Nuevo Libro de Paul Krugman: ¡Acaben ya con esta depresión!

En su último libro, titulado «¡Acaben ya con esta depresión!», Krugman sostiene que los recortes no hacen más que profundizar los problemas de naciones como Grecia, Portugal y España, y defiende que, a falta de inversión privada, deben ser los gobiernos los que adopten políticas expansivas y de creación de empleo.

Por si a alguien le quedaban dudas, ¡Krugman es keynesiano!

A continuación copio extractos de una entrevista imperdible.

Tras su lectura, abramos el debate…

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Respuestas a diez objeciones al patrón oro

Son varios los economistas que han presentado objeciones a un posible retorno al Patrón Oro, desde Presidentes de la Reserva Federal como  Alan Greenspan y Ben Bernanke, economistas de renombre como Tyler Cowen y Paul Krugman, y analistas como Eduardo Porter, Jesús Fernández Villaverde y tantos otros.
A modo de respuesta, a continuación me propongo –siguiendo a Lawrence H. White– analizar diez argumentos centrales contra el Patrón Oro. Como decía Friedrich Hayek (1943):
El patrón oro, como sabemos, tuvo indudablemente grandes defectos, pero corremos el gran peligro de que su condena, hoy día de moda, pueda oscurecer el hecho de que también tuvo grandes virtudes, ausentes en la mayoría de sus alternativas.

El debate moderno sobre la Inversión Extranjera

Estos últimos días hemos presentados algunos posts críticos del modelo k, básicamente por las expropiaciones requeridas para financiar el déficit fiscal, o bien por ser un modelo hacia adentro, de carácter mercantilista, el que entendemos ahuyenta la inversión extranjera directa y con ello atenta contra el desarrollo económico.

Paul Krugman, sin embargo, ha defendido el modelo argentino, incluso como ejemplo de lo que Europa debe hacer ante su crisis fiscal. Nuestra posición ha sido la opuesta.

Hoy, Página 12 publica un artículo de Alfredo Zaiat que abre -una vez más- el debate sobre la inversión extranjera. El autor se sostiene sobre una investigación de la CEPAL y dice:

Uno de los postulados rectores del pensamiento económico convencional afirma que un país tiene un horizonte promisorio y una economía sólida y confiable si es receptor de crecientes inversiones extranjeras directas. Esa idea instalada con fuerza durante los noventa en el marco del Consenso de Washington plantea como criterio universal que el flujo de capitales productivos provenientes del exterior representa un beneficio automático para el país receptor. Se trata de un concepto muy arraigado en el sentido común que define la situación presente y futura de la economía dependiendo del grado de convocatoria que provoca en inversores extranjeros. Es una marca cultural compleja de alterar que abarca a diferentes fuerzas políticas, al mundo académico y a no pocos divulgadores.

El artículo sostiene la posición desarrollista, según la cual le compete al Estado dirigir la inversión extranjera hacia ciertos «sectores estratégicos». Me interesa conocer la opinión de los lectores sobre sus argumentos.

Krugman y Argentina

En un reciente post, Paul Krugman defiende el caso Argentino como un ejemplo de crecimiento y progreso luego de una crisis. Más precisamente, la devaluación cumpló un rol central para que Argentina pueda despegar. Krugman compara la evolución de Brasil y Argentina para el período 2000-2012 con el siguiente gráfico.

Krugman se queja de las noticias y comentarios negativos de Argentina, “never mind this,” sostiene, antes de mostrar el gráfico. Sin embargo, las conclusiones de Krugman no son tan evidentes como el gráfico parece sugerir:

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Paul vs Paul

Ron Paul vs Paul Krugman en Bloomberg TV el 30 de Abril (13′). Algunos puntos quedaron inconclusos, pero además de tocar temas históricos Ron Paul empujó la idea de, en lugar de cerrar la Fed, forzarla a competir en el mercado contra otras monedas provistas privadamente.

John P. Cochran le responde a Paul Krugman

Hace unos días hicimos referencia a un artículo de Paul Krugman en el que explica que «la expansión monetaria de EEUU es insuficiente«. John P. Cochran, uno de los expertos de macroeconomía y teoría monetaria del Mises Institute, responde con un artículo que lleva el mismo título: «Not enough inflation«.

