Reservas Fraccionarias: Bagus y Howden vs George Selgin

Una vez más se a generado un intenso debate en la web sobre las reservas fraccionarias versus el requerimiento de encaje 100% en los depósitos bancarios. Hay posts de Steve Horwitz en Coordination Problem, de Robert Murphy in Free Advice y Justin Ptak en el Mises Economics Blog aparte de extensos intercambios en redes como Facebook.

Bagus y Howden publicaron un artículo en el último número del Quarterly Journal of Austrian Economics titulado Fractional Reserves Free Banking: Some Quibbles. El objeto de crítica del artículo no es nada menos que The Theory of Free Banking (1988) de George Selgin. Posiblemente el libro más relevante sobre el tema. Incluso Lawrence H. White no deja de recomendar el libro de Selgin para profundizar lo que él ha trabajado en Free Banking in England (1984). Sigue leyendo →

The Law of National Guaranteed Banks in Argentina (1887-1890): Free Banking Failure or Regulatory Failure?

Nuevo borrador en SSRN.

Voy a estar presentando este artículo el próximo martes en la conferencia de APEE.

 

Abstract

Among the cited historical cases of free banking is the National Law of Guaranteed Banks in Argentina (1887-1890), a system which proved to be unstable. This historical case presents relevant risks that are attributed to free banking, the absence of proper regulation and a formal lender of last resort. As guaranteed banks vigorously expanded the money supply, they ultimately created a banking crisis.

The law, however, imposed very specific, though inefficient, requirements and regulations on money and banking. These regulations changed the economic incentives altogether and created a dangerous dynamic that was the real cause of the crisis. The Law of National Guaranteed Banks, then, is not a failed historical experiment of free banking but, rather, a failure to efficiently regulate the market.

El orden espontáneo, ¿es intuitivo?

Hace tiempo que me estoy planteando esta cuestión y ya van dos veces que contesto “no”.

Ante todo lo que quiero decir: la idea hayekiana de orden espontáneo, ¿es fácil de ver? ¿Es sencillamente comprensible para cualquier persona, altamente educada o no, que NO haya conocido la obra de Hayek?

Mi respuesta ha sido siempre “no”.

La primera vez que lo dije fue cuando comenté la autobiografía de Carlos Sabino, donde él mismo cuenta el largo camino que tuvo que recorrer para ir hacia el liberalismo clásico desde otros paradigmas altamente sofisticados. Tuvo que hacer una revolución mental similar a la revolución copernicana, que fue pasar del paradigma ptolemaico al paradigma copernicano. Nada intuitivo, por cierto, requirió un gran esfuerzo personal.

La segunda vez fue hace poco, en la revista digital “Controlando al Leviathan”, de la Fundación Hayek,  donde me preguntaba “qué pasa” con las ideas liberales.

Lo dije también en el libro “Elementos de Economía Política”, junto con Adrián Ravier y Martín Krause, cuando deslicé una hipótesis de psicología infantil sobre la dificultad de visualizar el fenómeno de la escasez. Referí allí a la escena infantil habitual de los niños peleando por una misma cosa y el padre poniendo “orden” y “repartiendo” o “racionando” las porciones correspondientes. Lo primero que tenemos en nuestra memoria es, habitualmente, a un “padre” aplicando la justicia distributiva. Los niños dicen habitualmente, hasta cierta edad, “dame de tomar”, hasta que, claro, ellos mismos abran la heladera y se sirvan. Pero ello no va a implicar que en su madurez vean al orden espontáneo, al estilo “yo, el lápiz” que conlleva el conocimiento concentrado de ese mismo artefacto, más su producción y comercialización (y a eso agreguemos: suponiendo que la heladera esté llena….). Es más, posiblemente breguen por un “derecho a la heladera”….

Pero mi hipótesis es algo muy simple, pues se trata de un simple recuerdo a nivel consciente. Lo más invisible son precisamente los procesos evolutivos del yo que conducen a un complejo resultado explicado por Freud. Esto es, como un resultado de la ambivalencia de la figura paterna, introyectarla, convertirse en el padre, y luego proyectarlo sobre otra imagen paterna sustituya que se da en el “jefe de la horda”. Cuanto más débil es el yo, es más probable que realice este proceso identificatorio inconsciente como un síntoma de una relación con el padre mal elaborada. Y eso explica, como bien lo dice Freud en “Psicología de las masas y análisis del yo” [1921] la mayor parte de los fenómenos de masas.

