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Acerca de Adrián Ravier

Adrian Ravier es Doctor en Economía Aplicada por la Universidad Rey Juan Carlos de Madrid y Profesor en la Escuela de Negocios de la Universidad Francisco Marroquín.

Espacio Literario en la Exposición Argentina de Economía, Finanzas e Inversiones – Expo EFI 2017

Queremos extender esta invitación a nuestros lectores para participar -en forma gratuita- del espacio literario de Expo EFI 2017. Abajo se detallan los títulos de los libros y los presentadores que estarán presentes los días miércoles 8 y jueves 9 de marzo.

Lugar de encuentro: Hotel Hilton de Buenos Aires (Macacha Güemes 351 – Puerto Madero. Ciudad de Buenos Aires. Argentina)

8 de marzo

10.30 – El continente dormido – Alberto Padilla y Martín Redrado

11.00 – Inspiración extrema – Diego Pasjalidis y Claudio Zuchovicki

12.00 – Hombre rico. Hombre pobre – Marcelo Elbaum

12.30 – La cara injusta de la justicia – Federico Delgado y Catalina de Elia

13.00 – Saber comprar, los conejos de Ecoman – Mariano Gorodisch

13.30 – Las personas primero – Eduardo Braun y Juan Curutchet

14.00 – Progresos en medición de la economía – Ariel Coremberg y Walter Sosa

15.00 – Economía de la Corrupción – Vicente Monteverde

15.30 – Yo pago, tú pagas, ellos gastan – Guillermo Lanfranconi

17.00 – Argentina, un milagro de la historia – Armando Ribas y Ricardo López Murphy

17.20 – Los dilemas de la independencia – Vicente Massot

17.40 – La vida de William Wheelwright – Alejandro Gómez

18.00 – Pensamiento en red – Sonia Abadi y Carina Onorato

18.20 – Las billeteras son de Marte, las carteras son de Venus – Cecilia Boufflet y Carina Onorato

18.40 – Feminomics – Virginia Porcella y Carina Onorato

9 de marzo

10.30 – Economía Argentina para dummies – Marcelo Elbaum

11.00 – Más allá del plazo fijo – Alejandro Bianchi, Jose Vignoli y Claudio Zuchovicki

12.00 – Historia secreta de Argentina – Iván Carrino

12.30 – Poder y Mercado de Murray Rothbard – Iván Carrino

13.00 – La profesionalización de la empresa de familia – Eduardo Fabier Dubois

13.30 – Maquinita, infleta y devaluta – Javier Milei y Diego Giacomini

14.00 – Así se combate la desnutrición – Gastón Vigo y Mariano D´onofrio

14.30 – Lecturas para una teoría económica de la empresa – Adrián Ravier y Martín Krause

15.00 – La razón del mercado – Alejandro Sala y Martín Tetaz

15.30 – Lo que el dinero no puede pagar – Martín Tetaz

17.00 – Modelos económicos y realidad – Agustina Borella y Gabriel Zanotti

17.30 – Progresar en Libertad II – Agustín Etchebarne

18.00 – Reinvención permanente de una estrategia: Grimaldi 120 años – María Ines Barbero, Juan Carlos de Pablo y Alberto Grimoldi

Acceda aquí al sitio de Expo EFI 2017.

Acceda aquí a la nota de La Nación sobre el evento.

Hay un «juego de engaño» entre las proyecciones y la realidad

Me entrevistaron desde La Gaceta acerca de las diferencias que existen entre las proyecciones de las variables macroeconómicas y la realidad. Aquí los extractos que tomó el diario. Abajo copio la entrevista completa.

