On the Term ‘Entrepreneur’ and the Conceptualization of Entrepreneurship in the Literature of Classical Economics – Por Petur O. Jonsson

Abstract

Some of the literature on entrepreneurship suggests that the term entrepreneur was first introduced by either Cantillon or Say during the industrial revolution in the 18th and early 19th centuries. This article, by contrast, shows the term and the concept to be far older. Moreover, before the introduction of the term entrepreneur into English, the literature had a variety of other, and in some respect more nuanced, terms for entrepreneurs. Moreover, the article suggests that present-day scholars tend to misread both the pre-classical and the classical economists on the role of entrepreneurial initiative and creativity in the economy and that this has affected the conceptualization of the term in the current literature. In particular, Say’s classical presentation of the entrepreneurial process was, in essence, dialectical and thus his ideas on entrepreneurship cannot be presented properly in the context of the modern-day equilibrium based models of today’s economics.

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PARADOJAS DEL EMPRESARIADO – Por Alberto Benegas Lynch (h)

Al ingenio del  empresario le debemos los alimentos, los medicamentos, los transportes aéreos, marítimos y terrestres, las computadores, los progresos en la cibernética, las comunicaciones, los libros, el teatro, los diques y represas, las tiendas, los comercios, la vestimenta, la refrigeración, los muebles, la edificación y prácticamente todo los que nos rodea.

El empresariado que tiene éxito es en los hechos un benefactor de la humanidad auque sus operaciones no tienen el móvil de la beneficencia sino de incrementar su patrimonio, pero para lo cual, en un mercado libre, está obligado a servir a sus semejantes. Se destaca por tener un olfato y el sentido de la oportunidad al efecto de sacar partida del arbitraje, es decir, para detectar cuando los costos están subvaluados en términos de los precios finales.

Sin embargo ese mismo personaje cuando se alía con el  poder produce desastres monumentales. Al recibir privilegios a través de mercados cautivos no solo explota miserablemente a su prójimo sino que termina entregando su empresa a las fauces del Leviatán.

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Nuevo Libro: Lecturas para una Teoría Económica de la Empresa – Editado por Leonardo Ravier y Adrián Ravier

Es un orgullo para nosotros presentar este nuevo libro. Si bien en las últimas décadas han habido importantes esfuerzos por desarrollar este tipo de teorías, en el mundo hispano la economía y la empresa permanecen como dos cuerpos teóricos bien separados. Este libro busca, entre otras cosas, construir este puente entre el mundo de la economía y el mundo de la empresa, y lo hace compilando los documentos clásicos en la materia. Se destacan los aportes de Ronald Coase, Friedrich Hayek o Israel Kirzner, pero desde luego hay otros autores que merecen ser reconocidos y que pueden observarse más abajo en el índice.

El libro puede adquirirse en Unión Editorial de Argentina, aunque pronto estará disponible también en Unión Editorial de España, y en otros países a través de sus representantes. Ver Distribución aquí.

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Sintéticamente, este libro ofrece transversalmente los diez elementos fundamentales que debe considerar una teoría económica de la empresa, respondiendo a tres preguntas esenciales acerca de su naturaleza, su funcionamiento interno y sus límites. Se compilan aquí documentos que permiten observar:

1) que no habría empresas en un mundo de competencia perfecta, sin conocimiento disperso;

2) que tampoco habría empresas en una economía sin propiedad privada;

3) que el proceso de mercado en el que se enmarca la empresa, está basado en especialización, división del trabajo, una “mano invisible

” que coordina la acción de quienes participan de los procesos de producción y que ello sólo es posible mediante el sistema de precios;

4) que ese proceso de producción está asociado a un concepto de capital heterogéneo, subjetivo y dinámico, y que la estructura productiva se caracteriza por diversas etapas que permiten la transformación de los factores productivos en nuevos bienes de capital o en bienes finales de consumo;

5) que la empresa no son personas, sino una organización o una “ficción legal” que relaciona contractualmente a distintas personas con el objetivo de obtener beneficios empresariales. Estos contratos son de largo plazo, lo que permite reducir la incertidumbre y los costos de transacción;

6) que el origen de la empresa no puede comprenderse sin un estudio de la función empresarial, con su característico “estado de alerta”;

7) que los socios fundadores de una empresa, la crean con un marco de reglas a cuyos miembros deberán adherir, aunque permitiendo que dentro de él surjan órdenes espontáneos que la dan vida a la organización;

