En esta ocasión compartimos un post invitado de Juan Carlos Cachanosky sobre la diferencia entre democracia y liberalismo. Democracia no garantiza liberalismo y, estrictamente hablando, se puede tener un imperio de la ley sin democracia al menos en ciertos aspectos. Hacer de estos dos términos falsos sinónimos es uno de los costos institucionales y educativos más caros en las sociedades de «economías de bienestar.»
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La Economía de la Escuela Austriaca no es pseudociencia – Parte II
La primera parte de mi réplica a José Luis Ferreira dejó pendiente el punto metodológico. En esta segunda parte me propongo explicar brevemente cómo proceden los economistas austriacos, como un complemento a lo ya señalado por Juan Ramón Rallo, aspectos que comparto plenamente y que ya compartimos en nuestro blog.
Puede resultar paradójico, pero así como los austriacos han denunciado el abuso de la matemática por parte de los profesionales de esta disciplina (Ver Juan Carlos Cachanoksy aquí y aqui), también sostienen que el método adecuado para la economía es precisamente el mismo que el de las matemáticas. Sin entrar en el debate de si las matemáticas son o no una ciencia, diremos que las matemáticas son un cuerpo de teoremas abstractos, vacíos de contenido empírico, que se deducen lógicamente de ciertos axiomas. Luego, bajo ciertas definiciones, las matemáticas –y también su hija, la geometría- tienen numerosas aplicaciones en el mundo real.
La praxeología precisamente sigue este método. Define un axioma como punto de partida, y deduce de él una serie de teoremas, que podemos llamar leyes económicas teóricas, porque son de aplicación universal y vacías de contenido empírico.
El enfoque es claramente anti-positivista (Friedman 1953), porque sostiene que no es posible refutar las leyes económicas que se deducen del axioma central a través de la evidencia empírica. Un ejemplo de las matemáticas que acostumbra ofrecer Juan Carlos Cachanosky en sus clases puede resultar útil para mostrar el punto. Imaginemos que yo deposito 4 manzanas en una heladera vacía. Luego mi esposa me comenta que depositó otras 8 manzanas en la heladera. Ahora imaginemos que al abrir la heladera cuento 13 manzanas. ¿Refuta el caso los respectivos teoremas de las matemáticas? Claro que no. Al aplicar los axiomas y teoremas deducidos lógicamente sobre el mundo real, debo hacer ciertas observaciones empíricas, subjetivas, ajenas al modelo. Luego, los errores de predicción (pasados y futuros) no son necesariamente problemas del modelo teórico. A lo sumo, nos pueden prender una luz de alarma de que puede haber allí un problema. Para refutar un teorema matemático se necesita una demostración lógica en la deducción de los teoremas. Para refutar una ley económica del tipo austriaco también se necesita una demostración lógica en la deducción de los teoremas.
¿Podemos sostener entonces que los teoremas de la matemática o la economía son siempre verdaderos y que es imposible su refutación? Claro que no. Todos los teoremas son construcciones teóricas abiertas al debate, pero no debemos confundir la contrastación o refutación de estos teoremas, respecto de la contrastación o refutación de las predicciones empíricas que surgen de aplicar estos teoremas. En el primer caso, necesitamos lógica para desmantelar el sistema. En el segundo, las observaciones sobre hechos empíricos pueden ayudarnos a identificar un problema.
¿Y qué podemos decir de los axiomas? Por conveniencia metodológica los axiomas se toman como válidos, indiscutibles y no se contrastan directamente con la evidencia empírica. Sin embargo, al introducirnos en el “arte” de la predicción, sí se contrastan los axiomas de un modo indirecto. Esto es lo que llamamos macro-predicciones que pondrán a prueba el conjunto del sistema que incluirá desde el axioma de punto de partida, hasta los teoremas teóricos deducidos y las observaciones subjetivas y empíricas del analista. Un error en la predicción, sin embargo, no anula al sistema, ni al axioma de punto de partida. El analista deberá empezar por el final, analizando si sus observaciones subjetivas fueron correctas, y si no encuentra errores allí, volver la atención sobre la deducción de los teoremas.
