MODELAR, O NO MODELAR: ESA NO ES LA CUESTIÓN PRINCIPAL ¿HAY ALGO INTERMEDIO?

Un nuevo número de la revista PERSPECTIVAS (Vol, 7, No, 2, 2017) publica un interesante artículo de Agustina Borella. Abajo el abstract y el acceso al documento completo.

Resumen

Este trabajo intenta mostrar que en la discusión sobre si es mejor modelar o no para capturar verdad en el mundo social, eso no es lo que principalmente está siendo discutido. Señalaremos que la cuestión fundamental en esta discusión es esencialmente ontológica, no metodológica.

Como un representante de “la posición modelar” nos referiremos al Realismo Posible de Uskali Mäki, y como uno de “la posición no modelar” consideraremos el Realismo Crítico de Tony Lawson.

Lo que se sostendrá es que las diferencias principales entre estas posiciones en cuanto a la metodología para acceder al mundo social descansan en las distintas ontologías sobre el reino social.

También se presenta si hay alguna posibilidad de una “posición intermedia” o,  al  menos,  la  oportunidad de  diálogo  entre  estas  tendencias epistemológicas diferentes acerca del uso de los modelos formales en economía.

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Modelos Económicos y Realidad

Prólogo de Gabriel Zanotti al libro de Agustina Borella,  Modelos Económicos y Realidad, La discusión sobre el realismo de los modelos económicos en Popper, Lawson y Mäki, CABA, Grupo Unión, 2017.

El problema del realismo en la ciencia económica es de larga data, y uno de los ejes centrales de los debates de epistemología de la economía.

El primero que lo encaró con una respuesta que se hizo clásica fue J. S. Mill[1]. Asumiendo que en las ciencias naturales se pueden controlar variables, y en las ciencias sociales no, Mill propone para estas últimas algo muy parecido a lo que luego sería el método hipotético-deductivo: una hipótesis básica de maximización de beneficio material, a partir de la cual se construye la ciencia económica. El problema en ese caso no radica en la teoría económica, sino en su aplicación a las circunstancias concretas, donde cierto conocimiento práctico nos guiaría a la hora de saber que agregar o qué más tener en cuenta a la hipótesis teórica fundamental.  Sin referirse específicamente al problema de los modelos en economía, Mill fue en ese entonces “modelo” de cómo encarar los supuestos básicos de la teoría económica.

El debate posterior entre aprioristas y empiristas en economía no fue tanto si partir de un modelo teórico o no, sino qué lugar ocupaba el testeo empírico del modelo en la ciencia económica. De algún modo los primeros aprioristas (Cairnes, Senior[2], el propio Mill, el primer Menger[3]) trataban de afirmar la certeza “a priori” del modelo, y un poco ese fue el aire que se respiraba en la “Economics” hasta que en 1938 Hutchison puso el dedo en la llaga con su insistencia en la esencial importancia del testeo empírico de las hipótesis para que estas “digan” algo[4]. Mientras tanto los austríacos de entonces tenían otras preocupaciones aunque, sin saberlo, Hayek estaba elaborando teorías superadoras de estas dicotomías cuando escribe su “Economics and Knowledge”, en 1936[5]. Popper, ya en 1942[6], hace un aporte fundamental cuando afirma que la economía parte de un “principio de racionalidad” que es la hipótesis fundamental de un sistema hipotético-deductivo que también se aplica –contrariamente a lo que pensaba Mill- a las ciencias naturales, intentando con ello una superación entre el a-priori para las ciencias sociales y el “a posteriori” para las naturales.

