¿Seriamente se dice que hubo gradualismo? – Por Alberto Benegas Lynch (h)

Se entiende que el aplicar medidas graduales significa un goteo en la buena dirección, lo cual naturalmente produce resultados también graduales con el agravante de la presión que generan intereses del bando contrario. Pero lo que quiero subrayar en esta nota es que en cuanto al eje central de la política de la actual administración no hubo gradualismo sino una severa regresión puesto que se incrementó el déficit fiscal y el gasto público.

ABL

Según lo que sostenía en base a su experiencia el premio Nobel en economía Milton Friedman, lo que no se hace en los primeros meses de gestión gubernamental, no se hace nunca. Esperemos que en nuestro caso no resulte de esa manera y se tome el toro por las astas en los tiempos acordes con el momento puesto que hay que tener muy presente que son siempre los más débiles los que pagan los platos rotos vía la disminución en las tasas de capitalización consecuencia del derroche.

No es para nada conducente el intentar ingenuamente comprar a facinerosos con sumas colosales que aparecen enmascarados con palos y denominados piqueteros, a lo que graciosamente se les agregan obras sociales.

Ya hemos escrito antes que para no remontarnos más atrás, Perón recurrió a la inflación para financiar el astronómico aparato estatal, los militares echaron mano al endeudamiento público, Alfonsín a la inflación, Menem al endeudamiento, Kirchner a la inflación y ahora resulta que se propone otra vez el endeudamiento para no tomar medidas de fondo, lo cual agrava la situación. Esperemos que los arreglos con los acreedores que no entraron en el canje no haya sido para facilitar el referido endeudamiento (todos los candidatos proponían el arreglo después del fallo contundente del juez Griesa, de lo contrario nos quedábamos fuera del mundo).

Francamente no me quedan claras las razones del cambio ministerial, no me parece que los motivos sean de carácter económico sino más bien personales. Como queda dicho, es de esperar que de una vez por todas se comience a trabajar en los temas de fondo aun en un año electoral. El bien inspirado slogan de que juntos podemos ya se agotó. Argentinos a las cosas como decía Ortega y Gasset. Salvando las distancias y el contexto, el general MacArthur sostenía que si se está en el comando hay que comandar, de lo contrario es mejor irse a su casa.

Por supuesto que es un gran adelanto el estar rodeado en el actual gobierno por gente decente pero no es ni remotamente suficiente. Ya que se hace tanto alarde de los CEO, hay que arremangarse y gestionar. Hacer la plancha con los problemas de fondo es sumamente peligroso.

Las explicaciones son irrelevantes. Además de lo consignado, entre otras muchas cosas, debe encararse una reforma tributaria de fondo y no simplemente retocar alícuotas que siguen obligando a la gente a trabajar la mitad del año para el gobierno (súbditos al fin).

Contar con 4.500.000 de burócratas, 7.500.000 de jubilados en un sistema actuarialmente quebrado y 8.000.000 que vienen del erario público (es decir, del fruto del trabajo ajeno) se torna inviable. En definitiva, 20.000.000 que deben ser mantenidos coactivamente por 8.000.000, lo cual refleja un cuadro de situación delicado, no puede sostenerse el desequilibrio financiero en una familia, en una empresa ni en un país.

Publicado originalmente en El Cronista, el lunes 2 de enero de 2017.

El presidente Macri, por la radio, propone cambios en los valores y las ideas. Correcto, pero está sólo.

El presidente Macri dio una entrevista esta mañana por la radio bien extensa, donde se trataron muchos temas. Apenas terminada, los medios periodísticos comenzaron a buscar qué claves o datos políticos podrían sacarse de lo dicho. No niego que pueda haber señales políticas cuando habla un presidente, pero en este caso, como en otros antes, Macri habla más bien de “valores e ideas”, a punto que parece más un monje que un político.

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En definitiva, creo que su actitud refleja una preocupación que ya he comentado antes en este blog: que el destino de una sociedad, en última instancia, depende de los valores e ideas que predominan en ella. En otras palabras, Macri está diciendo que si la gente, si los argentinos, no abandonamos las ideas populistas de las últimas décadas, y en particular, el populismo con esteroides de los últimos años, no hay mucho futuro. Porque no va a mejorar la calidad institucional más allá de haber puesto algo de orden y haber moderado las formas y si eso no cambia no habrá inversiones que lleguen, ni mucho crecimiento económico, ni mejorarán las oportunidades que tenga la gente.

