WP: The Role of Capital Structure in ABCT

En este corto paper junto a Peter Lewin resumimos nuestro trabajo en teoría del capital y ciclos económicos que hemos realizado en los últimos dos o tres años. Este paper fue para un panel especial sobre el rol de la teoría del capital en la teoría austriaca del ciclo económico. Para los interesados en una lectura corta y no técnica sobre nuestro trabajo en temas de ciclos, este paper es un buen resumen.

We argue that the application of financial analysis, especially that of duration, clarifies and supports the application of the average period of production in ABCT. We also suggest that the focus in the recent ABCT literature should be more on the average period of production (APP) and less in the stages of production as depicted in Hayek’s triangle in Garrison’s model.

Acceder al paper en SSRN.

Infobae: Por qué fracasan los países: Una lección para Argentina

Hace unos días compartía unas reflexiones sobre el libro de Acemoglu y Robinson, «Por qué fracasan los países.» Hoy comparto esas reflexiones plasmadas en una columna de opinión en Infobae.

En su best-seller Por qué fracasan los países, Daron Acemoglu y James A. Robinson hacen un extenso estudio sobre los descalabros y éxitos de los países a lo largo de la historia. Países exitosos son aquellos que crean riqueza de manera sostenida y estable recudiendo sus niveles de pobreza. Los países que fracasan presentan el caso contrario, no logran crear riqueza de manera estable y tienen serias dificultades para reducir sus niveles de pobreza. Acemoglu y Robinson argumentan que el éxito y el fracaso de los países no se deben ni a cuestiones geográficas como recursos y clima ni a cuestiones culturales, sino que dependen del marco institucional.
Los autores dividen las instituciones en dos grandes grupos. Por un lado, se encuentran las instituciones extractivas, que están destinadas a extraer recursos de la población a beneficio del poder político de turno y sus amigos. Del otro lado se encuentran las instituciones inclusivas, que protegen las libertades y la propiedad de los individuos. Bajo instituciones inclusivas, el poder no se concentra en manos de la dirigencia política y se dan los incentivos para crear y acumular riqueza. Los países que fracasan son aquellos que se encuentran bajo instituciones extractivas, mientras que los países exitosos son aquellos que han logrado imponer instituciones inclusivas. Acemoglu y Robinson respaldan esta conclusión con varios siglos de historia que soporta su tesis.

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Reflexión de domingo: «PATENTES Y DESCUBRIMIENTOS: UNA NOTA» – Por Alberto Benegas Lynch (h)

En la ciencia y en el conocimiento en general no hay tal cosa como verificación sino corroboraciones provisionales sujetas a posibles refutaciones tal como enseñan entre otros Morris Cohen en su Introducción a la lógica y Karl Popper en su Conjeturas y refutaciones. El progreso científico está basado en esta premisa pero lamentablemente la ignorancia hace posible descansar en certezas que son las que bloquean el progreso porque no permiten acercarse a las verdades, no permiten incorporar tierra fértil en el mar de ignorancia en el que nos desenvolvemos. Ese es el sentido de lo dicho por Emmanuel Carrére. “lo contrario a la verdad no son las mentiras sino las certezas”. Nada humano alcanza la perfección, por tanto se trata de un tránsito sin término en el afán de descubrir nuevos aspectos. El lastre más pesado para el conocimiento son los aferrados al statu quo, son los conservadores a raja tabla, las telarañas mentales que no dan lugar a la aventura del pensamiento. El arraigo al pasado, al inmovilismo y a la superlativa escasez de imaginación para concebir lo mejor constituye el reflejo más potente del atraso.

Emparentado con el tema que ahora abordamos  brevemente -el de las patentes- la Academia Nacional de Ciencias me publicó hace casi treinta años un ensayo (por si fuera de interés, está en Internet reproducido en la revista académica chilena Estudios Públicos) titulado “Apuntes sobre el concepto de copyright” de cuarenta páginas con palabras introductorias de Julio G. H. Olivera, donde intentaba demostrar los inconvenientes de las leyes de copyright, en este caso apunto a lo mismo pero referido a las patentes. Muchos son los autores que han señalado con anterioridad las mismas conclusiones pero esta línea argumental partió de dos trabajos pioneros de Arnold Plant en la London School of Economics, respectivamente titulados “The Economic Theory Concerning Patents for Inventions” (Economica, febrero de 1934) y “The Economic Aspects of Copyrights for Books” (Economica, mayo de 1934).

