Phelps y la economía moderna – Por Carlos Rodríguez Braun

Carlos Rodríguez Braun reseña el último libro del Premio Nobel de Economía Edmund Phelps, Mass flourishing. How grassroots innovation created jobs, challenge, and change.

En su reciente libro Mass flourishing. How grassroots innovation created jobs, challenge, and changeEdmund Phelps, premio Nobel de Economía en 2006, sostiene que la clave del crecimiento no estriba en las cifras de productividad sino en lo que llama “dinamismo económico”, a saber, las fuerzas que subyacen a la innovación, el impulso a cambiar, la receptividad ante los cambios, los valores y las instituciones: todos ellos confluyen en “la disposición y capacidad para innovar”.

Y lo tiene claro: “la tasa de crecimiento de la economía de un país no es una medida útil de su dinamismo”. El PIB por hora trabajada fue el mismo en Italia y EE.UU. entre 1890 y 1913: no puede ser que su dinamismo coincidiera.

La importancia de las ideas en la innovación guarda, como es sabido, una relación con la ciencia menos directa de lo que sugeriría el sentido común mal informado. La innovación depende de las ideas que descubren los empresarios en el mundo real. El genio de Henry Ford no fue haber inventado el coche, que por supuesto ya estaba inventado. El propio empresario norteamericano insistía: “Yo no he inventado nada: simplemente ensamblé en un coche los descubrimientos de otros”. Su genio fue el igualitarismo, como dice Harold Evans: tuvo la insólita idea de que todo el mundo debería poder tener un coche, algo hasta entonces reservado a una acaudalada minoría.

Tal como subrayan el papel de los empresarios en la economía moderna, las páginas de Phelps evocan inevitablemente a la Escuela Austríaca de Economía, y a su noción anti-neoclásica de que la disciplina no versa sobre la mera asignación de recursos dados sino sobre procesos de descubrimiento, donde los empresarios alertas desempeñan un papel crucial. Y, efectivamente, cita pronto a Hayek, “el primero que analizó la economía desde esta perspectiva”.

Su reconocimiento del éxito del demonizado capitalismo decimonónico es patente, y recuerda que los salarios reales se duplicaron entre 1820 y 1850. Como afirmó Gladstone en 1863: “los ricos se han vuelto más ricos, y los pobres, menos pobres”. Marx y los socialistas no fueron capaces de ver que el capitalismo moderno contra el que despotricaban fue en realidad un caso notable deinclusión económica y social que hizo que desde entonces la economía y el bienestar se parecieran poco a lo que habían sido antes del año 1800.

El retrato de lo que sucedió desde entonces es pintado por Phelps con destreza, y analiza desde los datos hasta las instituciones, la cultura y la vida cotidiana de las personas corrientes.

Sin embargo, no es un liberal al uso. De hecho, quiere reunir a Hayek con Keynes, pasando por Rawls. La suya es una posición centrista, entre el socialismo y el corporativismo, que aboga por un Estado limitado y que propicie la innovación. Un Estado que no tenemos.

Este artículo fue publicado originalmente en Expansión (España) el 14 de marzo de 2017.

El autor es doctor en Ciencias Económicas por la Universidad Complutense de Madrid y catedrático de Historia del Pensamiento Económico en la misma universidad. Su blog se encuentra en www.carlosrodriguezbraun.com y su cuenta de Twitter es @rodriguezbraun.

Globalización y “tercera vía”. Ferrer, como la Cepal, y una “teoría propia” que siempre nos dejó fuera del Mundo

Con los alumnos de la UFM, en un curso sobre las ideas políticas y económicas en América Latina, vemos a Mario Vargas Llosa comentar otra de las grandes ideas originales de la región. Antes vimos las de la Cepal, que también fueron originales, aunque sus propuestas dieron como resultado economías cerradas, estancamiento y alta inflación (aunque Fernando Henrique Cardoso habla de la originalidad de la copia).

Ahora vemos una versión más actual de esas mismas ideas en un trabajo de Aldo Ferrer titulado “De Cristóbal Colón a Internet: América Latina y la Globalización”, donde mantiene esa visión y critica la que se denominara ‘tercera vía’, propuesta por la socialdemocracia en Europa.  Como siempre con las ideas Cepalinas, plantean una teoría ‘geográfica’, que sería existente solamente en la región, y las soluciones también serían distintas al resto del Mundo. Y así, con esas visiones, nos quedamos fuera del Mundo.

“En América Latina el desarrollo no es inherente al sistema y las políticas neoliberales causan estragos inconcebibles en los países desarrollados. Tales como, desindustrialización, desmantelamiento de pequeñas y medianas empresas, gigantesco endeudamiento externo, subordinación a los capitales especulativos, destrucción de redes de seguridad social, aumento de la pobreza y la marginalidad, y climas de inseguridad pública insoportables.