Entiendo ese punto, Macri ha asumido una tarea apostólica, y tal vez titánica, de convencer a los argentinos que abandonen las promesas cortoplacistas del populismo que ya muchas veces nos han dejado en la ruina. Entre otras, esas ideas típicamente son: que los derechos se defienden en la calle, haciendo piquetes, y no en la justicia; que obtener una mayoría circunstancial habilita a ejercer el poder sin ningún tipo de límites; que la política se maneja con dinero y por eso hay que extraer lo máximo posible del estado; que la división de poderes es un invento para eludir a la voluntad popular; que la inflación la genera la avaricia de los comerciantes y empresarios; que es mucho mejor una empresa estatal, con déficit, que varias en competencia que brinden mejores servicios y más baratos; que todos tenemos el derecho a nuestro propio privilegio y que nadie se atreva a tocarlo (ya sea abriendo algún mercado o el comercio internacional o desregulando) porque entonces volvemos al comienzo de esta lista, y así sucesivamente.

Los políticos hacen su propio juego, no es de extrañar. Sus principios se miden por los votos que pueden generarle, no hay que esperar de ellos otra cosa si los votantes están finalmente dispuestos a avalarlos.

Pero si la intención de Macri es la que he esbozado, hay algo que está débil, y es que nadie más en su propio gobierno se preocupa por las ideas y los valores. Se trata de un gobierno de gerentes, tal vez buenos gerentes, que se dedican frenéticamente a su gestión sin sacar a la luz los principios que están en juego. Entonces ninguno de ellos termina contribuyendo a la competencia de ideas en la que se ha involucrado su presidente.

Por ejemplo, en estos días, se discutió en una audiencia pública la posibilidad de abrir el mercado aeronáutico a nuevas empresas aéreas que quieran ingresar o ampliar sus servicios. ¿Alguno de los funcionarios pregonó acaso los beneficios de la competencia para los consumidores, no para las empresas? ¿Alguno mencionó los exitosos procesos de apertura que ocurrieron en Estados Unidos y en Europa? ¿Alguno fue acaso tan osado como para plantear que, como individuos, deberíamos tener el derecho a elegir viajar como se nos dé la gana? ¿No dice el artículo 14 de la Constitución que tenemos derecho a trasladarnos libremente dentro del territorio? Nada de eso, entonces los sindicatos, y la empresa estatal, que viven de los privilegios, presenta esa tibia apertura como un negocio para empresarios. ¿Cuánto cambiaron entonces las ideas populistas? Nada.

En fin, en este campo de los valores y las ideas se juega el destino de esta sociedad.

ANTHONY DE JASAY: UNA MENTE ORIGINAL – Por Alberto Benegas Lynch (h)

Se trata de uno de los intelectuales más sobresalientes en el campo de las ciencias sociales, específicamente de la economía y la ciencia política. De Jasay nació en Hungría en 1925, en Budapest completó su carrera de grado en ciencias agrarias y trabajó de periodista hasta que tuvo que fugarse de la opresión soviética en 1948. Se radicó en Austria durante dos años, luego de lo cual viajó a Australia país en el que estudió economía en la Universidad de Western Australia donde permaneció hasta que fue invitado como Research Fellow en el Nuffield College de la Universidad de Oxford, casa de estudios en la que permaneció de 1955 a 1962, período en el que publicó diversos trabajos en el Economic Journal y en el Journal of Political Economy.

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En 1962 se radicó en Paris donde operó como banquero y financista hasta que en 1979 se mudó a Normandía, allí escribió sus obras más relevantes que fueron The State (Basil Blackwell, 1985), Social Contract, Free Ride: A Study of the Public Good Problem (Clarendon Press, 1989),  Market Socialism: A Scrutiny (Institute for Economic Affairs, 1990), Choice, Contract and Consent: A Restatement of Liberalism (Institute for Economic Affairs, 1991), las colecciones de ensayos bajo los títulos de Against Politics (Routledge, 1997) y Justice and its Sunrroundings (Liberty Fund, 2002). Esta última institución de Indianapolis, recientemente agregó dos nuevas colecciones bajo los títulos Economic Sense and Non Sense y Social Justice and the Indian Rope Trick.

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PUNTO DE VISTA ECONÓMICO LES DESEA UN PRÓSPERO 2017

Los editores de este blog agradecemos a nuestros lectores el acompañamiento que han mantenido durante este año.

En 2016 el blog ha continuado creciendo, aunque a un ritmo menor que el de los primeros años. Imaginamos que es natural.  254.000 visitas en 2016, frente a 248.000 del 2015. En promedio 680 visitas diarias.

El mes de mayor cantidad de visitas fue noviembre, alcanzando  27.551, lo que nos acercó a las mil visitas diarias.

Nuestros visitantes provienen principalmente desde Argentina (100.000 visitas), seguido por Colombia, España y México (24.000 visitas cada uno), Perú y Estados Unidos (14.000 visitas cada uno), Ecuador, Chile y Venezuela (7000 visitas cada uno) y finalmente Guatemala (5000 visitas).

