¿DEMOCRACIA O DICTADURA? – Por Alberto Benegas Lynch (h)

No hay posición intermedia en esta instancia del proceso de evolución cultural: o vota la gente o impone su voluntad sobre los demás un megalómano. Pero se debe estar muy en guardia para que la democracia no  degenere  el cleptocracia en la que una oligarquía liquide los derechos de la minoría. Es decir, que la democracia se convierta en una farsa grotesca como por ejemplo es el caso venezolano hoy.

ABL

Porque en última instancia el peligro horrendo de las dictaduras es el ataque a las libertades de las personas, pero no es cuestión que las lesiones a los derechos, en lugar de provocarla una persona y sus secuaces la produzca un grupo de personas. Y tengamos en cuenta que Cicerón advertía que “El imperio de la multitud no es menos tiránica que la de un hombre solo, y esa tiranía es tanto más cruel cuanto que no hay monstruo más terrible que esa fiera que toma la forma y el nombre de pueblo”.

Uno de los canales de la degradación de la democracia se manifiesta a través de la cópula hedionda entre el poder político y los empresarios prebendarios. Puede ilustrarse este caso con los “salvatajes” realizados en Estados Unidos, recursos entregados graciosamente a empresarios ineptos, irresponsables o las dos cosas al mismo tiempo con  el fruto del trabajo de la gente  que no tiene poder de lobby.

Al efecto de no permitir semejante atraco y para bloquear toda manifestación de atropello a los derechos de quienes no pertenecen a la casta que pertenece a los usurpadores, es menester pensar en variantes que logren el objetivo de minimizar estos problemas graves. No puede pretenderse otros resultados manteniendo las mismas recetas que conducen a un sistema inicuo que amenaza con  terminar con la democracia y usarla como máscara que pretende esconder una dictadura.

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Democracia no es lo mismo que libertad

Comparto mi última columna en Economía Para Todos sobre la diferencia entre democracia y libertad.

Si hay algo que los recientes sucesos en Venezuela deben dejar en claro, es que vivir en democracia no es lo mismo que vivir en libertad

Tan importante es esta diferencia que en piases que se dicen democráticos como Venezuela, aquellos que reclaman por sus libertades individuales mueren bajo la mano del mismo estado que se supone debe protegerlos. Es preocupante ver la confusión que hay en la opinión pública, medios, e incluso en políticos de carrera respecto a esta distinción que los hechos nos muestran pueden llevar separar entre la vida y la muerte. Defender la violencia del gobierno de Maduro porque fue elegido “democráticamente” es confundir medios con fines. La democracia no es un fin en sí mismo, es un medio para cambiar gobiernos de manera pacífica, no un método para pasar de un autoritarismo a otro. Son las instituciones republicanas (estado de derechos, igualdad ante la ley, y división de poderes) lo que nos lleva a vivir en libertad. Lamentablemente vivir en democracia no alcanza. La historia nos enseña que la diferencia entre democracia sin república y dictaduras puede ser materia discutible. ¿Qué diferencia a un dictador que pone presos a sus opositores y no se inmuta ante la muerte de sus ciudadanos de un “demócrata” que hace lo mismo utilizando el argumento del voto como excusa? ¿Desde cuándo los votos dan derecho a ejercer el poder de manera autoritaria?

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Infobae: Democracia, Republica, y el Edificio de los Politicos

Comparto mi última columna de opinión en Infobae sobre la importancia de diferenciar los conceptos de democracia y república.

La crisis institucional que aqueja a la Argentina es profunda. En los hechos hace ya tiempo que la Argentina dejó de ser una república. Tan ausente, o superficial, se encuentra este problema entre la mayoría de la dirigencia política que pareciera ser que hay un olvido de qué significa tener una forma de gobierno genuinamente republicana. El argumento del 54% del que tanta gala hace el kirchnerismo es una muestra palpable de que el oficialismo no distingue, o no le interesa hacerlo, entre “democracia” y “república”. ¿Por qué es tan importante el concepto de república?

Seguir leyendo en Infobae.

Hayek y las dos democracias

Tengo poco que agregar al nuevo post de Adrián sobre Hayek, Pinochet y la democracia (otra vez). Coincido con Adrián que aquellos “autores que vinculan a Hayek con Pinochet, no conocen más que la entrevista largamente citada en El Mercurio de Chile y poco y nada saben sobre la filosofía política del autor.” Más que hacer un agregado, quiero enfatizar un par de puntos para aquellos que aún siguen este tema.

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Hayek, Pinochet y la democracia ilimitada (otra vez)

HayekHace unos días Nicolás escribió un post rescatando el término “liberalismo”. El artículo fue una respuesta a una nota publicada en Clarín donde Ezequiel Adamovsky afirmó que “al liberalismo no le preocupa la desigualdad” y que si algunos dicen que es una mala palabra, esto “no es ‘mala prensa’: es una reputación bien ganada.” Adamovsky recibió varias respuestas críticas por aquella nota: Juan Manuel Agüero explicó que “el liberalismo no debe ser visto como una amenaza.” Fernando Pedrosa agregó que se debe “respetar la buena tradición del liberalismo”. Ricardo Laferriere habló del “liberalismo que molesta a los populistas”. Por último, Facundo Calegari definió “¿qué es el liberalismo?”

Por mi parte, sólo diré que la afirmación de Adamovsky es cierta: “Al liberalismo no le preocupa la desigualdad.” Pero agregaré que “lo que le preocupa es la pobreza.” ¡Desigualdad y pobreza no son lo mismo! ¡Es increíble que los liberales aun debamos insistir en algo tan obvio! y que autores con cierta formación, ignoren algo tan claro.

Pero no quiero detenerme en este debate, sino ir sobre otro, que generó el propio Adamovsky en su página de facebook, donde además criticó la reacción señalada arriba en varios autores.

Adamovsky insiste en señalar la crítica a Hayek al comentar que “fue un gran admirador y defensor de Pinochet.”

La crítica de la izquierda a Hayek a través de su vinculación con Pinochet es de larga data. Sólo como ejemplo, el reconocido historiador Mario Rapaport le dedicó varias palabras en esta nota de Página 12 y Juan Torres López agregó lo propio en esta otra nota de El País. De hecho, este último cierra su columna afirmando:

En suma, es cierto que igualar mecánicamente a Hayek y los neoliberales con Pinochet es un simplismo injusto. A aquéllos les basta el mercado, mientras que al dictador chileno le bastaron las armas. Sin embargo, tampoco puede olvidarse que, en puridad, a ambos les sobra la democracia.

Hayek, sin embargo, se opuso siempre a la democracia ilimitada, pero nunca a la democracia limitada. Es notorio que la izquierda aun no comprenda la diferencia de estos términos.

Esta última cita de Torres López, así como la nueva crítica de Adamovsky prueba, una vez más, que aquellos autores que vinculan a Hayek con Pinochet, no conocen más que la entrevista largamente citada en El Mercurio de Chile y poco y nada saben sobre la filosofía política del autor.

Hace un tiempo me ocupé de sintetizar este tema -por interés propio-, y me parece que este link resurgirá una y otra vez en este blog, mientras la crítica se renueve: Hayek, Pinochet y la democracia ilimitada.