Incertidumbre y empresarialidad, en Richard Cantillon

Hace un tiempo subí un post sobre las contribuciones epistemológicas en el Essai de Richard Cantillon. Hoy quisiera hacer referencia a la incertidumbre y la empresarialidad, otros dos aspectos donde este autor también realizó aportes.

En la segunda mitad de la parte I, y en particular en el capítulo XIII, Cantillon introduce una de sus más importantes contribuciones a la ciencia económica, y al pensamiento de la moderna Escuela Austríaca, área cuyas principales contribuciones hoy se observan en los trabajos de Joseph Schumpeter, Frank Knight, Ludwig von Mises e Israel Kirzner, entre muchos otros.

El mismo Schumpeter, aquel que con originalidad planteara su concepción del empresario innovador, que provocaba una «destrucción creativa» en el mercado, abandonando un estado de equilibrio para alcanzar otro nuevo, afirma que,

Cantillon tiene una consciencia clara de la función del empresario. […] Y tal vez se deba a eso el que los economistas franceses, a diferencia de los ingleses, no hayan perdido nunca de vista la función empresarial y su central importancia. Aunque se puede suponer que Cantillon no había ni oído hablar de Molina y aunque no hay prueba alguna de que haya influido en J. B. Say, no deja de ser verdadero que “objetivamente” su trabajo en este punto es el eslabón de enlace entre los otros dos autores. (Schumpeter, p. 265)

Y es que, como destaca Rothbard, para este mercader, banquero y especulador del mundo real hubiese sido inconcebible caer en la “trampa ricardiana, walrasiana y neoclásica” de dar por supuesto que el mercado se caracteriza por un perfecto conocimiento y un mundo estático de certeza, y dejar ausente así, a esta figura empresarial.

Cantillon, volviendo sobre la clara diferencia entre el valor intrínseco de un bien y su precio de mercado, desarrolla una original concepción del «entrepreneur» (término francés aún hoy utilizado tanto por economistas franceses como anglosajones, para denominar al empresario), caracterizándolo como aquel cuyos costos son ciertos (la renta de la tierra o los salarios de sus empleados) y cuyos ingresos son inciertos (beneficio empresarial).

El colono es un entrepreneur que promete pagar al propietario, por su granja o su tierra, una suma fija de dinero (ordinariamente se la supone equivalente, en valor, al tercio del producto de la tierra), sin tener la certeza del beneficio en criar ganados, en producir cereales, vino, heno, etc., a su buen juicio, sin posibilidad de prever cuál de estos artículos le permitirá obtener el mejor precio. El precio de estos productos dependerá, en parte, del tiempo, y, en parte, del consumo; si hay abundancia de trigo en relación con el consumo, el precio se envilecerá; si hay escasez el precio será más caro. (Cantillon, pp. 39-40)

Y dado que el precio de mercado del bien está sujeto a todos aquellos factores que determinan la demanda, como por ejemplo la cantidad y el «humor» de los consumidores, Cantillon nos muestra cómo la conducción de la empresa está sujeta a la incertidumbre, lo cual se traslada también a sus beneficios:

¿Quién sería capaz de prever el número de  nacimientos y muertes entre los habitantes del Estado, en el curso del año? ¿Quién podría prever el aumento o la disminución del gasto que puede acaecer en las familias? Sin embargo, el precio de los artículos producidos por el colono depende naturalmente de estos acontecimientos imprevistos para él, lo cual significa que conduce la empresa de su granja con incertidumbre. […] Ahora bien, la variación diaria de los precios de los productos en la ciudad, aun sin ser considerable, hace incierto su beneficio. (Cantillon, p. 40)

De esta manera, Cantillon procede a señalar a los comerciantes como un claro ejemplo de empresarialidad, actividad que no sólo está sujeta a incertidumbre por no conocer el precio de venta, sino también por la existencia de competidores que querrán “arrebatarles la clientela”:

[M]uchas gentes en la ciudad se convierten en comerciantes y entrepreneurs, comprando los productos del campo a quienes los traen a ella, o bien trayéndolos por su cuenta: pagan así, por ellos un precio cierto, según el lugar donde los compran, revendiéndolos al por mayor, o al menudeo, a un precio incierto.

Estos entrepreneurs son los comerciantes, al por mayor, de lana y cereales, los panaderos, carniceros, artesanos y mercaderes de toda especie que compran artículos alimenticios y materias primas del campo, para elaborarlos y revenderlos gradualmente, a medida que los habitantes los necesitan.

Estos entrepreneurs no pueden saber jamás cuál será el volumen del consumo en su ciudad, ni cuánto tiempo seguirán comprándolos sus clientes, ya que los competidores tratarán por todos los medios, de arrebatarles la clientela: todo esto es causa de tanta incertidumbre entre los entrepreneurs, que cada día, algunos de ellos caen en bancarrota. (Cantillon, p. 41)

Un pensamiento en “Incertidumbre y empresarialidad, en Richard Cantillon

  1. Parece que los economistas debiéramos darle una oportunidad a Richard Cantillon. Evidentemente tenía muy claros algunos conceptos esenciales de esta ciencia aun hoy ignorados por nuestros colegas.

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