Una entrevista con Stephan Kinsella

KinsellaDiego Aguirre tradujo al español para el Mises Hispano, una entrevista de Keir Martland a nuestro amigo libertario Stephan Kinsella. Copiamos abajo sólo un extracto, pero el lector puede leer aquí la entrevista original y completa en inglés, o aquí su versión en español.

Acerca de por qué soy libertario y como defino al liberarianismo explico algo al respecto en  Cómo Me Convertí en Libertario (publicado como  “Being a Libertarian” en I Chose Liberty: Autobiografías de Libertarios Contemporáneos, compilado por Walter Block; Mises Institute 2010) y también en  Qué Es Libertarismo .

Tengo 47 años y soy un abogado de patentes en Houston; nací en Louisiana. Siempre me interesaron la ciencia y la literatura, y durante la secundaria, aproximadamente en  11avo. grado, un bibliotecario de mi escuela católica me sugirió que leyera “El Manantial”.  Ello intensificó mi interés en la filosofía y generó mi interés en economía (Austríaca, en particular) y en teoría política. Esto ocurrió aproximadamente en 1980, hace 33 años, cuando yo tenía unos  15. Todo esto me fascinó rapidamente y cuando llegué a la universidad (a estudiar ingeniería eléctrica), devoré montones de trabajos sobre filosofía, economía, teoría política, incluídos los trabajos de Rand, Milton Friedman, Iuego Bastiat, Rothbard, los Tannehills. Para el tiempo en que concurrí a la escuela de leyes, en 1988, me estaba volviendo un anarquista-libertario-Rothbardiano-Austro-Misesiano y pronto fui muy influenciado por el pensamiento de Hans-Hermann Hoppe.

Al principio concebí la libertad y el libertarismo en terminos del principio o axioma de no agresión. A medida que aprendí mas sobre historia, economía, política, filosofía, anarquismo y ley, intenté refinar mis puntos de vista, y hoy pienso que el principio de no agresión es más un sumario o consecuencia de visiones más primarias. Pienso que el libertarismo se describe mejor como la filosofía política desarrollada desde la “normas básicas” de pro-paz, pro-cooperación, pro-valores de prosperidad como intuiciones económicas informadas.

Pienso que el libertarismo es la visión de que las únicas normas políticas que se justifican son aquellas compatibles con los valores que actualmente son sostenidos, y que necesariamente deben ser sostenidos por gente comprometida en la búsqueda civilizada, racional y pacífica de normas. El libertarismo se caracteriza mejor como la propiedad de uno mismo (en el sentido de propiedad del cuerpo) y la compatibilidad con la regla Lockeana de la apropiación de los recursos escasos sin dueño combinada con el derecho de transferir contractualmente esos recursos apropiados. El Principio de No Agresión (NAP) es una codificación sencilla de esto pero no es primaria sino dependiente o derivada. El punto de vista libertario básico consiste en: las reglas justificadas de conducta personal son aquellas que cumplen con la regla básica de que cuando hay un recurso escaso sobre el cual existe la posibilidad de un conflicto, debería existir una norma especificando un propietario a efectos de que el conflicto pueda ser evitado y el recurso pueda usarse pacíficamente y productivamente, y esta norma es: (a) en el caso de cuerpos humanos, cada persona tiene un mejor derecho sobre su propio cuerpo, simplemente porque tiene el control del mismo, al menos prima facie mientras y a menos que realice alguna acción (daño, contrato, crimen) que cambie esta presunción que se efectúa por defecto; (b) en el caso de los recursos externos, la persona que haya reclamado primero el recurso será quien tenga el mejor derecho al mismo. En otras palabras, el reclamo más antiguo sobre un recurso será el mejor reclamo. En otras palabras: la propiedad sobre uno mismo más el primer uso y el contrato  (junto a reglas especiales para solucionar conflictos de daños o crímenes). No agresión significa que usar o invadir los límites, del cuerpo o los recursos adquiridos a la manera Lockeana, de otro es algo prohibido a menos que el propietario lo autorice. Es por esto que la teoría de la propiedad es mas fundamental que la idea de agresión; no podemos saber si el acto de fuerza de “A” para tomar un objeto poseído/controlado por B es un acto de derecho o una agresión a menos que sepamos quién es el dueño de ese objeto.

