Guest Post: “El populismo y la ambición del gobierno ponen en peligro el Imperio de la Ley” por el Principe Michael von Lichtenstein

Traducción por Maria Blanco y Juan C. Cachanosky al español de un escrito del Príncipe Michael von Lichtenstein sobre los peligros del populismo.


El populismo y la ambición del gobierno ponen en peligro el Imperio de la Ley

“Siguiendo una tendencia alarmante, individuos, empresas e instituciones que no han cometido ningún crimen se encuentran crecientemente sometidos a cazadores de brujas de los gobiernos bajo cargos “éticos” pobremente definidos. La práctica está tomando impulso en varios países, aunque no está claro quién tiene la autoridad para reglamentar qué comportamiento es ético y cuál no”, escribe el Príncipe Michael von Liechtenstein.

Publicado originalmente en GLS (Geopolitical Information Service) con el título “Populism and government greed jeopardise rule of law” http://blog.geopolitical-info.com/category/en/

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Cuando se trata de las leyes, la situación está clara: los parlamentos sancionan leyes siguiendo procedimientos estrictos. Pero, las formulaciones del “estándar ético” tienen lugar en otro ámbito. El llamado “ético” es subjetivo en gran medida, depende de evaluaciones resbaladizas y se dejan llevar fácilmente por sentimientos populistas.

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Volver a las Bases

AlberdiJuan Bautista Alberdi fue un actor fundamental en la conformación del estado argentino. No sólo fue fundamental en influenciar nuestra Constitución Nacional, sino que también dejó las Bases para que Argentina emprendiera un camino de desarrollo sostenido por varias décadas.

Me propongo en este artículo resumir su posición sobre distintos temas al sólo efecto de reintroducir sus “bases” en el debate moderno.

El gobierno debe limitarse a funciones esenciales

Bajo la estatolatría que nos rodea, el estado moderno ha asumido funciones que han distraído a los gobiernos de sus funciones esenciales. Se podrá decir que este es un fenómeno novedoso, que comienza en el siglo XX y se expande hacia comienzos del siglo XXI, pero Alberdi anticipó esta amenaza, como queda claro en las siguientes citas.

“Si los derechos civiles del hombre pudiesen mantenerse por sí mismos al abrigo de todo ataque, es decir, si nadie atentara contra nuestra vida, persona, propiedad, libre acción, etc., el Gobierno del Estado sería inútil, su institución no tendría razón de existir. Luego el Estado y las leyes políticas que lo constituyen, no tienen más objeto final y definitivo que la observancia y ejecución de las leyes civiles, que son el código de la sociedad y de la civilización misma (…) La democracia es la libertad constituida en gobierno, pues el verdadero gobierno no es más ni menos que la libertad organizada” (Juan Bautista Alberdi, Obras Completas, Tomo VII, p. 90/91).

En otras palabras,

“El Estado se hace fabricante, constructor, empresario, banquero, comerciante, editor, y se distrae así de su mandato esencial y único, que es proteger a los individuos de que se compone contra toda agresión interna y externa. En todas las funciones que no son de la esencia del gobierno obra como ignorante y como un concurrente dañino de los particulares, empeorando el servicio del país, lejos de servirlo mejor” (Juan Bautista Alberdi, “La omnipotencia del Estado de la negación de la libertad individual”).

Influenciado por Adam Smith, y anticipando la literatura moderna desarrollada por Friedrich Hayek o James M. Buchanan, Alberdi creía en un gobierno limitado, pues conocía las limitaciones cognitivas de los funcionarios, así como los perversos incentivos bajo los cuales actúan.

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El misterioso “socialismo” de Noruega

NoruegaEn paralelo con mi artículo sobre Suecia, publicado en Infobae la semana pasada, surgió una nota en el diario La Nación bajo el título “Noruega, el único socialismo del siglo XXI“. Inmediatamente muchos lectores nos han consultado opinión acerca de este otro caso “exitoso” de socialismo de mercado o Estado de Bienestar.

Lo cierto es que en la propia nota de La Nación uno puede encontrar respuestas. Por ejemplo, Noruega cuenta con una población pequeña de sólo 5 millones de habitantes, los que están parados sobre “100 años de reservas en gas y 50 en petróleo”.

El caso requiere investigación, pero aquí me limito a ofrecer lo que el Index of Economic Freedom ofrece en su estudio de 2013. Este indicador nos muestra que la libertad económica no se mide sólo por el tamaño de Estado, sino al menos en otros 9 indicadores adicionales.

Noruega recibe las puntuaciones más altas en Rule of Law (o Estado de Derecho). Es un país donde se respetan los derechos de propiedad, hay reglas de juego claras y estables, y hay bajísimo nivel de corrupción.

Además goza de mercados libres y competitivos, tanto hacia dentro de Noruega como también hacia el exterior. Son tan bajas las regulaciones que afecten la libertad de empresa, que el Banco Mundial engloba a Noruega como una de las 10 economías donde es más fácil hacer negocios (Noruega en el Doing Business).

En el campo monetario, Noruega disfruta de estabilidad monetaria y también de cierta libertad financiera.

Sus puntuaciones más bajas en libertad económica las recibe precisamente en el tamaño del Estado, la presión tributaria y la legislación laboral.

La pregunta que me surge es cuánto de ese gasto se financia con empresas y consumidores, y cuánto se financia con las reservas de gas y petróleo. La nota de La Nación dice que “El Estado grava la producción petrolera con una alícuota del 78% sobre sus ganancias netas.” ¿Cuál sería la presión tributaria de Noruega sin esta alta alícuota sobre la producción petrolera? Quizás descubrimos que la presión tributaria real sobre las empresas y los consumidores no es tan alta como parece.

Y es que Noruega ha logrado independizar su economía local de las reservas de gas y petróleo. Ante la pregunta que surge acerca de cómo ha hecho el gobierno Noruego para evitar que estas reservas causen la conocida enfermedad holandesa, perjudicando los incentivos hacia adentro de su economía, la respuesta es clara:

Las reglas de administración son claras: todo la renta petrolera se nuclea allí. El 96% de las ganancias e intereses se reinvierte fuera del país (para que no puedan ser utilizados políticamente) y el 4% se puede girar al Tesoro para financiar gasto público. A nivel global, los 810.000 millones en activos financieros se distribuyen: 60% en acciones de empresas, 35 a 40% en bonos y hasta un 5% en inmuebles.

Como reflexión final, debo reconocer que el caso requiere más investigación, pero la economía de Noruega es la 31 más libre del mundo, sobre un total de 185 economías que mide el ranking. Superando los 70 puntos, está muy lejos de ser una economía de planificación central socialista. Por el contrario, integra el privilegio de ser una de las economías mayormente libres que, afortunadamente, todavía nos quedan.

YPF y la Incertidumbre de Régimen

Se ha dicho mucho en las últimas 24hs sobre la decisión K de expropiar YPF. Independientemente de cómo se quiera llamar a esta medida, qué adorno institucional se le de en la escribanía que se ha vuelto el Congreso argentino, y qué retórica K se use, el caso es que en cuestión de minutos el gobierno se ha hecho cargo de facto de una de las empresas más grandes del país.

No conozco los detalles del mercado de energía en Argentina. Tampoco conozco en detalle cual debería haber sido el camino legal si el estado está interesado en ser accionista de la empresa, pero claramente no es lo que sucedió ayer. Este caso ilustra el efecto del “regime uncertainty” que Bob Higgs ha estudiado en la Gran Depresión.

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