Reflexión de domingo: «¿Durante cuánto tiempo más será el dólar la divisa de reserva?»

DolarUtilizamos el término “divisa de reserva” cuando nos referimos al uso común del dólar por otros países cuando liquidan sus cuentas comerciales internacionales. Por ejemplo, si Canadá compra bienes a China, puede pagar en dólares de EEUU en lugar de en dólares canadienses y viceversa. Sin embargo, la base por la que se originó el término ya no existe y hoy al dólar se lo califica como una “divisa de reserva” simplemente porque los países extranjeros los tienen en grandes cantidades para facilitar el comercio.

Por Patrick Barron

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La filosofía política de Jorge Luis Borges

BorgesBorges y la política han dado mucho que hablar, pero la atención que sus opiniones en tal sentido generaran se han referido generalmente a la anécdota de aquél personaje que poca atención prestaba a las noticias diarias y que basaba buena parte de las mismas en criterios estéticos, y particularmente épicos: desde su admiración por los militares patrios y su lucha por la independencia y libertad argentinas hasta su afiliación al Partido Conservador porque sólo los caballeros se suman a las causas perdidas.

Sin embargo, y pese a que pueden encontrarse en su historia decisiones y opiniones políticas diversas, y hasta contrapuestas, es opinión de quien escribe que existe una clara filosofía política en Borges, la que se mantuvo durante el trascurso de su larga vida sin modificaciones y es intención de este artículo presentarla.

Libre albedrío e individualismo

Sorprendía a muchos el escepticismo de Borges sobre el libre albedrío, pero esto nunca significó que cayera por eso en las redes del determinismo. Su posición podría sintetizarse de la siguiente forma: el ser humano no existe fuera de las relaciones causa-efecto; está determinado pero le resulta imposible saber qué es lo que lo determina entre las innumerables causas existentes. En sus palabras: «Uno siente que el Universo responde a un dibujo. Las cosas no son absolutamente arbitrarias: hay cuatro estaciones, nuestra vida va pasando por etapas: nacimiento, niñez, juventud… Podrían ser indicios de que hay una trama, de que este mundo no es caótico sino laberíntico. Es como el libre albedrío. Posiblemente no exista, pero uno no puede pensar que en este momento no es libre ¿no?»[1]

Y también: «…si me dicen que todo mi pasado ha sido fatal, ha sido obligatorio, no me importa; pero si me dicen que yo, en este momento, no puedo obrar con libertad, me desespero.»[2]

Esta capacidad de accionar libremente lleva a Borges a lo que en las ciencias sociales se denomina individualismo metodológico, el cual descarta de plano la «hipóstasis» de ciertos conceptos, es decir hacer sujetos de existencia real a ideas tales como «la sociedad», «el pueblo», «la nación», «la clase obrera» y otros: «… la muchedumbre es una entidad ficticia, lo que realmente existe es cada individuo.»[4] , «yo creo que sólo existen los individuos: todo lo demás, las nacionalidades y las clases sociales son meras comodidades intelectuales.»[4] , «Las masas son una entidad abstracta y posiblemente irreal. Suponer la existencia de la masa es como suponer que todas las personas cuyo nombre empieza con la letra «b» forman una sociedad.»[5]

Inclusive tiene una página literaria específica sobre el tema, «Tú»[6], que comienza «Un solo hombre ha nacido, un solo hombre ha muerto en la tierra. Afirmar lo contrario es mera estadística, es una adición imposible. No menos imposible que sumar el olor de la lluvia y el sueño que anoche soñaste».

Este enfoque se extiende a su idea de «patria», más venerada por Borges por la epopeya histórica que como concepto social. Así en la «Elegía de la Patria»[7] culmina:

Cifras rojas de los aniversarios,
Pompas de mármol, arduos monumentos,
Pompas de la palabra, parlamentos,
Centenarios y sesquicentenarios,
Son la ceniza apenas, la soflama
De los vestigios de esa antigua llama

Patria, País, Estado

Borges tuvo muchas patrias, si bien nunca pensó en desprenderse de ésta, llevando la concepción individualista también a este campo. Le preguntan, «¿cuántas Argentinas hay? ¿Más de una?», y contesta «Muchas, tantas como individuos. Los países son falsos, los individuos quizás no lo sean -si es que el individuo es el mismo al cabo de muchos años.» [8]

