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Infobae: Las Cuatro Etapas del Populismo
Nota en Infobae sobre las cuatro etapas del populismo. Es claro que Argentina (así como Venezuela) se encuentran en lo que sería la tercer etapa.
En “Populismo Macroeconómico” (1990) Rudiger Dornbusch y Sebastián Edwards dividen el populismo en cuatro etapas luego de observar la experiencia de varios países latinoamericanos. El populismo siempre ha sido difícil de definir de manera precisa. No obstante se han identificado algunos rasgos característicos. Por ejemplo, la presencia de una propaganda política basada en movilizaciones, una retórica (o relato) y simbología diseñados para generar la atracción del electorado. Acuerdos y políticas destinadas a los sectores de bajos ingresos, con los cuales la clases política se identifica por más que provengan o se encuentren en clases medias o altas. También es factor característico el uso de chivos expiatorios y de teorías conspirativas.
¿Qué pasaría si todo se remunerara por el mérito? ¿O si se aplicara a fondo la justicia “social”?
Aunque la mayoría de la gente considera muy natural la pretensión de que todos sean recompensados tan sólo por los merecimientos de su esfuerzo y trabajo, tal afirmación se basa en una colosal soberbia. Se presume que en cada caso individual somos capaces de juzgar si la gente ha utilizado bien las diferentes oportunidades y talentos que se le han dado y hasta qué punto son meritorios sus logros a la luz de las circunstancias que los han hecho posibles. Se presume, por tanto, que ciertos seres humanos se encuentran en situación de determinar en forma concluyente el valor de una persona y que poseen títulos para establecer lo que ésta puede lograr. Se presume, en definitiva, lo que los argumentos en favor de la libertad rechazan: que podemos conocer y conocemos todo lo que guía a las acciones personales. Una sociedad en la que se estatuyese la posición de los individuos en correspondencia con las ideas humanas de mérito sería el polo más diametralmente contrario a la sociedad libre. Sería una sociedad en la que se recompensaría a los hombres por las obligaciones cumplidas en vez de por el éxito; una sociedad en la que cada movimiento individual vendría guiado por lo que otras gentes pensasen y en la que cada persona se vería relevada de la responsabilidad y del riesgo de la decisión. Si nadie posee conocimiento suficiente para guiar todas las acciones humanas, tampoco existe un ser humano que sea competente para recompensar los esfuerzos de acuerdo con el mérito.
La conducta individual, generalmente, se basa en la presunción de que el valor de las acciones personales y no su mérito determina nuestras obligaciones en cuanto al agente. Independientemente de lo que pueda ser verdad en relaciones más íntimas, cuando se trata de negocios ordinarios de la vida no sentimos que la deuda con quien nos presta un servicio a costa de grandes sacrificios esté determinada por éstos, pues es indiscutible que dicho servicio pudiera habernos sido suministrado con facilidad por otro individuo. Las relaciones con nuestros semejantes se desenvuelven sobre una base justa si recompensamos el valor rendido con otro valor igual, sin inquirir lo que haya costado al sujeto actuante prestarnos sus servicios. El determinante de nuestra responsabilidad es la ventaja deducida de lo que otros nos ofrecen, no su mérito al proporcionárnoslo. Asimismo esperamos ser remunerados de acuerdo con lo que nuestros servicios valen y no por nuestro mérito subjetivo. Siempre que razonemos dentro del marco de las relaciones con personas en particular reconocemos generalmente que el distintivo del hombre libre no consiste en depender para su subsistencia de los puntos de vista de los otros sobre su mérito, sino tan sólo de lo que él tiene para ofrecerles. Unicamente si pensamos que nuestra posición o nuestros ingresos vienen determinados por la «sociedad» tomada como conjunto podemos ser recompensados de acuerdo con el mérito.
EPT: Que le pasa al dolar blue?
Comentario en EPT sobre la cotización del dolar blue (mercado negro) en Argentina. ¿Por qué baja? ¿Cuál debería ser su valor y por qué?
Hace ya algunas semanas que el dólar blue muestra estancamiento o retroceso. Las condiciones económicas del país, sin embargo, no han cambiado. ¿Por qué, entonces, baja el blue?
Es importante distinguir entre movimientos estacionales y la tendencia, y la presencia de ciertas decisiones políticas que pueden afectar la cotización del blue. A esto se suma la dificultad de que al ser un mercado en negro no hay datos certeros de volumen, transacciones, etc.
SMP: No, the interest rate is not the price of money
Comentario en el SMP sobre la confusión de que la tasa de interés es el precio del dinero. También con algún insight de donde proviene este error en el sistema keynesiano.
The notion that the interest rate is the price of money is seriously misled. As I move forward with my lectures on the Keynesian system, this is something that I want to make clear to my students. Certainly, when evaluating the Keynesian model, we need to understand what the model says (and what it does not say), but unfortunately, textbooks do not always tackle controversial issues. This is an example of the perpetuation of errors and misconceptions by textbooks. To see this for yourself, simply open a random macroeconomics textbook and read what it has to say about the classical economists– then, open a book actually written by a classical economist and compare what the two have to say.