De este modo, la brecha que separa los ingresos medios de América Latina respecto del de los países avanzados tiende a crecer. Actualmente, la relación entre el ingreso per cápita de Estados Unidos y el de América Latina es de 10 a 1.

En resumen, la crisis del paradigma neoliberal en América Latina se expresa de una manera muy distinta que en los centros y la tarea por emprender es más compleja y difícil. Porque el desafío no es sólo cambiar el rumbo de una política económica –que, al fin y al cabo, debería ser un problema de coyuntura de corto plazo-, sino que se trata también nada menos que de remover los obstáculos históricos que han frenado el desarrollo de nuestros países. Provocado por su atraso crónico y su inserción asimétrica y dependiente en la globalización del orden mundial.

En resumen, el concepto de tercera vía no es aplicable a la realidad latinoamericana. Acá no tenemos que elegir entre dos rumbos distintos, más o menos eficaces, del desarrollo, el reparto del ingreso y la inserción internacional, como se plantea ahora la socialdemocracia europea. Aquí es preciso dejar atrás un legado histórico de atraso y subordinación, agravado en tiempos recientes por la estrategia neoliberal, e iniciar un sendero distinto que genere desarrollo y bienestar e inserte a América Latina en la globalización como una comunidad de naciones capaz de decidir su propio destino en el orden mundial.

Las idas de la tercera vía enriquecen las perspectivas desde las cuales deben abordarse los problemas de nuestros países, sólo que su puesta en práctica en esta región requiere decisiones de una magnitud y una complejidad desconocidas en el mundo desarrollado. La transformación del estilo de inserción de América Latina en la globalización descansa en las decisiones propias. En definitiva, la tercera vía es una visión céntrica de la globalización que no da respuestas a los formidables problemas que enfrentan nuestros países. Según el autor, habría que imitar el trabajo en equipo (por bloques regionales-internacionales), como lo hace el centro, para mejorar lo interno; para luego lanzarse a nivel mundial.”

Modelos Económicos y Realidad

Prólogo de Gabriel Zanotti al libro de Agustina Borella,  Modelos Económicos y Realidad, La discusión sobre el realismo de los modelos económicos en Popper, Lawson y Mäki, CABA, Grupo Unión, 2017.

El problema del realismo en la ciencia económica es de larga data, y uno de los ejes centrales de los debates de epistemología de la economía.

El primero que lo encaró con una respuesta que se hizo clásica fue J. S. Mill[1]. Asumiendo que en las ciencias naturales se pueden controlar variables, y en las ciencias sociales no, Mill propone para estas últimas algo muy parecido a lo que luego sería el método hipotético-deductivo: una hipótesis básica de maximización de beneficio material, a partir de la cual se construye la ciencia económica. El problema en ese caso no radica en la teoría económica, sino en su aplicación a las circunstancias concretas, donde cierto conocimiento práctico nos guiaría a la hora de saber que agregar o qué más tener en cuenta a la hipótesis teórica fundamental.  Sin referirse específicamente al problema de los modelos en economía, Mill fue en ese entonces “modelo” de cómo encarar los supuestos básicos de la teoría económica.

El debate posterior entre aprioristas y empiristas en economía no fue tanto si partir de un modelo teórico o no, sino qué lugar ocupaba el testeo empírico del modelo en la ciencia económica. De algún modo los primeros aprioristas (Cairnes, Senior[2], el propio Mill, el primer Menger[3]) trataban de afirmar la certeza “a priori” del modelo, y un poco ese fue el aire que se respiraba en la “Economics” hasta que en 1938 Hutchison puso el dedo en la llaga con su insistencia en la esencial importancia del testeo empírico de las hipótesis para que estas “digan” algo[4]. Mientras tanto los austríacos de entonces tenían otras preocupaciones aunque, sin saberlo, Hayek estaba elaborando teorías superadoras de estas dicotomías cuando escribe su “Economics and Knowledge”, en 1936[5]. Popper, ya en 1942[6], hace un aporte fundamental cuando afirma que la economía parte de un “principio de racionalidad” que es la hipótesis fundamental de un sistema hipotético-deductivo que también se aplica –contrariamente a lo que pensaba Mill- a las ciencias naturales, intentando con ello una superación entre el a-priori para las ciencias sociales y el “a posteriori” para las naturales.

Así las cosas, el artículo de Friedman de 1953 es un hito fundamental[7]. En principio es una defensa de la irrelevancia del realismo de los supuestos del modelo de competencia perfecta, dando con ello una respuesta a todas las acusaciones de “no realismo” de los modelos básicos de la economía neo-clásica. Friedman fue objeto de todo tipo de estudios e interpretaciones –a las cuales él luego nunca respondió- aunque posiblemente quiso afirmar el “no completo realismo” de los modelos más que su “no realismo”. Machlup responde a Hutchison en 1955[8] pero a la vez elogia a Friedman aunque difiera “únicamente” en algo fundamental: la falta de fundamentos filosóficos en Friedman[9]. Si Friedman y Machlup hubieran seguido el diálogo por ese camino, otro mundo paralelo, tal vez más fructífero epistemológicamente, hubiera surgido, pero el debate se empantanó. Machlup quedó en el medio de un Hutchison que lo acusaba de ser dogmático y apriorista[10] y un Rothbard que lo “acusaba” de NO ser “ultra-empirista” como sí lo habría sido, según Rothbard, Mises[11]. A partir de allí todo quedó dividido de vuelta en los más empiristas al estilo Hutchison, y los más aprioristas al estilo Rothbard, enfrentados además ideológicamente, hasta que en la década del 80 surgieron nuevos autores que intentaron re-encaminar esta cuestión[12].