Gustaba de «coleccionar» patrias (Argentina, Uruguay, Suiza, Inglaterra, entre otras) y descreía de las fronteras y los países: «Desdichadamente para los hombres, el planeta ha sido parcelado en países, cada uno provisto de lealtades, de queridas memorias, de una mitología particular, de derechos, de agravios, de fronteras, de banderas, de escudos y de mapas. Mientras dure este arbitrario estado de cosas, serán inevitables las guerras.»[9] «Soy un cosmopolita que atraviesa fronteras porque no le gustan» [10]

El libre albedrío y el individualismo le permitían desplegar una preocupación ética, individualista, como no puede ser de otra forma, «…creo que si cada uno de nosotros pensara en ser un hombre ético, y tratara de serlo, ya habríamos hecho mucho; ya que al fin de todo, la suma de las conductas depende de cada individuo.» [11]

Y al pretender buscar lo máximo de individuo y el mínimo de Estado, descreía profundamente de éste:

«El más urgente de los problemas de nuestra época (ya denunciado con profética lucidez por el casi olvidado Spencer) es la gradual intromisión del Estado en los actos del individuo; en la lucha contra ese mal, cuyos nombres son comunismo y nazismo, el individualismo argentino, acaso inútil o perjudicial hasta ahora, encontrará justificación y deberes.» [12]

«…se empieza por la idea de que el Estado debe dirigir todo; que es mejor que haya una corporación que dirija las cosas, y no que todo ‘quede abandonado al caos, o a circunstancias individuales’; y se llega al nazismo o al comunismo, claro. Toda idea empieza siendo una hermosa posibilidad, y luego, bueno, cuando envejece es usada para la tiranía, para la opresión.» [13]

Sin dejar de ser optimista pensando que algún día ya no existirían más. Pregunta el personaje Eudoro Acevedo:

«¿Qué sucedió con los gobiernos? Según la tradición fueron cayendo gradualmente en desuso. Llamaban a elecciones, declaraban guerras, imponían tarifas, confiscaban fortunas, ordenaban arrestos y pretendían imponer la censura y nadie en el planeta los acataba. La prensa dejó de publicar sus colaboraciones y sus efigies. Los políticos tuvieron que buscar oficios honestos; algunos fueron buenos cómicos o buenos curanderos. La realidad sin duda habrá sido más completa que este resumen.» [14]

Y dice Borges «… para mí el Estado es el enemigo común ahora; yo querría -eso lo he dicho muchas veces- un mínimo de Estado y un máximo de individuo. Pero, quizá sea preciso esperar… no sé si algunos decenios o algunos siglos -lo cual históricamente no es nada-, aunque yo, ciertamente no llegaré a ese mundo sin Estados. Para eso se necesitaría una humanidad ética, y además, una humanidad intelectualmente más fuerte de lo que es ahora, de lo que somos nosotros; ya que, sin duda, somos muy inmorales y muy poco inteligentes comparados con esos hombres del porvenir, por eso estoy de acuerdo con la frase: «Yo creo dogmáticamente en el progreso». [15]

«Creo que con el tiempo mereceremos que no haya gobiernos.» [16]

Política y democracia

El descreimiento del Estado no podía sino estar acompañando por una baja consideración de la política, algo que, tal vez no entonces, comparten muchos de los argentinos de hoy. Le dicen que no tiene una buena opinión de los políticos, contesta:

– «No. En primer lugar no son hombres éticos; son hombres que han contraído el hábito de mentir, el hábito de sobornar, el hábito de sonreír todo el tiempo, el hábito de quedar bien con todo el mundo, el hábito de la popularidad….

La profesión de los políticos es mentir. El caso de un rey es distinto; un rey es alguien que recibe ese destino, y luego debe cumplirlo. Un político no; un político debe fingir todo el tiempo, debe sonreír, simular cortesía, debe someterse melancólicamente a los cócteles, a los actos oficiales, a las fechas patrias.» [17]

«Creo que ningún político puede ser una persona totalmente sincera. Un político está buscando siempre electores y dice lo que esperan que diga. En el caso de un discurso político los que opinan son los oyentes, más que el orador. El orador es una especie de espejo o eco de lo que los demás piensan. Si no es así, fracasa.» [18]

«…yo diría que los políticos vendrían a ser los últimos plagiarios, los últimos discípulos de los escritores. Pero, generalmente con un siglo de atraso, o un poco más también, sí. Porque todo lo que se llama actualidad es realmente…. y, es un museo, usualmente arcaico. Ahora estamos todos embelesados con la democracia; bueno, todo eso nos lleva a Paine, a Jefferson, a aquello que pudo ser una pasión cuando Walt Whitman escribió sus Hojas de Hierba. Año de 1855. Todo eso es la actualidad; de modo que los políticos serían lectores atrasados, ¿no?, lectores anticuados, lectores de viejas bibliotecas…» [19]

