DONALD TRUMP Y LAS GUERRAS COMERCIALES – Por Alberto Benegas Lynch (h)

En este mismo medio bajo el título de “La guerra comercial ya afecta la economía estadounidense” da cuanta de los graves perjuicios que se proyecta sufrirá Estados Unidos como consecuencia de las nefastas políticas arancelarias que ha impuesto su gobierno.

Ahora quisiera ver el asunto desde la perspectiva de lo que enseña la ciencia económica. Todo arancel aduanero inexorablemente significa mayor erogación por unidad de producto, es decir que el receptor debe destinar más de sus siempre escasos recursos para atender el pago de productos de precio más elevado respecto a lo que hubiera sido de no haber mediado la tarifa en cuestión.

Esto a su vez se traduce en menores bienes y servicios a disposición de la gente, lo cual, puesto de otra manera, implica menor nivel de vida y salarios más reducidos debido al antes mencionado despilfarro.

Si se conjetura que un emprendimiento  empresario es redituable pero en las primeras etapas resulta deficitario, es el mismo comerciante o sus socios eventuales quienes deben aportar fondos en esas primeras etapas para luego ser más que compensados en el futuro, pero no endosar la carga sobre las espaldas de los consumidores.

Si el empresario en cuestión no obtiene los fondos necesarios es por uno de dos motivos: o el proyecto es un cuento chino (con perdón de los chinos) o está bien evaluado pero como hay otros emprendimientos más urgentes y todo no puede llevarse a cabo simultáneamente, debe quedar sin efecto por el momento.

En realidad se suele dramatizar el problema con el sector externo pero el análisis es igual dentro de las fronteras de un mismo país si un productor del Norte es mas eficiente que uno del Sur no se justifican aduanas interiores (ni barriales ni de una cuadra respecto de otra) porque, como queda dicho, el nivel de vida bajará abruptamente si se aplica el “vivir con lo nuestro” y otras sandeces equivalentes.

Cuando el comerciante local alega dumping, esto es venta bajo el costo, habitualmente  no se toma el trabajo de estudiar la contabilidad respectiva pero de todos modos si fuera así los competidores compran a ese precio artificialmente deprimido y revenden sacando partida del arbitraje, sea local o internacionalmente.

El economista decimonónico Frédéric Bastiat con ironía escribía que para cuidar a los productores de candelas había que obligar a que se tapiaran todas las ventanas al efecto de protegerse de la competencia desleal del sol.

Las rabietas de Trump contra los aliados tradicionales de Estados Unidos fabricando inauditas guerras comerciales en base a su nacionalismo y xenofobia inaceptables están perjudicando a toda la comunidad internacional pero muy especialmente la de su propio país, por más que haya reducido impuestos al tiempo que eleva sideralmente el gasto público.

Se pelea con sus aliados mientras dice que admira al dictador norcoreano que, dicho sea de paso, se ha constatado que sigue con sus preparativos nucleares.

Publicado en la edición impresa de El Cronista, martes 3 de julio de 2018.

SOBRE EL DISCURSO DE TRUMP EN DAVOS – Por Alberto Benegas Lynch (h)

La frase clave del discurso del presidente estadounidense en Davos muestra su desconocimiento radical respecto al significado del comercio internacional. Así dijo que “Buscamos reformar el sistema de comercio internacional. No podemos tener un comercio libre para todos. Nosotros apoyamos el comercio libre pero debe ser justo y recíproco”. Misma perorata de los gobernantes tercermundistas. Reformar el comercio internacional para bloquear el comercio. La libertad no es para todos y la reciprocidad muestra el desconocimiento palmario del intercambio en una sociedad abierta. El que compra pan no espera que el panadero le compre sus servicios y así sucesivamente. El que se abre al comercio tiene todo que ganar aunque existan porfiados que se mantienen cerrados. El objeto del comercio internacional y de todo comercio consiste en importar o comprar, las exportaciones o las ventas constituyen el costo de las importaciones o las compras. Lo ideal sería poder importar o comprar ad infinitum sin necesidad de exportar o vender pero esto significaría que el resto nos estaría regalando bienes y servicios.

