¿Cómo está la Argentina y qué reformas necesita?

Dos párrafos de este artículo de Jorge Avila nos ofrecen una respuesta. A ver qué opinan los lectores.

Diagnóstico

Hay síntomas claros de que la economía argentina no funciona bien. Se trata del nivel de la prima de riesgo-país (nada menos que 1200 puntos básicos), la continua salida de capitales, la fuerte retracción de la inversión externa directa, el pobre nivel de los depósitos bancarios y el escaso crédito bancario, la alta inflación, el creciente déficit fiscal y el muy mal estado de la infraestructura energética y de transporte. No puedo pronosticar un colapso inminente. Aunque causas no faltan.

Solución

1º Actualizar las tarifas de las empresas de servicios públicos y renegociar sus contratos.

2º Regularizar los defaults con el Club de París, el tribunal del Banco Mundial, Repsol y el INDEC.

3º Congelar el gasto público en valores nominales hasta ponerlo en línea con la recaudación tributaria. Eliminar las retenciones y normalizar el impuesto a las ganancias.

4º Desbloquear exportaciones e importaciones, eliminar el control de cambios y restablecer la libre transferencia.

5º López Murphy puntualizó hace unos días la conveniencia de devaluar el peso para aliviar o acelerar el ajuste fiscal (la devaluación aumenta el nivel de precios y de esta forma sube la recaudación en valores nominales).

Entrevista a Martín Krause

Martín Krause está de visita en España participando de la VII Universidad de Verano que cada año organiza el Insituto Juan de Mariana. La Gaceta, en su suplemento Intereconomía, acaba de publicar una entrevista en la que responde a diversas preguntas sobre la situación económica de España y Argentina:

¿Es correcta la comparación entre España y Argentina? ¿Debe salir España del Euro? ¿Cuál es el principal problema de la zona Euro? ¿Tiene arregle el problema argentino? ¿Qué viene después del kirchnerismo?

Acceda aquí a la entrevista completa.

Un nuevo auge insostenible en la economía argentina

Antes de las últimas elecciones que resultaron en la reelección de Cristina Fernández de Kirchner, escribí la siguiente conclusión en un artículo publicado en el primer número de la revista PERSPECTIVAS  de la Facultad de Ciencias Económicas y Jurídicas de la Universidad Nacional de La Pampa:

Todo indica que el escenario más probable para los próximos años es: 1) ausencia de inversión privada y consecuentemente un estancamiento del crecimiento económico, con efectos negativos sobre la creación de empleo; 2) dificultades fiscales que impedirán actualizar los salarios en el sector público; 3) sucesivos paros generales y revueltas sociales reclamando justamente un aumento del gasto público; 4) presiones éstas que redundarán necesariamente en una aceleración de la inflación; 5) lo cual no puede tener otra consecuencia que el crecimiento de la indigencia y la pobreza.

Hoy ya pocos discuten los puntos 1, 2 y 3. Lamentablemente, los puntos 4 y 5 sobrevendrán en 2013, e incluso pueden acelerarse hacia fines de este 2012.

¿Y si cambiamos la dirección de la coparticipación?

La provincia de Buenos Aires vuelve a plantear dificultades fiscales y las miradas vuelven a estar sobre el Estado Nacional. ¿Por qué ocurre esto? Porque la coparticipación federal de impuestos ofrece unos incentivos perversos, al concentrar el gobierno nacional la recaudación, y los gobiernos provinciales gran parte del gasto. Scioli declaró que recibió menos fondos de lo esperado, y entonces trasladó la responsabilidad sobre el gobierno nacional.

El gobierno de Cristina Fernández de Kirchner plantea entonces que mirará con lupa los gastos de la provincia de Buenos Aires, lo cual abre un debate central acerca de la autonomía de las provincias.

Analistas políticos han explicado que no ha habido otro gobierno antes del kichnerismo que controle y concentre mayor poder. Y aquí aparece el gran problema: ¿cómo descentralizamos el poder? La respuesta la ofrece Martín Krause en extenso aquí.

Lo que intento plantear en este post es algo ya conocido en la literatura, pero que en la Argentina -salvo en grupos muy pequeños de personas- prácticamente no se discute. Se trata de cambiar la dirección de la coparticipación. En lugar de que la Nación recaude los impuestos y coparticipe a las provincias, la alternativa sería que recauden las provincias y éstas coparticipen a la Nación.