8) que precisamente esa “vida” que proviene de los órdenes espontáneos puede transformar la empresa internamente, a medida que sus miembros acumulan nuevas experiencias y generan nuevo conocimiento, lo que puede transformar también las reglas que originalmente se plantearon;

9) que la empresa puede expandir sus fronteras o crecer precisamente sobre la base del conocimiento que logren desarrollar y acumular sus miembros, lo que se plasmará en creatividad e innovación, y lo que nos conducirá a la distinción entre crecimiento endógeno y exógeno;

10) que la expansión o crecimiento de las actividades de la empresa encuentran un límite y que nunca será posible que una única empresa monopolice el proceso de producción de toda la estructura productiva.

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PRÓLOGO
Leonardo RavierESTUDIO PRELIMINAR
Adrián O. Ravier

LA NATURALEZA DE LA EMPRESA
Ronald H. Coase

EL USO DEL CONOCIMIENTO EN LA SOCIEDAD
Friedrich A. Hayek

LA TRAGEDIA DE LOS COMUNES
Garrett Hardin

EL EMPRESARIO
Israel M. Kirzner

COSMOS Y TAXIS
Friedrich A. Hayek

LA TEORÍA DE LA EMPRESA: LOS AUSTRIACOS COMO PRECURSORES Y CRÍTICOS DE LA TEORÍA CONTEMPORÁNEA
Nicolai J. Foss

UNA TEORÍA AUSTRIACA DE LA EMPRESA
Peter Lewin y Steven E. Phelan

¿PLANIFICAN LAS EMPRESAS?
Richard N. Langlois

LAS ORGANIZACIONES COMO SISTEMAS CONSTITUCIONALES
Viktor J. Vanberg

LA EMPRESA Y EL CÁLCULO ECONÓMICO
Peter G. Klein

TEORÍA DE LA EFICIENCIA DINÁMICA
Jesús Huerta (JHS Oficial)

APLICANDO EL MARKET BASED MANAGEMENT. FLEXIBILIDAD Y RÁPIDA
ADAPTACIÓN AL CAMBIO
Adrián Ravier

Reflexión de domingo: “LIBERTAD Y PROGRESO: LOS EMPRESARIOS” – Por Alberto Benegas Lynch (h)

ABLNo es necesario detenerse a considerar en detalle los problemas que se presentan en nuestro mundo. Uno de los aspectos álgidos del cual depende todo lo demás es la manifiesta incomprensión de los fundamentos éticos, económicos y jurídicos de la sociedad abierta.

Paradójicamente se critica a un capitalismo inexistente puesto que los aparatos estatales se han convertido en maquinarias infernales que cobran tributos insoportables, deudas públicas internas y externas astronómicas y regulaciones asfixiantes, todo financiado naturalmente con un nivel abultadísimo de gastos para alimentar a un insaciable Leviatán.

Aquí no es del caso analizar esta o aquella gestión gubernamental, el asunto son los resultados de décadas de populismo más o menos intenso y de uno u otro signo y etiqueta circunstancial. El hecho es que el mundo se debate hoy en esta situación.

Sin duda que el problema es la educación, es decir, la deficiencia en explicar las bases de la sociedad civilizada y, por ende, la decadencia de los valores y principios que la sustentan.

Afortunadamente hay casas de estudio, fundaciones e instituciones varias en diversos países que se dedican a contrarrestar esta malaria con presentaciones de rigor, argumentando las ventajas de una sociedad libre. Pero no es suficiente si a estas faenas muy meritorias se las compara con la catarata de falacias difundidas que dan apoyo a través de múltiples vías al engrosamiento de los referidos aparatos estatales que destrozan vidas y haciendas ajenas al tiempo que eliminan de cuajo los incentivos para proteger autonomías individuales.

De más está decir que aquellas entidades solo pueden recurrir a empresas privadas para obtener fondos que permitan financiar sus programas. No pueden buscarse recursos donde no existen y el empresariado es el grupo que necesita libertad para cumplir su rol específico de asignar recursos en el mercado.

Como es sabido, el empresario conjetura que los costos están subvaluados en términos de los precios finales al efecto de sacar partida del consiguiente arbitraje. Si acierta obtiene ganancias y si yerra incurre en quebrantos. El cuadro de resultados le marca si está bien o mal orientado en la satisfacción de las necesidades del consumidor.