No es la única explicación, desde luego, y no se aplica a todos los casos, desde luego, pero cuando pensamos en los fenómenos de masas asociados a los diversos autoritarismos y totalitarismos, da algo de luz. Pero no sólo en esos fenómenos, sino también en los populismos latinoamericanos o en las democracias anglosajonas, se dan igualmente fenómenos de liderazgo social donde las masas depositan en un líder sus aspiraciones más profundas, y le siguen pidiendo al “líder” el “otorgamiento” de ciertas condiciones de vida que ni se les ocurre que, precisamente, jamás de un líder, sea quien fuere, podrían proceder….

¿Dónde está allí la idea de orden espontáneo?

A partir de aquí podríamos seguir. ¿Qué hacer entonces? Pero lo que quiero ofrecer para el debate es mi diagnóstico. ¿Estoy equivocado? La verdad, ojalá, porque en ese caso la comprensión de lo que Hayek –y toda la EA- intentaron decir sería más fácil. Pero parece que no es así. Aunque haya en las sociedades órdenes espontáneos, la “idea” (no la “creencia”) del orden espontánea NO es espontánea. Y, sobre todo, en los momentos de crisis, como en los actuales, tal vez menos, donde las gentes miran nuevamente desesperadamente al “padre” que “podrá orden”….

¿Estoy equivocado? Espero las respuestas. Me dirán que si no estoy equivocado las conclusiones no son precisamente optimistas….

El Problema de la (no) Inflación en la T. Austriaca del Ciclo Económico

En algunos posts anteriores (aquí, aquí y aquí) habíamos expuestos algunas críticas a la teoría austriaca del ciclo (ABCT). Estas tenían que ver con el rol de las expectativas y la política monetaria de la Fed sobre tasas de corto plazo en lugar de tasas de largo plazo. Hay otro aspecto que también se le ha criticado al ABCT, a diferencia de lo que esta teoría predice no se ha observado un aumento en el nivel de precios de bienes de consumo, es decir, no se ha visto un proceso inflacionario. Sigue leyendo →

Mises versus Keynes

Nunca he tenido ninguna animadversión contra Keynes. Siempre he destacado los buenos recuerdos personales que Hayek tiene hacia él, y he destacado una nota sobre su pensamiento filosófico de la mano del libro de Ricardo Crespo, afirmando similitudes epistemológicas con los austríacos hasta ahora muy inexploradas. Pero en la parte monetaria, siempre me voy a inclinar por la posición Mises/Hayek sobre la teoría del ciclo. Pero hay un aspecto de esta última cuestión que habitualmente no se discute.

La pregunta es: ¿hasta qué punto no hay un debate Mises/Keynes anterior al debate Hayek/Keynes?

Fue tal vez un debate menos altisonante, más silencioso, pero no por ello menos importante. Baste recordar cómo comienza el punto III del apéndice I de la famosa Teoría General: “…El profesor von Mises ha propuesto una teoría peculiar de la tasa de interés y de él la han tomado el profesor Hayek y también, según creo, el profesor Robbins; de acuerdo con esta teoría las modificaciones en la tasa de interés pueden identificarse con la de los niveles relativos de precios de los bienes de consumo y los bienes de capital” (aquí Keynes cita (cita nro. 9) nada más ni nada menos que a la Teoría de la moneda y el crédito). Y sigue: “…No está claro cómo se llega a esta conclusión….”, y a continuación trata de exponer la posición de Mises.

Puede el lector seguir leyendo a Keynes allí y preguntarse: ¿no está claro o a él no le quedó claro? Mises dirá en sus Notes and recollections, de 1940, que cuando Keynes criticó su teoría, en 1930, admitió que su conocimiento del alemán no le permitían comprender ideas nuevas en ese idioma, autoconfesión que Mises toma con obvia ironía y que cualquier lector podría utilizar para comprender por qué para Keynes “no estaba claro” cómo Mises llegaba a sus conclusiones.

Pero en mi opinión no era cuestión de idioma, sino de inconmensurabilidad de paradigmas. Keynes estaba formado en Marshall y Pigou y no tenía idea de Menger y Bohm-Bawerk. Y epistemológicamente fue precisamente su incomprensión del orden espontáneo de los procesos sociales lo que lo llevó a postular una solución aristocrática-planificadora para las crisis monetarias.

