MADURO, EL FASCISTA EMPEDERNIDO – Por Alberto Benegas Lynch (h)

 

Aunque ya se sabía, acaba de confirmarse el fascismo superlativo del dictador Maduro al proponer el adefesio de una así denominada asamblea constituyente al mejor estilo de Mussolini con sus consabidas corporaciones en reemplazo del Parlamento republicano.

Debe reiterarse que el fascismo significa en su eje central que la propiedad puede estar registrada a nombre de particulares pero usa y dispone el gobierno. Por su parte,  el comunismo significa que directamente usa y dispone el aparato estatal. Este último régimen es más sincero, el primero es más solapado y por ello el de mayor éxito en el denominado mundo libre con la idea de engatusar a los distraídos (al fin y al cabo los fascistas son comunistas cobardes).

El fascismo aplica desde los sistemas educativos donde se habla de “educación privada” pero en gran medida es administrada por los ministerios de educación, hasta los taxis que son regenteados por las municipalidades en cuanto al color con que están pintados, las tarifas y los horarios de trabajo y así sucesivamente con comercios cuyo flujo de fondos son en última instancia dictados en parte importante por el Ejecutivo.

Es tan primitivo Maduro que la emprende contra supuestos fascistas porque no sabe de que se trata y no se miró en el espejo. No puede esperarse otra cosa de una persona que habla con los pajaritos y alude a “las millonas de personas” que piensa lo siguen, cuando, además, en el mejor de los casos se trata de alcahuetes que han dejado atrás la dignidad y esperan migajas del poder.

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Populismo vs República, con Gloria Alvarez [2do video]

Aprender Volando es una iniciativa de la Fundación Libertad y Progreso donde Gloria Alvarez abre ciertos debates fundamentales para nuestro presente y futuro. Ante el exitoso primer video “Por amor a la Libertad“, hoy se lanzó el segundo “Populismo vs República”. Desde Punto de Vista Económico, apoyamos la difusión de este proyecto.

¿Es racional el populismo?

Roque Benjamín Fernández, quien fuera Ministro de Economía bajo la Presidencia de Carlos Saúl Menem, ofrecerá en el seminario de Análisis Económico que organiza periódicamente UCEMA una respuesta a este interrogante.

En la interpretación del populismo es frecuente encontrar opiniones basadas en que el voto ciudadano es comprable con prebendas y subsidios, sugestionable con símbolos o articulaciones discursivas que apelan a su inconsciente, o manipulable por la superstición de que existe un líder hegemónico benevolente que resolverá sus necesidades insatisfechas. En este trabajo se argumenta todo lo contrario: el populismo perdura en el tiempo más por la interacción de ciudadanos racionales con políticos racionales que por las subjetividades compradas o discursivamente creadas mediante símbolos o supersticiones. El enfoque racional del populismo habilita la discusión técnica de posibles instituciones que logren mejorar un sistema democrático.

Del análisis que aquí se presenta resulta evidente que el verdadero desafío que plantea el populismo a la democracia republicana está en el orden social elegido como sistema de representación ciudadana. El populismo argumenta que el mejor orden social de representación se logra mediante la construcción de un líder hegemónico, mientras que la democracia republicana argumenta que el mejor orden social de representación se logra mediante la construcción institucional (federalismo, justicia independiente, división de poderes…) donde el liderazgo político está sometido a fuertes restricciones.

El trabajo concluye demostrando que instituciones débiles son las precursoras del populismo y que, una vez instaurado, el populismo contribuye a debilitar aun mas tales instituciones para poder perpetuarse. Respetando principios democráticos, el populismo solo puede ser atenuado fortaleciendo las instituciones que se encargan tanto de limitar y dividir el poder como de auditar la gestión de gobierno.

La presentación tendrá lugar en UCEMA, el 26/06 a las 12:30 hs. La inscripción es sin cargo, desde este link.

Acceda aquí a las investigaciones de este autor.

 

Democracia no es lo mismo que libertad

Comparto mi última columna en Economía Para Todos sobre la diferencia entre democracia y libertad.

Si hay algo que los recientes sucesos en Venezuela deben dejar en claro, es que vivir en democracia no es lo mismo que vivir en libertad

Tan importante es esta diferencia que en piases que se dicen democráticos como Venezuela, aquellos que reclaman por sus libertades individuales mueren bajo la mano del mismo estado que se supone debe protegerlos. Es preocupante ver la confusión que hay en la opinión pública, medios, e incluso en políticos de carrera respecto a esta distinción que los hechos nos muestran pueden llevar separar entre la vida y la muerte. Defender la violencia del gobierno de Maduro porque fue elegido “democráticamente” es confundir medios con fines. La democracia no es un fin en sí mismo, es un medio para cambiar gobiernos de manera pacífica, no un método para pasar de un autoritarismo a otro. Son las instituciones republicanas (estado de derechos, igualdad ante la ley, y división de poderes) lo que nos lleva a vivir en libertad. Lamentablemente vivir en democracia no alcanza. La historia nos enseña que la diferencia entre democracia sin república y dictaduras puede ser materia discutible. ¿Qué diferencia a un dictador que pone presos a sus opositores y no se inmuta ante la muerte de sus ciudadanos de un “demócrata” que hace lo mismo utilizando el argumento del voto como excusa? ¿Desde cuándo los votos dan derecho a ejercer el poder de manera autoritaria?