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Las distintas “Escuelas Austriacas”

Siempre sostuve que hay tantas “Escuelas Austriacas” como individuos que compongan esta tradición. Seguramente hay muchos consensos entre quienes componen una Escuela, pero difícilmente al profundizar en diversos temas no surjan distancias de un autor a otro. Aquí, desde México, nos llega el aporte de Fernando Arteaga, docotorando en economía en George Mason University y miembro fundador del movimiento libertario en México. Estos comentarios fueron publicados en septiembre de 2012, pero recién ahora pude conocerlos. Abramos el debate, una vez más…

LAS DISTINTAS “ESCUELAS AUSTRIACAS”

Se ha vuelto a poner de moda dentro de la blogosfera económica  la discusión sobre cuáles son las características definitorias de la escuela austriaca de economía[1]. La dificultad para llegar a un consenso sobre qué es y  qué representa dicha escuela se debe a las diferentes posturas adoptadas; tanto por aquellos que se llaman a sí mismos austriacos como por aquellos críticos que tienden a caricaturizar los postulados austriacos.  La cuestión puede parecer banal, pero en esencia es un problema que permea a todo el conocimiento humano y que radica en distinguir qué son, cómo se identifican y cómo surgen los paradigmas científicos.

Hace un par de meses aporté mi granito de arena al sugerir que la distinción principal de la Escuela Austriaca, respecto a otras perspectivas teóricas, residía principalmente en: a) su énfasis en el análisis del capital  a partir de una visión Böhm-Bawerkiana; b) su aproximación sistemática que iba más acorde con la economía política clásica que con los procedimientos modernos,  más matemáticos y estilizados.  Sin embargo, como cualquier tipificación, al hacerla se puede llegar a varios niveles de generalización.  Mi  clasificación resulta insatisfactoria para aquellos que juzgan que existen otros tantos puntos que se deberían enfatizar para caracterizar correctamente a dicha corriente. Sin embargo, creo yo, cualquier otra aproximación más detallista sería ficticia en tanto que  no abarcaría los postulados de la totalidad de economistas que se asumen austriacos.  El fin de este pequeño texto, por ende, es identificar los grandes subgrupos dentro de la generalidad austriaca.

Las tres actitudes

La forma más sencilla de proceder para analizar las diferencias teóricas es evaluar las actitudes concretas de los economistas respecto al significado de la Escuela Austriaca en la actualidad. A partir de los recientes debates en internet sobre este tema es posible observar la existencia de tres grupos válidos [2]:

  • Los que enfatizan la singularidad de la Escuela Austriaca como corriente del pensamiento económico. Al hacerlo también apuntan que dicho marco conceptual resulta el único apropiado para el análisis económico. Para aterrizar esta idea, sugiero se sitúe al Mises Institute  – incluyendo a allegados y colaboradores- como el núcleo de esta posición. Es importante recalcar la influencia de este enfoque en el debate político estadounidense: el político republicano Ron Paul y el grupo Tea Party – de los que hablé aquí– han manifestado en varias ocasiones su visión en términos afines a los de este subgrupo de austriacos. En adelante llamaré a este grupo: rothbardiano puro – ya se verá por qué.
  • Los que piensan que la Escuela Austriaca representa un programa de investigación muy importante dentro de la economía, pero que no es el único y que además puede y debe ser complementado por otras perspectivas desde otros programas teóricos. Esta posición puede ser atribuida a la mayoría de académicos y profesionistas que se encuentran ligados a la George Mason University.   Dado el contexto, tal enfoque intenta consolidar el “austrianismo” dentro de la tradición ortodoxa neoclásica. En adelante llamaré a este grupo: académico conciliador.
  • Por último están aquellos que niegan por completo la existencia de cualquier atributo específico que pueda dotar el “mote” de escuela a los principios austriacos. Para esta posición, los principales fundamentos “austriacos” se encuentran ya asimilados por la ortodoxia.  Esta visión es mantenida tanto por el “mainstream” académico como por la “heterodoxia” de izquierda [3] y los argumentos están planteados bajo los mismos términos:  1) la corriente “mainstream” neoclásica ha resultado de un proceso histórico que ha fusionado “lo mejor” de las  ideas walrasianas, mengerianas y marshallianas; 2) la Escuela Austriaca resulta ortodoxa en tanto parte de las mismas premisas neoclásicas – marginalismo y subjetivismo metodológico- y redunda en una concepción similar del proceso económico – tendencia natural del mercado hacía el equilibrio. En adelante llamaré a esta posición simplemente como la ortodoxia.

