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Acerca de Adrián Ravier

Adrian Ravier es Doctor en Economía Aplicada por la Universidad Rey Juan Carlos de Madrid y Profesor en la Escuela de Negocios de la Universidad Francisco Marroquín.

El mito del consumo como llave del progreso económico – Por Martín Krause, Nicolás Cachanosky y Adrián Ravier

Muchas visiones económicas, religiosas o políticas no saben qué hacer con el consumo, si condenarlo o aplaudirlo; y muchas terminan haciendo las dos cosas. La discusión sobre el consumo es moderna, porque moderna es la capacidad de consumir, fruto de la Revolución Industrial. Recordemos que a comienzos del siglo XIX el ochenta por ciento de la población mundial era pobre, hoy lo es el veinte por ciento.

Bernard de Mandeville publica en 1714 un libro de alto impacto: La fábula de las abejas; o vicios privados, beneficios públicos. La segunda parte del título presenta su tesis: el libertino genera un beneficio porque «su prodigalidad da trabajo a los sastres, servidores, perfumistas, cocineros y mujeres de mala vida, quienes a su vez dan trabajo a panaderos, carpinteros, etcétera». Asociado con los autores del Iluminismo escocés de la época, es criticado por Adam Smith quien sostiene que es una falacia presentar cada pasión como viciosa. Pero Mandeville plantea su idea de «vicios privados-virtudes públicas» como una crítica a teorías morales basadas en el ascetismo, para las cuales lo virtuoso consiste en satisfacer sólo las mínimas necesidades para sobrevivir. Mandeville sostiene que aquellos «vicios» (todo deseo que vaya más allá de lo mínimo esencial) se convierten en gran virtud al motorizar el mercado.

Ninguno de estos autores considera que satisfacer estas necesidades sea un vicio, sino que muestran que aun cuando esos intereses resulten frívolos, su satisfacción tiene dos efectos: ofrecen oportunidades de trabajo a terceros y para pagar por esos «placeres» esas personas han tenido a su vez que satisfacer las necesidades de la sociedad de la que son parte. Hoy día muchos artistas reniegan del capitalismo sin reparar que es la riqueza que éste ha generado la que permite que existan un mercado y una demanda para la producción de su arte.

Muchos de los críticos que ven el consumo como un mal sostienen teorías económicas según las cuales el consumo es el gran motor de la economía. Por lo tanto, es necesario impulsarlo para que un país crezca. Sin previo aviso el consumo pasa de ser objeto de condena a la gran estrella económica.

Es cierto que el consumo es el fin de toda producción, pero nos resultaría paradójico a nivel individual o familiar pensar que la mejor manera de prosperar es vivir haciendo shopping. Todos tenemos una intuición de que nuestro progreso requiere primero producir (trabajar) para luego poder gastar. Sin embargo, en cuanto a políticas económicas se refiere, parece ser al revés, se puede gastar antes de producir. Esta paradoja se magnifica con una lectura sesgada del producto bruto interno (PBI), que mide el valor monetario de la producción de bienes y servicios finales.

El PBI no considera todas las transacciones de la economía, sólo las de la etapa final de consumo. Cuando se analiza el destino de esa producción surge que dos tercios son asignados al consumo. Si esto es así, y es necesario reactivar una economía, habría que hacerlo en aquello que es lo más importante: el consumo.

Esta lectura es incorrecta por dos motivos. En primer lugar, la fórmula del PBI no muestra los motores de la producción, sino que muestra cómo se decide gastar el ingreso luego de haber sido producido. El PBI muestra el destino que le damos a nuestra producción, no su origen. En segundo lugar, precisamente por su definición, el PBI esconde las etapas previas del proceso de producción, es decir todo lo que ocurre desde que se inició el proceso de desarrollo de la semilla de trigo, pasando por su siembra y cosecha, su transformación en pan y su distribución hasta que llega al consumidor. Si tomamos todas las transacciones en cuenta la situación se revierte: dos tercios del proceso son las etapas previas a la producción del bien o servicio final.

Seguir leyendo en La Nación.

Laissez Faire No. 46 (marzo 2017)

Ya se encuentra on line el primer número de este 2017 de la revista Laissez Faire, que edita Julio H. Cole, en forma semestral, desde la Facultad de Ciencias Económicas de la Universidad Francisco Marroquín.

INDICE

Un derecho de ciencia ficción: De la distopía socialista a la utopía capitalista – Por Alfredo Bullard G.

