Los autores escoceses, la simpatía y el interés propio en Hume, Ferguson y Smith. La mano invisible (I)

EscocesesLos alumnos de Económicas en la UBA leen sobre los escoceses: Hume, Ferguson, Smith, a Adam Smith en la Teoría de los Sentimientos Morales y a Ronald Coase sobre Smith:

  1. Adam Smith, Teoría de los Sentimientos Morales: Sección I: Del Sentido de la Propiedad
  2. Ezequiel Gallo, “La tradición del orden social espontáneo: Adam Ferguson, David Hume y Adam Smith
  3. Ronald Coase, “Adam Smith’s View of Man

Pregunta: ¿A qué adjudicaría la contradicción en la cual incurren los autores al sostener que el hombre es egoísta y a la vez se preocupan por el bienestar ajeno?

Es lo que explica Coase en su artículo. Smith habla de “interés propio”, el cual es un fuerte motivador de la conducta humana, pero no es el único, y que la inclusión de otros motivos no debilita sino que fortalece su argumento en favor del mercado. Cita a Smith en TSM respecto a simpatizar con otros porque la simpatía mutua es un placer: “Nada nos satisface más que observar en otros hombres un sentimiento de camaradería”. Esa “simpatía” es más fuerte con nuestros afectos más cercanos y se debilita a medida que nos alejamos. Es parte de nuestro “interés propio” recibir la aprobación de ese “observador imparcial” y de los demás sobre nuestra conducta.

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La sabiduría del clásico artículo “Yo, el lápiz”, ahora también como “I, Smartphone”

el-lapizEl clásico artículo de Leonard Read, “Yo, lápiz”, ha sido presentado siempre como el mejor ejemplo de los beneficios de la división del trabajo. Pero no es solamente eso, se trata también de la coordinación necesaria entre cada uno de los que participan en una pequeña parte del proceso total. Esa es la sabiduría de “la mano invisible”. Podemos realizar muchas más tareas si las dividimos entre todos, pero es necesario que exista una coordinación entre ellas. La metáfora de “la mano invisible” es la que describe ese proceso como un orden espontáneo que alcanza esa coordinación sin que nadie en particular la organice.

Lo hace a través de los precios, que cumplen dos funciones fundamentales: por un lado transmiten información; por el otro generan incentivos para que las personas actúen en consecuencia. El artículo de Read es un gran ejemplo de este proceso. Ninguno de nosotros sería capaz de hacer un lápiz. Si estuviéramos solos en una isla nos olvidaríamos de la posibilidad de contar con uno. Así describe este mismo ejemplo Milton Friedman.

Ya casi no usamos lápices, así que el ejemplo corre el riesgo de quedar anticuado, aunque en verdad están por aparecer lápices con modernas tecnologías, que permitirán grabar textos, por ejemplo. Pero tomemos un ejemplo de algo que todos usamos: un Smartphone. Aquí una versión moderna del mismo concepto, aunque lamentablemente está solo en inglés.

Aquí toda una discusión en el interesante blog “Café Hayek”,

Agradezco a Gabriela Calderon que llamara mi atención del proceso inverso descripto en el libro fotográfico de Christien Meindestsma “PIG 05049″ donde se describe en fotos todos los usos finales a los que contribuye finalmente un cerdo.

Que a su vez es comentado en este artículo publicado por el Instituto Cato.

Aclarando Avances en el Programa de Investigación de Hayek

Hace unos días resumía la exposición de David Skarbek en su visita a Metropolitan State University of Denver. Como explicaba en aquel post, el trabajo de Skarbek se enfoca en estudiar “ordenes espontáneos” en situación que no son, por lo menos, mercados tradicionales.

El trabajo de Skarbek es un ejemplo de cómo se ha desarrollado el “programa de inestigación de Hayek” en los últimos años. Vale la pena hacer una breve aclaración al respecto. Sigue leyendo

Hayek, ordenes espontaneos y teoria de juegos.

En un post anterior Mario G. M. preguntaba en la sección de comentarios sobre la relación entre los ordenes espontáneos de Hayek y teoría de juegos. ¿Es teoría de juegos una herramienta apropiada para modelizar o capturar los ordenes espontáneos? Este es un tema complejo, dado que tanto teoría de juegos como los órdenes espontáneos son temas complejos. Este es un tema que traté hace varios años en un paper que se encuentra en este link (RIIM). En este post ofrezco un resumen de los argumentos centrales de aquel paper. En principio me voy a referir a la teoría de juegos clásica, dejando un breve comentario sobre juegos evolutivos para el final.

