SMP: Selgin’s Bitdollar and a Simple Step Toward Sound Money

Mi última entrada en Sound Money Project dollar sobre el “bitdollar” de Selgin.

Over at the Free Banking Blog, George Selgin replied to some recent criticisms that appeared in the Economic Policy Journal (here and here.) The criticism is aimed at what Selgin calls the “Bitdollar,” which is the idea of a tamper-proof-Bitcoin-type protocol that automatically adjusts the supply of base dollars in a way that a measure of nominal income keeps a stable path. The criticism (which, at least to me, reads more as a sequence of statements than arguments) sustains that any increase in the supply of money, in this case Bitdollars, would produce distortions in the economy.

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Selgin: Todos somos teoricos de la banca libre (y siempre lo fuimos…)

En un interesante post en Free Banking Blog George Selgin relaciona las confusiones y falta de conocimiento histórico en materia monetaria con los incentivos de la académica (al menos en Estados Unidos.) Ciertamente, temas de banca y dinero deben ser de los más confundidos en economía (quizás empatado con problemas de epistemología de la economía..????)

Para sugerir que es necesario un banco central para la estabilidad del sistema financiero se tiene que tener una teoría de banca libre. En general esta es una teoría (o concepción) implícita, no explícita. Esto genera dos problemas. En primer lugar posiblemente sea una concepción mal informada. En segundo lugar, se vuelve una concepción “irrefutable.”

Un pasaje de Selgin:

Consider, if you will, your typical fresh PhD, having monetary or (more commonly) macroeconomics as a specialty, as might have been disgorged by any save a handful of the doctoral programs in the U.S. sometime during, say, the last 30 years. In all likelihood that graduate never took a class on economic history, let alone one on monetary history or (least likely of all) the history of economic thought. Nor is he or she likely to have become familiar with even present day monetary institutions through any other coursework, most of which is devoted to mastering either statistical methods or highly abstract models. As for the monetary sequence itself, it is likely to have involved toying with Overlapping Generations models, which don’t even get the definition of money right, or Woodford-style neo-Wicksellian economics, which (unlike the Swedish real McCoy) strives to avoid using the “m” word altogether. Some better students, to be sure, will make up for the lack of institutional meat in their bland graduate-school porridge by grabbing the occasional vitamin from the library. But even when I went to school (NYU, class of ’86), that sort of thing was relatively rare. Today, to judge from the many grad students I talk to, a student who dare’s to do it, besides risking failure by having less time left to study for prelims, is sure to be regarded as a weirdo.

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Continúa el intercambio con el Dr Cavallo II

El Dr. Cavallo responde a dos de los puntos señalados en mi anterior post. A continuación copio sus comentarios. Luego respondo.

Hola Adrián. Me encanta este intercambio contigo. Vamos por parte. Primero sobre las cifras de déficit fiscal. Acabo de subir a mi blog los datos completos que también figuran en el trabajo de Orlando Ferreres: http://www.cavallo.com.ar/wp-content/uploads/2014/11/Cuentas-fiscales.-Fuente-Orlando-Ferrrere.xlsx
Los datos que vos transcribis en tu último comentario no coinciden exactamente con ninguno de los cálculos que aparecen en este cuadro, pero se parecen a los del déficit consolidado del Gobierno Central, el Sistema de Seguridad Social y de las provincias y municipios. Yo me referí al déficit del Gobierno Central, que es el que puede manejar directamente el Ministro de Economía de la Nación. Esa medida no fue déficit sino superávit en todos los años de mi gestión, incluído 1995. Si se agrega el déficit de la Seguridad Social, todavía quedan superávits para 1992 y 1993. El año 1991 indica un déficit, pero por incidencia del primer trimestre, mientras no rigió la convertibilidad. Si se agregan provincias y municipios pero se mantienen como ingresos los originados en privatizaciones, todavía sigue habiendo superávits en 1992 y 1993. Sólo si se excluyen los ingresos por privatizaciones se genera el signo de los datos que vos trasmitís. Sólo el año 1993 es superavitario. Ahora bien, si analizás el orden de magnitud de estos déficits, los midas como los midas, no podés argumentar que fuimos fiscalmente dispendiosos. Todos los años hubo superávit primario, incluído el año de la crisis Tequila. Y , para poner estos datos en perspectiva histórica, te invito a ver el gráfico sobre la evolución del Gasto Público y el déficit fiscal entre 1913 y 2012, que también subí a mi blog:http://www.cavallo.com.ar/wp-content/uploads/2014/11/Gasto-Públoc-y-Déficit-Fiscal-en-perspectiva-histórica.xlsx
Creo que en esta materia, sobran las palabras y los datos.