Antes que nada debe subrayarse que la patente se diferencia de la marca, es decir, constituye un fraude operar bajo la marca (el nombre) de otra empresa o persona. En segundo lugar, es necesario precisar que la patente otorga un privilegio que permite cobrar un precio más alto del que hubiera sido de no mediar la prerrogativa.

En tercer término es de interés destacar que, dados los siempre escasos recursos, la patente desvía factores de producción hacia lo patentable en investigación y desarrollo en dosis mayores de lo que hubiera sucedido de no haber mediado el mencionado privilegio y como las necesidades son ilimitadas se producirá un faltante artificial en otros reglones como, por ejemplo, el pan, la leche, las verduras y las represas. Por otra parte, las universidades de prestigio cuentan con departamentos de investigaciones de gran fertilidad sin privilegios otorgados por los aparatos estatales.

En cuarto lugar, la patente se otorga por cierto número de años lo cual pone de manifiesto que el producto o proceso en cuestión no pertenece estrictamente al patentado sino al gobierno. Si fuera un derecho de propiedad no debiera limitarse en el tiempo sino hasta que el supuesto titular venda o regale.

Quinto, el régimen de las patentes entra en un galimatías al intentar definir lo patentable de lo no patentable. En este último caso, no se autoriza patentar que dos más dos son cuatro o que la Tierra es redonda, solo lo que se dice son invenciones que en verdad son descubrimientos de leyes de la naturaleza preexistentes por lo que no corresponde cobrar y por lo que es permisible copiar, ya sea un procedimiento de ejercicios para el dolor de espalda, el proceso por el cual tiene lugar la electricidad o un nuevo estilo de construcción arquitectónica, situación que no quita la posibilidad cordial de dar crédito a quien descubrió lo dicho, a diferencia de la genuina creación, por ejemplo, la literaria en cuyo caso puede un tercero también comercializar la obra una vez hecha pública (publicada) pero nunca cometer el robo, es decir, el plagio, de usar el texto como si fuera propio (tema sobre el que me explayé en el antes referido ensayo sobre copyrights).

Sexto, en este contexto el prestigio de la marca atrae debido a lo confianza que inspira aunque la fórmula del medicamento, la bebida o lo que fuera sea copiada si es que la competencia real o potencial pudiera acceder a la misma, puesto que en un mercado libre nadie está obligado a hacer pública la fórmula o el proceso que descubrió.

Séptimo, hay un correlato de lo que estamos apuntando con la llamada “teoría de la industria incipiente”. Se dice que los aparatos estatales deben establecer aranceles aduaneros “al efecto de proteger emprendimientos locales hasta que adquieran la experiencia necesaria frente a empresas extranjeras que cuentan con mayor entrenamiento”. Pues esto está mal razonado, en una sociedad abierta el emprendimiento que arroja pérdidas en los primeros períodos (como lo son la mayor parte de la evaluación de proyectos nuevos) con la conjetura de que las ganancias futuras más que compensen los referidos quebrantos iniciales, debe ser financiado por las empresas que pretenden ejecutar el proyecto. Y si los fondos no alcanzaran deberían financiarse con la venta de parte del emprendimiento sea con recursos locales o internacionales. Si nadie en el orbe se interesa por la idea, es por un de dos motivos: o es un cuento chino (lo cual es muy común en estos avatares “proteccionistas” que desprotegen a los consumidores) o, siendo un proyecto rentable hay otros que lo son más y, como queda dicho, siendo los recursos limitados deben establecerse prioridades puesto que todo no puede hacerse al mismo tiempo.