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Resumen 2012 No. 9: Filosofía Política

Mises_HayekEn este campo de estudio me parece oportuno comenzar con las 5 conferencias que Gabriel Zanotti ofreció en la UFM sobre la Filosofía Política de Ludwig von Mises. Después de todo, en este blog hemos trabajado bastante una pregunta normativa que permanece abierta: ¿Es el gobierno necesario? O en otros términos,  ¿Qué debe hacer el Estado? Sin duda Mises, ofreció algunas respuestas interesantes a esta preguntas.

Algunos autores acusan al anarcocapitalismo de constructivista y argumentan que el Estado es justamente el resultado de los órdenes espontáneo. Otros, sin embargo, observan al anarcocapitalismo y al liberalismo clásico, como dos caras de una misma moneda. Después de todo, ambos programas de investigación se deben preocupar por limitar al poder, incluso como medio para llegar al anarquismo.

Para aquellos que piensan en la anarquía como una posibilidad, deben enfrentarse a algunos “hard cases”, o casos difíciles, que son el de la justicia, la seguridad y la defensa, y aquí nos concentramos en el caso de la policía y el anarquismo. Un caso que también puede dar lugar a dudas es el de la planificación urbanística, el que tratamos con una entrevista a Gonzalo Melián en la UFM.

Desde ya que esta preocupación por la justificación del Estado no es monopolio de los austriacos. Por ello, prestamos atención también al Public Choice, con las contribuciones de Buchanan y Gordon Tullock, entre otros. Nos preocupó también una posible reconciliación entre Hayek y Buchanan en un elemento clave, y hasta una posible contradicción entre el pensamiento de Jorge Luis Borges y el Public Choice.

En cuanto a la posibilidad práctica de evolucionar hacia una sociedad libre, nos interesamos por las ciudades libres, y en especial por el caso concreto de Honduras, el que podría replicarse en otras ciudades y dar lugar al voto con los pies. Dadas las dificultades legales por independizar un territorio de las normas de un país, algunos autores incluso han planteado para el futuro la posibildad de construir estas ciudades libres en el Oceano.

En el plano de la estrategia, nos preguntamos cuál es el mejor modo de trabajar en hacer posible el sueño liberal, donde tuvimos una importante participación de los lectores.

Abandonando ahora el plano normativo, nos preocupó el Estado de Bienestar Europeo, y discutimos el éxito que en general se sugiere para el caso de Suecia. Para el caso argentino, tratamos el caso del federalismo y la coparticipación de impuestos, en búsqueda de cierta correspondencia fiscal y descentralización del poder. Incluso propusimos cambiar la dirección de la coparticipación, y en lugar que el gobierno central coparticipe a las provincias, que las provincias coparticipen al gobierno central.

Planteamos casos de políticas públicas como la privatización del fútbol y discutimos el mito de que los gobiernos deban contar con un banco propio. Difundimos un documental sobre las regulaciones en el ámbito de la educación, y por supuesto trabajamos el tema de la pobreza, y una lectura austriaca y del Public Choice sobre el desarrollo.

¿Se puede reconciliar a Hayek con Buchanan?

Sabemos que Hayek fue un crítico de la ingeniería social y del constructivismo. Se opuso a la fatal arrogancia de quienes intentan planificar un orden social ajeno a lo que la interacción de sus voluntades determina. Esto consiste, básicamente, en diseñar un plano de lo que la sociedad debería ser y luego considerar el camino y los medios más adecuados para alcanzar ese fin.

James M. Buchanan, por su parte, insiste en su obra en la necesidad de “imponer” ciertas normas. Explica que un consenso acerca de ciertos elementos básicos en la constitución, como puede ser el proteger la vida, la libertad y la propiedad, sólo puede redundar en beneficios para la sociedad.

Me interesa conocer la opinión de los lectores acerca de este conflicto: ¿Es Buchanan un constructivista?

Buchanan se declara en varias oportunidades como un admirador del pensamiento de Hayek, ¿pero es acaso el pensamiento de ambos contradictorio?

 

 

Ordenes Espontáneos y el Estado

En los comentarios de un post anterior sobre si el anarco-capitalismo es o no constructivista, surgió la pregunta de si el origen del estado responde a un orden espontáneo. Es decir, ¿es el origen del estado espontáneo?