El artículo hace referencia a una Curva de Phillips de pendiente positiva, lo que lleva al autor a concluir:

More inflation now would just repeat the mistake, trading some lower unemployment now for more unemployment and more inflation in the future. To avoid holding a tiger by the tail avoid inflation now. The crisis and slow recovery should not be an excuse to revive failed Keynesian policies but instead to examine critically a denationalization of money.

¡La expansión monetaria en EEUU es insuficiente!

Es el mensaje que con insistencia transmite Paul Krugman. Traduciendo un párrafo puntual:

Ahora, la Fed tiene, por ley, un mandato doble: Se supone que debe preocuparse por el pleno empleo y también por la estabilidad de precios. Y si bien hoy más o menos tenemos estabilidad de precios bajo la definición de la Fed, aun estamos lejos del pleno empleo. Por lo tanto, esto dice que la Fed está haciendo poco, no mucho. De hecho, algunos oficiales de la Fed -notablemente Charles Evans, el Presidente de la Fed de Chicago- ha estado precisamente tratando de mostrar este punto.

Acceda a su columna en el New York Times, Not Enough Inflation.

¿Qué tan equivocado está Krugman? ¿Acaso no tiene razón en señalar que en los últimos años la política monetaria no fue inflacionaria? ¿Por qué lo sería a partir de ahora? Se escuchan comentarios, reflexiones, preguntas…

La familia keynesiana…

Algunos comentarios menores:

Me cuesta ver a la Nueva Macroeconomía Clásica de las expectativas racionales integrando la familia keynesiana. ¿Son Robert Lucas, Edward Prescott y Robert Barro keynesianos en algún sentido?

En la síntesis neoclásica (neo-keynesianos) me parece que Hicks  y Samuelson resultan centrales. Pero quizás Stiglitz poco a poco va abandonando el barco de la síntesis neoclásica. Algunos de sus últimos artículos son lo suficientemente críticos de la macroeconomía moderna como para continuar perteneciendo a este grupo mainstream.

Entre los keynesianos ortodoxos (post-keynesianos), no podía faltar Joan Robinson, pero me parece que Minsky debiera recibir hoy la mayor atención.

Me ha sorprendido la ausencia de figuras centrales del keynesianismo del siglo XX, especialmente John Galbraith y Axel Leijonhufvud.

¿Abandonar el euro? Una pregunta que divide a los libertarios

Un alumno me envía un artículo de Iván Alonso de reciente publicación y recordando mi apoyo en clase al abandono del euro me pide opinión. Su título resume la conclusión del autor: «Dejar el euro, devaluar…y morir de hiperinflación»

Mi posición y respuesta a este artículo pienso que puede encontrarse en aquello que escribiera en julio de 2010 (¿Abandonar el euro?)

Sostenía entonces:

1) que los beneficios de la Unión Europea exceden a la creación del Euro, 2) que Hayek advirtió que la creación del Euro constituía un error hace 35 años y 3) que hoy es necesario aprovechar la oportunidad que se presenta para retroceder hacia la competencia de monedas nacionales.

Coincidía entonces -y lo hago aun hoy- con Richard Ebeling al afirmar que:

Un sistema en el que haya tantos monopolios públicos de la moneda como países haya en Europa parece superior a un solo monopolista con capacidad para manejar una única moneda para toda la Unión Europea. Y más aun cuando los individuos cuentan con libertad de elegir entre todas las monedas europeas, lo cual se constituye en un importante limitante para la política inflacionaria de los bancos centrales.

Al final del artículo intento despegarme de la propuesta de Paul Krugman y varios otros economistas  de que Grecia o España abandonen el euro, recuperen la capacidad de emitir moneda propia e impongan el curzo forzoso (que es justamente lo que Ivan Alonso critica). Mi posición es que resulta fundamental para el éxito de la medida que se deje a los ciudadanos europeos de los distintos países operar en cualquier moneda que se desee. Esa libertad de optar por las distintas monedas nacionales, será un límite a la expansión de los distintos bancos centrales, y así, el escenario hiperinflacionario será sólo una utopía.

¿Me gustaría conocer la opinión de los lectores?