Dicho esto, hay que decir que Menger (1871, 1884) sólo dio los primeros pasos en la construcción de este sistema. Böhm Bawerk ofreció algunos avances más tarde en su trabajo en tres tomos, Capital e Interés (1884-1889-1921). Pero corresponde a Mises el mérito de ofrecer una primera sistematización integrada de la economía, específicamente en su tratado La Acción Humana (1949). Hoy contamos además con nuevas contribuciones que reforzaron esa línea de trabajo, pero aquí me interesa destacar el notable aporte del profesor Zanotti en el que ofrece un ordenamiento epistemológico de la economía de la acción humana, que permite mostrar con mayor claridad los elementos de la praxeología: 1) un sub-núcleo central no falsable, que surge de una descripción del axioma praxeológico central y una descripción de los 24 teoremas o leyes económicas teóricas que se pueden deducir de ese axioma; 2) una serie de hipótesis auxiliares, de carácter empírico, que son fundamentales para pasar de las leyes económicas teóricas al análisis de la economía pura de mercado, del intervencionismo y del socialismo; 3) una descripción de los teoremas o leyes económicas empíricas que describen la economía pura de mercado, y que se pueden deducir del axioma central + las leyes económicas fuertes + hipótesis auxiliares; 4) una descripción de los teoremas o leyes económicas empíricas que describen la teoría general del intervencionismo, describiendo en particular aquellos teoremas que advierten de las consecuencias de la acción estatal al distorsionar los precios que surgen en una economía pura de mercado; 5) una descripción de los teoremas o leyes económicas empíricas que describen el socialismo, definido bajo la propiedad pública de los medios de producción. (Zanotti 2009)
Todo esto intentamos resumirlo en el siguiente cuadro, el que además presenta ejemplos concretos de cada uno de estos teoremas o sub-hipótesis auxiliares, para que el lector se haga una correcta imagen del planteamiento del profesor Zanotti.
Fuente: Elaboración propia a partir de Zanotti, 2009.
¿Pero qué entendemos nosotros por ley económica? La respuesta es compleja porque existen tantas definiciones de “ley” como “filósofos de la ciencia”. Nosotros diremos que “ley económica” es aquel teorema que se deduce directa o indirectamente del axioma praxeológico central. Pero debemos advertir que en este sistema coexisten distintos tipos de leyes.
Del cuadro se pueden deducir precisamente tres diferentes tipos de leyes económicas. Para definirlas utilizaremos cuatro ejemplos concretos de teoremas, todos los cuales forman parte del sistema praxeológico. En este caso, nos concentraremos en cuatro leyes que están conectadas, pero que son de naturaleza diferente, a saber, 1) la ley de utilidad marginal; 2) la ley del intercambio; 3) la ley de formación de los precios; 4) la ley de control de precios máximos.
Diremos que la primera es una ley económica en sentido fuerte, universal, vacía de contenido empírico: “El valor otorgado a las unidades de un bien formado por n unidades es mayor que el otorgado a las unidades del mismo bien formado por n+1 unidades y menor que el otorgado a las unidades del mismo bien formado por n-1 unidades (ley de utilidad marginal)” (Zanotti, 2009, p. 34). Partiendo del axioma praxeológico central de “la acción humana” su deducción es lógica y sólo puede ser refutada mediante esta herramienta.