La tesis de doctorado de Agustina Borella, sobre los modelos y el mundo real en economía, no sólo es un aporte importantísimo a toda la historia de esta cuestión, sino una propuesta de salida, teniendo en cuenta los aportes de Popper, Lawson y Maki al tema de los modelos. La clave se encuentra según la autora en la fortaleza y a su vez la debilidad de la propuesta de Maki. Popper ya habría colaborado con la cuestión al sostener el tema de la aproximación a la verdad del modelo hipotético-deductivo. Lawson explica algo fundamental al sostener que la clave es una ontología social según la cual un modelo es realista o no. Pero es Maki[13] quien asume la clave del problema al re-interpretar a Friedman según su propia categoría de modelos “subrogados”, que simplifican la realidad al aislar los factores relevantes del problema que tenemos entre manos, simplificación indispensable en un mundo infinitamente complejo. Por lo tanto los modelos no mienten ni dicen la verdad: no mienten porque no pueden decir toda la verdad, ni dicen toda la verdad porque deben aislar lo relevante de lo complejo[14]. La crítica de la autora se concentra en la debilidad del Maki al tratar de explicar de qué modo los modelos “re-presentan” la realidad social.

La importancia de este libro para los austríacos es fundamental. Los austríacos actuales, en general, creen estar más allá del tema de los modelos porque su teoría del mercado como proceso es “realista” mientras que la economía neoclásica “no”. Pero no es así de simple. La teoría del proceso de mercado es un modelo también, porque cumple con la forma “if…then” que tienen todos ellos. Si sintetizamos los aportes de Hayek[15], Mises[16] y Kirzner[17] a la teoría del proceso de mercado, podríamos sintetizarlo diciendo que “si” hay precios libres como síntesis de conocimiento disperso (1), libertad de entrada al mercado(2), y “suficiente” alertness empresarial para compensar la dispersión de conocimiento(3), “entonces” el mercado tiene de una menor coordinación a una mayor coordinación. Pero entonces, la teoría del proceso de mercado no escapa a la pregunta de todo modelo, aunque no sea matemático: ¿cómo sabemos en qué medida esas tres características (1,2,3), que están dentro de una proposición condicional, se dan en el mundo real?[18]

Y allí viene entonces una “austrianización” de la propuesta de Lawson: hay que ir a una ontología social para responder esa pregunta. O sea, lo que decía también Machlup: ir a los fundamentos filosóficos de los modelos. Que, en el caso de Hayek, se encuentra en la visión del conocimiento y la naturaleza humana que tenía la escuela escocesa, esto es, Hume, Smith, Ferguson[19]. O sea, la ontología básica, en ese caso, no es tanto un modelo sistemático, sino una ontología del orden espontáneo, una ontología de los fenómenos complejos, que supere también las dudas que al respecto deja el planteo de Hayek[20].

Este es el camino que deben seguir recorriendo los austríacos. Pero, para ello, deben profundizar el tema de los modelos. Espero que al menos los austríacos de habla hispana sepan encontrar en esta tesis una referencia fundamental para sus futuros planteos epistemológicos.

Gabriel Zanotti

Buenos Aires, Diciembre de 2016.

[1] Ver sus Essays on Some Unsettled Questions of Political Economy, Augustus M. Kelley Publishers, Clifton, 1974, cap. V: “On the Definition of Political Economy; and on the Method of Investigation Proper to It”.

[2] De Cairnes, J., ver The Character and Logical Method of Political Economy, Frank Cass and Co. Ltd. , 1965; de Senior, N.W., ver An Introductory Lecture of Political Economy y Four Introductory Lectures on Political Economy, en En Selected Writings in Economics, Nassau W. Senior, Reprint of Economic Classics, Augustus M. Kelley Publishers, New York, 1966.

[3] Nos referimos a su famoso Principios de economía, que fue editado por primera vez en Viena en 1871, con el título Grundsatze der Vonkswirthschaftslehre; fue traducido al inglés por primera vez en Glencoe con el título Priciples of Economics, The Free Press, 1950; reeditado en 1976 por el Institute for Human Studies, con una introducción de F. A. Von Hayek; traducido al español –Principlos de economía política– por Unión Editorial y el Instituto de Economía de Mercado, en 1983. Decimos “el primer” Menger porque “el segundo”, de 1883 (Investigations into the Method of the Social Sciences With Especial Reference to Economics (1985, New York University) tiene un apéndice V que adelanta los modelos de competencia perfecta.