Con respecto a si soy liberal o Keynesiano, la discusión que planteó Grondona en abril de 1991es engañosa. Plantear al liberalismo como antagónico del Keynesianismo es equivocado. ¿O Keynes no era liberal? En todo caso se podría discutir si soy liberal de la escuela económica austríaca o liberal de la escuela económica Keynesiana. En ese caso yo respondería que tiendo a pensar más como la escuela económica austríaca cuando la economía viene de sufrir alta inflación, estanflación e hiperinflación. Y tiendo a pensar más como la escuela Keyneciana cuando el problema de la economía es la deflación. Si se utiliza el concepto de liberalismo que magistralmente presenta Mario Vargas Llosas en su último artículo en La Nación, creo que no puede decirs que yo no sea liberal.
ranscribo parte del artículo de Vargas llosas: “Como el liberalismo no es una ideología, vale decir, no es una religión dogmática laica, sino más bien una doctrina abierta y en evolución, que en vez de forzar la realidad para que ceda, se acomoda a la realidad, existen entre los liberales profundas discrepancias y las más diversas tendencias. …Esas diferencias de opinión son saludables y útiles, ya que no violan los preceptos básicos del liberalismo, a saber, democracia política, economía de mercado y ladefensa de los intereses individuales por sobre los intereses del Estado. Hay por ejemplo liberales que creen que la economía es el campo donde deben resolverse todos los problemas, y que el libre mercado es la panacea para los problemas, desde la pobreza hasta el desempleo, desde la discriminación hasta la exclusión social”.También he subido a mi blog el artículo completo de Vargas Llosas:http://www.cavallo.com.ar/wp-content/uploads/2014/11/Confesiones-de-un-liberal-latinoamericano-lanacion.com_.pdf

Entre paréntesis, si consideramos que los principios del liberalismo son los que menciona Vargas Llosas, no se entiende que Mariano Grondona haya dicho en abril de 2001, primero, algo que es correcto “Al revés que López Murphy, Cavallo no adhiere a un sistema de pensamiento. No es sistemático, sino pragmático” para luego concluir, equivocadamente: “No se fija principios, sino metas”.

A menos que vos sostengas que los principios del liberalismo son los expuestos por los autores de la escuela austríaca, tal como pareces hacerlo en el párrafo que transcribo: “Mi crítica al Dr. Cavallo es precisamente el no adherir a estos principios que tan claramente han sido expuestos por los autores de la tradición austriaca, y en particular Mises y Hayek. Cuando afirmé en mi primer post que fue desafortunada la imagen del Dr. Cavallo al lado de estos dos autores en la presentación de Iván Carrino, me refería precisamente a esto.”

Invertiré el orden de mi respuesta, para intentar ser más claro. Comenzaré por Vargas Llosa, el liberalismo y Keynes y sólo después retomaré la cuestión fiscal en los 90.

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Carrino-Ravier-Cavallo: Unos breves comentarios y aclaraciones

La ponencia de Ivan Carrino en el congreso “La Escuela Austriaca en el Siglo XXI” en Rosario ha generado ciertas reacciones interesantes de Adrian Ravier y Domingo Cavallo. La ponencia de Carrino consistió en mostrar puntos de contacto entre la convertibilidad en Argentina en la década del 90 y posturas de la Escuela Austriaca.

Aquí la secuencia de posts:

Estos posts ya son de por sí extensos. Sólo quiero aportar algunas aclaraciones sobre la ponencia de Carrino y el intercambio entre Ravier y Cavallo.