Alguna vez se le consultó a gobernadores por qué no exigían esto, para así recuperar la autonomía, pero la respuesta fue casi unánime. Bajo la coparticipación, casi todas las provincias reciben más dinero, que si recaudaran por sí mismas. Es que este sistema viene acompañado por una redistribución de ingresos en favor del interior del país. La Ciudad Autónoma de Buenos Aires y fundamentalmente la Provincia de Buenos Aires pierden con la coparticipación, pero el resto de las provincias ganan! El problema es que Buenos Aires justamente concentra la mitad de los pobres que tiene el país. ¿es justa entonces esta transferencia?

Me interesa abrir una discusión con los lectores acerca de lo conveniente o justo de esas transferencias, y sobre los pros y contras de cambiar la dirección de la coparticipación. Se abre la discusión.

Dos gráficos que resumen la situación crítica de Argentina

Muchos somos los que venimos alertando sobre las dificultades del modelo kirchnerista. Decíamos antes de las elecciones que resultaron en una victoria aplastante de Cristinar Fernández de Kirchner:

Cualquiera sea el resultado de la próxima elección presidencial, los desafíos centrales de la política económica post-elecciones son 1) el crecimiento de la economía, 2) el control del gasto público y 3) evitar que se dispare la inflación.

Respecto al punto 1, durante los últimos años, se ridiculizó a aquellos que «agitaban fantasmas». Hoy el INDEC ya reconoce el enfriamiento de la economía, con una caída fuerte de su industria.

Respecto al punto 2, justamente el enfriamiento de la actividad económica, abre dificultades en el frente fiscal, pues se estanca la recaudación. En los últimos meses ha aumentado notablemente la necesidad de financiar el gasto público con emisión de moneda.

En la medida que el déficit fiscal aumenta y se monetiza, es esperable que la inflación se acelere y los argentinos huyan al peso y lo cambien por dólares, a pesar de los intentos del gobierno por evitarlo.

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¿Qué significa el peronismo?

Muchos alumnos me han preguntado a qué se debe el continuo fracaso de la Argentina en su objetivo de encontrar un camino hacia el desarrollo económico. Si bien no soy historiador, mi impresión es que la raíz del problema se encuentra en el peronismo.

Hace unos días publicamos un post con un artículo de Roberto Cortés Conde sobre la economía política del peronismo. A continuación, subimos un poco el tono, para analizar un nuevo artículo de Alberto Benegas Lynch (h) sobre una pregunta clave: ¿Qué significa el peronismo?

En las líneas que siguen, he optado por transcribir documentación e incluir reflexiones de autores que han llevado a cabo medulosos trabajos de investigación sobre el tema que en esta oportunidad nos ocupa, y he limitado a lo estrictamente indispensable las acotaciones y glosas personales al efecto de dar cabida a la mayor cantidad de opiniones posible en un espacio reducido. Confío en que estos pantallazos de hechos crudamente expuestos contribuyan a subrayar algunas de las razones clave del lamentable desmembramiento moral argentino.

Sería interesante conocer la opinión de los lectores sobre este tema.

La Economía Política del Peronismo (1946-1955)

No es un texto de reciente publicación, pero yo acabo de descubrirlo. Roberto Cortés Conde explica en sólo doce páginas la economía política del peronismo (1946-1955). Particular interés puede generar el gráfico de la página 11.

En pocas palabras, el peronismo significó un punto de quiebre en la historia argentina, del cual ya no hubo retorno.

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Kicillof: «Quieren que devaluemos, pero es todo verso»

Esta frase posiblemente quede en los registros históricos de la historia argentina.

Y no lo digo por el primer gráfico que acompaña este post, pues si bien el tipo de cambio nominal viene subiendo, el tipo de cambio real que se presenta en el segundo gráfico, se ha apreciado mucho en los últimos años.

El segundo gráfico muestra que la tendencia de los últimos años es un retorno al 1 a 1.

En pocas palabras, a la evolución del tipo de cambio nominal, tenemos que agregar en el análisis la evolución de los precios, y la inflación en Argentina supera el 20 por ciento anual.

La pregunta que me queda para Kicillof es cómo van a impulsar el crecimiento del «modelo K», sin devaluación, bajo su propia lógica de sustitución de importaciones.

No digo con esto que haya que devaluar… eso es otro debate.(Ver Juan Carlos Cachanosky, “Devaluaciones competitivas frente a ventajas comparativas”)

Lo que digo es que van a devaluar, y las palabras de Kicillof quedarán en la historia.

Mark Weisbrot elogia la Política Económica Argentina

Varias personas me han hecho llegar la misma nota para consultar mi opinón acerca del elogio que Mark Weisbrot, economista americano, ha hecho de la política económica que la Argentina aplica en los últimos años.

Me pareció útil contestar a través del blog, como medio para abrir el debate. A la pregunta y respuesta, agrego mi propia respuesta para dar continuidad a la entrevista.

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