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Es conveniente aclarar desde el comienzo que la predicción en economía es un arte que se basa en el conocimiento de una buena teoría económica, pero también de anticipar las políticas que tomará el gobierno, y el modo en que la opinión pública actuará ante ellas. Estamos ante fenómenos mucho más complejos que otras ciencias como la física, la química o la biología, justamente porque no podemos aislar las variables y hacer experimentos de laboratorio. Los economistas hemos logrado desarrollar amplios consensos sobre cuestiones de teoría económica, pero persisten lógicamente debates profundos cuando intentamos predecir el valor de una variable en un lugar concreto y en un momento determinado.
En este arte de predecir se vuelve fundamental la confiabilidad de los anuncios del gobierno; y lo cierto es que después de 2016, la opinión pública sabe que estamos en un juego de engaño, quizás lógico, donde se busca conseguir ajustes reales y no nominales, de las variables económicas fundamentales. Para poner un ejemplo: Ricardo López Murphy tuvo que dejar su cargo ante la crisis de 2001 por sugerir un ajuste del 10 % en los salarios de los trabajadores del sector público; aquello fue inadmisible. Pero poco después la devaluación de Eduardo Duhalde y Roberto Lavagna recortó los salarios reales en proporciones mucho mayores, y esto recibió menos cuestionamientos. La normalización de la economía argentina de algún modo necesita de este juego. Juega un rol fundamental aquí la «ilusión monetaria».
¿De cuánto es la brecha entre lo que se dice y lo que reflejan las estadísticas?
En 2016 Prat Gay sugirió que la inflación sería del 25 %. Según el INDEC terminó siendo del 41 %. A medida que avanzaban los meses, la brecha era lógica para todos los analistas, pero Prat Gay insistía en aquel valor. Mi impresión es que él sabía que no podía cumplirse su proyección, pero estaba inmerso en este juego de engaño. En términos del ajuste que necesita la economía argentina para su normalización, el juego de Prat Gay fue exitoso porque logró que las paritarias se concreten en torno al 25 y el 33 %, y la inflación mayor pudo ajustar los salarios reales. La salida de Prat Gay en cierto modo es lógica, porque sufrió ante la opinión pública el costo político de pérdida de credibilidad.
¿La inflación ya está domesticada o puede haber rebrotes?
La inflación núcleo pienso que sí está domesticada. El problema está en las tarifas. Después de una década donde los precios subieron mucho, y las tarifas se congelaron, las tarifas quedaron atrasadas. Con estas tarifas no hay inversiones, y sin ello no tenés una infraestructura energética que te permita sostener la estructura económica. La elección del gobierno anterior era seguir con enormes subsidios, y sacar recursos de otros sectores para sostener mínimamente la inversión bruta sobre el sector. Hoy el desafío es mucho mayor, porque la infraestructura energética está muy endeble y tenés que invertir mucho para evitar que se vuelva un cuello de botella contra el crecimiento. El tarifazo tiene siempre un impacto social negativo, y con ello un costo político fuerte, pero Macri lo está asumiendo, lo que de algún modo implica que no ejerce una política populista. Los tarifazos hoy explican prácticamente la mitad de la inflación. Si cumpliremos o no con la meta, depende de la decisión política de seguir ajustando estas tarifas.
¿Es factible cumplir la meta trazada por el Central de un IPC anual cercano al 17 %?
Lo veo muy difícil. Quizás la inflación núcleo pueda estar en ese nivel, o incluso un poco más bajo, pero luego hay que agregar el impacto en tarifas. Las proyecciones de los analistas están un poco por encima del 20 %. De mi parte, sólo puedo arrojar un rango que va del 20 al 28 %. 10 meses en la economía y la política argentina son el larguísimo plazo. Los tarifazos sobre electricidad de febrero y marzo marcan tendencia. Si en los 6 meses siguientes, previo a las elecciones, se suspenden los tarifazos, entonces la meta sería creíble, pero no veo al Ministro Aranguren con esa intención. Y de hecho, me parece técnicamente correcto avanzar en estas correcciones.
¿A qué ritmo se moverán las paritarias?
Acá el juego de engaño resulta fundamental. El gobierno dice que la inflación de 2017 estará abajo del 20 % y sugiere un ajuste de ese nivel. Pero venimos de un 2016 donde decían que la inflación sería del 25 % y terminó siendo del 41 %. Lógicamente los sindicatos presionan para ajustar primero aquella brecha entre el 33 % obtenido y el 41 % que quedó pendiente de 2016; pero además cuestionan que la inflación de 2017 pueda estar abajo del 20 %. Esta negociación es clave porque definirá el ritmo de normalización de la economía, y también la inflación de 2017. De mi parte, conjeturo que llegarán a un acuerdo entre el 22 y el 26 % para estas paritarias.
¿Cuánto hay que crecer para que la pobreza sea de un dígito?
La ley de Okun, que es sólo una observación empírica, dice que la economía aumenta el desempleo si creces abajo del 3 %. Podríamos decir en línea con esto, que la pobreza también aumenta si crecés a un ritmo menor. Pero estas observaciones no son aplicables a la Argentina. Mientras tengas niveles de inflación de dos dígitos, difícilmente puedas bajar la pobreza. Si bien el INDEC está recuperando cierta reputación, lo cierto es que descreo de los indicadores actuales. Tanto la pobreza como la inflación son mayores a lo que se reconoce. La destrucción de capital e institucional de la última década nos ha dejado con desafíos muy complejos para enfrentar en lo próximos años.
¿Cuáles son las proyecciones para este año?
2017 cerraría con un crecimiento que va del 2 al 4 %. Siempre insisto que esto no es crecimiento, sino recuperación de la pérdida de actividad económica que tuviste el año anterior. Argentina no crece desde el tercer trimestre de 1998.
La tasa de inflación imagino rondará el 25 %.
La cotización del dólar es más difícil de pronosticar. Como el gobierno adelantó las necesidades de financiamiento, el dólar bajó, pero a medidas que esos desembolsos vayan saliendo, bajará la oferta, y la cotización debería recuperar su pico. Leo a varios analistas decir que el dólar estará estable en 2017. Yo no lo creo. En cierto modo es una decisión política, pero si el gobierno no interviene, el dólar no puede cerrar el año abajo de $ 16. Incluso imagino superará los $ 17.
¿Cambiaron las pautas presupuestarias de inflación, dólar y PBI?
Esto no va a ocurrir en marzo. Las paritarias dependen de que en este juego de engaño el gobierno insista en que la inflación será del 17 %. Eso fija un límite inferior necesario para sus intenciones de normalización de la economía. Si hoy reconocieran que la inflación va a estar más cerca del 25 % que de la meta fijada, entonces este límite inferior aumentaría, y la negociación por paritarias resultaría más compleja.