[4] Ver Hutchison, T.: The Significance and Basic Postulates of Economic Theory, reproducido en Caldwell, B. J., Appraisal and Criticism in Economics: A Book of Readings, Allen and Uwin, Boston, 1984.

[5] Reproducido en Individualism and Economic Order, Chicago University Press, 1945, reeditado por Midway Reprint, 1980.

[6] Popper, K.: La miseria del historicismo, Alianza Ed., 1973, cap. IV.

[7] Nos referimos a su famoso The Methodology of Positive Economics, reproducido en Reproducido en Caldwell, “Appraisal…”, op. cit. Versión castellana en el libro Ensayos sobre economía positiva, Gredos, Madrid, 1967, p. 9.

[8] Nos referimos al clásico artículo de Machlup, “The Problem of Verification in Economics”, Southern Economic Journal, vol. XXII, No 1, julio de 1955, reproducido en el libro Methodology of Economics and Other Social Sciences, Academic Press, New York, San Francisco, Londres, 1978. Versión española en http://www.eseade.edu.ar/files/Libertas/1_9_Machlup.pdf

[9] Nota a pie de página Nro. 42.

[10] Hutchison, T.: “Professor Machlup on Verification in Economics”, Southern Economic Journal, April 1956, reproducido en “Appraisal…”, op.cit.

[11] Rothbard, M.N.:  “In Defense of ‘Extreme Apriorism’ ” en Southern Economic Journal, 1957, vol. 23, No 3. Digo “…….como sí lo habría sido, según Rothbard, Mises”, porque con Nicolás Cachanosky hemos intentado demostrar que esta interpretación de Mises, por parte de Rothbard –que tanto ha influido, para mal, en los austríacos y en sus críticos- es errónea. Ver al respecto Zanotti, G.J. and Cachanosky, N. (2015) ‘IMPLICATIONS OF MACHLUP’S INTERPRETATION OF MISES’S EPISTEMOLOGY’, Journal of the History of Economic Thought, 37(1). Scott Scheall nos ha respondido en  What is Extreme About Mises’ Extreme Apriorism? , Arizona State University, College of Integrative Sciences and Arts, August 8, 2016, Center for the History of Political Economy Working Paper No. 2016-23, en https://papers.ssrn.com/sol3/papers.cfm?abstract_id=2820203, y nosotros le hemos respondido en What is so Extreme About Mises’s Extreme Apriorism?: Reply to Scott Scheall,  Gabriel Zanotti, Universidad Austral, and Nicolas Cachanosky , Metropolitan State University of Denver, November 23, 2016, en https://papers.ssrn.com/sol3/papers.cfm?abstract_id=2875122

[12] Un buen resumen de todas estas nuevas posiciones se encuentra en New Directions in Economic Methodology, Edited by R.E. Backhouse, Routledge, 1994, donde se encuentran aportes seminales de Blaug, Boland, Caldwell, Hands, Hausman, Lawson, McCloskey, Maki y Rosembarg, entre otros.

[13] Una buena síntesis de la posición de Maki, realizada por él mismo,  la encontramos en su ensayo “Realistic Realism About Unrealistic Models”, en The Oxford Handbook of Philosophy of Economics, Edited by Harold Kincaid and Don Ross, Oxford University Press, 2009.

[14] Ver al respecto  Cartwrigh, Nancy:  How the Laws of Physics Lie, Clarendon Papers, Oxford University Press, 1983.

[15] Nos referimos al cap. 15 de La Acción Humana, Sopec, 1968.

[16] Economics and Knowledge, The Use of Knowledge in Society, y The Meaning of Competition, en “Individualism…”, op.cit.

[17] Kirzner, Israel M.: Competencia y función empresarial, Unión Editorial, Madrid, 1975; y The Meaning of Market Process, Routledge, 1992.

[18] La autora y yo ya hemos tratado esta cuestión en “Modelos y Escuela Austríaca: una fusión entre Friedman y la Escuela Austríaca pasando por Maki” en Filosofía de la economía (2015), vol. 4, en http://ppct.caicyt.gov.ar/index.php/filoecon/issue/view/443

[19] Sobre esta cuestión, Hayek hace una excelente síntesis en “La primacía de lo abstracto”;  Nuevos Estudios, Eudeba, 1981.

[20] Ver ese tema en nuestra Introducción filosófica a Hayek, Unión Editorial/UFM, Madrid/Guatemala, 2003.

Espacio Literario en la Exposición Argentina de Economía, Finanzas e Inversiones – Expo EFI 2017

Queremos extender esta invitación a nuestros lectores para participar -en forma gratuita- del espacio literario de Expo EFI 2017. Abajo se detallan los títulos de los libros y los presentadores que estarán presentes los días miércoles 8 y jueves 9 de marzo.