Así las cosas, el artículo de Friedman de 1953 es un hito fundamental[7]. En principio es una defensa de la irrelevancia del realismo de los supuestos del modelo de competencia perfecta, dando con ello una respuesta a todas las acusaciones de “no realismo” de los modelos básicos de la economía neo-clásica. Friedman fue objeto de todo tipo de estudios e interpretaciones –a las cuales él luego nunca respondió- aunque posiblemente quiso afirmar el “no completo realismo” de los modelos más que su “no realismo”. Machlup responde a Hutchison en 1955[8] pero a la vez elogia a Friedman aunque difiera “únicamente” en algo fundamental: la falta de fundamentos filosóficos en Friedman[9]. Si Friedman y Machlup hubieran seguido el diálogo por ese camino, otro mundo paralelo, tal vez más fructífero epistemológicamente, hubiera surgido, pero el debate se empantanó. Machlup quedó en el medio de un Hutchison que lo acusaba de ser dogmático y apriorista[10] y un Rothbard que lo “acusaba” de NO ser “ultra-empirista” como sí lo habría sido, según Rothbard, Mises[11]. A partir de allí todo quedó dividido de vuelta en los más empiristas al estilo Hutchison, y los más aprioristas al estilo Rothbard, enfrentados además ideológicamente, hasta que en la década del 80 surgieron nuevos autores que intentaron re-encaminar esta cuestión[12].

La tesis de doctorado de Agustina Borella, sobre los modelos y el mundo real en economía, no sólo es un aporte importantísimo a toda la historia de esta cuestión, sino una propuesta de salida, teniendo en cuenta los aportes de Popper, Lawson y Maki al tema de los modelos. La clave se encuentra según la autora en la fortaleza y a su vez la debilidad de la propuesta de Maki. Popper ya habría colaborado con la cuestión al sostener el tema de la aproximación a la verdad del modelo hipotético-deductivo. Lawson explica algo fundamental al sostener que la clave es una ontología social según la cual un modelo es realista o no. Pero es Maki[13] quien asume la clave del problema al re-interpretar a Friedman según su propia categoría de modelos “subrogados”, que simplifican la realidad al aislar los factores relevantes del problema que tenemos entre manos, simplificación indispensable en un mundo infinitamente complejo. Por lo tanto los modelos no mienten ni dicen la verdad: no mienten porque no pueden decir toda la verdad, ni dicen toda la verdad porque deben aislar lo relevante de lo complejo[14]. La crítica de la autora se concentra en la debilidad del Maki al tratar de explicar de qué modo los modelos “re-presentan” la realidad social.

La importancia de este libro para los austríacos es fundamental. Los austríacos actuales, en general, creen estar más allá del tema de los modelos porque su teoría del mercado como proceso es “realista” mientras que la economía neoclásica “no”. Pero no es así de simple. La teoría del proceso de mercado es un modelo también, porque cumple con la forma “if…then” que tienen todos ellos. Si sintetizamos los aportes de Hayek[15], Mises[16] y Kirzner[17] a la teoría del proceso de mercado, podríamos sintetizarlo diciendo que “si” hay precios libres como síntesis de conocimiento disperso (1), libertad de entrada al mercado(2), y “suficiente” alertness empresarial para compensar la dispersión de conocimiento(3), “entonces” el mercado tiene de una menor coordinación a una mayor coordinación. Pero entonces, la teoría del proceso de mercado no escapa a la pregunta de todo modelo, aunque no sea matemático: ¿cómo sabemos en qué medida esas tres características (1,2,3), que están dentro de una proposición condicional, se dan en el mundo real?[18]

Y allí viene entonces una “austrianización” de la propuesta de Lawson: hay que ir a una ontología social para responder esa pregunta. O sea, lo que decía también Machlup: ir a los fundamentos filosóficos de los modelos. Que, en el caso de Hayek, se encuentra en la visión del conocimiento y la naturaleza humana que tenía la escuela escocesa, esto es, Hume, Smith, Ferguson[19]. O sea, la ontología básica, en ese caso, no es tanto un modelo sistemático, sino una ontología del orden espontáneo, una ontología de los fenómenos complejos, que supere también las dudas que al respecto deja el planteo de Hayek[20].

Este es el camino que deben seguir recorriendo los austríacos. Pero, para ello, deben profundizar el tema de los modelos. Espero que al menos los austríacos de habla hispana sepan encontrar en esta tesis una referencia fundamental para sus futuros planteos epistemológicos.

Gabriel Zanotti

Buenos Aires, Diciembre de 2016.

[1] Ver sus Essays on Some Unsettled Questions of Political Economy, Augustus M. Kelley Publishers, Clifton, 1974, cap. V: “On the Definition of Political Economy; and on the Method of Investigation Proper to It”.