EL VÍNCULO TRUMP-PUTIN – Por Alberto Benegas Lynch (h)

 

Ahora que el gobierno estadounidense se ha embarcado en una relación especial con el ruso, principalmente a través de su Presidente y el Secretario de Estado y los embrollos y renuncia del flamante Secretario de Seguridad, es el momento de considerar esa vinculación.

Aunque hay chantajes, espionajes y amenazas veladas y no tan veladas por parte de los secuaces de Putin en base a informaciones confidenciales de todo tipo que el gobierno ruso ha ido acumulando sobre la vida íntima de políticos estadounidenses incluido a Trump, aunque esto ocurre el nuevo jefe de la Casa Blanca estima que acercamientos con el Kremlin puede rendir frutos positivos a contracorriente de todo lo sucedido en los últimos cien años desde 1917, problemas con el gobierno de Estados Unidos que se acentuaron a partir de la finalización de Yalta. Ahora Trump justifica su anunciado acercamiento al decir que “Putin es muy apreciado por su pueblo y por la comunidad internacional” (?).

ABL

Trump preside el otrora baluarte del mundo libre y en el  contexto de sus diatribas contra la prensa llama poderosamente la atención que abandone su responsabilidad de cuidar la constitucional libertad de la expresión del pensamiento. En lugar de explicar lo que no comparte opta por insultar y por prohibir a los medios la entrada a sus  ahora llamadas “conferencias de prensa” como si fuera el dueño de la Casa Blanca y no respondiera ante el público por sus actos igual que en una “república bananera”, o como si su vocero fuera el comisario de los medios de comunicación.

Estremecen sus embates a la Justicia en lugar de respetar la división de poderes. También alarman sus reiterados ataques contra el libre comercio, su xenofobia, su militarismo y el aumento astronómico del gasto público que promete (esta avalancha inaudita de insensatez no da espacio para ponderar la reducción de ciertos impuestos y el intento de mejora en algo de los esquemas de educación y salud). En su primer discurso ante las dos Cámaras del Congreso tocó muchos temas pero el eje central se basó en su nacionalismo -mal llamado “proteccionista” desde el decimonónico Friedrich List en Alemania- lo cual acarreará muchos sinsabores para el pueblo estadounidense y para el resto del mundo.

