FRIEDRICH A. von HAYEK (1899 -1992): A Short Appreciation 20 Years after his Death

by Kurt R. Leube *

“Before we explain why people commit  mistakes, we must first explain why they should ever be right.» 

F.A. von  Hayek

I

It is 2012, and lets we forget one of the most seminal minds of our times, we should recall the important work of Friedrich A. von Hayek who died 20  years ago, on March 23, 1992.

F.A.von Hayek grew up in a typical Austrian family that could lay claim to an academic tradition of well over three generations. At the age of 18, to avoid his failing at several schools in Vienna he voluntarily joined the Austro-Hungarian Army and served as an artillery officer until the end of WW I. Immediately after his return from the Italian front, Hayek enrolled in the University of Vienna and, only three years later obtained his law degree (Dr. jur.).  While Hayek studied for his second doctoral degree in Political Science (Dr. rer. pol.) which he earned in 1923, he began to work under Ludwig von Mises’ directorship in the “Abrechnungsamt”, a Vienna based office for the settlement of pre-war debts. As the most eminent scholar of the third generation of the Austrian School of Economics, Mises (1881-1973), soon became Hayek’s mentor and in 1927 they succeeded in founding the “Austrian Institute for Business Cycle Research” which soon gained high academic reputation under Hayek’s and later Oskar Morgenstern’s leadership.

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El árbol genealógico de la Escuela Austriaca de Economía

Tras exponer un gráfico con la familia keynesiana, varios lectores solicitaron trabajar en un árbol genealógico austriaco. Aquí lo tenemos, pero posiblemente sea demasiado simplificado. Los comentarios de los mismos lectores pueden agregar lo que falte o corregir mis errores.

Arbol

¿Se puede reconciliar a Hayek con Buchanan?

Sabemos que Hayek fue un crítico de la ingeniería social y del constructivismo. Se opuso a la fatal arrogancia de quienes intentan planificar un orden social ajeno a lo que la interacción de sus voluntades determina. Esto consiste, básicamente, en diseñar un plano de lo que la sociedad debería ser y luego considerar el camino y los medios más adecuados para alcanzar ese fin.

James M. Buchanan, por su parte, insiste en su obra en la necesidad de «imponer» ciertas normas. Explica que un consenso acerca de ciertos elementos básicos en la constitución, como puede ser el proteger la vida, la libertad y la propiedad, sólo puede redundar en beneficios para la sociedad.

Me interesa conocer la opinión de los lectores acerca de este conflicto: ¿Es Buchanan un constructivista?

Buchanan se declara en varias oportunidades como un admirador del pensamiento de Hayek, ¿pero es acaso el pensamiento de ambos contradictorio?

 

 

Hayek el Socialista… Think Again!

Gabriel Zanotti nos acerca uno de sus trabajos esclarecedores sobre la lectura socialista en Hayek. Como bien señala Gabriel, hay que ser cuidadosos en las interpretaciones entre distintos paradigmas para no confundir posiciones ni encontrar posturas inconsistentes que en verdad responden a otro “paradigma” o “manera de ver el problema.”

En este link el acceso al artículo de Gabriel. Debajo el abstract.

Este artículo es un intento de comunicación entre dos paradigmas. Por un lado, explicamos la visión liberal clásica sobre la justicia y la distribución de la riqueza. Por otro, resumimos la teoría social-demócrata sobre la misma cuestión. Se toman dos autores como modelos: Nozick y Rawls;Hayek y Buchanan, por su parte, se consideran como una especie de solución al problema. Santo Tomás de Aquino, por último, es la base de ley natural que podría ser el fundamento último de la solución propuesta.

¿Qué diferencias existe entre una Escuela de Pensamiento y una Secta?

Varios historiadores del pensamiento económico describen a los fisiócratas como una secta. Murray Rothbard, por ejemplo, señala que:

Los fisiócratas contaron con un auténtico líder —el creador del paradigma fisiocrático—, un propagandista principal y diversos discípulos bien situados, y editores de publicaciones periódicas. Los fisiócratas se promovían unos a otros, revisaban sus prolíficos trabajos entre sí en términos encendidos, se reunían con frecuencia y periódicamente en salons para hacer disertaciones y confrontar los ensayos de unos y otros, y por lo general se comportaron como un movimiento consciente. Contaron con un núcleo duro de fisiócratas y una penumbra de influyentes compañeros de viaje y simpatizantes. Por desgracia, los fisiócratas adoptaron las dimensiones de culto y de escuela, acumulando alabanzas serviles y acríticas sobre su líder, el cual, además de creador de un importante paradigma en el pensamiento económico, se convirtió en un gurú.

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¿Abandonar el euro? Una pregunta que divide a los libertarios

Un alumno me envía un artículo de Iván Alonso de reciente publicación y recordando mi apoyo en clase al abandono del euro me pide opinión. Su título resume la conclusión del autor: «Dejar el euro, devaluar…y morir de hiperinflación»

Mi posición y respuesta a este artículo pienso que puede encontrarse en aquello que escribiera en julio de 2010 (¿Abandonar el euro?)

Sostenía entonces:

1) que los beneficios de la Unión Europea exceden a la creación del Euro, 2) que Hayek advirtió que la creación del Euro constituía un error hace 35 años y 3) que hoy es necesario aprovechar la oportunidad que se presenta para retroceder hacia la competencia de monedas nacionales.

Coincidía entonces -y lo hago aun hoy- con Richard Ebeling al afirmar que:

Un sistema en el que haya tantos monopolios públicos de la moneda como países haya en Europa parece superior a un solo monopolista con capacidad para manejar una única moneda para toda la Unión Europea. Y más aun cuando los individuos cuentan con libertad de elegir entre todas las monedas europeas, lo cual se constituye en un importante limitante para la política inflacionaria de los bancos centrales.

Al final del artículo intento despegarme de la propuesta de Paul Krugman y varios otros economistas  de que Grecia o España abandonen el euro, recuperen la capacidad de emitir moneda propia e impongan el curzo forzoso (que es justamente lo que Ivan Alonso critica). Mi posición es que resulta fundamental para el éxito de la medida que se deje a los ciudadanos europeos de los distintos países operar en cualquier moneda que se desee. Esa libertad de optar por las distintas monedas nacionales, será un límite a la expansión de los distintos bancos centrales, y así, el escenario hiperinflacionario será sólo una utopía.

¿Me gustaría conocer la opinión de los lectores?