Creo que eso fue clave, porque la teoría del ciclo de Mises era límpidamente monetaria, mucho más que las teorías hayekianas de los procesos inter-temporales de producción. En Mises la clave era el papel coordinante que jugaba el mercado libre de capitales, y la descoordinación que se producía por la emisión de medios fiduciarios que terminaban en la 2da fase del ciclo apenas se producía la “huída hacia valores reales”. Pero, paradójicamente, a pesar de los paradigmas tan diferentes, eso hubiera sido, tal vez, más sencillo de entender para alguien formado en temas monetarios como Keynes. ¿Hasta qué punto las teorías de Hayek no complicaron, más que facilitaron, el tema para el mismo Keynes? Dejo a los lectores la respuesta…

¿Un Problema en la Competencia de Monedas?

El libro de Hayek sobre desnacionalización de la moneda (1976) fue un punto de inflexión en el estudio de mercados libres de bancos emisores. A veces se sostiene que los austriacos no han presentado propuestas de política económica y que prácticamente no han salido del plano puramente teórico. Este libro de Hayek puede ser un ejemplo de lo contrario. Hayek no se plantea cuál sería una situación ideal de organización monetaria, sino qué se puede hacer dado el contexto internacional.

Hayek no propone volver a un sistema de patrón oro o FRB, con sus ventajas y desventajas, incluso sostiene que además de difícil puede ser inconveniente. Pero dado que la norma son los medios fiat y que los agentes económicos se han acostumbrado a este medio entonces se puede ir a un sistema de competencia de monedas fiat para dar mayor calidad al sistema. Sigue leyendo →

Angel Martín y la recesión americana

Angel Martín Oro ha publicado un artículo en The Freeman que merece atención. Dadas las dificultades que la economía americana encuentra para abandonar la crisis, ofrece un estudio de economía comparada sobre las causas de esta prolongada recesión. Dado que el artículo está en inglés intentaré resumir lo que considero más relevante.

La respuesta keynesiana, es resumida en la posición de Krugman, aclarando que por supuesto hay keynesianos que no defienden la misma línea de pensamiento. Krugman siempre ha dicho que la gran depresión fue profunda porque el gobierno americano se quedó demasiado corto con el estímulo a la demanda agregada. Hoy insiste con la misma respuesta. Obama estaría siendo demasiado cauteloso al escuchar a los economistas conservadores que piden que no se exceda con el gasto.

La respuesta monetarista es crítica de esta política fiscal y se concentra en la política monetaria. Como representante de la Reserva Federal, Bernanke ha reconocido la responsabilidad de la Fed durante la gran depresión, aludiendo a la tesis de Friedman-Schwartz que identifica a la gran contracción de 1929-1933 como la principal causa de la crisis. Pero prometió no volver a repetir el error. De ahí que Chicago aprueba en gran medida lo que hace Bernanke, esto es, expandir la oferta monetaria para evitar la contracción y una gran deflación de precios.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

El gráfico que adjuntamos, de hecho, muestra cómo la Reserva Federal duplicó la base monetaria entre septiembre de 2008 y enero de 2009. ¿Fue esto excesivo? Muchos economsitas dirán que sí, pero no todos. Angel Martín cita a Scott Summer afirmando que de hecho, desde 2008 el mercado necesitó más dinero que el inyectado por Bernanke, por lo que debiera ser aun más agresivo.

Las dos respuestas, según Angel, sufren del mismo problema: demasiado agregacionismo. El PBI o el nivel general de precios no permiten observar la distorsión de precios relativos, ni la mala inversión generada en los años previos.

La respuesta austriaca va por otro lado. Apunta a que debió generarse un ajuste de mercado que liquide al menos las malas inversiones desarrolladas durante el período 2001-2007. Cita algunos estudios que muestran que el sector privado sigue estando demasiado endeudado, y menciona al economista Juan Ramón Rallo, señalando que la política de mantener la tasa de interés en niveles cercanos a cero, incentiva a los agentes a mantenerse endeudados.

Finalmente, Angel menciona la tesis del “Regime Uncertainty”, formulada por Robert Higgs, estudio cuyo origen estuvo también en el análisis de  la gran depresión. Higgs apunta que Roosevelt generó desconfianza en el sector privado con sucesivos ataques (retóricos y a través de políticas) que dañaron las instituciones y privaron a la economía americana de una rápida recuperación. Lo que sigue es simplemente señalar un paralelismo entre Roosevelt y Obama.

Un nuevo debate comienza, similar a aquel entre Hayek y Keynes, entre mercado versus estado, que dará lugar a una profunda literatura que será central para el siglo XXI.