Reflexión de domingo: “Salir del populismo con buenos modales” – Por Alberto Benegas Lynch (h)

Es por cierto muy difícil unificar una interpretación que corresponde a cientos de miles de personas que naturalmente tienen sus propias visiones con diferentes énfasis y preferencias. De todos modos puede encontrase un denominador común en la valorización de las instituciones republicanas y, por ende, en ahuyentar la figura del helicóptero tan estimulada y ponderada por energúmenos de variado calibre.

En todo caso nos parece que esta marcha del 1 de abril abre una nueva oportunidad al gobierno para salir del marasmo de populismo con buenos modales y revertir la situación. Milton Friedman ha escrito que para lograr cambios en la buena dirección es imprescindible llevarlos a cabo en el período de la luna de miel y no demorarse y desgastarse para que la oposición junte fuerzas.

Esperemos entonces que esta marcha abra nuevamente un paréntesis de esperanza para hacer lo que es razonable hacer dadas las características de la opinión pública y de los propios gobernantes del momento. Nos referimos esencialmente al voluminoso gasto público que es indispensable reducir, de lo cual depende la colosal presión tributaria, el déficit fiscal, el endeudamiento, las regulaciones absurdas y dificulta la trifulca contra la inflación.

Recordemos unos pocos ejemplos: este gobierno comenzó su gestión aumentando ministerios, elevando el gasto estatal y al tiempo que ponderaba el respeto a las instituciones pretendió designar por decreto a dos miembros de la Corte y subrayar la división de poderes cuando operaba en la Justicia un amigo del presidente, maniobras que afortunadamente se interrumpieron merced a la denuncia pública de una diputada integrante del gobierno. También se intentó muy ingenuamente comprar a piqueteros entregándole la friolera de $ 30 mil millones y otras sandeces como la de pretender chantajes liberando el sector externo para las áreas donde se incrementan precios. Abrirse al mundo no es un trámite administrativo sino para mostrar algo distinto del estatismo. Debe hacerse honor a la expresión cambiemos’ y no repetir errores superlativos aunque sean sin corrupción.

Días pasados no puede contener la carcajada cuando escuché en la radio a un funcionario público que se ufanaba con que las cosas mejorarán cuando la ‘inversión’ en obras públicas se concretaran a través de ‘picos y palas´. Sobre esto último tengo una mejor idea: que se cave con las uñas para mejorar el empleo según esta receta bastante estúpida por cierto con la que se desmoronará todo lo que queda en pie.

En segundo lugar no hay tal cosa como ‘inversión pública’. La inversión es un concepto subjetivo en el que se conjetura que el valor futuro es mayor que el presente. Si le arrancara la billetera a uno de mis lectores y le digo que es para invertir el fruto de su trabajo, seguramente el despojado se percatará que para él es un derroche puesto que si hubiera podido disponer de sus recursos lo hubiera llevado a cado en otra dirección. Es lo mismo que en la época alfonsinista cuando se decretó el ‘ahorro forzoso’ cuando por idénticas razones no hay tal. En el presupuesto gubernamental el rubro correspondiente debe contabilizarse como gastos en activos fijos para distinguirlos de los gastos corrientes, pero no como inversión pública.

En resumen, interpretamos que en la marcha en cuestión se espera que cambiemos cambie antes de que resulte tarde.

Publicado en El Cronista, miércoles 5 de abril de 2017.

Ahora que el populismo es una amenaza en todo el mundo, lo investigan economistas de todo el mundo

Ahora que el tema del populismo dejó de ser un fenómeno latinoamericano para presentarse, bajo distintas formas, en países desarrollados, no es de extrañar que los economistas de esos países hayan comenzado a ocuparse del tema.

Por ejemplo: Nicholas Chesterley, de Oxford University y Paolo Roberti, de la Universidad de Bologna, presentan este paper titulado “Populism and Institutional Capture”: http://amsacta.unibo.it/5455/1/WP1086.pdf

Va el resumen y los primeros párrafos (se pueden encontrar las referencias en el paper):

“Este trabajo considera la conducta electoral y la captura institucional cuando los votantes escogen entre un político populista y otro no-populista. Los políticos populistas proveen a los votantes un boom de utilidad seguido de consiguiente colapso, como en Dornbusch y Edwards (The Macroeconomics of Populism in Latin America, University of Chicago Press, 1991).