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¿Somos Austriacos? ¿Por qué?

EAdesdeAdentro-Ayer George Selgin publicó un post en su blog sobre free banking explicando que no se considera Austriaco, aunque no tiene  problemas en que lo identifiquen con esta tradición de pensamiento. En las redes sociales hubo varios intercambios que se apoyaron en sus palabras para excomulgarlo de esta tradición de pensameinto que, se sabe, guarda debates internos.

Lo dicho, sin embargo, no es nuevo. Va en línea con una respuesta que ya había ofrecido en aquella famosa entrevista de Daily Bell (que nosotros tradujimos y reproducimos en español en el Vol. II del libro La Escuela Austriaca desde Adentro):

Daily Bell: ¿Se considera a sí mismo un economista Austríaco?

SELGIN: Mientras estaba en la New York University me consideraba a mí mismo como un austríaco y, más precisamente, un Miseano. ¡A pesar de la influencia que tuvo en mí La desnacionalización del dinero de Hayek, terminé considerándolo más bien un tanto ñoño para mi gusto! Pero esa actitud no sobrevivió mis primeros años en la profesión, que me enseñaron que, si realmente iba a ser un académico –y para ese entonces era lo que más me importaba¬- tenía que olvidar todo lo relacionado a escuelas de pensamiento y temas relacionados. Decidí que tener una ideología o identificarme con cualquier escuela de pensamiento era tratar el tema de la manera equivocada, dado que se empieza con un conjunto de respuestas antes de investigar una pregunta.

En el mismo sentido, respondía Carlos Rodriguez Braun, en la entrevista reproducida en el vol. I:

En la polémica entre el liberalismo neoclásico de Chicago y la Escuela Austriaca ¿en que lado se sitúa usted? ¿Qué opina de las matemáticas y la estadística en economía?

RODRIGUEZ BRAUN: Esto de tener que estar en una escuela o en otra es cómodo, pero por una razón muy mala: porque ahorra el coste de pensar. Te pones (o te ponen) en una escuela y ya está. Pues, lo siento, pero no. No me gustan las escuelas ni los “lados” exclusivos porque el mundo es demasiado complejo. Por ejemplo, la Escuela Austriaca tiene una gran teoría del ciclo económico (debo su conocimiento y aprecio a un viejo y valioso amigo, Jesús Huerta de Soto), pero la de Chicago nos abrió los ojos ante nuevas perspectivas de análisis que no veo por qué hay que desdeñar. Otro tanto valdría para la Public Choice. Esto podrá escandalizar también, pero no sólo no desdeño ni las matemáticas ni la estadística en economía sino que aplaudo su uso.

Quisiera invitar a los lectores a discutir esta cuestión. ¿Cuán correcto resulta identificarse con una tradición de pensamiento? ¿Implica esto aceptar todas las premisas de la “Escuela”? Y por otro lado, ¿es posible enumerar una serie de postulados que todos los austriacos acepten? ¿Cuáles serían esos postulados en la “Escuela” austriaca?

Quizás Rafael Beltramino tiene razón cuando prefiere el término “tradición”, más que el de “Escuela”. Sin el ánimo de abusar de la auto-referencia a este libro el Profesor Beltramino decí (Vol III):

¿Y por qué piensa que la economía austríaca tiene ventajas analíticas sobre la neoclásica?

BELTRAMINO: Una digresión, prefiero hablar de tradición austriaca más que de Escuela Austríaca; en esto sigo a Karen Vaughn entre otros. Esto se debe a que creo que, a partir de la diáspora del 30, en la cual los diferentes economistas austríacos fueron dejando Viena, se perdieron algunos elementos característicos de una “Escuela”. Actualmente la heterogeneidad geográfica, linguística y teórica hacen difícil hablar de una Escuela. Por eso prefiero el término tradición.

Shocks productivos y ajuste de precios

En varias ocasiones hemos mencionado en este blog la diferencia entre estabilizar el nivel de precios cuando hay incrementos de productividad o dejar que el nivel de precios ajuste a la baja manteniendo MV (por unidad de factor de producción) estable. Desde un punto de vista abstracto, un cambio en nivel de producto por cambios tecnológicos debería producir un cambio en el precio del dinero (1/P) dado que las cantidades relativas cambian.

