El segundo round del rap Keynes vs Hayek producido por EconStories… enjoy!
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APEE 2011
La semana pasada fue la conferencia 2011 de APEE en Nassau, The Bahamas. Más allá de la interesante selección de lugar la conferencia fue muy variada e interesante. Durante los dos días de presentaciones hubo hasta 8 sesiones en paralelo, por lo que había que ser muy selectivo.
Entre los cerca de 300 asistentes estaban Bruce Benson, Peter Boettke, Chris Coyne, Douglas Den Uyl, Gerald Dwyer, Steve Horwitz, Martin Krause, Peter Leeson, Leonard Liggio, Deirdre McCloskey, Gerald O’Driscoll, John Papola, George Selgin, Ed Stringham, Larry White, Bruce Yandle, Andy Young, George Ayittey y Elinor Ostrom.
LA ESCUELA AUSTRIACA DESDE ADENTRO (Vol. I)
LA ESCUELA AUSTRIACA DESDE ADENTRO
Historias e Ideas de sus Pensadores
ISBN: 978-84-7209-546-5
Páginas: 444
Adquiéralo en Unión Editorial
RESEÑA:
Este primer volumen compila 20 entrevistas, coordinadas por el economista Adrián Ravier, a reconocidos miembros y seguidores de la Escuela Austriaca, desde Ludwig von Mises hasta Steven Horwitz, incluyendo a autores de diversas nacionalidades, de distintas generaciones, especialistas en diferentes campos, pero con un factor común: décadas de docencia e investigación al servicio del crecimiento, del desarrollo y de la difusión de esta tradición.
Los autores cuentan sus experiencias e historias personales: cómo llegaron a acercarse a esta tradición de pensamiento; quiénes los introdujeron en este camino; cómo fue su paso por la universidad; cuáles son sus campos de estudio y especialización; cuáles fueron sus aportaciones más importantes; por qué valoran esta tradición frente a la corriente principal; qué valor puede agregar a quienes decidan indagar en sus aportaciones; cuáles son los debates más importante entre escuelas de pensamiento, pero también dentro de la propia Escuela Austriaca; qué elementos comunes encontramos en la tradición; qué críticas se pueden formular a la tradición austriaca, a modo de mea culpa; cómo ven el presente y fundamentalmente el futuro de estas ideas; qué sugerencias o recomendaciones pueden ofrecer a los jóvenes interesados en continuar la tradición.
Quizás lo más importante del libro no es que estos autores se abren al lector al ofrecer sus respuestas, sino que se desestructuran ante el lector. Abandonan el perfil que requieren las revistas científicas, para contar, de un modo ameno, cómo ven la economía, cuáles son sus fallos y qué camino sería mejor seguir.
Esto es lo que nos permite comprender el verdadero propósito del libro: mostrar a La Escuela Austriaca desde adentro, a través de sus pensadores, con sus similitudes y con sus diferencias, aquellas sobre las que habrá que seguir trabajando, estudiando e investigando para descubrir nuevas respuestas, y fundamentalmente nuestras respuestas.
SUMARIO [Volumen I]:
Agradecimientos
Prólogo de Richard Ebeling
Prefacio de Gabriel J. Zanotti
Introducción de Adrián Ravier
Capítulo 1
Un defensor de la libre empresa. Entrevista a Ludwig von Mises (1881-1973)
Capítulo 2
El camino desde la servidumbre. Entrevista a Friedrich A. von Hayek (1899-1992)
Capítulo 3
El resurgimiento de la Escuela Austriaca. Entrevista a Ludwig Lachmann (1906-1990)
Capítulo 4
La bibliografía de Mises. Entrevista a Bettina Bien Greaves (1917- )
Capítulo 5
De la Escuela Austríaca al Public Choice. Entrevista a James M. Buchanan (1919- )
Capítulo 6
La ciencia de la libertad. Entrevista a Murray N. Rothbard (1926-1995)
Capítulo 7
Empresarialidad y procesos de mercado. Entrevista a Israel Kirzner (1930- )
Capítulo 8
Un austriaco en París. Entrevista a Pascal Salin (1939- )
Capítulo 9
Sapo de otro pozo. Entrevista a Alberto Benegas Lynch (h) (1940- )
Capítulo 10
La economía radical. Entrevista a Walter Block (1941- )
Capítulo 11
La perspectiva global. Entrevista a Sudha Shenoy (1943-2008)
Capítulo 12
Un macroeconomista austriaco. Entrevista a Roger W. Garrison (1944- )
Capítulo 13
El arte de la independencia. Entrevista a Carlos Rodríguez Braun (1948- )
Capítulo 14
Mercados y calidad de vida. Entrevista a Randall Holcombe (1950- )
Capítulo 15
De la literatura a la economía. Entrevista a Martín Krause (1952- )
Capítulo 16
Economía y finanzas. Entrevista a Juan Carlos Cachanosky (1953- )
Capítulo 17
Entre Mises y Rothbard. Entrevista a Jesús Huerta de Soto (1956- )
Capítulo 18
La Escuela Austriaca y el derecho. Entrevista a Ricardo M. Rojas (1958- )
Capítulo 19
La filosofía, la economía y su método. Entrevista a Gabriel Zanotti (1960- )
Capítulo 20
Microfundamentos, teoría monetaria y banca libre. Entrevista a Steven Horwitz (1964- )
Índice de Nombres
Keynes, Röpke y Hayek: ¿Qué tan diferentes son sus ideas?