Los no-populistas proveen un nivel constante de utilidad. Sin embargo, una vez en el poder, políticos de los dos tipos pueden tomar control de las instituciones y asegurarse la reelección. Mostramos aquí que, en equilibrio, los políticos populistas pueden capturar las instituciones y evitar ser reemplazados durante la crisis: pero los no-populistas no. Los votantes, eligen racionalmente a un populista si los votantes descuentan suficientemente el futuro o si es demasiado costoso para el populista tomar control de las instituciones. Desgraciadamente, ambos tipos de políticos pueden preferir instituciones débiles, tanto para permitir su captura o para desalentar la elección del populista. “

“Es ampliamente reconocido que el populismo es un fenómeno destacado de comienzos del siglo XXI, aunque resulta difícil de definir. El concepto típicamente incluye a figuras tan dispares como Chávez, Cristina Fernández, Berlusconi y Putin, como también movimiento tales como el Frente Nacional en Francia o el Movimiento 5 Stelle en Italia. Los cientistas políticos suelen analizar al populismo a través del contraste entre un discurso marxista y uno populista (Mudde, 2004), M’eny and Surel (2002). Mientras la retórica marxista hace referencia a la lucha de clases, la retórica populista subraya el contraste entre el pueblo como un todo y una élite corrupta.

Dornbusch & Edwards (1991) analizaron el contenido económico de las propuestas populistas, y concluyeron que el populismo presenta soluciones fáciles a problemas complejos, lo cual puede mejorar el bienestar en el corto plazo, pero resulta costoso en el largo plazo. Esta visión es compartida por Sachs (1989), quien llama a este tipo de dinámica “el ciclo político populista”. Un ejemplo reciente es Venezuela bajo Chávez, donde las políticas redistributivas junto a una conducta fiscal imprudente llevaron luego de varios años a una espiral inflacionaria y pusieron al país el borde del colapso. Argentina experimentó un resultado similar bajo la presidencia de Fernández”.

Los efectos de largo plazo de las políticas populistas son analizados por Dornbusch & Edwards (1991) se contradicen con la persistencia en el poder de líderes populistas durante los últimos años, y sugiere que el uso de alguna forma de ventaja del incumbente los ayuda a perpetuarse en el poder. El principal objetivo de este trabajo es comprender si los políticos populistas tienen más incentivos para mantenerse en el poder a pesar de la voluntad de los votantes, y estudiar los incentivos de los votantes para elegir políticos que puedan intentar esa captura.”

Mitos y realidades de los movimientos populistas

El Instituto Juan de Mariana ha publicado su informe sobre “Mitos y realidades de los movimientos populistas.

IJM

A continuación se incluyen los contenidos asociados a este informe que seguramente serán de interés para nuestros lectores:

– Informe: https://www.juandemariana.org/investigacion/archivo-de-publicaciones/mitos-y-realidades-de-los-movimientos-populistas

– Nota prensa: https://www.juandemariana.org/el-ijm/notas-de-prensa/los-movimientos-populistas-concentran-poder-politico-en-democracia-y-atacan

– Artículo del autor en la web del Instituto Juan de Mariana: https://www.juandemariana.org/ijm-actualidad/analisis-diario/populismo-una-guia-para-la-ciudadania

El autor de este informe es el miembro del Consejo académico Eduardo Fernández Luiña, profesor de ciencias políticas de la UFM, quien ha colaborado con el IJM de forma muy estrecha en las últimas universidades de verano.

Lecciones que no se aprenden: Chile camina hacia el populismo sin mirar al otro lado de la Cordillera

Me pidieron, y he publicado, un artículo en el diario La Tercera, de Chile, sobre el avance de nuestro vecino hacia el populismo.

Cambia la vista desde la cordillera

ALGO RARO está sucediendo en la cordillera. Antes, quienes están a Occidente miraban con preocupación a sus vecinos de Oriente, ahora la preocupación comienza a ir en sentido contrario. Desde el Aconcagua, se ve con más optimismo lo que ocurre en Argentina que lo que está pasando en Chile.

En estos días, el diario La Nación (del cual me honra también ser columnista), tal vez el más importante de Argentina, publicó un editorial reflejando esta preocupación con el título “Chile, una tardía regresión populista” (14/10/16). Allí describe la calamitosa situación chilena al final del mandato de Salvador Allende y las notables reformas que llevaron a Chile al primer puesto en la región en términos de PIB per cápita o en la calidad de sus instituciones. También comenta el notable consenso que estas reformas alcanzaron, ya que fueron continuadas, y en algunos casos profundizadas, por sucesivos gobiernos tanto de centroizquierda como de centroderecha.

Parecía entonces que los chilenos habían aprendido algunas lecciones. Tenían, además, tan solo que mirar al otro lado de la cordillera para observar allí las consecuencias del populismo.

Pero parece que no; que, pese a todo eso, no se aprende. ¿Será necesario repetir el ciclo?