El discurso de Trump no es una novedad puesto que desde la campaña está bregando por la ruptura de acuerdos de libre comercio y por el proteccionismo más cavernario. No solo su conducta ética y estética deja mucho que desear sino que su política de reducir impuestos con una suba simultánea en los gastos -especialmente en infraestructura y en el sector militar- se encamina a mal puerto tal como lo han señalado innumerables observadores y analistas políticos. Por ejemplo, el célebre Bill Bonner en su artículo titulado “Antídoto para el optimismo” señala el peligro de confundir efectos aparentemente estimulantes con causas de fondo negativas y concluye que “A menos que se reduzca el gasto del estado profundo, no habrá una ganancia neta por la reducción de impuestos”. Algunas partes de lo dicho fueron reiteradas por el mandatario (con ínfulas de mandante) en su disertación de la semana siguiente a Davos ante ambas cámaras en el Congreso de los Estados Unidos, con agregados como la ratificación del esperpento de Guantánamo y sus conocidas aseveraciones sobre la inmigración.

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EL VÍNCULO TRUMP-PUTIN – Por Alberto Benegas Lynch (h)

 

Ahora que el gobierno estadounidense se ha embarcado en una relación especial con el ruso, principalmente a través de su Presidente y el Secretario de Estado y los embrollos y renuncia del flamante Secretario de Seguridad, es el momento de considerar esa vinculación.

Aunque hay chantajes, espionajes y amenazas veladas y no tan veladas por parte de los secuaces de Putin en base a informaciones confidenciales de todo tipo que el gobierno ruso ha ido acumulando sobre la vida íntima de políticos estadounidenses incluido a Trump, aunque esto ocurre el nuevo jefe de la Casa Blanca estima que acercamientos con el Kremlin puede rendir frutos positivos a contracorriente de todo lo sucedido en los últimos cien años desde 1917, problemas con el gobierno de Estados Unidos que se acentuaron a partir de la finalización de Yalta. Ahora Trump justifica su anunciado acercamiento al decir que “Putin es muy apreciado por su pueblo y por la comunidad internacional” (?).

ABL

Trump preside el otrora baluarte del mundo libre y en el  contexto de sus diatribas contra la prensa llama poderosamente la atención que abandone su responsabilidad de cuidar la constitucional libertad de la expresión del pensamiento. En lugar de explicar lo que no comparte opta por insultar y por prohibir a los medios la entrada a sus  ahora llamadas “conferencias de prensa” como si fuera el dueño de la Casa Blanca y no respondiera ante el público por sus actos igual que en una “república bananera”, o como si su vocero fuera el comisario de los medios de comunicación.

Estremecen sus embates a la Justicia en lugar de respetar la división de poderes. También alarman sus reiterados ataques contra el libre comercio, su xenofobia, su militarismo y el aumento astronómico del gasto público que promete (esta avalancha inaudita de insensatez no da espacio para ponderar la reducción de ciertos impuestos y el intento de mejora en algo de los esquemas de educación y salud). En su primer discurso ante las dos Cámaras del Congreso tocó muchos temas pero el eje central se basó en su nacionalismo -mal llamado “proteccionista” desde el decimonónico Friedrich List en Alemania- lo cual acarreará muchos sinsabores para el pueblo estadounidense y para el resto del mundo.

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MÁS SOBRE TRUMP: EL SENTIDO DEL COMERCIO – Por Alberto Benegas Lynch (h)

No es la primera vez que se constata que un empresario exitoso no  tiene la menor idea de los fundamentos y el significado del comercio. En todo caso revela que tiene gran intuición para sacar partida de un arbitraje, es decir, comprar barato y vender caro. Es muy común que un banquero desconozca por completo el significado del dinero y de los efectos de la reserva fraccional, el “free banking” o la reserva total y mucho menos el origen conceptual de la moneda en el contexto del teorema de la regresión monetaria. Tampoco es necesario que un director de marketing sepa en que consiste el proceso de mercado y todas sus implicaciones y así sucesivamente. Un empresario puede, además, tener esos conocimientos pero no es lo habitual. Más aun, es muy común que si se le da la posibilidad al empresario de obtener prebendas y acercarse al calor oficial a través de privilegios que implican eliminar la competencia y así perjudicar al consumidor, lo aceptará de mil amores.

