Subsidios, investigación científica, y el CONICET

Hace ya creo que un par de semanas, el anuncio de recorte de subsidios a las becas a investigadores vía el CONICET generó unos cuantos intercambios y discusiones en las redes. Si los números reportados en los medios son correctos, en términos per cápita Argentina posee una de las mayores tasas de investigadores por ciudadano de la región, sin embargo Argentina no sobre sale en el mundo por su producción científica.

Las objeciones al CONICET se basaron tanto en sí debe o no haber subsidios a la investigación científica y si temas de investigación elegidos son o no serios. Por mencionar dos ejemplos, se ha cuestionado si es “serio” investigar Star Wars y estereotipos feminos en los dibujos animados de Walt Disney. Si bien estos y otros temas elegidos pueden parecer poco serios, lo cierto es que lo mismo puede hacerse con cualquier disciplina. No debe ser difícil encontrar ejemplos de investigación de física, química, economía, o filosofía que parezcan no tener ninguna aplicación práctica y sólo importen a un pequeño número de académicos. El punto es cómo garantizar que se eligen los temas más prioritarios para ser financiados con fondos públicos.

En primer lugar, no es tan sencillo desechar el caso de los subsidios a la investigación científica. El caso a favor de los subsidios a I&D es, de hecho, sencillo. En la medida que la tasa de retorno de las inversiones (aumento de capital) sea decreciente y por lo tanto eventualmente sea menor a la tasa de depreciación del capital, entonces existe un equilibrio (steady state) en el cual ya no se puede seguir creciendo. Si se aumenta el stock de capital, el mismo no es lo suficientemente productivo para renovarse a sí mismo. La mochila, o tamaño de la economía, ya no puede ser más grande. Quienes hayan estudiado economía, reconocerán en esta descripción el famoso modelo de Solow.

Una vez en el steady steady state ya no se puede aumentar la producción aumentando la cantidad de capital, es necesario aumentar las productividad del capital. Distintos modelos logran este efecto con distintos argumentos, quizás uno de los más conocidos sea el learning by doing. Una de las maneras de aumentar la productividad de los factores de producción TFP es justamente invirtiendo en I&D (lo que Solow deja abierto y otros modelos tratan de manera más específica).

El problema es que el conocimiento de I&D es un bien público, lo cual quiere decir que quien incurre el costo de investigar no puede capturar los beneficios que justifiquen dicho gasto. De allí que en industrias como la farmacéutica sea común otorgar patentes a los laboratorios. El punto es que en la medida que creamos plausible que la eventualmente la productividad el capital es menor a su tasa de depreciación y nos encontramos en un escenario como el de Solow, entonces existe un argumento para de alguna manera “subsidiar” la actividad de I&D en la medida que deseemos seguir creciendo y evitar el estancamiento.

Esto no quiere decir, sin embargo, que le modelo CONICET de financiar de manera directa a los investigadores sea la mejor opción (nada digo sobre otras actividades del CONICET.) Si el monto del subsidio no está en discusión, el problema pasa a ser cómo optimizar la elección de qué temas investigar.

Una sugerencia que hice a la pasada, fue re asignar el 100% de los subsidios que se dan de manera directa a los investigadores a centros de investigación y que sean los centros los que contraten investigadores según lo que cada centro considera prioritario investigar. Por ejemplo, se pueden asignar recursos a las universidades que cumplan ciertos requisitos de investigación, pero queda en la institución académica asignar esos recursos (esquema similar se podría pensar para laboratorios, think-tanks, etc.) De este modo (1) el CONICET pasa a ejecutar la regla de asignación de recursos, cuestión meramente burocrática, en lugar de decidir temas de investigación desde un ministerio que no dejar de tener incentivos políticos, y (2) es una mejor manera de decidir si investigar los estereotipos de mujer en los dibujos animados de Walt Disney es o no una prioridad en la asignación del dinero del contribuyente (son estos temas, por ejemplo, publicables en journals internacionales con referato?)

Si las investigaciones del CONICET son tan relevantes como sus investigadores y el CONICET sostienen, no deberían tener dificultad en sumarse a universidades y distintas instituciones para continuar con sus trabajos. Nótese que en este esquema los investigadores no pierden sus fondos, sino que se modifica el criterio de qué es considerado prioritario.


27-DIC-2016: Tengo que hacer una aclaración tardía, en mi último párrafo no me quise referir a todos los investigadores del CONICET, sino a los más “politizados” que dan mala imagen a la gran mayoría de la gente seria que ha sido becada. Veo que lo he escrito de manera injusta.