Tomemos ahora la ley del intercambio: “La ley de utilidad marginal y la [hipótesis auxiliar de la] división del trabajo constituyen dos condiciones necesarias para el intercambio de bienes y servicios (mercado). Según la hipótesis auxiliar 3ª, en la cooperación social cada persona concentra su labor en aquello para lo cual posee mayor productividad. Por lo tanto, cada persona dispondrá de mayor cantidad de unidades del bien que produce que del bien que no produce. Luego, dada la ley de utilidad marginal (axioma 9), si A produce a y si B produce b, el valor de las unidades de a será para A menor que para B, y el valor de las unidades de b será menor para B que para A. En ese caso, cada persona valora menos lo que posee que lo que no posee, y dado el axioma 1, tenderá a realizarse el intercambio.” (Zanotti, 2009, pp. 37-38)
Puede confundir al lector que aquí Zanotti define como axioma 1 y 9, lo que nosotros definimos inicialmente como teoremas. Lo que ocurre es que dentro del sistema representado en el cuadro No. 2, hay dos sub-sistemas axiomático-deductivos. El primero tiene como axioma a la acción humana, esto es, el axioma praxeológico central, del cual se derivan los 24 teoremas praxeológicos. El segundo sistema, tiene como axiomas a los 24 teoremas praxeológicos, de los cuales se derivan luego los teoremas de la economía pura de mercado, el intervencionismo y el socialismo.
Volviendo sobre la ley del intercambio, no podemos asumir a priori que siempre habrá intercambio. Para ello debemos asumir la existencia de más de un individuo y una determinada interacción social entre ellos. Pero esa cooperación social y también la división del trabajo requieren como condicionante de ciertas instituciones –que Zanotti coloca como hipótesis auxiliares-, como por ejemplo, el derecho de propiedad o la libertad de contratos, los que no necesariamente aparecen en el mundo real. Hubo otros tiempos, y hay hoy muchos lugares, en que tales asociaciones voluntarias no ocurrieron, ni ocurren. La teoría de los juegos, por ejemplo, se preocupa precisamente por mostrar centenares de situaciones en que los agentes no cooperan.
Luego, bajo todo lo dicho, podemos pasar a la ley de determinación de los precios: “Oferta y demanda encuentran una valoración común en el precio. Si A demanda 3 b y por ellos ofrece 2 a, y B demanda (valora) 2 a pero por ellos ofrece 1 b, no hay intercambio. Luego, para que haya intercambio el valor esperado mínimo del oferente (‘yo no vendo por más de…’) debe ser menor o igual al valor esperado máximo del demandante (‘yo no compro por más de…’). Luego, si se produce el intercambio, oferente y demandante se han encontrado, comunicado, en una valoración en común que se denomina precio. El precio no es entonces el precio esperado del vendedor ni del comprador, sino el precio en el momento del intercambio. Es el encuentro de expectativas entre oferente y demandante lo que se denomina precio.” (Zanotti, 2009, pp. 38-39)
Estos dos teoremas, el de la ley de intercambio y la ley de formación de precios son para nosotros leyes económicas empíricas que nos permiten comprender una parte de la economía pura de mercado. No podemos calificarlas como leyes “fuertes” porque no son vacías de contenido empírico.
Finalmente, el profesor Zanotti nos recuerda la ley de precios máximos que es generalmente aceptada en el campo de la microeconomía: “toda fijación de un precio por debajo de lo que el mercado lo hubiera fijado (precio máximo) genera una retracción de la oferta y un aumento en la demanda, lo cual implica un faltante en el mercado.” (Zanotti, 2009, p. 70)
Esta ley económica también es empírica, porque se basa en una intervención del estado sobre un aspecto de la economía pura de mercado. Pero si bien es una ley económica empírica, debemos advertir que no es parte de la economía pura de mercado, sino de una teoría más amplia del intervencionismo.
Ceteris paribus, puede observarse que una política económica (bien o mal intencionada) que fije esos precios, en un nivel diferente al que genera el propio mercado, producirá con el tiempo una reacción del mercado que necesariamente conducirá a un efecto contrario al buscado.
Podemos tomar como ejemplo, el teorema enunciado arriba que resume la ley de control de precios máximos. Concretamente, esta ley muestra que si el gobierno desea intentar bajar el precio de la carne o la leche a un nivel inferior al que el mercado determina, los incentivos a una mayor demanda y a una menor oferta contribuirán a su escasez, lo que más tarde hará elevar aun más su precio de mercado, lo que agravará indeseablemente el problema inicial.