La historia que no se estudia – Por Alberto Benegas Lynch (h)
Hay miradas infinitas respecto a las clasificaciones de la historia, algunas quedan completamente desactualizadas, como por ejemplo la que alude a la anacrónica “historia moderna” de otros tiempos, como si el presente quedara estanco, contradiciendo la visión agustiniana de cómo se escapa el presente entre pasado y futuro. Hay otras clasificaciones por lo menos curiosas como la de mi cuentista favorito Giovanni Papini quien la divide en grandes categorías según se use la fruta de la manzana.
Así, Papini concluye que hubo cuatro manzanas decisivas en la historia de la humanidad. La primera la de Adán que abrió cauce a la noción del mal. La segunda, la de la discordia, fue la de oro para premiar a la mujer más bella en el relato de Homero, entruerto que finalmente zanjó Paris -el hijo del rey de Troya- que la concedería a Afrodita, pero al secuestrar a Helena desencadenó la conocida trifulca. La tercera fue la de Guillermo Tell fabricada por Schiller y ejecutada por Rossini que desafió al poder político, y la cuarta fue la científica de Isaac Newton, un relato confirmado en la biografía de William Stukeley en cuanto a aquello de la célebre manzana que derivó en la formulación de la ley de la gravedad.
La preocupación del economista frente a la del liberal
Comparto aquí mi 2da columna en PanamPost. Sostengo allí que «el economista no es populista», en el sentido de que en general, y por consenso, se preocupa por el equilibrio fiscal. Aquellos economistas que no buscan cierta sostenibilidad de largo plazo en las cuentas públicas, no son economistas, sino pseudo economistas que en general se han alineado a incentivos políticos de partido. Pero el liberal, va un poco más allá de la preocupación genuina del economista. Al liberal le preocupa que el nivel de gasto público sea lo más bajo posible, independientemente de que ese nivel de gasto pueda ser financiable. En la nota recuerdo las palabras de Alberto Benegas Lynch (h) quien sostiene en clase que «céteris paribus es peor un Gobierno que gasta 1000 sin déficit fiscal, que un gobierno que gasta 900 con un déficit fiscal de 50.» Aplicando lo dicho al caso argentino: el próximo gobierno no debe únicamente preocuparse por alcanzar el equilibrio fiscal, sino también por reducir la órbita del estado e incrementar el espacio del mercado.
Acceda aquí a la nota en español y aquí a su traducción al inglés.
Nuevo artículo: «The Natural Rate of Interest Rule» (QJAE, Vol. 17, No. 4)
¿Cuál debería ser la regla monetaria óptima a aplicar por un banco central? La literatura ofrece distintas respuestas: 1. Regla anticíclica; 2. Regla de Friedman; 3. Regla de Taylor; 4. Inflation targeting; 5. NGDP targeting; otras. Junto a Erwin Rosen pensamos que la Escuela Austriaca puede incidir en este debate, aun sabiendo que la propuesta del free banking sugiere terminar con el monopolio en la administración de la moneda por parte de la autoridad monetaria.
Bajo el supuesto de que el banco central existe, nuestra sugerencia es que la autoridad monetaria fije la tasa de interés nominal en su nivel natural. Claro que desconocemos ese valor, pero algunos economistas como Laubach y Williams lo estiman recurrentemente y sus previsiones son documentadas precisamente por los bancos centrales de Estados Unidos y Europa.
¿Por qué no fijar la tasa de interés nominal en lo que se estima es su nivel natural? De esta manera pensamos que se reducirían los desequilibrios monetarios, y con ello realmente se suavizarían los ciclos económicos. La propuesta consiste en desterrar el mito keynesiano de que la política monetaria activa es un buen instrumento para alcanzar la estabilidad monetaria, el pleno empleo y precisamente terminar con los ciclos económicos. El último siglo nos muestra que el banco central ha profundizado estos problemas, más de lo que ha contribuido a solucionarlos, incluso en EE.UU. (Selgin, Lastrapes, White 2012).
El artículo en inglés acaba de ser publicado por el Quarterly Journal of Austrian Economics, en su volumen 17, No. 4.
Allí incluimos también aplicaciones a la última crisis subprime. Si la Fed hubiera seguido esta regla, la burbuja inmobiliaria jamás se habría podido desarrollar a los niveles conocidos.
Por otro lado, un argumento para desarrollar en un próximo artículo es que si la Fed siguiera hoy esta regla, la conclusión lógica sería que inmediatamente eleve la tasa de interés nominal de corto plazo para evitar continuar generando desequilibrios monetarios que muy pronto se manifestarán en la economía real.
Acceda aquí al artículo competo.
Acceda aquí al número completo de la revista.
