Mises y Hayek en la Cuestión del Método de la Economia

Sé que son autores muy diferentes y que han opinado diferente en esta cuestión, pero sospecho que las diferencias han sido acentuadas por las interpretaciones de sus lectores.

Obviamente Mises tiene él mismo parte de responsabilidad en el problema referido. Su énfasis en el apriorismo es tal, ya en 1933 (Epistemological Problems of Economics) que Hayek afirma que su famoso Economics and Knowledge de 1936 estaba en gran parte destinado a Mises en la parte metodológica, temiendo una grave reprimenda de Mises, que nunca llegó (sino que al contrario le mandó un “muy bien!” :)). Lo que ocurre es que no fue en 1933 la única ni la última vez que Mises parece afirmar que la economía se desprende totalmente de su famosa praxeología. Sobre ese punto ya he opinado varias veces que, sin embargo, Mises es ambivalente: tiene expresiones que hacen plausible lo que llamé la “interpretación Machlup” de Mises. Esto es, Mises sostiene que entre la praxeología y la cataláctica es necesario pasar por las “condiciones del mundo real” (cap. XIV de Human Action), con lo cual, entonces, la economía como cataláctica no parece desprenderse sólo de la praxeología….

Sigue leyendo

Teoría del Capital I: Frank Knight y el «período de producción»

En a década del 30′ hubo un debate muy intenso e interesante sobre la teoría del capital, principalmente entre Frank Knight y F. A. Hayek. Si bien el mismo presenta varios frentes, hay dos aspectos que se destacan.

  1. La idea de capital constante
  2. El período de producción

Estas son dos de las críticas más importantes de Knight. Ambas, sin embargo, no logran capturar el punto central de la teoría del capital de Böhm-Bawerk.

Sigue leyendo

La experiencia de Peter Boettke en la UFM

En Latinoamérica los que seguimos la tradición de la Escuela Austriaca, conocemos el significado de la Universidad Francisco Marroquín en la moderna Escuela Austriaca.

En los últimos días, Peter Boettke -uno de los más distinguidos representantes modernos de esta tradición-, visitó la UFM y en varios posts manifiesta su sorpresa.

En un primer post avisó de su viaje a Guatemala junto a Chris Coyne. En un segundo post informó a sus lectores acerca de la posibilidad de cursar Masters on line en la UFM, detallando los contenidos y recomendando sus programas. En un tercer post nos habló sobre el Centro Henry Hazlitt, destacando su preocupación por la pedagogía y también que los cursos básicos de economía se basan en el tratado de economía de Murray Rothbard «Man, Economy and State». En un cuarto post, y el último hasta el momento, Boettke manifiesta su sorpresa al enterarse de la existencia del Kirzner Entrepreneurship Center, localizado en el departamento de Economía de la UFM, junto al Vernon Smith Center for Experimental Economics.

Me cuentan quienes están compartiendo estos días junto a Boettke que no deja de manifestarse impresionado por los programas de estudios y que es su deseo que la George Mason University pueda ofrecer programas semejantes.

¿Ha tenido oportunidad de conocer la UFM? Cuéntenos su experiencia.

Nuevo número de la Revista de Instituciones, Ideas y Mercados (RIIM)

El contenido del volumen Nº 54 (mayo), Año XXVIII, ya se encuentra disponible on line, aunque aun no hay acceso a los documentos.

Se destaca una nueva contribución de Gabriel J. Zanotti, bajo el título «Una salida para el estancamiento epistemológico de la Escuela Austríaca» y un artículo de Rafael Beltramino, «La tradición Austríaca y sus posibles futuros.»

¿Fue la Fed un Fracaso?

En el 2013 se cumplen 100 años de la reserva federal (Fed) de Estados Unidos, el banco central más importante. Seguramente varios trabajos aparezcan para evaluar la trayectoria de la Fed a lo largo de su siglo de vida. George Selgin, William Lastrapes y Larry White han escrito un working paper evaluando la performance de la Fed. El resultado que encuentran es que, tomando indicadores que son responsabilidad exclusiva de la Fed, su performance no sólo no ha sido exitosa, sino que la situación financiera y monetaria actual es peor que la situación que llevó a considerar formar la Fed hace casi 100 años. ¿Por qué, entonces, no considerar un cambio institucional dada la situación actual?

Selgin presentó los resultados de su investigación en el Mises Circle en Furman University en Septiembre del 2010. Si el tema les interesa, y tienen 40 minutos, recomiendo que vean el video de la presentación que creo fue excelente. Selgin no sólo fue contundente y riguroso, sino que no desperdició tiempo de exposición.


¿Somos hoy todos keynesianos?

Las ideas de John Maynard Keynes surgieron en el marco de la gran depresión de los años treinta. Entre los años 50 y 60 muchos economistas coincidían en afirmar «ahora somos todos keynesianos». Incluso Milton Friedman llegó a decirlo en 1965.

La nueva crisis revitalizó el pensamiento de Keynes y The Economist colocó a dos prestigiosos economistas a responder la gran pregunta: ¿Somos hoy todos keynesianos?

De un lado Brad De Long, del otro Luigi Zingales. ¿Qué respondieron?