La pregunta, así planteada, puede ser un poco vaga o muy amplia. Si cambiamos el protagonista de la pregunta esto puede volverse más claro. ¿Es el origen de las empresas espontáneo? Claramente las firmas puntuales nacen de planes. Microsoft, Aple, Standard Oil, Ford, Amazon, etc., no han surgido espontáneamente, sino que son el fruto del alertness visionario de empresarios en el mercado. Distinto es el caso de la empresa como “tipo ideal” o como “concepto económico.” El mercado, el cual en sí requiere de emprendimiento empresarial (sea o no en carácter formal), sí es un proceso espontáneo.

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El orden espontáneo, ¿es intuitivo?

Hace tiempo que me estoy planteando esta cuestión y ya van dos veces que contesto “no”.

Ante todo lo que quiero decir: la idea hayekiana de orden espontáneo, ¿es fácil de ver? ¿Es sencillamente comprensible para cualquier persona, altamente educada o no, que NO haya conocido la obra de Hayek?

Mi respuesta ha sido siempre “no”.

La primera vez que lo dije fue cuando comenté la autobiografía de Carlos Sabino, donde él mismo cuenta el largo camino que tuvo que recorrer para ir hacia el liberalismo clásico desde otros paradigmas altamente sofisticados. Tuvo que hacer una revolución mental similar a la revolución copernicana, que fue pasar del paradigma ptolemaico al paradigma copernicano. Nada intuitivo, por cierto, requirió un gran esfuerzo personal.

La segunda vez fue hace poco, en la revista digital “Controlando al Leviathan”, de la Fundación Hayek,  donde me preguntaba “qué pasa” con las ideas liberales.

Lo dije también en el libro “Elementos de Economía Política”, junto con Adrián Ravier y Martín Krause, cuando deslicé una hipótesis de psicología infantil sobre la dificultad de visualizar el fenómeno de la escasez. Referí allí a la escena infantil habitual de los niños peleando por una misma cosa y el padre poniendo “orden” y “repartiendo” o “racionando” las porciones correspondientes. Lo primero que tenemos en nuestra memoria es, habitualmente, a un “padre” aplicando la justicia distributiva. Los niños dicen habitualmente, hasta cierta edad, “dame de tomar”, hasta que, claro, ellos mismos abran la heladera y se sirvan. Pero ello no va a implicar que en su madurez vean al orden espontáneo, al estilo “yo, el lápiz” que conlleva el conocimiento concentrado de ese mismo artefacto, más su producción y comercialización (y a eso agreguemos: suponiendo que la heladera esté llena….). Es más, posiblemente breguen por un “derecho a la heladera”….

Pero mi hipótesis es algo muy simple, pues se trata de un simple recuerdo a nivel consciente. Lo más invisible son precisamente los procesos evolutivos del yo que conducen a un complejo resultado explicado por Freud. Esto es, como un resultado de la ambivalencia de la figura paterna, introyectarla, convertirse en el padre, y luego proyectarlo sobre otra imagen paterna sustituya que se da en el “jefe de la horda”. Cuanto más débil es el yo, es más probable que realice este proceso identificatorio inconsciente como un síntoma de una relación con el padre mal elaborada. Y eso explica, como bien lo dice Freud en “Psicología de las masas y análisis del yo” [1921] la mayor parte de los fenómenos de masas.

No es la única explicación, desde luego, y no se aplica a todos los casos, desde luego, pero cuando pensamos en los fenómenos de masas asociados a los diversos autoritarismos y totalitarismos, da algo de luz. Pero no sólo en esos fenómenos, sino también en los populismos latinoamericanos o en las democracias anglosajonas, se dan igualmente fenómenos de liderazgo social donde las masas depositan en un líder sus aspiraciones más profundas, y le siguen pidiendo al “líder” el “otorgamiento” de ciertas condiciones de vida que ni se les ocurre que, precisamente, jamás de un líder, sea quien fuere, podrían proceder….

¿Dónde está allí la idea de orden espontáneo?

A partir de aquí podríamos seguir. ¿Qué hacer entonces? Pero lo que quiero ofrecer para el debate es mi diagnóstico. ¿Estoy equivocado? La verdad, ojalá, porque en ese caso la comprensión de lo que Hayek –y toda la EA- intentaron decir sería más fácil. Pero parece que no es así. Aunque haya en las sociedades órdenes espontáneos, la “idea” (no la “creencia”) del orden espontánea NO es espontánea. Y, sobre todo, en los momentos de crisis, como en los actuales, tal vez menos, donde las gentes miran nuevamente desesperadamente al “padre” que “podrá orden”….

¿Estoy equivocado? Espero las respuestas. Me dirán que si no estoy equivocado las conclusiones no son precisamente optimistas….