ABL

Ahora estamos frente a un magnate que asumió la presidencia de Estados Unidos que se deja llevar por  impulsos primitivos que van contra el libre comercio con lo que revela un desconocimiento palmario de los principios clave de las transacciones voluntarias de mercado en los cuales las dos partes siempre ganan. Resulta que patrocina el  llamado “proteccionismo” decimonónico elaborado teóricamente por Friedrich List en Alemania. Su principal caballito de batalla es la denominada “industria incipiente” como razón para imponer aranceles a la importación. Esto ha sido adoptado por todos los populistas-nacionalistas de todos los rincones del globo. Consiste en la peregrina idea de que una industria naciente necesita ser protegida debido a la mayor experiencia de sus competidores en el exterior “hasta que la industria incipiente se ponga en marcha”.

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DONALD TRUMP Y LA LIBERTAD DE PRENSA – Por Alberto Benegas Lynch (h)

En un sistema republicano nada hay más importante al efecto de preservar las libertades individuales que la libertad de prensa. Después de un gran debate en medios estadounidenses por parte de quienes sostenían en el siglo xviii que no debería insertarse en la Carta Magna lo que el gobierno no puede hacer puesto que se afirmaba  que en un sistema libre como el proclamado en la Constitución va de suyo que el abuso queda excluido. Sin embargo, la posición contraria prevaleció y así se aprobaron las primeras diez enmiendas constitucionales,  de las cuales la primera -la prioritaria- resguarda la libertad de prensa de toda intromisión gubernamental. En esta misma línea, Jefferson escribió en 1787 que “si tuviera que decidir entre un gobierno sin periódicos o periódicos sin gobierno, no dudaría en elegir esto último”.

Ahora resulta que acaba de asumir un presidente del otrora baluarte del mundo libre que se pronuncia en contra de la prensa libre. Entre otras trifulcas con los medios -la última antes de asumir cuando en su conferencia de prensa hizo callar a un periodista de CNN- ha dicho en Forth Worth en Texas que cambiará las leyes “para cuando los medios escriban noticias negativas los podamos demandar y así hacer mucho dinero” y con una inusitada agresión ad hominem  en West Palm Beach en Florida afirmó que después de que cambiemos las leyes referidas a la prensa “cuando el New York Times o el Washington Post escriban los podamos demandar” y “los medios se encuentran entre  los grupos de personas más deshonestas que he conocido. Son terribles”, lo cual repitió en su visita a la CIA después de asumir la presidencia, oportunidad en la que agregó “estoy en guerra con los medios” y  otras manifestaciones de desprecio a la libertad de pensamiento.

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LA CONFRONTACIÓN TRUMP-CHINA – Por Alberto Benegas Lynch (h)

Después de más de trescientos años desde Adam Smith se siguen suscribiendo los anacrónicos postulados del mercantilismo de los siglos XVI y XVII. No se trata de un caso especial sino de una visión generalizada solo que hoy en lugar de mercantilismo se denomina nacionalismo, populismo o proteccionismo.

ABL

Todavía no hemos comprendido que comprar barato y de mejor calidad es preferible a comprar caro y de peor factura. Todo arancel implica mayor erogación por unidad de producto, lo cual, a su turno se traduce en una menor posibilidad de adquirir productos, es decir, en la reducción en el nivel de vida de los consumidores locales puesto que la lista de los bienes disponibles se contrae.

Pero lo increíble del asunto es que se sigue machacando con frases como que si se compra todo del exterior se destruirá la producción dentro de las fronteras sin percatarse que, igual que cada uno de nosotros, si no vendemos no podemos comprar. La importación depende de la exportación y viceversa, para lo cual es indispensable contar con un tipo de cambio libre.