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Libertad económica: Argentina sale de zona de descenso, pero sigue en zona de promoción

 

Según el Indice de Libertad Económica de la Heritage Foundation, Argentina mejoró su desempeño en la medición 2017, pero sigue en un lugar poco destacado en el ranking de la organización. Así mientras en el ranking 2016 Argentina estaba en el puesto 169 de 180 países, en 2017 subió al puesto 156.
“Argentina viene mejorando notablemente en el ranking de Heritage, pero sigue estando en una situación delicada, por lo que hay que apoyar las medidas del Gobierno a favor de la libertad y exigirle que haga las reformas pendientes”, destacó el economista e investigador de Libertad y Progreso Marcos Hilding Ohlsson. “Podemos decir, haciendo un paralelismo con el fútbol, que Argentina salió de la zona de descenso pero está jugando la promoción”, acotó.
Cabe aclarar que el índice 2017 de la Heritage fue elaborado con datos que van de junio 2015 a junio del 2016, por lo que los resultados tienen un rezago importante. Es más, como algunos de los indicadores toman promedio de los últimos 3 años, para mitigar saltos y porque son datos de percepción, el rezago es mucho mayor. Lo que busca el índice es mirar la tendencia del mediano/largo plazo sobre la libertad en cada país. A pesar de estos rezagos en los datos, ya se pueden observar mejoras concretas en la Argentina, pero otras modificaciones impactarán en los próximos años.
El ranking de Heritage, fundación que tiene sede en Washington DC, suma 12 variables distintas que incluyen variables institucionales, como independencia de poderes, la eficiencia de la justicia, derechos de propiedad, integridad en el Gobierno; y también libertades económicas, como la presión tributaria y la libertad de hacer negocios. En este índice 100 seria libertad absoluta y cero sería nada de libertad. La medición se hace desde 1995, y para calcular cada indicador se utilizan datos confiables de organismos internacionales, instituciones y países.
De acuerdo a Hilding Ohlsson, Argentina sigue estando en los últimos lugares del lote de países que se llama “mayormente no libres” (mostly unfree) por las dificultades que hay para abrir un negocio, por las trabas burocráticas, por los altos impuestos. También está muy mal rankeada en las variables institucionales. “Claro que en comparación con los datos del año anterior, Argentina ha mejorado en varios índices, como en la integridad del Gobierno, derechos de propiedad, libertad monetaria, libertad empresaria y libertad laboral. Como contrapartida no se registran cambios en la eficiencia judicial, ni en la sanidad de las cuentas fiscales. Y se registra una leve caída en el ranking de presión fiscal, junto con la libertad de comerciar”, destacó.
Para el economista de la Fundación Libertad y Progreso estos datos son útiles para comparar a Argentina con el resto del mundo. Los indicadores ayudan a mostrar que Argentina estaba en una situación crítica, por el deterioro en sus instituciones públicas y privadas, y la falta de libertad. En el 2016 Argentina mejoró, pero debe seguir avanzando. Todavía hacen falta muchas reformas para mejorar tanto las instituciones del Gobierno como las libertades privadas. Ambas reformas son fundamentales para lograr mejorar el desarrollo económico y social de Argentina.
“Al comparar los países en el ranking de libertad, se puede observar que los países más libres son los que tienen mejor calidad de vida, menos corrupción, más expectativa de vida, más progreso económico y más posibilidades de progresar. Por lo tanto, es muy útil utilizar estos rankings para evaluar el funcionamiento del Gobierno”, explicó Hilding Ohlsson.

Los 10 países del mundo mejor posicionados en el ranking de Heritage son Hong Kong, Singapur, Nueva Zelanda, Suiza, Australia, Estonia, Canadá, Emiratos Arabes Unidos, Irlanda y Chile. De los países de América, encabezan el listado Canadá, Chile, Estados Unidos, Colombia, Uruguay, Jamaica, Perú, Panamá, San Vicente y las Granadinas y Costa Rica. Argentina está en el puesto 26 en la lista de países americanos evaluados, que son 32.

Para ver el informe completo de Heritage, entrar a http://www.heritage.org/index/ranking

MICHAEL NOVAK, RIP : LA IGLESIA CATÓLICA HOY – Por Alberto Benegas Lynch (h)

Acaba de morir un pensador de gran peso en ámbitos católicos, quien se preocupó por exhibir con fuerza las bases morales del capitalismo, especialmente en su The Spirit of Democratic Capitalism del que se publicaron varias ediciones en distintos idiomas.