El listado continúa con Bolivia, Uruguay, República Dominicana, El Salvador, Paraguay, Costa Rica, Panamá, Brasil, Honduras, Nicaragua, Australia, Reino Unido, Suiza, Francia, Italia, Alemania, Puerto Rico, Portugal y Austria, entre aquellos países que tienen un mínimo de 300 visitas en el año.

Las redes sociales ayudan a tener este acompañamiento, especialmente facebook y twitter.

Curiosamente, los posteos más visitados no fueron publicados este año, lo que denota que la construcción del blog es importante desde su nacimiento, y no sólo con el trabajo diario que ofrecemos. Encabeza el ranking “La economía política del peronismo (1946-1955), donde compartimos un trabajo y un gráfico de Roberto Cortés Conde.

Si tomamos los poteos de 2016, se destacan el homenaje o la memoria de Nicolás Cachanosky a su padre, el acceso a la película completa «La Rebelíon de Atlas Parte I, II, III«, una reflexión sobre UBER, PRO y Cambiemos, y el acceso al Hub Económico, este último un esfuerzo de Nicolás donde desarrolló un nuevo sitio que ofrece un mapa o índice para encontrar información económica, principalmente de Argentina.

Felices fiestas para todos! Y esperamos que tengan un próspero 2017!

Libertas: Segunda Época. Volumen 1, Número 2

El volumen 1, número 2 de Libertas: Segunda Época ya se encuentra disponible online. Este número, con especial apoyo de la Fundación Bases, posee una selección de las ponencias del VI Congreso Internacional «La Escuela Austriaca en el Siglo XXI»

Este especial número posee contribuciones de Mark A. Notturno, Gabriel J. Zanotti, Robert P. Murphy, Laurent Dobuzinskis, Fernando Nogales Lozano, y Rafael Beltramino. El journal cierra con una respuesta al artículo de Beltramino sobre el uso de matemática en economía y la escuela austriaca y un comentario de María Blanco sobre el intercambio Cachanosky-Beltramino.

Acceda aquí a Libertas: Segunda Época, Volumen 1, Número 2.

Infobae: Una Decisión Política que Abre Interrogantes

El lunes 26 de diciembre el Jefe de Gabinete de Argentina anunció que el Ministro de Economía, Prat-Gay, era removido de su cargo y que el ministerio iba a ser dividido en dos nuevos ministerios. Aquí mi nota en Infobae al respecto.

Si bien las expectativas económicas para el segundo semestre, así como las metas fiscales e inflacionarias prometidas por Alfonso Prat-Gay al inicio de su gestión, no se han cumplido, su salida del Ministerio de Hacienda y Finanzas Públicas responde más a cuestiones políticas que económicas. Este no sólo es el mensaje que ha dado a entender el jefe de gabinete, Marcos Peña, sino que Prat-Gay ha seguido una política muy gradualista, acorde con las preferencias del Gobierno. Los mayores desacuerdos que se mencionan son la falta de juego en equipo, con cortocircuitos en la reforma del impuesto a las ganancias como la gota que rebalsó el vaso.

Seguir leyendo en Infobae.

Una meta fiscal que no se cumplió, porque no había convicción para concretarla

Con Mauricio Macri nace una nueva forma de hacer política, parecida, quizás, al modo de administrar una empresa. Se fijan metas, se deja trabajar y luego se evalúa la performance. Ha llegado el momento de evaluar a los ministros y Alfonso Prat-Gay tenía una meta fiscal que no cumplió, porque jamás estuvo convencido de ella.

En este primer año se priorizó ordenar la economía, tras la pesada herencia representada en los tres grandes desequilibrios: fiscal, monetario y cambiario. Comenzando por este último, Prat-Gay y Federico Sturzenneger, titular del Banco Central, trabajaron en conjunto para levantar el cepo cambiario, para arreglar con los holdouts y para acceder al crédito externo que le ayude al Gobierno en su estrategia de gradualismo. Sturzenegger, además, logró convencer al mercado de que las metas de inflación son viables, pero Prat-Gay no sólo no logró sus objetivos del segundo semestre, sino que tampoco pudo alcanzar la meta fiscal de 4,8 % de déficit primario que se había planteado. Si el déficit no fue mayor al actual se debe a que el blanqueo ofreció recursos extraordinarios que resultaron en una rueda de auxilio.

El incumplimiento de esta meta fiscal puede recibir variadas lecturas y hasta justificarse por medidas que incluyeron aspectos que estaban fuera del alcance del ministro saliente. Pero las metas de 2017, necesariamente, deben ajustar las tuercas de la cartera de Hacienda y Prat-Gay no está convencido de ello. No sólo descree que sea oportuno ajustar el déficit por las elecciones próximas, sino que su modo de entender la economía desaconseja apuntar al déficit fiscal en un contexto recesivo.