Igual que sucede con nosotros, el objetivo es comprar puesto que las ventas constituyen los costos de las compras. Nosotros no trabajamos por el amor al esfuerzo, es el medio para adquirir lo que necesitamos. Igual ocurre con un país. La ubicación de los distintos capitales dependerá de las condiciones relativas y cambiantes. Si Trump ubica una de sus torres en Punta del Este es porque conjetura que su renta global se maximiza de esa manera.

Lo mismo va para el resto de las inversiones estadounidenses.
Tampoco debe uno concentrarse en China, el próximo presidente de Estados Unidos exhibe rabietas varias cuando sus conciudadanos producen automóviles en México y así sucesivamente.

En esta nota lo que queremos puntualizar es que el caso de la trifulca Trump-China no es un caso especial. Las falacias tras el razonamiento del magnate nacionalista resultan más estruendosas que otros nacionalismos que ahora surgen con fuerza electoral en Europa o los nacionalismos latinoamericanos, porque se trata de un presidente electo de Estados Unidos pero, como decimos, las premisas están en los políticos, en profesionales de muy variada especie e incluso en muchas facultades de economía, lo cual puede confirmarse con solo encender la televisión.

Como ha dicho Milton Friedman, si los extranjeros les regalaran bienes y servicios a los estadounidenses no hay que enojarse sino festejar el hecho que libera factores de producción para asignarlos en nuevas áreas ya que no vivimos en Jauja sino que las necesidades son siempre mayores que los bienes y servicios disponibles. El progreso significa mejorar la productividad que se traduce precisamente en liberar recursos humanos y materiales para atender nuevos requerimientos de la gente.

Y nada de competencia desleal, industria incipiente, dumping y otras pantallas que ya se han refutado en trabajos muy elementales. El economista decimonónico Bastiat se burlaba en su época del verso de los pseudoempresarios explotadores que siempre pretenden endosar sus costos sobre las espaldas de los consumidores a través de aranceles, al sostener que debían tapiarse obligatoriamente todas las ventanas para evitar la competencia desleal del sol para con los productores de velas.

Publicado originalmente en la edición impresa de El Cronista, el 18 de enero de 2017.

¿POR QUÉ NOS ESCANDALIZA EL MURO?

muroLa intención de Donald Trump, el nuevo Presidente electo de los Estados Unidos, de construir un muro en la frontera con México escandaliza al mundo. Me pregunto entonces: ¿por qué tenemos que esperar a “ver” el muro para escandalizarnos, cuando los muros han estado allí desde hace siglos? ¿Acaso no hay un muro virtual que rodea a cada nación impidiendo la libre inmigración y el libre comercio? ¿Qué diferencia hace la existencia física del muro?

Desde la creación de los Estados-Nación las trabas a la libre inmigración y al libre comercio se han expandido. Hoy vemos niños en la costa de los países europeos que mueren buscando libertad; países con extrema pobreza donde las instituciones vigentes, políticas y económicas, les impide a los más rezagados la posibilidad de generarse su propio sustento.

¿No es acaso esa la historia y fundamento de los pueblos americanos, conformada bajo procesos inmigratorios que ofrecieron a muchos la posibilidad de escapar de las hambrunas europeas? ¿No deberían escandalizarnos las fronteras políticas, es decir, los muros virtuales que separan a los pueblos?

Identificar el muro con México con aquel derrumbado muro de Berlín no es apropiado. Son muros, claro, pero no es lo mismo un muro que no te deja entrar, que otro que no te deja salir. Este muro no esclaviza. Este muro implica mostrarle al mundo algo que en realidad ya existe. Sí, podrá dificultar el ingreso de indocumentados a Estados Unidos, o el narcotráfico, pero si es eso, en definitiva, el muro ayudará a cumplir con la legislación vigente. Una legislación que, vale decir, es contraria a la ley, o al derecho natural.

Me parece que deberíamos indignarnos con todos los muros, físicos y virtuales, excepto con aquellos que definen la propiedad.