Lugar de encuentro: Hotel Hilton de Buenos Aires (Macacha Güemes 351 – Puerto Madero. Ciudad de Buenos Aires. Argentina)

8 de marzo

10.30 – El continente dormido – Alberto Padilla y Martín Redrado

11.00 – Inspiración extrema – Diego Pasjalidis y Claudio Zuchovicki

12.00 – Hombre rico. Hombre pobre – Marcelo Elbaum

12.30 – La cara injusta de la justicia – Federico Delgado y Catalina de Elia

13.00 – Saber comprar, los conejos de Ecoman – Mariano Gorodisch

13.30 – Las personas primero – Eduardo Braun y Juan Curutchet

14.00 – Progresos en medición de la economía – Ariel Coremberg y Walter Sosa

15.00 – Economía de la Corrupción – Vicente Monteverde

15.30 – Yo pago, tú pagas, ellos gastan – Guillermo Lanfranconi

17.00 – Argentina, un milagro de la historia – Armando Ribas y Ricardo López Murphy

17.20 – Los dilemas de la independencia – Vicente Massot

17.40 – La vida de William Wheelwright – Alejandro Gómez

18.00 – Pensamiento en red – Sonia Abadi y Carina Onorato

18.20 – Las billeteras son de Marte, las carteras son de Venus – Cecilia Boufflet y Carina Onorato

18.40 – Feminomics – Virginia Porcella y Carina Onorato

9 de marzo

10.30 – Economía Argentina para dummies – Marcelo Elbaum

11.00 – Más allá del plazo fijo – Alejandro Bianchi, Jose Vignoli y Claudio Zuchovicki

12.00 – Historia secreta de Argentina – Iván Carrino

12.30 – Poder y Mercado de Murray Rothbard – Iván Carrino

13.00 – La profesionalización de la empresa de familia – Eduardo Fabier Dubois

13.30 – Maquinita, infleta y devaluta – Javier Milei y Diego Giacomini

14.00 – Así se combate la desnutrición – Gastón Vigo y Mariano D´onofrio

14.30 – Lecturas para una teoría económica de la empresa – Adrián Ravier y Martín Krause

15.00 – La razón del mercado – Alejandro Sala y Martín Tetaz

15.30 – Lo que el dinero no puede pagar – Martín Tetaz

17.00 – Modelos económicos y realidad – Agustina Borella y Gabriel Zanotti

17.30 – Progresar en Libertad II – Agustín Etchebarne

18.00 – Reinvención permanente de una estrategia: Grimaldi 120 años – María Ines Barbero, Juan Carlos de Pablo y Alberto Grimoldi

Acceda aquí al sitio de Expo EFI 2017.

Acceda aquí a la nota de La Nación sobre el evento.

Hay un «juego de engaño» entre las proyecciones y la realidad

Me entrevistaron desde La Gaceta acerca de las diferencias que existen entre las proyecciones de las variables macroeconómicas y la realidad. Aquí los extractos que tomó el diario. Abajo copio la entrevista completa.

