EPT: Sí, la inflación es un fenómeno monetario

Comparto mi última nota en Economía Para Todos, “Sí, la inflación es un fenómeno monetario.”

En su nota del domingo 9 de junio en Página 12, Alfredo Zaiat cuestiona que la inflación sea un fenómeno monetario y sostiene que “con datos duros, se puede empezar a relativizarla la teoría ‘ortodoxa’ de la inflación, al tiempo que la heterodoxia puede mostrar que es capaz de un manejo prudente de la política monetaria con tasas de interés que seduzcan la inversión en pesos en función de cumplir objetivos de empleo, crecimiento y también de inflación.”

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La mala praxis de Rogoff y Reinhart

Reinhart and RogoffUn artículo de Alfredo Zaiat en Página 12 acusa a Rogoff y Reinhart, dos de los máximos expertos monetarios, de mala praxis. Sintéticamente, explica que en su artículo Growth in a Time of Debt (“El crecimiento en épocas de endeudamiento”), presentado ante la AEA, estos dos autores sesgaron los datos para concluir que el crecimiento disminuye en forma abrupta cuando la deuda pública representa más del 90 por ciento del Producto Interno Bruto.

El estudiante Thomas Herndon, de la Universidad de Massachusetts Amherst, eligió la investigación de Rogoff y Reinhart para cumplir con la tarea encomendada por su profesor de elegir una publicación académica y tratar de replicar sus conclusiones con una base de datos de acceso público. Al no contrastar los resultados, solicitaron a los autores el excel con los cálculos y encontraron tres problemas que se publicaron más tarde en Does High Public Debt Consistently Stifle Economic Growth? A Critique of Reinhart and Rogo ff:

1. Rogoff y Reinhart habían incluido sólo 15 de los 20 países bajo análisis en su cálculo clave sobre el crecimiento promedio del PIB en los países con deuda pública alta. Por “error” no estaban considerados Australia, Austria, Bélgica, Canadá y Dinamarca. Exclusión que alteró el resultado final, aumentando así el impacto de la magnitud de la deuda pública en el crecimiento. Con todos los datos incorporados al Excel, en lugar de caer, la tasa de crecimiento se mantiene positiva. O sea, el saldo era el opuesto a la conclusión presentada por Rogoff y Reinhart.

2. Para otros países, algunas cifras ni siquiera habían sido incluidas. Rogoff y Reinhart explicaron ante el cuestionamiento que estaban reuniendo las cifras paso a paso, y que cuando presentaron el ensayo en la conferencia no había cifras disponibles de buena calidad sobre Canadá, Australia y Nueva Zelanda tras la Segunda Guerra Mundial. Sin embargo, excluyeron períodos de crecimientos de Nueva Zelanda con un ratio deuda/PBI superior al 90 por ciento.

3. También realizaron promedios sesgados. Por ejemplo, un año malo para un país pequeño como Nueva Zelanda tuvo el mismo peso que los casi 20 años de Reino Unido con una deuda pública elevada.

Rogoff y Reinhart reconocieron el error:

“Es aleccionador que se nos haya escapado semejante error en uno de nuestros ensayos a pesar de nuestros mejores esfuerzos para ser cuidadosos consistentemente. Redoblaremos nuestros esfuerzos para evitar errores semejantes en el futuro. No creemos, no obstante, que este error desafortunado afecte de ninguna manera significativa el mensaje central del ensayo ni de nuestro trabajo subsiguiente”.

Zaiat afirma que estos errores fueron intencionales. Y que no es el único: Hay otros casos similares, entre los más conocidos se encuentra el fallido de la curva de Laffer para justificar la baja de impuestos a los ricos durante la administración Reagan en la década del ’80. O cuando el año pasado los economistas Blanchard y Leigh, del FMI, tuvieron que admitir que los ajustes fiscales propuestos en las economías europeas tuvieron un impacto negativo más fuerte que el previsto.

Dos comentarios me han surgido de la lectura de este artículo:

1. No es novedad en la profesión que uno puede mostrar cuantitativamente los datos que desee, tan sólo modificando el modelo, o cambiando la muestra de países a incorporar al análisis, entre decenas de prácticas. Esta es una nueva crítica al abuso de la estadística en la economía, y Zaiat hace bien en criticar la arrogancia científica de la profesión de quienes le asignan demasiado valor a los números, y muy poco a la coherencia de los argumentos.

2. La mala praxis en economía existe. Quizás el profesional pueda seguir trabajando después de este tipo de errores -intencionales o no-, pero el mercado académico toma nota de ello. No me cabe duda que Rogoff y Reinhart reciben un golpe en su reputación por fallos como este.

El debate moderno sobre la Inversión Extranjera

Estos últimos días hemos presentados algunos posts críticos del modelo k, básicamente por las expropiaciones requeridas para financiar el déficit fiscal, o bien por ser un modelo hacia adentro, de carácter mercantilista, el que entendemos ahuyenta la inversión extranjera directa y con ello atenta contra el desarrollo económico.

Paul Krugman, sin embargo, ha defendido el modelo argentino, incluso como ejemplo de lo que Europa debe hacer ante su crisis fiscal. Nuestra posición ha sido la opuesta.

Hoy, Página 12 publica un artículo de Alfredo Zaiat que abre -una vez más- el debate sobre la inversión extranjera. El autor se sostiene sobre una investigación de la CEPAL y dice:

Uno de los postulados rectores del pensamiento económico convencional afirma que un país tiene un horizonte promisorio y una economía sólida y confiable si es receptor de crecientes inversiones extranjeras directas. Esa idea instalada con fuerza durante los noventa en el marco del Consenso de Washington plantea como criterio universal que el flujo de capitales productivos provenientes del exterior representa un beneficio automático para el país receptor. Se trata de un concepto muy arraigado en el sentido común que define la situación presente y futura de la economía dependiendo del grado de convocatoria que provoca en inversores extranjeros. Es una marca cultural compleja de alterar que abarca a diferentes fuerzas políticas, al mundo académico y a no pocos divulgadores.

El artículo sostiene la posición desarrollista, según la cual le compete al Estado dirigir la inversión extranjera hacia ciertos “sectores estratégicos”. Me interesa conocer la opinión de los lectores sobre sus argumentos.

¿Es totalmente falso decir que la emisión genera inflación?

Marcó del Pont, titular de la Banca Central en la República Argentina, sostuvo estas palabras luego de modificar la carta orgánica de la institución que preside. No sólo eso. Afirmó también que “solamente en Argentina se mantiene esa idea de que la expansión de la cantidad de dinero genera inflación”.

Alfredo Zaiat se hizo eco de esas palabras y nos ofreció sus propias reflexiones:

Esta declaración provocó alteración emocional en las filas monetaristas e incomodidad en otros. La presidenta del Banco Central apuntó al corazón de un principio sagrado del análisis económico doméstico colonizado por décadas de predominio de ideas monetaristas, en especial en la institución que los liberales consideran de su propiedad. La presencia de Marcó del Pont en la conducción del Central es un hecho político notable, porque desafía ese nicho de poder y de negocios de la ortodoxia asociada con la banca. Es una grieta, por lo conceptual y también por género, que sorprende a representantes de bancos centrales de la región, incluso a los de países puestos como ejemplos por diferentes vertientes del progresismo y de la izquierda, que aún mantienen concepciones conservadoras en esos espacios de poder.

Quiero pedirle a los lectores si pueden ayudarme a analizar estas citas. ¡Es que me dejaron sin palabras!