LAS TRES ETAPAS DEL AVANCE DEL ESTADO

(De un ensayo de próxima aparición).

  1. Las tres etapas del avance del estado.

El principio de subsidiariedad (PS), la iniciativa privada y las libertades individuales consiguientemente protegidas, sufrieron una negación y una involución progresiva que podríamos señalar en tres etapas.

  1. a) El estado-nación legislador del s. XIX.

Fruto del positivismo, que en lo social Hayek llama constructivismo[1], los estados-nación racionalistas europeos de fines del s. XIX (Francia, Italia), con copias en Latinoamérica (México, Uruguay, Argentina), avanzaron sobre temas de educación, salud pública y matrimonio, con la intención de educar y proteger al ciudadano en tales áreas mediante lo que la ciencia podía proporcionar. La educación pública obligatoria tenía por misión educar en las ciencias y letras básicas el futuro ciudadano ilustrado[2] y secularizado; la medicina se divide en legal e ilegal, y en la primera el estado avanza en la salud pública. En materia de matrimonio y familia los estados avanzan quitando el cuasi-monopolio que las comunidades religiosas mantenían en esas áreas. Comparado con lo que vino después, fue un positivismo ingenuo y un laicismo moderado (laicismo como esencialmente diferente a la sana laicidad)[3]. Los estados educaban en cosas que hoy consideraríamos “buenas” tales como ciencia básica, lecto-escritura, matemáticas, etc., y los hospitales públicos se regían por una medicina científica relativamente des-ideologizada. Las comunidades religiosas toleraron al principio y aceptaron luego esta situación sin sospechar lo que vendría después.

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Nuevo libro de Gabriel J. Zanotti: “Crisis de la razón y crisis de la democracia”

Zanotti_LibroLa tesis sostenida en este libro es que hubo y hay en Occidente una forma de concebir la razón que condujo hacia el fracaso, y ese fracaso está totalmente relacionado con la crisis actual del sistema democrático. Pero esa crisis de la razón emancipatoria fue mejor denunciada por Hayek y su crítica al “Constructivismo”, y el paso de una razón alienante a una razón dialógica fue mucho mejor hecho por P. Feyerabend y su proyecto de una “Nueva Ilustración”. A su vez, esta crisis de la razón tiene que ver con una forma de concebir la democracia que ha abandonado paulatinamente los humildes ideales liberales clásicos anglosajones, y ha convertido a los poderes ejecutivo y legislativos en monstruos burocráticos de redistribución masiva de bienes públicos, siendo ello la principal causa, no sólo de la crisis del sistema político, sino de la “racionalización del mundo de vida” denunciado por Habermas. De este modo, se ofrece también en este libro una síntesis de las propuestas de reforma institucional realizadas por Hayek y por Buchanan hace ya más de 30 años, propuestas que fueron pensadas para EEUU y Europa Occidental.

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¿Se puede reconciliar a Hayek con Buchanan?

Sabemos que Hayek fue un crítico de la ingeniería social y del constructivismo. Se opuso a la fatal arrogancia de quienes intentan planificar un orden social ajeno a lo que la interacción de sus voluntades determina. Esto consiste, básicamente, en diseñar un plano de lo que la sociedad debería ser y luego considerar el camino y los medios más adecuados para alcanzar ese fin.

James M. Buchanan, por su parte, insiste en su obra en la necesidad de “imponer” ciertas normas. Explica que un consenso acerca de ciertos elementos básicos en la constitución, como puede ser el proteger la vida, la libertad y la propiedad, sólo puede redundar en beneficios para la sociedad.

Me interesa conocer la opinión de los lectores acerca de este conflicto: ¿Es Buchanan un constructivista?

Buchanan se declara en varias oportunidades como un admirador del pensamiento de Hayek, ¿pero es acaso el pensamiento de ambos contradictorio?

 

 

¿Es el anarcocapitalismo constructivista?

En su ensayos sobre “Los errores del constructivismo” Hayek nos recuerda aquellas palabras de Voltaire que dan origen, posiblemente, al espíritu cartesiano:

“Si queréis buenas leyes, quemad aquellas que tenéis y dictaos otras nuevas”.

El constructivismo viene atado a la “ingeniería social”, una concepción según la cual es posible racionalmente elegir una meta política última o un Estado ideal y luego trabajar en alcanzarlo. La idea es diseñar un plano de lo que la sociedad debería ser y luego considerar el camino y los medios más adecuados para llegar a ella.

Mi pregunta es la siguiente: ¿Representa el anarcocapitalismo esta ingeniería social constructivista?

Bajo esta filosofía política el fin último o estado ideal esta muy claro: Eliminar completamente la coacción, terminando con el Estado, en todas sus formas. Y también está claro el proceso de transición: desmantelar gradualmente al Estado quitándole primero la moneda, la educación, la salud, las pensiones y seguridad social, etc etc.

¿Pero es esto un ejemplo del constructivismo que Hayek criticó?