EPT: Argentina, Australia, Canada y la Falta de Perspectiva

Comparto mi última nota en Economía Para Todos, «Argentina, Australia, Canadá y la Falta de Perspectiva.»

Cierta curiosidad cuasaron los recientes dichos de Cristina F. de Kirchner dando a entender que Argentina se encuentra mejor que Australia Y Canadá. No hace un análisis muy profundo para ver lo errado de dicha afirmación. No obstante, los dichos de Kirchner ofrecen una buena oportunidad para poner un poco de perspectiva, que tanto falta no sólo en el Kirchnerismos, sino también en una gran parte de la oposición.

Seguir leyendo en EPT.

Justicia y eficiencia: apuntes desde la informalidad

pensar-en-derechoUn tema ya tratado, y un trabajo que ya he presentado en un par de Congresos. Ahora publicado en la revista Pensar en Derecho, de la Facultad de Derecho de la Universidad de Buenos Aires.

Acceda aquí al artículo: Justicia y eficiencia: aportes al debate desde la informalidad

Acceda aquí al número completo.

El Análisis Económico del Derecho ha planteado un desafío a la visión tradicional del derecho, al sugerir un criterio de eficiencia tanto sea para el legislador en el diseño de una norma, como para el juez o las cortes en sus fallos. Esto ha generado un largo debate entre economistas neoclásicos y juristas, pero en verdad ese mismo debate ha estado presente en la ciencia económica.
Este artículo no se plantea el objetivo de resolver el debate entre eficiencia y justicia sino que adopta un enfoque positivo. Buscará solamente traer a consideración un caso de estudio sobre derechos de propiedad y la solución de  problemas de externalidades en un entorno donde el sistema
formal de administración de justicia y la solución de disputas no está presente, como en los barrios informales o pueblos que se encuentran en la mayoría de países pobres o no desarrollados. La cuestión positiva es: ¿qué criterio utilizan en verdad los jueces (mediadores o árbitros)? Para ello se tomará como caso de referencia la asignación de derecho y la resolución de disputas en los barrios informales, villas o favelas, donde la justicia formal no está presente.

Infobae: Democracia, Republica, y el Edificio de los Politicos

Comparto mi última columna de opinión en Infobae sobre la importancia de diferenciar los conceptos de democracia y república.

La crisis institucional que aqueja a la Argentina es profunda. En los hechos hace ya tiempo que la Argentina dejó de ser una república. Tan ausente, o superficial, se encuentra este problema entre la mayoría de la dirigencia política que pareciera ser que hay un olvido de qué significa tener una forma de gobierno genuinamente republicana. El argumento del 54% del que tanta gala hace el kirchnerismo es una muestra palpable de que el oficialismo no distingue, o no le interesa hacerlo, entre “democracia” y “república”. ¿Por qué es tan importante el concepto de república?

Seguir leyendo en Infobae.

A conversation with Richard Ebeling

EbelingThe Austrian Economics Center, affiliated with the Hayek Institute in Vienna, Austria, published an interview with Richard Ebeling in their website, «Free Markets, Free People,» under the title, ‘A Conversation with Richard Ebeling,’ Part I and Part II, on August 8 & 13, 2013.

It was also re-posted it as one piece on Northwood University’s blog site, «In Defense of Capitalism & Human Progress

Ebeling discuss the importance of Austrian Economics and the ideas of F. A. Hayek for understanding the current economic crisis and for the future of liberty. And why there are reasons for optimism for friends of freedom.