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Estrategia y función empresarial: el papel de los entrepreneurs e intrapreneurs en los negocios

Con los alumnos de UCEMA estamos viendo unos capítulos de Mason & Dunung, International Business, donde aparece el tema del emprendedor. Es interesante que esto coincida con el otorgamiento del premio Nobel de Economía a  Angus Deaton, aunque éste no se ha dedicado a estudiar la “función empresarial” sino la conducta de los consumidores. En verdad, también eran candidatos a ese premio los economistas William Baumol e Israel Kirzner, quienes sí se han dedicado a estudiar al emprendedor. Aquí va un breve comentario sobre temas que tratara Kirzner:

“Es importante en este punto que veamos cuál es la función del emprendedor, y la diferencia que esta función tiene con la del capitalista. En muchos casos ambas funciones son cumplidas por la misma persona, pero es necesario comprender que estamos hablando de dos cosas distintas, ya que muchas veces sucede que alguien tiene una “idea” brillante y es otro el que pone el capital para llevarla adelante. La función empresarial es la primera.

En tal sentido, la función del empresa no es la de “economizar” como lo hace cualquier participante del mercado en el modelo de equilibrio. En ese caso, toda la actividad económica es la de asignar recursos escasos a fines múltiples, y todo lo que se requiere es la capacidad de hacerlo en la forma más “eficiente” posible. Pero esto parece más una cuestión de ingenieros que de emprendedores.

Sin duda que hace falta desarrollar los métodos más eficientes posibles y ésta será una tarea de todo emprendedor, pero su contribución principal no es ésa, para eso contrata a un buen ingeniero, su función es la “creatividad”, es la tarea de identificar los fines y los medios. Una vez que éstos se conocen, entra en acción el ingeniero para lograr la eficiencia. El consumidor tiene unos fines dados para su consumo y trata de gastar su ingreso de la forma más eficiente posible; el propietario de recursos trata de obtener de ellos el mejor resultado.

La función empresarial, como tal, no demanda del emprendedor que tenga medios sino que reconozca las oportunidades: los productores pueden haber vendido a precios inferiores a los que podrían haber obtenido o los mismos recursos utilizados podrían haberlo sido en forma distinta para obtener productos que los consumidores necesitan en forma más urgente o intensa. Los compradores pueden haber pagado precios más altos de los que se podrían obtener.

Esto significa que hay dos tipos de funciones empresariales, las que se relacionan con al funcionamiento del mercado como fue explicado antes: una es la empresarial pura; otra es la maximizadora. Pueden estar en la misma persona o ser algunas personas empresarios puros y otros maximizadores. Los maximizadores son aquellos que conociendo las discrepancias que existen en el mercado debido al cambio de las variables subyacentes, buscan aprovecharlas en forma eficiente; los empresarios puros son los que “descubren” esas diferencias y las hacen evidentes. Como se dijera, estas funciones pueden estar presentes en la misma persona, o en personas diferentes, o en la misma persona pero en proporciones muy distintas: existe aquél que tiene ideas geniales pero luego es incapaz de llevarlas a la práctica en forma eficiente al tiempo que existe quien no es creativo pero es ordenado y sabe cómo organizar los procesos necesario para llevar adelante el emprendimiento.

Todo emprendedor deberá preguntarse cuál es su principal característica, de la misma forma que deberá evaluar las fortalezas y debilidades que tengan quienes colaboren para determinar en qué grado poseen una u otra de las características mencionadas.

También implica esto una diferencia entre un “productor” y un “emprendedor”. Puede haber muchos “productores” que no necesariamente desarrollan una “función empresarial” ya que no están innovando, no están alertas a los cambios en el mercado, se limitan simplemente a recibir los cambios que han generado los emprendedores y responder a ellos en la forma más eficiente posible. El emprendedor es el motor del mercado, es el que detecta los cambios e inicia el camino: el productor, como tal, no necesariamente cumple esa función sino la de continuar por el camino que ya ha sido trazado.

¿Qué explica el efecto Hockey Stick? El aporte del Dr. Alejandro Gómez

20141118_173338Alejandro Gómez, Doctor en Historia, también participó del Congreso de Economía Austriaca en Rosario, y nos dejó un aporte que me gustaría compartir con los lectores. Se trata del efecto Hockey Stick, o palo de Hockey.

Durante siglos la sociedad global vivió con 3 dólares diarios, pero sólo a partir de la implementación del sistema capitalista ese ingreso se multiplicó por 30 veces o más.

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