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Novak estaba preocupado por la incomprensión de no pocos católicos de los enormes beneficios de los mercados libres y la democracia entendida como una forma de gobierno donde se respetan los derechos de las minorías y, por tanto, se establecen severos límites al poder al efecto de circunscribirlo a la protección de los derechos individuales.

En el mencionado libro, Novak escribe que “la democracia política es compatible en la práctica solo con la economía de mercado” y considera “una tragedia la falla de la iglesia al no entender la base moral-cultural de la economía moderna […] La primera de todas las obligaciones morales es pensar con claridad […] Es sorprendente que los documentos de la iglesia Católica Romana, incluyendo encíclicas de papas recientes  procedan como si el capitalismo democrático no existiera. Las pocas referencias a sociedades tipo la norteamericana en documentos papales, cuando ocurren, en la mayor parte son bruscas, peyorativas e inexactas”

El mismo, Michael Novak, pasó por la etapa del socialismo y escribe que para mi “el capitalismo era una mala palabra”. Fue muy influido por Jacques Maritan en distintos aspectos. Recordemos que Maritan en su True Humanism (sic) escribió que “En un sentido un orden terrenal capaz de matar por el crimen de herejía mostraba un gran cuidado por el alma del hombre y mantenía como un gran ideal la dignidad de la comunidad humana que centraba de este modo en la verdad respecto de aquella que solo castiga los crímenes contra el cuerpo” y más adelante asevera que “En verdad, sin caer en el marxismo mesiánico, un cristiano puede reconocer que hay una profunda visión en la idea de que el proletariado por el mero hecho que ser  parte del régimen capitalista ha sido sujeto de sufrimiento”.

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Se crearon 4 empleos públicos por cada 1 empleo privado (IDESA)

Se anunció un plan de modernización del Estado que toma como eje la capacitación de los empleados públicos. El planteo subestima la caótica conformación del sector público que se potenció en los últimos años con la masiva contratación de nuevos empleados estatales. La prioridad no es capacitar sino revisar funciones para eliminar solapamientos entre la Nación y las provincias y modificar el régimen del empleo público.
Con el objetivo de cambiar el funcionamiento de la administración federal, se anunció un plan para destinar unos $60 millones a la capacitación de más de unos 80 mil empleados públicos. Invertir recursos y esfuerzos en modernizar el sector público se justifica ya que la convivencia pacífica y el emprender un proceso sostenido de desarrollo económico y social sólo son posibles con la presencia de un Estado sólido, transparente y profesional.
Darle prioridad al empleo público también se justifica por otros motivos. Por un lado, porque el desempeño de los recursos humanos condiciona decisivamente el funcionamiento del Estado. En segundo lugar, porque el gasto en personal absorbe una porción muy importante de los presupuestos estatales: representa el 14% en el presupuesto nacional y el 65% en promedio en los presupuestos provinciales y municipales.
¿Capacitar a los empleados públicos es suficiente para modernizar el Estado? A fin de responder a esta pregunta resulta pertinente analizar la dinámica del empleo público en los últimos años. Según el Ministerio de Trabajo entre los años 2012 y 2016 se observa que:
Los empleados registrados en el sector privado aumentaron en 120 mil personas sobre un total de 6 millones de trabadores en esta condición.
Los empleados públicos en los tres niveles de gobierno aumentaron en 483 mil personas entre un total de 3 millones de empleados estatales.
Esto significa que en los últimos cuatro años se generaron 4 empleados públicos por cada nuevo empleado en el sector privado registrado.
Estos datos muestran que el sector público estuvo sometido en los últimos años a un proceso masivo de nuevas contrataciones. En parte se explica por la débil generación de empleos privados en un contexto en el que el sector público ofrece, en la mayoría de los casos, salarios más altos y muchas menos exigencias. Pero también incidió el uso del Estado para premiar la militancia política o congraciarse con familiares, amigos u otro tipo de compromisos. El resultado es que se agravaron problemas estructurales de sobredotación de empleo público que vienen de larga data.
Profesionalizar el empleo público es una meta muy desafiante porque requiere enfrentar los intereses espurios enquistados en la sobredotación y la mediocridad. Con el agravante de que la sociedad no percibe en su real dimensión los enormes perjuicios que generan estos excesos, a diferencia de lo que ocurre, por ejemplo, con la corrupción. No hay conciencia de que incorporar gente que no se necesita al Estado es tan dañino como cobrar sobreprecios en la obra pública. Peor aún, es frecuente que la laxitud en la contratación y la gestión de los empleados públicos sean asociadas con la sensibilidad social. En este desorden generado por las contrataciones indiscriminadas, los planes de capacitación no sólo que no aportarán soluciones sino que agravarán el problema ya que promoverán que el gasto público siga aumentando sin mejorar el desempeño.
Un primer paso para avanzar en la modernización del Estado es replantear las funciones respetando la organización federal. Existe una gran cantidad de programas nacionales que se superponen con funciones provinciales. Eliminando estos solapamientos se podrían eliminar derroches y generar las condiciones para que las provincias y los municipios mejoren la gestión de los servicos. Otra acción imprescindible es revisar la interpretación que se hace de la garantía de estabilidad en el empleo publico. Aplicar esta regla de manera extrema, excediendo el espíritu que la justifica que es evitar manipulaciones y manejos arbitrarios, genera poderosos incentivos a la falta de compromiso.
Antes de avanzar en la formación y preparación de los recursos humanos es necesario clarificar los roles y los objetivos que se buscan conseguir. Por eso, la capacitación resulta inocua y distractiva si previamente no se hace un replanteo institucional profundo que articule los roles que deben cumplir la Nación y las provincias y se reformulen las reglas de premios, castigos y estabilidad en el sector público.