In my opinion, Hayek’s explanation and defense of the competitive market economy and the free society in general is, possibly, the most insightful and profound argument for liberty penned in the 20th century.  His analysis of man’s inescapable ignorance of much of the knowledge that others possess—but upon which use we are all dependent in the extended system of division of labor—represents one of the subtlest understandings of why government central planning and heavy-handed intervention and regulation are inherently inferior to a functioning competitive market order.

The “moral” lesson, of course, is that each of us, in accepting our own limited and imperfect knowledge, should practice a high degree of humility in what we can claim to know and do in terms of trying to direct or command the otherwise “spontaneous” evolution and development of society and its institutions. This is the overarching message that runs through Hayek’s writings over the decades. As he often put it, we need to use our reason to appreciate the limits of what our reason can realistically do in attempting to “plan” the social order and its daily operation. It is the reason why he, truly, was one of the most worthy to be awarded a Nobel Prize in economics, in terms of a lasting contribution to human knowledge about man and society.

Más sobre la micro

Otro tema para ver las opiniones de los austríacos. Cómo pasamos de las preferencias subjetivas a la curva de demanda? Directamente como deducción de la utilidad marginal decreciente o vale la pena introducer la tasa de sustitución entre dos bienes, con o sin curvas de indiferencia?

Hayek en el ADN del ADN de la economia

Hace unos días, el blog Free Exchange de The Economist publicó un interesante post mostrando al evolución de citas que reciben los premios Nobel en economía antes y después de su premiación. Si bien hay excepciones, la tendencia general es que los ganadores del Nobel en economía (en promedio) no ven crecer las citas a sus trabajos, sino que por el contrario, pueden comenzar a descender (de allí el título del post: Lame duck laureates.) El post concluye diciendo que los premiados reciben el Nobel cuando los mismos ya se encuentran en la cima de su carrera (y el comité apuesta seguro.)

Sigue leyendo

Reflexión de domingo: ¿Qué es la razón?