Ya lo decía Jorge Luis Borges:

Desdichadamente para los hombres, el planeta ha sido parcelado en países, cada uno provisto de lealtades, de queridas memorias, de una mitología particular, de derechos, de agravios, de fronteras, de banderas, de escudos y de mapas. Mientras dure este arbitrario estado de cosas, serán inevitables las guerras.” […] “Soy un cosmopolita que atraviesa fronteras porque no le gustan.

TRUMP SIGNIFICA MAYOR RIESGO

trumpLa victoria electoral de Donald Trump fue una sorpresa para la prensa internacional y para la mayoría de los analistas políticos y económicos.  No sólo The New York Times o el Washington Post habían apostado por Hillary Clinton; los propios representantes del Partido Republicano le dieron la espalda al Nuevo Presidente de Estados Unidos. De esta manera, lo primero que se debe notar tras la victoria de Trump es el golpe a la política tradicional. El pueblo norteamericano ya no quiere seguir por la misma línea. Surgirá a partir del 20 de enero, una nueva forma de hacer política.

Al margen del Trump persona, calificado con justicia como una persona machista, racista y xenófoba, su política económica preocupa a nivel internacional por su declarado interés en terminar con ISIS. Su declaración de que “tienen los días contados”, podría iniciar a nivel global tiempos de guerra, que claramente han asustado a los mercados globales.

No sólo ello. En su interés por cuidar el interés de los norteamericanos, Trump ha señalado que corresponde a todos los miembros de la OTAN contribuir al financiamiento de este ejército que lucha por la paz global; y si es así, solicitará a todas las economías del planeta unirse a su ofensiva contra ISIS a riesgo de abandonarlos a que se cuiden con sus propios medios.

Por otro lado, en su plan de re-industrialización, preocupa a Trump los altos déficit comerciales que Estados Unidos acumula con México y China –los dos mayores perdedores de la jornada, junto con los musulmanes-. Apoyado en esa dependencia que tienen estos países para con Estados Unidos, Trump sugirió que solicitará a México que ellos mismos construyan un muro en la frontera con Estados Unidos para detener el proceso inmigratorio y también evitar el ingreso del Narcotráfico por esa vía. México se opuso a la construcción del muro, pero la negociación que se abrirá a partir del 20 de enero es compleja, puesto que tienen mucho más para perder que Estados Unidos si de deroga el tratado de libre-comercio vigente.

Al des-aceleramiento chino, una renegociación comercial sólo puede agregarle problemas, pero Trump parece no advertir que la exportación y la importación son dos caras de la misma moneda. Si Estados Unidos deja de recibir importaciones chinas, éstos pueden dejar de comprar bonos americanos para financiar la monumental deuda norteamericana.

¿Cómo impacta esto en América Latina? Insisto en señalar que Trump significa más riesgo. Riesgo de proteccionismo y de guerra global. Con estas señales, el mercado se vuelve más conservador, y entonces surge una necesidad por cambiar activos riesgosos por otros de mayor calidad. Las oportunidades que América Latina tiene hoy para ofrecer, o incluso la Argentina, están fuera del alcance que estos inversores ahora más moderados pueden estar interesados en tomar. Trump significa entonces menos inversiones en la región,  y tasas de interés más elevadas para aquellas economías, que como la Argentina, esperan continuar con políticas deficitarias y de endeudamiento.

En otros términos, si ya antes de esta noticia urgía que Macri emprendiera un fuerte ajuste fiscal, ahora el costo de tomar deuda será mayor.

Es cierto, hay algunas señales positivas en la asunción de Trump, como su promesa de “revolución fiscal”, que implicaría una fuerte baja impositiva para familias y empresas, lo que ayudará a fortalecer el endeble crecimiento económico y terminar con el Estado de Bienestar norteamericano que Obama contribuyó a formar y que han puesto a la primera economía del mundo en jaque. Pero estas políticas que terminarían con el ObamaCare, entre otros programas que hoy contribuyen al déficit fiscal norteamericano, resultan de impacto local y muy pequeñas en relación con los riesgos que Trump significa.