[2] De Cairnes, J., ver The Character and Logical Method of Political Economy, Frank Cass and Co. Ltd. , 1965; de Senior, N.W., ver An Introductory Lecture of Political Economy y Four Introductory Lectures on Political Economy, en En Selected Writings in Economics, Nassau W. Senior, Reprint of Economic Classics, Augustus M. Kelley Publishers, New York, 1966.

[3] Nos referimos a su famoso Principios de economía, que fue editado por primera vez en Viena en 1871, con el título Grundsatze der Vonkswirthschaftslehre; fue traducido al inglés por primera vez en Glencoe con el título Priciples of Economics, The Free Press, 1950; reeditado en 1976 por el Institute for Human Studies, con una introducción de F. A. Von Hayek; traducido al español –Principlos de economía política– por Unión Editorial y el Instituto de Economía de Mercado, en 1983. Decimos “el primer” Menger porque “el segundo”, de 1883 (Investigations into the Method of the Social Sciences With Especial Reference to Economics (1985, New York University) tiene un apéndice V que adelanta los modelos de competencia perfecta.

[4] Ver Hutchison, T.: The Significance and Basic Postulates of Economic Theory, reproducido en Caldwell, B. J., Appraisal and Criticism in Economics: A Book of Readings, Allen and Uwin, Boston, 1984.

[5] Reproducido en Individualism and Economic Order, Chicago University Press, 1945, reeditado por Midway Reprint, 1980.

[6] Popper, K.: La miseria del historicismo, Alianza Ed., 1973, cap. IV.

[7] Nos referimos a su famoso The Methodology of Positive Economics, reproducido en Reproducido en Caldwell, “Appraisal…”, op. cit. Versión castellana en el libro Ensayos sobre economía positiva, Gredos, Madrid, 1967, p. 9.

[8] Nos referimos al clásico artículo de Machlup, “The Problem of Verification in Economics”, Southern Economic Journal, vol. XXII, No 1, julio de 1955, reproducido en el libro Methodology of Economics and Other Social Sciences, Academic Press, New York, San Francisco, Londres, 1978. Versión española en http://www.eseade.edu.ar/files/Libertas/1_9_Machlup.pdf

[9] Nota a pie de página Nro. 42.

[10] Hutchison, T.: “Professor Machlup on Verification in Economics”, Southern Economic Journal, April 1956, reproducido en “Appraisal…”, op.cit.

[11] Rothbard, M.N.:  “In Defense of ‘Extreme Apriorism’ ” en Southern Economic Journal, 1957, vol. 23, No 3. Digo “…….como sí lo habría sido, según Rothbard, Mises”, porque con Nicolás Cachanosky hemos intentado demostrar que esta interpretación de Mises, por parte de Rothbard –que tanto ha influido, para mal, en los austríacos y en sus críticos- es errónea. Ver al respecto Zanotti, G.J. and Cachanosky, N. (2015) ‘IMPLICATIONS OF MACHLUP’S INTERPRETATION OF MISES’S EPISTEMOLOGY’, Journal of the History of Economic Thought, 37(1). Scott Scheall nos ha respondido en  What is Extreme About Mises’ Extreme Apriorism? , Arizona State University, College of Integrative Sciences and Arts, August 8, 2016, Center for the History of Political Economy Working Paper No. 2016-23, en https://papers.ssrn.com/sol3/papers.cfm?abstract_id=2820203, y nosotros le hemos respondido en What is so Extreme About Mises’s Extreme Apriorism?: Reply to Scott Scheall,  Gabriel Zanotti, Universidad Austral, and Nicolas Cachanosky , Metropolitan State University of Denver, November 23, 2016, en https://papers.ssrn.com/sol3/papers.cfm?abstract_id=2875122

[12] Un buen resumen de todas estas nuevas posiciones se encuentra en New Directions in Economic Methodology, Edited by R.E. Backhouse, Routledge, 1994, donde se encuentran aportes seminales de Blaug, Boland, Caldwell, Hands, Hausman, Lawson, McCloskey, Maki y Rosembarg, entre otros.

[13] Una buena síntesis de la posición de Maki, realizada por él mismo,  la encontramos en su ensayo “Realistic Realism About Unrealistic Models”, en The Oxford Handbook of Philosophy of Economics, Edited by Harold Kincaid and Don Ross, Oxford University Press, 2009.