Advertirá el lector que esta ley aplica a todos los bienes y a todos los servicios, incluyendo la salud y la educación, y también, como ha demostrado Gary Becker, al mercado de las drogas, los órganos humanos, el matrimonio, la discriminación o el crimen organizado. (Becker, 1976).
El cuadro trabaja finalmente el caso del socialismo, lo cual es relevante para mostrar que el sistema no limita su utilidad únicamente al caso específico del capitalismo, sino a todos los sistemas económicos posibles. Si definimos socialismo como ausencia de propiedad privada, entonces surge un nuevo teorema: “El cálculo económico es imposible bajo el socialismo.” (Zanotti, 2009, p. 88).
En comparación con la economía pura de mercado, uno puede notar lógicamente que la ausencia de propiedad privada de los medios de producción, implicará ausencia de mercados para esos medios de producción. Sin estos mercados, no habrá precios para esos medios de producción, lo que implica lógicamente que no es posible realizar cálculo económico, lo que en definitiva es una guía para la función empresarial en cuanto a qué bienes y servicios deben ser producidos. Cabe notar que este teorema elaborado por Mises (1922) anticipó el caos en la producción que habría en cualquier economía que rechace la propiedad privada de los medios de producción.
Mark Blaug –uno de los tratadistas de mayor prestigio en la historia de las ideas- reconoció que “de forma lenta y extremadamente reacia he llegado a darme cuenta de que ellos (los teóricos de la Escuela Austriaca) están en lo cierto y de que todos los demás hemos estado equivocados”, afirmando además, al evaluar la aplicación del paradigma neoclásico cara a justificar la posibilidad del cálculo económico socialista, que es algo “tan ingenuo desde el punto de vista administrativo como para dar risa. Sólo aquellos emborrachados con el modelo de equilibrio estático perfectamente competitivo pueden haberse tragado semejante tontería. Yo mismo fui uno de los que se la tragó en mis años de estudiante en los 50 y ahora no hago sino maravillarme ante mi propia falta de agudeza.” (Blaug y Marchi, 1991, p. 508)
Demás está decir que Ferreira y los economistas de la corriente principal, podrán rechazar esta metodología, pero lo que no queda claro, al menos para quien escribe es por qué lo rechazan, y mejor aun, por qué tal proceso no sería científico.
Quizás deban comprender la praxeología como un único gran modelo que integra todo el análisis económico. Quizás los elementos de punto de partida, el axioma central y sus teoremas deducidos, no deban ser tomados por ellos como indiscutibles, sino como simples supuestos. Pero de cualquier forma, el modelo tiene sus ventajas respecto de las metodologías alternativas, tomando como principal ejemplo, el poder integrar los campos de estudio en un solo modelo. De ahí la «superioridad» del enfoque que muchos observamos en este paradigma respeto de sus alternativas.
Para cerrar, hay que señalar que el enfoque austriaco está abierto a debate. Los teoremas mencionados son sólo un punto de partida, que deberá ser corregido y ampliado por nuevos economistas en el futuro. Afirma el propio Zanotti:
“El desarrollo de estos teoremas puede ser continuado y perfeccionado ad infinitum. Los ideales de ‘ciencia terminada’ ya hace mucho tiempo que concluyeron. La epistemología ha dado un verdadero progreso con el tema de los límites del conocimiento humano, en las ciencias naturales, ciencias sociales y formales. […] Trabajos como estos no sólo no cierran los temas sino que los abren a mayores desarrollos. Pero esa apertura tiene que ver con un orden epistemológico de los contenidos. Tal ha sido nuestro principal intento.” (Zanotti, 2009, pp. 90-91)
El erudito extremista: Juan de Mariana
Uno de los últimos escolásticos españoles fue un jesuita, pero no un salmantino. Fue el “extremista” contemporáneo de Molina y Suárez, Juan de Mariana (1536-1624). Mariana nació cerca de Toledo, de padres pobres y humildes. Ingresó en la gran Universidad de Alcalá en 1553, brilló como estudiante y un año después se incorporó a la nueva Compañía de Jesús. Después de completar sus estudios en Alcalá, Mariana fue a la Universidad Jesuita en Roma en 1561 para enseñar filosofía y teología y después de cuatro años se trasladó a Sicilia para establecer en la Universidad Jesuita de ese lugar el programa de teología. En 1569, Mariana se mudó a enseñar teología a la gran Universidad de París a la temprana edad de 33 años. Después de cuatro años, su mala salud le obligó a retirarse a vivir a Toledo; sin embargo una mala salud no significa necesariamente una corta vida y Mariana vivió hasta la entonces respetable edad de 88 años.