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Acceda aquí al informe completo.

«La globalización como orden espontáneo»: Entrevista con Alvaro Zicarelli

Comparto a continuación la entrevista que Alvaro Zicarelli me hizo en su programa «Estado del Mundo» acerca de este libro, La globalización como orden espontáneo, publicado en Unión Editorial, en Madrid y Buenos Aires.

Repasamos qué es un orden espontáneo y su distinción con los órdenes creados; respondo por qué pienso que la globalización es un orden espontáneo; hablamos también de la ingeniería social, de la necesidad de «des-industrializar la Argentina», del nacionalismo y la «cultura alambrada», de la «justicia sin estado» que hoy surge con el arbitraje internacional privado, entre otros temas.

Acceda aquí a la entrevista.

Acceda aquí al libro.

globalizacion

RÉPLICA A UNA 2da RESPUESTA DE ANDRÉS ASIAÍN

Andrés Asiaín escribió una nueva respuesta a lo que fuera mi réplica a su respuesta. A continuación copio para los interesados las cuatro notas que anteceden la que ahora escribo.

1ra nota: “Des-industrializar la Argentina“, por Adrián Ravier (El Cronista)

2da nota: “Exceso de industrialización“, por Andres Asiain (Página 12)

3ra nota: «Exceso de industrialización: una respuesta a Andrés Asiaín«, por Adrián Ravier (Punto de Vista Económico)

4ta nota: «Exceso de respuestas: una industriosa respuesta a la respuesta de la respuesta«, por Andrés Asiaín (Cátedra Nacional de Economía: «Arturo Jauretche»)

Dos interesantes citas encabezan la respuesta de Andrés Asiain a mi réplica. La primera de Marcelo Diamand, quien cuestiona la formación de los economistas del mainstream, y las premisas en que se basan. La segunda de Juan Domingo Perón, quien viene a resumir en tres líneas todo lo que se plantea después acerca del poder malicioso de las corporaciones.

Respecto de lo primero, está claro que a ambos nos separan dos cuerpos teóricos diferentes. Partimos de axiomas distintos, y entonces las deducciones lógicas de nuestra comprensión de la economía difiere.  Más allá de que Asiaín y yo acordaríamos en partir de modelos de desequilibrio e incertidumbre (el interesado puede ver más aquí), lo cierto es que si insistiéramos en prolongar esta discusión intuyo que terminaríamos discutiendo la teoría del valor trabajo, la teoría de la explotación y la plusvalía, premisas que han sido desbastadas por numerosos autores y que han sido recolectadas en la historia del pensamiento económico. De repetir ese recorrido no podemos ocuparnos aquí, aunque sería un diálogo fascinante (los interesados pueden leer este documento sobre la historia de las teorías del valor y del precio, Parte I y Parte II).