El primer discurso que ofreció tras conocerse su victoria electoral, mostró un Trump más moderado que aquel que conocimos en campaña. Habrá que esperar para conocer si modera también el modelo económico proteccionista que ha promovido, y hasta dónde pretenderá llegar con su nueva política exterior.

 

REFLEXIONES SOBRE LA ACTUAL POLÍTICA NORTEAMERICANA

padres_fundadoresEEUU se encuentra en un punto de inflexión de su historia. Las próximas elecciones así lo demuestran.

Hay que ir para atrás. Poco a poco la República pasó a ser un Imperio. ¿Tuvieron razón los anti-federalistas? ¿O el liberalismo clásico tenía sus propios recursos para evitar el crecimiento del estado? Tal vez nunca lo sabremos, pero la cuestión es que el EEUU actual, con su Welfare State, su Reserva Federal, su  IRS, su CIA, su Patriot Act, y las innumerables dependencias y organismos del Estado Federal, se ha convertido en la viva contradicción de lo que fue la Declaración de Independencia de 1776.

Los republicanos no se caracterizaron por arreglar la cuestión. En el tema económico y social, no pudieron o no supieron. Ni Reagan ni menos aún los Bush pudieron o supieron tener el liderazgo suficiente para llevar a cabo las propuestas de des-centralización de la provisión de bienes públicos propuestas por Hayek y Buchanan. Los demás candidatos republicanos a la Casa Blanca casi nunca mostraron en los debates que conocieran estas ideas, excepto por supuesto Ron Paul. En temas de política exterior o seguridad, no quisieron. Es verdad que no se puede dejar solo a Israel, a Japón, a Corea del Sur, pero sus políticas en Medio Oriente fueron desastrosas. Lo de Bush ya fue terrible. La Patriot Act, que legaliza los antes delitos del gobierno federal contra las libertades individuales, es indefendible, excepto precisamente que seamos hobbesianos, que es el caso de muchos de los “neocons” que rodearon al ex presidente.

Por lo demás, excepto Reagan, los demás candidatos republicanos fueron siempre –junto con los demócratas- la viva representación de un stablishment hipócrita, de sonrisa de plástico, discursos leídos, pasión cero, asesores de imágenes que convierten al parecer en el ser. Una falta total de liderazgo auténtico.

Esto último explica el ascenso de Donald Trump. Los votantes –y hay que investigar bien por qué- intuyen esa hipocresía y se hartan de los políticos tradicionales. La espontaneidad de Trump, su sinceridad entre lo que piensa y lo que dice, su hablar desde su propio ser, fue lo que lo llevó a la nominación. Pero eso mismo es lo que lo está destruyendo. Para actuar desde el ser, y resistir los archivos y las campañas sucias, hay que ser una buena persona. No juzgo la conciencia de Trump, pero su racismo, su misoginia, sus modos autoritarios, son indefendibles. Claro que se puede alegar que los demócratas son iguales y por ende hipócritas cuando lo atacan –sobre todo Hilary, casi cómplice de su marido sobre el que pesan tres acusaciones por violación– pero eso no redime, políticamente, a Trump. Si querían un candidato que se acercara al EEUU originario, allí lo tenían a Ted Cruz, Marco Rubio, Carly Fiorina, o Rand Paul. Pero sus modos, sus formas, fueron demasiado profesionalizadas para esa demanda de espontaneidad que legítimamente quisieron los votantes de la interna republicana.

Los libertarios, a su vez, presentaron esta vez a Gary Johnson. Por un lado es abortista y, por el otro, si se quiere ser abstencionista en polìtica exterior, hay que saber de polìtica exterior. Lo lamento, libertarios, el ridículo no conduce a nada.

Ahora, alea iacta est. El panorama no podría ser peor. Si gana Hilary, todo seguirá igual, lo cual quiere decir: igual de desastroso. Lo peor no son sólo sus amenazas permanentes a las libertades individuales de grupos religiosos, sino sus promesas de más impuestos y más gastos, cosa que verdaderamente puede llevar a EEUU –con una deuda pública sencillamente inconmensurable- al borde de un colapso aterrador que me abstengo de describir. Si gana Trump, tendremos a un Hobbes impredecible en el poder, que posiblemente haga alianza con Putin. Un panorama sencillamente dictatorial, una tenaza de dos autoritarios que se repartirán lo que quede del mundo.