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Es conveniente aclarar desde el comienzo que la predicción en economía es un arte que se basa en el conocimiento de una buena teoría económica, pero también de anticipar las políticas que tomará el gobierno, y el modo en que la opinión pública actuará ante ellas. Estamos ante fenómenos mucho más complejos que otras ciencias como la física, la química o la biología, justamente porque no podemos aislar las variables y hacer experimentos de laboratorio. Los economistas hemos logrado desarrollar amplios consensos sobre cuestiones de teoría económica, pero persisten lógicamente debates profundos cuando intentamos predecir el valor de una variable en un lugar concreto y en un momento determinado.
En este arte de predecir se vuelve fundamental la confiabilidad de los anuncios del gobierno; y lo cierto es que después de 2016, la opinión pública sabe que estamos en un juego de engaño, quizás lógico, donde se busca conseguir ajustes reales y no nominales, de las variables económicas fundamentales. Para poner un ejemplo: Ricardo López Murphy tuvo que dejar su cargo ante la crisis de 2001 por sugerir un ajuste del 10 % en los salarios de los trabajadores del sector público; aquello fue inadmisible. Pero poco después la devaluación de Eduardo Duhalde y Roberto Lavagna recortó los salarios reales en proporciones mucho mayores, y esto recibió menos cuestionamientos. La normalización de la economía argentina de algún modo necesita de este juego. Juega un rol fundamental aquí la «ilusión monetaria».
¿De cuánto es la brecha entre lo que se dice y lo que reflejan las estadísticas?
En 2016 Prat Gay sugirió que la inflación sería del 25 %. Según el INDEC terminó siendo del 41 %. A medida que avanzaban los meses, la brecha era lógica para todos los analistas, pero Prat Gay insistía en aquel valor. Mi impresión es que él sabía que no podía cumplirse su proyección, pero estaba inmerso en este juego de engaño. En términos del ajuste que necesita la economía argentina para su normalización, el juego de Prat Gay fue exitoso porque logró que las paritarias se concreten en torno al 25 y el 33 %, y la inflación mayor pudo ajustar los salarios reales. La salida de Prat Gay en cierto modo es lógica, porque sufrió ante la opinión pública el costo político de pérdida de credibilidad.
¿La inflación ya está domesticada o puede haber rebrotes?
La inflación núcleo pienso que sí está domesticada. El problema está en las tarifas. Después de una década donde los precios subieron mucho, y las tarifas se congelaron, las tarifas quedaron atrasadas. Con estas tarifas no hay inversiones, y sin ello no tenés una infraestructura energética que te permita sostener la estructura económica. La elección del gobierno anterior era seguir con enormes subsidios, y sacar recursos de otros sectores para sostener mínimamente la inversión bruta sobre el sector. Hoy el desafío es mucho mayor, porque la infraestructura energética está muy endeble y tenés que invertir mucho para evitar que se vuelva un cuello de botella contra el crecimiento. El tarifazo tiene siempre un impacto social negativo, y con ello un costo político fuerte, pero Macri lo está asumiendo, lo que de algún modo implica que no ejerce una política populista. Los tarifazos hoy explican prácticamente la mitad de la inflación. Si cumpliremos o no con la meta, depende de la decisión política de seguir ajustando estas tarifas.
¿Es factible cumplir la meta trazada por el Central de un IPC anual cercano al 17 %?
Lo veo muy difícil. Quizás la inflación núcleo pueda estar en ese nivel, o incluso un poco más bajo, pero luego hay que agregar el impacto en tarifas. Las proyecciones de los analistas están un poco por encima del 20 %. De mi parte, sólo puedo arrojar un rango que va del 20 al 28 %. 10 meses en la economía y la política argentina son el larguísimo plazo. Los tarifazos sobre electricidad de febrero y marzo marcan tendencia. Si en los 6 meses siguientes, previo a las elecciones, se suspenden los tarifazos, entonces la meta sería creíble, pero no veo al Ministro Aranguren con esa intención. Y de hecho, me parece técnicamente correcto avanzar en estas correcciones.
¿A qué ritmo se moverán las paritarias?
Acá el juego de engaño resulta fundamental. El gobierno dice que la inflación de 2017 estará abajo del 20 % y sugiere un ajuste de ese nivel. Pero venimos de un 2016 donde decían que la inflación sería del 25 % y terminó siendo del 41 %. Lógicamente los sindicatos presionan para ajustar primero aquella brecha entre el 33 % obtenido y el 41 % que quedó pendiente de 2016; pero además cuestionan que la inflación de 2017 pueda estar abajo del 20 %. Esta negociación es clave porque definirá el ritmo de normalización de la economía, y también la inflación de 2017. De mi parte, conjeturo que llegarán a un acuerdo entre el 22 y el 26 % para estas paritarias.
¿Cuánto hay que crecer para que la pobreza sea de un dígito?
La ley de Okun, que es sólo una observación empírica, dice que la economía aumenta el desempleo si creces abajo del 3 %. Podríamos decir en línea con esto, que la pobreza también aumenta si crecés a un ritmo menor. Pero estas observaciones no son aplicables a la Argentina. Mientras tengas niveles de inflación de dos dígitos, difícilmente puedas bajar la pobreza. Si bien el INDEC está recuperando cierta reputación, lo cierto es que descreo de los indicadores actuales. Tanto la pobreza como la inflación son mayores a lo que se reconoce. La destrucción de capital e institucional de la última década nos ha dejado con desafíos muy complejos para enfrentar en lo próximos años.
¿Cuáles son las proyecciones para este año?
2017 cerraría con un crecimiento que va del 2 al 4 %. Siempre insisto que esto no es crecimiento, sino recuperación de la pérdida de actividad económica que tuviste el año anterior. Argentina no crece desde el tercer trimestre de 1998.
La tasa de inflación imagino rondará el 25 %.
La cotización del dólar es más difícil de pronosticar. Como el gobierno adelantó las necesidades de financiamiento, el dólar bajó, pero a medidas que esos desembolsos vayan saliendo, bajará la oferta, y la cotización debería recuperar su pico. Leo a varios analistas decir que el dólar estará estable en 2017. Yo no lo creo. En cierto modo es una decisión política, pero si el gobierno no interviene, el dólar no puede cerrar el año abajo de $ 16. Incluso imagino superará los $ 17.
¿Cambiaron las pautas presupuestarias de inflación, dólar y PBI?
Esto no va a ocurrir en marzo. Las paritarias dependen de que en este juego de engaño el gobierno insista en que la inflación será del 17 %. Eso fija un límite inferior necesario para sus intenciones de normalización de la economía. Si hoy reconocieran que la inflación va a estar más cerca del 25 % que de la meta fijada, entonces este límite inferior aumentaría, y la negociación por paritarias resultaría más compleja.