Dejemos por un momento de lado al Keynesianismo, la Economía Social de Mercado y la Escuela Austríaca. Concentrémonos en tres autores: John Maynard Keynes, Wilhelm Röpke y Friedrich Hayek.
Si bien considero que sería correcto ubicar la filosofía política y el pensamiento económico de Röpke entre los trabajos de John Maynard Keynes y los escritos de Friedrich A. von Hayek, me propongo en el siguiente artículo intentar responder a una sola pregunta: ¿hasta qué punto sería esto cierto?
Con un ánimo conciliador, trataré de mostrar consensos y diferencias entre tres de los pensadores más destacados del siglo XX. Es el objetivo final que estas comparaciones ilustren ciertos mitos que surgen en torno a ellos.
Dice el profesor Resico sobre el pensamiento de Röpke: “En este sentido, su planteo se apartaba explícitamente, por un lado de la economía coactiva (planificación central, corporativismo fascista, intervencionismo estatista) y, por otro, de la economía de mercado interpretada en la tradición del laissez faire, que excluye la intervención del estado en asuntos económicos”.[1]
Lucas Beltrán Florez nos ofrece otras precisiones sobre este aspecto, mostrando un Röpke que aceptaba la “intervención conforme” del Estado en la economía, pero rechazaba la “intervención disconforme”: “[L]a diferencia entre la intervención conforme y la disconforme [se comprende] comparándolas con la regulación del tráfico por las calles y carreteras. Mientras tal regulación se limite (como ocurre en la realidad) a exigir pruebas de aptitud a los conductores, señalar vías de tránsito y dictar instrucciones sobre el mejor modo de circular, cumple una misión absolutamente necesaria, y cada uno sigue siendo libre de ir a donde quiera, cuando y como quiera; esta forma de regulación es comparable a la intervención conforme. En cambio, se asemejaría a una intervención disconforme, la regulación del tráfico que tuviera la absurda pretensión de ordenar el movimiento de cada uno de los vehículos, como el capitán que manda una columna en marcha.”
“Röpke cree que la eliminación de las intervenciones disconformes y la aplicación racional de las conformes, encaminadas a asegurar el funcionamiento de la economía de mercado y la implantación del programa del ‘tercer camino’, son requisitos necesarios de una sociedad sana y estable.”[2]
La pregunta que me surge de este “tercer camino” es la siguiente: ¿No estarían de acuerdo tanto Keynes como Hayek con esta apreciación?
Keynes y Röpke
Concentrémonos primero en Keynes, a quien podríamos calificar como un defensor del “intervencionismo estatista”.
Ricardo Crespo sostiene que “[e]l caso de Keynes es un ejemplo de construcción social de una realidad donde el Keynes/hombre no siempre coincide con el Keynes/mito.” [3] Lo cierto es que posiblemente el error más significativo de Keynes haya sido titular su obra maestra como la “Teoría General”, si consideramos que los estudios y conclusiones presentados en 1936 aplican únicamente al caso particular de una economía con desempleo de recursos, y en especial a aquellas específicas circunstancias de la gran depresión de los años treinta.
Como decía su amigo y discípulo Richard Kahn, se ha abusado de la palabra “Keynes”. Con el tiempo (y gracias a la acción de malos políticos), ésta quedó asociada a soluciones inflacionarias, falaces y facilistas, a los problemas de la desocupación y a un Estado fuertemente interventor.
Sin embargo, concluye Crespo, sólo con importantes restricciones y matices (y en determinadas circunstancias) Keynes habría estado de acuerdo con las recetas que le atribuyen. Por eso, en 1946, el año de su muerte afirmó: “Yo no soy keynesiano”.[4]
De este modo, llegamos a un Keynes cuya teoría del intervencionismo económico sólo se acota a “determinadas circunstancias”. Algo similar podemos decir de la “economía social de mercado”. Resico muestra con precisión los “fundamentos de la economía de mercado” existentes en el pensamiento de Röpke, los que se sostienen sobre la base de su correcta comprensión de los órdenes espontáneos y en un marco institucional, social y ético favorable.