[14] Ver al respecto  Cartwrigh, Nancy:  How the Laws of Physics Lie, Clarendon Papers, Oxford University Press, 1983.

[15] Nos referimos al cap. 15 de La Acción Humana, Sopec, 1968.

[16] Economics and Knowledge, The Use of Knowledge in Society, y The Meaning of Competition, en “Individualism…”, op.cit.

[17] Kirzner, Israel M.: Competencia y función empresarial, Unión Editorial, Madrid, 1975; y The Meaning of Market Process, Routledge, 1992.

[18] La autora y yo ya hemos tratado esta cuestión en “Modelos y Escuela Austríaca: una fusión entre Friedman y la Escuela Austríaca pasando por Maki” en Filosofía de la economía (2015), vol. 4, en http://ppct.caicyt.gov.ar/index.php/filoecon/issue/view/443

[19] Sobre esta cuestión, Hayek hace una excelente síntesis en “La primacía de lo abstracto”;  Nuevos Estudios, Eudeba, 1981.

[20] Ver ese tema en nuestra Introducción filosófica a Hayek, Unión Editorial/UFM, Madrid/Guatemala, 2003.

Entrevista en Radio Nacional – Coyuntura Económica Global y Argentina

Copio al acceso a una entrevista que me hizo esta tarde Carlos Mateu, en Radio Nacional. Hablamos de varias cosas, desde la forma en que se enseña la economía en la actualidad hasta el significado de la economía ortodoxa; o desde el modelo económico argentino a partir de Macri, en comparación con el kirchnerismo. Tocamos otros temas como desigualdad y pobreza, o la importancia de la apertura económica, lo que incluye algunas palabras sobre sobre la Alianza del Pacífico, Venezuela, Estados Unidos y Trump.

Acceda aquí a la entrevista completa.radionacional

Modelos y Escuela Austriaca

Abstract

Filosofía de la Economía (2015), vol. 4, pp. 69-85

Es común la contraposición habitual entre los “modelos neoclásicos”, supuestamente irrealistas, versus la teoría del proceso de mercado de la Escuela Austríaca, supuestamente más realista. El objetivo de este artículo es intentar demostrar que tal contraposición es falsa. Ambas escuelas usan modelos como Mäki los analiza, y ambos modelos pueden manejarse bajo el esquema “si tales y cuales condiciones, entonces tal cosa”, siendo esas condiciones un conjunto de hipótesis universales cuyo grado de realismo es irrelevante para la verdad del modelo. La conclusión general es que la posición de Friedman, interpretada de modo realista, no es tan lejana de la Escuela Austríaca como parece.

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Una crítica liberal a las políticas económicas de los años 90: el caso de Costa Rica

Las políticas económicas de los años 90 han sido condenadas con epíteto de “neoliberales”, pero resulta que los “liberales” han sido críticos de muchos aspectos de esas políticas. He aquí un ejemplo. Juan Carlos Hidalgo, Analista de Políticas Públicas para América Latina del Cato Institute analiza el caso de Costa Rica, donde estuvimos en estos días en un seminario organizado por ese instituto.

El Informe se titula “Crecimiento económico sin reducción de pobreza: el caso de Costa Rica”:
“A principios de los años ochenta, Costa Rica, al igual que gran parte de América Latina, sufrió su peor crisis económica en décadas. Entre 1980 y 1982 la economía se contrajo en un 9,4%, y en 1982 la inflación promedio alcanzó un 90,1%. En solo dos años la proporción de la población viviendo debajo de la línea de pobreza se disparó en más de 20 puntos porcentuales a un 54%. Múltiples factores causaron esta crisis, incluyendo el agotamiento del modelo de sustitución de importaciones — un modelo proteccionista que buscaba reemplazar las importaciones industriales con productos domésticos. A través de los años, este modelo incentivó la creación de numerosas e ineficientes empresas estatales, cuya creciente carga financiera colapsó al Estado. Para 1980, el gasto público ascendía al 54% del producto interno bruto (PIB).