 

Hayek’s View of History: A Critique and a Proposal – by Guillermo Galbe Traver

La Acción Humana y Fenómenos Complejos en F. A. Hayek – Por Gabriel J. Zanotti

Adam Smith y la Utopía Platónica – Por Marco Antonio del Río R.

El Debate Acerca del «Tapering»: ¿Podemos Controlar el Auge? – Por Adrián O. Ravier

Sartre y el Mosquito Deslumbrado – Por Julio César De León Barbero

Why Impact will Automation have on the 21st Century Economy? – Por Adam Murren and Walter E. Block

Acceda aquí a este número completo.

 

 

Reflexión de domingo: «Salir del populismo con buenos modales» – Por Alberto Benegas Lynch (h)

Es por cierto muy difícil unificar una interpretación que corresponde a cientos de miles de personas que naturalmente tienen sus propias visiones con diferentes énfasis y preferencias. De todos modos puede encontrase un denominador común en la valorización de las instituciones republicanas y, por ende, en ahuyentar la figura del helicóptero tan estimulada y ponderada por energúmenos de variado calibre.

En todo caso nos parece que esta marcha del 1 de abril abre una nueva oportunidad al gobierno para salir del marasmo de populismo con buenos modales y revertir la situación. Milton Friedman ha escrito que para lograr cambios en la buena dirección es imprescindible llevarlos a cabo en el período de la luna de miel y no demorarse y desgastarse para que la oposición junte fuerzas.

Esperemos entonces que esta marcha abra nuevamente un paréntesis de esperanza para hacer lo que es razonable hacer dadas las características de la opinión pública y de los propios gobernantes del momento. Nos referimos esencialmente al voluminoso gasto público que es indispensable reducir, de lo cual depende la colosal presión tributaria, el déficit fiscal, el endeudamiento, las regulaciones absurdas y dificulta la trifulca contra la inflación.

Recordemos unos pocos ejemplos: este gobierno comenzó su gestión aumentando ministerios, elevando el gasto estatal y al tiempo que ponderaba el respeto a las instituciones pretendió designar por decreto a dos miembros de la Corte y subrayar la división de poderes cuando operaba en la Justicia un amigo del presidente, maniobras que afortunadamente se interrumpieron merced a la denuncia pública de una diputada integrante del gobierno. También se intentó muy ingenuamente comprar a piqueteros entregándole la friolera de $ 30 mil millones y otras sandeces como la de pretender chantajes liberando el sector externo para las áreas donde se incrementan precios. Abrirse al mundo no es un trámite administrativo sino para mostrar algo distinto del estatismo. Debe hacerse honor a la expresión cambiemos’ y no repetir errores superlativos aunque sean sin corrupción.

Días pasados no puede contener la carcajada cuando escuché en la radio a un funcionario público que se ufanaba con que las cosas mejorarán cuando la ‘inversión’ en obras públicas se concretaran a través de ‘picos y palas´. Sobre esto último tengo una mejor idea: que se cave con las uñas para mejorar el empleo según esta receta bastante estúpida por cierto con la que se desmoronará todo lo que queda en pie.

En segundo lugar no hay tal cosa como ‘inversión pública’. La inversión es un concepto subjetivo en el que se conjetura que el valor futuro es mayor que el presente. Si le arrancara la billetera a uno de mis lectores y le digo que es para invertir el fruto de su trabajo, seguramente el despojado se percatará que para él es un derroche puesto que si hubiera podido disponer de sus recursos lo hubiera llevado a cado en otra dirección. Es lo mismo que en la época alfonsinista cuando se decretó el ‘ahorro forzoso’ cuando por idénticas razones no hay tal. En el presupuesto gubernamental el rubro correspondiente debe contabilizarse como gastos en activos fijos para distinguirlos de los gastos corrientes, pero no como inversión pública.

En resumen, interpretamos que en la marcha en cuestión se espera que cambiemos cambie antes de que resulte tarde.

Publicado en El Cronista, miércoles 5 de abril de 2017.

Venezuela fallida – Por Carlos Alberto Montaner

El asunto es más grave. El régimen chavista de Nicolás Maduro, sin duda, ha violado todos los incisos de la Carta Democrática Interamericana de la OEA y merece ser sancionado, pero suspender a Venezuela de la organización es poca cosa y, tal vez, llega muy tarde. El daño que ha sufrido esa sociedad ha sido muy profundo.