gabriel-zanottiCuando comencé a estudiar filosofía, pensaba que lo sabía. Ok, ok, no es que lo ignorara absolutamente. Había leído a Descartes, a García Morente, y estaba entusiasmado con la prueba de la existencia de Dios como primer motor. Había leído, por supuesto, las definiciones habituales de filosofía, y me eran diáfanas. Y allí fui, con la luz natural de mi razón, a recorrer un largo camino, en el cual sigo, aunque en un punto interesante: mirando para atrás, mirando para adelante, casi detenido, casi confundido.
La diferencia entre intellectus y ratio caló muy profundo en mi interior. Me metí hasta la más profunda intimidad de Santo Tomás, casi se podría decir que almorzaba con él todos los días (con motivo de predicación, él podía dispensarse del silencio conventual). Pero, al mismo tiempo, seguía visitando a Descartes, cuya claridad y distinción me capturaron también desde el principio. No era tan diferente: también allí Dios y la razón iban juntos. Kant, un autor diáfano, pero un choque profundo: ¿la metafísica no es racional? Hegel, según Leocata, la profunda culminación de Parménides-Plotino-Spinoza, y siempre me conformé con eso, para escándalo de muchos. Pero, en medio de todo eso, la filosofía, esa “razón”, era para mí la vida palpitante: “. . . La filosofía, por tanto, lejos de estar separada de la vida, como un castillo de fórmulas abstractas y de palabras extrañas, como un fútil juego de conceptos o recorrido inútil de soluciones contradictorias. . . compromete hasta las raíces de nuestra vida espiritual y tiene como objeto de investiga­ción lo que de más serio, de verdaderamente serio (que da espanto y gozo a un mismo tiempo), hay en nuestra existencia de hombre”. M.F. Sciacca dixit, en uno de sus tantos libros que me regaló la vida de mi padre. Había un San Agustín viviendo en mí, como un bondadoso super yo filosófico, que ahora es más yo que super (sólo juego. Analogías freudianas y supermercadescas, diviértanse :-))
Por influencia de Leocata llegó Husserl. Viví en su casa varios años. La filosofía como actitud teorética sobre la vida, sobre el mundo de la vida, quedó en mí sin problemas, y desde allí, cruzar a la ciudad de Gadamer y de Wittgenstein, en armonía con esa misma razón, no era difícil. Por supuesto, Popper ya había aparecido en mi horizonte, como un filósofo que hablaba de la ciencia que hablaba “de las cosas exteriores”, ubicándola donde corresponde: conjeturas. Eso era la razón también. De allí seguir el recorrido, y llegar a Feyerabend como creatividad como una razón que se despliega en diversas formas, según diversos desafíos, ¿qué problema fue?
Solito partí y llegué a que la razón, o era una razón sobre la vida, o era lo mismo que la historia del ping pong, tan fascinante e intrascendente para lo más esencial de la vida humana (los que jueguen ping pong, perdón). Solito partí y llegué de una razón donde ella es un compromiso con la existencia, con la existencia humana, desde luego, con la existencia que sufre y que me compromete desde una mirada anhelante de ayuda y comprensión. ¿Qué tenían contra eso los silogismos de Aristóteles o el sentido en Husserl? Eran parte del maletín del médico que se sienta en la existencia, toma su fiebre, pone la mano en cabeza del enfermo, mira, escucha….
Pero en medio de todo esto, allí estaba, como siempre, en un debate permanente, torturante, Heidegger. Que no, que la razón es el olvido del ser. Que no, dice un amado discípulo, que no dice eso. ¿Qué dice? Hace 30 años que trato de saberlo. Mientras tanto, lo que sí sé es que muchos heider-fans dirían que todo lo anterior parece estar sumergido en las aguas de la ontoteología, olvidado del ser, y en una razón en que realidad es sólo el logos griego, ajeno a la existencia. A la fresca.
El ser. El ser. Qué interesante. Eso debe ser. Por es que yo no lo entiendo. Porque yo nunca “pensé” (¿razoné?) en el ser. Pensé (¿recé?) en Dios. Pensé en mi existencia y en la de los demás. Pensé en la vida. ¿Es la vida de cada ser humano ontoteológica? Y debe ser, ¿qué es cada ser humano sino, precisamente, no el ser?
En medio de todo esto, con motivo de un viaje, y pensando en las largas horas de aeropuerto, tomé de vuelta en mis manos a García Morente. (a un libro se lo toma así: se lo huele y se lo acaricia. ¿Desplazamiento de la libido? Je je….). No hablaba con él (el libro, sí, con los libros se habla) desde unos 30 años atrás. Y entonces me habló, creo, por primera vez. La verdad cuando uno es muy chico puede hacer razón, pero tal vez no filosofía :-). Allí ví de vuelta a la vida, a mi amada vida, unida con la razón. Claro, se respiraban allí los temas de Ortega: su razón vital, el tema de nuestro tiempo. La unión de la vida con la razón, la superación del debate realismo-idealismo. No muy diferente a lo que Husserl y Gadamer habían llegado por su cuenta; no muy diferente a lo que Wittgenstein hace con el lenguaje (ponerlo de vuelta en la vida); no muy diferente a lo que la epistemología actual, llegando hasta Feyerabend, hace con la ciencia (ponerla de vuelta en la vida).
¿Qué es entonces la razón? ¿Hay una razón, hay varias?
Pero, ¿no es que la vida humana y sus problemas existenciales básicos son los mismos?
Hay una escena conmovedora de la filosofía Perdidos en Tokio, donde el personaje femenino, una chica occidental, perdida no sólo en Tokio, sino en la vida, hace un viaje, sola, nostálgica, meditabunda, hacia Kyoto. Allí ve, entre muchas cosas, un casamiento según el rito shintoísta. La chica que se casa, con su vestimenta tradicional, su paso corto y su rostro blanquecino, mantiene su mirada hacia abajo, por supuesto. Pero en un momento, uno, dos, tres segundos, se atreve, y mira hacia la mujer occidental que la mira desde su nostalgia. Se miraron las dos. Hubo allí un cruce, unos segundos, donde las dos evidenciaron….. Entenderse. Se miraron y se entendieron. Eso es la razón.
¿Logos griego? ¿Silogismos aristotélicos? ¿Mitos shintoístas?
¿Muros infranqueables?
¿O nosotros los hemos construído?
La vida razona de otro modo, no razona como muchos filósofos, que creen que la vida es más complicada que esa mirada. Que tal vez es muy complicada, sí, al lado de filosofías que la complican. ¿Será esa mirada un “sin-sentido”? ¿Se podrá expresar en lógica matemática? ¿Será empíricamente testeable? ¿Qué tipo de categoría es? ¿Es cantidad, cualidad, ubi o situs? ¿Es física o metafísica? ¿Es un juico sintético a priori? ¿Es ontoteológica o es una expresión poética del ser olvidado?
¡Oh señor filósofo! ¿Qué está usted haciendo? ¿Qué tipo de “argumento” es este? Señor filósofo zanotti, (si, con minúsculas), esta ponencia no será aceptada en el congreso. Esto no es serio. Esto no es un argumento “filosófico”.
¿Ah no?
¡Mis colegas, los nuevos sacerdotes del templo! ¡Los filósofos, los nuevos inquisidores que excomulgan, definen y pontifican!
Yo mientras tanto seguiré viviendo.
¿Tendré razón?

