Estimados,
Finalmente voy a estar participando mucho más de este blog. La U. Marroquín me va a publicar un libro como e-book, que iré ampliando y modificando en forma permamente. Aquí iré poniendo los agregados y trataré de explicar porqué.
Empiezo con uno. La semana pasada me plantearon una pregunta sobre el poll tax. Decidí incorporar unos párrafos en la sección sobre «Limitaciones al poder», porque me interesa desde esa perspectiva, no ya la de cuál sería un mejor impuesto.
Van los párrafos y agradezco comentarios y sugerencias:
«Algunos autores proponen un impuesto per cápita, conocido como “poll tax”, con el argumento que al recaer la carga fiscal en todos los ciudadanos, entonces estarán estos más atentos a los gastos que asume el estado, y estarían más dispuestos a limitarlo. La lógica detrás de este tipo de impuesto es que todos recibimos algo del estado y tenemos que contribuir a su sostén, pero como en los sistemas impositivos modernos los impuestos son progresivos (más alta tasa a medida que los ingresos son mayores) con exenciones por debajo de cierto límite, esto hace que los sectores más pobres no paguen impuestos y promuevan con su voto un gasto público más elevado, del cual no se van a tener que hacer cargo.
El impuesto de “capitación” tiene una larga historia y fue aplicado durante mucho tiempo por muy distintos gobiernos. El último intento fue el “Impuesto Comunitario” implementado por el gobierno liderado por Margaret Thatcher en el Reino Unido, un impuesto aplicado a nivel local, que generó masivas protestas y fue dejado de lado por el gobierno sucesor.
Si bien es probable que al pagar el impuesto quienes ahora no lo hacen puedan prestar más atención al volumen del gasto y del gobierno, por cierto que aún quienes están por debajo de los mínimos no imponibles establecidos, así y todo pagan impuestos indirectos, y como los más pobres consumen una proporción mayor de su ingreso terminan pagando proporcionalmente más. Pero claro, ya hemos señalado que este pago es tan “indirecto” que resulta poco visible como para generar en el consumidor un incentivo a estar informado sobre el destino del gasto y su volumen.
Por otra parte, si bien todos tenemos una carga para sostener al estado, podría argumentarse también que quienes tienen más “propiedades”, por ejemplo, terminan consumiendo más servicios públicos, seguridad por ejemplo, por lo que sería más razonable un impuesto proporcional al ingreso pero con la misma tasa para todos (flat tax). De todas formas, no queremos aquí señalar cuál sería el mejor sistema impositivo, si es que lo hay, sino considerar en qué medida un impuesto u otro actúa en forma tal que genera incentivos para controlar al poder.»