Peor que tratar de convertir a Venezuela en otra Cuba es haberla transformado en otro Congo, un país caótico y desorganizado, dominado por jefecillos locales que viven a punta de cuchillo. Venezuela, además de ser un Estado forajido que agrede a los demás, es un Estado fallido que incumple sus propias leyes e ignora sus instituciones, del que ha desaparecido el principio de autoridad, la capacidad de reprimir se ha atomizado en mil centros violentos y el aparato estatal no responde a las órdenes de quienes, supuestamente, mandan.

Maduro, un señor que dice tonterías y baila salsa, dirige precariamente uno de esos centros. «Por ahora» es el más poderoso, pero sólo provisionalmente. Está a su alcance encarcelar a Leopoldo López o a Antonio Ledezma, porque la oposición actúa dentro de unos esquemas republicanos pacíficos y predecibles, pero Maduro no puede controlar a los miles de venezolanos de rompe y rasga, los malandros a los que el chavismo armó y dio patente de corso para que desvalijaran y aterrorizaran a lo que llaman «la burguesía», es decir, las personas empeñadas en tener una vida decente y normal.

Es la anomia total. La absoluta falta de principios, valores y normas civilizadas. Aunque quisiera, que no es el caso, Maduro tampoco puede impedir la producción y tráfico de estupefacientes. Esa, desde la perspectiva chavista, es solo una zona más de enriquecimiento. El narcotráfico apenas es una variante del delito. Lo practican muchos generales coludidos con los capos de la droga, incluso sus propios parientes más cercanos, como sucede con sus narcosobrinos. Hay unos ladrones de cuello blanco que roban en PDVSA. Otros crean empresas de maletín para intermediar en las compras del Estado o reciben cuantiosas coimas de compañías como Odebrecht. En el fondo, son iguales.

¿Cómo llamarlos al orden si el chavismo ha sido una inmensa maquinaria dedicada a delinquir? El desalmado que mata a una muchacha para robarle un teléfono celular siente que lo que él hace no es peor que aprovecharse de las relaciones personales para obtener dólares a precios preferentes y enriquecerse por medio de cambios tramposos. Cada uno rebaña lo que puede y como puede. El perraje, que es impresentable, usa la navaja o la pistola para extorsionar o matar a cualquiera y huir de la escena del crimen a bordo de una moto. El bandido sofisticado utiliza un bolígrafo de oro, tiene cuenta en un paraíso fiscal y se prepara para abandonar Venezuela en su propia avioneta tan pronto el barco comience a hundirse. Uno y otro se hermanan en la impunidad y en el desprecio por el país en que nacieron.

¿Qué más puede ocurrir en Venezuela? Dada la infinita incapacidad del régimen y la creciente pérdida de autoridad, puede suceder cualquier cosa. Ya está sucediendo. El default y la consecuente desaparición del crédito para importar alimentos están a las puertas. Como resultado de ello, es previsible una hambruna que mate a miles de venezolanos o los deje en puro hueso y pellejo. La ausencia prolongada de electricidad y agua potable no es descartable. Tampoco la aparición de unas infecciones monstruosas e incontrolables. Seguirá, in crescendo, la desesperante hiperinflación que va agregando ceros a los precios y puede llegar a cifras incalculables, como sucedió en Alemania en los años veinte o en la década de los ochenta en países andinos del vecindario como Perú, Bolivia y Ecuador.

¿Cómo se pone fin a esta pesadilla? Es difícil creer que Maduro se acoja al sentido común y busque una solución colegiada junto a la oposición, que es la infinita mayoría del país. Raúl Castro le ordenará que resista y se atrinchere en el discurso antiimperialista. Raúl está dispuesto a pelear hasta el último venezolano. Todo lo que le interesa a La Habana es continuar con el ordeño de la vaca lechera. No veo a Nicolás Maduro perdiendo unas elecciones y colocándole la banda presidencial a Henrique Capriles, a María Corina Machado o, mucho menos, a Leopoldo López.

Se cumplirá, sin embargo, un dictum propio de estas situaciones: cuanto más dure, y cuanto mayor sea la destrucción de los fundamentos nacionales, más dolorosa y sangrienta será la cura.

Me entrevistaron en La Gaceta sobre «Lo que viene en el mercado de cambios»

¿Por qué fluctúa tanto el valor del dólar?
Fluctúa porque en este mercado de divisas hay mucha incertidumbre. Como en todo mercado, el precio del dólar varía según la oferta y la demanda. Pero hay que tener en cuenta las expectativas respecto del dólar, según explicó Adrián Ravier, docente en la Universidad Nacional de La Pampa y miembro de la Fundación Federalismo y Libertad.