Su acendrado individualismo lo llevaba hasta dudar de la posibilidad de la representación, y de la misma democracia, pero no por promover las dictaduras o las monarquías siendo que pensaba que lo importante no eran los sistemas políticos sino los individuos y sus valores. Dice en El Libro de Arena

«Twirl, cuya inteligencia era lúcida, observó que el Congreso presuponía un problema de índole filosófica. Planear una asamblea que representara a todos los hombres era como fijar el número exacto de los arquetipos platónicos, enigma que ha atareado durante siglos la perplejidad de los pensadores. Sugirió que, sin ir más lejos, don Alejandro Glencoe podía representar a los hacendados, pero también a los orientales y también a los grandes precursores y también a los hombres de barba roja y a los que están sentados en un sillón. Nora Erfjord era noruega. ¿Representaría a las secretarias, a las noruegas o simplemente a todas las mujeres hermosas? ¿Bastaba un ingeniero para representar a todos los ingenieros, incluso los de Nueva Zelanda?» [20]

Y su opinión sobre la democracia es bien conocida: Me sé del todo indigno de opinar en materia política, pero tal vez me sea perdonado añadir que descreo de la democracia, ese curioso abuso de la estadística.» [21]

Volviendo a creer más en los individuos que en los gobiernos «Tengo la sospecha de que la forma de gobierno es muy poco importante, de que lo importante es el país. Vamos a suponer que hubiera una república en Inglaterra o que hubiera una monarquía en Suiza: no sé si cambiarían mucho las cosas; posiblemente no cambiarían nada. Porque la gente seguiría siendo la misma. De modo que no creo que una forma de gobierno determinada sea una especie de panacea. Quizá les demos demasiada importancia ahora a las formas de gobierno, y quizá sean más importantes los individuos» [22]

Borges libertario

En sus propias palabras, Borges se consideraba un anarquista, si bien pacífico: «actualmente yo me definiría como un inofensivo anarquista; es decir, un hombre que quiere un mínimo de gobierno y un máximo de individuo.» [23]

«Soy anarquista. Siempre ha creído fervorosamente en el anarquismo. Y en esto sigo las ideas de mi padre. Es decir, estoy en contra de los gobiernos, más aún cuando son dictaduras, y de los estados». [24]

Pero esa definición de «anarquista pacífico» era presentada para diferenciarse del anarquismo violento de fines del siglo XIX y principios del XX. En la actualidad su posición sería clasificada como de «libertario», ya que el ideal de su admirado Spencer ha sido recreado en este siglo por Popper, Hayek, Nozick o Mises.

El diccionario define la anarquía como «falta de todo gobierno en un estado», o «desorden, confusión, por ausencia o flaqueza de la autoridad pública». Teniendo en cuenta esto, Borges no sería estrictamente «anarquista» si lo interpretamos como la falta completa de normas y orden, sino un «libertario» , palabra que define actualmente a un rango amplio de posiciones que se extienden desde la preferencia por un estado mínimo hasta pequeñas agencias en competencia.

Dicha filosofía política pondría a Borges a contrapelo de la sociedad argentina, la que ante la bancarrota del Estado espera aun salvarse a través del mismo y de los políticos que lo manejan o de otros que puedan llegar. Sin embargo, Borges pensaba que el argentino es esencialmente individualista:

«El argentino hallaría su símbolo en el gaucho y no en el militar, porque el valor cifrado en aquel por las tradiciones orales no esta al servicio de una causa y es puro. El gaucho y el compadre son imaginados como rebeldes; el argentino a diferencia de los americanos del Norte y de casi todos los europeos, no se identifica con el Estado. Ello puede atribuirse al hecho general de que el Estado es una inconcebible abstracción; lo cierto es que el argentino es un individuo, no un ciudadano.» [25]

 


[1]Pilar Bravo & Mario Paoletti, Borges Verbal, (Buenos Aires: Emecé Editores, 1999), p. 179.

[2]Pilar Bravo & Mario Paoletti, Borges Verbal, (Buenos Aires: Emecé Editores, 1999), p. 152.

[3]Jorge Luis Borges & Osvaldo Ferrari, En Diálogo I (Buenos Aires: Editorial Sudamericana, 1985, p. 36.