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Reflexión de domingo: “Venezuela y el límite de nuestros esquemas conceptuales”

PeronEn medio de la tragedia de los venezolanos (y esto incluye a los chavistas) ponerse a hacer reflexiones in abstracto parecerá antipático pero sin embargo es necesario para tratar de entender qué está sucediendo.

La república constitucional norteamericana fue originada en horizontes lejanos. Horizontes donde se suponía que los derechos individuales eran el valor supremo de la ética política, donde las diversas “administraciones” no deberían tocarlos en absoluto y si ello ocurría, para eso estaba el control constitucional. Y, muy importante, todos coincidían en ese sistema, y ninguna persona, partido o lo que fuere se atribuía la propiedad de “la Nación”, la patria, la revolución o la historia.
América Latina nunca fue terreno cultural fértil para trasladar esas ideas. Hubo intentos, sí, siempre un mix no del todo coherente entre la influencia anglosajona y la influencia francesa; siempre un general ilustrado y un grupo de liberales constructivistas laicistas enfrentados con las tradiciones religiosas y españolas anteriores. De ese mix, siempre en tensión, nunca resuelto, algo salió. Muchas naciones latinoamericanas trataron de implantar la división de poderes, el control de constitucionalidad, un derecho penal liberal, algo de libre comercio, “pero”…. Dentro de la inestabilidad intrínseca de un marco cultural que se resistía, como un suelo rocoso resistente a instituciones que requerían un humus diferente. Lationoamérica nunca pudo plasmar instituciones liberales firmes. Su génesis es revolucionaria al estilo francés, y ese horizonte revolucionario la marcó, parece, para siempre.
Durante mucho tiempo eran guerras civiles intestinas, facciones diferentes que se disputaban un poder al que siempre se accedía con la lógica de la revolución: los buenos, los malos, los traidores, los cobardes. Palabras como democracia, república, límites, derechos de las minorías, etc., se escribían pero no se comprendían.
Pero con el advenimiento del marxismo como horizonte cultural, y con la revolución cubana como ejemplo, el asunto fue peor. Los Castro tuvieron al menos la coherencia de los violentos: por la violencia subieron y por la violencia están. Pero en otros lares, se introdujo el sutil engaño del acceso nazi al poder: la vía democrática en sentido lato. Mucho más inteligente y perverso. El Chile de Allende, la Argentina de Perón (1945, 1951, 1973, 2003), y, obviamente, la Venezuela de Chávez, son ejemplos perfectos. La dialéctica revolucionaria, junto con la marxista, encontraron en esas vías democráticas la forma casi perfecta de perversión conceptual. Los términos revolucionarios eran los mismos (leal, traidor, amigo, enemigo). Pero mientras que los constitucionalistas de los EEUU jamás imaginaron que toda esa dialéctica fuera compatible con los métodos electorales, ahora, en cambio, sí. El partido revolucionario, el que va a luchar contra el capitalismo opresor, sube al poder con la mayoría de los votos, o con los votos inventados o con los votos que fueren, pero asumen el criterio de legitimidad de origen de los sistemas democráticos. El enemigo sigue siendo el traidor, el vendepatria, el cipayo vendido al imperialismo, pero ahora es legítimo aniquilarlo –de golpe o de a poco- “democráticamente” y denunciar a todo el mundo “la violación de la democracia” de cualquier intento de resistencia.
Todo esto tomó a los no marxistas totalmente desprevenidos, conceptual y terminológicamente. Al principio, gentes desesperadas apoyaron las contra-revoluciones militares, pero la bestialidad e ignorancia de estos últimos no hizo más que acrecentar el problema. Ahora no hay salida posible. Ahora, los marxistas, los verdaderos golpistas, a quienes los derechos humanos les importan absolutamente nada, allí están, como cuasi estadistas republicanos. Los Correa y los Kirchner son ejemplos perfectos; Chávez, en cambio, era más sincero, y el delirante de su sucesor ha convertido a Venezuela no en una broma woodyallinezca, sino en una verdadera tragedia donde Calígula ha resucitado y el caballo tiene el apoyo del ejército, del ejército cubano y el silencio cómplice y cobarde de casi todos los gobernantes del mundo.