CEPAL: una visión ideológica estatista, en la tradición socialista, financiada con el dinero de los contribuyentes

Con los alumnos de la UFM que vemos el curso sobre las ideas políticas y económicas en América Latina, estamos considerando las ideas y propuestas de la Cepal. En esta ocasión analizamos una revisión de las ideas desarrolladas en esa institución según este trabajo, elaborado para sus 50 años: Ricardo Bielschowsky (1998) Evolución de la ideas de la CEPAL, Revista de la CEPAL, Nro. Extraordinario, Santiago de Chile, octubre de 1998 (35 páginas).

La CEPAL, un organismo internacional financiado por recursos públicos, fue desde su origen algo más parecido a un instituto para la promoción de una cierta visión ideológica en particular, que este autor ubica dentro de la tradición ‘socialista’. Y todo con dinero de los contribuyentes. Aquí, por ejemplo, sobre la planificación económica:

“Desde los orígenes de la CEPAL los trabajos se centraban en las políticas (policy oriented). La acción estatal en apoyo del proceso de desarrollo aparece en el pensamiento cepalino como corolario natural del diagnóstico de problemas estructurales en materia de producción, empleo y distribución del ingreso en las condiciones específicas de la periferia subdesarrollada.

En los años cincuenta, el concepto clave utilizado para otorgar coherencia y sistematicidad a las proposiciones de política fue el de “planificación” o “programación”.13 / En ese entonces, y en cierta medida también en los años sesenta, el énfasis en la planificación tenía un significado adicional, que era suplir las inmensas deficiencias técnicas en la mayoría de los gobiernos de la región.

El punto de partida para prestar apoyo técnico a los Gobiernos en materia de planificación fue la elaboración de orientaciones técnicas de programación, acompañada en varios países de ensayos de aplicación de dichas técnicas. 14/ En 1953 se divulgaría un “Estudio preliminar sobre la técnica de programación del desarrollo económico”, que fue revisado en el documento Introducción a la técnica de programación (CEPAL, 1955). Conforme se explica en la introducción al documento de 1955, la programación consistía en la “etapa lógica” que seguía al reconocimiento de los problemas del desarrollo, vale decir, de la necesidad de conferir racionalidad al proceso espontáneo de industrialización en curso.

El autor principal de la parte conceptual de esos documentos sobre programación fue Celso Furtado. Se iniciaba entonces una tradición que difundirían Jorge Ahumada, Pedro Vuscovic y otros economistas que a principios de los años sesenta ayudaron a Prebisch a crear, bajo la égida de la CEPAL, el Instituto Latinoamericano de Planificación Económica y Social (ILPES) Y que tendrían un papel central en la influyente trayectoria de esa entidad en la formación de cuadros técnicos gubernamentales en toda América Latina.15/

Vista desde la perspectiva actual, la orientación contenida en el documento sobre técnicas de programación parece trivial. Indica, primero, cómo realizar ejercicios de consistencia macroeonómica a fin de contar con un punto de partida para la programación, o sea, la definición de las tasas de crecimiento posibles dadas las restricciones previsibles del ahorro y del balance de pagos; además, da indicaciones sobre la realización de proyecciones de demanda sectorial basadas en la elasticidad-ingreso -que sólo en textos posteriores se recomendaría instrumentalizar con la matriz de insumo-producto; una vez en posesión del mapa del consumo futuro, el programador debería proceder a seleccionar sectores y proyectos de sustitución de importaciones de acuerdo con el criterio de “productividad social marginal del capital”.

Sin embargo, en el contexto latinoamericano de los años cincuenta, eso nada tenía de trivial. Faltaban las estadísticas económicas básicas, no se contaba siquiera con sistemas mínimos de cuentas nacionales y los gobiernos operaban las economías con gran desconocimiento de sus tendencias básicas. La orientación dada por las técnicas de programación de la CEPAL hacían tomar conciencia de esas insuficiencias y de la importancia de otorgar un mínimo de previsibilidad al contexto macroeconómico en que descansaría el proceso de crecimiento deseado.

A partir de entonces, en el curso de toda su historia, la CEPAL, y el ILPES producirían un sinnúmero de textos de recomendación de política económica -y un sinnúmero de misiones de asistencia técnica a los países latinoamericanos- en los más variados campos de la actividad económica y sobre los más variados temas que componen la problemática del desarrollo.”

EL VÍNCULO TRUMP-PUTIN – Por Alberto Benegas Lynch (h)

 

Ahora que el gobierno estadounidense se ha embarcado en una relación especial con el ruso, principalmente a través de su Presidente y el Secretario de Estado y los embrollos y renuncia del flamante Secretario de Seguridad, es el momento de considerar esa vinculación.