¿En qué circunstancias, sin embargo, considera Röpke que el funcionamiento de la economía de mercado se interrumpe? Hansjörg Klausinger, quien caracteriza a Röpke y otros alemanes como proto-keynesianos, nos explica que nuestro autor sólo alentaba la política expansionista en circunstancias específicas, haciendo referencia a la “depresión secundaria”.[5]
Röpke distinguía claramente la depresión primaria de la depresión secundaria. La primera es aquella depresión normal, que surge en todo ciclo económico y que es necesaria para liquidar la sobre inversión generada en la etapa del auge. Ante esta situación Röpke se podría denominar como un “liquidacionista”, en el sentido que no propone aplicar políticas para paliar tal situación. La segunda es aquella depresión que va un poco más allá de la necesaria liquidación de los comentados errores de inversión. Se trata de una depresión que se retroalimenta por sí misma, y que lleva consigo una destrucción de capital innecesaria, y que es imperioso detener. Ante esta situación es que Röpke sugiere aplicar políticas expansionistas, tanto monetarias como fiscales, como hoy sugieren los keynesianos. Explica Röpke que la expansión monetaria puede no tener la fuerza suficiente para detener la depresión secundaria, y por ello, debe ir acompañada de políticas fiscales que aseguren que habrá una mayor demanda de los créditos que la política de dinero fácil introduzca en el mercado.
Si bien ambos estarían de acuerdo en una política expansionista para circunstancias especiales, es esta explícita e importante distinción de Röpke de la que hoy carece el “intervencionismo keynesiano”.
Hayek y Röpke
Hayek por su parte, viene a representar al laissez faire, el que “excluye la intervención del estado en asuntos económicos”. Nótese sin embargo, que Hayek también aceptaba –en circunstancias excepcionales- que los hacedores de políticas públicas hicieran algo ante la situación descripta.
En términos de la ecuación cuantitativa del dinero (MV = Py), Hayek proponía mantener constante el ingreso nominal (MV). Esto tenía dos implicaciones. De un lado, permitir que ante un aumento de la productividad y su consecuente crecimiento económico (y), bajen los precios (P). Ya en Precios y Producción, decía Hayek: “El que no haya ningún peligro en que los precios caigan cuando la producción sube ha sido subrayado una y otra vez, por ejemplo por A. Marshall, N. G. Pierson, W. Lexis, F. Y. Edgeworth, F. W. Taussig, L. Mises, A. C. Pigou, D. H. Robertson y G. Haberler.”[6]
Cabe aquí hacer la distinción -muchas veces ignorada por los economistas que animan políticas anti-deflacionistas- entre el proceso de deflación que surge por aumentos de productividad, de aquel proceso que surge en las etapas últimas del ciclo económico. [7]
Del otro, que ante una contracción secundaria de dinero, la autoridad monetaria expanda la base monetaria. En pocas palabras, la expansión primaria sirve para compensar la contracción secundaria.
Hayek, sin embargo, jamás habló de combinar esta política monetaria con políticas fiscales. Su preocupación, como la de Röpke, no era evitar el ajuste necesario del período de sobre-inversión, sino más bien, evitar que el ajuste sea mayor al necesario para volver a una situación de normalidad. [8]
Conclusión
Estos comentarios acercan el pensamiento de Keynes, Röpke y Hayek, con el único objetivo de mostrar que ninguno representa los extremos con los que muchas veces se los identifica.
Resulta fundamental, sin embargo, señalar –como lo hace Resico- que Röpke –al igual que Hayek- realizó una valoración crítica del pensamiento de Keynes, “en el que destacaba una generalización errónea del principio de la ‘demanda efectiva’.” Más precisamente Röpke se separaba de la propuesta keynesiana de pleno empleo, el que representó un manejo activo de la política económica de coyuntura, otorgándole un sesgo inflacionista y de control cada vez más amplio sobre el sistema económico, [9] aspecto que se replica en Hayek [10]
En otras palabras, la crítica de Röpke -que desde luego compartía con Hayek- estaba destinada a esa propuesta de manejar científicamente las variables monetarias, controlando la cantidad de dinero en circulación, los tipos de interés, el tipo de cambio, y mediante ellos, determinar el nivel de empleo y la tasa de crecimiento económico. Esta «fatal arrogancia» que hoy sostienen muchos economistas, de querer manejar la economía como si fuera un automóvil, mediante unos cuantos controles en un tablero, es el error fatal que Keynes introdujo, y del cual necesariamente debemos distanciar tanto a Röpke como a Hayek. Después de todo, como ha señalado Garrison, «Keynes [en parte] fue un keynesiano». [11]
Referencias
[1] Véase Marcelo F. Resico (2008), La estructura de una economía humana, Reflexiones en cuanto a la actualidad del pensamiento de W. Röpke, Educa, Buenos Aires.