Se suponía que Brad De Long iba a defender la postura, pero pidió disculpas y afirmó que ya no, «hoy no somos todos keynesianos.»

Por ejemplo, leyendo The New York Times encuentra que William Poole, ex presidente de la Reserva Federal de St Louis, considerando  que: «El gasto del gobierno no puede liderar el camino hacia una recuperación sostenida, debido a que su efecto de estímulo se verá compensado por anticipado con impuestos más altos y con la necesidad de financiar el déficit.»

En 1970 William Poole fue un keynesiano que daba por sentado que la política de déficit y el gasto fiscal tenían un papel adecuado y eficaz en la lucha contra las recesiones. Pero Poole no está solo.

Robert Barro, de Harvard University, dijo sobre la propuesta de estímulo fiscal de Obama:… «Este es probablemente el peor proyecto de ley que se ha presentado desde la década de 1930. No sé qué decir. Quiero decir que está perdiendo una enorme cantidad de dinero, que tiene una teoría simplista que no creo que funcione … No creo que vaya a expandir la economía … Va más en la línea con tirar el dinero a la gente … Creo que es basura. »

John Cochrane, de la Universidad de Chicago, agrega: «Nadie ha enseñado esto a estudiantes de postgrado desde 1960 … Son los cuentos de hadas que se han demostrado falsos. Es muy reconfortante en tiempos de crisis volver a los cuentos de hadas que escuchábamos cuando eramos niños, pero esto no los hace menos falsos. » Cochrane agrega que «el gobierno emitirá bonos para pedir prestado, lo que significa que los inversores al comprar bonos del Tesoro de EE.UU. dejarán de invertir en acciones o productos, anulando el efecto de estímulo.»

Edward Prescott, de la Arizona State University, quien ganó un premio Nobel de Economía en 2004 por su estudio sobre los ciclos económicos, hizo esta contribución: «Los economistas en el campo están profundamente divididos sobre la cuestión del estímulo federal … No sé por qué Obama dijo que todos los economistas están de acuerdo en esto. Ellos no lo están.»

Eugene Fama, de la Universidad de Chicago, declaró: «los rescates y planes de estímulo son financiados mediante la emisión de más deuda pública (¡el dinero debe venir de alguna parte!). La deuda, agregó, absorbe los ahorros que de otro modo irían a inversión privada,.. a pesar de la existencia de recursos ociosos, los rescates y planes de estímulo no agregan nada a los recursos actuales en uso. Acaban de mover recursos de un uso a otro. »

De Long concluye que «el argumento que los señores Fama, Prescott, Cochrane, Barro, Poole y compañía están haciendo es lo que los economistas llaman la Ley de Say. Es la afirmación de que las decisiones de aumentar el gasto, ya sea que vengan del gobierno o de cualquier otra persona, no pueden estimular la economía y aumentar el empleo y la producción porque la demanda debe ser creada por la oferta. Si el gobierno gasta, alguien más debe recortar sus gastos.»

[…] «Así que ahora, no puedo decir que somos todos keynesianos. Lo más que puedo decir es que deberíamos serlo.»

Y qué podemos tomar de lo dicho por Luigi Zingales, quien se suponía defendería una posición opuesta a la de De Long:

Se pregunta: «¿Qué significa ‘ser keynesiano’? Simplemente creer en el papel de los componentes de la demanda en la determinación de la producción total es una caracterización insuficiente. Un verdadero keynesiano difiere, en tanto que él también cree que: 1) La política monetaria no es la herramienta más eficaz para estabilizar la economía y puede ser completamente ineficaz en algunas circunstancias (trampa de liquidez), 2) la política fiscal es eficaz y el gasto del gobierno es la herramienta preferida, 3) la intervención del gobierno funciona y las consecuencias a corto plazo son más importantes que las de largo plazo.»

«Con esta definición en mente, hay cuatro formas en las cuales la afirmación ‘todos somos keynesianos’ puede ser interpretada. Propongo que la declaración es falsa en tres de cuatro de estas interpretaciones.»

«La primera interpretación es que la profesión económica ha llegado a un consenso sobre las posiciones keynesianas. Esta declaración es definitivamente falsa. Si usted navega a través de los artículos publicados en la revista líder de la American Economic Association en 2008, verá que sólo uno de los 12 artículos que se ocupan de las cuestiones macroeconómicas (Código JEL E) soporta (aunque muy indirectamente) la idea de una política fiscal de expansión como una herramienta política. Un desequilibrio aún mayor está en el pináculo de nuestra profesión. Entre los 37 ganadores del premio Nobel de Economía en los últimos 20 años, cuatro recibieron el premio por sus contribuciones a la macroeconomía. Ninguno de ellos podría ser considerado keynesiano. De hecho, es difícil encontrar trabajos académicos que apoyan la idea de un estímulo fiscal.»

«La segunda interpretación posible es que existe un consenso entre los economistas en que las causas de la crisis actual es keynesiana. Incluso en esta interpretación la declaración es falsa. No creo que ningún economista se atrevería a decir que la actual crisis económica de EE.UU. ha sido causada por subconsumo. Con cero de ahorro personal y un gran déficit presupuestario del gobierno de Bush hemos tenido una de las políticas keynesianas más agresivas en la historia.»