¿Cómo impactó el efecto del blanqueo?
Hay un ingreso de divisas por el blanqueo (que venció el viernes) y por el endeudamiento. El objetivo de estas herramientas fue adelantar las necesidades financieras de todo el año. Si la expectativa del mercado es que el ingreso de divisas se interrumpa el mes próximo, entonces se puede adelantar a ese proceso.

¿Es conveniente comprar dólares?
Algunos analistas sugieren posicionarse en pesos, o hacer un mix 50-50 o 60-40 para lograr más rentabilidad en sus ahorros. Apuestan a que el mercado estará calmo hasta junio. Esto no es tan seguro. El dólar puede saltar en cualquier momento, sea por variables inherentes al mercado, o por políticas que pueda tomar el Gobierno.

¿Se prevé algún salto hasta fin de año?
No es esperable un dólar debajo de $ 17 para fin de año. El atraso cambiario es real y la industria sigue en caída libre. Es cierto que hay crecimiento en ciertos sectores que compensan la caída de la industria, pero este Gobierno recibirá presiones crecientes para que el precio del dólar acompañe la evolución del resto de los precios de la economía.

¿Es estacional la baja de la cotización?
La merma del dólar la explica el fuerte ingreso de divisas por el blanqueo y por el endeudamiento externo. Este proceso se tiene que detener. Hay vencimientos que reducirán las reservas de divisas. Esto presionará el dólar hacia arriba. Es posible que los analistas acierten y que la suba llegue después de junio, pero no hay forma de asegurarlo.

¿Cuál sería la política que asuma el BCRA?
Es gradualista, en su lucha contra la inflación, como en su política monetaria y cambiaria. Estamos ante un sistema de flotación sucia. El BCRA no permitirá un salto fuerte del dólar, ni una baja mayor. No se puede contrariar al mercado. Federico Sturzenegger no cree en un ancla para el dólar, en especial si las mareas internacionales se muestran tan volátiles.

Publicado en La Gaceta, Tucumán, el 2 de abril de 2017.

TODO EMPEZÓ CON PLATÓN – Por Alberto Benegas Lynch (h)

 

En no pocas personas hay, a veces guardado en el interior,  a veces exteriorizado, un sentimiento de envidia, celos y resentimiento por los que tienen éxito en muy diversos planos de la vida. Y estos sentimientos malsanos se traducen en políticas que de distintas maneras proponen la guillotina horizontal, es decir, la igualación forzosa para abajo al efecto de contemplar la situación de quienes, por una razón u otra, son menos exitosos.

Pero estas alharacas a favor del igualitarismo inexorablemente se traducen en la más absoluta disolución de la cooperación social y la consecuente división del trabajo. Si se diera en la naturaleza lo que pregonan los igualitaristas como objetivo de sus utopías, por ejemplo, a todos les gustaría la misma mujer, todos quisieran ser médicos sin que existan panaderos y lo peor es que no surgiría manera de premiar a los que de mejor modo sirven a los demás (ni tampoco sería eso tolerable puesto que el premio colocaría al premiado en una mejor posición que es, precisamente, lo que los obsesos del igualitarismo quieren evitar). En otros términos, el derrumbe de la sociedad civilizada. Incluso la misma conversación se tornaría insoportablemente tediosa ya que sería equivalente a parlar con el espejo. La ciencia se estancaría debido a que las corroboraciones provisorias no serían corregidas ni refutadas en un contexto donde todos son iguales en sus conocimientos. En resumen un infierno.

Este ha sido el desafío de la corriente de pensamiento liberal: como en la naturaleza no hay de todo para todos todo el tiempo, la asignación de derechos de propiedad hace que los que la usen bien a criterio de sus semejantes son premiados con ganancias y los que no dan en la tecla con las necesidades del prójimo incurren en quebrantos. La propiedad no es irrevocable, aumenta o disminuye según la utilidad de su uso para atender las demandas del prójimo. Este uso libre maximiza las tasas de capitalización, lo cual incrementa salarios e ingresos en términos reales. Esto diferencia a los países ricos de los pobres: marcos institucionales que respeten los derechos de todos para lo cual los gobiernos deben limitarse a castigar la lesión de esos derechos.