[2] Véase Lucas Beltrán Flórez (1951), Economistas modernos, Cap. XII: Röpke, Editorial Teide, Barcelona, pp. 136-137.
[3] Véase Ricardo Crespo (2005), El Pensamiento Filosófico de Keynes: Descubrir la Melodía, Ediciones Internacionales Universitarias, Madrid.
[4] Véase Ricardo Crespo (2009), John Maynard Keynes, un economista profundamente anti-keynesiano, Revista digital La Escuela Austríaca en el Siglo XXI, No. 14, Fundación Friedrich A. von Hayek, Buenos Aires.
[5] Véase Hansjörg Klausinger (1999), German anticipations of the keynesian revolution?: The case of Lautenbach, Neisser and Röpke, The European Journal of the History of Economic Thought, 6: 3, Autumn 1999, pp. 378-403.
[6] Véase Friedrich A. von Hayek (1997) [1931], Precios y Producción, Unión Editorial SA, Madrid, pp. 97-98.
[7] Véase Joseph Salerno, An Austrian Taxonomy of Deflation. Presented at “Boom, Bust, and the Future,” January 19, 2002, The Mises Institute, Auburn, Alabama.
[8] Véase Adrián Ravier (2010), El mito liquidacionista de Hayek y su regla monetaria, El Cato Institute, 15 de febrero de 2010.
[9] Véase Marcelo F. Resico (2008), Wilhelm Röpke: una vida por el humanismo económico, Acton Institute de Argentina, Buenos Aires.
[10]Véase, Adrián Ravier [2010], En busca del pleno empleo: Estudios de macroeconomía austriaca y economía comparada, Unión Editorial, Madrid, 2010.
[11] Véase Roger W. Garrison (2010), Keynes was a keynesian, Daily Article, Ludwig von Mises Institute, 20 de mayo de 2010.
Where Did the Free Banking Debate Go?
Comentario en Sound Money Project de ATLAS.
¿Un Problema en la Competencia de Monedas?
El libro de Hayek sobre desnacionalización de la moneda (1976) fue un punto de inflexión en el estudio de mercados libres de bancos emisores. A veces se sostiene que los austriacos no han presentado propuestas de política económica y que prácticamente no han salido del plano puramente teórico. Este libro de Hayek puede ser un ejemplo de lo contrario. Hayek no se plantea cuál sería una situación ideal de organización monetaria, sino qué se puede hacer dado el contexto internacional.
Hayek no propone volver a un sistema de patrón oro o FRB, con sus ventajas y desventajas, incluso sostiene que además de difícil puede ser inconveniente. Pero dado que la norma son los medios fiat y que los agentes económicos se han acostumbrado a este medio entonces se puede ir a un sistema de competencia de monedas fiat para dar mayor calidad al sistema. Sigue leyendo
Equilibrio y Escuela Austriaca, otra vez
Un reciente artículo de D. W. MacKenzie, “The Equilibrium Analysis of Mises, Hayek, and Lachmann” ha puesto nuevamente de relieve la importancia del equilibrio en la Escuela Austríaca de Economía. En su artículo propone apartarse de lo que hoy sería la visión “Kirzner en adelante” de esta cuestión.
En este artículo «Equilibrio y Escuela Austriaca, otra vez» (pp. 25-28), destaco que la lectura de MacKenzie de autores como Mises, Hayek y Lachmann, lo llevan a afirmar que éstos presentan una teoría del equilibrio (cambiante), aunque diferente y superior a las teorías de equilibrio walrasiano.
Lo que intento transmitir es que “la cuestión no es decirle al neoclásico que la EA hoy es contraria a toda noción de equilibrio, sino que la EA tiene otra noción de equilibrio, dinámico, identificado como una coordinación tendencial de expectativas bajo ciertas condiciones institucionales, y que esa noción de equilibrio es una respuesta a un mejor y más adecuado planteo del problema económico.”
¿Qué tan lejos deben situarse los académicos de la política?