[4]Revista Siete Días. Buenos Aires, 23 de Abril de 1973, año VI, nº 310, págs. 55 a 59; en Mateo, Fernando, El Otro Borges (Buenos Aires: Editorial Equis, 1997).

[5]Pilar Bravo & Mario Paoletti, Borges Verbal, (Buenos Aires: Emecé Editores, 1999), p. 126.

[6]El Oro de los Tigres, Obras Completas, Tomo II (Buenos Aires, Emecé Editores), p. 489.

[7]La Moneda de Hierro, Obras Completas, Tomo II (Buenos Aires, Emecé Editores), p. 129.

[8]Revista Ambiente, Buenos Aires, Febrero de 1984. Espacio Editora, págs. 27 a 32; en Mateo, Fernando, El Otro Borges (Buenos Aires: Editorial Equis, 1997)

[9]Pilar Bravo & Mario Paoletti, Borges Verbal, (Buenos Aires: Emecé Editores, 1999), p. 147.

[10]La Gaceta del Fondo de Cultura Económica, México, D.F., nº 8, Agosto de 19856, pág. 92; en Mateo, Fernando, El Otro Borges (Buenos Aires: Editorial Equis, 1997)

[11]Jorge Luis Borges & Osvaldo Ferrari, Reencuentro: Diálogos Inéditos (Buenos Aires: Editorial Sudamericana, 1999, p. 157.

[12]Jorge Luis Borges, Nuestro pobre individualismo, Obras Completas II (Emecé Editores; Barcelona, 1996), p. 37.

[13]Jorge Luis Borges & Osvaldo Ferrari, En Diálogo II (Buenos Aires: Editorial Sudamericana, 1998, p. 207.

[14]Jorge Luis Borges, El libro de Arena, Obras Completas, Tomo III, (Barcelona: Emecé Editores, 1996), p. 55.

[15]Jorge Luis Borges & Osvaldo Ferrari, En Diálogo I (Buenos Aires: Editorial Sudamericana, 1998, p. 220.

[16]Jorge Luis Borges, El Informe de Brodie, Obras Completas II (Barcelona: Emecé Editores, 1996), p. 399.

[17]Roberto Alifano, El humor de Borges, (Buenos Aires: Ediciones Proa, 1995), p. 132-133.

[18]Diálogos Borges-Sábato, compaginados por Orlando Barone (Buenos Aires: Emecé, 1976), p. 75.

[19]Jorge Luis Borges & Osvaldo Ferrari, En Diálogo II (Buenos Aires: Editorial Sudamericana, 1998, p. 129.

[20]Jorge Luis Borges, El libro de Arena, Obras Completas, Tomo III, (Barcelona: Emecé Editores, 1996), p. 24.

[21]Jorge Luis Borges, La moneda de hierro:, Obras Completas III (Barcelona, Emecé Editores, 1996), p.121.

[22]Sorrentino, Fernando, Siete conversaciones con Jorge Luis Borges (Buenos Aires: El Ateneo, 1996), p. 119.

[23]Jorge Luis Borges & Osvaldo Ferrari, En Diálogo I (Buenos Aires: Editorial Sudamericana, 1985, p. 59.

[24]Entrevista con Vicente Zito Lima, Revista Semana Gráfica, Buenos Aires, Editorial Abril 12 de Marzo de 1971, págs. 42 a 45; en Mateo, Fernando, El Otro Borges (Buenos Aires: Editorial Equis, 1997).

[25]Jorge Luis Borges, Evaristo Carriego, Obras Completas I (Emecé Editores; Barcelona, 1996)

Publicado originalmente en La Ilustración Liberal No. 12.

EPT: Instituciones y el Corto Plazo en el Debate Politico

Comparto mi última nota en EPT: Instituciones y el Corto Plazo en el Debate Político

El Editorial I del domingo en La Nación hace una interesante comparación entre Argentina y el modelo Bolivariano, argumentando que el primero se encuentra cada vez más cerca del segundo.

Las similitudes en las regulaciones y problemas entre ambos países son llamativas en varios puntos, más allá de obvias diferencias en algunos puntos. En la Venezuela Bolivariana, por ejemplo, todavía se publica un índice de inflación creíble. Ante las semejanzas entre ambos modelos, no es raro escuchar argumentos como “pero Argentina no es Venezuela, tenemos más infraestructura, recursos, etc.” Los cambios institucionales, sin embargo, definen el destino de largo plazo de una nación, no su fortuna de corto plazo.