De vuelta, un hobbesiano me podrá decir: Gabriel, ¿aún no has entendido que así es el mundo?

Mi respuesta: claro que sí. El liberalismo es la lucha permanente para que NO sea así.

SOBRE EL DISCURSO DE TRUMP

Publicado originalmente en Filosofía para mí, el 22 de julio de 2016.

Ni una palabra sobre los Founding Fathers, ni la Declaración de Independencia. Nada sobre cómo va a solucionar el deficit y la deuda infinita de los EEUU, excepto unas vagas referencias a algunos controles de gastos de organizamos gubernamentales. Nada sobre los controles inconstitucionales de la CIA y de la inconstitucional Patriot Act: obvio. Nada sobre la Reserva Federal y su incontinencia emisora o su sola existencia. Nada sobre cómo desmantelar los poderes del Estado Federal sobre salud, educación o seguridad social, más que la crítica de siempre a Obama y una referencia a un “choice” en educación, sin mayores aclaraciones.

Sus críticas a Hilary Clinton, correctas. Su referencia a Israel, correcta. Su promesa de combatir al islanismo radical y a ISIS, esperable, bienvenida, aunque queda la sospecha de que no dice “cómo” si por la obviedad de que no puede decirlo o porque realmente no sabe cómo lo hará.

Pero un candidado que quiera volver al EEUU originario no es el candidato de esta época. 1776, 1789 en las colonias británicas fue una época lockiana, una época de liberación de tiranos europeos y británicos pero con un common law británico que dio vida a los EEUU, a su Constitución, a su milagrosa Declaración de Independencia. Pero fueron otras épocas. Los liberales clásicos y libertarios queremos volver, pero el túnel del tiempo se nos hace difícil. Nuestro mundo actual es un mundo hobbesiano, de gente asustada, que precisamente lo que quiere ver es a un Donald Trump diciendo “yo los voy a proteger”, con toda la actitud gestual, corporal y juegos de lenguaje que afirman “y a la míercoles con todo y con todos”, y listo. Y del otro lado, tenemos a los hobbesianos que también te quieren proteger, con un estado también omnipresente pero con otra agenda de prioridades. Ellos también tienen miedo. Miedo de qué pasa si Hilary no está. Miedo de que Trump -la personificación de todo lo que odian- sea presidente. Miedo y quién me protege. That´s all. Constitución, instituciones, etc, ya parecen no existir.

Tal vez ese miedo sea constitutivo de las sociedades humanas; tal vez Fromm, en El miedo a la libertad, tal vez Freud, en Psicología de las masas y análisis del yo, tal vez Ortega, en La rebelión de las masas, nos han dado la clave de cómo funcionan las sociedades humanas. En cuyo caso el liberalismo clásico quedará siempre como un ideal regulativo, como un contrapeso de la historia, historia humana que varía de Alejandro Magno a Trump, Putin, Hilary: la misma musica con diferentes letras.

Trump tiene una espontaneidad también atrayente, aunque su discurso de ayer no fue improvisado. Aunque a él no le guste escucharlo, él es un político como todos: dice lo que la gente quiere oír. Hilary también, lo que ocurre es que le habla al otro 50% de una sociedad dividida entre dos estatismos. Ninguno es estadista, esto es, un terapeura social que educa, que cura con su discurso. Si, hay que combatir a ISIS, pero sin convertir a EEUU en la Unión Soviética. ¿O ya se hizo?

Y como ya dije una vez: si NO se puede hacer de otra manera, entonces…. Entonces nuestro reino no es de este mundo. O, tal vez, la Declaración de Independencia de los EEUU fue precisamente un eco temporal de lo que NO era de este mundo. Un contrapeso de la historia hobbesiana. Un sueño. Una poesía, tal vez. Una nostalgia. Una enternecedora nostalgia.