Los tres costosos años del cepo cambiario

CepoComparto una nueva columna en Infobae, que apareció el pasado martes, día en que se cumplieron 3 años del cepo cambiario.

Hace exactamente tres años, un 28 de octubre de 2011, con Amado Boudou como Ministro de Economía, se impulsaba desde la AFIP el “Programa de Consultas de Operaciones Cambiarias” a través de la Resolución General 3210/11. El cepo aparecía poco después de la reelección de la Presidente Cristina Fernández de Kirchner –victoriosa con el 54 % de los votos-, lo que había iniciado un proceso de fuga de capitales. El mercado se anticipaba entonces al endurecimiento del modelo en un sentido opuesto al de la libertad individual, los derechos de propiedad, la economía de mercado y el gobierno limitado.

Restricciones para todos

En ese entonces el dólar oficial cotizaba a $4.24, mientras que el paralelo apenas tomaba distancia hacia los $4.49, según informaban entonces los distintos medios de prensa. Unos pocos meses después, las empresas importadoras empezaron a requerir el visto bueno del Banco Central (BCRA) para hacer giros al exterior, lo que implicó demoras y complicaciones en la importación de productos básicos que se trasladaron muy pronto a las góndolas de los supermercados.

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Dos gráficos que resumen la situación crítica de Argentina

Muchos somos los que venimos alertando sobre las dificultades del modelo kirchnerista. Decíamos antes de las elecciones que resultaron en una victoria aplastante de Cristinar Fernández de Kirchner:

Cualquiera sea el resultado de la próxima elección presidencial, los desafíos centrales de la política económica post-elecciones son 1) el crecimiento de la economía, 2) el control del gasto público y 3) evitar que se dispare la inflación.

Respecto al punto 1, durante los últimos años, se ridiculizó a aquellos que “agitaban fantasmas”. Hoy el INDEC ya reconoce el enfriamiento de la economía, con una caída fuerte de su industria.

Respecto al punto 2, justamente el enfriamiento de la actividad económica, abre dificultades en el frente fiscal, pues se estanca la recaudación. En los últimos meses ha aumentado notablemente la necesidad de financiar el gasto público con emisión de moneda.

En la medida que el déficit fiscal aumenta y se monetiza, es esperable que la inflación se acelere y los argentinos huyan al peso y lo cambien por dólares, a pesar de los intentos del gobierno por evitarlo.

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