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El Liberalismo Político de Karl Popper

Popper1. Introducción
 
Es habitual que la visión del liberalismo político de Karl Popper se considere bajo la siguiente interpretación, a la cual llamaremos “interpretación habitual” (IH). Según la IH, el liberalismo político en Popper consiste en:
 
a) la afirmación de la tolerancia y la libertad de expresión basada en la negación de la posibilidad de certeza por parte del ser humano;
 
b) la tolerancia como una especie de sedimentación de su filosofía de las ciencias, donde el método de conocimiento está basado en las conjeturas y refutaciones pero nunca en certezas;
 
c) una especie de última afirmación del optimismo iluminista de la razón. Popper sería el último de los racionalistas frente a cierto post-modernismo típico de los 60 para adelante.
 
Es nuestra intención demostrar que esta IH de Popper no responde a una evaluación global y matizada de su pensamiento. Al contrario, nosotros pensamos que:
 
a) la filosofía política de Popper no se basa en su filosofía de las ciencias, sino que tanto unas como la otra son dos derivados de un presupuesto previo: la actitud racional, el diálogo socrático como presupuesto básico de todo lo que se considera bueno y civilizado, que se expresa en forma de un imperativo categórico que tiene plena certeza;
 
b) la filosofía política de Popper no tiene su mejor expresión en “La Sociedad abierta y sus enemigos” , sino en ciertos ensayos y conferencias de “Conjeturas y refutaciones”, donde su liberalismo se ubica dentro del contexto de un liberalismo inglés no-racionalista fuertemente relacionado con el de F. A. von Hayek.
 

Reformas monetarias y bancarias en la obra de F. A. Hayek

Hayek_EnsayosEl pasado 22 de mayo ofrecí una conferencia en el VI Congreso de Economía Austriaca organizado por el Instituto Juan de Mariana. La exposición fue una síntesis de este documento de trabajo, y en este link se puede acceder al audio. En la conferencia traté la teoría mengeriana del surgimiento evolutivo y espontáneo del dinero, el surgimiento de la banca, la evolución del sistema bancario desde la banca libre al patrón oro clásico, y luego su gradual abandono hasta el sistema actual de bancos centrales y dinero fiat.

A lo largo de su obra Hayek fue analizando cada uno de estos sistemas, lo que a mi entender debe ser tomado en cuenta para la búsqueda actual de un sistema sólido de dinero sano.

Agradecemos al Instituto Juan de Mariana por la invitación al Congreso y a Luis A. Iglesias y su proyecto Educación para la Libertad por la grabación y edición.

Reflexión de domingo: «Mises y Popper»

Mises_Popper1. Introducción y metodología a usar.

Ultimamente se han escrito interesantes propuestas de acercamiento entre el pensamiento de dos grandes pensadores que, “a priori”, no parecerían tener nada que ver: Mises y Popper. Al menos, de lo que he podido ver recientemente, así lo testimonian las reflexiones de Ivo Sarjanovic, Francesco Di Iorio, y Rafe Champion. Dado que Mises y Popper son dos autores a los cuales he dedicado gran parte de mis estudios epistemológicos, quisiera, como intentio auctoris, poner mi granito de arena en la cuestión, que espero que no sea, en la intentio lectoris, un granito de confusión.
Pero precisamente, de intentio auctoris (lo que el autor quiso decir) y de intentio lectoris (lo que el lector lee) se trata la metodología que vamos a utilizar en ese breve artículo. Muy influenciados por gran parte de la hermenéutica actual (Eco, Gadamer) confesamos nuestro gran escepticismo sobre lograr la certeza de lo que un autor quiso decir, o al menos como habitualmente se lo intenta (no nos estamos refiriendo a ninguno de los autores citados), esto es, con citas textuales que estarían ellas mismas libres de interpretación, como si la historia del pensamiento lograra aquella “base empírica” que el primer inductivismo pretendía, libre de teoría. Imposible. Pero ello no es una mala noticia: conduce simplemente a otro tipo de intentio, la intentio lectoris, donde el lector es, por un lado, consciente de que nunca sale de conjeturas interpretativas, y, por el otro, la lectura de un autor se realiza para solucionar algún problema real más que cuestiones nominales. Y que si podemos inclinarnos de la conjetura a la certeza, en algún autor, es porque hemos habitado su casa (Heidegger) cosa que poco tiene que ver, otra vez, con un positivismo de textos de su pensamiento. Si con esto estamos rompiendo normas habitualmente practicadas (Feyerabend) es porque pensamos que ello es clave para el progreso; asumimos el riesgo de un programa de investigación regresivo (Lakatos) y agradecemos a las autoridades de NOMOI que nos permitan tan insólito procedimiento. Por lo tanto, de aquí para el final el lector no verá ninguna cita textual ni de ningún otro tipo.
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Producción Agrícola Total en Argentina (1890-2013)