El problema es que estos aprendizajes son muy costosos. Tomemos el caso de Argentina. Está claro que se ha aprendido a fuego y sangre una lección: no habrá más golpes militares ni violaciones de los derechos humanos. Sin embargo, Argentina tuvo hiperinflación en 1989 y una generación después aceptaba altos niveles de gasto público y emisión monetaria que generaban creciente inflación sin comprender sus causas y sin anticipar sus efectos, que hoy estamos pagando.

Desde este lado de la cordillera nos preguntamos si, luego de 12 años de furor populista kirchnerista, hemos aprendido esa lección tan básica para tener una razonable república que nos permita aprovechar las oportunidades que siempre tuvimos. No puedo decir si eso ocurrirá, pero se ha abierto una posibilidad.

Y mirando hacia nuestros vecinos, los vemos comenzar un camino que nosotros ya hemos recorrido, y lo hicimos hasta el final. ¿Cómo puede ser que una sociedad en las puertas del progreso decida cometer un suicidio colectivo? Bueno, ¿acaso nosotros no hicimos lo mismo en el siglo XX?

En el caso argentino, la explicación de esa decadencia es muy compleja. A riesgo de simplificar, arriesgo una sobre el caso chileno. Una que he planteado muchas veces a mis amigos “Chicago boys”, pero no aceptan. Es así: las muy exitosas reformas económicas chilenas fueron justificadas en términos de eficiencia, sus beneficios eran mayores que sus costos. No se justificaron en términos de derechos, de libertades. Por ejemplo: el sistema de pensiones privadas es más eficiente que el sistema estatal.

El argumento, por supuesto, es correcto, pero cae de bruces ante una crítica basada en la justicia. La respuesta que recibe es: será eficiente, pero es injusto. Y allí se acabó el debate. Nunca se justificaron las reformas en términos de derechos: los contratos laborales deben ser libres, no porque sean más eficientes, que lo son, sino porque tengo un derecho de propiedad sobre mi fuerza de trabajo. Y así sucesivamente.

Si éste es el punto débil del exitoso modelo chileno, no es que esté perdido, pero será necesario brindarle una base moral y principista que hoy es débil. No hace falta un presidente que diga “voy a manejar el país como una empresa” (los accionistas tampoco salen a la calle), hace falta un movimiento de gente que considere la libertad como valor supremo.

Así termina el populismo

El pasado 16 de abril Infobae publicó una nota de mi autoría donde intenté mostrar las dos décadas perdidas de la economía argentina. El fundamento de este artículo se sintetiza en el siguiente gráfico sobre PIB per cápita en dólares de 2015, donde se observa que el ingreso argentino de 2015 equivale a aquel de 1996.

PIB-pc-en-dolares-1991-2015

 

 

 

 

 

 

 

En el artículo ofrecía la siguiente aclaración:

La foto aún no está completa. Faltan en este gráfico dos fenómenos fundamentales: 1) el sinceramiento del tipo de cambio en los primeros meses de 2016, que sin duda volvió a reducir el ingreso en dólares (¿volvimos a 1996 o a la década de 1970?) y 2) la confirmación de si realmente la economía argentina recuperará el esperanzador crecimiento económico en 2017…

Ivan Carrino, economista de Inversor Global, completa la foto con esta nota donde incluye el siguiente gráfico, mostrando una caída del 38,7 % en el PIB per cápita en dólares desde el pico de 2013 en 14.747 dólares a los 8.920 dólares actuales, lo que es consecuencia del deterioro del modelo populista-kirchnerista y la devaluación (o sinceramiento del tipo de cambio) de los primeros meses de 2016.

Carrino_PIB_pc_dolares

 

Metodológicamente, debemos aclarar que el segundo gráfico no está construido con la misma base que el primero, y por eso puede haber alguna diferencia, pero la caída en el ingreso ha sido lo suficientemente profunda como para advertir que la economía argentina ha retrocedido demasiado, quizás incluso hasta los años 1970.

¿Cuántas décadas hemos perdido por el populismo de corto plazo en sus diferentes expresiones militares, radicales y peronistas? El desafío del gobierno es muy grande: lograr crecer sobre bases genuinas para no retroceder nunca más.

Guest Post: “El populismo y la ambición del gobierno ponen en peligro el Imperio de la Ley” por el Principe Michael von Lichtenstein

Traducción por Maria Blanco y Juan C. Cachanosky al español de un escrito del Príncipe Michael von Lichtenstein sobre los peligros del populismo.


El populismo y la ambición del gobierno ponen en peligro el Imperio de la Ley

“Siguiendo una tendencia alarmante, individuos, empresas e instituciones que no han cometido ningún crimen se encuentran crecientemente sometidos a cazadores de brujas de los gobiernos bajo cargos “éticos” pobremente definidos. La práctica está tomando impulso en varios países, aunque no está claro quién tiene la autoridad para reglamentar qué comportamiento es ético y cuál no”, escribe el Príncipe Michael von Liechtenstein.