Por Murray Rothbard
El proceso de mercado, la visión de Salerno sobre Mises, Hayek y Kirzner
Horacio Miguel Arana, profesor de la Universidad Abierta Interamericana, discute en este paper la lectura que Joseph Salerno presenta de Ludwig von Mises (Mises and Hayek Dehomogenized). En esta visión, Mises tendría cierta consistencia con Rothbard, contraria a su vez, a las ideas de otros autores de la tradición como Hayek y Kirzner.
El autor concluye:
Luego del análisis realizado en los párrafos precedentes, parece cuando menos exagerada la pretensión de Salerno de diferenciar las posiciones de Ludwig von Mises por un lado y la atribuida a Friedrich von Hayek e Israel Kirzner por otro, como si fueran paradigmas alternativos dentro de la Escuela Austriaca de Economía.
El tema lo hemos discutido ampliamente en este blog, por lo que imagino será de interés para nuestros lectores.
Recuerden que el socialismo es imposible
El Socialismo parece resurgir de sus cenizas en los últimos días tras la elección legislativa argentina que colocó a Pino Solanas como Senador por la Ciudad de Buenos Aires. Esto generó mucha literatura en Infobae con críticas socialistas al capitalismo y propuestas de cambio.
Mi reacción fue esta nota, recordando que el socialismo es imposible a través de argumentos expuestos por Ludwig von Mises, Friedrich Hayek y James M. Buchanan durante el siglo pasado, como un llamado de atención al socialismo para que responda preguntas que hasta el momento no tienen respuesta.
Lecciones de historia bancaria
Copio el acceso a mi último artículo en Infobae, el que resume una parte de la exposición que ofrecí en esta conferencia cuyo video ya se encuentra disponible en youtube.
Nuevo número de la revista Laissez Faire
La Facultad de Ciencias Económicas de la UFM ha publicado un nuevo número de su revista Laissez Faire. Este, sin embargo, no es un número más. Para mí es un placer aparecer en la tapa junto a mi amigo y colega Nicolás Cachanosky.
El profesor Cachanosky ofrece en este artículo un análisis crítico de la posición de Huerta de Soto contra el free banking, en particular, el argumento de que en ausencia del coeficiente de encaje del 100 %, los bancos tenderán a expandir en forma concertada la oferta monetaria. Siguiendo a Mises-White-Selgin, Nicolás ofrece una serie de argumentos para explicar que bajo un sistema de banca libre, descentralizada, competitiva y con reserva fraccionaria, habría un límite a este tipo de expansión del crédito.
Al respecto, nuestros lectores habituales recordarán que el tema resurgió en el reciente debate con Juan Ramón Rallo (que finalmente Nicolás resumió) acerca de si el descalce de plazos puede generar o no el ciclo económico.
Por mi parte, el artículo que presento es básicamente una breve biografía de Ludwig von Mises que recorre sintéticamente su vida y obra, pero en particular, mi interés pasó por reseñar su Planificación para la Libertad, un libro que afortunadamente ahora se puede obtener en la colección de Unión Editorial.