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La Carta Magna. Reflexiones sobre su significado ocho siglos después – Por Ricardo Bara

Resumen

La Carta Magna –acordada entre Juan, rey de Inglaterra, y un grupo de obispos y barones feudales de su reino que se habían rebelado enfrentando su autoridad en el año 1215- contiene principios generales sobre el buen uso del poder. Varios de los principios más significativos se refieren a cuestiones fiscales; la fiscalidad es una fuente poderosa de influencia sobre la vida de los países y los cambios institucionales que originan dependen, para su éxito, de cómo las personas en cada momento histórico comprenden cómo actúan estas interrelaciones entre la economía y la política. Los 800 años transcurridos desde el acuerdo de la Carta Magna permiten realizar una reflexión sobre la importancia de la relación entre instituciones, fiscalidad, economía y política y esto es de suma importancia para la comprensión de temas económicos, políticos y fiscales contemporáneos. El objetivo de este artículo es realizar un análisis de las clausulas más significativas de la Carta Magna, es decir de aquellas que constituyen una piedra fundamental de las instituciones económico- políticas modernas.

Palabras clave: Carta Magna; Instituciones; Finanzas Públicas; Impuestos.

Códigos JEL: A13, B1, H2.

The Carta Magna.
Reflections on its meaning eight centuries later

Abstract
The Carta Magna –agreed upon by John, king of England, and a group of bishops and feudal barons of his kingdom who had rebelled its authority in the year 1215- contains general principles on the good use of power. Several of the most significant principles relate to tax matters. Taxation is a powerful source of influence on the life of the countries and the institutional changes they give rise to depend on how people in each historical moment understand how these interrelationships between economics and politics act. The 800 years since the agreement of the Magna Carta allow a reflection on the importance of the relationship between institutions, taxation, economics and politics and this is of the utmost importance for the understanding of contemporary economic, political and fiscal issues. The objective of this article is to make an analysis of the most significant clauses of the Magna Carta, that is, those that constitute a cornerstone of modern economic-political institutions.

Key words: Magna Carta; Institutions; Public finances; Taxes.

JEL Codes:A13, B1, H2.

Palabras clave

Carta Magna; Instituciones; Finanzas Públicas; Impuestos.

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The Most Important Graph in the World – by Marian L. Tupy

Jonathan Haidt, the well-known psychologist from New York University, started as a «typical» liberal intellectual, but came to appreciate the awesome ability of free markets to improve the lives of the poor. Earlier this year, he penned an essay in which he pointed to what he called «the most important graph in the world.» The graph reflected Angus Maddison’s data showing a massive increase in wealth throughout the world over the last two centuries and which is reproduced, courtesy of Human Progress, below.

See complete post by Marian L. Tupy.

EN TORNO A LA VIOLENCIA – Por Alberto Benegas Lynch (h)

No se necesita estar muy atento para comprobar el alto grado de violencia que existe en muchas comunidades. Pienso que hay varios factores que contribuyen a ello.

Los escabrosos juegos a que están acostumbrados los jóvenes desde su más tierna infancia, incluso los dibujitos animados que han cambiado respecto de antaño precisamente en cuanto a los actos de violencia y la constante aparición de monstruos que reiteradamente devoran a varios personajes. A esto se agregan los regalos que muchas veces les hacen los padres que incluyen armas de juguete y más videos cuyo cometido consiste en matar y, por más que parezca una chanza, juegos en los que se describe como deben realizarse los robos. Tampoco ayudan en toda ocasión los colegios donde se enseña la historia como un inventario de pertrechos de guerra y se cantan loas al “águila guerrera” e  incitaciones a las luchas armadas que son habitualmente apoyadas por clases “cívicas” que contienen invitaciones a demoler los pilares de la sociedad abierta de forma sutil y otras veces de manera explícita. Todo esto en no pocas ocasiones es acompañado por violencia verbal en sus hogares y el uso de expresiones soeces.

Por supuesto que afortunadamente no todo es así. Hay muchos padres que se ocupan y preocupan de la formación de sus hijos, pero aparecen oportunidades para presenciar producciones cinematográficas en donde reina la violencia descarnada con lo que la sensibilidad se va degradando, lo cual tiene lugar debido a las exigencias crecientes de mayor dosis de sadismo para satisfacer emociones y vivencias en aumento. Esto, a la larga o a la corta, se traduce en problemas de convivencia en muy distintos ámbitos y en un estado de permanente agresión y crispación.

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