Lo que sí me interesa más cuestionar es la visión “infantil” peronista –y a la que Asiaín parece adherir- de que el mercado es malo, y el Estado bueno. En palabras de Perón: “La economía nunca es libre, o la controla el Estado en beneficio del pueblo, o la controlan las grandes corporaciones en perjuicio de éste.” (la cursiva es mía) La realidad –que Asiaín dice conocer muy bien- muestra otra cosa. En términos de Buchanan y el Public Choice, ¿por qué creemos que el gobierno está compuesto por ángeles? ¿Podemos confiar realmente en que los gobiernos buscarán el bien común? ¿Podemos creer que el gobierno opera «en beneficio del pueblo»? Desde nuestro punto de vista, el gobierno no tiene «incentivos» para seguir el bien común (el interesado puede ver más aquí), pero además, no tiene el conocimiento para poder hacerlo. De ninguna manera el Estado podrá reemplazar el eficiente sistema de mercado en lo que refiere a la asignación de recursos. Es en este sentido, es decir «a lo Buchanan», que quise -en mi réplica anterior- distinguir al político del resto de las personas.

Lo cierto es que el lobby del poder económico que le preocupa a Asiaín -y nos preocupa a todos- no tiene lugar en una economía libre con gobierno limitado, y sí tiene un enorme espacio para operar en una economía proteccionista, intervenida, donde el Estado garantiza a ciertas empresas mercados cautivos con patentes, con aranceles, y con todo tipo de intervenciones. Estaremos de acuerdo, me parece, con  Asiaín en criticar esa lamentable sociedad que Estado y pseudo-empresarios han conformado desde siempre en contra del consumidor. ¿Cómo terminamos con esta sociedad? ¿Dando más poder aun al Estado? ¿Por qué insiste Asiaín en mantener un sistema que ha favorecido a los Macri y a los Fortabat?

Desde que tengo memoria, al leer documentos escritos desde la izquierda, hay un enorme e intencionado esfuerzo por hacer una caricatura del pensamiento liberal. Se construye un muñeco de paja y se lo ridiculiza para fortalecer ideas contrarias.

Dice Asiaín que “como sabe cualquier persona exceptos los economistas adoctrinados bajo la escuela liberal, en el mercado el que tiene plata manda, el que no obedece y hay quien tiene mucha plata y mucho manda.” Desde nuestro enfoque, sin embargo, en una economía libre (como la que queremos, no como la que tenemos) el que tiene plata la consiguió trabajando, creando, innovando. Y no sólo eso, ya que aquel que quiere multiplicar su capital deberá asignarlo para satisfacer la soberanía del consumidor. Aquí no hay un Estado que otorgue prebendas y mercados cautivos. El Estado de Derecho, de hecho, tiene que garantizar igualdad ante la ley. Todos deberíamos ser realmente iguales ante la ley.

Pero volviendo a la nota original, de lo que se trata aquí es de definir quién ordena la economía. ¿Quién define cuántos diarios, restaurantes, peluquerías, estaciones de servicios, escuelas, hospitales, etc etc etc necesitamos? ¿Le vamos a confiar al Estado esta decisión? Pues no, esto lo debería definir el mercado. Quien desee abrir un comercio debe tener libertad de hacerlo, con medios propios o de terceros, y será el mercado, la gente, la que defina si se mantiene o no, si se multiplica o se cierra. Aclaro que cuando califiqué a Asiaín de arrogante, no quise descalificarlo, sino señalar que este orden se define espontáneamente. La estructura económica la debe definir el orden espontáneo, la interacción de las personas, y no Perón, ni Néstor, ni Cristina, ni Asiaín. Y es que al intentar hacerlo enfrentarán dos problemas clásicos: «incentivos» y «conocimiento». Es por los incentivos perversos del Estado en favorecer a «nuestros industriales» que hoy tenemos un «exceso de industria»; subsidios, aranceles, políticas para-arancelarias, patentes, etc etc etc han creado una industria privilegiada que me pregunto por qué Asiaín quiere seguir protegiendo.

Al respecto, cabe mencionar que si sugerí la lectura de mi libro “la globalización como un orden espontáneo” fue por dos razones. Por un lado, porque precisamente muestra con mayor espacio esta línea de pensamiento; por otro lado, porque en la primera réplica Asiaín señaló que no había reflexionado sobre globalización. Lamento que esto le haya parecido un acto de arrogancia.