Está fuera de mi alcance comprender si la decisión es política, por la forma individualista de hacer política económica de Prat-Gay y su poco entendimiento con el jefe de Gabinete (Marcos Peña), pero me gustaría creer que Macri comprendió que fomentar la demanda agregada mediante gasto público en 2017 bien puede ser de ayuda para ganar las elecciones y mostrar cierto crecimiento, pero esa tendencia peligrará en 2018 si se pierde otro año en materia de metas fiscales. Me gustaría creer que Macri comprendió que el problema madre que tiene la Argentina es fiscal, y que sólo mediante un ajuste su Gobierno puede terminar con una economía en auge sostenible.

Nicolás Dujovne ha sido la persona elegida para avanzar en el desafío fiscal, y tiene más perfil docente que experiencia en el sector público. El Frente Renovador emitió algún comentario que identifica a Dujovne como un economista ortodoxo que acelerará el ajuste fiscal. Mi lectura, sin embargo, es diferente. Dujovne continúa el gradualismo y el foco se coloca en la comunicación. Vale como ejemplo la siguiente referencia suya: “si el Gobierno lograra mantener el gasto congelado, por los próximos cinco años, y si la economía creciera 3% por año, el gasto en relación con el PBI bajaría de 45% a 39% en 2021. Y si esa estabilidad del gasto permaneciera por diez años, caería hasta 34% del PBI en 2026.”

Con Dujovne no habrá ajustes o recortes de gasto. Las críticas de Dujovne a Prat-Gay o a Sturzenegger no son de fondo sino de forma. Mi lectura de sus notas es que cuestiona la estrategia de comunicación, más que las propias metas fijadas. Da la sensación de que mantendrá el foco en las mismas metas de déficit primario de 3,3% para 2017 (aún cuando el Presupuesto lo estima en 4,2 %); del 1,8 % para 2018 y del 0,3 % para 2019, pero con alguien que está convenido de su importancia.

Además pondrá foco en dos temas centrales: la fuerte presión tributaria, que a Dujovne le parece injusta e inviable, y la enorme proporción de empleo informal, que daría lugar a cierta flexibilización. El mercado ha reaccionado con tranquilidad ante este cambio. El dólar y el Merval prácticamente operaron sin cambios. Pero es más un cambio de nombres que de fondo y sustancial en la política fiscal. Sería deseable que las metas fiscales se construyan sobre el déficit consolidado y no sobre el primario, especialmente en una serie de años donde la Argentina acumulará nueva deuda con su consecuente pago de intereses.

Publicado en La Gaceta de Tucumán, el martes 27 de diciembre de 2016.

Subsidios, investigación científica, y el CONICET

Hace ya creo que un par de semanas, el anuncio de recorte de subsidios a las becas a investigadores vía el CONICET generó unos cuantos intercambios y discusiones en las redes. Si los números reportados en los medios son correctos, en términos per cápita Argentina posee una de las mayores tasas de investigadores por ciudadano de la región, sin embargo Argentina no sobre sale en el mundo por su producción científica.

Las objeciones al CONICET se basaron tanto en sí debe o no haber subsidios a la investigación científica y si temas de investigación elegidos son o no serios. Por mencionar dos ejemplos, se ha cuestionado si es «serio» investigar Star Wars y estereotipos feminos en los dibujos animados de Walt Disney. Si bien estos y otros temas elegidos pueden parecer poco serios, lo cierto es que lo mismo puede hacerse con cualquier disciplina. No debe ser difícil encontrar ejemplos de investigación de física, química, economía, o filosofía que parezcan no tener ninguna aplicación práctica y sólo importen a un pequeño número de académicos. El punto es cómo garantizar que se eligen los temas más prioritarios para ser financiados con fondos públicos.

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Lo que sobre la reserva fraccionaria puede decir un economista – Por Fernando Herrera

El tema de la banca de reserva fraccionaria es uno de los más debatidos y apasionados en el Instituto Juan de Mariana, aunque desconozco si la misma pasión alcanza a ámbitos más amplios de la escuela austriaca, y no tengo duda alguna de que no interesa demasiado al común de los mortales, aunque tal vez debiera.

Como es bien sabido, la reserva fraccionaria es el modelo de negocio que preside la actividad de la banca en la actualidad. Consiste básicamente en que los bancos están autorizados a utilizar los recursos que sus clientes depositan en ellos para actividades distintas de su mera custodia y mantenimiento, y de los servicios de caja asociados. Su única obligación es mantener un cierto porcentaje de los recursos que se le depositan, el conocido como coeficiente de caja, que suele ser inferior al 5%.

Dicho de otra forma, con este modelo de negocio, cuando alguien deposita en el banco 100 Euros, implícitamente autoriza al banco a usar 95 de los mismos en cosas del banco.

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