El país también se enfrentaba a un grave deterioro de los términos de intercambio, al dispararse el precio del petróleo al mismo tiempo que se desplomaba el precio de los pocos productos de exportación (principalmente café, azúcar, carne y banano). Al tiempo que la inversión extranjera directa dejó de llegar, el déficit de cuenta corriente se disparó en 1980 hasta un 12,6% del PIB. El entonces presidente Rodrigo Carazo (1978-1982) decidió recurrir al financiamiento externo para mantener el tipo de cambio fijo. La deuda externa de Costa Rica se cuadruplicó durante su mandato. Sin embargo, un aumento en las tasas de interés internacionales agravó la situación al subir el costo de financiamiento del Estado. En lugar de reducir el gasto público y deshacerse de empresas estatales onerosas, Carazo eligió hacerle frente a las deterioradas finanzas estatales mediante la impresión de dinero. Eventualmente, el gobierno se vio obligado a devaluar la moneda. La inflación aumentó vertiginosamente, enviando a cientos de miles de costarricenses a la pobreza.

Gobiernos subsiguientes implementaron reformas orientadas a la transición del sistema de sustitución de importaciones, que había estado en vigor desde la década de los sesenta, hacia un modelo orientado a la exportación. Una de esas reformas políticas clave fue la introducción de un régimen cambiario basado en minidevaluaciones diarias del colón, la moneda nacional. La meta original era proporcionar mayor seguridad a los exportadores para sus inversiones mediante la estabilización del tipo de cambio real. Sin embargo, a partir de 1999 el sistema de minidevaluaciones sirvió para aumentar cada vez más la competitividad del sector exportador mediante la subvaluación de la moneda nacional, reduciendo el precio de los bienes de exportación. Este sistema de minidevaluaciones también impulsó el sector turístico, que se ha convertido en la industria más importante de Costa Rica.

En la década de los noventa, Costa Rica implementó reformas adicionales: estableció zonas francas en las cuales las empresas gozan de un régimen libre de impuestos, siempre y cuando su producción fuera con fines de exportación únicamente. Gracias a estos y otros incentivos, en 1997 Intel eligió a Costa Rica como sede de una de sus plantas de microchips. Poco después, los semiconductores y accesorios informáticos reemplazarían al banano y al café como los principales productos de exportación del país. En la década de los 2000 otras compañías tecnológicas, farmacéuticas y de servicios siguieron su ejemplo invirtiendo en zonas francas costarricenses.

A mediados de la década de los noventa, Costa Rica también comenzó a negociar acuerdos de libre comercio, cuyo objetivo principal era abrir nuevos mercados para sus exportaciones. El país ahora cuenta con acuerdos de libre comercio con México, Chile, Perú, Panamá, el Mercado Común Centroamericano (Guatemala, Honduras, El Salvador y Nicaragua), la Comunidad del Caribe, la República Dominicana, EE.UU., Canadá, China, Singapur y la Unión Europea. Pronto entrarán en vigencia acuerdos con Colombia y la Asociación Europea de Libre Comercio (Noruega, Islandia, Liechtenstein y Suiza). Como resultado de estas reformas, el valor de las exportaciones como porcentaje del PIB pasó de 27% en 1985 a 49% en 2007 — el año anterior a la crisis global financiera. (La cifra se redujo notablemente después de la crisis y equivalía al 37% del PIB en 2012).1

A finales de los ochenta y durante la década de los noventa la economía costarricense también acometió reformas estructurales importantes: la mayoría de las empresas estatales fueron privatizadas, aunque el Estado mantuvo sus monopolios en electricidad, telecomunicaciones, refinamiento y distribución de petróleo, seguros y producción de alcohol.2 A los bancos privados se les permitió operar cuentas corrientes, pero el Estado mantuvo la propiedad de los cuatro bancos más grandes. Los aranceles sobre muchos bienes de consumo fueron eliminados o recortados significativamente: mientras que en 1985 la tasa promedio arancelaria era del 55%, en el 2000 fue sólo del 5,4%— donde permanece hasta el día de hoy.3

Estas reformas contribuyeron a una mejora significativa de Costa Rica en cuanto a libertad económica. El país pasó del puesto 62 en 1985 (entre 109 países) en el índice de Libertad Económica en el Mundo del Fraser Institute, al puesto 23 en 2005 (entre 123 países).4 La economía creció en promedio 4,7% anual desde 1987, una de los tasas más rápidas de América Latina.