Otra forma de ver los beneficios de dejar que el nivel de precios oscile de manera inversa al nivel de producto (ante cambios de productividad) es, como hace Selgin en Less than Zero, viendo la cantidad de precios que deben ajustarse.

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El encaje 100% es un esquema que favorece a la presencia de bancos centrales?

¿Es posible que la posición que defiende los encajes de reservas del 100% pueda ser utilizada como argumento a favor de un banco central, en lugar de en contra? Si la oferta de dinero mercancía (por ejemplo oro) no puede ajustar a la demanda de dinero de manera eficiente, entonces es factible que un banco central pueda hacerlo ajustando dinero fiat.

Esto es más sencillo de ver si utilizamos la versión expandida de la teoría cuantitativa del dinero de Christensen, Beckworth y Hendrickson.

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Banca Libre: El remedio contra los ciclos Económicos

Hace unas pocas semanas, un debate que mantuve personalmente con el Presidente del Instituto Juan de Mariana, Juan Ramón Rallo, nos permitió ver dos posiciones acerca de la estabilidad endógena del mercado para ofrecer servicios bancarios. De un lado, Rallo concluía que aun bajo un sistema de banca libre, el descalce de plazos produce ciclos económcios. Del otro lado, mi posición era que el descalce de plazos se minimizaría en ausencia de intervención estatal, y entonces no habría ciclos.

El resumen de Nicolás Cachanosky puede ser útil para aquellos lectores que no siguieron de cerca debate, encontrando al cierre de ese post el intercambio de seis post comentado.

George Selgin es precisamente uno de los máximos representantes y defensores del sistema de banca libre (con reserva fraccionaria) que Nicolás y yo defendemos, y en los últimos días estuvo de visita en Madrid. En un post anterior compartimos su entrevista con el diario El Mundo acerca de algunas de sus investigaciones en el campo, pero aquí queremos compartir también la conferencia que el propio Selgin ofreció en el Centro Riojano de Madrid, invitado precisamente por Rallo y el IJM. Su presentación puede ser leída como un capítulo más en este mismo debate, la que inicia con un comentario/pregunta de Juan Ramón Rallo en el minuto 1:08:00 y se extiende en preguntas y respuestas hasta el minuto 1:20:00.

Selgin argumenta aquí que tanto la línea Rothbard/Huerta de Soto como la línea Fekete/Rallo tienen el mismo problema al asumir que ellos saben mejor que los propios banqueros qué es lo que deben hacer. Selgin dice que él es economista y como tal -y en consistencia con nuestra argumentación en el debate comentado- no nos corresponde decirle al banquero con qué encaje deben operar, ni si deben tener en sus depósitos Real Bills.

Rallo respondió que si se deja a los bancos operar libremente, entonces tenderán a operar tomando depósitos de corto plazo, pero prestando a largo plazo, lo que en definitiva generá desequilibrios que originarán ciclos económicos.

Selgin responde que Rallo está haciendo una predicción empírica, al afirmar que si los bancos se manejan en libertad, operarán de la misma forma que Adam Smith describía en 1776. Sin embargo, no hay por qué esperar esto, pues el sistema ha cambiado mucho desde entonces. Selgin termina reconociendo que no puede “probar” que no se comportarán de esa forma, pero ofrece argumentos que nos invitan a reflexionar que no necesariamente debería ser así. La Banca libre en Canadá en los años 1920 ó 1930 es un ejemplo de esto.

Invitamos a los lectores a continuación [y gracias al esfuerzo del Instituto Juan de Mariana] a escuchar atentamente la conferencia completa, o en particular estos 12 minutos como un nuevo capítulo a tan interesante debate.

Lecciones de historia bancaria

Copio el acceso a mi último artículo en Infobae, el que resume una parte de la exposición que ofrecí en esta conferencia cuyo video ya se encuentra disponible en youtube.