Alberto Benegas Lynch (h) suele diferenciar en sus clases el rol del académico, del rol del político. Asegura que el rol del académico es correr el eje de debate, imaginar nuevos mundos posibles, y no atender a si una propuesta de política pública es viable o no en el presente. El rol del político es diferente. Inspirado en el trabajo académico, debe atender necesariamente a aquello que la opinión pública puede digerir en el presente y trabajar a su vez para intentar que una propuesta que no es viable hoy, lo sea en el futuro. Es sabido que la posición de Alberto Benegas Lynch (h), no difiere mucho de aquello que recomendaba Hayek.
Alberto Mansueti (2006), sin embargo, es uno de los tantos liberales clásicos que se presentan críticos de esta posición. Encontramos a continuación un resumen de su crítica:
«Aspirar al éxito político para el liberalismo clásico sólo en base a la Economía Austriaca es irrealista. Sin embargo, y con pocas excepciones, con mucho de ese irrealismo viven las Fundaciones e instituciones asociadas al liberalismo clásico, comenzando por la más célebre de todas, la Sociedad Mont Pelerin… ¿Por qué? En buena parte porque muchas de ellas … siguen el desafortunado consejo de Hayek, un genio sin duda, pero equivocado entonces al recomendar esfuerzos intelectuales y académicos y desalentar emprendimientos políticos… Pero, ¿imagina Ud. cómo hubiera sido el mundo en los últimos 100 años, si Lenin en 1913 hayekianamente hubiese aconsejado a sus seguidores no dedicarse a la política sino sólo a especulaciones filosóficas, investigaciones científicas, históricas y bibliográficas? En tal caso probablemente marxistas y socialistas de otras observancias hubiesen quedado reducidos a pequeños círculos de disconformes, hurgando bibliotecas y documentos, y escribiendo artículos, ensayos monográficos y libros… ¿E imagina Ud. cómo hubiera sido el mundo en los últimos 50 años, si Hayek en 1947 hubiese considerado que las cátedras universitarias y los centros de producción y transmisión de ideas y conocimientos estaban ya en poder de los socialistas o a punto de caer? ¿Y si en consecuencia, leninianamente Hayek hubiera aconsejado a los liberales fieles dedicarse a la política tanto o más que a los estudios y reflexiones académicas…? En tal caso probablemente los liberales clásicos hubieran organizados partidos, ganado elecciones en muchos países, abolido el estatismo -con sus inflaciones, guerras, desempleos y miserias- mediante revoluciones de libre mercado, y cambiado la historia del mundo. Y obligado así a los cientistas sociales, periodistas, políticos y curiosos en general, a correr a las bibliotecas (y ahora a Internet) a descubrir cuáles autores, obras y principios inspiraron a los políticos liberales cambios tan benéficos para la humanidad…»
Con esta cita creo que podemos abrir el debate.
Una lectura neoclásica de Hayek
Fransico Rosende es un economista chileno que hace tiempo vengo leyendo y que entiendo puede ser de sumo interés para los austríacos. En esta oportunidad lo que desearía compartir es un artículo suyo publicado en 1993, un año después del fallecimiento de Hayek, donde sintetiza «su» lectura de los aportes de Hayek a la teoría del ciclo económico.
El trabajo se titula «Hayek y el ciclo económico: una revisión a la luz de la macroeconomía moderna«, y ha sido elaborado con la coautoría de Karin Jürguensen.
Me llamaron la atención varios puntos:
1. hablan de una contrarrevolución neoclásica, y no de una contrarrevolución monetarista.
2. encuentran aportes fundamentales de Hayek a la microfundamentación de la macro, un punto que hoy representa una deuda pendiente para la macro mainstream.
3. abren el debate sobre si la teoría austríaca del ciclo es endógena (Hayek) o exógena (Mises).
4. remarcan la relevancia que Hayek le otorgó al análisis dinámico.
5. también ofrecen el vínculo que Hayek desarrolla entre las expectativas y la teoría del ciclo, un punto que no he visto tan claro hasta la lectura de este trabajo.
6. muestran ciertas similitudes entre Hayek y el trabajo de Simons donde defiende el 100 por cien.
7. desde luego no se quedan con esta defensa de Hayek del 100 por cien, sino que trata también los aportes de «La desnacionalización de la moneda».
8. y pienso, el punto más importante, y que merecerá un trabajo para el futuro cercano, es el alto grado de coincidencia que los autores encuentran entre la teoría del ciclo de Hayek, y las teorías modernas de los ciclos económicos.
En particular, los autores encuentran que lo que Hayek dice no es muy distinto de lo que expone la teoría del ciclo económico real, punto que merecería un estudio detallado.
Con esta síntesis, y desde luego la lectura del trabajo, proponemos abrir el debate.