Publicado originalmente en GLS (Geopolitical Information Service) con el título “Populism and government greed jeopardise rule of law” http://blog.geopolitical-info.com/category/en/

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Cuando se trata de las leyes, la situación está clara: los parlamentos sancionan leyes siguiendo procedimientos estrictos. Pero, las formulaciones del “estándar ético” tienen lugar en otro ámbito. El llamado “ético” es subjetivo en gran medida, depende de evaluaciones resbaladizas y se dejan llevar fácilmente por sentimientos populistas.

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EPT: La Izquierda y el Populismo en las PASO

Columna en Economía Para Todos sobre la presencia de sectores de izquierda, populistas (y hasta estatistas) en las PASO (primarias presidenciales en Argentina) del 9 de Agosto.

Hacia el final de la nota, donde hablo de Alfonsín y la UCA, debería ser Alfonsín y la UCR.

Numerosas especulaciones y análisis rondarán en torno al resultado de la PASO, en especial a las posibilidad de Macri y Scioli de llegar respectivamente a la presidencia. Estimo que ambas campañas políticas verán cambios significativos en los próximos días por lo que es difícil hacer proyecciones. Lo que me llamó la atención, sin embargo, es la fuerte presencia de partidos de izquierda, populistas, o directamente estatistas.

Seguir leyendo en EPT.

Populismo vs República, con Gloria Alvarez [2do video]

Aprender Volando es una iniciativa de la Fundación Libertad y Progreso donde Gloria Alvarez abre ciertos debates fundamentales para nuestro presente y futuro. Ante el exitoso primer video “Por amor a la Libertad“, hoy se lanzó el segundo “Populismo vs República”. Desde Punto de Vista Económico, apoyamos la difusión de este proyecto.

¿Es racional el populismo?

Roque Benjamín Fernández, quien fuera Ministro de Economía bajo la Presidencia de Carlos Saúl Menem, ofrecerá en el seminario de Análisis Económico que organiza periódicamente UCEMA una respuesta a este interrogante.

En la interpretación del populismo es frecuente encontrar opiniones basadas en que el voto ciudadano es comprable con prebendas y subsidios, sugestionable con símbolos o articulaciones discursivas que apelan a su inconsciente, o manipulable por la superstición de que existe un líder hegemónico benevolente que resolverá sus necesidades insatisfechas. En este trabajo se argumenta todo lo contrario: el populismo perdura en el tiempo más por la interacción de ciudadanos racionales con políticos racionales que por las subjetividades compradas o discursivamente creadas mediante símbolos o supersticiones. El enfoque racional del populismo habilita la discusión técnica de posibles instituciones que logren mejorar un sistema democrático.

Del análisis que aquí se presenta resulta evidente que el verdadero desafío que plantea el populismo a la democracia republicana está en el orden social elegido como sistema de representación ciudadana. El populismo argumenta que el mejor orden social de representación se logra mediante la construcción de un líder hegemónico, mientras que la democracia republicana argumenta que el mejor orden social de representación se logra mediante la construcción institucional (federalismo, justicia independiente, división de poderes…) donde el liderazgo político está sometido a fuertes restricciones.

El trabajo concluye demostrando que instituciones débiles son las precursoras del populismo y que, una vez instaurado, el populismo contribuye a debilitar aun mas tales instituciones para poder perpetuarse. Respetando principios democráticos, el populismo solo puede ser atenuado fortaleciendo las instituciones que se encargan tanto de limitar y dividir el poder como de auditar la gestión de gobierno.

La presentación tendrá lugar en UCEMA, el 26/06 a las 12:30 hs. La inscripción es sin cargo, desde este link.

Acceda aquí a las investigaciones de este autor.

 

Infobae: Las Cuatro Etapas del Populismo

Nota en Infobae sobre las cuatro etapas del populismo. Es claro que Argentina (así como Venezuela) se encuentran en lo que sería la tercer etapa.

En “Populismo Macroeconómico” (1990) Rudiger Dornbusch y Sebastián Edwards dividen el populismo en cuatro etapas luego de observar la experiencia de varios países latinoamericanos. El populismo siempre ha sido difícil de definir de manera precisa. No obstante se han identificado algunos rasgos característicos. Por ejemplo, la presencia de una propaganda política basada en movilizaciones, una retórica (o relato) y simbología diseñados para generar la atracción del electorado. Acuerdos y políticas destinadas a los sectores de bajos ingresos, con los cuales la clases política se identifica por más que provengan o se encuentren en clases medias o altas. También es factor característico el uso de chivos expiatorios y de teorías conspirativas.

Seguir leyendo en Infobae.