Publicado originalmente el 7 de septiembre de 2008, en Filosofía para mí.

Populismo con moneda propia versus populismo dolarizado

inflacion-venezuela-ecuadorCompartimos una breve reflexión de Juan Carlos Hidalgo en Libremente, el blog de ElCato.org

Claramente Argentina juega aquí el mismo rol que Venezuela.

Tanto Venezuela como Ecuador tienen gobiernos populistas de izquierda que se han beneficiado tremendamente de ingresos sin precedentes por la venta de petróleo. Ambos gobiernos aprovecharon esos ingresos extraordinarios para aumentar considerablemente el gasto público. Sin embargo, hay una diferencia crítica entre estos países: mientras que Venezuela tiene su propia moneda (el llamado “Bolívar fuerte”), Ecuador adoptó el dólar de EE.UU. como su moneda oficial en el 2000. Eso significa que, sin importar qué tan irresponsable sea la política fiscal del gobierno ecuatoriano, este no puede imprimir dinero para financiar su gasto.

El resultado: Venezuela tiene la tasa de inflación más alta en América Latina mientras que Ecuador tiene una de las tasas más bajas en la región.

Compitiendo con la macro

Habrán notado los lectores que nuestros columnistas más jóvenes tienen preferencia por la macro. Es hora de plantear un desafío y, reivindicando la micro, cambiar un poco de tema.

Va uno. Dice Rothbard en Man, Economy & State (p. 130, edición LvM Institute):

«Contrary to what might be thought at first, the concept of ‘elasticity of supply’ is not a meaningful one, as is ‘elasticity of demand’…. The reason is that its other determinant, quantity supplied, changes in the same direction as the price, not in the inverse direction as does quantity demanded. As a result, supply is always ‘elastic’, and the concept is an uninteresting one.»

Por otro lado, dicen Heyne, Boettke & Prychitko en «The Economic Way of Thinking», p. 90:

«The concept of elasticity is every bit as important in the case of supply as it is in the case of demand.»

«Pause for a moment to be sure you have understood the concept of price elasticity of supply. As we shall see in the next chapter, it is the relative elasticities of supply curves and demand curves that determine what effects changing circumstances will have on the quantities of goods exchanged and the prices at which they exchange».

Entonces?