Va otro tema nuevo en el libro. Forma parte de un capítulo sobre el cambio institucional. Se me ocurrió que existe la inversa de la ley que planteara Mancur Olson de “beneficios concentrados, costos dispersos”, que promueve y explica el éxito de las actividades de lobby. La contracara “costos concentrados, beneficios dispersos”, ocurre cuando algún gobierno quiere tocar algún privilegio ya obtenido por algún interés sectorial.

“Resistencia al cambio

                 Cuando analizamos los problemas de incentivos e información que hacen posible el éxito de las iniciativas de los lobbies, señalamos que el problema se debe a que los beneficios están concentrados y los costos dispersos. Esto hace que aquellos que esperan recibir un privilegio estén, en primer lugar, muy bien informados del tema en cuestión y de los procedimientos para obtenerlo mientras que el votante en general está poco motivado para estarlo. El primero tiene un incentivo fuerte ya que el privilegio suele ser económicamente muy rentable, el segundo enfrenta un costo relativamente menor cuando se analiza un privilegio en forma separada, aunque, por supuesto, luego tenga que cargar con el alto costo del conjunto de privilegios que cada grupo de interés ha conseguido.

Esta “ley” económica se revierte en el caso de que se promueva un cambio para eliminar o reducir esos privilegios. En este caso los costos pasan a estar concentrados y los beneficios dispersos, lo que explica el alto grado de interés y movilización del sector afectado ante la posibilidad de que este cambio se produzca y una mayor pasividad del lado de los potenciales favorecidos.

Pongamos un ejemplo. En muchos países los maestros del sector público han obtenido una serie de privilegios entre los cuales se encuentra la posibilidad de solicitar distinto tipo de licencias lo que lleva en muchos casos que muchos de ellos no estén trabajando sino haciendo uso de alguna de ellas por lo que terminan siendo necesarios varios maestros para un mismo cargo. Si un gobierno quiere reducir o eliminar estos privilegios que no existen en otros empleos se enfrentará con la fuerte resistencia de los maestros quienes, por ser afectados directamente, estarán muy informados del tema y dispuestos a resistir toda reforma. Los votantes en general, quienes se verían favorecidos por un sistema educativo más eficiente y menos costoso, lo que redundaría en mejor educación para sus hijos y menor carga impositiva en general, tienen una motivación más débil para estar informados y, al mismo tiempo, un menor incentivo como para salir en apoyo del cambio propuesto.

Esto explica por qué los “intereses creados” suelen estar muy activos impidiendo muchos cambios. El ejemplo es, además, uno entre muchos, y tal vez no el más simpático, pero lo mismo ocurre con empresarios que ven amenazada la protección contra las importaciones, los legisladores que resisten perder o reducir sus jubilaciones de privilegio y tantos otros. Como el estado se ha convertido en la gran piñata de la cual todos han buscado obtener su propio privilegio, entonces siempre hay grupos de interés dispuestos a resistir un cambio que los afecte. Como se mencionar antes en relación al papel de las crisis, solamente en una situación de crisis esta resistencia se reduce porque en tales circunstancias ya no hay ni con qué pagar esos privilegios y queda, entonces, poco por defender.”