Volviendo entonces sobre la necesidad de “des-industrializar la Argentina”, dice Asiaín que tomando mis datos “hay países con menos peso de la industria en el PBI, otros con un peso similar y otros que tienen un peso superior. De ahí que yo afirme que esos datos que él mismo presenta, no son suficientes como para afirmar que Argentina está excesivamente industrializada.” Mi punto, sin embargo, fue otro. Lo que señalé es que países de características similares como Australia, Canadá, Estados Unidos o Nueva Zelanda, tienen “todos” una industria manufacturera menor en relación al PIB. Por otro lado, si Asiaín analizara realmente los datos, notaría que prácticamente todos los países tienen un menor peso de manufacturas industriales sobre el PIB que Argentina, con escasísimas excepciones, y en países con geografías muy opuestas a las nuestras.

Y volviendo al menemismo, y después de admitir que siempre hay matices y grises, Asiaín insiste que “el menemismo fue liberal por haber encarado un histórico proceso de privatización de grandes empresas del Estado, de desregulación de múltiples mercados, de reducción de aranceles, impuestos a la exportación y trabas a los movimientos de capitales.” Cada uno ve lo que quiere ver, pero el menemismo, como buen gobierno peronista, aumentó el gasto público en términos reales todos los años, si bien se encontró más limitado que el kichnerismo por la existencia de la convertibilidad y el “cepo” a la emisión. Los aranceles dentro del Mercosur bajaron, pero extra Mercosur subieron. La privatización de servicios públicos se dio en el marco de un estado quebrado, que ya no ofrecía ni luz, ni teléfono, ni ningún servicio básico, es decir, se privatizó más por necesidad que por convencimiento. Se habló de desregular mercados o del “déficit cero” en 1998 y 1999, pero en diez años de gobierno nada de eso ocurrió realmente. Ni un solo año tuvo Argentina, entre 1989 y 1999, equilibrio fiscal.

Para cerrar, no vaticino un mundo feliz, pero sí con menos hambre del que habría en un mundo socialista («recuerden que el socialismo es imposible«), o del que hubo en el mundo pre-capitalista. Vale quizás recomendar el libro de Angus Deaton “El Gran Escape”, justamente para visualizar abundante evidencia empírica en este sentido.

En corto, en 1800 había 1000 millones de habitantes, y un 80 % de pobreza. En el año 2000, pasamos a 7000 millones de habitantes y un 20 % de pobreza. El Banco Mundial dice que la pobreza ya es de sólo un dígito. Claro que puede ser exagerado. Quizás es del 30 %, pero negar la reducción dramática de la pobreza en estos dos siglos de capitalismo es una tarea difícil. No sólo ello. En estos 200 años de capitalismo global el mundo ha mostrado mejores ingresos, pero además una mayor esperanza de vida, una menor mortalidad infantil, y una mejora en todos los indicadores sociales que se quieran tomar.

Mi pregunta a Asiaín es entonces en qué mundo quiere vivir. ¿Desea un super-estado? ¿Hasta dónde confía en los políticos? ¿Hasta dónde se desea suprimir a las corporaciones? ¿por qué odia a los empresarios? Decía la cita del inicio que las teorías económicas no son para nuestros países. ¿Acaso podemos seguir creyendo en esa división de clases en las que pensó Marx? Hoy el empresario no es el que tiene capital, sino el emprendedor que crea valor a partir de sus ideas. El capital está ahí para cualquier que desee emprender. Son incontables los casos de empresarios exitosos que surgieron desde un garage o desde la calle.

Ningún programa estatal logró reducir la pobreza del modo que lo hizo el capitalismo global. China e India son ahora mismo países que muestran caídas dramáticas en los niveles de pobreza, por sólo haberse integrado al capitalismo global. Se podrá denunciar la dramática desigualdad vigente en China e India, pero esto es un proceso natural después de que millones de personas le escaparon a la pobreza.

No hay fórmulas mágicas para crear “crecimiento con equidad”. No necesitamos un Estado gigantezco creando empleo. Necesitamos empresas, que ofrezcan bienes manufacturados, servicios, en un marco de competencia, y la última palabra acerca de quiénes sobreviven y quienes no, la tendrá el mercado, la gente, el consumidor.