«La adhesión a los principios de Keynes no sólo no evitaron el desastre económico actual, sino que incluso han contribuido enormemente a la causa. El deseo keynesiano de gestionar la demanda agregada, haciendo caso omiso de los costos a largo plazo, impulsado por Alan Greenspan y Ben Bernanke a mantener las tasas de interés extremadamente bajas en 2002, impulsaron el consumo excesivo de las familias y la asunción de riesgos excesivos por parte del sector financiero. Más importante aún, ha sido la formación keynesiana de nuestros responsables políticos lo que les ha llevado a ignorar el papel que desempeñan los incentivos en las decisiones económicas. La principal diferencia entre Keynes y la economía moderna es el énfasis en los incentivos. Keynes estudió la relación entre los agregados macroeconómicos, sin ninguna consideración por los incentivos subyacentes que conducen a la formación de estos agregados. Por el contrario, la economía moderna basa todos sus análisis sobre los incentivos. En 1998, cuando el co-Fed coordinó el rescate de Long Term Capital Management, no se preocuparon por el impacto que esta decisión tendría sobre los incentivos para asumir riesgos y la liquidez adecuada de precios. Cuando el señor Bernanke diseñó el rescate de Bear Stearns, no se preocuparon por el impacto que esta decisión tendría sobre los incentivos de los otros bancos de inversión para aumentar el capital social a precios bajísimos. Cuando cambió de posición dos veces en el espacio de dos días, dejando que Lehman caer, pero rescatando a AIG, no se preocuparon por el impacto que tendría en la confianza de los inversores y los incentivos para invertir. Este es el comportamiento errático que ha asustado al mercado y ha creado la actual crisis económica: en una encuesta reciente el 80% de los estadounidenses declaran que tienen menos confianza de invertir en el mercado como consecuencia de la forma en que el gobierno ha intervenido.”

“Si los principios keynesianos y la educación son la causa de la depresión actual, es difícil imaginar cuál puede ser la solución. Por lo tanto, incluso la tercera interpretación que deben seguir las recetas keynesianas para combatir la actual crisis económica-es falsa. No discuto la idea de que algún tipo de intervención del gobierno puede aliviar las condiciones económicas actuales, y que una política económica keynesiana puede hacerlo. Con un déficit de cuenta corriente que en 2008 fue de 614 mil millones dólares, un déficit presupuestario que fue 455 mil millones dólares y los gastos militares de 731 mil millones dólares, es difícil argumentar que el gobierno no está estimulando la demanda lo suficiente. La crisis actual no es una crisis de demanda, es una crisis de confianza. El mal gobierno corporativo, junto con las políticas del mal gobierno ha destruido al sector financiero, asustando a los inversores y congelando los préstamos. Es como si una bomba nuclear hubiera destruido todas las carreteras de Estados Unidos, y afirmaran que para mitigar el impacto económico de un evento semejante, debería invertir en los bancos. Es posible que con el tiempo haya un efecto goteo. Pero si el problema es de los caminos, lo que necesitamos es reconstruir los caminos, no subsidiar al sector financiero. Y si el problema es el sector financiero, se deseará solucionar este problema y no la construcción de carreteras.”

“La única interpretación en virtud de la cual la declaración en cuestión es cierta es que ‘nosotros’ el pueblo estadounidense y sus representantes electivos sean todos keynesianos. El keynesianismo ha conquistado los corazones y las mentes de los políticos y las personas comunes y corrientes, ya que proporcionan una justificación teórica para el comportamiento irresponsable. La ciencia médica ha establecido que uno o dos vasos de vino al día son buenos para su salud a largo plazo, pero ningún médico recomienda a un alcohólico en recuperación seguir esta receta. Lamentablemente, los economistas keynesianos hacen exactamente esto. Le dicen a los políticos, que son adictos a gastar nuestro dinero, que los gastos del gobierno son buenos. Y qué decir a los consumidores, que se ven afectados por problemas graves de gasto, que el consumo es bueno, mientras que el ahorro es malo. En la medicina, tal comportamiento tendría que ser expulsado de la profesión médica; en economía, le ofrece un trabajo en Washington.”

Un 37 % de los lectores de The Economist que votaron en la encuesta afirmaron que SÍ, que «hoy somos todos keynesianos». Un 63 % dijo que NO, que esta afirmación carece de sentido.

Conferencia de Peter Boettke

El pasado 15 de marzo el profesor Peter Boettke ofreció una conferencia virtual, abierta y gratuita con el objetivo de promocionar los  Programas de Cursos por E-Learning que la Fundación Bases está coorganizando junto a Corporate Training.

La conferencia se tituló: «La economía austríaca contemporánea en el panorama de la opinión económica» y asistieron más de 50 personas.

Corporate Training acaba de hacer accesible dicha conferencia. Nuestros lectores pueden estar interesados en esta conferencia, tanto para conocer la modalidad «presencial en la web» de estos cursos, y también por las palabras de uno de los máximos representantes de la Escuela Austriaca Moderna. Para verla clickear aquí.