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DolarUtilizamos el término “divisa de reserva” cuando nos referimos al uso común del dólar por otros países cuando liquidan sus cuentas comerciales internacionales. Por ejemplo, si Canadá compra bienes a China, puede pagar en dólares de EEUU en lugar de en dólares canadienses y viceversa. Sin embargo, la base por la que se originó el término ya no existe y hoy al dólar se lo califica como una “divisa de reserva” simplemente porque los países extranjeros los tienen en grandes cantidades para facilitar el comercio.

Por Patrick Barron

La primera divisa de reserva fue la libra esterlina británica. Como la libra era “han buena como el oro”, muchos países encontraban más cómodo almacenar libras en lugar de oro durante los tiempos del patrón oro. Las grandes naciones comerciantes del mundo liquidaban su comercio en oro, pero podían guardar libras en lugar de oro, con la confianza en que el Banco de Inglaterra  les entregaría oro a un tipo fijo a la vista. Hacia el final de la Segunda Guerra Mundial, se dio este estatus al dólar de EEUU por medio de un tratado internacional que siguió al Acuerdo de Bretton Woods, Se creó el Fondo Monetario Internacional (FMI) con el propósito expreso de controlar el compromiso de la Reserva Federal con Bretton Woods, asegurando que la Fed no inflaría el dólar y estaría dispuesta a intercambiar dólares por oro a 35$ la onza. Así que los países confiaban en que sus dólares entregados para fines comerciales eran “tan buenos como el oro”, como había pasado antes con la libra esterlina.

Sin embargo, la Fed no mantuvo su compromiso con el Acuerdo de Bretton Woods y el FMI no intentó obligarle a tener el oro suficiente para atender a las divisas existentes en oro a 35$ la onza. Se pidió cuentas a la Fed a finales de la década de 1960 por parte de Francia y luego de otros, hasta que sus reservas de oro fueron tan bajas que no tuvo otra alternativa que revaluar el dólar a un tipo superior de cambio o renunciar completamente a su responsabilidad de redimir dólares por oro. Para su eterna vergüenza, EEUU  eligió esto último y “salió del patrón oro” en septiembre de 1971.

Sin embargo, el dólar seguía estando en posesión de las grandes naciones comerciantes porque seguía realizando la función útil de liquidar cuentas comerciales internacionales. No había ninguna otra divisa que pudiera igualar al dólar, a pesar del hecho de que estaba “desligado” del oro.

Hay dos características de una divisa que la hacen útil en el comercio internacional: una, es emitida por una gran nación comerciante, y dos, la divisa mantiene su valor frente a otras materias primas con el tiempo. Estos dos factores crean una demanda para mantener una divisa en reserva. Aunque el dólar estuviera inflado por la Fed, perdiendo así su valor frente a otras materias primas con el tiempo, no había competencia real. El marco alemán mantenía mejor su valor, pero el comercio alemán era una fracción del comercio de EEUU, lo que significaba que los tenedores de marcos encontrarían menos que comprar en Alemania que los tenedores de dólares en EEUU. Así que la demanda de marcos era inferior a la demanda de dólares. Por supuesto, en la demanda de dólares entraban también factores psicológicos, ya que EEUU se vio como el protector de todas las naciones occidentales frente a los países comunistas durante buena parte del periodo de posguerra.

Hoy estamos viendo el inicio de un cambio. La Fed ha estado inflando masivamente el dólar, reduciendo su poder adquisitivo en relación con otras materias primas, haciendo que muchas de las grandes naciones comerciantes del mundo usen otras monedas ocasionalmente. Sé de buena fuente, por ejemplo, que DuPont liquida muchas de sus cuentas internacionales en yuan chinos y euros. Puede haber otras divisas que se demanden en la liquidación comercial por parte de otras empresas internacionales. A pesar de todo esto, un factor que ha ayudado a que el dólar retenga su demanda como divisa de reserva es que también se han inflado las demás divisas. Por ejemplo, Japón ha inflado el yen en mayor medida que el dólar en su loco intento de reavivar su economía estancada abaratando su divisa. Así que la enfermedad de la destrucción monetaria no se limita solo a EEUU.

El dólar es muy susceptible a perder su cacareada posición de divisa de reserva ante el primer gran país comercial que deje de inflar su divisa. Hay evidencias de que China entiende lo que está en juego: ha aumentado sus reservas de oro y ha implantado controles para impedir que el oro abandone China. Si la segunda economía más grande del mundo y una de las mayores naciones comerciantes del mundo ligara su divisa al oro, la demanda del yuan aumentaría y la demanda del dólar disminuiría. En términos prácticos, esto significa que las grandes naciones comerciantes del mundo reducirían su tenencia de dólares y los dólares que estén en el exterior volverían a la economía de EEUU, haciendo que aumentaran los precios. ¿Cuánto aumentarían? Es difícil de decir, pero tened en cuenta que hay una cantidad equivalente de dólares fuera de EEUU y dentro de EEUU.

El inminente nombramiento por el presidente Obama de la burócrata de carrera Janet Yellen como presidenta del Consejo de la Reserva Federal evidencia que continuará la política de EEUU de continuar abaratando el dólar mediante flexibilizaciones cuantitativas. Su nombramiento aumenta la probabilidad de que la demanda de dólares disminuya aún más, incrementando la probabilidad de precios mucho más altos en Estados Unidos al aumentar la demanda de las naciones comerciantes de tener divisas como reserva para la liquidación del comercio. Tal vez solo esa presión no coactiva de un país soberano como China pueda despertar a la Fed a las consecuencias de sus acciones y obligarla a acabar con su política de flexibilización cuantitativa.

Versión en español publicada originalmente por el Mises Hispano. Publicado el 12  de octuibre de 2013. Traducido del inglés por Mariano Bas Uribe. El artículo original se encuentra aquí.