Octavo,  en el contexto de las patentes debe subrayarse el eje central del fundamento de la propiedad privada deriva de la naturaleza de las cosas: pone en evidencia que los bienes son escasos en relación a las ilimitadas necesidades. En conexión con lo que apuntamos en el  tercer punto, como hemos enfatizado recientemente en otro contexto, si hubiera de todo para todos todo el tiempo no habría necesidad de asignar y resguardar derechos de propiedad (tal como viene ocurriendo con el oxígeno en este planeta). Como esto no es así, el proceso de asignación de derechos de propiedad se debe a que el uso y la disposición estará en las mejores manos en una sociedad abierta al efecto de proteger el fruto de la propia labor y simultáneamente servir de la mejor manera al prójimo. Quienes administran mejor lo bienes estarán compensados con ganancias y quienes yerran en la operación de sus bienes incurrirán en quebrantos con lo que los patrimonios cambiarán de manos según la eficiencia para atender las demandas de los demás. Sin embargo, en el caso de las patentes el privilegio produce escasez artificialmente.

Noveno, el colmo de la injusticia y lo contraproductivo en el sistema prevalente de patentes es cuando otra persona o empresa descubren por una vía independiente lo mismo que descubrió el patentado tiene que resignarse a no producir puesto que el primero detenta el monopolio.

Cuando en economía se habla de monopolio debe aclararse que hay dos tipos: el que surge en el mercado como consecuencia del apoyo voluntario de los consumidores o el que es impuesto por la fuerza por el gobierno. El primero es consubstancial con el proceso de mercado puesto que no puede existir la segunda empresa en cualquier ramo antes que exista la primera. Es el caso del arco y la flecha en épocas del garrote, es el caso de la computación, de los productos farmacéuticos, de las comunicaciones y de todo lo que inicialmente tiene lugar en el planeta. Lo importante en estas cuestiones es que el mercado esté abierto para que cualquiera en cualquier punto del mundo pueda entrar a competir, lo cual no quiere decir que necesariamente habrá varios oferentes,  esto dependerá de los reclamos de la gente y de los recursos disponibles. Cuantos operarán en cierto rubro será consecuencia de las circunstancias del caso, pero, repetimos, es fundamental que el mercado se encuentre abierto de par en par para cualquiera que se considere en condiciones para competir.

Sin embargo, el segundo tipo de monopolio, el legal, el privilegio otorgado por el gobierno, siempre y en toda circunstancia es dañino sea un monopolio estatal o privado, el precio será superior, la calidad inferior o las dos cosas al mismo tiempo. Este es el caso de las patentes y, como he analizado en mi ensayo que mencioné antes en base a la nutrida bibliografía disponible, esta conclusión también se aplica a las leyes de copyrights.

Arnold Plant y tantos otros intelectuales (destaco especialmente a Fritz Machlup, Lionel Robbins y el premio Nobel en economía Friedrich Hayek) han demostrado en detalle en sus respectivos trabajos los graves inconvenientes de imponer el sistema de patentes, incluso para la calidad de las inversiones en investigación de la propia área en cuestión. Como ha escrito una y otra vez Fredéric Bastiat,  un buen analista no se limita a estudiar las consecuencias visibles y a corto plazo de una política sino que debe interesarse por las consecuencias que a primera vista no se detectan y las que tienen lugar en el largo plazo, es decir, las que se producen en definitiva y en el balance neto.

Cada vez con más frecuencia la política se desvía de lo que en esta instancia del proceso de evolución cultural es su misión de proteger derechos para, en su lugar, atropellarlos. Constituye una regresión al absolutismo. Hoy, en un plano más amplio, Anthony de Jasay ha consignado que “Es bien sabido que de buenas intenciones está pavimentado el camino al infierno, pero no es bien sabido que el camino a la pobreza está pavimentado de la política”, a lo que podríamos agregar lo que decía Ronald Reagan: “Los dos primeros oficios de la humanidad fueron la prostitución y la política, lamentablemente cada vez más el segundo se está pareciendo al primero”. Y esto es urgente revertirlo si queremos sobrevivir. En todo caso, estimamos que este introito al tema de las patentes es suficiente para un artículo periodístico.

Learn Liberty: What the gold standard is and why government killed it

Post en el blog de Learn Liberty sobre el Patrón Oro y su caída debido acciones de gobiernos y no a su supuesta inestabilidad.