6 pensamientos en “Subsidios, investigación científica, y el CONICET

  1. Hola Nicolás.
    Soy becario doctoral de CONICET y quiero expresar algo sobre lo que escribiste.
    Si entendí bien tu punto de vista, simplificado a la máxima expresión sería algo así como que el CONICET delegue su poder de selección sobre hacia dónde distribuir los fondos. Te cuento algunos problemas que pienso podrían surgir para llevar a cabo una cosa así:
    1) El CONICET es el organismo cuya función principal (la real, no la que diga en el sitio web) es la de distribuir las becas y pagar los sueldos de los investigadores que se transforman en planta permanente de dicho organismo. Es decir que, a mi entender (el cual de ninguna manera es la verdad absoluta, aclaro), su función se centra más en evaluar a las personas y no tanto a los proyectos y/o temas de investigación. Los criterios de evaluación son a menudo secretos, cambian cada año y son facultad de las comisiones evaluadoras, integradas por investigadores de la más alta jerarquía. Como esos investigadores no necesariamente conocen en profundidad todos los temas que les toca evaluar, es lógico que necesiten ciertos criterios unificados para decidir si una persona merece o no ser empleada por CONICET. De oído, puedo mencionar que estos criterios suelen ser número de publicaciones, estadías en el exterior, patentes y, creería que en menor medida, el grupo/lugar de trabajo y la provincia donde se localiza (porque se habla de federalizar la ciencia desde hace unos años, pero aún no ocurre). De todas maneras, esos criterios siempre vienen debajo del criterio madre: el PRESUPUESTO.
    2) Los subsidios para los proyectos de investigación que escriben los investigadores de CONICET son provistos, en su enorme mayoría, por la ANPCyT (Agencia Nacional de Promoción Científica y Tecnológica) que, al igual que CONICET, dependen del Ministerio de Ciencia y Tecnología. En este caso desconozco cuáles son los criterios de evaluación, pero deben tener mucho que ver con la existencia de antecedentes en determinado tema, la factibilidad técnica y probablemente también con el lugar donde se va a llevar a cabo la investigación.
    3) En mi caso particular, soy becario doctoral de CONICET pero desarrollo mi trabajo en un laboratorio del INTA, una institución muy ligada al sector agropecuario argentino. Muchas veces nos preguntamos (digo “nos” porque somos varios los que estamos en esta situación) si los objetivos de las dos instituciones mencionadas son compatibles, ya que puede ocurrir que una solución que se genere a un problema del agro local no sea publicable en una revista internacional, o que algo publicable por novedoso sea totalmente impracticable en nuestro ámbito.
    Lo que quiero ilustrar con esta extensa respuesta es que las soluciones que vos planteas no son malas, pero son muy difíciles de practicar debido a la falta de coordinación entre todos los sectores que aportan dinero a la ciencia.
    Habiendo relativamente pocos actores hay problemas para no pisarse en los temas de investigación. ¿Te imaginás qué pasaría si cada universidad tuviese la potestad de definir qué se investiga? Con un nivel utópico de coordinación, sería fantástico. En el caso de nuestro país, me parece impracticable.
    Saludos!

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    • Tengo que hacer una aclaración tardía, en mi último párrafo no me quise referir a todos los investigadores del CONICET, sino a los más “politizados” que dan mala imagen a la gran mayoría de la gente seria que ha sido becada. Veo que lo he escrito de manera injusta.

      Respecto al punto 1), es justamente el que cuestiono, en el sentido que creo que hay mejores alternativas. En este post no discuto si el nivel de fondos es el adecuado o no. Sólo sugiero que no es la mejor manera de canalizar fondos públicos.

      Por supuesto que limitarse a journals no es lo idea. Es simplemente un ejemplo de cómo se puede mantener una evaluación objetiva *sin* el CONICET. Cada disciplina tendrá sus propios métodos.

      Lo que no veo es la necesidad de una coordinación entre universidades. Cuando preguntas si me imagino que pasaría si cada universidad tuviese la potestad de definir que se investiga no me hace falta imaginármelo. Lo veo aquí en Estados Unidos y es lo que sucede también en Europa. Esa dinámica es justamente la que creo debería incentivarse más en Argentina. En lugar de dar las los fondos al CONICET/ANPCyT, asignarlos con una regla a instituciones que investiguen.

      No veo que se pierde respecto a la estructura actual, pero veo que se gana en un mejor sistema de incentivos y de asignación de recursos.

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  2. Creo que estas dejando afuera demasiados planos de analisis para sacar conclusiones acerca de CONICET. Ademas, en verdad de lo que se trata es de todo el sistema cientifico tecnico argentino (del cual CONICET solo forma parte, pero no es todo).

