LA AVALANCHA DE LA CONTRACULTURA – Por Alberto Benegas Lynch (h)

Por cultura se quiere significar valores, principios y virtudes en dos planos, en primer lugar el autoperfeccionamiento en cuanto a la relación intraindividual y, en segundo lugar, el respeto irrestricto a los modos en que se conduce el prójimo siempre y cuando no lesione igual derecho de terceros, es decir lo interindividual. Lo primero es íntimo y solo responde a la conciencia de cada uno, es el ethos, mientras que lo segundo hace a las relaciones sociales, alude a la moral. Por esto ha dicho bien primero Jeremy Bentham y luego Georg Jellinek que el derecho es un “minimum de ética” ya que esta abarca un campo más amplio pero los marcos institucionales se limitan a pronunciarse por aquella parte que nos vincula con otros y no alude a nuestros actos que  hacen referencia a la intimidad de nuestras personas y a las consentidas entre adultos.

Siempre ha habido quejas sobre lo que ocurre en el tiempo presente. Afortunadamente, puesto que es el modo de enderezar las cosas. En modo alguno puede generalizarse y concluir que “todo tiempo anterior fue mejor”, siempre hay mezclas en todas las etapas de bueno, regular y malo. En los tiempos que corren, sin embargo, hay signos que nos deben poner en guardia de posibles decadencias.

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“La globalización como orden espontáneo”: Entrevista con Alvaro Zicarelli

Comparto a continuación la entrevista que Alvaro Zicarelli me hizo en su programa “Estado del Mundo” acerca de este libro, La globalización como orden espontáneo, publicado en Unión Editorial, en Madrid y Buenos Aires.

Repasamos qué es un orden espontáneo y su distinción con los órdenes creados; respondo por qué pienso que la globalización es un orden espontáneo; hablamos también de la ingeniería social, de la necesidad de “des-industrializar la Argentina”, del nacionalismo y la “cultura alambrada”, de la “justicia sin estado” que hoy surge con el arbitraje internacional privado, entre otros temas.

Acceda aquí a la entrevista.

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Reflexión de domingo: “SOBRE EL MULTICULTURALISMO Y EL TEMA DEL ISLAM”

La historia de la humanidad es, en gran parte, la historia de las guerras. Las más crueles y terribles guerras, intra-culturales, inter-culturales, cuando la conquista y la invasión eran la forma habitual de pensar. Pero, ¿por qué digo “eran”?

Es verdad, ese tiempo verbal no tiene casi razón de ser. Para colmo, grandes filósofos se encargaron de entronizar la guerra. Para Platón –a pesar de su sagacidad metafísica- los guerreros eran lo segundo más importante de la vida social; los comerciantes eran lo peor de lo peor y por eso podían tener propiedad. Para Aristóteles la autarquía era la vida plena de la polys, y aún hoy muchos filósofos de la economía creen que redescubrir a Aristóteles es una gran novedad, sobre todo para criticar al pérfido liberalismo económico. Los llamados sofistas vislumbraron una sociedad internacional, pacífica, pero quedaron sepultados por el cap. 1 de la Metafísica de Aristóteles. La patrística y la escolástica en general, a pesar de su gran genialidad, no salió en estos temas del comentario a los griegos y, cuando la segunda escolástica descubrió al mercado, quedó sepultada casi inmediátamente en el olvido. El único Papa que nombró una sola vez en un solo discurso a la 2da escolástica fue Pío XII. Y adiós.

Hobbes convenció luego a casi todos no sólo que el hombre es el lobo del hombre –lo cual casi podría tener fundamentos bíblicos- sino de que ESO es la política y NADA MÁS que eso y que el PROGRESO del hombre se basa en ESO. La izquierda hegeliana, con Marx a la cabeza, convenció a casi todos de que el comercio es una vil explotación, de que la lucha de clases es la dialéctica de la historia y los más pacíficos –la escuela de Frankfurt- se retiraron sencillamente a contemplar la dialéctica intrínseca de la razón occidental.

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Cultura y Libertad

La Fundación Federalismo y Libertad, de la cual soy miembro del Consejo Académico, acaba de crear su propio canal en youtube, y ha subido un material extraordinario que quiero sugerir a nuestros lectores. Me refiero especialmente a la jornada “Cultura y Libertad” en la que participaron Juan José Sebreli y Alberto Benegas Lynch (h).

Reflexión de domingo: “Sobre la patria”

ABLEn esta instancia del proceso de evolución cultural, la idea de nación es solo para evitar los inmensos riesgos de la concentración de poder que significaría un gobierno universal. En sociedades abiertas, el fraccionamiento ayuda a preservar los derechos individuales con cierta competencia entre países y, a su vez, cada uno subdivide internamente las jurisdicciones en provincias y éstas, a su turno, en municipios. Un gobierno universal no cuenta con la dispersión del poder y, por tanto, no permite fraccionarlo y no hay escapatoria posible frente a un aparato estatal único que abarque el planeta.

Por Alberto Benegas Lynch (h)

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