The gold standard is both a strongly advocated and vehemently opposed monetary regime. Both positions, however, usually rely on misconceptions on what the gold standard actually is and why it failed. Below, I will discuss (1) what the gold standard is, (2) what is not, and (3) why it failed.

Seguir leyendo en Learn Libertry.

Libertas: Segunda Época. Volumen 2, Número 1

Ya se puede acceder al Volumen 2, Número 1, de LIBERTAS: SEGUNDA ÉPOCA. En esta ocasión con contribuciones de (1) María Blanco, (2) Alejandro Gómez, (3) Gustavo Hasperué, (4) Nicolás Cachanosky & Alexandre Padilla y (5) Ryan H. Murphy & Eric L. Li.

LIBERTAS: SEGUNDA ÉPOCA acepta papers a consideración, tanto en español como en inglés, de manera continúa.

La función social de la riqueza [El Cronista]

En esta nota quiero ofrecer un elogio de la riqueza, o más bien de los empresarios que supieron generarla, distinguiéndolos -por supuesto- de aquellos que se la ganaron de forma indebida, sea a través del robo o a través de privilegios de esa histórica sociedad Estado-Empresario, que siempre se construye a expensas del consumidor. Me refiero concretamente a la riqueza generada por aquellos emprendedores que nos hacen la vida más fácil, arriesgando capital, y apoyados sobre su creatividad, innovación y buen servicio al consumidor, que los elige diariamente comprando sus productos.

Y quiero elogiarlos, destacando la función social de la riqueza que supieron construir, criticando a quienes creen que estaríamos mejor si ese capital fuera socializado entre aquellos que lo necesitan. Podemos recordar al efecto el libro de Joseph Stiglitz, El precio de la desigualdad, quien señaló en su subtítulo que «el 1% de la sociedad tiene lo que el otro 99% necesita». La conclusión parece obvia: Quitemos este capital a aquellos a quienes les sobra y repartámoslo entre aquellos a quienes les falta.

Thomas PIketty, autor de El capital en el Siglo XXI lo dice con mayor claridad: Repensemos los límites del mercado y del capitalismo y reformemos sus instituciones. Abandonemos la austeridad fiscal y gravemos más la herencia y la riqueza, concretamente con una tasa (confiscatoria e inconstitucional) del 80% para rentas que superen el millón de euros.

Este tipo de planteos son peligrosos porque pierden de vista la “función social” que cumple la riqueza que hoy está en poder del 1% más rico. Y es que muchos al pensar en los ricos tienen la imagen del egoísta Tío Rico Mac Pato, en su propia bodega, sentado sobre una gran montaña de oro, contando cada una de sus monedas. La riqueza de estos emprendedores, sin embargo, no está en ninguna bodega. Esa riqueza se encuentra siempre en acciones de muchas empresas, que a su vez convierten ese capital en factores de producción, en forma de grandes edificios, depósitos, campos, máquinas, medios de transporte y comunicación que se utilizan en la producción en masa de aquellas cosas que luego el consumidor demanda. Tomar las recomendaciones de Stiglitz o Piketty y expropiar esta riqueza de las manos de ese 1 % más rico, sería el fin de innumerables proyectos de inversión que hoy sostienen la producción, pero que además generan millones de puestos de trabajo. Es cierto, asignar ese dinero a manos de los más necesitados, les ayudará a sortear un mejor presente, pero simultáneamente se perderán millones de puestos de trabajo que generarán nuevos necesitados.

El análisis económico nos muestra que en efecto, en el corto plazo, re-dirigir esos recursos tendrá como consecuencia un mayor consumo presente, pero instantáneamente colapsará la inversión, y al tiempo se expandirá la escasez de los bienes de consumo más básicos, lo que elevará sus precios, y con ello la pobreza y la indigencia. En el corto plazo, habrá cierto alivio, pero en el largo plazo, una vez redistribuido y consumido ese capital, habremos duplicado el número de necesitados.