    En primer lugar, hay una cantidad enorme de temas en los que es practicamente imposible analizar sus resultados de manera cuantitativa, reconociendo claramente sus virtudes de manera cualittiva. Fundamentalmente en las ciencias sociales, pero no solo en ellas. El estudio de metodologias para abordar violencia de genero, o la dinamica de migraciones, por ejemplo, no tiene posibilidad de resultados cuantificables para el propio estudio.

    En el mismo sentido, hay una gran cantidad de produccion y resultados que no iran por el camino de la patente, o la produccion de valor agregado de manera directa.
    No esta de mas insistir que sostener un sistema cientifico robusto, implica fortalecer areas basicas en donde no es posible pensar en un “uso” directo de sus resultados. Pero estas areas basicas son las que entregan herramientas que desarrolladas en abstracto, luego tienen aplicacion. Y aunque asi no lo sea, la propia formacion de un investigador, que luego se dedicara a temas aplicados, necesita de una formacion y un entrenamiento abstracto, basico, que tiene que proveersela el mismo sistema y los investigadores dedicados a temas “no utiles”. Esto es de perogrullo para quienes transcurren su trayecto de formacion como, por ejemplo, tecnologos, y no es necesariamente obvio para los que observan desde afuera el sistema.

    Por otro lado, el que la “cuestion cientifica” haya alcanzado nivel ministerial habla de la voluntad de politizar esta area, es decir, de direccionarla mas alla de metricas descontextualizadas. Por ejemplo, un epidemiologo puede alcanzar mucho mejores indices de calidad cientifica (segun parametros internacionales) si se dedica a problemas de alcance global que si lo hace trabajando sobre temas de gran interes local pero escasa relevancia en el mundo (por caso Chagas). Para que el sistema (los institutos, grupos o investigadores de manera individual) dediquen esfuerzos a este tipo de temas, se necesita accion politica de gestion, por parte del estado y sus estructuras. Se han implementado innumerables herramientas para eso (subsidios para temas especificos, valoracion de impacto local, discusion de criterios de evaluacion par las promociones, etc).

    Segun esto, descentralizar la gestion de los recursos para investigacion, no haria sino elitizarlos, segregarlos e impedir que el sistema en su conjunto se dirija a resolver temas de interes publico, que de eso se trata.

    Me interesaria saber ademas en que te basas para concluir que “Argentina posee una de las mayores tasas de investigadores por ciudadano de la región, sin embargo Argentina no sobre sale en el mundo por su producción científica.” Creo que hay indicadores suficientes del impacto del crecimiento del sistema cientifico, para empezar, comparando el pais consigo mismo diez o quince años antes.

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    • Pero no creo que nada de lo que digo niegue casos como los que bien mencionas. Mis referencias a journals o patentes es a modo de ejemplo. Por supuesto que cada disciplina tiene sus propias particularidades.

      El punto del post es preguntar si no hay una mejor manera de asignar los recursos de modo tal que se priorice más eficientemente que temas investigar que se pagan con fondos públicos que salen del bolsillo del contribuyente.

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  3. Nicolás,
    Como ex investigador del Conicet quiero hacer dos comentarios. En primer lugar es relativamente sencillo introducir criterios de calidad en la evalución que dejarían en la calle a los investigadores truchos que son militantes políticos intelectualoides. El problema es que la vara de evaluación de la investigación local tradicionalmente favoreció la cantidad sobre la calidad (en casi todo informe que presenté me decían que tenía que publicar más, ningún comentario sobre la calidad, buena creo, de mis publicaciones). Por eso hay que hacer una transición lenta que opere sobre los investigadores jóvenes pero que no “mate” a los que hicieron carrera siguiendo la práctica aceptada por la comunidad científica local.
    El segundo comentario es que pasar el 100% del financiamiento a centros de investigación deja al investigador (que suele estar asociado a un centro de por sí) en debilidad si llegara a entrar en conflicto con su jefe o jefes. Ser investigador del Conicet te da cierto blindaje contra atropellos laborales que también existen en la torre de marfil. Que parte de la asignación de recursos se descentralice me parece una muy buena idea. Pero no el 100%.
    Saludos.

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    • Hola Martin,

      Respecto al primer punto. Sí, estoy de acuerdo. Por supuesto.

      Respecto al segundo punto, bien recibido. También podría decirse que problemas similares pueden surgir en el ámbito público. Los mecanismo para proteger al investigador de atropellos laborales pueden estar tanto en el sector privado como público. Mi duda es, si un esquema tipo el que presento en el blog (muy generalizado) no sería más eficiente al momento de filtrar temas de investigación prioritarios de no prioritarios.

      Creo que varias de las críticas que se han levantado en estos días al CONICET son injustas, y creo también que varias de las reacciones en favor del CONICET (salvo excepciones) han estado también fuera de foco.

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