El déficit social del modelo

A pesar de la liberalización económica y las robustas tasas de crecimiento, Costa Rica no ha sido capaz de reducir significativamente el nivel de pobreza en los últimos 20 años. La proporción de familias viviendo por debajo de la línea de pobreza cayó, a principios de los noventa, a un 20%, pero desde entonces se ha mantenido relativamente estable con algunos altos y bajos. En 2013 la tasa de pobreza era de 20,7%5 (ver Figura 1). De forma preocupante, la desigualdad aumentó en la última década; Costa Rica fue uno de tres países de América Latina donde esto ocurrió desde el año 2000. Según la Comisión Económica de las Naciones Unidas para América Latina y el Caribe (CEPAL), el Índice de Gini de Costa Rica, una medición de desigualdad, subió de 0,47 en el 2000 a 0,50 en el 2011.6

El pobre desempeño de Costa Rica en los indicadores sociales se da a pesar de tener una gran cantidad de programas destinados a la lucha contra la pobreza. Por ejemplo, en 2010 el gobierno gastó 2,2% del PIB en 44 programas antipobreza,7 y esta cifra no incluye otros programas sociales de gran tamaño como la seguridad social y el seguro médico. Según la CEPAL, el gasto social de Costa Rica se encuentra entre los más altos de América Latina como porcentaje del PIB.8 Hay algo definitivamente mal en un modelo económico que genera buen crecimiento pero es incapaz de disminuir la pobreza.

En realidad, el modelo económico de Costa Rica se encuentra en gran medida basado en un sistema mercantilista que está sesgado en favor de ciertos sectores de la economía. Una mirada a tres políticas económicas importantes hace esto evidente.

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Intermediate Macro: Lecture Notes (Aggregate Demand)

Aquí dejo las lecture notes de la demanda agregada en el modelo clásico. Algunos me consultaron sobre el tratamiento de GO (Gross Output) que no aparecian mencionados en la lecture de mediciones macroeconomicas.

En estas notas sí aparece en el contexto de MV = PT vs MV = PY. La relacion es la siguiente:

  • GO = GDP + II (Intermediate Investment)
  • GDE (Gross Domestic Expenditures) = GO + IE (Intermediate expenditures)
  • GDE > GO > GDP

Es decir, GDE es una medición aún más cercana a T que GO.

En este capitulo no me explayo mucho en las implicancias de las diferencias (inversion es mas importante que consumo en GO, que tambien es mas volatil, etc.) Creo que esto va a “calzar” mejor en el tema de política monetaria en el contexto de la Regla de Hayek y NGDP Targeting.

También comparto una planilla excel donde tengo armados modelos que son parte del curso.

Bajar las notas de clase.

Bajar los modelos macroeconomics en Excel.

Bajar las instruciones de la planilla Excel.

Modelos y EA: Una fusión entre Friedman y la EA pasando por Mäki

CIECEComparto la ponencia que hemos presentado junto a Agustina Borella en las XX Jornadas de Epistemología de las Ciencias Económicas que organiza cada año la Facultad de Ciencias Económicas de la Universidad Nacional de Buenos Aires.

 

Resumen

La siguiente ponencia es la versión resumida de un art. homónimo que estamos presentando a Filosofía y economía. El objetivo de ese artículo es intentar demostrar que tal contraposición entre austríacos y neoclásicos, en tanto modelo
versus proceso de mercado, es falsa. Ambas escuelas usan modelos como Mäki los  analiza, y ambos modelos pueden manejarse bajo el esquema “si tales y cuales condiciones, entonces tal cosa”, siendo esas condiciones un conjunto de hipótesis universales cuyo grado de realismo es ir relevante para la verdad del modelo. La conclusión general es que la posición de Friedman, interpretada de modo realista, no es tan lejana de la Escuela Austríaca como parece.

Acceda aquí a la ponencia completa en pdf.

Acceda aquí al programa completo de estas Jornadas.

Acceda aquí a información de todas las Jornadas organizadas a partir de 1995.