Además, en este mismo ejemplar, Marco Antonio Del Río R. nos ofrece algunas reflexiones en torno a la obra literaria de Mo Yan; Sarah Skwire nos habla de literatura y economía, relacionando en este caso a Shackespeare con la Teoría de los Sentimientos Morales de Adam Smith. Finalmente, Moris A. Polanco ofrece un aporte sobre ética, con algunas referencias a Milton Friedman y un análisis crítico del concepto de responsabilidad social de la empresa.
Reflexión de domingo: «Mises y Popper»
1. Introducción y metodología a usar.
Ultimamente se han escrito interesantes propuestas de acercamiento entre el pensamiento de dos grandes pensadores que, “a priori”, no parecerían tener nada que ver: Mises y Popper. Al menos, de lo que he podido ver recientemente, así lo testimonian las reflexiones de Ivo Sarjanovic, Francesco Di Iorio, y Rafe Champion. Dado que Mises y Popper son dos autores a los cuales he dedicado gran parte de mis estudios epistemológicos, quisiera, como intentio auctoris, poner mi granito de arena en la cuestión, que espero que no sea, en la intentio lectoris, un granito de confusión.
Pero precisamente, de intentio auctoris (lo que el autor quiso decir) y de intentio lectoris (lo que el lector lee) se trata la metodología que vamos a utilizar en ese breve artículo. Muy influenciados por gran parte de la hermenéutica actual (Eco, Gadamer) confesamos nuestro gran escepticismo sobre lograr la certeza de lo que un autor quiso decir, o al menos como habitualmente se lo intenta (no nos estamos refiriendo a ninguno de los autores citados), esto es, con citas textuales que estarían ellas mismas libres de interpretación, como si la historia del pensamiento lograra aquella “base empírica” que el primer inductivismo pretendía, libre de teoría. Imposible. Pero ello no es una mala noticia: conduce simplemente a otro tipo de intentio, la intentio lectoris, donde el lector es, por un lado, consciente de que nunca sale de conjeturas interpretativas, y, por el otro, la lectura de un autor se realiza para solucionar algún problema real más que cuestiones nominales. Y que si podemos inclinarnos de la conjetura a la certeza, en algún autor, es porque hemos habitado su casa (Heidegger) cosa que poco tiene que ver, otra vez, con un positivismo de textos de su pensamiento. Si con esto estamos rompiendo normas habitualmente practicadas (Feyerabend) es porque pensamos que ello es clave para el progreso; asumimos el riesgo de un programa de investigación regresivo (Lakatos) y agradecemos a las autoridades de NOMOI que nos permitan tan insólito procedimiento. Por lo tanto, de aquí para el final el lector no verá ninguna cita textual ni de ningún otro tipo.
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Una vida formando austriacos: Entrevista a Rogelio Pontón
Muchos de nuestros lectores de Rosario y de la Argentina extrañarán a quien fue su gran maestro. Rogelio Pontón pasó «una vida formando austriacos», como señalábamos en el título de aquella entrevista que concretó junto a Ivo Sarjanovic y que compilamos en el 2do volumen del libro «La Escuela Austriaca desde Adentro«.
A modo de homenaje, dejamos la entrevista completa. QEPD.
Una vida formando austriacos: Entrevista a Rogelio Pontón
Rogelio Pontón es Contador Público Nacional por la Universidad Nacional de Rosario (UNR), en la Provincia de Santa Fé, Argentina, y ha acumulado varias décadas como profesor de Teoría Económica, Historia del Pensamiento Económico y Economía Argentina, en distintas Universidades de Rosario y ESEADE. Fue presidente de la Fundación Libertad y Rector de la Universidad del Centro Educativo Latinoamericano (UCEL), de la cual hoy es decano de la Facultad de Ciencias Económicas y Empresariales. Hoy, además, es Director de Informaciones y Estudios Económicos de la Bolsa de Rosario, del cual depende un departamento de capacitación que prepara alrededor de 2000 estudiantes por año, y donde dirige desde hace más de 20 años el Semanal, que ya acumula 1376 ejemplares, abordando temas económicos y financieros vinculados a la producción de cereales, oleaginosas y subproductos, pero donde se vislumbra un espíritu austríaco.