Reflexión de domingo: «¿Límites de la libertad?» – Por Alberto Benegas Lynch (h)
Conviene despejar un mal entendido. Se ha dicho que la libertad de uno termina donde comienza la del otro. Esto, aunque expuesto con la mejor de las intenciones, puede prestarse a confusión puesto que la libertad significa la de todos, lo cual naturalmente se traduce en el respeto recíproco. La invasión a las libertades de otros no es libertad sino anti-libertad, precisamente constituye un atropello a la libertad. No es que la libertad se extralimita, es que entra en la zona de la no-libertad. Lo mismo va para el derecho, plano en el que se ha introducido la absurda teoría del “abuso del derecho”, una contradicción en los términos puesto que una misma acción no puede ser conforme y contraria al derecho.
Pero aquí viene un asunto de la mayor importancia que se traduce en un debate que viene de largo tiempo y promete seguir. Reitero aquí parte de lo que he escrito en la introducción a la doceava edición de mi Fundamentos de análisis económico (Panamá, Instituto de Estudios de la Sociedad Abierta, 2011) puesto que de lo que se trata en este contexto es de discutir marcos institucionales civilizados para que pueda funcionar la economía. Allí ilustro el tema con lo consignado por dos pensadores de fuste: Karl Popper y Sidney Hook.
White sobre Guillermo Calvo, sobre la Teoría Austríaca del Ciclo Económico de Mises y Hayek
En un muy reciente paper, Lawrence White, analiza la consideración reciente de la Teoría Austriaca del Ciclo Económico, en la literatura económica: “Hayek and Contemporary Macroeconomics”.
Vale la pena todo el artículo para relacionar las teorías macroeconómicas modernas con los aportes que finalmente le dieran a Hayek el premio Nobel. Pero quiere referirme en este caso solamente a un tema puntual, y es la consideración que hace de esta teoría el economista argentino Guillermo Calvo, profesor de la Universidad de Columbia.
Dice White sobre Calvo:
El mismo Calvo, quien originara el mencionado mecanismo de precios rígidos utilizado en los modelos DSGE (dynamic/stochastic/general/equilibrium), muestra una sorprendentemente profunda apreciación de las teorías del ciclo económico de Mises y Hayek. Incluso reconoce una diferencia entre ambos raramente notada. Mises atribuyó consistentemente el inicio del auge a una política inesperadamente expansiva del banco central en búsqueda de reducir la tasa de interés. Llamemos a esto Escenario 1. Hayek agregó dos escenarios alternativos. En el Escenario 2, un nuevo optimismo de los inversores eleva la demanda de fondos prestables, y esto sube la tasa natural de interés, pero el banco central deliberadamente impide que la tasa de mercado suba expandiendo el crédito. En el Escenario 3, en respuesta al mismo tipo de aumento de la demanda de fondos prestables, pero sin el impulso del banco central, el sistema bancario comercial se expande a sí mismo más de lo sostenible. Calvo, correctamente toma al Escenario 1 como representativo de la visión de Mises y con alguna (aunque limitada) justificación, toma al Escenario 3 como representativo de Hayek.
“En una sección de su trabajo titulada “Errores de política e Información imperfecta: la Teoría Austriaca del Ciclo Económico estaba en el camino correcto”, Calvo destaca el papel de los efectos en los precios relativos de la teoría de Hayek. Juzga al Escenario 3, que asocia con ‘errores de percepción de los banqueros’ como plausible para muchos ciclos económicos, pero al Escenario 1 como más plausible para el ciclo 2002-2007.” Cita a Calvo:
‘La discusión de Hayek… implica que la expansión crediticia es probable que tenga efectos en los precios relativos no justificados por los fundamentos. Shocks que impactan en los precios relativos son raramente discutidos en los modelos macro cerrados del mainstream. La teoría de Hayek es muy sutil y muestra que aun si un banco central siguiera una política monetaria estable podría no poder prevenir el ciclo económico y, ocasionalmente, episodios cíclicos importantes. Desgraciadamente, Hayek no cuantifica el impacto de los errores de percepción (era filosóficamente reacio a cuantificar el impacto de estos errores según estándares modernos) y aunque encuentro persuasivo su argumento sobre los ciclos económicos regulares, creo que sería exagerado sostener que permiten explicar episodios como el de la crisis subprime, a menos que introduzcamos la mano del banco central, como fuera postulado por Mises. Así que creo que la combinación Hayek/Mises tiene mejores chances de estar cerca del punto – con énfasis en Mises para el episodio actual.’
“Calvo también aprecia la advertencia austriaca de que la distorsión de complejas estructuras de producción durante el auge descarta un ‘aterrizaje suave’ después, y limita el poder de los estímulos anti-recesivos para ayudar. Cuando comienza la caída ‘el político no puede saber dónde operar debido a la complejidad de la situación’. Por ello ‘no es difícil concluir que la política contra-cíclica es bastante inefectiva – en el caso afortunado en que no es directamente contra-productiva’.
Calvo, Guillermo. 2013. “The Mayekawa Lecture: Puzzling over the Anatomy of Crises—Liquidity and the Veil of Finance,” Bank of Japan Monetary and Economic Studies (Nov.), pp. 39-63.