes posibles y ésta será una tarea de todo emprendedor, pero su contribución principal no es ésa, para eso contrata a un buen ingeniero, su función es la “creatividad”, es la tarea de identificar los fines y los medios. Una vez que éstos se conocen, entra en acción el ingeniero para lograr la eficiencia. El consumidor tiene unos fines dados para su consumo y trata de gastar su ingreso de la forma más eficiente posible; el propietario de recursos trata de obtener de ellos el mejor resultado.

La función empresarial, como tal, no demanda del emprendedor que tenga medios sino que reconozca las oportunidades: los productores pueden haber vendido a precios inferiores a los que podrían haber obtenido o los mismos recursos utilizados podrían haberlo sido en forma distinta para obtener productos que los consumidores necesitan en forma más urgente o intensa. Los compradores pueden haber pagado precios más altos de los que se podrían obtener.

Esto significa que hay dos tipos de funciones empresariales, las que se relacionan con al funcionamiento del mercado como fue explicado antes: una es la empresarial pura; otra es la maximizadora. Pueden estar en la misma persona o ser algunas personas empresarios puros y otros maximizadores. Los maximizadores son aquellos que conociendo las discrepancias que existen en el mercado debido al cambio de las variables subyacentes, buscan aprovecharlas en forma eficiente; los empresarios puros son los que “descubren” esas diferencias y las hacen evidentes. Como se dijera, estas funciones pueden estar presentes en la misma persona, o en personas diferentes, o en la misma persona pero en proporciones muy distintas: existe aquél que tiene ideas geniales pero luego es incapaz de llevarlas a la práctica en forma eficiente al tiempo que existe quien no es creativo pero es ordenado y sabe cómo organizar los procesos necesario para llevar adelante el emprendimiento.

Todo emprendedor deberá preguntarse cuál es su principal característica, de la misma forma que deberá evaluar las fortalezas y debilidades que tengan quienes colaboren para determinar en qué grado poseen una u otra de las características mencionadas.

También implica esto una diferencia entre un “productor” y un “emprendedor”. Puede haber muchos “productores” que no necesariamente desarrollan una “función empresarial” ya que no están innovando, no están alertas a los cambios en el mercado, se limitan simplemente a recibir los cambios que han generado los emprendedores y responder a ellos en la forma más eficiente posible. El emprendedor es el motor del mercado, es el que detecta los cambios e inicia el camino: el productor, como tal, no necesariamente cumple esa función sino la de continuar por el camino que ya ha sido trazado.

WP: Indirectly (Un)productive Entrepreneurship

Comparto un nuevo working paper con Alexandre Padilla. En esta ocasión es sobre empresarialidad. Del trabajo de Baumol se desprende que el empresario puede ser productivo (satisfacer necesidades de los consumidores) o improductivos (“invertir” en rent-seeking).

En este paper sugerimos que esta tipología es incompleta. Existe también la empresarialidad indirectamente (im)productiva, que es cuando los empresarios satisface necesidades de los clientes que surgen de la regulación de mercado (en el paper ofrecemos dos ejemplos.)

Since Baumol (1990), the economic literature distinguishes between two broad categories of entrepreneurship: productive and unproductive entrepreneurship. This paper attempts to introduce a third category: indirectly (un)productive entrepreneurship. We argue that profit seeking entrepreneurs will decide to allocate their talents to indirectly (un)productive activities to meet individuals’ new needs emerging as a result of government intervention. As a result, the resources used to meet these needs will be diverted from other uses. This paper argues that these profit opportunities are not the result of market entrepreneurial errors or successes but rather emerge artificially as a result of inefficiencies or unintended consequences that some government interventions produce. One implication of this paper is that we should observe increasing regulatory capture by businesses that will benefit from these “artificial” profit opportunities. This paper provides examples of indirectly (un)productive entrepreneurial activities that wouldn’t have arise if it weren’t for government regulation.

Bajar el paper de SSRN.

Creadores de Riqueza: Emprendedores que cambiaron nuestras vidas

Es un enorme placer difundir el nuevo libro de nuestro amigo Alejandro Gómez.

“Creadores de Riqueza: Emprendedores que cambiaron nuestras vidas“, ya se puede obtener en formato kindle, a través de Amazon.

Formato: Edición Kindle

Publicado por el Instituto Democracia y Mercado, en noviembre de 2011.

Idioma: Español.

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Incertidumbre y empresarialidad, en Richard Cantillon

Hace un tiempo subí un post sobre las contribuciones epistemológicas en el Essai de Richard Cantillon. Hoy quisiera hacer referencia a la incertidumbre y la empresarialidad, otros dos aspectos donde este autor también realizó aportes.

En la segunda mitad de la parte I, y en particular en el capítulo XIII, Cantillon introduce una de sus más importantes contribuciones a la ciencia económica, y al pensamiento de la moderna Escuela Austríaca, área cuyas principales contribuciones hoy se observan en los trabajos de Joseph Schumpeter, Frank Knight, Ludwig von Mises e Israel Kirzner, entre muchos otros.

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Reseña del libro de Jesús Huerta de Soto: “Socialismo, Cálculo Económico y Función Empresarial”

En el próximo número de Cuadernos de Economía de la Universidad Nacional de Colombia, se publicará una reseña que escribí sobre el libro “Socialismo, Cálculo Económico y Función Empresarial” (el link conduce a una versión preliminar de la misma).

Espero que leer la reseña incentive al lector a una lectura completa del libro, el que puede bajarse en forma gratuita desde su sitio web (tanto en inglés como en español).

También puede adquirirse el libro en papel a través de Unión Editorial.