Aunque hay chantajes, espionajes y amenazas veladas y no tan veladas por parte de los secuaces de Putin en base a informaciones confidenciales de todo tipo que el gobierno ruso ha ido acumulando sobre la vida íntima de políticos estadounidenses incluido a Trump, aunque esto ocurre el nuevo jefe de la Casa Blanca estima que acercamientos con el Kremlin puede rendir frutos positivos a contracorriente de todo lo sucedido en los últimos cien años desde 1917, problemas con el gobierno de Estados Unidos que se acentuaron a partir de la finalización de Yalta. Ahora Trump justifica su anunciado acercamiento al decir que “Putin es muy apreciado por su pueblo y por la comunidad internacional” (?).

ABL

Trump preside el otrora baluarte del mundo libre y en el  contexto de sus diatribas contra la prensa llama poderosamente la atención que abandone su responsabilidad de cuidar la constitucional libertad de la expresión del pensamiento. En lugar de explicar lo que no comparte opta por insultar y por prohibir a los medios la entrada a sus  ahora llamadas “conferencias de prensa” como si fuera el dueño de la Casa Blanca y no respondiera ante el público por sus actos igual que en una “república bananera”, o como si su vocero fuera el comisario de los medios de comunicación.

Estremecen sus embates a la Justicia en lugar de respetar la división de poderes. También alarman sus reiterados ataques contra el libre comercio, su xenofobia, su militarismo y el aumento astronómico del gasto público que promete (esta avalancha inaudita de insensatez no da espacio para ponderar la reducción de ciertos impuestos y el intento de mejora en algo de los esquemas de educación y salud). En su primer discurso ante las dos Cámaras del Congreso tocó muchos temas pero el eje central se basó en su nacionalismo -mal llamado “proteccionista” desde el decimonónico Friedrich List en Alemania- lo cual acarreará muchos sinsabores para el pueblo estadounidense y para el resto del mundo.

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Fernando Henrique Cardoso y el pensamiento de la Cepal: no lo siguió como presidente…, por suerte para Brasil

Con los alumnos de la UFM vemos un curso sobre las ideas políticas y económicas en América Latina. En esta oportunidad, estamos analizando las ideas de la Cepal, que tanta influencia tuvieran, y en alguna forma tienen, en la región. Aquí leemos nada menos que a Fernando Henrique Cardoso, quien varios años después de escribir esto fuera presidente de Brasil y aplicara políticas bastante diferentes. En fin, aquí va parte de su análisis en un artículo publicado en la Revista de la Cepal en 1977:

“Es interesante observar que, aunque el razonamiento de Prebisch y de la CEPAL se basa en la necesidad imperiosa de aumentar la productividad por habitante y obtener, simultáneamente, acumulación de capitales para elevar el bienestar de la masa de ía población, este punto fue sumamente criticado tanto por la izquierda como por la derecha. La izquierda lo criticó porque, una vez más, faltó el enunciado explícito de los mecanismos mediante los cuales se compatibilizarían ambas metas (la acumulación de capital y el mejoramiento del nivel de vida popular); la derecha, porque en el Manifiesto Latinoamericano (como Hirschman llamó al documento de 1950) no vio otra cosa que una acusación contra los países ricos y un afán de redistribución internacional que no tomaba en serio la necesidad de formar capitales y de aumentar la productividad.

Sin embargo, Prebisch fue explícito. Mostró que:

— el comercio internacional debería asumir un papel activo, a fin de ayudar al crecimiento de América Latina (véase el estudio sobre “El desarrollo económico de América Latina y algunos de sus principales problemas”);

— el aumento de la productividad era indispensable;

— sin acumulación no habría desarrollo;

— con todo, insistió en que este proceso no debería producirse apelando a la disminución del consumo popular, ya bajísimo.

Cito textualmente partes del artículo mencionado:

“Para formar el capital necesario a la industrialización y el progreso técnico de la agricultura, no parecería indispensable comprimir el consumo de la gran masa, que por lo general es demasiado bajo” (p. 3). Aún más: “Si con el progreso técnico se logra aumentar la eficacia productora, por un lado, y si la industrialización y una adecuada legislación social van elevando el nivel del salario real, por otro, se podrá ir corrigiendo gradualmente el desequilibrio de ingresos entre los centros y la periferia, sin desmedro de esa actividad económica esencial (la exportación primaria)” (pp. 3-4). Prebisch llega a poner límites a la industrialización (y en consecuencia al proteccionismo) en función de aquellos objetivos: “Si el propósito consiste en aumentar lo que se ha llamado con justeza el bienestar mensurable de las masas, hay que tener presente los límites más allá de los cuales una mayor industrialización podría significar merma de productividad”.

Y en cuanto a las propuestas de política económica:

“En el plano de las metas básicas y de los instrumentos de política económica necesarios para alcanzarlas, la posición de la CEPAL tuvo pocas variaciones durante los años cincuenta:

– industrialización y proteccionismo ‘sano’;

— política adecuada de asignación de recursos externos;

– programación de la substitución de importaciones;

— especial atención para que no disminuyan todavía más los salarios durante el proceso de industrialización, y evitar la reducción de la capacidad de consumo de las grandes masas.”