Producción Agrícola Total en Argentina (1880-2010)Orlando J. Ferreres ofrece un análisis de la producción agrícola argentina desde 1890 hasta nuestros días. Tomamos algunas referencias de su análisis que vale la pena destacar, pero aquí se puede leer la nota completa.

En 1890, la producción agrícola fue de 1 millón de toneladas, principalmente trigo. Actualmente, se ubica cerca de los 100 millones de toneladas, principalmente soja. […]

Desde 1989 hasta 2007 la producción creció 3.5 veces, o sea un 250%. De esta forma, la exportación agrícola se consolidó como la principal fuente genuina de generación de divisas del país, a lo que contribuyó el incremento de precios internacionales de estos productos. […]

Pero a partir de 2002 se reinstalaron las retenciones, primero con Doctor E. Duhalde al 20% y luego con el Doctor N. Kirchner al 35%, con la intención de hacerlas crecer mucho más (por la Resolución 125) que generó la crisis del gobierno con el campo.

La producción se estancó, en la década Kirchner, a pesar de los altísimos precios de los granos. Efectivamente, la producción agrícola está en el promedio de los últimos 7 años, en los 96 millones de toneladas, como consecuencia de las trabas e impuestos que les impuso el gobierno nacional.

Estas retenciones no han sido aplicadas por países de producción agrícola importante, con los cuales a veces queremos comparamos favorablemente como Australia y Canadá. Tampoco hay este tipo de impuestos en países como Uruguay, Brasil o Estados Unidos, también productores de materias primas agrícolas, y no hay problemas con los precios de los alimentos en la canasta familiar de esos países. Aun más, en Europa ocurre lo opuesto, en lugar de ponerles impuestos les dan subsidios a los agricultores para tratar de fomentar más la producción de granos. […]

Nuestra producción agrícola podría haber llegado en los 10 años que van del 2003 al 2013 a 150 millones de toneladas, pero se quedó en 96 millones (un año superó en algo los 100 millones). Espero que podamos retomar esa meta de los 150.000 millones de toneladas de producción agrícola para el 2023.

Los cinco errores de Samuelson [Infobae]

SamuelsonComparto mi última columna en Infobae.

Es una respuesta a la lectura de Samuelson sobre la gran depresión, el New Deal, la crisis subprime de 2008 y la obra de Friedman y Hayek.

No es el “venenoso legado” del laissez faire de Friedman y Hayek el que provocó las dificultades actuales, sino el “envenenado legado” del intervencionismo de Keynes, que hoy sobrevive en la discrecionalidad y las regulaciones defendidas por Paul Samuelson.

EPT: Pueden los Grupos Concetrados Generar Inflacion?

Comparto mi última nota en EPT sobre la tesis Kirchnerista que sostiene que la inflación se debe a la presencia de grupos concentrados en la economía.

Entre los numerosos argumentos del oficialismo para desentenderse del problema de la inflación, sobresale el de los “grupos concentrados.” Según este argumento, los “grupos concentrados” son sectores o grandes empresas que poseen un poder monopólico en el mercado y por lo tanto pueden subir los precios siendo esta la verdadera causa del flagelo de la inflación. De este modo el Kirchnerismo no sólo se desentiende de este problema, sino que pasa a ser el salvador al combatir esta injusticia por parte de los empresarios contra los consumidores. El asalariado que ve sus ingresos y ahorros derretirse un 25% anual debe agradecer al gobierno por hacer todo lo posible por ayudarlo. Más allá de la retórica K, claramente no son muy eficientes a la hora de combatir la inflación si la inflación no logra bajar del 25% bajo el paraguas del mejor gobierno que ha tenido la Argentina, según el mismo oficialismo, desde la Revolución de Mayo. ¿Es factible, sin embargo, que los grupos concentrados puedan ser la causa de la inflación? En primer lugar es importante distinguir entre al menos dos tipos de monopolios: (1) monopolios naturales y (2) monopolios legales.

Seguir leyendo en EPT.