No hay mucha salida. Que Dios se apiade de los venezolanos y de todos nosotros, porque la Venezuela actual es el futuro de todos, excepto que intervengan las aleatoriedades de la historia, imprevisibles, inconmensurables, sólo accesibles a las denuncias de los profetas, ya muertos, sin embargo, en el silencio del desierto.

EPT: República, lo que no se discute del anuncio de Capitanich y Kicillof

Comparto mi última columna en Economía Para Todos sobre los anuncios, marchas y contra marchas de las últimas semanas en la política Argentina.

Los últimos días han mostrado una gran intensidad por parte del gobierno. Desde intentos de aumento de impuestos a los bienes personales que duraron menos de 24hs, pasando por la importación o no de tomates hasta el anuncio de la flexibilización del cepo para el atesoramiento de dólares a las pocas horas de comunicar que sólo se podían realizar hasta dos compras online en el exterior para cuidar las reservas. Que el cepo vaya a ser flexibilizado aún queda por verse. Si hay algo que la experiencia del Kirchnerismo muestra es que lo único que se hizo fue dar la libertad de ser rechazado por la AFIP, que no es lo mismo que liberar el cepo. Si bien el problema del tipo de cambio y reservas apremian, y los anuncios y contra-anuncios se han vuelto casi moneda corriente, una expresión particular del anuncio que hizo Capitanich con Kicillof es muestra clara de la falta de republicanismo en la que ha caído el país.

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Infobae: Democracia, Republica, y el Edificio de los Politicos

Comparto mi última columna de opinión en Infobae sobre la importancia de diferenciar los conceptos de democracia y república.

La crisis institucional que aqueja a la Argentina es profunda. En los hechos hace ya tiempo que la Argentina dejó de ser una república. Tan ausente, o superficial, se encuentra este problema entre la mayoría de la dirigencia política que pareciera ser que hay un olvido de qué significa tener una forma de gobierno genuinamente republicana. El argumento del 54% del que tanta gala hace el kirchnerismo es una muestra palpable de que el oficialismo no distingue, o no le interesa hacerlo, entre “democracia” y “república”. ¿Por qué es tan importante el concepto de república?

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Hayek y las dos democracias

Tengo poco que agregar al nuevo post de Adrián sobre Hayek, Pinochet y la democracia (otra vez). Coincido con Adrián que aquellos “autores que vinculan a Hayek con Pinochet, no conocen más que la entrevista largamente citada en El Mercurio de Chile y poco y nada saben sobre la filosofía política del autor.” Más que hacer un agregado, quiero enfatizar un par de puntos para aquellos que aún siguen este tema.

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El Autoritarismo y los Limites a la Democracia

Dejo el link a una columna en Economía Para Todos del pasado martes.

Es frecuente escuchar el argumento que las medida y proyectos del oficialismo son legitimas dado que cuentan con los votos. El famoso 54% y los votos en el Congreso parecerían ser no sólo necesarios, sino también suficientes para legitimizar cualquier curso de acción. Este punto de vista, sin embargo, confunde promulgación de una ley con el hecho de que efectivamente una ley se encuentre sujeta a derecho. Esta concepción, sin embargo, puede desembocar en democracias absolutistas, donde la diferencia con otros gobiernos autoritarios no democrácticos es de jure, pero no de facto ¿Cuáles son los límites de la democracia? Ciertamente no por votar una iniciativa la misma es justa o acorde a derecho. Por ejemplo, el voto no hace justo, ni éticamente aceptable, esclavizar a una parte de la población. Si es el voto lo que hace que una ley sea legitima, el famoso 54% kirchnerista podría votar que el restante 46% sean sus esclavos. Pero no es la cantidad de votos, sino principios éticos y morales los que nos hacen ver en esa iniciativa una profunda falta de principios. ¿Qué se puede y no se puede decidir por medio del voto?

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La República y los Límites al Poder

A continuación dejo una nota que salió el 1 de julio en Economia Para Todos: “La República y los Límites al Poder.

“Es claro que Argentina está manifestando serios problemas económicos, resultado de una larga trayectoria de erróneas políticas económicas. Pero estos problemas que aquejan al país son a su vez el resultado de una grave deficiencia institucional de fondo. Me refiero a que son las instituciones base de una república lo que está fallando, y no meramente la política económica. Por ello, actuar sobre los problemas económicos pero despreocuparse por el problema institucional es como tomar una pastilla para mitigar los síntomas del exceso de alcohol pero no ver en el alcoholismo el origen del problema. ¿Por qué el concepto de república es tan importante? ¿Qué le corresponde, y no le corresponde, hacer a cada poder y por qué entender estos límites es importante?

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