IS: Rogelio, ¿por qué no nos cuenta algo sobre su educación? ¿dónde fue a la escuela? ¿cómo fue su etapa universitaria? ¿por qué se decidió por esta carrera? ¿qué profesores lo influenciaron?
PONTÓN: Mi primera educación formal fue en la Escuela Almafuerte, en Rosario, donde cursé los seis grados primarios. Lo que recuerdo de esos años es que era bastante exitoso en matemática e historia y no tanto en lenguaje. La educación secundaria la cursé en la Escuela Superior de Comercio General San Martín de la misma ciudad y en los cinco años de ese ciclo tuve un muy buen desempeño, terminando con el segundo promedio de toda la Escuela, turno mañana, tarde y noche.
Durante el ciclo secundario y primeros años de la Universidad no tuve un interés especial por la economía. Mis preocupaciones mayores fueron en materia religiosa y siguen siéndolo hasta ahora. Seguí cursos particulares con algunos profesores destacados en ciencia bíblica y en teología, como el Rdo. Padre Enrique Nardoni, doctor en ciencias bíblicas, y recibí una influencia importante del Rdo. Padre Héctor Valla que me permitió escribir comentarios bibliográficos en algunos números de la revista ‘Didascalia’ que él dirigía. De todas maneras, cuando estaba cursando el tercer año de la carrera de Contador Público, a partir de un libro que me acercó el Dr. Antonio Margariti -me refiero a “Más allá de la oferta y la demanda” de Wilhelm Röpke- el tema de la ciencia económica pasó a ser para mí importante.
En economía no tuve profesores destacados que deba recordar. Fui buen alumno, pero el tener que trabajar no me permitió especializarme con más dedicación. Tengo que recordar que comencé a trabajar cuando tenía catorce años y ahora, en trámite de jubilación, recuerdo que he trabajado en relación de dependencia alrededor de 50 años. Por supuesto, las actividades laborales me restaron tiempo para estudiar una carrera de postgrado, pero la profesión muy variada me enseñó también muchas cosas.
Cuando cursaba la carrera de grado (Contador Público) los libros de texto por los que se estudiaba economía eran los cursos generales de Francesco Vito y Paul Samuelson. No recuerdo de ningún profesor que me haya motivado a dedicarme a la economía; si recibí influencia de Antonio Margariti que era algunos años mayor pero que no fue profesor mío en ningún momento.
De todas maneras, y no como exigencia del plan de estudio, comencé a leer por mi cuenta y fui formando una biblioteca particular hasta el día de hoy de unos 3.000 volúmenes dedicados a temas económicos, bíblicos, teológicos y científicos.
Mi actividad laboral como contador público, especialmente en el rubro costos, la llevé a cabo en varias empresas (los lugares en donde trabajé profesionalmente fueron alrededor de 25). En 1977 ingresé como docente de economía en la Facultad de Derecho y Ciencias Sociales de la Universidad Católica Argentina (UCA) de Rosario sustituyendo al Dr. Margariti. En 1979 ingresé como profesor de economía en la Facultad de Ciencias Económicas de la Universidad Nacional de Rosario; en 1980 me nombraron director de teoría económica de la Escuela de Economía de esa facultad y en 1982 fui designado director de dicha Escuela. En esas tareas tuve una dedicación prácticamente full time.
La teoría austríaca del ciclo económico
Se nos ha pedido muchas veces que recomendemos un artículo simple que exponga la teoría austriaca del ciclo económico. De mi parte, creo que Richard Ebeling ha ofrecido una buena síntesis en este artículo que compartimos, publicado originalmente por FEE como Freedom Daily, traducido al español por Verena Wachnitz.