Claro que los marxistas se frotan las manos ante este tipo de medidas, porque harían colapsar al capitalismo y la economía de mercado, y con ello sobrevendrá el socialismo. Pero entonces lo único que se podrá repartir es la miseria, y la calidad de vida que conocemos en el siglo XXI habrá desaparecido, hasta que decidamos reconstruirla.

No ignoro que este sistema capitalista no es perfecto y que mucha gente sufre importantes carencias de bienes y servicios básicos. Pero el sistema que tenemos viene expandiendo en los últimos 200 años el acceso a bienes y servicios, reduciendo la pobreza y la indigencia, y contribuyendo a tener una mejor calidad de vida. Esos beneficios -siempre parciales- se los debemos a estos hombres creativos, los emprendedores, quienes arriesgando capital piensan todos los días cómo satisfacer las necesidades del consumidor, lo cual es premiado con mayores beneficios y riqueza. Como dijo el famoso economista americano George Reisman en uno de sus últimos libros “este 1 % provee el standard de vida del otro 99%”.

Esta nota fue publicada originalmente en El Cronista, el martes 11 de abril de 2017.

Ajuste e inflación: ¿la culpa es de los economistas? [Infobae]

Es cierto que Mauricio Macri comenzó su gestión con una inflación de algo más del 20% y que el termómetro de 2016 marcó 41%, pero esto surgió tras reconocer la inflación reprimida que se heredó.

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Why Nations Fail: Pequeñas Reflexiones

En «Economic Policy Analysis», curso al final de la carrera de economía, discutimos el libro de Acemoglu y Robinson «Why Nations Fail.» Hoy martes es el último día de discusión donde vamos a cubrir los dos últimos capítulos.

Son varios los comentarios que pueden surgir de un libro tan extenso. Del libro surge una lectura que, quizás un poco forzadamente, me hace pensar al situación actual de la política argentina.

En el libro se hablan de dos tipos de instituciones (a mi gusto no bien definidas), las (1) instituciones extractivas y (2) las instituciones inclusivas. Las primeras representan el caso de instituciones destinadas a extraer riqueza del país a beneficio de la dirigencia política y sus amigos (Peronismo 101). La segunda hace referencia a instituciones de una sociedad y economías libres donde no hay (tanta) concentración de poder y están dados los incentivos para crear y acumular riqueza (dado que no van a ser extraídos.) Los países con instituciones extractivas fracasan, no logran crear riqueza y se mantienen en la pobreza. En cambio los países con instituciones inclusivas triunfan en crear riqueza y disminuir la pobreza.

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Causas e impactos del atraso cambiario [La Gaceta]

Comparto el acceso a una nueva nota en La Gaceta de Tucumán.

En los últimos meses, la cotización del dólar ha mostrado fuertes signos de debilitamiento frente a la moneda argentina, el peso. El fuerte retroceso del valor del tipo de cambio se debe al poco atractivo que genera la divisa estadounidense, que desde que comenzó el año ya cayó un 4,2%. Y si se tiene en cuenta que la inflación es de 6,1% en 2017, el atraso cambiario real se amplió. Incluso, economistas de distintas vertientes reflotaron la idea de tener, actualmente, en la Argentina, una moneda que se fortaleció artificialmente frente a la divisa estadounidense: el “súperpeso”.

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Encuentro Literario Liberal en la 43 Feria del Libro de Buenos Aires – 27/4 – 6.30 pm

Jueves 27 abril
6:30 p.m.
Sala Faustino Domingo Sarmiento
Predio Ferial La Rural
6:30 – 7:15   Economía
Martin Krause, Alberto Benegas-Lynch (h), Adrian Ravier, Javier Milei
6:30 a 6:45 Martín Krause
6:45 a 7:00 Alberto Benegas-Lynch (h)
7:00 a 7:15 Adrian Ravier
7:15 a 7:30 Javier Milei
7:30- 7:45 Interacción, descanso, intermedio
 
7:45- 8:15 Filosofía/Historia
Alejandro Gómez, Ricardo Rojas y Sebastian Landoni
7:45- 8:00 Alejandro Gómez 
8:00 – 8:15 Ricardo Rojas
8:15 – 8:30 Interacción, comentarios, cierre
Cierre e interacción Sebastian Landoni